Especial para En Rojo
Samarys Cruz Báez es lingüista y una apaixonada de la lengua portuguesa y la cultura brasileña. Su relación con Brasil viene desde 2014 cuando pisó tierras brasileñas por primera vez, aunque fue en 2022 que se estableció oficialmente como profesora de Español en la Universidad Federal por la Integración Latinoamericana (UNILA), proyecto de educación universitaria pública que abrió sus puertas en 2010 bajo el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el propósito de fomentar la integración cultural, científica y educativa de América Latina y el Caribe.
Cruz Báez, utuadeña y proveniente de una familia de educadores, aterrizó en Brasil en 2014 y se enamoró instantáneamente del sur brasileiro, de “ese sur que no tiene nada que ver con los estereotipos,” dice. Llegó específicamente a la ciudad de Florianópolis en el estado de Santa Catarina, por una beca de la Organización de Estados Americanos (OEA) para hacer un doctorado en Lingüística Aplicada de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), reconocida como uno de los mejores centros de enseñanza e investigación en lingüística de Brasil. Aquí investigó sobre la enseñanza del español como lengua materna en Puerto Rico desde el siglo xx hasta la contemporaneidad. Luego de culminar su doctorado, regresó a Puerto Rico por tres años, aunque moría de saudade por regresar a Brasil.
En 2022, una amiga de la universidad la etiquetó en una publicación de redes sociales que anunciaba un concurso para contratar profesores con doctorado en el área de interculturalidad y plurilingüismo en la UNILA, que por su misión de integración regional aspira a que el 50% del profesorado sea extranjero, y el resto es historia.
Llegó en septiembre de 2022 en un vuelo sin regreso definido para ejercer como la primera profesora puertorriqueña en este proyecto de integración latinoamericana, ubicado en la ciudad de Foz de Iguazú, ciudad con triple frontera, junto con Paraguay y Argentina, que ubica en el estado de Paraná, también en el sur de Brasil.
Allí se desempeña como profesora de español en el Departamento de Letras– Español y Portugués como Lenguas Extranjeras. Sus estudiantes suelen ser brasileños, pero también hispanoamericanos, haitianos e indígenas, en su mayoría guaraní y ticuna, y también algunos colombianos nasa.
“La UNILA tiene algo que le llaman Ciclo Común de Estudios y los estudiantes brasileños tienen que tomar clases de español, y los hispanohablantes tienen que tomar portugués,” indica la académica, quien cursó su bachillerato en Educación Secundaria en Español en la UPR de Río Piedras y su Maestría en el Programa Graduado de Lingüística de esta misma universidad. En este último programa fue donde tuvo su primer contacto con la lengua portuguesa.
La UNILA es una de las 18 universidades federales que el gobierno del presidente Lula creó entre 2003 y 2014 para descentralizar la educación superior. Es una de dos universidades federales con un enfoque internacional, la otra siendo la Universidad Federal de la Integración Luso-Afro-Brasileña (UNILAB) en el estado de Ceará en el nordeste brasileño, dirigida a estudiantes del mundo lusófono, especialmente del África lusófona, aunque la UNILA, que reúne a más de 30 nacionalidades, es la única con un enfoque bilingüe (portugués/español).
Según declaró Lula durante la conferencia inaugural de la UNILA el 2 de septiembre de 2010 en Foz de Iguazú, la creación de la UNILA fue “casi una obsesión que tenía de crear una universidad latinoamericana” con el objetivo de crear “una nueva conciencia política en América Latina”.
El campus fue diseñado por el arquitecto brasileño Oscar Niemayer, considerado uno de los padres de Brasilia, aunque su construcción estuvo detenida por más 10 años desde 2014 hasta 2025, en parte por la crisis y polarización política que vivió Brasil.
Lenguas indígenas
Además de impartir clases de español, la puertorriqueña, coordina programas de acogida para estudiantes que no hablan ninguna de las dos lenguas oficiales de la universidad, portugués y español, quienes por lo general son indígenas y haitianos. “En la universidad circulan más de 200 etnias distintas, la mayoría ticunas del Amazonas brasileño o colombiano,” precisa la profesora.
Aunque este programa ayuda a estos estudiantes a acoplarse a la vida universitaria en uno de los idiomas oficiales, Cruz Báez destaca que hay algunas barreras culturales que lo hacen desafiante, por ejemplo, la timidez de los indígenas. “Si el indígena no te tiene confianza, le puedes tener un montón de servicios para tratar de igualar sus condiciones en este contexto y no las va a aprovechar,” sostiene.
Por esto, considera que aprender estas lenguas es una manera de acoger y demostrar que su cultura es bienvenida y apreciada en el entorno universitario. “Es una manera de decirles: Estoy usando tu lengua porque quiero que tu lengua circule aquí y resuene. No quiero imponer mis lenguas. Quiero hablar la tuya para que también tengas espacio. Eso crea confianza y una atmósfera muy diferente,” explica.
“Es parte de lo que considero mi trabajo político y es como quiero contribuir. Desde mi perspectiva ética sobre cómo creo que la integración latinoamericana debe acoger la diversidad, tendría que aprender creole, ticuna y guaraní, además de español y portugués” puntualiza la académica.
El Censo 2022 en Brasil reveló una inmensa diversidad lingüística, identificando 295 lenguas indígenas habladas por 391 etnias, un aumento respecto a las 274 registradas en 2010. Aunque el portugués es la lengua oficial y predominante, el país alberga una rica mezcla de lenguas indígenas, con el ticuna, guaraní-kaiowá, guayayara y káingang entre los más hablados. El país cuenta con 1,693,535 personas que se identifican como indígenas, lo que representa aproximadamente el 0.83% de la población total.
Acercarse a Haití
En el caso de sus estudiantes haitianos, para poder comunicarse con ellos y acogerlos, la profesora toma clases de creole a través de un programa de extensión donde varios estudiantes ofrecen clases a la comunidad universitaria. Además, hay estudiantes que han creado canales de YouTube para impartir clases de creole en línea, como Idiomas con Lolo.
“Es una lengua de mi región y de la revolución que más admiro en el mundo. Las lenguas criollas son lenguas muy políticas. Son lenguas de lucha y de resistencia. Son las lenguas de crear un submundo que el blanco (colonizador) no puede descifrar,” explica la lingüista.
Cuenta que sus estudiantes haitianos, en particular, sufren de discrimen y prejuicio por parte de la población local de Foz, ciudad que vive una polarización política marcada y que incluso fue sacudida, unos meses antes de las elecciones de 2022, por un asesinato político de un dirigente local del Partido de los Trabajadores (PT) por un seguidor del convicto expresidente Jair Bolsonaro, quien sirve una condena de 27 años por tramar un golpe de estado luego de las elecciones de 2022.
En las últimas elecciones presidenciales de 2022, Bolsonaro ganó en Foz de Iguazú de forma contundente con el 66.2%, mientras que el presidente Lula obtuvo el 33.8%. A nivel nacional, Lula ganó con el 50.9% de los votos, mientras que Bolsonaro obtuvo el 49.1%.
Nacionalidad colonial
Es la única puertorriqueña en la UNILA y la única profesora con pasaporte de Estados Unidos. Como su tarjeta de identificación universitaria actual dice que es estadounidense, está en el proceso de pedirle a la oficina de relaciones internacionales que le cambien la nacionalidad para que diga Puerto Rico.
Entre sus próximos planes, está abogar por los estudiantes de territorios en las Américas sin soberanía y que tengan pasaporte de Estados Unidos o Europa, pues hasta el momento no son admitidos, como es el caso de Puerto Rico, Guayana Francesa, y los territorios de ultramar franceses de Martinica y Guadalupe, por ejemplo. Esa restricción no aplica para contratación de profesores.
“Quiero traer el discurso de que al no permitir a los estudiantes puertorriqueños entrar a la UNILA, cuando el pasaporte de Estados Unidos es una imposición, se está promoviendo esa opresión colonial,” enfatiza la boricua, a quien también le gustaría poder traer a esta universidad brasileña a estudiantes puertorriqueños de intercambio.
“Es muy lindo lograr visibilizar y hablar de la situación colonial que vive Puerto Rico, que también refleja otras realidades coloniales de otras Antillas,” sostiene Cruz Báez, quien lleva orgullosamente puestas unas pantallas tejidas por una de sus estudiantes brasileñas con la bandera de Puerto Rico y el sapo concho.
Cruz Báez está agradecida a la educación pública puertorriqueña y brasileña, a su familia y a sus amistades. “Sola no habría llegado aquí,” puntualiza.


