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Paul Estrade: Lectura de Betances

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Paul Estrade

 

Carlos Rojas Osorio

El Dr. Paul Estrade es un historiador francės que ha dedicado su vida y obra al pensamiento político del Caribe, con especial atención al cubano universal José Martí y al libertador puertorriqueño Ramón Emeterio Betances. En la Universidad de Paris VIII llegó a “conformar con colegas y amigos el grupo de investigación “Historia de las Antillas hispánicas”. (Ojeda, 2017: 22-23) En Puerto Rico y en París trabajó en íntima colaboración con Félix Ojeda Reyes en extensas investigaciones que habrían de llevar a la publicación de los 15 tomos de las Obras completas de Ramón Emeterio Betances. Escribe Félix Ojeda: “Muchos puertorriqueños se preguntarán cómo es posible que un historiador, tan distante de nuestro suelo, con residencia permanente en París, se interese en estudiar a Betances. Fue el triunfo de la revolución cubana en 1959, lo que lo llevó al estudio de José Martí y examinando la vida del “libertador elocuente” se tropieza con el impenitente rebelde puertorriqueño. Paul Estrade quedó impresionado. Había descubierto a un hombre esencial en la historia del Caribe”. (2017: 17) Y concluye Félix Ojeda: “Juntos hemos publicado nuestros libros. Juntos hemos rescatado manuscritos desconocidos en archivos y bibliotecas de países tan distantes como España, Estados Unidos, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y Francia, tejiendo el proyecto al que hemos dedicado más de treinta años de labor historiográfica.   Juntos estamos publicando las Obras completas de un anciano maravilloso que tenía las dotes de presidente”. (2017: 18) En abril de 2008 se presentaron, en Mayagüez y Río Piedras, los dos primeros volúmenes de las Obras completas. Y “El 30 de octubre tuvo lugar en el histórico teatro Tapia del Viejo San Juan un acto de gran repercusión. Ante un numeroso y entusiasta público se presentaron dos volúmenes más de las Obras completas de Betances”. (25)  La edición íntegra de las Obras completas se terminó en 2018. Contiene también dos volúmenes de la Biografía escrita por Félix Ojeda y un volumen solo de Bibliografía sobre Betances. La inmensa obra de recopilación del pensamiento de Betances quedaba así completada y debemos agradecer a Félix Ojeda Reyes y a Paul Estrada por este esfuerzo extraordinario.

La obra que hoy comentamos de Paul Estrade se intitula: Ramon Emeterio Betances (1827-1898). Le Pėre de la Patrie Portoricaine, Paris, Indes Savants, 2023. Nos recuerda Paul Estrade que no hay una biografía de Betances en francés ni tampoco en inglés. Ėl se propone llenar esa laguna en la lengua francesa, y hace honor al Antillano que vivió dos tercios de su vida en la capital francesa.

Esta obra de Paul Estrade hace un magnífico recorrido por la vida, la actividad política, literaria y científica de Ramón Emeterio Betances. Se trata de un recorrido histórico minucioso en el cual va reparando capítulo a capítulo cada una de las etapas de la vida de Betances y el cúmulo de actividades que desarrolló en pro de la liberación de los esclavos, de la independencia de Puerto Rico y Cuba y de la Confederación Antillana. Es un recorrido histórico muy completo de alguien que ha estado en contacto por muchos años con la obra de Betances.

El primer capítulo lo dedica Paul Estrade a un breve pero preciso bosquejo de la historia de Puerto Rico, hasta que nos lleva a Cabo Rojo, lugar de nacimiento de Ramón Emeterio Betances.  Nos recuerda que Betances desde los casi diez años de edad vivió y estudió en el Sur de Francia, adonde lo había enviado su padre, por motivo del fallecimiento de la madre de Ramón Emeterio. Estudió medicina en la Universidad de París y muchos de los escritos suyos, incluyendo cuentos y poesías, están escritos en francés. De ahí la importancia de la colaboración incansable de Paul Estrade en la investigación de la vida, obra y pensamiento del Antillano.  En la Universidad de Paris, nos dice Estrade, Betances tuvo profesores que eran sabios brillantes y que estaban en la punta del progreso de la medicina.  (Estrade, 2023:50)

Paul Estrade dedica un breve capítulo a reseñar los primeros escritos literarios de Betances en la década del 1850. Y lo primero que le llama la atención es que llevan por autor un pseudónimo, Louis Raymond. No sabemos a qué obedece este pseudónimo, el cual mantiene durante cuatro años en Francia. Escribe en francés y en estilo romántico que era el de la época. Tiene familiaridad con los poetas latinos: Horacio, Catulo, Propercio y Tíbulo.  Esta familiaridad la adquirió en sus estudios en el Colegio Real de Toulousse.   Fue durante esta década del 1850 cuando Betances escribió el cuento largo o la novela corta  Los dos indios, y La Virgen de Borinquen.  Su escritura francesa era elegante y llena de humor. Luego, comenta Paul Estrade, abandona la literatura de evasión y se dedica al ejercicio de la medicina.  

En la lectura que el historiador Paul Estrade hace de la praxis y pensamiento de Betances es importante   reconocer algunos énfasis decisivos que son muy pertinentes para la comprensión de sus escritos betancinos. Son éstos:

  • Betances padre de la patria puertorriqueña.
  • Betances el último libertador
  • Unidad de la lucha por la independencia y de la lucha por la liberación de la esclavitud.
  • Unidad de la lucha por la independencia de Puerto Rico y Cuba y por la Unidad confederada de las Antillas.
  • La independencia debe ser absoluta, no un protectorado y menos aún la anexión.

Paul Estrade destaca con mucho énfasis la idea según la cual Betances plantea la cuestión de la independencia relacionándola de modo indisoluble con la liberación de la esclavitud. Afirma que en esto se distingue de otros abolicionistas de su época como Román Baldorioty de Castro, José Julián Acosta o Alejandro Tapia.  Nos recuerda que el primer artículo de los “Diez mandamientos de los hombres libres” es precisamente “La abolición de la esclavitud”. Y que en el levantamiento del Grito de Lares se decretó la abolición de la esclavitud.  Betances afirma que la esclavitud es la mayor injusticia que por siglos ha cometido la humanidad. Y se da cuenta que España no cederá por las buenas y que la lucha tiene que ser permanente hasta que se logre la abolición, pues no podemos abandonar a los esclavos a su suerte.  Cuando se aprueba el decreto de abolición de la esclavitud, 1873, Betances proclama en voz alta que esa liberación se debe a la lucha de Cuba y de Puerto Rico, y no tanto a la buena voluntad del gobierno español. Paul Estrade enfatiza que a Betances lo mueve sobre todo la idea del derecho humano inalienable a la libertad, la equidad y la dignidad. Veremos más adelante que Paul Estrade destaca siempre la unidad entre libertad y justicia que caracteriza el pensamiento y la praxis de Betances. También destaca Paul Estrade que Betances se opuso a que la abolición incluyera la indemnización a los amos, pues estos son sólo unos “usureros”.  La liberación debía ser incondicional, pues como escribió el propio Betances “No hay término medio entre la libertad y la esclavitud”. La esclavitud es obra de los poderosos, los monarcas, y la liberación es obra de los pueblos libres. Finalmente, la liberación de los esclavos debe conducir al pleno reconocimiento de los derechos humanos de los seres humanos esclavizados.

Como dije, una de las ideas básicas de Paul Estrade es que Betances es el último libertador, es decir, que es justo ubicarlo en la serie de los libertadores latinoamericanos y caribeños: Simón Bolívar, José de San Martín, Juan Pablo Duarte, Alejandro Pétion, Hidalgo y Morelos. (p. 11) Aclara Estrade que los libertadores no son sólo los militares, de hecho, no lo fueron Morelos ni Artigas.  Pensó como Martí que “perder una batalla no es sino la obligación de ganar la próxima”.  Paul Estrade argumenta de modo extenso e incisivo en su idea de Betances como libertador. Fue libertador de esclavos y luchó de modo extraordinario por la abolición de la esclavitud.  Es libertador porque luchó por la independencia de Cuba y Puerto Rico. Luchó por la liberación o restauración de la República Dominicana que había recaído bajo la dominación de España. Trató de unirse a Haití para que junto con el liderazgo de Luperón lograsen rechazar la dominación española en La República Dominicana. Betances es libertador porque combatió por la libertad de las Antillas y para poner fin a la dominación colonial y la defensa de la independencia absoluta.

Esta idea de la independencia absoluta es uno de los énfasis que hace Paul Estrade en su interpretación del pensamiento y la praxis de Betances. Nunca defendió ni el anexionismo ni otras soluciones como el protectorado. Betances se propuso continuar la obra continental de Simón Bolívar, la cual había quedado inconclusa, pues aún quedaban en el Caribe dos naciones que no habían logrado su independencia. Paul Estrade nos recuerda que Betances celebró con alborozo sus bodas de diamante con la revolución, es decir, los setenta y cinco años de su compromiso revolucionario. No queda muy claro a qué episodio se refiere Betances. Sí es claro que, en el año 1848, a la edad de 21 años, el  propio Betances nos dice: “yo también soy un viejo soldado de la República francesa.  Cuando se trata de la libertad todos los pueblos son solidarios”. (2023: 42) Se refería a la revolución de 1848.   Es en 1898 cuando Betances se expresa diciendo que está celebrando “sus bodas de diamante con la revolución”. (43) Y Estrade se pregunta si no se habrá equivocado Betances, pues si partimos del 1848 hasta el 98 habrían transcurrido cincuenta años, serian entonces bodas de oro, no de diamante. Estrade conjetura que pudo estar refiriéndose al 1838 con un movimiento de liberación de esclavos que hizo Andrės Vizcarrondo en San Juan. Betances estaría pensando en Vizcarrondo como un proto patriota de la lucha antiesclavista y anticolonial.

Paul Estrade también destaca la universalidad de la idea de libertad en el último libertador. Es decir, Betances se pronunció a favor de “todas las libertades”.  Él no quiere la libertad a medias. “Soy partidario de todas las libertades”.  España no quiere reformas ni libertades. España no puede dar lo que no tiene. Por ello, concluye Betances, la libertad sólo puede arrancársela por la acción revolucionaria, incluso violenta. Paul Estrade considera que “los diez mandamientos de los hombres libres” es el equivalente puertorriqueño a la proclamación universal de los derechos del hombre y del ciudadano realizada por la Revolución francesa de 1789, “la madre de las revoluciones”.  La potencia de la declaración de los “Diez mandamientos” del hombre libre radica en el carácter absoluto e incondicional de las libertades y derechos exigidos. Paul Estrade afirma sobre “Los 10 mandamientos de los hombres libres: “El documento más emblemático del revolucionario”. Y el texto “fundador de la independencia revolucionaria”. (89)  Betances consideró que el fracaso del Grito de Lares se debió a la indiscreción, a la falta de un líder militar y a la falta de armas.  Estrade denomina a Betances “el instigador del Grito de Lares”. Y reconoce que nadie reemplazó su personalidad de revolucionario, y nadie le quitó el honor merecido. Betances es libertador, continúa Paul Estrade, porque fue el dirigente supremo de la revolución de Lares, a pesar de que no estuvo físicamente presente.  Betances advirtió a los Antillanos del peligro real que presentaba “el Minotauro americano”.

Betances se llama a sí mismo librepensador. Y declara que “Querer ser libres es empezar a serlo”.  La descolonización de Nuestra América debía estar presente también en la descolonización del pensamiento. Estrade entiende que el cuento “Los viajes del escaldado” constituye un manifiesto de tolerancia. En dicho cuento se concluye que hay que buscar en América “todas las virtudes democráticas”.  Betances hizo su entrada en la masonería en Francia.  Ingresó en la logia parisina “Templo de los amigos  del honor francés” el 5 de enero de 1874, como miembro honorario. En París pudo encontrar un espacio para la defensa de las colonias. Y “laborar” a sus anchas.  Anota Paul Estrade que en realidad Francia no fue tan favorable al separatismo por el cual Betances luchaba.  Betances no era ateo, pero sí agnóstico. No era un anticlerical dogmático. Su semblanza del arzobispo dominicano Arturo Meriño no es anticlerical, sino que resalta al hombre de Estado, al liberal luchador por su patria y al copartidario en las luchas nacionales. Betances defendió la separación de iglesia y estado. Aunque era masón critico a los masones cubanos que eran propietarios de esclavos. Se expreso diciendo: “Mi deber es clamar de cara al cielo: libertad, igualdad para todos los hombres mis hermanos”.  (p. 144)   Le repugna la condena de la Iglesia católica de la masonería y el liberalismo.

Paul Estrade alude también al antirracismo de Betances, el cual considera que no fue algo circunstancial sino absoluto. Su familia no estaba exenta de sangre africana. Y  cuando se enteró de que habían falsificado el registro de nacimiento, es decir, el blanqueamiento, se expresó en contra, y dijo “soy prietuzco, a mucho orgullo”.  De hecho, en el segundo capítulo se persigue la genealogía de los Betances y llega hasta Galicia donde se usaba “Betanzos”. Afirma Paul Estrade que una tesis que se ha defendido es que Betances no era negro sino mestizo de blanco e indio. (p.28) Paul Estrade responde: “Pero esta posibilidad no es incompatible con el hecho de las familias estén también mestizadas de sangre africana”. (28)  Betances llevó siempre en su memoria el recuerdo del Cabo Rojo en que nació. Estrade cita estas palabras que Betances le expresa  a su paisano Salvador Brau: “No me resigno a morir sin volver a aquel Cabo Rojo inolvidable, para ver de nuevo los guayabos, cuando correteaba cuando niño y mojarme en las aguas de la pileta y rejuvenecer tal vez mi espíritu, como el doctor Fausto, oyendo los repiques de las campanas que alegraban el pueblo llamando a misa los domingos”. (Cit. p. 31)

Asimismo, destaca Estrade el antillanismo.  Betances pensó que la independencia de las Antillas va unida, es decir, es un destino común.  En 1875 lo encontramos en Puerto Plata junto a Luperón y Eugenio María de Hostos. Estrade nos dice que Puerto Plata se convirtió en el centro de acción del antillanismo.  Hostos, agrega Estrade, lo presenta ya desde su novela La Peregrinación de Bayoán (1863). La idea antillana viene desde la Liga antillana en 1874 defendida por Betances en París. Hostos pensaba que su idea del antillanismo era más compleja, pero que la de Betances era más real.  Aún en sus últimos días, ya consumada la invasión, Betances sigue confiando en la Confederación Antillana.  Le dice a Bonafoux: “Cuba debe ser independiente, y en mi concepto, el porvenir de nuestros países está en una confederación de las grandes Antillas que puedan formar una sola nación de 25 millones de habitantes”.

La  base de la idea de la confederación antillana es la necesidad de que nos salve de la dominación extranjera. Las demás islas padecen las mismas dominaciones.  Cuba, Borinquen y Quisqueya están llamadas a una lucha emancipadora coordinada y convergente para un futuro común. Unidas las islas antillanas podían ganarse el respeto de las potencias imperiales e impedir que ellas entren en guerra a propósito de las islas.  La Confederación antillana estaría llamada a proteger al continente de la acometida norteamericana.  De este modo unidos y confederados podrán llegar a ser un emporio comercial. Se construiría así un amplio foro democrático en América Latina y el Caribe, formado por repúblicas civiles, laicas, tolerantes y sin caudillos autoritarios.  Haití también quedaría incluida en la confederación. Aunque parece que la base se haría desde las Antillas hispánicas. Hostos también estaba de acuerdo en esta idea de la inclusión de Haití.  Finalmente, la confederación antillana haría favorable un mayor conocimiento mutuo de las naciones antillanas.

Paul Estrade agrega que con la invasión de 1898 la idea de la Confederación de las Antillas fracasó, y ninguna de las naciones antillanas logró propiamente hablando la independencia absoluta. Las diferencias entre los países caribeños crecieron “por los estatutos que les fueron asignados a los nuevos amos”.  La idea de la Confederación de las Antillas se volvió lejana y abstracta. La idea tampoco se hizo popular en las naciones concernidas y sus mayores y elocuentes defensores murieron. Hubo también diferencias entre los distintos sectores antillanos, no exentos de racismo. De todos modos, concluye Estrade, no murió la idea de la confederación antillana. José De Diego, Federico Henríquez y Carvajal, Juan Bosch, Juan Mari Brás, Maurice Bosch y Fidel Castro la mantuvieron viva. El escritor haitiano Anténor Firmín escribió: “el primer apóstol del evangelio antillano, su sueño vuelve a nutrir las esperanzas y los actos de sus los países del Caribe”.  Y Paul Estrade afirma que “La idea de instaurar una confederación de las Antillas es la idea más original y más reflexiva del Padre de la Patria”. (181)

Paul Estrade dedica una amplia reflexión a Haití. Desde 1870 hasta 1871 es “uno de los representantes de Cuba Libre en Haití. La Junta Central de Nueva York le encarga secundar el trabajo del revolucionario del agente cubano Manuel Ramón Fernández quien es objeto de hostigamiento.  Misión de Betance fue recaudar fondos para destinarse a la guerra independentista iniciada por Céspedes el 10 de octubre de 1868, pero también  comprar armas y hasta buques. Primero va Puerto Príncipe y luego pasa a Jacmel. Trata de conseguir apoyo del gobierno haitiano en razón de la solidaridad antillana. El presidente Jean Nicolas Nissage Saget lo recibe cordialmente, pero obtiene poca ayuda para la guerra de independencia cubana. De todos modos, hace propaganda por la revolución cubana  y formula de modo claro y preciso la idea de “Las Antillas para los Antillanos”.  (p.99)

En 1871, en Nueva York, busca quien traduzca “al colombiano” el ensayo sobre Toussaint Louverture escrito por el estadounidense Wendell Phillips.  Antonio Pedreira alude a Gustavo Cabrera como el autor de dicha traducción. Pero Paul Estrade se atiene a la opinión de los estudiosos puertorriqueños de Betances, como Félix Ojeda y Ada Suárez, quienes afirman que dicha traducción la hizo el propio Betances. Betances estaba persuadido de que dicha traducción era una poderosa propagada para dar a conocer la situación de la esclavitud en las islas antillanas sometidas por Francia y España.  Cuando va a Haití Betances lleva dicha traducción a modo de pasaporte.  También tradujo el discurso Wendell Philipps al francés. Y considera que es oportuna la defensa de la raza negra, de la cual el discurso sobre Toussaint Louverture es una apología. También en Cuba los esclavos se levantan a favor de la revolución. Todavía en Haití, Betances redacta su ensayo sobre Alejandro Petión. (p. 99) Redacta el texto en español y lo dedica a “A Cuba libre”. Y sus primeras palabras dicen así “A los Republicanos de Cuba y Puerto Rico”.   Betances reconoce que el verdadero libertador de Haití fue Alejandro Petion, y no tanto Toussaint Louverture. Y Pétion merece un puesto junto a Bolívar, Washinton, Lincoln , Cromwell y Napoleón.  Betances  sale de Haiti  el 10 de septiembre de 1871.

Después de Haití Betances regresa a París en 1872. Como llega en diciembre, ya había pasado la revolución de la Comuna de Paris.  Pero Estrade lamenta que Betances nunca dijo nada de dicha revolución que fue aplastada sangrientamente. Betances continúa ocupándose de Haití desgarrada por guerras internas. Le preocupa mucho la situación haitiana.

Betances fue ciudadano respetado en Paris.  Paul Estrade hace amplia referencia a la vida y la obra de Betances en París. El destierro dejó su marca en la vida de Betances. Casi tres cuartas partes de su vida hubo de pasarla fuera de Puerto Rico. Fue un expatriado forzado, la mitad como exiliado político.    “Luchar por la libertad, pese a las adversidades, fue para Betances la única manera de ser libre”.  Fue en las barriadas de Paris donde Betances hizo sus primeras luchas revolucionarias. Se refiere Paul Estrade a la participación en la revolución del 1848, cuando el joven Betances estaba en sus veintiuno. “Cuando se trata de la libertad todos los pueblos son solidarios”. Fue pues en esa irrupción popular cuando se barrió con los restos del Antiguo Régimen, donde se implantó el sufragio universal, y la abolición de la esclavitud en las colonias francesas del Caribe (Martinica, Guadalupe y Guyana). Betances estuvo en contacto con la sociedad liberal y burguesa francesa, estando en el colegio de Tolosa, el joven de Cabo Rojo no ignoraba las jornadas revolucionarias de julio de 1830.

Paul Estrade se ocupa también de la íntima relación de Betances y la República Dominicana. Y lo primero que nos dice Paul Estrade es que Betances fue un defensor de la soberanía de La República Dominicana. El presidente Pedro Santana traicionó su patria aceptando la dominación española (1861).   Su vinculación con La Republica Dominicana sin duda se relaciona con su filiación dominicana por la parte paterna de su familia. Betances se unió pues a Luperón por la restauración de la República. Asimismo, Betances luchó contra la adquisición por parte de Estados Unidos de la península y bahía de Samaná. El presidente Buenaventura Báez aceptó vender dicha provincia a Estados Unidos  y establecer allí una base naval.  (Afortunadamente no se logró la compra de la bahía por la gran oposición que hubo, y porque el Senado estadounidense no lo aprobó).

Ya pudimos apreciar la importancia que Paul Estrade le reconoce al principio de la libertad en el pensamiento y la praxis de  Betances. Junto al principio de la libertad, nos dice Estrade, aparece siempre el principio de la justicia. Cita con frecuencia el tríptico: “Patria, Justicia y Libertad”.  En su ensayo sobre Pétion habla de “imperio de la justicia, bajo el cielo dulcísimo de la  Patria libre e independiente”.   “No estoy hecho para conformarme con las injusticias”.

Sobre la actividad médica y científica de Betances hay varios capítulos en esta obra. Luego de graduarse en la Escuela de Medicina de la Universidad de París llega a Puerto Rico (1856), no se sabe exactamente la fecha, y valida su título profesional de médico. Hay una epidemia de cólera y Betances se convierte en el médico de los pobres y libertador de esclavos en la pila bautismal. “Se crea una sociedad secreta a estos fines, en Mayagüez, que es el centro del movimiento abolicionista. Betances, Francisco Basora, Ruiz Belvis y Paradis hacen parte de este grupo”. (p. 73) Por su intensa dedicación al tratamiento de los enfermos del cólera la municipalidad le ofreció una condecoración, que él no aceptó.  No tiene más recompensa que servir, ser útil”, comenta Estrade. Muchos años después, en París, publica un estudio sobre el cólera (1884), “cuando reaparece la epidemia en Paris”. (64)

Algún tiempo después del fallecimiento de su amada Lita, reabre la oficina médica, el 13 de noviembre de 1859. Otras investigaciones médicas que hizo Betances fueron: “Sobre  el aborto”, que es su tesis doctoral. También se interesó en el uso mėdico de la coca que llegaba de Perú. “Ante la Sociedad de aclimatación de Paris presenta algunas plantas como la coca” o la urticaria (Bohemeria nivea.) Al naturalista Geoffroy Saint Hilaire le presenta las plantas que ha hecho traer desde Puerto Rico y Cuba. Le interesa su uso alimentario o industrial. (p. 127) En ese sentido nos dice Paul Estrade: “Hay un Betances botánico”. (129) “Su inmersión en la naturaleza tropical es a travės de la farmacopea”. (127)

“Se adhiere con convicción a Darwin y su teoría de la evolución de las especies”. (128) Betances constituyó en Paris la Sociedad de la Quinina, “a fin de recoger fondos permanentes para enviar medicamentos a los enfermos y heridos de la guerra cubana”. (170)

Paul Estrade aporta una perspectiva distinta en su análisis sobre Betances, dedicando un capítulo completo a Simplicia Jiménez Carlo (1842/1923) quien fue su compañera y esposa, aunque la fecha exacta de su matrimonio sigue siendo desconocida.  La conoció en la plaza de Cabo Rojo. ella tenía 21 años y perduró con Betances hasta el fallecimiento de ėste en septiembre de 1897.   En un primer testamento le deja todo a Simplicia, incluso un seguro de vida de cincuenta mil francos. En un segundo testamento, le deja a Madeleine Carequel, una hija adoptiva, diez mil francos, y el resto a Simplicia. En su correspondencia nombra a Simplicia como su “mujer”, su “dama”, “su esposa”.

Hay dos anarquistas a los cuales Paul Estrade hace referencia:  Carlos Malato y Angiolillo. Malato se hizo amigo de Betances en París y se unieron en las tribunas para combatir la monarquía española.  Angiolillo se entrevistó con Betances en su casa para comunicarle la intención de asesinar a la reina y Betances le dice que ella no manda nada, y que el responsable de los males de las Antillas es Cánovas del Castillo.  Días después Angiolillo asesina al primer ministro. (223)

Enterado de la pretensión de Estados Unidos de apoderarse de Puerto Rico exclama: “Lo mismo da ser colonia yankee que colonia española”. (243) Y comenta Paul Estrade: “La roca de sus convicciones permanece inquebrantable”. (127)

Louis Bonafoux entrevistó a Betances poco antes de su fallecimiento. Aunque eran de ideas políticas contrarias, Bonafoux  apreció a  Betances, y nos dejó tanto su entrevista como una primera Antologia de los escritos de Betances. Aunque criticada dicha antología, Estrade termina por reconocerla en sus méritos pues permitió la iniciación de los estudios sobre el Padre de la Patria. (249)

El estudio de Paul Estrade sobre Betances constituye una trayectoria muy completa de la vida política, científica y social del Padre de la Patria. En un volumen no muy extenso nos presenta la complejidad de la vida y obra, no solo de forma panorámica, sino muy detallada y pertinente en todos los aspectos que analiza. El conocimiento de la vida y obra de Betances le viene de lejos en compaña de Fėlix Ojeda Reyes como ėl mismo reconoce. Se trata, pues, de una obra de síntesis muy bien lograda donde Paul Estrade reúne su larga experiencia investigativa con el “ultimo libertador”. No son solo los acontecimientos pertinentes lo que la obra analiza históricamente, sino también su pensamiento: su pasión por la libertad, su anhelo de justicia, su inmensa solidaridad con los pueblos antillanos, su independentismo, su democratismo y republicanismo. Todos en Puerto Rico y el Caribe debemos estar inmensamente agradecidos con esta excelente obra sobre el Padre de la Patria Puertorriqueña que nos lo da a conocer en lengua francesa, la lengua de que tanto se valió nuestro Betances.

 

Escritos de Paul Estrade sobre Betances
Estrade, Paul. “El abolicionismo radical de Ramón Emeterio Betances¨, Sevilla, Anuario de Estudios Latinoamericanos, 1986, t. XLIII, pp. 275-294.
_____  “Facultad y Ciencias de la Comunicación”,  en El anciano maravilloso, edición junto con Félix Ojeda Reyes, Instituto de Estudios del Caribe, 1995.
____“El heraldo de la independencia absoluta”, en Pasión por la libertad. Edición junto con Félix Ojeda Reyes,   Río Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2000.
_____ La impresionante labor del Dr. Betances en París, San Juan, 2001.
______ “Pasión Dominicana del doctor Betances por la soberanía de la nación y la libertad de los ciudadanos”, Exégesis, Núm. 45,  2002.
______ “Betances, el último Libertador de Latinoamérica en el siglo XIX¨, Claridad, 8 al 14 de abril,  2004.
______ “Vindicación del Betances de Bonafoux”, Claridad, 6-12 de noviembre de 2008.
______ Iniciación a Betances. Cronología y semblanza, La Habana, 2008.
______ En torno a Betances. Hechos e ideas, San Juan, Ediciones Callejón, 2017.
_____ Ramón Emeterio Betances (1827-1898), Le Père de la Patrie Portoricaine, Paris, Les Indes Savants, 2023.
Editor junto con Félix Ojeda Reyes de Las Obras completas de Ramón Emeterio Betances, San Juan, Zoom Ideal, 2018.
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