PIP denuncia la violencia de la política de Trump

5

 

 

El secretario general del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau Ramírez, denunció que Trump ha convertido la violencia en política pública y que la muerte de otra persona     —Alex Jeffrey Pretti— en Minneapolis en medio de una redada migratoria  “no es un accidente ni un exceso aislado: es el resultado directo de una visión que normaliza el uso de la fuerza, el miedo y la deshumanización como herramientas de gobierno”.

En declaraciones circuladas a la prensa y en redes sociales, el líder independentista apuntó que en Puerto Rico conocemos bien ese libreto, dado a que las intervenciones de ICE contra la comunidad dominicana ya  han demostrado que esto no es ‘seguridad’, es persecución institucionalizada. Al respecto, añadió que ante ese escenario el silencio de la gobernadora, Jenniffer González, y el presidente del Senado,  Thomas Rivera Schatz, habla más alto que cualquier declaración.

“La cobardía los lleva al silencio. Miedosos. Callan porque le tienen miedo a Donald Trump. El que gobierna desde el miedo, no lidera, tiembla. Y ese silencio no es prudencia, es complicidad”.

Por su parte, la portavoz de la delegación del PIP en el Senado en este primer día de sesión (lunes, 26 de enero) también llamó la atención  a que en Puerto Rico nos debe importar esta política de Trump, debido a que por ser posesión de los Estados Unidos, el ICE puede ejercer aquí esa misma violencia contra las comunidades inmigrantes, en particular de República Dominicana. “Pero también porque la gente a la que Trump, Noem, ICE y sus seguidores quieren perseguir y expulsar es  a los que lucen como nosotras, hablan como nosotras, tienen una nacionalidad distinta, como nosotras, cosas que van mucho más allá de una ciudadanía concedida con el propósito claro de ensayar esa forma de coloniaje disfrazado que luego se bautizó como ELA”.

Añadió que también toca porque no cree que haya una familia en Puerto Rico que no tema por sus seres queridos en Estados Unidos, expuestos como nunca al peligro si hablan español en público o por su apariencia caribeña.

“Y aún más allá, le tiene que importar a todo el mundo — literalmente, a todo el planeta— que el imperio más poderoso de la modernidad busque cimentar su poderío a partir de la violencia de Estado contra inmigrantes y contra ciudadanas, abusando de la ley y con inmunidad plena para quien obre fuera de sus límites. No hay precepto moral bajo el que eso pueda ser aceptable. Se equivocan gravemente quienes prefieran mirar al otro lado”, manifestó.