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Ricardo Alcaraz Díaz un verdadero cazador de milagros

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ccotto@claridadpuertorico.com

Empezó en el periodismo como diseñador gráfico y de ahí transitó hacia la fotografía. Una larga trayectoria de más de medio siglo captando imágenes la vida del país, sucesos, rostros, la danza, el teatro, la vida cotidiana. El compañero Ricardo Alcaraz Díaz, muestra parte de esos 50 años en su reciente exposición, Cazador de Milagros, en el Museo de Arte Contemporáneo.

Puede pensarse que siempre le gustó la fotografía, pero Ricardo admite que no recuerda haber tenido una cámara en sus manos aunque hubiera un par en su casa. Supo que le encantaba cuando por casualidad tuvo una en ese centro que nos abre la mente y el corazón al conocimiento: el recinto de Rio Piedras, de la Universidad de Puerto Rico.

“Era estudiante en la UPR estaba en la FUPI y la FUPI tenia el periódico Poder Estudianti. Me reclutaron por pura carambola de la vida. Estaba en el verano del ’74 tomando una clase electiva de dibujo, simplemente por curiosidad para ver si tenia talento y descubrí que no tenia talento para el dibujo”. Sin embargo, el periódico necesitaba un diseñador gráfico. Un día de camino a su clase de dibujo el director del periódico, Feliz Colón, lo vio se saludaron.

“Nos saludamos y le digo que voy para una clase de dibujo, el pensó, no me lo dijo, se acabó la búsqueda es militante sabe de arte y así fue que me reclutaron para ser diseñador. Tomé un par de talleres relámpago con Piru Ramírez y así fue que me introduje en el mundo del periodismo”.

Un poco mas de un año después -cuenta Ricardo- el periódico necesitaba un fotógrafo. Para esa época no había celular. Muy poca gente llevaba una cámara a la Universidad. El colectivo hizo un serrucho y compraron una cámara usada, la que cayó en sus manos. “Rompo a tirar fotos y ahí descubrí que me gustaba la fotografía. No recuerdo haberme preguntado por qué no tomaba fotos si me encantaba mirarlas. En las revistas que me caían en las manos devoraba las imágenes. Pienso que esa fue mi primera inclinación, sin saberlo, mi encanto por la fotografía. Por ahí seguí hasta el sol de hoy”.

Ricardo no recuerda cuál fue ese primer evento en el que tomó una foto, si nos comparte que puede decir que se enamoró locamente de la fotografía cuando reveló su primera foto en el cuarto oscuro. “Cuando puse el papel el negativo en la ampliadora y eso empezó a salir, a mí se me pararon los pelos. Entonces me enamoré de verdad de la fotografía. No me acuerdo ni cual fue pero sí del momento en el cuarto oscuro”.

Alcaraz tuvo como taller de trabajo importante el periódico CLARIDAD donde fue fotógrafo y emplanador, dejando una impronta en ese oficio.

Pero 50 años tomando fotos tiene que haber alguna, insisto.

Apertura de la exhibición. Foto cortesía Frank Elías

Recuerda las que tomó en Vieques, en el 1979, cuando los pescadores se enfrentaron a los buques de guerra de la marina de guerra de EEUU, en donde participó como activista y fotógrafo. En ese tiempo todavía era estudiante de maestría en la entonces Escuela de Comunicaciones de la UPR. “Fue uno de los primeros eventos importantes que cubrí. Algunas de esas fotos están en la exposición. Otro momento fue la llegada de los nacionalistas excarcelados, que fue un evento apoteósico”.

Otro evento en el que considera cual tomó una de sus fotos más logradas, es la de la huelga del ’81 en UPR en Rio Piedras. Los profesores enfrentando a la fuerza de choque de frente a la Torre. También en la huelga del 2010 en la cual, nos dice, estuvo un año cubriendo los sucesos. De esta huelga ya hizo una exposición.

Por supuesto, también fueron importantes en su vida de fotógrafo las imágenes tomadas en Villa Sin Miedo. Aunque no tiene del día desalojo, fue varias veces a la comunidad, a la que se mudaron los vecinos en Sant Just, y tiene imágenes que considera son de sus mejores trabajos.

En la presente exposición, Cazador de Milagros, Alcaraz Díaz, tuvo como curador a Christopher Gregory-Rivera. El núcleo de la muestra -nos dice el fotógrafo- fue el tema de los archivos de la memoria, la importancia de los archivos. El curador no buscaba la foto espectacular si no la trama del recuerdo, Por eso la exposición incluye fotos de la cotidianidad que forma parte de la memoria personal y colectiva.

Destaca Ricardo que el día de la apertura, durante el recorrido con el curador Gregory-Rivera, éste señaló una foto de Villa Sin Miedo. Un joven preguntó qué fue Villa Sin Miedo, por lo que las imágenes se convirtieron en un archivo de memoria compartida.

En su medio siglo captando imágenes Alcaraz ha acumulado mas de dos mil negativos. Al presente -nos dice- está mas concentrado en digitalizar que en salir a tomar fotos, pero hace muchas cosas de las artes escénicas porque se lo piden. Su amor por la fotografía, por el respeto a su trabajo, lo motiva a dejar digitalizados la mayor cantidad posible de negativos, esas memorias de la vida del país para futuras generaciones.

A los jóvenes que empiezan en la fotografía, les recomienda a no procurar siempre la foto más espectacular. Algo que él hacía de manera intuitiva era mirar fotografías consistentemente: “no es que te vas a copiar, sino que vas entrenando la mirada, aprendes eso ser disciplinado. En mi caso he sido bien consistente”.

 

Cazador de Milagros, estará expuesta hasta este 27 de julio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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