Esta semana se cumplieron 50 años del asesinato político de Santiago (Chagui) Mari Pesquera, hijo mayor del líder independentista Juan Mari Brás y de la profesora y patriota Paquita Pesquera Cantellops. El hallazgo de su cuerpo ultimado de un tiro de contacto en la sien dentro del auto de su hermana, fue la noticia rompedora que conmocionó al País aquella mañana del 24 de marzo de 1976. Fue un asesinato flagrantemente político que sacó nuevamente a flote el verdadero rostro de la persecución y represión contra el independentismo puertorriqueño a lo largo de toda nuestra historia colonial bajo dos imperios, España y Estados Unidos.
Chagui era un muchacho de su tiempo.Tocaba el clarinete, hacía pininos en el cine y acababa de empezar a trabajar como piloto de carga tras completar los requisitos y obtener la licencia de aviador comercial. Al momento de su muerte, súbita y violenta, tenía apenas 23 años. ¿ Qué siniestro odio ideológico puede provocar que se tronche en segundos una vida útil y prometedora? ¿ Qué consideración de «seguridad nacional» puede justificar el asesinato premeditado de un joven inocente? Chagui fue elegido como blanco porque era el hijo del Secretario General y candidato a gobernador en las elecciones de 1976 del Partido Socialista Puertorriqueño( PSP), Juan Mari Brás. Y un acto tan vil como este era el peor golpe que podía propinársele al padre, aún peor que su propia muerte.
Era un momento convulso en la historia de Puerto Rico y de nuestra región del Caribe y América Latina.
En 1975 había iniciado la Operación Cóndor, proyecto diseñado y financiado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), para infiltrar y reprimir los partidos y movimientos de izquierda, utilizando el asesinato político y las operaciones encubiertas de inteligencia para perseguir y reprimir a quienes protestaban contra las injusticias de los gobiernos y dictaduras de derecha en nuestros países. Su propósito era desacreditar, corromper o eliminar a líderes y grupos de izquierda, y así contener el impulso de las luchas populares
En Puerto Rico, el PSP, que había sido Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico ( MPI) hasta 1971, crecía y avanzaba en activismo e influencia en cada vez más amplios sectores de nuestro pueblo. El partido se había organizado a buen ritmo en talleres de trabajo, escuelas superiores, universidades y comunidades a todo lo largo y ancho del País, incluyendo Vieques y Culebra. En el año 1976 se proponía por primera vez participar formalmente del proceso electoral, y Mari Brás era su candidato a gobernador. Eso seguramente encendió las alarmas del aparato represivo del Estado que no podía permitirse que en la principal colonia de Estados Unidos se abriera un camino de crecimiento a una organización como el PSP. Sin duda, la CIA había advertido que dentro de su principal colonia, las fuerzas de la independencia y el cambio social, que ellos creían disminuidas y en repliegue, resurgían con renovada militancia y empuje.
Además, esas mismas fuerzas independentistas tenían vínculos históricos con Cuba desde los tiempos de la lucha de independencia de ambos pueblos frente a España. Cuba y su Gobierno Revolucionario se habían convertido en blanco de las hostilidades y de un criminal bloqueo económico y financiero para los distintos gobiernos de Estados Unidos, por lo cual la CIA determinó abrir un frente en Puerto Rico integrado por operadores puertorriqueños y cubanos del exilio con el propósito de golpear y debilitar al PSP, al que identificaban como aliado de Cuba.
Esto se corroboró en el año 2025, cuando un joven historiador que trabajaba en su tesis doctoral encontró en el Archivo General de Puerto Rico una carta de esa época, dirigida al entonces gobernador, Rafael Hernández Colón, donde un subalterno suyo le informaba de la presencia y acciones encubiertas de la CIA en la Isla. Esto dio paso también a otras revelaciones, tales como que fueron la CIA y sus operadores aquí los responsables por la explosión de una bomba de alto poder en la plaza pública de Mayaguez en 1975, en medio de un mítin del PSP, acción que dejó dos muertos y 12 heridos entre los asistentes. Esos mismos operadores de la CIA también estuvieron involucrados en múltiples atentados y actos de sabotaje y terrorismo de Estado contra militantes y propiedades del PSP y de otras organizaciones del movimiento patriótico puertorriqueño.
Ese es el contexto en el que fue asesinado Santiago Mari Pesquera, y aunque las autoridades del entonces gobierno de Puerto Rico identificaron y arrestaron a un enfermo mental, Henry Coira, como el autor material del crimen, tanto el momento en que ocurrieron los hechos, como las circunstancias nebulosas que rodearon el suceso y el encarcelamiento del imputado, el mutismo de las autoridades de Puerto Rico, las lagunas en la investigación criminal y en el proceso judicial, el apoyo brindado al asesino por figuras notorias del exilio cubano en Puerto Rico y el encubrimiento de toda la información sobre el caso por parte del gobierno de Estados Unidos hasta hoy, siembran la duda de que el asesino haya podido actuar solo. Otros sucesos similares, posteriores al de Mari Pesquera, abonan a la teoría de que este asesinato fue un acto de terror y violencia por parte de un Estado que se ampara en el silencio para ocultar sus crímenes.
Pero la agenda represiva de los imperios nunca cesa. Hoy, 50 años después del asesinato impune de Chagui Mari Pesquera, el gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, sigue sembrando la guerra, el terror y la muerte en nuestra región del Caribe y América Latina y en todos los confines del mundo.
Cronología del Asesinato de Santiago Mari Pesquera, a 45 años de su muerte – Claridad https://share.google/ gEH2rLdeQoCi9H5m8



