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El ojo de Macha Colón

Foto suministrada por el autor

 

Especial para En Rojo

 

En su blog online de crítica de cine, Próxima Tanda, Mario Alegre Femenías publicó su más reciente artículo, “El cine puertorriqueño ya no necesita tu apoyo,” donde desafía la invitación a apoyar el cine de la isla. Como argumenta Alegre Femenías, el cine necesita el apoyo económico y gubernamental. Sin embargo, el llamado al espectador “[p]redispone al público a moderar las expectativas, a esperar algo que no está a la par con los otros filmes en cartelera […]” (Alegre Femenías, 27 de marzo de 2026). El cine puertorriqueño no necesita tratos con paños tibios precisamente por el respeto que sentimos hacia esas voces. El crítico nos invita a escribir y a conversar sobre lo que pensamos con relación a una película. Y si es buena o mala, que busquemos la manera de explicarlo para profundizar.

¿Pero podremos trascender una crítica que se reduzca a lo malo o bueno por más que profundicemos? Me consta que es inevitable reflejar en una crítica el disfrute o el desagrado hacia una experiencia en el cine. Pero cuando enfrentamos una experiencia única para la cual no tenemos palabras, ¿cómo reducirla a mala o buena? Por ejemplo, argumentar que una película como Jeanne Dielman, 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles (dir. Chantal Akerman, Bélgica y Francia, 1976) es aburrida porque sigue la rutina de una mujer por tres horas y media es tan absurdo como criticar el mal gusto de Pink Flamingos (dir. John Waters, EE.UU., 1976) o las imperfecciones de Alucarda (dir. Juan López Moctezuma, Mexico, 1978). El arte poderoso reta la constante reducción al pulgar arriba o abajo, especialmente con cine que propone nuevas narrativas. En el cine puertorriqueño, Macha Colón, también conocida como Gisela Rosario Ramos (o viceversa), explora voces innovadoras que expanden en la experiencia y en la historia isleña. Es imposible reducir su obra a un “es chulin” o “es una pérdida de tiempo” cuando veo mi propia realidad en cada una de sus propuestas.

El primer trabajo de Macha Colón que critiqué fue Perfume de gardenias (dir. Gisela Rosario Ramos, Colombia y Puerto Rico, 2021), que publiqué en CLARIDAD el 13 de julio de 2021. En el artículo, expresé mi fascinación con la manera en la que Rosario Ramos explora la cotidianeidad urbana. Las vidas y los preparativos para la muerte en cada casa de vecindario abren espacios misteriosos llenos de un humor oscuro irresistible. La directora no reimagina, sino que devela las maravillas escondidas bajo la superficie de una isla de urbanizaciones, de noticias a las cinco de la tarde y de vecinos que cortan la grama demasiados pendientes a la casa del lado. Los cortos de Gisela Rosario Ramos/Macha Colón construyen ambientes isleños únicos marcados por identidades queer los cuales ella observa con su cámara fantástica.

En El hijo de Ruby (2014), un corto que fue reconocido con el premio de mejor documental en el festival de cine de Kerry en Irlanda, Colón cuenta la historia de Lio Villahermosa. Lio buscaba a su padre, que no conoció, en el arte del baile de bomba. Pero llego a encontrarse a sí mismo como bailador. Cada ritmo retrata una emoción particular y su performance, a veces con el vestuario tradicional masculino y otras con el traje de bomba de faldas anchas, examina un espacio de historia queer en la cultura afrodescendiente contemporánea. La cámara de PJ López captura cada performance, la energía de los tocadores de bomba y los pasos a través de los cuales Lio baila su vida interior. De manera similar, el video musical que dirigió Rosario Ramos para la canción “Dos extrañas,” de la cantante Neysa Blay, rompe con la historia construida para vendernos a los Estados Unidos. Ella usa como base un video informativo de la historia de Puerto Rico, de esos que fueron hechos en la década de los 50 para atraer capital estadounidense a la isla. Pero Colón altera la historia incluyendo esas ausencias rechazadas por la mirada colonizadora. El video desarrolla un romance secreto entre dos mujeres durante el periodo histórico representado en el video, que es dedicado a todas las tías “que tuvieron que esconder su amor.” El ojo de Macha Colón afirma la presencia del romance lésbico y así cuestiona las voces extranjeras que invitan a engullir la isla. Tanto como con El hijo de Ruby, la directora imagina y documenta los lados queer de nuestra experiencia que nunca han dejado de existir. La combinación de políticas de identidad y la resistencia al imperialismo yanqui son un hilo que conecta mucha de la obra visual de Macha Colón.

En Cartas de amor para una ícona (2019), Rosario Ramos cuenta la historia de Lucecita Benítez a través de las voces de sus fanáticos, sus triunfos en la canción, el desarrollo de su conciencia política y las modas queer que desafiaban la idea tradicional de lo que era una cantante. Lissette, que siempre he asociado con políticas conservadoras, es el polo opuesto de una poderosa Lucecita cuya voz retumba con su interpretación de “Oubao Moin” y en cuyo performance se ven retratadas tanto la comunidad LGBTIQ+ como la diversidad política isleña. Distingo la fascinación de Macha Colón con el performance de Lucecita también en su corto documental, anthony legrand, profesional (2018). En este, la directora sigue a Anthony Legrand, un personaje fascinante del área metropolitana. Legrand cuenta sus romances con una bailarina francesa, fuma marihuana, discute el horóscopo chino y vive en una casa repleta de maravillas eclécticas. Ese Legrand que lleva lentes amarillos con chaqueta de cuero y botas de taco alto a sus casi 80 años transforma una común experiencia suburbana en algo raro y fabuloso. Aunque viví en Puerto Rico hasta los 33 años, nunca puedo reconocer claramente los vecindarios donde se llevan a cabo las historias de Macha Colón, pero cada uno me es familiar. He caminado por cada una de estas calles en algún momento de mi vida. Pero estos suburbios que se repiten por todo Puerto Rico son redescubiertos por la mirada de Macha y redefinidos por los actos de resistencia de Lucecita y Legrand.

Un detalle que me maravilla del trabajo visual de Gisela es su énfasis en el performance como una expresión única de las identidades que coexisten dentro de cada persona. Cuando digo performance no me refiero a la artificialidad que convencionalmente (y erróneamente) identificamos con el teatro. La teatralidad del performance es la manera en la que vivimos y nos expresamos a diario: como agarramos la taza de café, como nos vestimos, la fisicalidad con la que nos movemos a través de lo cotidiano. Gisela torna la normalidad en algo raro que se siente más real y auténtico. En su video musical para la canción “Si Superman se deprime,” que Macha canta con su grupo los Okapi, la directora crea un espacio mágico donde presenciamos la transformación del personaje que la misma Macha interpreta. La acción en el video se lleva a cabo en la noche donde el personaje de Macha se convierte en loba rodeada de personas con máscaras de animales y extraños vestuarios. En la noche todos somos libres a ser quienes querramos, una metáfora sobre cómo asumimos las identidades prohibidas que muchos esconden a la luz del día. La libertad y el humor en cada expresión se resisten al rol de víctima porque, como dice la canción, “Superman se deprime porque yo no.” Sin embargo, en su documental Emergencia (2016), Gisela va más allá de la máscara performativa para examinar las dinámicas dentro del grupo musical, Superaquello. Esta banda, que se formó en 1997 y continuó hasta el 2010, gozó de un éxito bien merecido en la escena musical de la isla. Pero el ojo de Gisela trasciende las luces del escenario. Su mirada se fija en cada uno de los integrantes: en las inseguridades y la sólida expresión corporal de Patricia Dávila (vocalista); en el ego y la carismática presencia escénica de Eduardo Alegría (miembro fundador); en los silencios neuróticos y la genialidad artística de Francis Pérez (miembro fundador); y en la aparente ecuanimidad de Pablo Santiago (tecladista) y Jorge Castro (guitarrista y bajista), que mantienen la calma a través de los conflictos. Estas contradicciones forman un retrato fragmentado del grupo y de sus luchas en una escena musical sumamente difícil. El documental no es una hagiografía, sino una fotografía compleja de una magnífica iniciativa artística que desgraciadamente llegó a su fin.

Es imposible reducir el trabajo de Macha Colón a una categoría de bueno o malo. Su genialidad radica en presentarnos realidades con las que estamos familiarizados, pero que no reconocemos del todo por las culturas queer y las contradicciones que dominan su narrativa. La distancia crítica tiene dos vertientes. Una es alejarse lo suficiente de una obra para juzgar críticamente sus valores o problemas, una estrategia que no funciona para entender el trabajo de Gisela Rosario Ramos. Otra es distanciarse del juicio lo suficiente para descubrir en la obra nuevos acercamientos críticos a nuestros entornos culturales. El ojo de Macha nos revela estos espacios e identidades que siempre han estado ahí afirmando su presencia con creatividad. Pueden alquilar El hijo de Ruby y Emergencia en la página web Gumroad.com.

Llueva o no llueva, lista la Claritienda y su carpa roja

Maribel Franco. Foto Soam M. Morales Ortiz

 

“Las camisetas que hacemos la gente las colecciona, yo veo gente por ahí con camisas de 1999”, narró Maribel Franco, coordinadora de la Claritienda. 

Especial para CLARIDAD

La Claritienda es una de las piezas clave de CLARIDAD para generar ingresos. Lo que comenzó como un quiosco pequeño en el Festival, ahora mide 30 x 30 y es el destino indicado para adquirir el cartel anual del Festival de Apoyo a CLARIDAD, libros políticos, cedés de música, camisetas y serigrafías. Los artículos únicos que se obtienen en la Claritienda se convierten en piezas de colección para muchas personas, explicó Maribel Franco, coordinadora de la Claritienda.

Durante el Festival, la Claritienda se convierte en un espacio de encuentro donde cada persona que se acerque reafirma su apoyo al periódico. “La Claritienda deja dinero, a veces más, a veces menos, pero deja dinero porque la gente viene”, explicó la coordinadora. A su lado, al lados la tarima Elliott Castro, se encuentra la carpa roja de CLARIDAD donde la compañera Josefina “Josie” Pantoja, a quien se le dedicó el Festival en 2023, junto a Flora Guzmán, manejan las suscripciones al periódico.

La Claritienda cuenta con más de cincuenta títulos sobre política, literatura y poesía. Muchos de los libros son donados por sus autoras y autores o las editoriales, y otros por colaboración de venta. “La gente viene porque sabe que tenemos libros que nadie tiene porque nos lo han dicho: ‘Mira, te voy a traer este libro solo a ti’”, contó Maribel Franco. “Las camisetas que hacemos la gente las colecciona, yo veo gente por ahí con camisas de 1999”, añadió.

A lo largo de los años, la lluvia siempre ha sido un factor en el Festival de Apoyo a CLARIDAD. “Todos los años es un factor, pero todos los años, lluvia o no lluvia, se llena a capacidad”, añadió. Por esto, las compañeras que llevan años apoyando en la Claritienda, llegan preparadas con manteles de plástico. Los cuatro días del Festival están llenos de mucho trabajo, pero hay mucha sororidad, acertó la coordinadora de la Claritienda, al explicar que el 99% del equipo de CLARIDAD son mujeres.

Maribel Franco asistió al primer Festival de Apoyo a Claridad en 1973. “Yo fui porque yo era amiga de la hija de Francisco Manrique Cabrera y ella me llevó. Y me encantó… Eran muy rústicos, un año hubo una ventolera que se llevó todos los quioscos que montaron”, relató. Luego, como integrante de la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI), se unió al periódico CLARIDAD cuando se vendían en la calle. “…algunas veces me tiraban carros encima, cosas así. Pero a mí me encantaba”, agregó.

“Esencia no va; viva Cuba libre y soberana, y Palestina libre”, exclamó Maribel Franco para culminar.

 

La autora es parte del equipo de redes del Festival de apoyo a CLARIDAD

Ciencia económica empírica para Puerto Rico mutilada por los designios imperialistas de Estados Unidos

 

Especial para En Rojo

Hay que  procurar en Puerto Rico un crecimiento y desarrollo económico a través de la diversidad y la sofisticación del conocimiento productivo que la sociedad puertorriqueña es capaz de poner en función. A eso los economistas denominan la teoría de la complejidad económica.

La producción de bienes y servicios requiere en nuestros días no sólo de factores tradicionales (materias primas, mano de obra), sino, esencialmente, del conocimiento y las habilidades técnicas que existen y se distribuyen en las redes de individuos y organizaciones de una sociedad.

Bajo este principio teórico, esa complejidad económica de cada país se mide observando la variedad de bienes que exporta (diversidad) y cuán capaces son otros países de producir esos mismos bienes (ubicuidad, o exclusividad).

Puerto Rico necesita adoptar en su plan de crecimiento y desarrollo económico la teoría de la complejidad económica. Se requiere para ello que la sociedad puertorriqueña tenga la capacidad de mezclar la diversidad del conocimiento de su gente, de sus instituciones y de sus empresas para la producción económica de rublos en particular en los que demuestre más capacidad, ya sean industriales,  agrícolas, del conocimiento, la ciencia y la tecnología. Producir bienes y servicios únicos y sofisticados requiere la presencia de capacidades avanzadas de las que Puerto Rico no carece.

Poner en práctica la teoría de la complejidad económica necesita comprender que los agentes económicos del País tienen una dinámica rica, heterogénea que modifican constantemente su quehacer, ajustándose a sus capacidades productivas y al crecimiento endógeno impulsado por el conocimiento acumulado mediante su experiencia particular.

Estudiar los sistemas económicos como redes interconectadas de agentes que se adaptan y se influyen mutuamente conduce al análisis de patrones a nivel macroeconómico, partiendo de interacciones a nivel micro. Tal análisis se enfoca en la heterogeneidad, el desequilibrio y el conocimiento necesario para producir bienes y servicios de rublos que garanticen el éxito.

Utilizar herramientas como el aprendizaje automático y el análisis de redes para medir la complejidad de las economías, predecir su crecimiento y entender la desigualdad es esencial para una productividad económica exitosa.

Las economías deben ser vistas —según la teoría de la complejidad económica— como sistemas con numerosos agentes (individuos, empresas, gobiernos) que interactúan de forma dinámica y no lineal, creando resultados que no pueden predecirse con modelos lineales tradicionales.

Para una economía pequeña y de un país que no posee materias primas significativas como Puerto Rico, la producción de bienes y servicios no debe visualizarse como algo que requiere materias primas exclusivamente, sino que también exige conocimiento necesario para combinar todos los elementos de manera efectiva. La cantidad de conocimiento productivo se refleja en la variedad de organizaciones, ocupaciones e interacciones.

Para entender la teoría de la complejidad económica y su viabilidad en Puerto Rico hay que comprender que los patrones económicos a gran escala (como el crecimiento económico, la desigualdad o la innovación) —como bien plantean sus teóricos—  son resultados de las interacciones individuales y no se pueden entender simplemente estudiando los componentes de forma aislada.

La complejidad económica se mide por la intrincación de las redes de interacciones dentro de una economía. Se analizan redes de producción, consumo, exportación, entre otras, para entender las capacidades de una sociedad. Para ello, hay que utilizar métricas para evaluar las capacidades técnicas de un país, la probabilidad de exportar ciertos productos y el potencial de crecimiento.

Necesitamos identificar en suelo boricua el conocimiento productivo que nuestra economía ya posee y dónde puede diversificar sus capacidades para crecer. Proporcionar herramientas para que los responsables de la formulación de políticas identifiquen estrategias para el desarrollo económico.

De lo que se trata es de poner en vigor una ciencia económica empírica en un estilo de gobernanza serio y responsable. Algo que ha sido mutilado en Puerto Rico por la imposición bajo el colonialismo de los designios imperialistas de Estados Unidos.

El autor es periodista.

Haydeé (Tita) Yordán ¡Hasta siempre, compañera!

Foto reproducida del FB

En memoria

Con un abrazo solidario y nuestros deseos de paz y sanación espiritual, la Junta Directiva de CLARIDAD y su Colectivo de Trabajo se une a la familia Saadé Yordán ante la partida física de la querida compañera Haydeé Yordán, en fecha muy reciente. Puertorriqueña de pura cepa, natural de Ponce, Tita, cariñoso nombre por el que era conocida, estudió en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, donde defendió los colores de las Jerezanas como jugadora de Volleyball. Tenía gran talento para esa disciplina deportiva, además de una alta estatura que le ganó admiración desde que competía en la escuela superior.. Posteriormente, estudió en el Centro Internacional de Educación Montessori, en Italia. Fueron muchas las voces de estudiantes que en ocasión de su transición a otro espacio han recordado la influencia que recibieron de ella a través de la dulzura y sabiduría con la cual utilizaba el método de enseñanza, entonces bastante novel en nuestro país.

 

Aficionada de forma temprana a la fotografía, con el tiempo se convirtió en una virtuosa de este arte y sus creaciones fueron exhibidas en museos y galerías de Puerto Rico, Estados Unidos, España, Francia. Recibió importantes reconocimientos en diferentes bienales y eventos, como la del Grabado en México y la Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y una Mención Honorífica del Ïnstitute of Photography Awards en el 2015, entre otros. Sus fotos han animado varias publicaciones, pero sus propias obras incluyen Borrando Géneros Desde la Fotografía y Vivencias Íntimas: Fotografía de lo Efímero.

Tita amó a Puerto Rico y apoyó las causas justas dirigidas a garantizar la dignidad humana y la libertad de nuestro Pueblo. Con valentía enfrentó la persecución del gobierno federal contra la familia cuando su amado compañero Pedro Saadé, abogado de los pescadores de Vieques, fue encarcelado como resultado de la lucha para sacar a la Marina de Guerra de EU de la Isla Nena. Junto a él tuvo y formó una hermosa familia que hoy tiene que sentirse muy orgullosa de ella.

CLARIDAD-el Periódico de la Nación Puertorriqueña- aplaude la talentosa y valiosa vida de Tita Yordán y extiende su cariño a Pedro, Ricardo, Omar, Camila, Gabriela, así como a sus nietas, nietos y demás familiares,

 

 

Puerto Rico crisis estructural polifacética oportunidad de romper con la colonia

 

 

 

Puerto Rico atraviesa una crisis estructural polifacética que combina varios factores que impiden el crecimiento económico. Esta crisis se manifiesta simultáneamente en vertientes financiera, productiva, ecológica y de legitimidad política, generando inestabilidad social sistémica, desempleo y aumento de la pobreza. Llevamos dos décadas de bajo crecimiento y productividad estancada, dependiendo de los fondos federales como motor de la economía. La “salvación”, según el gobierno, es la inversión en el militarismo: fondos que llegan en el contexto de conflictos internacionales. Nuevamente volvemos a ser un enclave-plataforma militar, y nada más.

No es un problema reciente ni coyuntural, es una trayectoria larga en la que la corrupción, la improvisación y un gobierno más pendiente de la imagen que de resolver lo básico se imponen. Es un país donde se anuncia, se improvisa, se protege a los de adentro y los servicios básicos fallan; donde no se planifica y se asume como normal la ineficiencia y la mediocridad política y económica. A esto se suman la emigración continua y la consiguiente disminución de la mano de obra, así como el alto costo de importar bienes y energía. También se añaden una profunda crisis sanitaria, inestabilidad en la educación superior, una gobernanza cuestionada y la privatización y venta de activos físicos y ambientales. Somos una base militar en el Caribe; somos prescindibles, mercancía ante los ojos externos, que pueden callar y tranquilizar con fondos federales.

El problema en Puerto Rico es la ausencia de una estrategia y de políticos dispuestos a dar la milla extra por el bien del país. Puerto Rico se ha acostumbrado a una economía estancada, donde los fondos federales ofrecen estabilidad sin transformación. Estos fondos generan una sensación de tranquilidad y pasividad que facilita los abusos políticos y la corrupción. Funcionan como una especie de sedante que permite que el gobierno colonial continúe su saqueo y destrucción, auspiciado por Estados Unidos.

Esa inercia no permite observar que afuera hay un mundo cambiando con rapidez, donde las cadenas productivas se reorganizan, la competencia tecnológica se intensifica y la geopolítica vuelve a ser determinante, mientras nosotros permanecemos estancados en una colonia dependiente de fondos federales y ahora una base militar o “un puesto avanzado colonial y una pieza clave para la proyección del poder estadounidense en el extranjero(Reyes, 2022).

En estos momentos, los países con soberanía y autonomía se reposicionan, mientras nosotros quedamos rezagados como base militar. Aquí no hay dirección, solo imposición desde Washington, que nos ve como algo de lo que puede disponer a su antojo. La política económica carece de articulación, se anuncian inversiones (industriales y militares) que no se conectan, se corrigen decisiones sobre la marcha y se responde al corto plazo sin una visión clara de hacia dónde ir. La incertidumbre ha aumentado y ya afecta la inversión y el crecimiento, mientras el crimen continúa posicionándose como otra economía. Esto no es casualidad, es el resultado de la carencia de un plan de país y de objetivos claros. Es el agotamiento del modelo de desarrollo colonial, que obliga a una reconfiguración de las relaciones sociales y económicas.

A esto se suma un problema más profundo, la incapacidad del equipo encargado de conducir la política económica, la Junta de Control Fiscal y el Gobierno colonial. Se obedece lo que dicta Estados Unidos y se impone sin cuestionamiento. No se piensa en el futuro; se administra el día a día. No se analiza el entorno, falta capacidad para traducir diagnósticos en decisiones y políticas públicas, y lo poco que se hace carece de consistencia para sostenerse.

Así no se construye una trayectoria ni un futuro sostenible; así no se construye una economía que se sostenga. Esto se refleja en la relación con Estados Unidos, somos dependientes, somos colonia, somos una base militar y eso es todo. Organizamos la economía alrededor de ese vínculo de dependencia y ahora nuevamente como enclave militar, no para crecer y ser prósperos, sino para sostener ese rol de base militar en el Caribe. Ya no somos vitrina; ahora somos una colonia pobre que hay que controlar y someter. Los fondos federales funcionan momentáneamente, pero restringen lo que se puede hacer. No hay iniciativa, y el rol de enclave militar limita el margen de maniobra, haciendo la economía vulnerable a decisiones externas. Se habla de diversificar y fortalecer la economía local, pero no se hace. Y no se hace porque no es solo un problema económico, sino político, la colonia no puede actuar, recibe órdenes. La colonia es el problema estructural que hay que cuestionar.

También se plantea nuevamente la llamada “guerra contra las drogas”, que desde la década de 1970 ha contribuido más a expandir ese mercado que a reducirlo. Detrás de esto hay intereses  económicos que trascienden el control del narcotráfico y se relacionan con la intervención en otros países y el control de recursos. Puerto Rico funciona como base militar para esas intervenciones y como ruta de tránsito de la droga. La relación entre imperialismo, drogas y economía neoliberal forma parte de ese esquema. La “Guerra contra las Drogas” se vincula con la Doctrina Monroe, es a su vez el Gringocentrismo que se refleja en el modo de intervención imperialista-capitalista neoliberal, con un enfoque geopolítico centrado en Estados Unidos. Este enfoque se refleja en políticas de seguridad militarizadas cuyos resultados han sido ampliamente cuestionados, pero se obedece lo que digan. La relación entre la guerra infinita (contra las drogas) y la continuidad del capitalismo y el neoliberalismo por otros medios es parte de ese esquema. La prioridad militar es la defensa de la hegemonía de EE.UU.

El gringocentrismo, también implica dependencia: hacer lo que dicta Estados Unidos, sostener un modelo donde la autonomía es limitada y donde se priorizan intereses externos. En este contexto, no se permite que Puerto Rico desarrolle plenamente una política industrial y comercial orientada a la prosperidad ni que establezca relaciones estratégicas con otras potencias. El modelo dominante (el gringocentrismo) es el de dependencia y subordinación. A nivel interno, el gobierno colonial y la Junta de Control Fiscal no están dispuestos a asumir el costo de una mayor autonomía ni a impulsar modelos alternativos. Se evita tensionar la relación colonial y, al mismo tiempo, se evita transformar la estructura económica. Así, la restricción externa y la falta de decisión interna se refuerzan mutuamente, manteniendo la dependencia. Sin estrategia propia, la política económica y exterior se reducen a la adaptación de lo que se define externamente, es gringocentrismo. No hay conducción, hay ajuste; no hay dirección, hay sometimiento y miedo.

Puerto Rico Libre, sería perder su plataforma militar en el Caribe, darle alas para que creamos en nosotros y que se puede ser libre, ese no es el modelo gringocentrista.  El modelo de Estados Unidos (gringocentrista) es el de dependencia, el coloniaje (o neocolonialismo), tal como quiere aplicar a otros países. La economía estancada, dependiente de fondos externos, profundiza el rezago y reduce las posibilidades futuras de desarrollo, ofrece de alternativa ser una base militar (el Gibraltar del Caribe o el Hawaii -colonial- del Caribe). Este modelo gringocentrico genera más pobreza, desigualdad y vulnerabilidad, además de dependencia.  Así, la restricción externa y la falta de decisión interna se refuerzan mutuamente en la colonia y se mantiene la sumisión y dominio, donde el miedo prevalece y no se permite un modelo de desarrollo y crecimiento alternativo.

¿Qué hará la administración colonial ante posibles cambios en las políticas federales —como la reducción del Estado de bienestar? Surge una interrogante crucial, ¿cómo sostener una economía que depende de esos recursos (fondos federales)? Un recorte significativo podría desencadenar una crisis social sistémica, caracterizada por la fragilidad institucional, polarización económica y fallas en cadena en distintos sectores. Trump propone que cada territorio (y también los estados) tengan que asumir la responsabilidad exclusiva para proveer bienestar social. Pero si la colonia vive de las ayudas que proveen esos fondos federales, y ahora cómo administrar una colonia en crisis estructural polifacética, que produce desajuste profundo y prolongado del sistema económico, social y político, donde los modos de producción y regulación actuales se agotan. Esto generará una crisis social sistémica creada con la intensión de que seamos una colonia en la versión hawaiana de albergar una gran e importante concentración de bases militares, donde la presencia militar es fundamental para la economía, además del turismo. Esto podría manifestarse en el deterioro del tejido social, con expresiones de violencia directa, cultural y estructural. En ese escenario, se pondría en evidencia el agotamiento del modelo económico y social vigente. Puerto Rico sin puertorriqueños, colonia militar y de turismo.

Puerto Rico colonial puede optar por conformarse con estabilidad sin crecimiento, diagnóstico sin estrategia y subordinación permanente, ser plataforma militar sin puertorriqueños o puede replantearse su futuro. Recordemos que, sin proyecto de país, sin planificación y sin dirección, el rezago y la crisis se profundiza.

La alternativa, desde esta perspectiva, implica cuestionar el modelo actual y explorar transformaciones estructurales. Se requiere colaboración entre todos los actores —empresas, gobierno, sociedad civil, ciudadanía y academia— para co-crear nuevas estructuras de desarrollo económico y social sostenibles.

El pueblo debe perder el miedo, es hora de una ruptura con la colonia y entender que la alternativa está en la independencia y plena soberanía para superar esta crisis estructural y construir otra economía y sociedad justa y equitativa que nos represente. Hay que lograr cambios estructurales y de paradigma para conseguir transformaciones radicales, ver los síntomas y transformarlos, necesitamos cambiar el sistema colonial y construir ese futuro donde estemos incluidos. Pero no se trata de hacer que un proyecto funcione, sino de que cambie el entorno en el que todos operamos, romper con la colonia.

El cambio y la transformación es un proceso colectivo, dinámico y abierto, orientado a construir un modelo más justo, equitativo y sostenible. En Plan B Independencia se analiza este escenario y se propone la transición hacia una economía prospera y nuestra. Existen otras propuestas en Puerto Rico para transformar a Puerto Rico en un país libre, soberano y exitoso. En el libro Seremos Libres en la Independencia estaremos mejor (MINH) se presenta un análisis y exposición sobre el potencial que tiene nuestra nación puertorriqueña para desarrollar una sociedad próspera y equitativa una vez nos sacudamos de encima el yugo colonial. Podemos ser libres, la ruta está trazada, pero debemos asumir el cambio y comenzar a construirlo.