sábado, octubre 17, 2026
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El cambio climático y nuestras pocas alternativas

 

Especial para En Rojo

El lunes 9 de agosto, la Organización de las Naciones Unidas publicó el informe del grupo de expertos formado por 234 científicos internacionales sobre la situación de salud del planeta Tierra. El documento afirma que la destrucción de la naturaleza ha llegado a un punto más grave de lo que se esperaba. Muchas especies vivas desaparecen y el desequilibrio climático ya ha empezado a provocar grandes inundaciones y sequías, huracanes y terremotos, en frecuencia e intensidad, como nunca antes. Las consecuencias son trágicas para las poblaciones, especialmente las más pobres y vulnerables.

Por primera vez, los científicos aseguran que tal situación es causada en su mayor parte por la acción humana y el modelo de desarrollo depredador que impera en todos los continentes. Desde hace algunos años, los expertos de la ONU hablan de un Día de la Sobrecarga de la Tierra. Esta fecha marca el momento en que nuestro consumo anual de servicios y recursos naturales supera lo que la Tierra puede regenerar en ese mismo año. Según los estudios, en este año 2021, esta fecha ya llegó en el 29 de julio.

Los gobiernos de países ricos aceptan tomar medidas que puedan aliviar o al menos posponer un poco la crisis, siempre y cuando estas medidas no pongan en riesgo los beneficios de las empresas y el orden capitalista del cual estos gobiernos son guardianes. Sin embargo, la humanidad nunca podrá detener los cambios climáticos que amenazan al planeta si no es capaz de superar la economía capitalista, que es esencialmente depredadora e inicua. La ecología ambiental depende de la ecología social. Como afirma Leonardo Boff, el clamor de la Tierra y lo de los pobres es uno solo grito.

Cada vez más, queda claro: el universo es un conjunto de redes de relaciones entre todos los seres vivos. Los humanos y todos los seres vivos forman lo que la Carta de la Tierra llama «comunidad de la Vida». La sostenibilidad de la Tierra es prioridad que debe regir toda organización social, económica y cultural de la humanidad y nuestra relación con la naturaleza. La salud de la Tierra es nuestra salud y nuestra salvación. Podemos aprender esto de las culturas de los pueblos indígenas y de todas las poblaciones oriundas.

Para las personas y comunidades que viven una búsqueda espiritual, el cuidado amoroso de la Madre Tierra, del agua y de todo ser viviente forma parte del testimonio urgente y fundamental de que existe en nosotros y en el universo una energía amorosa, por la cual, a pesar de todas las agresiones y crímenes cometidos contra el Planeta, aún podemos salvarlo.

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

 

 

 

 

 

 

 

 

Haití: Aumenta el número de muertos por el terremoto

El número de muertos en el poderoso terremoto de Haití se disparó a casi 1.300 el domingo mientras cuadrillas excavaban desesperadamente en edificios derrumbados en busca de sobrevivientes. «La cantidad de personas muertas por el terremoto subió a 1.297 el 15 de agosto», dijo el servicio que poco antes había reportado 724 decesos. También actualizó a más de 5.700 la cantidad heridos que era de 2.800.

Tras una angustiosa noche de réplicas, máquinas pesadas, camiones y retroexcavadoras se dedicaron a trasladar losas de cemento de los edificios derrumbados en la localidad de Los Cayos, cerca del epicentro del terremoto.

El sismo de magnitud 7,2 se produjo el sábado a las 8.29 (12.29 GMT) a unos 160 km de la capital haitiana, Puerto Príncipe. De la casa de dos plantas de Marcel François, en Los Cayos, solo quedan ruinas. «Es por gracia de Dios y también gracias a mi teléfono que estoy vivo, porque pude avisar a la gente de fuera dónde me encontraba», dijo a la AFP el joven de 30 años. Su hermano menor, Job, y los vecinos pasaron más de tres horas sacándolo de los escombros sin más herramientas que sus brazos. «Iba en el autobús al trabajo cuando ocurrió el terremoto. Pude localizar a Marcel por teléfono, pero me dijo ‘ven a salvarme, estoy bajo el cemento'», cuenta Job François.

Tras ser rescatado de entre los bloques de hormigón y los muebles rotos, con heridas en la cabeza, Marcel François fue trasladado inmediatamente al hospital en estado de shock, ya que no tenía noticias de su hija de 10 meses, que seguía atrapada entre las ruinas.

«Pensé que mi hija estaba muerta. Cuando llegué al hospital estaba llorando, estaba resignado», cuenta, conmovido, este hombre de 30 años. Gracias al trabajo en equipo de los residentes y de su tío, la pequeña Ruth Marlee Alliyah François fue sacada de la casa cuatro horas después del terremoto.

Marcel y Job François esperan que los equipos profesionales les ayuden el domingo por la mañana a sacar de entre los escombros el cuerpo sin vida de su inquilina, una mujer de 27 años que vivía en la planta baja de la residencia y que murió a los pocos minutos del terremoto.

Rescates bloqueados

Los esfuerzos para ayudar a las víctimas podrían verse obstaculizados a medida que se acerca la tormenta tropical Grace, con la posibilidad de que se produzcan lluvias torrenciales e inundaciones, según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.

El Ministerio de Salud envió personal y medicamentos a la península del suroeste, pero la logística de emergencia también se ve comprometida por la inseguridad que asola Haití desde hace meses. La única carretera que une la capital con la mitad sur atraviesa en poco más de dos kilómetros el barrio pobre de Martissant, que está bajo el control de bandas armadas desde principios de junio, impidiendo la libre circulación. Los pocos hospitales de las zonas afectadas tienen dificultades para prestar atención de urgencia. El papa Francisco expresó el domingo su «solidaridad» con el pueblo de Haití, diciendo que esperaba que la comunidad internacional se implicara en su favor. Muchos países, como Estados Unidos, República Dominicana, México y Ecuador, ya han ofrecido su ayuda enviando personal, raciones de emergencia y equipos médicos. El primer ministro Ariel Henry, que declaró el sábado el estado de emergencia durante un mes en los cuatro departamentos afectados por la catástrofe, agradeció el domingo a la comunidad internacional. «Queremos dar una respuesta más adecuada que en 2010 tras el terremoto. Toda la ayuda que venga del exterior debe ser coordinada por la Dirección de Protección Civil», exigió el jefe del gobierno, al tiempo que llamó a sus conciudadanos a la «unidad nacional». «Olvidemos nuestras rencillas», abogó.

El país más pobre de América aún guarda en la memoria el terremoto de magnitud 7 del 12 de enero de 2010, que dejó gran parte de Puerto Príncipe y las ciudades cercanas en ruinas polvorientas. Más de 200.000 personas murieron y otras 300.000 resultaron heridas, mientras un millón y medio de haitianos se quedaron sin hogar. Los esfuerzos del país por recuperarse de la catástrofe se vieron frenados por la grave inestabilidad política. Once años después, la isla sigue sumida en una aguda crisis sociopolítica, agravada por el asesinato del presidente Jovenel Moise el mes pasado.

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EL ángulo internacional del nuevo ascenso del Talibán en Afganistán

 Misión Verdad

Se ha producido la caída de Kabul a manos del Talibán. Fue depuesto Ashraf Ghani, quien huyó el país y ha sido proclamado el «Emirato Islámico de Afganistán» liderado por Abdul Ghani Baradar.

Todo esto desboca un halo de incertidumbres y posibilidades sobre el cuadro internacional que va a tejerse sobre estos hechos sin enmienda. Para esto, miremos de inmediato de manera superficial algunos elementos claves para inferir lo que podría sobrevenir puertas afuera de la nación afgana. Pero antes hay que mirar adentro del país.

AFGANISTÁN EN HECHOS Y EN SUS ADENTROS

El hecho irrefutable sobre Afganistán es que el Talibán, en términos simbólicos, militares y políticos, ganó la guerra al hacerse del control del país luego de la retirada estadounidense. Bien sea por fracaso militar o por razones aún no determinadas abiertamente, los estadounidenses han abandonado un frente de guerra que duró 20 años, y que demostró ser para ellos un callejón sin salida, un bucle.

La guerra es, por defecto, inviable. Tanto por los resultados que ha generado como por el hecho de que ahora la fuerza talibán ha tomado control de armas, equipos, pertrechos, vehículos blindados, artillería pesada, que los estadounidenses heredaron (y abandonaron) para el ejército afgano hoy derrotado. En otras palabras, los talibanes son más poderosos que hace 20 años, cuando inició la invasión.

En términos estrictamente militares, una fuerza bien armada y entrenada por Estados Unidos, con 300 mil hombres, cedió el país en solo días y prácticamente sin disputarlo en muchas ciudades. Se trata de una seguidilla de eventos que podrían parecer «inexplicables» en términos militares, pues están lejos de muchas previsiones, incluyendo las que tenía en manos el mismo presidente estadounidense Joe Biden, quien aseguró el 8 de julio pasado que el gobierno afgano no caería.

Desde adentro de Afganistán, parece haber el reconocimiento al hecho de que la guerra total no es viable ya, una vez que la potencia invasora se ha ido.

Durante los últimos años de atrincheramiento y de resistencia nucleada del Talibán en zonas específicas. Digamos, de distensión frente a Estados Unidos y frente a las fuerzas afganas del gobierno, el Talibán emprendió un proceso político de sumatoria de fuerzas tribales. Proceso que se aceleró desde febrero de 2020 con la firma de un Acuerdo de Paz con Estados Unidos y el gobierno afgano, que les dio mayor capacidad de maniobra.

En lo concreto, los chiítas hazares afganos que eran enemigos y perseguidos por los talibanes son ahora tribus integradas a estos. Además, existe ahora un «Talibán Tayiko», al norte, donde en el pasado eran comunes las escaramuzas entre el Talibán de la década de 1990 con etnias en la frontera con Tayikistán.

Acorde a Alastain Crooke para el medio Al Mayadeen, «los talibanes de hoy en día ya no son un simple instrumento de hegemonía pashtún; tal vez hasta un 30% son tayikos, uzbecos o hazara». Esta afirmación apunta a que, en los hechos, la composición tribal, con especial base de apoyo rural, es un hecho en Afganistán y ha sido en gran medida la explicación al nuevo ascenso del Talibán.

A diferencia del Talibán de los 90s, que consistía en un reducto ideológico-identitario-étnico pashtún reducido, que logró imponerse por vía de fuerza en todo el país, la situación actual es en buena medida diferente. El actual Talibán es «inclusivo», y las comillas obedecen a sus propias palabras. Tal como ha trascendido recientemente, en una entrevista de Suhail Shaheen, portavoz de los talibanes, quien habló en directo con la BBC, ellos declaran que su ascenso al poder guarda intenciones de «tolerancia, inclusión, unidad nacional, existencia pacífica y reconstrucción».

No debe haber confusiones, ellos han admitido que vendrá un gobierno clerical y conservador, pero han puntualizado que aunque las mujeres y niñas tendrán que usar obligatoriamente la hijab (uno de los velos islámicos), las mujeres y niñas seguirán contando con el derecho a la educación, al trabajo y a otras libertades individuales que serán determinadas por el nuevo gobierno.

En términos comparativos, el nuevo gobierno talibán propone un estilo de ordenamiento social fundado en la religión que debemos considerar no tan distinto al que ya sostiene el clero sunita sobre la sociedad saudita. Sin embargo, todo está por verse.

Más allá de esos detalles, es indispensable mirar la composición de la actual base de apoyo social al Talibán como uno de los componentes de su vertiginoso ascenso al poder, fundado en una declaratoria explícita de fin de la guerra y de su carácter inviable. Tan consistente es esta declaratoria que está refrendada desde los hechos, es decir, toman el poder luego de controlar dos tercios del país en solo semanas, prácticamente sin hacer uso de las armas.

EL ÁNGULO INTERNACIONAL DEL NUEVO ASCENSO TALIBÁN

Este lunes 16 de agosto en un encuentro del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir el ascenso del Talibán en Afganistán, el embajador de Rusia Vasily Nebenzya declaró de manera elocuente que «no hay razones para que cunda el pánico», agregando que el complejo cuadro afgano demanda una observación detallada de los actores y los eventos. En otras palabras, clama por la prudencia, en clara discrepancia al retórico alarmismo de los actores occidentales, en buena parte responsables de los actuales eventos.

La prudencia de los rusos está justificada por su conocimiento del cuadro en el terreno y por el marco de posibilidades que parten de los hechos inobjetables de que la guerra fracasó y que los actuales talibanes no son exactamente los mismos de los años 90s.

Acorde a Alastair Crooke, «los talibanes están participando en una extensa diplomacia con Irán. Teherán, al parecer, ya no es apóstata (para los talibanes), ya no es un enemigo ideológico y teológico. Los talibanes ahora buscan integrar a Irán en sus intereses estratégicos más amplios», señala.

«En lugar de tener una visión de túnel limitada al estrecho territorio de Kandahar, los nuevos líderes jóvenes talibanes quieren jugar el ‘Gran Juego’ estratégico», señala Crooke sobre la nueva dirigencia talibán. Y esa afirmación está patentada por los hechos en varios frentes.

El pasado 28 de julio una delegación del Talibán liderada por el mulá Abdul Ghani Baradar, quien es el nuevo líder del Emirato Islámico de Afganistán, visitó China, donde se reunió con el ministro de Exteriores de ese país, Wang Yi, durante dos días continuos de intensas conversaciones. Entiéndase, que acorde a los lapsos de agenda de la diplomacia china, hay mucho que inferir de tan prolongado encuentro.

En esa oportunidad el portavoz político de los afganos, Naeem Wardak, afirmó en un comunicado que Baradar llegó a China al frente de una delegación compuesta por nueve miembros tras ser invitado oficialmente por Pekín. «Se intercambiaron puntos de vista sobre las problemáticas de ambos países en materia política, económica y de seguridad, así como sobre la situación en curso en Afganistán y el proceso de paz», dijo Wardak.

China, según la versión de los talibanes, «afirmó la expansión y la continuidad de su ayuda a la nación afgana» y que «no interferirá en los asuntos de Afganistán». Pekín también se comprometió a «ayudar a resolver problemas y traer la paz» y a la reconstrucción de Afganistán, en una clara previsión de los tiempos que se han consumado ahora.

China ha venido desde los últimos meses desarrollando una agenda muy activa, anticipándose a las realidades objetivas que el cuadro afgano ha venido generando. En efecto, el proyecto Iniciativa de la Franja y la Ruta tiene en Asia Central un énfasis medular y es inevitable que los chinos miren a la «tierra de afganos» (origen etimológico del nombre del país). frana ruta china.png Las nuevas rutas de la seda de China para el siglo XXI (Foto: El País)

Las rutas de vías ferroviarias y corredores comerciales del proyecto, que comprenden un desarrollo de infraestructuras de gran calado, atraviesan Pakistán, Turmekistán, Tayikistán, que son fronterizos con Afganistán.

China había desarrollado intenciones con el ahora gobierno depuesto de Afganistán en integrar más a este país en la gran iniciativa, y tal parece que el pragmatismo de la diplomacia china podría dar una oportunidad al nuevo gobierno talibán en desarrollar una hoja de ruta creíble y complementaria, como a las posibilidades bien justificadas de inestabilidad que se han generado por el nuevo ascenso talibán.

El encuentro en China dejó por sentados varias declaraciones: «Esperamos que los talibanes afganos hagan una ruptura clara con todas las organizaciones terroristas, incluido el ETIM (Movimiento Islámico del Turquestán Oriental) y las combatan de manera resuelta y eficaz para eliminar obstáculos, desempeñar un papel positivo y crear condiciones propicias para la seguridad y la estabilidad, desarrollo y cooperación en la región», dijo el canciller chino Wang Yi, refiere el medio Global Times.

Baradar, por los afganos, dijo a Wang que «los talibanes afganos nunca permitirán que ninguna fuerza use el territorio afgano para participar en actos perjudiciales para China. Los talibanes afganos creen que Afganistán debe desarrollar relaciones amistosas con los países vecinos y la comunidad internacional».

El ascenso talibán, que supone la reconstrucción de un «país refugio» al terrorismo, acorde a lo ampliamente señalado por Occidente, por supuesto que concierne a China considerando el registro de focos de inestabilidad que han surgido en el sudoeste de ese país mediante escaramuzas del Estado chino con miembros de la etnia Uigur en Xinjiang.

La postura de los chinos es meridiana y probablemente sea claramente coincidente con la posible visión de la nueva dirigencia afgana. El canciller chino ha dicho que «la apresurada retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN de Afganistán marca en realidad el fracaso de la política estadounidense sobre Afganistán. El pueblo afgano tiene ahora una importante oportunidad para lograr la estabilidad y el desarrollo nacionales».

La ecuación supone que, si los talibanes se perfilan en el desarrollo de un gobierno inclusivo en sus adentros (que en cierta medida ya lo es) y si no prestan su territorio para propiciar la inestabilidad internacional, contarán con el reconocimiento, acompañamiento e inversión de varios países. Estas posibilidades han sido ya asomadas por China y Rusia, quienes han desplegado el rol modulador luego del retiro de la OTAN.

Sobre esto, hace días Mohammad Suhail Shaheen habló a nombre del Talibán a India Today desde Doha en Qatar, donde indicó que la política de su organización no iba a favorecer a ningún grupo en la rivalidad entre India y Pakistán.

Por su parte, el Primer Ministro de Pakistán, Imran Khan, aludiendo al «desastre» generado por los estadounidenses, reafirmó la determinación de Pakistán de continuar todos los esfuerzos en apoyo de una solución política inclusiva en la vecina Afganistán.

La visión de los actores en la región es de conjunto. En clara previsión al inevitable ascenso de los talibanes, hubo lugar a una importante reunión que pasó desapercibida. Esta ocurrió a mediados del pasado julio y se trató de un encuentro de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Cooperación de Shangái, llamada «la OTAN de Asia», en Dushanbe, la capital de Tayikistán.

En esta participaron el ministro de Relaciones Exteriores de Kazajstán, Mukhtar Tileuberdi; el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov; el ministro de Relaciones Exteriores de Tayikistán, Sirojiddin Muhriddin; y el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi. Canciller chino Wang Yi junto a Abdul Ghani Baradar, líder de misión talibán, en visita a China (Foto: Global Times)

Acorde al analista y periodista Pepe Escobar y en análisis a este encuentro, el enfoque de asociación estratégica entre Rusia y China en Afganistán es «cautelosamente realista». Los talibanes han tenido un «impulso diplomático real» basado en el reconocimiento de las dimensiones reales de China y Rusia, así como otros actores complementarios relevantes y de respaldo a sus políticas, como Pakistán e Irán.

Según Escobar, en referencia a las «exigencias» de la Organización de Cooperación de Shangái a Afganistán, estas parten desde dos puntos claves:

1. Negociaciones reales entre los afganos hacia la reconciliación nacional y una solución política duradera, evitando así una guerra civil total. Beijing está dispuesto a «facilitar» el diálogo.

2. Lucha contra el terrorismo, lo que significa, en la práctica, los restos de al-Qaeda, ISIS-Khorasan y el Movimiento Islámico del Turquestán Oriental (ETIM). Afganistán no debería ser un refugio para grupos terroristas, de nuevo. Los talibanes, por su parte, deben prometer una ruptura total con todos los componentes terroristas.

La oferta a cambio para los talibanes es integración económica, reconstrucción y seguridad regional. Afganistán seguirá siendo un territorio que debe consolidar su pacificación, considerando que hay factores internos dispuestos a luchar ahora una guerra de resistencia al Talibán desde adentro y que, además, bajo la ocupación estadounidense, se consolidó una gran «autopista del opio» que está compuesta por un tejido de actores del narcotráfico internacional con apresto armado in situ. No está exento de riesgos ni de nuevas formas de retaliaciones por parte de Occidente y la OTAN.

Pero la realidad inexpugnable del nuevo auge talibán tiene matices y está encadenado a eventos en desarrollo que sin duda van a reconfigurar a los factores de equilibrio y desequilibrio en Asia Central.

Para la comunidad internacional en esta parte del mundo hay una nueva fuerza de gravedad. Frente al ascenso talibán y al hecho objetivo del fracaso e inviabilidad de la guerra en el país afgano, los actores más relevantes en el eje de influencia geográfica del conflicto necesariamente apuestan a la política como destino inexorable, desde ahora, cuando se puede hacer, para lo cual es indispensable tener que mirar a Afganistán con nuevos ojos, les guste o no.

El nuevo cuadro demanda una visión profunda de las realidades internas afganas y sus componentes.

Reproducido de www.misionverdad.com

Duro golpe la partida de José Elías Torres

 

La Junta Directiva y el Colectivo de Trabajo de CLARIDAD se une a la pena que embarga a nuestros compañeros y compañeras de la emisora radial WPAB ante la muerte inesperada del periodista y amigo José Elías Torres.

Aliado de las causas justas de nuestro país José Elias siempre dijo presente a la hora de defender nuestro patrimonio y nuestra puertorriqueñidad.

Con la partida del compañero el País pierde una voz firme solidaria, valiente y comprometida con la verdad.

A su esposa Mariasi, a su familia la de sangre, y la extendida le enviamos un abrazo grande y solidario.

 

 

Otra vez Haití: Piedra sobre piedra

 

Especial para CLARIDAD

foto reproducida de www.cubadebate.cu

El pasado sábado abrimos nuestros ojos ante un opaco sol mañanero.  No precisamente por los eventos atmosféricos que rondan El Caribe Antillano, sino por el fuerte temblor que sacudió de forma inmisericorde el sur de la nación haitiana.  Probablemente muchas personas se preguntaron lo mismo que yo: ¿Por qué tiene ese pueblo que pasar por tanto infortunio?   A tan poco tiempo del asesinato del cuestionado presidente Jovenel Moise, quien gobernaba por decreto e intentaba enmendar la Constitución para mantenerse en el poder, la gente revivió el horror del 12 de enero de 2010, cuando otro devastador terremoto dejó más de cien mil cadáveres, incontables personas heridas y desaparecidas, destrucción por doquier y la incapacidad gubernamental para enfrentar la tragedia. Las imágenes que han circularon nos dejaron nuevamente sin aliento.

Dentro de la tristeza que sentimos en el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití, recibimos un poco de alivio cuando la directora de la Escuela Solidarité que construimos en Leogane luego del anterior terremoto, nos informó que la estructura donde reciben enseñanza 300 niñas, niños y jóvenes, no había sufrido daños.  Nos preocupa mucho cómo se va a poder ofrecer ayuda en esta ocasión en medio de la pandemia.  El proceso de vacunación en Haití es prácticamente nulo.  Contrario al 2010, no hay viajes aéreos directos a la isla y transportar mercancía por barco es todo un reto.  Por otro lado, hay un desorden casi anárquico en el país, donde las bandas de maleantes armados secuestran personas para pedir rescate, asaltan viajantes que van desde Puerto Príncipe a sectores del interior para llevar mercancía, incluyendo equipos de organizaciones no gubernamentales que portan ayuda para proyectos en desarrollo.  No es un secreto que el gobierno de Moise y el de sus predecesores se hacían de la vista larga y que sectores de la Policía están en contubernio con los vándalos.

Principalmente por razones de seguridad, el Comité no ha podido enviar las acostumbradas brigadas voluntarias de mantenimiento a la escuela, aunque sí hemos asignado fondos para reparaciones indispensables que se harán mediante contratación con algunas personas que nos han recomendado.  Desde el sábado hemos mantenido comunicación con gente de nuestra confianza en Haití y estamos analizando  la forma en que canalizaremos la solidaridad para este evento reciente.  Siendo el Sur la región más afectada, la distancia de la Capital, hará más difícil el envío de ayuda.  Tenemos que asegurarnos de que los apoyos lleguen a las áreas más necesitadas y que sean manejados por personas probas.

Tan pronto el Comité tome una decisión la daremos a conocer e identificaremos en nuestra cuenta, las cantidades que se reciban para la solidaridad asociada al terremoto.  Siguiendo la norma que nos ha caracterizado, informaremos a través de nuestro boletín Solidarité por escrito y de forma gráfica, la ayuda recaudada, los proyectos a los cuales se asignará y cómo fue utilizada.

Agradecemos a todas las personas que se han comunicado desde la mañana del sábado su interés.  Aquellas que interesen a hacer aportaciones pueden dirigirlas por cheque a nombre del Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití a: PMB 344, P. O. Box 4956, Caguas, P. R. 00726-4956.  También pueden hacer la transferencia por ATH Móvil al: 787-349-6217.  Especifiquen que el donativos es  por el terremoto.

Para más información, pueden llamar al 787-374-8348 o escribir a paoquen30@gmail.com.

La pregunta de por qué el pueblo haitiano recibe tanto infortunio, por qué parecería que les lanzan una piedra detrás de la otra, como si fuera su destino permanecer en la más terrible pobreza, sin gobernabilidad y con la constante violación de sus derechos humanos; es un cuestionamiento que se lanza desde la impotencia y la interrogante sobre qué hacer.  Podemos dar a conocer la situación política, económica, social e histórica de una nación de gente inteligente, creativa, trabajadora que logró independizarse del imperio francés y abolir la esclavitud.  Podemos exigir la no intervención política de los estados desarrollados y los organismos internacionales, sino la solidaridad y el apoyo humanitario; la justicia económica, sin sustituir la voluntad de la gente haitiana.  Claro que tenemos que ayudar ante las tragedias inmediatas, pero no limitarnos a esa gestión asistencialista y coyuntural, sino trascenderla para que el tema de Haití esté en nuestra conversación cotidiana, la que nos corresponde como Antilla y como parte de El Caribe.  Son nuestras hermanas y hermanos y están a menos de 45 minutos por vía aérea de Borinquen.  Para que las piedras no duelan tanto, mantengamos la más amplia solidaridad.

La autora es forma parte del Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití. 

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