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El mejor oficio del mundo

 

Hace 25 años García Márquez pronunció este discurso que recoge lo que para los/las periodistas significa su labor. Siempre es bueno volver a recordar sus palabras en tiempos como los que vivimos. A todas las y los colegas un saludo en el  Día Nacional de la Prensa que se ha nombrado César Andreu Iglesias y que para nuestro orgullo fue uno de los fundadores y visionarios del periódico CLARIDAD.

Gabriel García Márquez

A una universidad colombiana se le preguntó cuáles son las pruebas de aptitud y vocación que se hacen a quienes desean estudiar periodismo, y la respuesta fue terminante: «Los periodistas no son artistas». Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un género literario.Hace unos cincuenta años no estaban de moda escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existían las juntas de redacción institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción.

Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de lo mismo, era porque querían o creían ser periodistas pero en realidad no lo eran.

El periódico cabía entonces en tres grandes secciones: noticias, crónicas y reportajes, y notas editoriales. La sección más delicada y de gran prestigio era la editorial. El cargo más desvalido era el de reportero, que tenía al mismo tiempo la connotación de aprendiz y cargaladrillos. El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve años -siendo el peor estudiante de derecho- empecé mi carrera como redactor de notas editoriales, y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso.

La misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adicción laboral. Los autodidactas suelen ser ávidos y rápidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abriéndole paso en la vida al mejor oficio del mundo -como nosotros mismos lo llamábamos.- Alberto Lleras Camargo, que fue periodista siempre y dos veces presidente de Colombia, no era siquiera bachiller.

La creación posterior de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra el hecho cumplido de que el oficio carecía de respaldo académico. Ahora ya no son sólo para la prensa escrita sino para todos los medios inventados y por inventar. Pero en su expansión se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orígenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica.

La mayoría de los graduados llegan con deficiencias flagrantes, tienen graves problemas de gramática y ortografía, y dificultades para una comprensión reflexiva dé textos. Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida.

Es cierto que estas críticas valen para la educación general, pervertida, por la masificación de escuelas que siguen la línea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. Pero en el caso específico del periodismo parece ser, además, que el oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro. Es decir: las empresas se han empeñado a fondo en la competencia feroz de la modernización material y han dejado para después la formación de su infantería y los mecanismos de participación que fortalecían el espíritu profesional en el pasado. Las salas de, redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores. La deshumanización es galopante.

No es fácil entender que el esplendor tecnológico y el vértigo de las comunicaciones, que tanto deseábamos en nuestros tiempos, hayan servido para anticipar y agravar la agonía cotidiana de la hora del cierre. Los principiantes se quejan de que los editores les conceden tres horas para una tarea que en el momento de la verdad es imposible en menos de seis, que les ordenan material, para dos columnas y a la hora de la verdad sólo le asignan media, y en el pánico del cierre nadie tiene tiempo ni humor para explicarles por qué, y menos para darles una palabra de consuelo. «Ni siquiera nos regañan», dice un reportero novato ansioso de comunicación directa con sus jefes. Nada: el editor que antes era un papá sabio y compasivo, apenas si tiene fuerzas y tiempo para sobrevir él mismo a las galeras de la tecnología.

Creo que es la prisa y la restricción del espacio lo que ha minimizado el reportaje, que siempre tuvimos como el género estrella, pero que es también el que requiere de más tiempo, más investigación, más reflexión, y un dominio certero del arte de escribir. Es en realidad la reconstitución minuciosa y verídica del hecho. Es decir: la noticia completa, tal como sucedió en la realidad, para que el lector la conozca como si hubiera estado en el lugar de los hechos.

Antes que se inventaran el teletipo y el télex, un operador de radio con vocación de mártir capturaba al vuelo las noticias del mundo entre silbidos siderales, y un redactor erudito las elaboraba completas con pormenores y antecedentes, como se reconstruye el esqueleto’ entero de un dinosaurio a partir de una vértebra. Sólo la interpretación estaba vedada, porque era un dominio sagrado del director, cuyos editoriales se presumían escritos por él, aunque no lo fueran, y casi siempre con caligrafías célebres por lo enmarañadas. Directores históricos tenían linotipistas personales para descifrarlas.

Un avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal. Las citas de fuentes que merecen entero crédito, de personas generalmente bien informadas o de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre, o de observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes.

Pero el culpable se atrinchera en su derecho de no revelar la fuente, sin preguntarse si él mismo no es un instrumento fácil de esa fuente que le transmitió la información como quiso y arreglada como más le convino. Yo creo que sí: el mal periodista piensa que su fuente es su vida misma -sobre todo si es oficial- y por eso la sacraliza, la consiente, la protege, y termina por establecer con ella una peligrosa relación de complicidad, que lo lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente.

Aun a riesgo de ser demasiado anecdótico, creo que hay otro gran culpable en este drama: la grabadora. Antes de que ésta se inventara, el oficio se hacía bien con tres recursos de trabajo que en realidad eran uno solo: la libreta de notas, una ética a toda prueba y un par de oídos que los reporteros usábamos todavía para oír lo que nos decían. El manejo profesional y ético de la grabadora está por inventar. Alguien tendría que enseñarles a los colegas jóvenes que la casete no es un sustituto de la memoria, sino una evolución de la humilde libreta de apuntes que tan buenos servicios prestó en los orígenes del oficio. La grabadora oye pero no escucha, repite -como un loro digital- pero no piensa, es fiel pero no tiene corazón, y a fin de cuentas su versión literal no será tan confiable como la de quien pone atención a las palabras vivas del interlocutor, las valora con su inteligencia y las califica con su moral. Para la radio tiene la enorme ventaja de la literalidad y la inmediatez, pero muchos entrevistadores no escuchan las respuestas por pensar en la pregunta siguiente.

La grabadora es la culpable de la magnificación viciosa de la entrevista. La radio y la televisión, por su naturaleza misma, la convirtieron en el género supremo, pero también la prensa escrita parece compartir la idea equivocada de que la voz de la verdad no es tanto la del periodista que vio como la del entrevistado que declaró. Para muchos redactores de periódicos la transcripción es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la semántica, naufragan en la ortografía y mueren por el infarto de la sintaxis. Tal vez la solución sea que se vuelva a la pobre libretita de notas para que el periodista vaya editando con su inteligencia a medida que escucha, y le deje a la grabadora su verdadera categoría de testigo invaluable. De todos modos, es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional.

Tal vez el infortunio de las facultades de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Claro que deben persistir en sus programas humanísticos, aunque menos ambiciosos y perentorios, para contribuir a la base cultural que los alumnos no llevan del bachillerato. Pero toda la formación debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición, y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón.

El objetivo final debería ser el retorno al sistema primario de enseñanza mediante talleres prácticos en pequeños grupos, con un aprovechamiento crítico de las experiencias históricas, y en su marco original de servicio público. Es decir: rescatar para el aprendizaje el espíritu de la tertulia de las cinco de la tarde.

Un grupo de periodistas independientes estamos tratando de hacerlo para toda la América Latina desde Cartagena de Indias, con un sistema de talleres experimentales e itinerantes que lleva el nombre nada modesto de Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano. Es una experiencia piloto con periodistas nuevos para trabajar sobre una especialidad específica -reportaje, edición, entrevistas de radio y televisión, y tantas otras- bajo la dirección de un veterano del oficio. En respuesta a una convocatoria pública de la Fundación, los candidatos son propuestos por el medio en que trabajan, el cual corre con los gastos del viaje, la estancia y la matrícula. Deben ser menores de treinta años, tener una experiencia mínima de tres y acreditar su aptitud y el grado de dominio de su especialidad con muestras de las que ellos mismos consideren sus mejores y sus peores obras.

La duración de cada taller de pende de la disponibilidad del maestro invitado -que escasas veces puede ser de más de una semana-, y éste no pretende ilustrar a sus talleristas con dogmas teóricos y prejuicios académicos, sino foguearlos en mesa redonda con ejercicios prácticos, para tratar de transmitirles sus experiencias en la carpintería del oficio. Pues el propósito no es enseñar a ser periodistas, sino mejorar con la práctica a los que ya lo son. No se hacen exámenes ni evaluaciones finales, ni se expiden diplomas ni certificados de ninguna clase: la vida se encargará de decidir quién sirve y quién no sirve.

Trescientos veinte periodistas jóvenes de once países han participado en veintisiete talleres en sólo año y medio de vida de la Fundación, conducidos por veteranos de diez nacionalidades. Los inauguró Alma Guillermoprieto con dos talleres de crónicas y reportajes. Terry Anderson dirigió otro sobre información en situaciones de peligro, con la colaboración de un general de las Fuerzas Armadas que señaló muy bien los límites entre el heroísmo y el suicidio. Tomás Eloy Martínez, nuestro cómplice más fiel y encarnizado, hizo un taller de edición y más tarde otro de periodismo en tiempos de crisis. Phil Bennet hizo el suyo sobre las tendencias de la prensa en los Estados Unidos y Stephen Ferry lo hizo sobre fotografía. El magnífico Horacio Bervitsky y el acucioso Tim Golden exploraron distintas áreas del periodismo investigativo, y el español Miguel Ángel Bastenier dirigió un seminario de periodismo internacional y fascinó a sus talleristas con un análisis crítico y brillante de la prensa europea. Uno de gerentes frente a redactores tuvo resultados muy positivos, y soñamos con convocar el año entrante un intercambio masivo de experiencias en ediciones dominicales entre editores de medio mundo. Yo mismo he incurrido varias veces en la tentación de convencer a los talleristas de que un reportaje magistral puede ennoblecer a la prensa con los gérmenes diáfanos de la poesía.

Los beneficios cosechados hasta ahora no son fáciles de evaluar desde un punto de vista pedagógico, pero consideramos como síntomas alentadores el entusiasmo creciente de los talleristas, que son ya un fermento multiplicador del inconformismo y, la subversión creativa dentro de sus medios, compartido en muchos casos por sus directivas. El solo hecho de lograr que veinte periodistas de distintos países se reúnan a conversar cinco días sobre el oficio ya es un logro para ellos y para el periodismo. Pues al fin y al cabo no estamos proponiendo un nuevo modo de enseñarlo, sino tratando de inventar otra vez el viejo modo de aprenderlo.

Los medios harían bien en apoyar esta operación de rescate. Ya sea en sus salas de redacción, o con escenarios construidos a propósito, como los simuladores aéreos que reproducen todos los incidentes del vuelo para que los estudiantes aprendan a sortear los desastres antes de que se los encuentren de verdad atravesados en la vida. Pues el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no, la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente.

Discurso ante la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Los Angeles, 7 octubre de 1996.

 

Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora se solidariza con las trabajadoras de Utuado

 

La Organización Puertorriqueña de la Mujer trabajadora (OPMT), expresó  su más enérgico repudio a la acción de desahucio que el gobierno de Puerto Rico ha instado en contra de la Cooperativa Creación de la Montaña, por una alegada deuda de $164,592.04, que adjudican a pagos de alquiler atrasados.  “Hace varios años un grupo de mujeres que se desempeñaban como trabajadoras en una fábrica en la que se manufacturaban uniformes militares en el municipio de Utuado, decidió organizarse como una cooperativa para continuar operando el taller de trabajo cuando la empresa cerró y se iban a quedar sin el sustento para sus hogares.  Es sabido que la situación de pobreza, el desempleo, la falta de opciones para una mejor calidad de vida en términos de vivienda, servicios de salud y otros fundamentales, se agudiza en las zonas rurales.  Por eso consideramos como un acto de valentía y de rechazo al mito de que la población boricua es vaga, la decisión de las trabajadoras manufactureras de asumir el reto de continuar operando de forma colectiva”, señaló la portavoz de la OPMT, Josefina Pantoja Oquendo.

Recordó que las mujeres son las más pobres entre los pobres, especialmente cuando de jefas de familia se trata, pues como establecen las estadísticas, más de dos terceras partes viven bajo los niveles de pobreza.  “Ante esta realidad, hiere la sensibilidad del pueblo puertorriqueño que en lugar de buscar opciones para que la Cooperativa continúe funcionando, proveyendo trabajo digno a quienes la establecieron y a otras personas del área de Utuado, sean llevadas ante el Tribunal para hundirlas en la miseria”.  Añadió la también portavoz de organización feminista, Marta Elsa Fernández que: “El gobierno le ofrece múltiples incentivos a personas y empresas millonarias para que se establezcan en Puerto Rico, muchas veces con la creación de pocos o ningún empleo y sin pago de contribuciones.  Sin embargo, en el caso de la Cooperativa se plantea como única salida a una deuda que responde a la crítica situación económica que sobrevivimos, el desahucio.

Aún la Nación puertorriqueña no se ha repuesto de la devastación causada por los huracanes del 2017, las pérdidas materiales y emocionales que son secuelas de los movimientos telúricos en el suroeste de la Isla y continúa con los efectos de la pandemia del COVID-19.”  Añadieron las integrantes de la OPMT que es evidente que la confección de uniformes escolares, que son parte de la manufactura de la Cooperativa, se vio afectada porque el estudiantado no ha asistido a los planteles por más de año y medio.  La consecuencia ha sido una baja en la producción y la reducción del dinero disponible en caja para pagar compromisos, como la renta. “Este es el momento de que el gobernador de Puerto Rico haga buena su palabra de apoyo a las mujeres puertorriqueñas por medio del desarrollo económico.  Debe ordenarle al Sr. Manuel Cidre, Secretario del Departamento de Desarrollo y Comercio al cual está adscrita la Compañía de Fomento Industrial, demandante en el caso de desahucio contra la Cooperativa, que desista de la acción legal, se siente a negociar la deuda con las trabajadoras para condonarla o reducirla al mínimo mediante un plan de pagos cómodo que puedan asumir.  Por otro lado, le exigimos que en aras de la equidad de género le otorgue a la cooperativa contratos para la confección de uniformes que se utilizan en el servicio público.  Si pudieron hacer la bella vestimenta que está usando nuestra delegación en las Olimpiadas de Tokio, pueden manufacturar la de la empleomanía gubernamental”.

Finalizaron reiterando su apoyo a la Cooperativa Creación de la Montaña para las acciones que sean necesarias.

La Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora se constituyó en el 1982 como una entidad no gubernamental, feminista, autónoma, activista que lucha por la equidad y los derechos humanos de las mujeres.

 

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Las playas son del pueblo

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

“En esta playa no se necesitaba sombrilla, había palos de almendra, de uvas, mangó, grosellas, icacos”, describió Carlos Rodríguez, quien nació y se crió en los predios de la playa Los Almendros en Rincón. De ese paisaje que describe hoy queda muy poco y bajo amenaza en particular por la obstinación de los residentes del complejo de edificios de Sol y Playa de volver a construir una piscina que ya se la llevó el mar con el huracán María en el 2017 en el área de la zona marítimo terrestre frente al complejo.

Rodríguez es uno de los asistentes al campamento que se ha levantado en contra de la citada construcción, la cual fue traída a la luz pública en las redes sociales por el excandidato independiente a la gobernación Eliezer Molina. Tras sus denuncias e intervención de profesionales relacionados a las ciencias ambientales comenzó a crecer la presencia de manifestantes en la playa.

Carlos Rodriguez. Fotos Alina Luciano/CLARIDAD

Rodríguez, de 62 años cuyo abuelo nos dijo se ahogó en la playa por rescatarlo a él y a un primo suyo cuando niños, afirmó que cuando se hicieron los edificios hace 25 años no hubo aviso a la comunidad de ningún tipo. También recordó que en su tiempo podían recorrer toda la orilla de la playa para llegar al pueblo, cosa que ahora no se puede hacer por los efectos de la erosión costera provocada por las construcciones. Luego de construido -nos dijo- el complejo se opuso a que en el sector de la playa Los Almendros se hiciera un balneario público. Es evidente que toda esa costa de Rincón ha quedado a merced de desarrolladores, toda la playa está bloqueada por complejos de apartamentos de evidentes elevados ingresos y mansiones y el único acceso es una corta calle. Rodríguez dijo que este es el único espacio de playa libre que le queda a Rincón a la vez que expresó en tono molesto que el alcalde, Carlos López, “no ha hecho nada, él es el que tiene que estar aquí respaldándonos a nosotros y no ha hecho nada”.

Hace casi ya dos semanas que decenas de personas se han volcado en la playa Los Almendros para impedir la construcción de la piscina luego de que el secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) Rafael Machargo Maldonado cambiara una orden administrativa de la agencia que ordenaba el cese y desista de la construcción.

La respuesta del gobierno ante la presencia de los manifestantes ha sido un fuerte despliegue de fuerza policíaca incluyendo efectivos de fuerza de choque, cuya obvia función denunciaron los manifestantes y como se pudo apreciar en noticias de prensa televisiva y mediante las redes sociales fue proteger la construcción de la piscina. En nuestra visita (27 de julio) CLARIDAD pudo constatar una prominente presencia policíaca para una treintena de personas en su mayoría jóvenes que se mantenía en el campamento en actitud de disfrute de la playa. La calle hacia la playa está copada por la Policía.

Alaihia Lloret y Gary Rodríguez, jóvenes que se mantienen en el campamento en Rincón. Foto: Alina Luciano/ CLARIDAD

Gary Rodríguez, joven de Mayagüez, y uno de los que se mantenía en el campamento hacia siete días dijo a CLARIDAD que la Policía estaba dispersa por todo el área. Mientras Alaihia Lloret, otra de las jóvenes que se mantenía en el campamento comentó sobre la presencia de la Policía que había policías que no sabían lo que estaba pasando, ni por qué estaban allí. Incluso denunció que la noche anterior un helicóptero de FURA sobre voló el área en tres ocasiones.

Desde hace cuatro días la construcción de la piscina se encuentra detenida luego de que varios manifestantes se acostaran en el camino e impidieran la entrada de camiones que pretendían llevar cemento. Para Alaihia, quien fue una de las que se acostó en el suelo para impedir el paso de los camiones la paralización de los trabajos es una victoria para los defensores de la playa y no una decisión voluntaria como alegó Sol y Playa de que fue una decisión voluntaria. “Fue una decisión debido a nuestra presión ya que vieron que no pueden con los manifestantes que estamos aquí protestando pacíficamente pero que no nos vamos a dejar intimidar fue una victoria de presión y no fue voluntario”.

Mientras Gary se expresó respecto a la obstinación en construir una piscina, “ellos -refiriéndose a los residentes de Sol y Playa- tienen ahora una oportunidad bien grande de convertir su propiedad en una reserva natural para el anidaje de tortugas lo que le daría mas valor y no quieren hacerlo, un área protegido para las tortugas seria una experiencia bonita para sus hijos para todos tener la experiencia de ver las tortugas anidando pero un jangueo en una piscina eso se olvida”.

Mientras otra de las presentes en el campamento, educadora retirada, Gloria Cuevas, recordó que los primeros en acudir al área fue gente mayor retirada de Rincón. Cuando se emitió la orden de cese y desista del DRNA comenzaron a retirarse y una vez se dieron cuenta que la construcción seguía comenzaron a llegar mas personas en su mayoría jóvenes con los cuales ha habido un compartir y convivencia inter generacional.

Cuestionable la conducta del secretario de Recursos Naturales

“Las maestras de español de Machargo deben estar llorando por su incomprensión de lectura es algo tan traído por los pelos que ocasiona suspicacia”. Así expresó la representante,licenciada Mariana Nogales Molinelli respecto a la interpretación que hizo el secretario del DRNA que tuvo el efecto de permitir que se continuara con la construcción.

“Las maestras de español de Machargo deben estar llorando por su incomprensión de lectura es algo tan traído por los pelos que ocasiona suspicacia”. Asi se expresó la representante Mariana Molinelli

La representante por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), quien ha estado presente en la playa y denunciado lo ilegal de la construcción explicó sobre la situación que al presente hay un proceso de impugnación del permiso, y un proceso de emergencia que es lo que acaba en la orden de cese y desista. Ambos ante el DRNA. La orden de cese y desista está amparada exclusivamente en lo que es la ley de vida silvestre de Puerto Rico y la ley federal (del gobierno de Estados Unidos) de protección de las especies en peligro de extinción. La orden de cese y desista fue preparada por el director de la división de protección de tortugas marinas del DRNA Carlos Diez, quien determinó los límites de la construcción y declaró que el área es hábitat crítico para el anidaje de tortugas.

“La orden de cese y desista que está fundamentada en hechos probados y en un derecho aplicable e incluso en la orden enmendada subsiste el que tienen que quitar los nuevas verjas y rellenar todo el terreno de playa y zanja y hacer una mitigación de vegetación para que la tortuga pueda ir a anidar, la tortuga no puede anidar en la arena por su instinto animal de protección la tortuga va a anidar en lo más cercano a vegetación en la arena el mar se lleva sus huevos”.

No obstante el 22 de julio día en que se suponía se ejecutara la orden el secretario Machargo Maldonado no le dio las instrucciones a los oficiales del Cuerpo de Vigilantes del DRNA, por lo que no pudieron ejecutarla. Nogales Molinelli, dijo que ella llamó al Secretario y este le dijo que estaba evaluando la orden. A juicio de Nogales Molinelli el Secretario secuestró su propia orden para que los vigilantes no intervinieran.

Llama la atención que a la vez que Machargo detiene la orden de cese y desista se da a conocer en la Prensa que la secretaria de la gobernación, Noelia García solicitó el expediente del caso del DRNA con el pretexto de examinarlo. Luego de esto es que Machargo Maldonado le da una nueva interpretación a la orden.

A pregunta de CLARIDAD de si se podría tomar una acción legal contra el secretario del DRNA, la representante dijo entender que si. Indicó que la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara se proponía citar al secretario una vez más para solicitarle información al respecto. “Desde enero que empecé a participar en la Legislatura en particular en el tema de los recursos naturales nos dimos cuenta que Machargo consistentemente no produce la información, no va a las vistas que se le cita o si no, va otra persona con ponencias que no dicen nada o no quiere producir la información se lo dije que estaba obstruyendo la función legislativa”, resaltó. A estas vistas públicas también se estará citando a la Secretaria de la Gobernación.

Frente a las circunstancias de qué alternativas tienen los ciudadanos para detener la construcción la legisladora del MVC admitió, “ahora mismo como abogada no toda la justicia se encuentra en los tribunales y en los tribunales no se resuelven todas las cosas ahora mismo lo único que tiene el pueblo es estar aquí, porque no podemos esperar nada del ejecutivo y mucho menos del secretario de Recursos Naturales que evidencia una falta de competencia, es una persona por completo inadecuada y precisamente por eso esta ahí”.

Este martes (27 de julio) el gobernador Pedro Pierluisi reconoció que un primo suyo tiene un apartamento en dicho complejo.

 

 

 

Otros Betances: representaciones de un revolucionario en la prensa de principios del siglo 20

 

Un evento que sin duda animó el recuerdo del 1868 fue el retorno de los restos de Betances Alacán a Puerto Rico, acto que contó con la colaboración de las autoridades estadounidenses y el gobernador colonial, el demócrata Arthur Yager quien sirvió el puesto entre 1913 y 1921. El funcionario no tuvo el menor empacho en respaldar a los nacionalistas moderados que militaban en el Partido Unión tales como Félix Córdova Dávila, Alfonso Lastra Charriez y Antonio R. Barceló, colaboradores cercanos del ejecutivo y defensores del home rule, self government, o autonomía, en una tarea cultural que iba a animar la polémica en el país. Los autonomistas de nuevo cuño diferían en algunos aspectos de los del siglo 19. A diferencia de aquellos que lo habían visto como un adversario y un sedicioso del cual había que distanciarse, los del siglo 20 manifestaban cierta nostalgia respetuosa por la vida y ejecutorias de El Antillano por antonomasia. Aquellas voces reiteraban, en gran medida, muchas de las ambigüedades que habían caracterizado a Muñoz Rivera, un antiguo adversario de la memoria de Lares según se ha documentado; y De Diego Martínez, prominente abogado de Aguadilla defensor de la independencia con el protectorado de Estados Unidos y uno de los fundamentos de lo que luego el licenciado Albizu Campos motejó como el “nacionalismo ateneísta”.

La atmósfera del retorno de los restos poseía sus propias paradojas o antilogías que llaman la atención de quien observa el proceso con detenimiento. La primera tenía que ver con la violación de la petición de un muerto: traer aquellos despojos a Puerto Rico era atentar contra la última voluntad del fenecido líder[1]. En el inciso 15 de su testamento, cuyo testigo había sido el prominente militante autonomista ortodoxo de Aguadilla José Tomás Silva Rodríguez, Betances Alacán había sido muy enfático en que sólo “cuando llegue el anhelado día” se le devolviera a su “querido Puerto Rico (…) envuelto en la sagrada bandera de la patria mía”[2]. Sin duda “el anhelado día” se refería a la independencia y el Puerto Rico de 1921 no era soberano ni estaba cerca de serlo. Por el contrario, el país seguía sometido a la voluntad del Congreso de Estados Unidos en una relación colonial bajo los estatutos de la Ley Jones de 1917 la cual, además, le había impuesto una ciudadanía extranjera que algunos interpretaban como una promesa de integración futura como estado de la unión, mientras otros imaginaban que representaría un problema a la hora de la organización de la independencia en caso de que una u otra se consiguieran alguna vez. La voz del médico en aquel inciso delineaba el sabor nacionalista emotivo que presagiaba los tonos que dominarían esa tendencia ideológica según avanzaba la década de 1920 camino a la del 1930.

La segunda paradoja se relacionaba con el gobernador Yager al cual los republicanos consideraban un aliado de los unionistas y un enemigo de la estadidad para el país. Las relaciones de aquel con los unionistas incomodaban a la jefatura estadoísta y su disposición a auxiliar en el asunto de Betances Alacán parece haber profundizado el encono. En una carta de Barbosa Alcalá a Todd Wells de marzo de 1921, el médico delataba las aspiraciones de Yager a la presidencia de la Universidad de Puerto Rico, posición por la cual ganaría unos 5 mil dólares anuales. No sólo eso. También buscaba asegurar con la negociación una posición administrativa fija para un hijo suyo como “director de emergencia y asistencia a obreros lesionados”. Todo parece indicar que Yager tenía planes concretos para la institución universitaria y que pretendía integrar el Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas de Mayagüez a la Universidad de Puerto Rico en San Juan, entre otras medidas. De acuerdo con las fuentes del líder republicano puertorriqueño el acuerdo sobre los nombramientos había sido negociado con los unionistas quienes con ello buscaban pagarle lo que este había hecho por la organización política, si uso el lenguaje de Barbosa Alcalá, “en contra del americanismo” en Puerto Rico[3]. El caudillo estadoísta concluía que aquellos hechos demostraban que no se podía contar con el gobernador Yager porque estaba “completamente entregado a los unionistas”[4], asunto que ya he comentado en una reflexión en torno a la figura de Barbosa Alcalá.[5]

La tercera paradoja tenía que ver con la figura de Lastra Charriez, entonces vicepresidente de la Cámara de Representantes, y una figura que merecería un estudio aparte más allá de la mera ficha de servicio público o la biografía laudatoria acostumbrada. Su creciente moderación política entre 1920 y 1940 lo convierte en un modelo para comprender el proceso mediante el cual un profesional, educado en el marco de una relación colonial, conseguía insertarse en las redes del poder desde el unionismo, un movimiento que se identificaba con los valores puertorriqueños, nacionalistas e independentistas, por medio de la defensa del home rule, self-government o la autonomía. En 1936 el prestigioso abogado fue parte de la defensa de los policías insulares acusados de asesinar a los cadetes nacionalistas Elías Beauchamp e Hiram Rosado en el cuartel de San Juan tras la ejecución del jefe de la policía insular Elisha F. Riggs, uno de los hechos de armas más atrevidos que el nacionalismo ejecutó durante la década de 1930. Su presencia en el estrado fue suficiente para que el testigo de los hechos de sangres del cuartel, el periodista Enrique Ramírez Brau intimidado por ella, guardara silencio sobre el asunto y no los identificara. En 1968 este aclaró en sus Memorias de un periodista que tomó aquella decisión histórica por algún favor que le debía al letrado[6]. Ramírez Brau, quien de acuerdo con algunas fuentes contemporáneas era simpatizante del fascismo italiano como tantos otros puertorriqueños de todas las ideologías de su tiempo, nunca aclaró la naturaleza del favor.[7] El comportamiento de Yager no deja de sorprender a quien lo evalúa. En un probable acto de astucia política o consciente de que sus días en el puesto se agotaban, se cuidó de ausentarse de la isla durante los actos públicos en memoria de Betances Alacán y encargó al gobernador interino, el puertorriqueño José E. Benedicto Géigel, que atendiera los mismos.

El homenaje movilizó a intelectuales estadoístas hispanófilos afines al unionismo como Cayetano Coll y Toste a la sazón Historiador Oficial desde 1912 tras la muerte de Brau Asencio; y a distinguidas personalidades de anexionismo del siglo 19 y el estadoísmo del siglo 20 incluyendo al doctor Henna Pérez, el viejo amigo, corresponsal y hombre de confianza de Betances Alacán y Hostos Bonilla; a Todd Wells alcalde de San Juan entre 1903 y 1923; y al educador y escritor Juan B. Huyke Bozello, unionista y defensor de la americanización del país, quien llegó a ser Comisionado de Instrucción entre 1921 y 1929. Henna Pérez mantenía una sana distancia del estadoísmo republicano y de Barbosa Alcalá por consideraciones que habrá que evaluar en otra investigación. La figura central de la efemérides fue Simplicia Jiménez Carlo, la viuda de Betances Alacán, responsable de otorgar un poder para traerlo a la isla a pesar de la voluntad testada en contrario por su compañero.

En el contexto de la década de 1920, Betances Alacán tuvo que ser reinventado y ajustado a la nueva situación. El éxito del esfuerzo no fue, por cierto muy duradero, como se verá más adelante. En su evaluación de esta figura en una velada en el Ateneo Puertorriqueño, Coll y Toste quien había sido parte de la Cámara de Delegados entre 1900 y 1902 por los republicanos, afirmaría que aquel “nunca sintió odio hacia España”, argumento que más tarde Albizu Campos repetiría acríticamente desde la tribuna del nacionalismo[8]. Coll y Toste razonaba que si la Corona Española le hubiese reconocido los “10 Mandamientos de los Hombres Libres” que había solicitado en una proclama de noviembre de 1867, jamás hubiese sufrido el ostracismo o el exilio. El historiador, para fines de consumo público, reducía el complicado trance que condujo a la insurrección de 1868 a un tema de derechos civiles que pudo haberse resuelto por medio de una discusión franca entre los separatistas independentistas y las autoridades españolas, diálogo que, en la realidad de las cosas resultaba imposible. La afirmación de que Betances Alacán había ido a la revolución “cuando se convenció que ese era el único medio de obtener la liberación del país”[9] reivindicaba la imagen de Lares como la última opción desesperada de un ideólogo afiebrado, representación que no traduce ni la lógica ni la labor concreta de Betances Alacán en aquel proceso. El caborrojeño no había articulado la revolución tras de fracasar en una negociación formal con España sino porque, desde hacía algún tiempo, reconocía con fina ironía que España no podía dar lo que no tenía. Lares tampoco había sido resultado directo de la pasiones del dirigente rebelde porque, como confesara, se enteró de la ejecución del golpe después de los hechos.

Lo que más llama la atención de un investigador cultural de la historia política sobre los “10 mandamientos” es, por un lado, que la “propuesta” de los rebeldes partía de la premisa de que las esperanzas de una negociación pacífica eran nulas. La Junta Informativa de Reformas de 1867 en la cual Ruiz Belvis presentó en nombre del separatismo independentista abolicionista, con el apoyo de los liberales reformistas Quiñones y José Julián Acosta y Calbo, un proyecto para la abolición inmediata de la esclavitud con o sin indemnización, no había sido una “negociación” de la naturaleza que presumía, pretendía o sugería Coll y Toste. De hecho, de los cuatro delegados de Puerto Rico en la información él era el único separatista independentista. La alianza táctica de los liberales reformistas con Ruiz Belvis se reducía al tema de la abolición porque el separatismo nunca pudo convencer a aquellos de los méritos de aquel propósito.

Otro aspecto que sorprende de los “10 mandamientos” es la ironía de que un pensador, activista y teórico eminentemente secular, heterodoxo y antiespañol solicitara con un lenguaje que apelaba al cristianismo más tradicional un cambio revolucionario, a sabiendas de que nada de lo pedía iba a ser concedido. La ironía de Betances Alacán se materializaba al final del texto cuando prometía que, si se los reconocían, estarían tan dispuestos a la revolución como si no lo hacían. Coll y Toste quería que se viese en el contenido de aquel documento sedicioso y circunstancial cargado de sarcasmo y desconfianza hacia la hispanidad algo así como una precuela metafísica de la aplicación a Puerto Rico de la Carta de Derechos de Estados Unidos después de 1898. Con ello buscaba validar la apropiación de la causa del caborrojeño como una que había sido completada con la invasión estadounidense.

La retórica del historiador oficial estaba, aparte de todo, perfectamente ajustada al escenario en que se enunciaba. Betances Alacán ya no era la figura amenazante y subversiva que había sido bajo el dominio español, era cierto. Había, en efecto, elementos de continuidad entre los derechos exigidos por el caborrojeño en los “10 mandamientos” y los garantizados en la carta estadounidense de 1791, pero también en la declaración universal francesa de 1789. Vincular el documento con la primera y no con la segunda era una decisión ideológica apropiada al caso desde la perspectiva de Coll y Toste pero traicionaba la cultura política de Betances Alacán, un francófilo liberal y republicano declarado.[10] La tradición republicana y el respeto a la condición ciudadana eran expresiones de la modernidad compartidas por ambos polos que el ideólogo antillano hizo suyas desde muy joven. Es cierto que a la altura de 1867 la imagen de Estados Unidos era evocada con respeto por los sectores que integraban el separatismo tanto en Cuba como en Puerto Rico, aparte de sus preferencias independentistas o anexionistas. La tradición abolicionista estadounidense de la era de su guerra civil era un componente de ello que, acompañado con la presencia del capital comercial de aquel país en el engranaje de las economías coloniales antillanas y el carácter de su competencia a la injerencia española en aquellos espacios, hacía imposible evadir el asunto. Pero como se sabe, en el caso de Betances Alacán y Hostos Bonilla el respeto y la admiración no desembocó en el anexionismo abierto como fue el caso de Basora, Henna Pérez y Todd Wells, entre otros. Las diferencias, por otro lado, no parecen haber representado un peligro para la unidad de la causa separatista hasta los días de la guerra entre España y Estados Unidos por la cuestión filipina y cubana lo cual no impidió que Hostos Bonilla colaborara con Henna Pérez en la Comisión Puertorriqueña que intentó negociar una salida no colonial al problema en 1899[11].

La idea de Betances Alacán como un admirador cauteloso de los logros de Estados Unidos que, sin embargo, se oponía a la anexión pero era capaz de trabajar al lado de los defensores de ese propósito está bien documentada. Pero el respeto de la prensa estadounidense, un factor clave para la popularización de la decisión de invadir los restos del imperio español, era también patente. En el contexto del 1898, el médico y diplomático de la manigua era mucho más visible que el liderato político autonomista moderado al interior de la colonia. El respeto a esta figura en la prensa estadounidense de los días de la invasión no puede ser puesta en entredicho hasta el punto de que algunos foros lo veían como un candidato idóneo para la presidencia de una Cuba Libre amiga del invasor y no al anexionista Tomás Estrada Palma quien acabó presidiéndola. El artículo “Betances, May Be Cuba’s First President” se publicó el 8 de septiembre de 1898 en The Globe-Republican, un semanario que acorde con la Biblioteca del Congreso[12] fue fundado en 1889 y subsistió hasta 1910, en Dodge City, Kansas[13]. Los pilares del relato periodístico son varios. Primero, llama la atención sobre los valores filantrópicos del puertorriqueño poniendo especial atención en su activismo con la Sociedad Abolicionista Secreta en Mayagüez. Es bien probable que esto se haya hecho con la intención de documentar las afinidades betancianas con el republicanismo de la era de la guerra civil estadounidense. De inmediato concluye que su abolicionismo fue la causa directa de su radical antiespañolismo. Segundo, asegura que el médico y científico era un potentado. El éxito financiero y los intereses empresariales de Betances Alacán es un tema que los estudiosos de la figura evaden o atenúan, prefiriendo proyectarlo como el patriota empobrecido y humilde que todo lo sacrificó por los ideales políticos superiores. Es probable que para el público estadounidense el patriota económicamente exitoso fuese más atractivo que lo contrario. A ese fin en el artículo se lo compara con el Dr. Thomas Wiltberger Evans, dentista de Eugenia la consorte de Napoleón III quien tuvo una brillante y exitosa carrera como médico en aquella corte. Tercero, presume que el destierro lo convenció de los valores republicanos y de que la monarquía era un error. Lo cierto es que Betances Alacán se convenció del valor de aquella ideas en su etapa formativa y que, al momento del destierro, ya era un pensador y un activista republicano radical. Todo ello sucedió mucho antes de sus destierros. Cuarto, se le presenta como un helenista, científico, higienista, oculista y revolucionario más cubano que puertorriqueño para concluir que bien podría ser el primer presidente de Cuba Libre. El parte de prensa estaba destinado al consumo popular y catalogaba la toma de Puerto Rico tras la invasión del 25 de julio como una campaña “brillante”. La retórica del texto, igual que en el caso de Coll y Toste, intentaba llamar la atención sobre las afinidades del invasor con los invadidos por medio de uno de sus signos más internacionalmente conocidos. Como era lo usual en estos casos, nada se decía del Betances Alacán activista antianexionista que había sido desde 1850 hasta aquella fecha.

La textualidad de la fuente dejaba claras dos cosas. La primera es que no había planes de quedarse con Cuba después de la invasión y la paz. La segunda es que no confiaban en la figura de Estrada Palma al cual el delegado puertorriqueño en París criticaba con mordacidad por su anexionismo desenfrenado. El texto parecería manifestar la poca voluntad del gobierno de Estados Unidos, dada la pujanza de las ideas anexionistas en la Cuba de 1898, de convertir aquel territorio en un estado tropical y caribeño, pero ese es un tema que habrá que indagar en otra ocasión.

Si bien la voluntad antianexionista del caborrojeño era bien conocida, ello no impedía que reconociese que tras los hechos del 1898, aún en el caso de que Puerto Rico obtuviese su independencia, una relación material con Estados Unidos era inevitable según había ocurrido a lo largo del siglo 19. El problema consistiría en cómo aprovecharla en ventaja de su país sin cederle mucho espacio al gigante económico y militar del norte. Para Betances Alacán, sin duda, lo idóneo hubiese sido elaborar esa relación desde la soberanía y en condición de iguales y no dentro de los parámetros de una relación colonial como la que se configuró tras la paz de París, el régimen militar y la aplicación de la ley Foraker en 1900. En ese aspecto nadie puede quitarle la razón. No cabe la menor duda de que admirar y respetar a aquel país y sus instituciones, y querer evitar su absorción material e inmaterial no eran posturas excluyentes sino hijas de la misma lógica.

El problema de la interpretación de Coll y Toste, como ya se sugirió, era que reincidía en el topos o lugar común de los liberales y los autonomistas del siglo 19: la Insurrección de Lares, que era un asunto inseparable de la reflexión sobre Betances Alacán como lo es hasta el día de hoy, pudo haberse evitado y había sido un acto azaroso e innecesario. No debe pasar inadvertido el interés que manifestaba un segmento de la intelectualidad estadoísta de principios del siglo 20, aquellos que tenían afinidades con el separatismo anexionista previo al 1898, de integrar al discurso identitario puertorriqueño que aspiraban construir bajo la soberanía de Estados Unidos a figuras del separatismo independentista en especial su personalidad más visible y cosmopolita: Betances Alacán. Su meta, genuina por demás, era establecer la continuidad entre los procesos de liberación de uno y otro siglo precisamente porque no todos estaban de acuerdo en que los hechos posteriores al 1900 redundaran en un proceso real de liberación. Para quienes habían defendido el separatismo para la independencia, una vez anexado el país por la fuerza de las armas la estadidad, que era la culminación de la anexión, ya no resultaba confiable ni traducía la libertad. El nacionalismo emergente de las décadas del 1910, 1920 y 1930 le daría a esta noción la condición de un principio moral incuestionable. De haberse impuesto la idea de la igualación de los procesos liberadores del siglo 19 y el 20, la interpretación canónica del 1898 como un “trauma” o una “ruptura” nunca hubiese madurado. La incapacidad de imponerla discursivamente explica el florecimiento de un uso de la memoria y el pasado alternativos, que a la larga se exteriorizó en la hispanofilia in crescendo del primer tercio del siglo 20.

Fragmento del libro inédito El laberinto de los indóciles: nueva visita (2021)

 

[1] Haroldo Dilla y Emilio Godínez Sosa (1983) Ramón Emeterio Betances (La Habana: Casa de las Américas): 374-375; y Mario R. Cancel Sepúlveda, notas (2016) “Correspondencia en la muerte de Betances Alacán. Testamento” en Documentalia: Ramón E. Betances Alacán. URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2016/02/1164_betances_muerte.pdf

[2] Haroldo Dilla y Emilio Godínez Sosa (1983) Ibid.: 375.

[3] Universidad del Sagrado Corazón. Biblioteca Madre María Teresa Guevara. Colección de Documentos de Roberto H. Todd Wells, 1994. RT 1-025: 14 Carta de José Celso Barbosa a Roberto H. Todd; 1921: f. 2.

[4] Universidad del Sagrado Corazón. Biblioteca Madre María Teresa Guevara. Colección de Documentos de Roberto H. Todd Wells, 1994. RT 1-026: 06 Carta de José Celso Barbosa a Roberto H. Todd; 1921: f. 2

[5] Mario R. Cancel Sepúlveda (24 de julio de 2013) “José Celso Barbosa: un divertimento y un homenaje” en Puerto Rico: su transformación en el tiempo. URL: https://historiapr.wordpress.com/2013/07/24/jose-celso-barbosa-un-divertimento-y-un-homenaje/

[6] Enrique Ramírez Brau (1968) Memorias de un periodista (San Juan): 49-53.

[7] José Monserrate Toro Nazario (31 de mayo de 1938) “Carta…a Irma Solá”. Epigrafía, transcripción y edición por Rafael Andrés Escribano: f. 3. UPR-CPR 324.27295 T686c

[8] Francisco Ortiz Santini (1998) “Apéndices: La velada del Ateneo” en  Apuntes sobre el traslado a Puerto Rico de las cenizas del Doctor Ramón Emeterio Betances. San Juan: Casa Aboy: 87.

[9] Ibid.

[10] Sobre este asunto véase Paul Estrade (2017) “Francófilo” en En torno a Betances: hechos e ideas (San Juan: Ediciones Callejón): 291-299.

[11] En torno a este asunto refiero al lector a Eugenio María de Hostos (1969) “La primera comisión de Puerto Rico en Washington” en Obras Completas. Tomo V. Madre Isla (San Juan: Ediciones Borinquen/Ediciones Coquí): 65-94.

[12] Library of Congress. Chronicling América. Historic American Newspapers. About The Globe-republican. (Dodge City, Kan.) 1889-1910. URL: https://www.loc.gov/item/sn84029853/

[13] “Betances, May Be Cuba’s First President” (September 8, 1898) The Globe. URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2016/02/1164_betances_the-globe_sept_8_1898_recorte.pdf

Editorial Bomba de tiempo nuestro litoral costero

Hace unas semanas, amanecimos estremecidos por el súbito derrumbe de una de dos torres multipisos de un condominio llamado Surfside en el litoral de la playa de Miami. Los cimientos del edificio, construido sobre la arena de la playa, simplemente no resistieron el paso del tiempo, ni el peso de la maquinaria con que se intentaba iniciar el reforzamiento de su estructura, debilitada más allá de su capacidad por la fuerza incontenible del mar que ha ido erosionando las construcciones allí y reclamando su espacio costero. Ciento cincuenta y nueve personas perecieron sepultadas bajo los escombros de cemento y varilla retorcidos sobre la arena. Los residentes de la segunda torre fueron relocalizados y el edificio demolido días después porque amenazaba con correr la misma suerte. Y es que el cambio climático es una realidad científica innegable, y los océanos, mares y demás cuerpos de agua siguen aumentando de nivel y alterando los deslindes costeros en la medida en que el planeta se calienta y el sol derrite el hielo del Ártico.

Pensaríamos que un evento así, tan cerca nuestro, unido a las experiencias recientes que hemos vivido en Puerto Rico – con el paso de huracanes cada vez más poderosos, y eventos de lluvias torrenciales e inundaciones, y disturbios marinos frecuentes que provocan altas marejadas, y ríos y quebradas crecidos, y compuertas de represas que ha habido que abrir de emergencia para evitar un golpe de agua fatal- moverían al Gobierno de Puerto Rico, a la agencia concernida con la preservación de nuestros recursos costeros, como el Departamento de Recursos Naturales (DRNA), a preocuparse y tomar acciones afirmativas para evitar que tragedias similares ocurran en nuestro país. Sin embargo, la realidad es otra. Desde hace largas décadas- y bajo todos los gobiernos que se han turnado la administración de esta colonia de Estados Unidos- nuestro litoral costero y sus ecosistemas han estado bajo el ataque frontal e inmisericorde de las nuevas oleadas de “piratas del Caribe” que ven en las costas boricuas su botín más codiciado. Y el DRNA, encargado de hacer valer las leyes y los reglamentos que protegen la zona marítimo terrestre, se ha convertido en una madriguera de conflictos de intereses de todo tipo, evidente, sobre todo, cuando chocan el interés público y poderosos intereses privados. Esto ha quedado de manifiesto en la álgida controversia por la piscina del condominio privado Sol y Playa en Rincón, cuya construcción invade la zona marítimo terrestre y altera el deslinde costero, afectando además uno de los hábitats de desove de las amenazadas tortugas marinas.

La historia de esta piscina es la misma de otros proyectos de construcción costera en Puerto Rico. Se construyó en un lugar indebido. El huracán María y la erosión costera la arrasaron, y ahora, los dueños del condominio Sol y Playa pretenden reconstruirla indebidamente otra vez. Este cuento parece un sinsentido porque lo es. De Fajardo a Mayagüez, bordeando por todas las costas de nuestro país, puede verse un ejemplo tras otro de edificaciones que más temprano que tarde podrían ser arrasadas como ya una vez lo fue la piscina del condominio Sol y Playa. En el litoral de Isla Verde, hay edificios que no fueron construidos originalmente en el agua, que ahora están dentro del agua. Lo mismo pasa en la playa de Ocean Park, donde son visibles las huellas de la erosión costera en el achicamiento de la orilla de la playa y en la cercanía cada vez más peligrosa del oleaje a las edificaciones a lo largo de esa zona.

En la franja que va desde Isabela hasta Cabo Rojo, entre decenas de otros ejemplos, el embate del huracán María y otras tormentas recientes han desdibujado el entorno de la costa, no solo causando cuantiosos daños materiales y humanos, sino aumentando el riesgo de un desastre mayor si no se toman medidas que lo prevengan. En esas playas, la práctica depredadora de extracción de arena y la destrucción de las dunas, ha sido un factor principal en la monumental erosión costera que las afecta.

Afortunadamente, una gran porción de nuestro pueblo ha comprendido que la defensa y preservación de nuestros recursos costeros es imprescindible si aspiramos a un desarrollo sostenible y armonioso para nuestro país. Por eso, hay cientos de manifestantes conscientes y educados ambientalmente en Rincón oponiéndose a la construcción frívola y caprichosa de una piscina que el mar va a volver a reclamar en cualquier momento. No es necesario esperar a que ocurra en Puerto Rico una tragedia como la de Miami para tomar las acciones necesarias y evitar que nuestro litoral costero detone como una bomba de tiempo.