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LUMA: ¿Ahora cómo se fiscaliza?

28/agosto/2020. San Juan, Puerto Rico. Entrevista a Wayne Stensby, CEO de LUMA. Para CPI / Gabriel López Albarrán.

Por Damaris Suárez

Poco se ha discutido sobre qué ocurrirá con la entrada de la empresa LUMA Energy a la administración del servicio esencial de la energía eléctrica. ¿Se publicarán los contratos que esta haga? ¿Las reuniones y minutas en las que participe LUMA, serán públicas? ¿Sabremos en qué y cómo se utiliza el dinero público?

¿A quién va a llamar la prensa en momentos de emergencia para que dé cuenta de la situación y cómo se está atendiendo? ¿A la dirección de la AEE o a la de LUMA?

Son muchas las interrogantes que tiene la ciudadanía, especialmente quienes defendemos el libre acceso a información pública, sobre cómo se podrá fiscalizar el uso de los fondos con los que se operará el sistema eléctrico a partir de este 1ro de junio de 2021 y por los próximos 15 años a un costo de $1,500 millones.

La alianza público-privada convierte a LUMA en la operadora de una compleja estructura que va atada a importantes decisiones de política pública y la otorgación de contratos. El manejo de decenas de miles de millones de dólares en fondos federales provenientes de FEMA, destinados a la transformación de nuestro sistema eléctrico obsoleto y devastado por el huracán María, también está en juego.

Si fiscalizar las decisiones de una corporación pública como la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) ha sido cuesta arriba durante estos años, ¿qué podemos esperar a partir de hoy, que la transmisión y distribución pasa a manos de una empresa privada?

Si bien es cierto que LUMA Energy asegura en su página que sus empresas matrices, ATCO y Quanta “están comprometidas con la transparencia y la integridad”, lo cierto es que desde que se oficializó el contrato sus directivos han actuado contrario a ese principio de transparencia al negarse una y otra vez a ofrecer información tan básica como sus salarios.

El CEO de LUMA Energy LLC., Wayne Stensby ha evadido responder públicamente sobre a cuánto asciende su salario y el de los directivos de la empresa. Este reclama que esos datos son confidenciales. Durante una maratónica vista pública en la Cámara de Representantes, Stensby tampoco quiso decir los nombres de los abogados que representaron a la empresa al momento de negociar el contrato, ni qué empresa de relaciones públicas o mercadeo fue contratada por LUMA en Puerto Rico.

Pese a que la Comisión de Desarrollo, Planificación, Telecomunicaciones, Alianzas Público-Privadas y Energía de la Cámara de Representantes le requirió el pasado 21 de marzo esa y otra información a esta fecha LUMA no la ha entregado, confirmó al Centro de Periodismo Investigativo el presidente de la comisión, Luis Raúl Torres Cruz quien dijo que no descarta acudir a los tribunales para exigirla. “Se negaron tres veces. Solo entregaron información parcial alegando que son una empresa privada y que la información requerida es confidencial”, explicó Torres Cruz.

LUMA divulga parcialmente información sobre los salarios de sus directivos en las facturas mensuales que somete a la Autoridad para las Alianzas Público-Privadas. Sabemos que paga por hora $325 a los 13 vicepresidentes, $300 y $275 la hora a los 3 directores “senior” y 10 directores, respectivamente, $210 y $200 la hora a sus 8 gerentes “senior” y 11 gerentes, y $160 la hora a los 3 ingenieros, entre otros, según la última factura disponible. No obstante, de esa factura sometida en marzo de 2021 no se puede precisar quiénes ocupan los puestos.

Una de las alegaciones de LUMA es que no tienen obligación de hacer pública esa información porque la Ley de Datos Abiertos los exime de divulgar información que revele detalles privados de terceros o afecte sus derechos fundamentales; e información confidencial perteneciente a terceros. En una moción al Negociado de Energía, que emitió una orden para que LUMA desglosara las facturas sometidas al Gobierno que ascienden a $116.5 millones por los primeros siete meses de transición, la empresa plantea que no puede revelar los nombres de su personal ni el de los que trabajan con sus suplidores para proteger su derecho a la privacidad, aunque su operación es sufragada con fondos públicos.

Entonces, si estando en el proceso de transición no podemos conocer información básica como es quiénes dirigen la operación y cuánto se les paga porque forman parte de una empresa privada, ¿qué podemos esperar cuando asuman la transmisión y distribución del sistema de servicio eléctrico? ¿Sabremos a quiénes contratan y en qué condiciones? ¿Se harán públicos esos acuerdos contractuales como hasta ahora viene obligada por ley toda corporación pública?

“La información que LUMA ha provisto en las reuniones de la Junta de Gobierno de la AEE en los pasados meses durante el proceso de transición se ha limitado a un informe verbal de aproximadamente 10 minutos por parte del Director de LUMA. Esto es el resultado de que el administrador del contrato es la Autoridad para las Alianzas Público Privadas,” denunció Tomás Torres Placa, representante de los consumidores en la Junta de Gobierno de la AEE.

Aunque se hagan alegatos de confidencialidad, la Ley 159 de 2013 ordena a toda Corporación Pública a transmitir vía internet, todas las reuniones de sus respectivas Juntas donde se deliberen los asuntos de la Corporación Pública, sostuvo. Según el ingeniero, la Ley 159 no exime asuntos delegados a operadores privados. “Todos los asuntos relacionados a la AEE, aun los delegados a un operador privado, son públicos y deben transmitirlos vía internet como parte de sus reuniones mensuales”, recalcó.

“Se requiere que se enmiende el contrato para que toda factura, contratos, y documentos ante el Negociado de Energía y la Junta de Supervisión Fiscal sea aprobado por la Junta de la AEE”, advirtió Torres Placa sobre los cambios necesarios para poder fiscalizar la implantación de la APP.

Una carta enviada por la Oficina del Contralor de Puerto Rico al representante Luis Raúl Torres sostiene que esa oficina mantiene su rol de auditar los fondos públicos manejados por LUMA. No obstante, el principio de la transparencia no reside únicamente en saber del manejo de los intereses públicos a posteriori, sino conocer cómo se toman las decisiones públicas en tiempo real o antes de que se firmen acuerdos que pudieran ir en contra del mejor interés público. Pero a preguntas del CPI, la Contralora no respondió si LUMA estaría obligada a publicar los contratos que otorgue durante su operación como hasta el momento vienen obligadas las agencias, corporaciones públicas, municipios y todo organismo gubernamental.

El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, en inglés) y la organización ambiental sin fines de lucro, CAMBIO presentaron un recurso de mandamus en el tribunal para obtener información sobre la Autoridad de Energía Eléctrica y el proceso de privatización que está en curso. Según Ingrid Vila, portavoz de CAMBIO, lo único que la AEE entregó “fueron unos ‘powerpoints’ y una certificación de que no habían hecho un estudio de costo beneficio o costo resultante de la privatización”.

Como consecuencia de esta transacción, que deja casi desmembrada a la UTIER, también tenemos que preguntarnos: cuando llegue la emergencia, ¿a quién vamos a llamar para contrastar la información oficial que se ofrezca, si ya el sindicado no estará en la calle? ¿O es que ya se nos olvidó que la dirección de la AEE comunicó cifras oficiales incorrectas durante cinco meses sobre la reconexión eléctrica después del huracán María? El estudio “Satellite-based assessment of electricity restoration efforts in Puerto Rico after Hurricane María”, utilizó imágenes nocturnas satelitales de la NASA para identificar la conexión eléctrica real, y concluyó que la AEE informó en promedio cifras que eran un 17% más altas que la conexión eléctrica real.

Este lunes, el CPI solicitó una entrevista a LUMA para hablar sobre sus políticas de transparencia. Tratándose de una alianza público-privada que operará un servicio esencial y sufragada en su totalidad con fondos públicos, intentamos obtener información sobre los mecanismos que implantarán para hacer pública toda la información y contratos, y cómo se canalizará la información a la prensa en momentos de una emergencia. No recibimos una respuesta.

Si algo queda claro es que el rol de la prensa en este periodo de la privatización será fundamental. No se puede tirar la toalla y aceptar con ojos cerrados la premisa de que “como es una empresa privada, no hay nada que hacer”. Hay que fiscalizar todavía con más empeño para que nuestra gente tenga el servicio que merece, a un precio razonable, para atender necesidades esenciales, como la vida, la salud, la alimentación y el trabajo.

Mentiras, medias verdades y arrogancia del director de LUMA

CLARIDAD

La coalición Queremos Sol calificó de medias verdades, mentiras y arrogancia las expresiones del director de  LUMA Energy. Wayne Stensby.

En una conferencia de prensa virtual, este domingo 30 de mayo, el director de LUMA alegó que están listos para comenzar a dar servicio el 1.0 de junio,  que ya tenían a unos 2,200 trabajadores, de estos, 1,200 de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), de los cuales 350 son celadores y atribuyó a acciones de sabotaje por un “puñado de delincuentes”  los apagones ocurridos durante la semana.

“Los tiempos que enfrentaremos requerirán de gran unidad de país. En la tarde de hoy escuchamos la conferencia de prensa del señor Wayne Stensby, director de LUMA. La misma estuvo plagada de mentiras, medias verdades y arrogancia”, reaccionó por su parte Queremos Sol, en comunicado de prensa.

La organización comenzó por desmentir la alegación de Stensby, de que la solicitud de relevo de responsabilidad absoluta que presentó LUMA ante el Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR),   es la práctica en la industria. Los propios consultores de LUMA, reveló Queremos Sol, tuvieron que admitir ante el Negociado de Energía que esto no es práctica común en los Estados Unidos. Por el contrario,  solo pudieron ofrecer un ejemplo de una empresa pública en Canadá, que tiene algo que se parece y aún así no es tan amplio como la solicitud de LUMA. Aparte de que el estado de derecho en Canadá es muy distinto al de aquí.

Distinto a lo informado el viernes, 28 de mayo, ante la Junta de Gobierno de la AEE por los propios empleados de la AEE que serán empleados de LUMA el 1.0 de junio, no hay prueba alguna de que los apagones surgidos en las pasadas semanas sean producto de vandalismo o de actos ilegales, como implicó el señor Stensby en la conferencia.

“Y queremos aclararle al señor Stensby que quienes nos manifestamos en contra del pillaje que implica esta transacción no somos unos “thugs” o maleantes como implicó en su conferencia. De hecho, somos clientes del sistema eléctrico que él viene a administrar. El señor Stensby debe aprender rápido que en Puerto Rico la democracia se vive y se ejerce. Esta lucha por una transformación sostenible y justa de nuestro sistema eléctrico apenas comienza”, afirmaron las organizaciones de Queremos Sol.

De hecho, la semana anterior, miembros de Queremos Sol advirtieron que a LUMA Energy todavía le faltan todas las aprobaciones del NEPR que tuvo que solicitar como requisito del contrato. En específico, el Negociado todavía no ha aprobado el presupuesto inicial de la empresa, su plan de principios, indispensables o necesarios para remediación del sistema, principios para la operación del sistema y métricas de rendimiento. Tampoco ha tomado determinación sobre la cláusula de exoneración de responsabilidad solicitada por LUMA. El contrato establece estas aprobaciones como condiciones precedentes a la puesta en vigor del contrato. Sin embargo, la Autoridad de Alianzas Público-Privadas y LUMA pueden acordar omitir estos requisitos.

“Es muy preocupante el que LUMA tomaría el control del sistema sin presupuesto aprobado y sin ninguna confirmación, independiente de que está preparada para operar el sistema”, dijo Ingrid Vila Biaggi, presidenta de la organización CAMBIO y una de las portavoces de Queremos Sol.

Vila Biaggi destacó que, durante las vistas sobre el presupuesto inicial propuesto por LUMA, un portavoz de la empresa explicó que las “eficiencias” incluidas en el presupuesto de la compañía (más de $100 millones para el año fiscal 2024) no precisan iniciativas específicas de ahorro. Al contrario, las eficiencias fueron calculadas para llegar a un presupuesto que no aumentara la tarifa. “Esto no da garantía alguna de que LUMA podrá lograr esos ahorros y, por ende, que no suba la tarifa”, afirmó.

En tanto, el licenciado Pedro Saadé Lloréns señaló también que el plan para responder a emergencias (Emergency Response Plan) presentado por LUMA contradice las declaraciones públicas de la empresa de que la falta de celadores no será un problema. Su plan admite que la llegada de brigadas de refuerzo desde Estados Unidos puede retrasarse si un desastre provoca daños a los sistemas de transportación. “Todos recordamos el retraso en la llegada de asistencia después del huracán María debido a los retos de transportación y logísticos. Y aunque el plan de emergencias de LUMA reconoce esa realidad, siguen diciendo que es suficiente tener solamente 250 celadores con experiencia en pleno inicio de la temporada de huracanes”.

La coalición Queremos Sol reclamó a la Legislatura que pase por encima del veto del gobernador, Pedro Pierluisi, a la Resolución Conjunta de la Cámara 88. Esto retrasaría la implementación del contrato hasta enero de 2022, después de la temporada de huracanes, y ofrecería oportunidad de atender las crasas deficiencias de este esquema de privatización.

A Sylvia Viera con agradecimiento

Desde la Junta Directiva y el Colectivo de Trabajo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña, lamentamos profundamente el fallecimiento de la doctora Sylvia Viera, catedrática retirada de la facultad de Pedagogía de la Universidad de Puerto Rico, distinguida intelectual y académica, maestra de maestros y universitaria por excelencia. Fue también una consecuente patriota puertorriqueña, siempre presente en la lucha por la independencia y demás reivindicaciones de nuestro pueblo.

En CLARIDAD la recordaremos siempre con especialísimo afecto y agradecimiento. Apreció e hizo suya la misión de nuestro periódico, al cual se mantuvo cercana por muchos años y desde muchos frentes, colaborando generosamente a su sostenimiento hasta el final de su vida.

Reciban nuestro abrazo solidario sus hijas y queridas compañeras Sylvia y Diana Rivera Viera, y Roberto, Anita y demás familiares. ¡Hasta siempre Sylvia, y gracias por todo!

 

Quieren vender nuestras reservas naturales

 

CLARIDAD

La Coalición Pro Corredor Ecológico del Noreste (CEN) denunció que los empresarios a cargo del proyecto residencial-turístico Dos Mares Resort, se encuentran haciendo gestiones para llevar a cabo un desarrollo en terrenos de dicha reserva natural.

“Hemos tomado conocimiento de que uno de los proponentes del proyecto Dos Mares Resort, el ingeniero Luis Alberto Rubí, ha estado reuniéndose con funcionarios gubernamentales con el propósito de construir una serie de obras en terrenos del Corredor, y sobre las cuales no hemos sido informados oficialmente, a pesar de que nuestra organización mantiene un acuerdo para manejar los terrenos de la reserva natural en apoyo y junto al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA)”, informó Nilda García, presidenta de la Coalición.

Ante tal situación, indicó que la organización sometió una solicitud formal al secretario del DRNA para que les provea copia de documentos y cualquier información sobre toda reunión llevada a cabo hasta el momento con el proyectista del Dos Mares Resort, incluyendo detalles sobre las obras propuestas por éste en la reserva natural. La Coalición también solicitó ser notificada y que se garantice su participación en cualquier reunión futura relacionada a este o cualquier otro proyecto propuesto en la zona, tal y como dispone el Acuerdo de CoManejo establecido entre la agencia y la Coalición desde el año 2015.

García dijo a CLARIDAD que apenas el DRNA ha cumplido con el acuerdo y el único personal que tiene es el director de manejo y una bióloga que es la que dirige el Programa de Vigilancia de Tortugas marinas, pero el trabajo lo hacen los voluntarios del CEN. Para ello han desarrollado el grupo de Anfitriones de la Vereda San Miguel, que son los que atienden y orientan a los visitantes durante los fines de semana y el grupo Los Tortugueros del CEN, que son los que ayudan a la bióloga a hacer el patrullaje de vigilancia de las tortugas marinas y ayudan en el monitoreo del agua. En ocasiones el DRNA dispone de dos vigilantes.

La presidenta de la Coalición indicó que el director de manejo y la bióloga son con el único personal de Recursos Naturales con los cuales mantienen comunicación y que le han enviado cartas al secretario Rafael Machargo, pero este no reacciona. “El oficial de manejo no puede tomar decisiones grandes. Ahora mismo el acuerdo de comanejo hay que adaptarlo y eso lo tiene que decidir el secretario. El oficial llega hasta donde puede desarrollar el plan de trabajo.” Por parte de la Coalición dijo que durante este año han tenido un plan de trabajo muy activo con apoyo del municipio de Luquillo.

García hizo un llamado a todos los sectores de la sociedad a estar muy pendientes sobre el desenlace de esta controversia y, con ello, a la protección de la Reserva Natural del CEN, particularmente debido al historial de violaciones ambientales cometidos por los proponentes del Dos Mares Resort.

En esa dirección recordó que tan reciente como en abril pasado se estuvo extrayendo arena, destruyendo vegetación y hasta aniquilando una especie en peligro de extinción en la zona de Piñones, en terrenos identificados como propiedad del desarrollador Mark Greene, socio del Luis Alberto Rubí bajo la empresa TJAC, la misma que fue proponente del Dos Mares Resort. “Esta y otra información reseñada por la prensa reveló que dichas actividades no contaban con los permisos requeridos, siendo detenidas gracias a denuncias hechas por miembros de las organizaciones Amigos del Mar y la Coalición Piñones-Loíza”, advirtió García

La Reserva Natural del CEN consta de cerca de 3,000 cuerdas de terreno a lo largo de la costa de Luquillo y Fajardo, en la falda de El Yunque. Alberga comunidades de coral, praderas de yerbas marinas, manglares, ciénagas, y manglares, incluyendo uno de los pocos remanentes de bosque costero con características similares a los encontrados en Puerto Rico previo a la colonización española. En la zona se ha documentado la presencia de sobre 865 especies de flora y fauna, incluyendo 53 identificadas como raras, vulnerables o en peligro de extinción, algunas únicas de Puerto Rico. Las playas del Corredor son una de las más importantes para el anidaje del tinglar, especie de tortuga marina en peligro de extinción, en la jurisdicción de los EE.UU.

La designación de la Reserva Natural del CEN fue aprobada con el endoso unánime de todos los miembros de la Legislatura y el Ejecutivo en el año 2013 (Ley de la RNCEN, según enmendada, Ley Núm. 8 del 13 de abril de 2013), tras el apoyo de numerosas entidades gubernamentales y civiles. Entre estas se destacan el Servicio Forestal Federal, el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre, el DRNA, la Junta de Planificación, la Asociación de Economistas de Puerto Rico, el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico y la Sociedad Puertorriqueña de Planificación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las horas de Nydia

 

Especial para En Rojo

 

«Hay que haber comenzado a perder la memoria, aunque sea sólo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida. Una vida sin memoria no sería vida, como una inteligencia sin posibilidad de expresarse no sería inteligencia. Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentimiento. Sin ella no somos nada. La memoria, indispensable y portentosa, es también frágil y vulnerable. No está amenazada sólo por el olvido, su viejo enemigo, sino también por los falsos recuerdos que van invadiéndola día tras día… La memoria es invadida continuamente por la imaginación y el ensueño y, puesto que existe la tentación de creer en la realidad de lo imaginario, acabamos por hacer una verdad de nuestra mentira».

-Luis Buñuel

 Todavía no sé bien cómo ocurrió esto. A veces pienso que la pandemia alteró las estructuras de la memoria. O tal vez el aislamiento nos ha permitido hurgar en lugares recónditos de nuestra mente. Hablaba por teléfono con mi amiga de toda la vida, una de las pocas personas que conoce prácticamente todo sobre mí, cuando me comentó algo fortuito sobre Nydia Caro. En un segundo empezó a desfilar ante mí el recuerdo nítido de mi entrañable amistad con Nydia.

-Nydia y yo somos íntimas amigas, le dije.

Su risa bien alborotosa resonó como un trueno del otro lado del teléfono. Definitivamente no me tomaba en serio. ¿Cómo iba a explicarle esta verdad absoluta? Quería decirle que no fuera incrédula, que era absolutamente cierto lo que le decía, que ella no sabía todo sobre mí como creía. Pero pasó algo más estrambótico aún, y es que tuve la sensación de que no había rememorado aquello durante muchos años, décadas. Era como si recién despertara de un olvido insólito, imposible, para recordar algo monumental de mi propia vida. ¿Qué había pasado todos estos años con mi amistad con Nydia?

Le dije a Alejandra que le explicaría todo otro día y corté la llamada de inmediato para buscar las pistas de aquella amistad que ahora se me revelaba como una gran verdad escondida.

Sacando cuentas con muchísima dificultad y haciendo unos ejercicios de arqueología digital en mi memoria moderna (o sea, en mi correo electrónico), he podido comprobar que aquello fue hace sólo diez años. Yo viajaba sola de regreso a la Isla, creo que de Wáshington, y nos tocó sentarnos juntas. El vuelo se atrasó mucho, muchísimo, hubo que quedarse dentro del avión esperando y el asunto fue que comenzamos a hablar. Creo que fue cuestión de minutos lo que nos tomó hacernos amigas íntimas. Sé que les sonará excéntrico, o tal vez clichoso, pero todo fue como esos amores a primera vista. Fuimos de cero a cien y, en tan sólo minutos, ya estábamos conversando espesamente sobre tantas y tantas cosas de la vida, entre tragos de Seltlzer y Ginger Ale. Cuando el avión finalmente despegó, ya sentía que nos conocíamos desde siempre, que Nydia y yo habíamos llegado tarde al encuentro de nuestra propia amistad.

Parte de esta extrañeza que todavía no logro nombrar es no recordar los detalles de aquella conversación de horas que sostuvimos. Lo que sí recuerdo es la sensación de intimidad, la certeza de saber que hablamos de cosas hondas, del País, de nosotras. Pero no recuerdo qué nos contábamos, exactamente de qué conversábamos. Nos reíamos, eso sí, y mucho. Y en algún momento también tuve ganas de llorar. Pienso que Nydia me habló de su vida, del amor, de sus hijos, del País, ahora estoy casi segura de que me habló de Chile, y todo lo decía como si no fuera ella, como si no fuera Nydia Caro, aunque también sí, porque hay algo en Nydia que es todo ella, todo Nydia, pero no es algo que ella pueda apalabrar, no. Nydia es demasiado elegante y jamás se enfrascaría demasiado tiempo en una conversación sobre sí misma. Pero en el metal tranquilo de su voz, en la delicadeza de sus manos, la sedosidad de su rostro, la sonrisa discreta y perenne, estaba también la Nydia boricua, asertiva, que identifica a su paisana en tres segundos y le monta una conversación con la mayor naturalidad, como si estuviera en la fila de Supermax; la señora guapa pero muy sabia, que no se toma demasiado en serio. Creo que en un momento dado le dije que ella era ella, casi a modo de pregunta retórica, pero sé que, de cuando en vez, volvía a observarla bien para asegurarme de que era ella pues no se me parecía a la Nydia Caro un poco lejana, bastante misteriosa y excesivamente delicada de aquellos especiales de “Noche de Gala” que tanto tuve que ver en esta vida. Nunca fui muy fanática de la televisión pero, cuando ya veía a Nydia Caro en la pantalla, eso casi siempre significaba que mi madre ya no iba a llegar a buscarme como prometido y me tocaba volver a dormir en casa de mi abuela. Ahí entonces yo trataba de dejar de mirar obsesivamente el ventanal que daba a la entrada del edificio de mi abuela, buscando el carro de mami a cada minuto. Trataba de decirme algo relajante, algo que me ayudara a resignarme, y me entregaba a la experiencia de hacer feliz a mi abuela compartiendo sus especiales de “Noche de Gala” como si mi espíritu pre-adolescéntico de verdad disfrutara de aquel pasatiempo pretérito.

Pero volviendo a lo que nos compete, por supuesto que Nydia y yo intercambiamos correos, y creo que hasta teléfonos. Y para mi sorpresa, al cabo de un tiempo, me llegó un correo de un asistente suyo diciéndome que ella me invitaba a un concierto que tenía por esos días en Bellas Artes. Aquí mi memoria sigue fragmentándose. Y aunque recuerdo que fui al concierto, y que fue hermoso, un tributo a Violeta Parra, por más que me esfuerzo, no puedo recordar instantes puntuales, sólo me queda la sensación de belleza, de euforia y excepcionalidad de ese momento.

Tengo una memoria muy vaga de haber ido a saludar a Nydia al camerino tras finalizar el concierto, pero estoy casi segura de que esto fue sólo un deseo, una idea excesivamente entusiasta que habré tenido al pararme de la butaca y aplaudir aquellas canciones vibrantes, aterciopeladas por su voz tan tersa. Pienso que tal vez me propuse ir a saludarla pero, al pie de la gestión, seguramente divagué y me di la vuelta y seguí hacia la fila para pagar el estacionamiento, tras el resto del público.

Nunca más supe de Nydia. El tiempo me ha traicionado con esta niebla tremenda en la memoria, y ya nunca supe qué pasó con aquella intensa amistad nuestra, con todo lo que nos contamos, que yo sé que fue profundo y sentido aunque no sepa exactamente qué fue.

Todo esto lo recordé de golpe mientras Alejandra me mencionaba a mi buena amiga en el teléfono.

-¿Nydia? ¿Nydia-Nydia? ¿Nydia Caro?, le pregunté.

-Sí, Nydia Caro.

-Nydia y yo éramos íntimas. Pero íntimas.

No sé si Alejandra llegó a creerme o si pensaría que la pandemia terminó de enloquecerme. Pero yo sí puedo declarar, ante el regreso súbito de este recuerdo amañado, que tuve de nuevo aquella sensación, la certeza de que esa amistad estrecha sí ocurrió, porque yo la viví. Aunque ya alguien dirá que fueron solo unas horas fortuitas que, secuestrada en un avión, se pasan con cualquiera.