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Una sátira para aliviarnos y reírnos de quienes nos amargan la vida

 

Por Giancarlo Vázquez López /CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

 

Estadity es un thriller satírico-político y musical que surge del deber y el compromiso de un elenco de artistas conscientes de la crisis social y política que se vive en la Isla a diario. En medio de las aguas coloniales Puerto Rico se convierte en un barco a la deriva cuyos tripulantes están con el agua hasta el cuello y buscan soluciones para salvarse.

Ángel Vázquez, actor y dramaturgo, conversó con CLARIDADsobre la producción de la obra cuya transmisión virtual será desde el jueves 27 de agosto hasta el próximo lunes 31, a través del sitio web gilotv.com

“Es una sátira política periodística diría yo porque se basa en la investigación y la lectura que se realiza para poder escribirla. El concepto es muy teatral. Puerto Rico se convierte en un barco a la deriva que está navegando en aguas coloniales en medio de la “guandemia”. Aguas infectadas por los piratas de las legislatura, pirañas, muchos “whitefishes” (la gente que está tratando de aprovecharse de la situación) y un tiburón en particular. Los tripulantes del barco están con el agua hasta el cuello y buscan la solución para salvarlo. Lo único es que hay mucho capitán y poco marinero. Unos reman para un lado y otros reman para el otro. El resultado es que el barco se sigue hundiendo. La brújula no funciona. Como buen navegante hay que dejarse llevar por las estrellas, pues hay que dejarse llevar por una pero muchos se dejan llevar por muchas estrellas lo que nos deja de nuevo estancados, zozobrando”, explico.

Vázquez comenzó a escribirEstaditya principio de año, considerando sobre todo la época de elecciones. En el proceso logra captar (por supuesto) mucho de lo acontecido durante la pandemia. Resaltó que se trata de un concepto dinámico, de una aventura en la que una embarcación y su población siempre está siendo atacada por las olas criminales de la corrupción.

“Es importante porque como pueblo hemos estado al vaivén de los escándalos y la corrupción política de nuestra Patria. Esta sátira nos sirve para aliviarnos y reírnos de quienes nos amargan la vida. A la misma vez nos sirve como una herramienta para señalar y criticar con la esperanza de que tenga el efecto de que la gente reflexione. Que podamos remar hacia un mismo lado todos y todas juntos”, añadió Vázquez quien también produce y dirige la obra.

El proceso de producción ha sido cuesta arriba. Vázquez mencionó que en todo momento estuvieron trabajando bajo la sombra de la cancelación. Sin embargo, el elenco ha podido subsanar todo eso. Primero la obra iba a ser presencial, pero por razones obvias tuvieron que optar por la modalidad virtual. A eso se le añade la complejidad que conlleva hacer una obra de teatro en un nuevo medio, fuera de la arena usual, para que sea igual de efectiva.

Sobre el elenco destacó un elemento especial que influyó en la selección de los actores y es su consciencia social y política, activistas que han estado por muchos años en diferentes frentes y se merecían estar en este trabajo.

“Hay muchas ganas de trabajar, pero también de decir cosas importantes. Esto es una sátira combativa. En términos de lo que el público va a ver yo creo que no se ha visto un trabajo como este, que expresa las cosas con firmeza y mucha valentía, unos temas que no se tocan o se tocan de manera llana. Es un deber de nosotros como artistas puertorriqueños exponer a los villanos y unir a las personas en un solo barco remando hacia la misma dirección”, manifestó.

El nombre “Estadity” surge de que en esta “traviesa travesía” el último recurso que tiene el pueblo es enviar a Washington un mensaje de auxilio y rescate. Ese mensaje se envía en una botellita de cristal “a ver si llega… suerte con eso”. Además de Vázquez el elenco lo conforman Ernesto Concepción, René Monclova, Cristina Soler, Mario Roche y Carmín Boisoile.

Los boletos están disponibles desde el mismo 27 de agosto por gilotv.com, la obra se transmitirá a través de ese mismo enlace.

CLARIDADES: El 30 de agosto de 1985

Foto: Archivo CLARIDAD

 

30 de agosto de 1985

Gobierno de EUA secuestra a líderes independentistas

En agosto de 1985, las autoridades del gobierno federal de los Estados Unidos emprendieron en Puerto Rico, los Estados Unidos y México un operativo de gran magnitud. El propósito inmediato era conducir el arresto de varios independentistas puertorriqueños involucrados en un robo de $7 millones en Hartford Connecticut.

El robo en los depósitos de la compañía de acarreo de valores Wells Fargo, había ocurrido en septiembre de 1983. Este se adjudicó originalmente al guardia de seguridad de la compañía, Víctor Gerena. Sin embargo, un año después la organización radical independentista puertorriqueña Los Macheteros reclamó la autoría de lo que llamaron una expropiación, brindando pruebas al respecto. (US v. Maldonado-Rivera, 1990).

Esta revelación dio un giro a los acontecimientos. Lo que se había interpretado como un delito motivado por el lucro personal, fue redefinido por Los Macheteros como un acto político que se sumaba a una serie de ataques generados por la organización contra símbolos de los cuerpos de seguridad y el capital del imperialismo (tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos) en su lucha por adelantar la independencia.

Entre el comunicado de Los Macheteros adjudicándose la autoría de la expropiación en Hartford Connecticut y los arrestos de 1985, transcurrió casi un año. Tiempo suficiente para que las autoridades federales se aseguraran de dar lo que consideraban una respuesta fulminante a Los Macheteros.

Los arrestos fueron dirigidos contra 13 independentistas en Puerto Rico, México y Dallas. Estos eran Carlos Ayes Suárez, Luz Berríos Berríos, Isaac Camacho Negrón, Elias Castro Ramos, Luis Colón Osorio, Angel Díaz Ruiz, Jorge Farinacci García, Hilton Fernández Diamante, Orlando González Claudio, Ivonne Meléndez Carrión, Filiberto Ojeda Ríos, Norman Ramírez Talavera y Juan Segarra Palmer. Los hermanos Avelino y Norberto González Claudio no pudieron ser arrestados.

En posterior enmienda a la acusación, el Gran Jurado Federal de EUA extendió la acusación a Paul Weinberg, Antonio Camacho Negrón y a Roberto Maldonado, arrestados en marzo de 1986.

En la mayoría de los casos, los violentos arrestos y allanamientos realizados en violación a los derechos constitucionales se llevaron a cabo por las autoridades sin contratiempos en tempranas horas de la mañana, mientras los acusados se encontraban durmiendo o recién levantándose. O de camino a sus labores faenas cotidianas.

Para ese entonces, este no constituía el primer operativo por las autoridades federales estadounidenses contra la lucha por la liberación nacional en la época. La ofensiva federal ya había empezado en 1980 en Chicago cuando fueron arrestados 11 independentistas puertorriqueños en la diáspora. El subterfugio de las autoridades policiales ante la prensa: un vecino de la comunidad cercana de Northwestern se comunicó con la policía para informar de nueve personas en actitud sospechosa se encontraban saliendo y entrando de una furgoneta. Al realizar una inspección de la furgoneta, los oficiales encontraron armas de fuego. Procediendo con los  arrestos de Marie Haydée Beltrán Torres, Elizam Escobar, Ricardo Jiménez, Adolfo Matos, Alfredo Méndez, Dylcia Noemí Pagán, Ida Luz Rodríguez, Carlos Alberto Torres y Carmen Hilda Valentín. En un suceso ocurrido el mismo día, las autoridades habían arrestado en una zona cercana a los independentistas Alicia Rodríguez y Luis Rosa, vinculándolos con el robo de un vehículo de alquiler. Las investigaciones preliminares entre la policía de Chicago y FBI, concluyeron la relación de los arrestado con las FALN.

Otros arrestos notorios relacionados a las FALN fueron los de William Morales, Oscar López Rivera, Edwin Cortés, Alberto Rodríguez, José Luis Rodríguez y Alejandrina Torres.

Tomado de la monografía de Francisco Pesante, “La lucha armada de liberación nacional y los arrestos políticos en Puerto Rico (1974-1985)”. Notas disponibles si las solicita.

 

 

Editorial:  Urge el ajuste de cuentas en la Comisión Estatal de Elecciones

 

 

A más de una semana de haberse celebrado tardíamente las primarias de los partidos Nuevo Progresista (PNP) y Popular Democrático (PPD), aún nuestro pueblo desconoce los detalles de por qué, por primera vez en la historia de este proceso, dichas primarias no pudieron celebrarse el domingo, 9 de agosto, como estaban pautadas originalmente. Desde entonces, no ha habido una explicación oficial de por qué los materiales electorales no llegaron uniformemente a todo el país como se suponía que ocurriera. No ha habido ni siquiera una comparecencia pública de «mea culpa” por parte del licenciado Juan Ernesto Dávila, presidente de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), el principal organismo electoral en Puerto Rico.

La súbita suspensión del proceso primarista, una vez abiertas las votaciones en una tercera parte del país, fue un suceso tan irregular y bochornoso que causó la indignación general. En todo Puerto Rico, centenares de miles de personas  habían salido a votar por sus candidatos, en medio de la peor pandemia en más de un siglo, para encontrarse con un caos sin precedentes para un evento electoral rutinario, altamente anticipado y con tradición de celebrarse cada cuatro años sin mayores complicaciones. La confusión y la incertidumbre cundieron cuando cerca de las dos de la tarde del día señalado aún no habían salido los camiones con los materiales para más de la mitad de los distritos electorales de Puerto Rico.

El tono del debate público fue subiendo en la medida en que se hacía evidente el fracaso del proceso, razón por la cual creció el repetido clamor de la mayoría de los sectores del país por la renuncia del presidente de la CEE. Se impugnó en los medios de prensa la aprobación festinada del nuevo Código Electoral aprobado por la mayoría del PNP sin el consenso de los demás partidos ni del pueblo. Se cuestionaron las credenciales, la experiencia y la imparcialidad del presidente de la CEE, y se presentaron varios recursos legales solicitando la intervención del Tribunal Supremo de Puerto Rico, que culminaron con una urgente y rápida decisión unánime del máximo foro judicial donde se mandató a la CEE a garantizar que las primarias se completarían en el plazo máximo de una semana después de lo pautado. El pasado domingo, 16 de agosto finalizó el proceso y se le ofreció al país la certeza que aguardaba respecto a los candidatos electos por el PNP y el PPD para los respectivos cargos de gobernador, legisladores y alcaldes.

Al cierre de estas líneas, el clamor y la urgencia por el debido ajuste de cuentas en la CEE parece ir aplacándose en ciertos sectores.  El país desconoce en qué etapa se encuentra la investigación legislativa sobre el descalabro de las primarias, y no hay a quién preguntarle porque el hemiciclo está cerrado por el COVID-19. Mientras, el presidente de la CEE sigue en su puesto respaldado por el PNP, a pesar del reclamo unánime por su renuncia de parte de los comisionados electorales de los demás partidos y de una gran parte de la ciudadanía.

Estamos conscientes de que las condiciones actuales del régimen colonial en nuestro país son críticas. Hay una pandemia que se extiende indiscriminadamente. Hay una buena parte del liderato legislativo del gobernante PNP en aislamiento por contagio con COVID-19. Hay otra parte de ese mismo liderato legislativo gobernante imputado o sospechoso en investigaciones federales sobre corrupción. Hay una administración gubernamental del PNP, de salida y en modo de supervivencia hasta el próximo enero. Atravesamos la temporada de huracanes. Dependemos de Estados Unidos para los fondos de emergencia y de la Junta de Control Fiscal para los recursos financieros con los cuales operar el gobierno en lo que queda de cuatrienio.

Pero quedan asuntos que son impostergables. Sobre todo deberían serlo para aquellos y aquellas que proclaman el voto como el más grande de los derechos ciudadanos en la llamada democracia liberal. Por eso, lo que ocurrió con las primarias del PNP y el PPD este año no puede quedar impune, porque laceró la confianza y la credibilidad en la CEE y sus procesos, y deja abierta la sospecha ciudadana de que, con un nuevo Código Electoral truncado en su sistema de balances y contrapesos, pudiera entronizarse permanentemente la práctica del fraude o el robo de elecciones y primarias en Puerto Rico.

El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha tenido que intervenir dos veces en el lapso de un año para corregir atentados concretos de líderes del PNP a la llamada democracia puertorriqueña. La primera vez fue en agosto de 2019  para remover a Pedro Pierluisi de la gobernación que ocupó ilegalmente por cinco días, tras la renuncia forzada del entonces gobernador Ricardo Rosselló. La segunda vez fue en agosto de 2020- hace apenas dos semanas- para obligar a la CEE- capitaneada por un presidente impuesto por el liderato del PNP- a completar de forma expedita y transparente el proceso de primarias, interrumpido de forma súbita e inexplicada el domingo, 9 de agosto.

Urge entonces que se haga cuanto antes el ajuste de cuentas en la CEE con los responsables directos del fracaso de las primarias del PNP y el PPD del pasado 9 de agosto. Este acto de reparación es necesario para salvaguardar la apariencia de integridad de la llamada democracia de la que tanto se precia el régimen imperante, y para brindarle un poco de tranquilidad a nuestro atropellado pueblo.

 

Las pérdidas de los agricultores en época de huracanes

 

Por Giancarlo Velazquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

A pesar de las prevenciones y la planificación, la temporada de huracanes en Puerto Rico representa riesgos y pérdidas para los agricultores en la Isla. A continuación compartimos las expresiones de tres agricultores sobre lo que significa para ellos la temporada de huracanes y cómo se preparan.

Puede ser un proceso de incertidumbre en el que la producción de algunos alimentos puede mermar. En cambio, la temporada de huracanes es buena para comenzar a sembrar, preferiblemente cultivos de ciclo corto que se pueden cosechar rápido o que resistan mejor el vaivén climático. Además se pueden realizar otras labores en la finca que son igualmente importantes.

“En este tiempo tiramos cultivos que son cortos como habichuelas o maíz. Yo diría que estos meses son de preparación, debemos estar pendientes si viene un temporal porque en ese caso hay que sacar la bomba del río para que no se la lleve la crecida, trabajar en la reparación de cercas, caminos de la finca y otras tareas.”, mencionó Rafael Elías Trujillo, agricultor en la Hacienda Agroecológica Renacer, em Carolina.

Sobre la merma en los cultivos expresó que, por ejemplo, si deciden sembrar tomates o algunas hojas no esperan mucho de ellas debido a que son sensibles al “cambia cambia” de la lluvia. “No esperamos mucho del cultivo de hojas y trabajamos siempre pensando en las reservas de todo tipo como de comida hasta gasolina”.

“Para nosotros acá la temporada de lluvias y huracanes es una de contracción en el sentido de que sabemos que vienen estos sistemas, de que la producción de algunas cosas puede mermar. En nuestra planificación anual tomamos en cuenta eso para tener alimentos para nuestra familia, hacer conservación de alimentos y cosas que quizás no tengamos en estos meses o que es más complicado cosecharlas y tenerlas”, explicó por su parte Freddie Pérez, agricultor y cofundador del proyecto Unitaria Común en Utuado.

El año de producción comienza por así decirlo entre octubre y noviembre cuando termina la temporada de huracanes, según dijo Pérez. Se comienza a sembrar directo en el terreno y en los semilleros. Previendo la próxima temporada de huracanes, optan por una siembra escalonada donde el intervalo de siembra va a depender del cultivo. Con este plan de siembra se trata de cosechar todo lo que crece arriba de la tierra antes de la época de lluvias.

“Esta temporada es buena para sembrar porque viene lluvia también, todo lo que esté pequeño tiene más posibilidades de que resista los vientos y las lluvias. No sembramos muchos vegetales, no revolcamos mucho el terreno porque se erosiona. Hacemos siembras en hoyos, como plátanos, guineos y árboles frutales. También raíces. Es una cosa de planificación”.

“De momento vienen estos sistemas y te pueden borrar toda la finca de un cantazo. Tienes que prepararte con una planificación de siembra pensando en estos meses en que muchos cultivos se imposibilitan o no se pueden sembrar como en otras temporadas porque son más susceptibles; también tienes que guardar semillas, conservar alimentos, la planificación con los animales, las áreas de pastoreo, tener los equipos al día, entre otras tareas”, abundó Pérez.

Por otra parte Alfonso Díaz, propietario de F&A Horti-Products en Utuado, expresó que en su caso la temporada de huracanes “es una pesadilla”. Tras los pasado fenómenos atmosféricos tres umbráculos en su finca perdieron los techos. Díaz estimó lo anterior en $3,500 en pérdidas. También se dañaron siembras en especial la siembra de tomates y calabacín. El total en pérdidas fue de aproximadamente $5 mil “solamente en esas dos tormentas bobas”. Especificó que los techos de los umbráculos en tiempo de ciclón casi siempre se dañan, especialmente si pasa algún evento que tenga vientos de más de 60 millas por hora.

“Cada vez que viene un ciclón hay que tomar las medidas de precaución para semillas que están en los viveros, hay que sembrar más, prepararse para sustituir la energía eléctrica y mantener operando los sistemas de riego. Hay que preparar la planta y tener todos esos equipos listos”.

Sobre los vegetales explicó que son más vulnerables al efecto de los vientos y la lluvia porque son suculentas, se enferman más por el exceso de humedad y son plantas más débiles. Luego de que pasa un huracán y deja muchos daños los vegetales son los primeros que están a la mano para distribuir y a pesar de que son susceptibles son fáciles de recuperarse, añadió.