Inicio Blog Página 1289

Claudicando lo social

 

Por Eduardo A. Lugo Hernández/Especial para En Rojo

 

Ya son seis meses desde que comenzó la pandemia del COVID-19. Esta pandemia ha sido uno de los mayores retos socio salubristas y económicos en generaciones. La respuesta de todos los gobiernos ha sido evaluada, no solo por su habilidad de detener la propagación del virus, sino también por sus estrategias para mantener los indicadores económicos. Además, en sociedades democráticas el reto de preservar los derechos de sus ciudadanos y ciudadanas ha sido ampliamente observado y motivo de protestas por defensores y defensoras de los mismos. Sin embargo, existe un indicador de bienestar humano que ha sido claudicado por muchos gobiernos y son las implicaciones sociales de esta pandemia.

Puerto Rico no ha sido la excepción. Desde los inicios de esta crisis el gobierno fue advertido por organizaciones, profesionales de la salud mental y otros acerca del efecto que sus medidas tendrían en indicadores como la violencia de género, la educación y seguridad de nuestra niñez, las personas sin hogar, las personas en condición de pobreza, la seguridad alimentaria y la salud mental, entre muchos otros indicadores. Dos grupos voluntarios fueron conformados para atender esta situación (Mesa Social y Taskforce Social del Pueblo). Estos grupos, incluyen personas con peritaje en todas estas áreas, líderes comunitarios y líderes de organizaciones sin fines de lucro que hacen este trabajo desde al anonimato todos los días. Estas personas, dispuestos y dispuestas a poner su conocimiento en servicio del país, tuvieron acercamientos con nuestro gobierno y al día de hoy, todavía los esfuerzos de los mismos no han sido integrados a la gestión gubernamental a favor de nuestra gente. Lo indignante de este dato no es que el gobierno ha ignorado las gestiones y preocupaciones de estos colectivos, sino que ni siquiera ha admitido la prevención y atención de lo social como medular en la pandemia, ni articulado estrategias contundentes para atenderlas.

Sin embargo, la ausencia de respuesta del gobierno ante lo social, emocional y psicológico no sorprende. Por más de una década hemos observado como el gobierno se ha ido desprendiendo de la responsabilidad de velar por el bienestar integral de sus ciudadanos y ciudadanas. Esto ha sido más que evidente durante los pasados 3 años en los cuales el gobierno central ha demostrado incompetencia, dejadez, temeridad y corrupción al responder a los efectos nefastos de eventos naturales; eventos naturales que irán en aumento a causa de los efectos del calentamiento global y el cambio climático y que desproporcionalmente afectarán a archipiélagos como el nuestro. Solo hay que resaltar el dato de que a tres años del Huracán María hay hogares sin techo, seguimos encontrando almacenes con suministros, hay familias en el suroeste que no han sido asistidas apropiadamente a pesar de que todavía experimentan sismos que tambalean sus hogares y salud mental y que en las áreas montañosas del país hay comunidades con necesidades de infraestructura para garantizar su seguridad y sustentabilidad que han sido invisibilizadas. Todo esto se da en un trasfondo del incremento en pobreza y desigualdad en nuestra isla.

El gobierno ha claudicado su responsabilidad social.

La misma ha sido puesta en los hombros de Organizaciones sin Fines de Lucro (OSFL) que operan con poco personal y presupuesto. También la Universidad de Puerto Rico, con sus proyectos de investigación e intervención comunitaria han sido eje central de la respuesta a nuestro pueblo. Además, la sociedad civil ha actuado en solidaridad después de los desastres, movilizando una economía millonaria que no ha sido calculada. La gestión ciudadana, aunque necesaria, se gesta en condiciones de precariedad que a su vez afecta la salud física y mental de aquellos que la asumen y que sufren, a menor escala, de las mismas condiciones que aquellos/as que intentan ayudar llevando sus servicios. El grito de “Nos tenemos” resuena con fuerza. El mismo inspira fuerza, solidaridad y empatía. Por otro lado, resalta el sentimiento de abandono que experimenta el país por la brecha entre sus líderes políticos y nuestras comunidades.

El peligro es que más y más asumimos esta negligencia como normalidad. El trabajo en condiciones de precariedad NO puede ser nuestra normalidad. Aunque nuestras acciones solidarias nos llenen de orgullo, estas no pueden ser la base del desarrollo sustentable del país. Los comedores sociales, las recolectas solidarias, las donaciones, resaltan por un lado la solidaridad y empatía y por otro la pobreza, la precariedad, y la profunda desigualdad que experimenta el país. Mientras el gobierno, la Junta de Control Fiscal y el gobierno Federal apuestan al estado neoliberal y a la austeridad, su inacción produce miseria y en algunos casos muerte. Esto NO debe ser normal.

El rumbo del País tiene que girar a visiones y acciones de equidad y sustentabilidad. Esta visión tiene que incluir, por ejemplo, planes concretos que vean la sustentabilidad energética y alimenticia, la educación accesible y de calidad, el empoderamiento comunitario y la salud mental como aspectos medulares del desarrollo social del país. En este proceso el gobierno tiene un rol preponderante, no solo en diseñar y ejecutar planes de prevención y acción efectivos, sino en apoyar a las Organizaciones Sin Fines de Lucro con suficientes recursos financieros para colaborar y asistir a las comunidades. Las agencias de gobierno que tienen como objetivo atender lo social (ej. Departamento de la Familia, ASSMCA), deben asumir este reto con transparencia y acciones asertivas que promuevan la prevención y el bienestar de todos y todas. Las mismas deben colaborar también con las OSFL y las comunidades para fortalecer sus intervenciones. La corrupción debe ser extirpada de todas estas agencias, pero en espacial de las que se supone garanticen el bienestar y desarrollo de nuestra gente.

De cara a las elecciones es importante destacar que los gobiernos que claudican lo social no son solo negligentes sino rayan en lo criminal. Reclamemos a la gobernadora y a los candidatos y a la candidata a la gobernación que asuman su responsabilidad de priorizar el bienestar socioemocional y económico de todos y todas y no solo el de unos pocos. No hacerlo, redundará en el deterioro de la calidad de vida de muchos/as y en la muerte de otros/as.

El autor es profesor en el Departamento de Psicología de la Universidad de Puerto Rico, en Mayagüez

 

 

 

 

Mónica Puig busca reencontrarse en la burbuja de Nueva York

 

Por Javier Guaní Gorbea/Especial para CLARIDAD

Uno de los deportes que más dificultad ha tenido para reestablecerse tras la parada forzosa del COVID 19 es el tenis de campo, pues éste depende de que jugadores de todo el mundo viajen a los diferentes torneos a participar semanalmente. Las restricciones de viaje y lo fácil que se contrae el virus ha provocado que un número significativo de jugadores de primer nivel como Rafael Nadal en la rama masculina, Simona Halep y Ashley Barty (actual #1 del mundo) en la rama femenina, hayan decidido no hacer el viaje hacia la cuidad de Nueva York donde a partir del próximo lunes se llevará a cabo el US Open.

La parada tan prolongada y poco usual en el tenis hace que todas las jugadoras se encuentren en la misma posición con falta de juegos competitivos por los que los resultados se prestan para ser sorpresivos en un deporte donde todo el mundo tiene el talento para vencer a su rival. La boricua Mónica Puig podría ser una de la más beneficiadas de esta pausa obligada pues si bien es cierto que apenas ha jugado un juego de manera oficial y lo perdió, recordemos que ésta tuvo que ser operada de una lesión en el codo que le estaba impidiendo jugar y que probablemente hubiera ocasionado que siguiera descendiendo aún mas en el ranking si estos no se hubieran frizados con la pandemia. Ahora recuperada Mónica podrá tener la oportunidad de reencontrar su juego. En el proceso también empezar a reconstruir su ranking camino a una posible clasificación olímpica donde tendrá que ubicarse entre las mejores 56 del mundo de aquí a mayo del 2021 (actualmente es la 91) para tener la oportunidad de defender su oro olímpico en Tokio si los Juegos Olímpicos finalmente se llevan a cabo. No me cabe duda que de los Juegos materializarse Mónica será la candidata ideal para ser la abanderada de nuestra delegación por su historial representando a nuestro país que incluye: tres oros Centroamericanos, dos medallas Panamericanas y por supuesto el oro olímpico de Rio 2016.

De regreso con Toredo

Una de las cosas que ha llamado la atención en días recientes fue su anuncio de que el argentino Juan Toredo volverá a ser su entrenador principal. Toredo precisamente era su entrenador cuando obtuvo el oro en Rio y Mónica por la razón que sea no pareció ser la misma jugadora el año pasado bajo la tutela del estadounidense Kamal Murray. Por lo que llegada de Toredo nuevamente debe ayudarla a reenfocarse y a sentirse mas cómoda en cancha por la familiaridad que éste brinda.

Todavía hay tiempo

Hay quienes apuntan a que la boricua ya va a cumplir 27 años por lo que será difícil que hubiera un resurgir sin embargo en años recientes hay una serie de jugadoras que después de esa edad tuvieron resultados significativos siendo contendoras en eventos grandes y algunas de ellas incluso hasta ganándolos, nombres como Samantha Stosur, Francesca Schiavone y la italiana Flavia Penetta vienen a la mente.

Tendrá que ver a alguien “rankeado” temprano

Debido a que actualmente se encuentra en la posición 91 la boricua tendrá que jugar contra una preclasificada en uno de los primeros dos partidos (a menos que le toque alguien no sembrado en la primera ronda y su sembrada se eliminara en ese primer juego) pero sea contra quien sea Mónica ha demostrado que el talento está ahí para irse de tú a tú con las jugadoras de primer nivel y si lograra un posible avance por lo menos a la tercera ronda donde llegan las mejores 32 eso sería un paso en la dirección correcta. Ojalá y pueda ocurrir, estaremos pendientes.

La fe que nos hace más humanos

 

Por Marcelo Barros/Especial para En Rojo

En tiempos de fundamentalismo religioso, la fe parece hacer con que ciertas personas que se dicen religiosas háganse menos humanas. Durante siglos, en nombre de Jesús, el Imperialismo Occidental ha impuesto sus intereses. Ha perseguido a disidentes y exterminado a pueblos de otras culturas. Hoy, el Imperio Americano se siente imbuído de una vocación divina para dominar el mundo. Como reacción a eso, también en nombre de Dios, grupos que se dicen musulmanes protestan, matando a gente inocente. En Brasil, en nombre de Cristo, grupos pentecostales atacan centros de culto afrodescendientes. En nombre de la fe, ante tragedias como el embarazo de riesgo de una niña de diez años, víctima de abusos sexuales, fundamentalistas religiosos quieren imponer su norma moral y dicen defender la vida. Frente a esto, para muchas personas, parece que por un lado está la religión y sus valores y por otro, está la vida con sus desafíos.

Según el Evangelio, Jesús denuncia la falta de humanidad no de los ateos, sino de los religiosos. A ellos, Jesús condena la excesiva preocupación con su imagen social y una moral que es rigurosa con las reglas, pero no prioriza la justicia y la misericordia. Él había afirmado: La ley fue hecha para los seres humanos y no estos para la ley.

Cada vez más la credibilidad de las Iglesias y de todas las religiones está ligada al compromiso con la justicia y la paz. En América Latina y Caribe, esto ya fue proclamado en 1968, en la 2ª Conferencia general del episcopado latinoamericano y caribeño en Medellín, Colombia.

Hay 52 años, en el inicio de septiembre, esta conferencia divulgaba al mundo esta mensaje: “Que se presente cada vez más nítido el rostro de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y pascual, liberada del poder temporal y comprometida con la liberación de cada ser humano en su integridad y de toda la humanidad” (Med. 5, 15).

En nuestros días, el papa Francisco vuelve a insistir en una Iglesia siempre más humanizada y en diálogo con la humanidad. Sin embargo, en muchas Iglesias locales, ciertos obispos y curas no parecen dispuestos a cambiar nada. El papa enfrenta oposiciones en el seno de la misma jerarquía y del clero por el hecho de retomar el espíritu y las orientaciones fundamentales del Concilio Vaticano II, así como la profecía de Medellín para toda la Iglesia. El hace esto insistiendo en el diálogo amoroso con la humanidad y en organizar la Iglesia de forma sinodal, esto es, como comunidades que caminan en común. Solo así las Iglesias retomarán la autoridad moral para pedir que el mundo se organice a partir del diálogo y de la comunión.

El autor es monje benedictino y ha escrito mas de 40 libros. Reside en Brasil

Crucigrama: Concepción Arenal

Por Vilma Soto Bermúdez/Especial para En Rojo

Horizontales

1. _____; patria de Arenal.

6. La beneficiencia, la filantropía y la caridad, _______ a un obrero; (1880) escrito de Arenal.

11. Relativo a la vía.

12. Aire, prefijo.

13. Dan movimiento.

15. _____; ciudad donde nació Arenal en 1820.

17. Fríelo.

19. De grandes proporciones.

20. Pronombre demostrativo.

21. Repollo.

23. Río de Suiza.

25. Tapia.

27. Escuché.

28. Primera mujer.

29. Ahora.

31. Pasé por el arel.

34. Embarcación.

35. La condición de la _______ en España; ensayo de Arenal.

37. Anima.

40. Castigaríale.

43. Dirigirse.

44. Diogo _______; navegante portugués. Descubrió la desembocadura del río Congo.

45. Hogar.

46. Nombre de consonante.

47. Pronombre.

48. Alga filamentosa.

50. Movimiento nervioso.

52. Concepción _______; socióloga y ensayista española. Luchó por la reforma social para los obreros, la mujer, la educación y el sistema penitenciario.

53. Cincuenta en romanos.

54. Sazonar.

Verticales

1. Elude.

2. Destino, pl.

3. Modo de estar a la capa, en que el buque está con las velas tendidas.

4. Ánima.

5. Río de Italia.

6. Cafeto.

7. Extraño.

8. Gabriel _______; político uruguayo, presidente de la república.

9. Olor.

10. Acostumbrar.

14. Yerno de Mahoma.

16. Nombre de consonante.

18. La mujer del _______; ensayo de Arenal.

21. Vendrá abajo.

22. Reléalo.

24. _______ Arenal; autora de “Cartas a un obrero”, “La mujer del porvenir”, y “La condición de la mujer en España”.

26. Relativo al cadáver.

30. Virtud teologal.

31. Antes de Cristo.

32. Interjección.

33. Mugido.

36. Presidiaria.

37. Parte del ave.

38. _____; ciudad donde murió Arenal en 1893.

39. Dios de la guerra.

41. Árbol cuyo fruto es la nuez.

42. Apéndice natatorio de los peces.

49. Se dirige.

51. Asistid.

Por un nuevo día

Por Adaline Torres/Especial para En Rojo

 a Mariana

 

Hago de todo excepto sentarme a escribir esto. Y cuando digo de todo quiero de decir de todo. Hoy, por ejemplo, iba a escribir después del café mañanero. ¿Qué hice? Desayuné. Mondé una papaya. Fregué. Reacomodé la sala. Reacomodé el balcón. Fui a la playa. Di una caminata por la playa. Almorcé. Le eché agua a las plantas. Le eché agua a los árboles de frutas. (Hay un poco de sequía). Me peleé con una iguana (esto pasa a menudo desde que empecé a sembrar en este campo cerca a la playa). Reorganicé unos playlists en Spotify. Miré Instagram. Llamé a mi papá. Volví a mirar Instagram. Hablé con John de la música que hemos estado escuchando. Puse el álbum de Lole y Manuel que llevo escuchando varios días. La Rosalía lo compartió en su Instagram y así fue como lo escuché por primera vez. El álbum se llama Nuevo Día. Según este artículo de El País, el álbum salió en 1975: “un año marcado por la esperanza”. Estoy escribiendo en el 2020, un año marcado por todo menos la esperanza. Toca buscarla en el Nuevo Día, que componen, tocan y cantan Lole y Manuel.

Estoy viviendo en un campo al lado del mar. Veo las letras de Lole y Manuel por todas partes. Todas las tardes, por ejemplo, veo “la noche llegar porque la montaña se ha tragao’ al sol”. Cuando me siento a ver el atardecer pienso en ese verso o pongo la canción o la canto en mi mente. Lole y Manuel me han convencido. También mi querida amiga Mariana, que los otros días tuitea como es de entrañable y genialísima ella: “¿Qué onda con esos posts de ‘son las cosas sencillas de la vida las que…’? ¿Quién dijo que un atardecer o escuchar un corazón latir es una ‘cosa sencilla de la vida’? Bu”. Durante la cuarentena, Mariana sale a recoger flores “para recordar que la vida / sigue sucediendo en otra parte”.[1] Cuando la vida como la conocíamos y la malvivíamos “paró de suceder” nos volvieron a inspirar los atardeceres, las montañas, el sol, el mar, el campo, el viento, los árboles, sus flores: el mundo “como lo conocíamos”: el nuevo día perseverante del que cantan Lole y Manuel.

Cuando empezó la cuarentena estaba viviendo en un apartamento en Hato Rey. En esos días muchos estábamos pegados a las redes sociales. Todos los músicos estaban haciendo conciertos gratis. También estábamos pegados al estudio o trabajo a distancia. Sin asimilar muy bien lo que estaba pasando. Seguíamos. Yo pensaba que era un sentimiento similar a la vida después del Huracán María. Después de María yo tenía que mantenerme activa todos los días sin pensar mucho en lo que había pasado, “sin dejar que se cuajara el trauma”, como escribí poco después del azote. Pero la pandemia es diferente a los días después de María. Decirle a tu mente todos los días “no puedes salir” está cabrón. Estamos todos presos de repente. Con Netflix y buena comida, pero presos. Yo me sentía presa hasta que Residente soltó su tema…

 

No sé cuándo estará libre la pista

Por ahora toca abrir las ventanas

Y llegar hasta donde nos lleve la vista

¿Cuándo saldremos de nuevo? eso nadie lo sabe

Mejor, por ahora nos damos un beso

Antes que el mundo se acabe

 El 14 de mayo de 2020, Residente lanzó el tema “Antes que el mundo se acabe”. Ese día lo recuerdo como si fuera ayer. Era jueves. Yo tenía clase por Zoom hasta las cinco de la tarde y después de esa clase empezaba mi fin de semana. Miré mi Twitter o Instagram, ahora no recuerdo cuál. Efectivamente, Residente había soltao’ su tema nuevo. Lo puse a todo volumen en el apartamento. Y después de escuchar los primeros segundos, lo puse en repeat. Abrí todas las ventanas. La brisa circulaba fuerte ese día en nuestro noveno piso. El atardecer caía hermoso, como algodones de azúcar. La canción iba perfecta con el momento. Se me erizaba la piel. Sentí un poco de esperanza. Residente capturó lo que muchos estábamos sintiendo: lo que Mariana siente al salir a recoger flores: lo que yo siento al escribir esto en este campo cerca del mar mientras pienso y no dejo de pensar en la voz de Lole cantando: “El sol joven y fuerte ha vencí’o a la luna que se aleja impotente del campo de batalla”. Ese mayo yo miraba la vista de San Juan desde la ventana todos los días. San Juan era mi horizonte; “la vista me llegaba” hasta San Juan.

Entre abril, mayo y junio se me ocurrió empezar a caminar por San Juan, ya que nadie camina por San Juan. Caminaba por el Sector Roosevelt y Baldrich. Caminar me hizo sentir más libre, ver como la vida seguía y las casas con rejas criollas seguían hermosas y la gente seguía su vida adentro, con las luces y lo abanicos prendidos. En una de esas caminatas me tomé un selfie con la mascarilla puesta y puse en mi Instagram: “How r we supposed to fall in love n’ shit?” Una pregunta que me intriga todos los días de mi vida, con o sin mascarilla. Pero la respuesta es o muy simple o tan compleja que solo se puede describir de una manera: el amor pasa. It just happens (con o sin mascarilla). Y no hay bolero que reemplace la falta de un amor. El bolero, en este caso (o en el caso de los que nos gusta el tambaleo y la cursilería de los boleros), es una especie de heroína saludable. Un vicio sostenible que hace que escriba y escuche y escriba y escuche durante la cuarentena, hasta que vuelva a “estar libre la pista”.

Antes de volver afuera hay que regresar adentro
Y que todo sea distinto y la verdad nunca se rinda
Hasta las cosas lindas deberían ser más lindas
Y si este es el final le encontráremos la belleza
Quizás en realidad ahora es cuando todo empieza

¿Quién sabe?

No creo que se esté acabando el mundo, aunque a veces se sienta así. Hace poco leí un artículo de la historiadora Catherine E. Clark.[2] En su artículo, Clark nos cuenta algo curioso sobre la liberación de París durante la Segunda Guerra Mundial. París estuvo bajo ocupación Nazi entre 1940-1944. Durante esa época mucha gente, especialmente judíos pero no exclusivamente, vivía encerrada, escondida y con más miedo del que quizás sintamos con una pandemia en el 2020. Sin embargo, cuando París fue libre de nuevo, durante el verano de 1944, la gente salió a la calle con más energía y ganas de vivir que nunca. Sabemos esto porque mientras investigaba, Clark se dio cuenta de que ese año y los que le siguen (como hasta el 1947), la gente tomó muchas más fotografías de la vida en París. Al tomar fotos, los parisinos celebraban el volver a la vida cotidiana que tanto extrañaban, el volver a la calle, el reunirse con sus seres queridos… en fin, el recuperar su ciudad y su libertad amadas. Lo fascinante, y así nos los cuenta Clark, es que los parisinos mismos tomaron consciencia de documentar la liberación y los años siguientes. Incluso, algunos archivos y bibliotecas del gobierno francés lanzaron concursos para que la gente sometiera no sólo sus fotografías de la liberación, sino también testimonios escritos y cualquier tipo de documentación.[3] Leí este artículo encerrada en mi apartamento en San Juan.

Así me imagino nuestra “liberación” de la pandemia. Como la escucho en las letras de Lole y Manuel y en las de Residente. Cuando volvamos a salir, “el aire olerá a pan nuevo” y “las cosas que ya eran lindas”, como tomar café con amigos, “van a ser más lindas”. Porque yo tendré una cámara. Y nos haremos fotos y nos contaremos todo lo que nos pasó mientras no estuvimos juntos. Volveremos a estar juntos y vacunados. Los solteros podremos volver a enamorarnos. Así de grande es el momento histórico que estamos viviendo, pero si algo nos dice la historia es que la liberación de la pandemia la celebraremos por varios años y la documentaremos para nunca, nunca olvidar como es que se siente la libertad.

[1] https://www.facebook.com/Mariana.pineros.j/posts/10159187630651320

[2] Catherine E. Clark, “Capturing the Moment, Picturing History: Photographs of the Liberation of Paris,” American Historical Review, June 2016, p. 824-860.

[3] Clark, 843-845.