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Suplemento Especial: Grito y Revolución: 1868 / 2019

Suplemento Especial

El 23 de septiembre de 1868 el pueblo de Puerto Rico dio el grito de libertad en Lares, e inició la revolución armada por su independencia nacional. El 13 de julio de 2019 el pueblo de Puerto Rico dio el grito de renuncia al gobernador en San Juan, y desencadenó la revolución ciudadana por el derrumbe del gobierno de turno. Son dos contextos históricos diferentes, con sus particularidades y semejanzas. En ambos casos, estos eventos trascendentales se han dado en la realidad de Puerto Rico que mantiene su condición política colonial, antes bajo España, hasta 1898, y luego y hasta el presente sometido a los Estados Unidos de norteamérica.

Con el grito, generalmente, se expresa una manera popular de proclamación o de afirmación de derechos políticos y reivindicaciones sociales y económicas, de clase social y/o de género. La revolución, usualmente, es una acción política radical que toma el pueblo o un sector del mismo para efectuar un cambio en el sistema político, social y económico establecido, y reemplazarlo con otro distinto. Puede, y generalmente ha sido, armada y violenta; pero también ha sido y puede ser pacífica, con actos de desobediencia civil; o una combinación de ambas acciones y militancias. La expectativa es que lo que se propone de cambio sea para lo mejor y el progreso del país.

Los Diez Mandamientos de Lares

Gritos y revoluciones se han dado en circunstancias de ausencia de derechos civiles y libertades de todo tipo, así como en escenarios donde ello tiene hasta rango constitucional. El Doctor Ramón Emeterio Betances, el revolucionario “médico de los pobres” como le llamaron en la ciudad de Mayagüez , plasmó en la proclama de los Diez Mandamientos de los Hombres Libres, redactada en Saint Thomas en septiembre de 1867, derechos considerados básicos entonces que deberían (y deben) regir en toda sociedad que se llame libre y democrática: (1) abolición de la esclavitud, (2) derecho de votar todos los impuestos, (3) libertad de culto, (4) libertad de palabra, (5) libertad de imprenta, (6) libertad de comercio, (7) derecho de reunión, (8) derecho de portar armas, (9) inviolabilidad del ciudadano, (10) derecho a elegir nuestras autoridades. Que algunos de estos principios sean realidad en el presente no se debe a la benevolencia de los estados y las clases gobernantes, sino a la lucha tenaz y sacrificada, y la conquista de ellos por diversos sectores del pueblo. La esclavitud como sistema laboral de producción fue abolida en 1873; ahora tenemos el trabajo asalariado explotado por el capital empresario y financiero. En el sistema de la “libre empresa” del capitalismo, la balanza de la libertad se inclina mayormente a favor de los capitalistas y sus administradores en todos los ámbitos, con el apoyo del estado, leyes y cortes, y su correspondiente ideología justificadora; los trabajadores asalariados han tenido (y tienen) que luchar por conseguir justicia en la jornada laboral, condiciones de trabajo, salud y pensiones. La austeridad y los recortes de salarios, beneficios y servicios los padece fundamentalmente el pueblo trabajador y la gente en general.

En el Puerto Rico que sigue siendo colonial, la Legislatura (algunos le llaman “legisladruna”, con honrosas excepciones) aprueba leyes imponiendo diversos impuestos y leyes antiobreras de aplicación local, pero los pesos pesados de impuestos en la economía (lo que aplique a las empresas y bancos, por ejemplo) se ajustan a lo que el Gobierno de Estados Unidos apruebe respecto a su Código de Rentas Internas, exigencias del Departamento del Tesoro, e intereses capitalistas, en última instancia centrados en la Bolsa de Valores de Wall Street, en la ciudad de Nueva York. En estos días, y en reunión de la gobernadora accidental Wanda Vázquez Garced con el Secretario del Tesoro federal, Steve Mnuchin, la autoridad deWashington le exige a la administración de la colonia “un plan que permita iniciar la eliminación progresiva del crédito federal al arbitrio sobre las ventas que impuso la ley 154 de 2010 a las corporaciones foráneas en la isla”(José A. Delgado, “Tesoro pide un plan a la Isla”, El Nuevo Día, 11 septiembre 2019, pp. 20-21). En palabras sencillas, e impactantes para Puerto Rico, esto tiene de trasfondo la aprobación de dicha ley para allegar fondos al Gobierno bajo la administración de Luis Fortuño Burset (PNP), imponiendo un 4% de impuesto a las corporaciones en el 2010, pero que iría disminuyendo hasta eliminarse en el 2016. La crisis fiscal era (y sigue siendo grave), por lo que luego en la administración de Alejandro García Padilla (PPD) se mantuvo el impuesto de 4% en condición fija. Pero, el Tesoro Federal quiere “el plan” – la economía de Puerto Rico se ha desenvolvido entre “planes” imperiales y coloniales – , para eliminar dicho impuesto. A falta de una economía de producción en el país con condiciones puestas y controladas por un gobierno que se llame de Puerto Rico, con soberanía en casa y no en la ajena, que es la raíz de la cuestión, la consecuencia nefasta de esta exigencia Federal que, a su vez, es un arma de extorsión para lo que quieran imponer, es cortarle al presupuesto de $9 billones del Gobierno, $1.8 billones (casi 20%) de recaudos para todas las operaciones gubernativas y, más importante, necesidades sociales. El Huracán Federal permanente, es peor que cualquier huracán de temporada, de categoría de María para abajo.

Libertad de comercio

En cuanto a la libertad de comercio, Puerto Rico viene clamando por ella desde el siglo 18; y ahí todavía nos tienen amarrados a los dictámenes del cabotaje estadounidense. Cada cuatro años elegimos “nuestras autoridades”, para administrar la colonia, sin la soberanía que permanece secuestrada por el Congreso de Estados Unidos. Ese es el fruto de la conquista de Puerto Rico a la fuerza por Estados Unidos en la Guerra Hispano Americana de 1898. Y del Tratado del 10 de diciembre orquestado entre la España derrotada y Estados Unidos victorioso, sin participación, y menos decisión, alguna puertoriqueña.

En todo caso, en donde las libertades y derechos son reconocidos, su puesta en práctica se realiza bajo ciertas reglas y en circunstancias que en momentos también han sido (y son) de coerción y represión. No es infrecuente que los ciudadanos o grupos particulares han tenido que recurrir a casos y pleitos judiciales para hacer valer lo que, contradictoriamente, está plasmado en la Constitución.

En el siglo 19 Puerto Rico estaba regido por la dictadura despótico-militar de España imperialista. Desde 1898, Puerto Rico está sometido a la dominación imperialista de Estados Unidos, revestida de ropaje administativo autonomista en 1952, pero siempre manteniedo la usurpación de la soberanía por el Congreso e imponiendo su poder también dictatorial. El actual presidente Donald Trump, simplemente, lo expresa ( o twitea) de manera vulgar y facista, hasta tirándonos con rollos de papel cocina. Algún día hay que hacer una manifestación inundando los predios del White House (que él ha confundido con su Trump House empresarial), con papel toalla para que se limpie su bocota, y trasero. Todo el mundo en Puerto Rico tiene muy claro la dominación que Estados Unidos ejerce sobre Puerto Rico, mediante la sobreimposición al gobierno del “Estado Libre Asociado” (que no es nada de lo anterior) de la Junta de Supervisón Fiscal (eufemismo de control) ordenado por el Congreso y los dictámenes de la Corte de Circuito de Boston.

En 1868, con el sector patriótico anti-colonial en la dirección y apoyo popular, se dio el Grito de Lares y llevó a cabo la revolución que proclamó la República de Puerto Rico. El pueblo había acumulado muchas y diversas razones que exigían un cambio substancial en la condición política y en la vida de todos. En el Manifiesto a los Habitantes de Puerto Rico – con el lema de Patria, Justicia, Libertad – , fechado en Nueva York a 1° de septiembre de 1867, el Comité Revolucionario (integrado provisionalmente por Ramón Emeterio Betances, Segundo Ruiz Belvís y José Francisco Basora) resumió los reclamos y motivos del grito de libertad y la necesidad de la revolución armada de aquel momento: el crimen del régimen colonial, para empezar; la negación de todo derecho y justicia por parte del imperio absoluto; el monopolio y las extorsiones de todo género; las contribuciones que no votamos o decidimos; las exacciones de la riqueza del país para beneficio de los intereses económicos del exterior; la malversación de fondos y la corrupción en el gobierno y sectores de empleados y funcionarios; una administración de justicia inmoral; “obras públicas tan pronto hechas como deshechas”; falta de escuelas y carencias en la educación (entonces no existía universidad, y había muy pocas escuelas); pocos hospitales y deficiencias de salud en general; etc. etc. ¿Se parece a los reclamos y quejas en el presente?

El Manifiesto de la revolución de1868 proclama la capacidad de los puertorriqueños de obrar por y para sí: “En esta situación, tiempo es ya, puertorriqueños, de que volvamos los ojos a nosotros mismos. Elementos mil hay en nuestra Isla y alrededor de ella, que nos convidan con viva instancia”. (Texto en, José Pérez Moris, Historia de la insurrección de Lares, 1872, edición 1975, Apéndice documental pp. 292-297).

Si algo llamó la atención de las autoridades coloniales españolas fue la presencia de todos los sectores en el movimiento revolucionario. En su Informe al Poder Ejecutivo de España, del 4 de julio de 1869, el general y gobernador José Laureano Sanz, observó: “No puede menos de ser importante y trascendental el hecho de que individuos de todas las clases que componen esta sociedad tuvieran participación en la revolución radical que proclamaba la independencia de la Isla”. El Grito de Lares fue derrotado no por falta de apoyo popular. El propio general admitió que pudieron reprimir la insurrección al descubrirse una de las organizaciones secretas (de Camuy) y no contar con el elemento sorpresa y simultáneo en varios pueblos a la hora del levantamiento; al detener el gobierno danés a Betances en St. Thomas con los auxilios militares que esperaban; a la fase preparativa en que aun se encontraban de acopio de armas, entre otros factores. Entonces no existía ni teléfono, carros, computadora, internet o redes sociales de comunicación electrónica.

Igual que antes, el Puerto Rico del presente acumula décadas de atropellos, injusticias, desigualdades y discrimenes sociales en los más diversos escenarios de la vida cotidiana. La revolución puertorriqueña en el siglo 19 tuvo un detonador que desencadenó la acción que condujo al 23 de septiembre glorioso del Grito de Lares. Fue la orden de arresto y obligación de ponerse a la disposición de las autoridades en Madrid, dada al liderato liberal (de reformistas e independentistas sin distinción) en junio de 1867. Ahí se planteó, ¿reforma o revolución?

Verano del 2019

En el verano del 2019, en Puerto Rico se ha llevado a cabo otro grito de liberación y otro tipo de revolución: el Grito de Renuncia y la Revolución Ciudadana. También ha tenido un detonador, en este caso, compuesto. Por un lado, la denuncia hecha pública el 24 de junio hecha por el ex-Secretario de Hacienda y Secretario de Gobierno Raúl Maldonado, de que en el Departamento de Hacienda existe una “mafia institucionalizada” (hechos que informó al FBI, y que todavía el país no conoce en detalle); que incluyen venta de influencias, licencias falsas, destrucción de documentos, acceso y manejo de data privada de los contribuyentes). El FBI y el Gobierno aun le deben al país el conocimiento pleno de estas fechorías, con nombres y apellidos.

Por otro lado, el 10 de julio la Fiscalía Federal ordenó el arresto de la ex-Secretaria de Educación Julia Keleher, la ex-Directora de la Administración de Seguros Ángela Ávila, el asesor financiero Alberto Vázquez Piñol, el socio y Presidente de la firma de contabilidad BDO Fernando Scherrer, y de las hermanas Glenda (de la Compañía Colón y Ponce) y Mayra Ponce Mendoza, ex-ayudante de Keheler. Le han formulado cargos de fraude en el otorgamiento de contratos y malversción de fondos, entre otros, oscilando ente $2.5 y $15.5 millones.

Y, a su vez, el 13 de julio el Centro de Periodismo Investigativo – aplauso y agradecimiento general al CPI- publicó un adelanto del Telegram con lo que vino a conocerce luego como el Chat de las 889 páginas, destapando toda la maldad, corrupción, insultos y lenguaje vulgar del gobernador Ricardo Rosselló Nevares y de 12 secuaces (no apóstoles…) de ayudantes y asesores de gobierno, comunicaciones y publicidad. A quien halla divulgado el Chat, verdaderamente, hay que estarle agradecido; y luego se ha conocido y espera más de otros chats. La indignación se expresó de inmediato con varios días de manifestaciones en la calle Cristo esquina Fortaleza, que da acceso a la residencia y oficina del gobernador en el Viejo San Juan. Allí se escuchó continuamente el grito de “Ricky renuncia”, a lo cual pronto se añadió, “y llévate a la Junta”. Esa combinación de reclamos resume muchísimas otras.

Al difundundirse y entrar más gente en conocimiento del contenido del infame Chat, las manifestaciones se multiplicaron y tomaron diversas maneras de expresión, desde múltiples pancartas a los cacerolazos sincronizados de las 8 de la noche por todo el país. El miércoles 17 de julio el antiguo San Juan acogió, con solidaridad de sus residentes y comercios, una manifestación inédita calculada en 100,000 personas o más, durante todo el día y la noche, exigiendo la renuncia del gobernador y de su pandilla cercana. La prensa comercial le llamó “histórica manifestación” (El Nuevo Día, 18 julio 2019). “El pueblo habló. Gobernador, escuche”, dice la primera plana de otro (Primera Hora, 18 julio 2019). Los enfrentamientos nocturnos en la esquina de la Fortaleza, con botellas de agua lanzadas por manifestantes y gases lacrimógenos disparados por la Policía, que, usualmente han sido portada de la prensa y motivo de condena a los “revoltosos de siempre”, desviando la atención de los asuntos de substancia, pasaron a segundo plano. De hecho, la brutalidad de la Fuerza de Choque en algunas instancias fue condenada y se documentó la acción de agentes provocadores (pagados) por la Policía para instigar violencia. Para el pueblo, lo que estaba y sigue estando sobre el tapete es la violencia de cualquier gobierno corrupto, irresponsable, ladrón e insulante.

Entonces sucedió el inesperado y abrumador lunes 22 de julio. Ese día se produjo la manifestación popular contra un gobierno más grande que se ha registrado en la historia de Puerto Rico. Medio millón de puertorriqueños y puertorriqueñas inundaron un tramo largo, en ambas vías, del Expreso las Américas demandando la salida inmediata e incondicional del gobernador. Millares de banderas de Puerto Rico, a su vez, afirman la nación puertorriqueña, al tiempo que celebramos los triunfos en los Juegos Panamericanos, lo que que los partidarios de la estadidad niegan a la patria (también a nivel de eventos internacionales de todo tipo, Mundiales y Olímpiadas) con ese desenlace de negación política. Con la estadidad, se anularía la afirmación nacional y los puertorriqueños serían reducidos a condición y compitiendo en todo como “minoría étnica”, y conformándose algunos con lograr unos puestos de “token”. La estadidad, desde el coloniaje, como establecen los principios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no tiene nada de descolonizador: sería su culminación desquiciada. Ahí está como testimonio reciente las enfermeras puertorriqueñas en un hospital de Talahasee (Florida) a quienes se les ha prohibido hablar en español, y la boricua que izó la bandera patria en su casa en una urbanización en el mismo estado, y los vecinos “conciudadanos americanos” que le han caído encima.

Si al general Sanz le impresionó la representatividad de “individuos de todas las clases” en el grito y revolución de 1868, en el 2019, por supuesto en el contexto histórico y sus condiciones del presente, no solamente dice presente la composición de la sociedad en todas sus clases y hasta tendencias políticas y sociales, sino con protagonismo significativo de sus adolecentes y niños y niñas, y hasta bebés que claman por la decencia desde la cuna. El pueblo levantado y movilizado en escenarios multitudinarios políticos, sindicales, comunitarios, sociales, culturales, musicales y artísticos derrocó y mandó fuera del país a Ricardo Rosselló El Perverso, y también le salió al paso a Pedro Pierlusisi El Usurpador. La Corte Suprema puso en su sitio, unánimemente, su pretensión y arrogancia. Y todavía pretende que la gente le va a creer que “sólo con él es que Puerto Rico va a echar pa’lante”; suena al ex-gobernador Fortuño (puesto por el que el cabildero empresarial ha babado desde que se tuvo que conformar con el de “comisionado residente”, o “eñangotao” y mendigo, como lo calificó atinadamente el líder nacionalsita Pedro Albizu Campos en el siglo 20). Algunos no se han dado por enterado que estamos en el Puerto Rico que ha proclamado que no se dejará cojer más de pendejo. Los partidos colonialistas que han administrado la colonia al servicio del Gobierno de Estados Unidos (PPD y PNP), chupando de y malversando su presupuesto de funcionamiento para beneficio partidista y personal, están en jaque.

Lo que falta es que el pueblo indignado procure crear un instrumento alternativo político, democrático, amplio, respetuoso y tolerante de todas las perspectivas, preferencias personales y sentimientos de felicidad, que aglutine los reclamos de patria, justicia y libertad abonados desde el 1868, y que a partir del extraordinario e inborrable verano del 2019 procure darle el mate a toda maldad humana y al coloniaje que nos agobia.

El autor es historiador, UPR-Río Piedras. Comentarios a fmoscoso48@gmail.com

Suplemento Especial:La lucha de la mujer: De Lares al Verano de 2019

Por Amalia Alsina/Suplemento Especial

Desde los orígenes de Puerto Rico, las indígenas, las esclavas y las pardas libres fueron responsables de la alimentación, educación y deberes del hogar. Esa gran responsabilidad ha continuado hasta nuestros días. Por esa y otras razones como la corrupción, la burla, el desprecio por la clase media y baja de nuestra sociedad en el siglo XXI, inspiró a las mujeres a protestar pacíficamente frente a la Fortaleza, residencia del ex-gobernante Ricardo Rosselló Nevares.

Desde figuras del Siglo XIX, por ejemplo, María de las Mercedes Barbudo, Lola Rodríguez de Tió, Mariana Bracetti y muchas otras mujeres valientes, firmes y defensoras de un mejor futuro para las nuevas generaciones lograron defender, ser prisioneras y perseguidas por las autoridades desde los tiempos de España y bajo el gobierno estadounidense hasta nuestros días.

Entre el paralelismo de Lares al Verano de 2019, podemos mencionar la censura de la prensa. Julián Pavías, gobernador español le envía al Alcalde de Isabela, la siguiente orden: “…he resuelto que en cualquiera de las administraciones de correo en que se reciban “La Voz de América”, u otro periódico o impreso escrito, como no sean el “Correo de Ultramar” y el “Eco Hispanoamericano”, cuya circulación está autorizada, queden en el acto detenidos y secuestrados.”

En cuanto a la “lealtad de un fiel y decidido servidor, dispuesto á probarlo así, si desgraciadamente se presentase ocasión, cuyo sentimientos creo sinceros.” Le escribió Antonio de Balboa al gobernador de Puerto Rico sobre don Antonio de Cabassa, hacendado de Mayagüez. Estas palabras me llevan a las del grupo Chats – Telegram del ex gobernador. Por más de diez días los ciudadanos se volcaron en las calles para manifestarse: “Ricky Renuncia”. El día llegó, el 2 de agosto de 2019 a las 5:00 pm pasando a la historia como uno de los gobernantes más “breves” en nuestro País.

Hasta el Cónsul, A. Jourdan de Estados Unidos le escribió a William H. Servard, secretario de Estado de los Estados Unidos. “I hope to be able to go shortly to Washington and to communicate verbally such information’s as are at my command as may be required”. “I have the honor, sir, to be, with the highest respect, your obedient servant”, durante la Revolución de Lares.

La revelación de los Chats – Telegram sostenidos con funcionarios de su gabinete y amigos íntimos, mostraron al País el verdadero Rosselló Nevares. Los arrestos de funcionarios y suplidores del gobierno, además, de sus íntimos amigos Elías Sánchez y Edwin Miranda, de KOI, destapó la Caja de Pandora. La corrupción, las leyes contra los trabajadores, el abandono de la educación pública desde la elemental hasta la superior, la precaria salud pública, la lentitud de los suministros tras el huracán María, los muertos, Ciencias Forenses y otros; motivaron que la “olla de presión explotara”.

En nuestro Puerto Rico de hoy encontramos más desigualdad, mucho dolor y sufrimiento y migración masiva por las políticas implantadas. El pueblo no tiene esperanza y sufre en sus necesidades básicas, en crisis la salud pública, la educación, trabajos temporeros con poca remuneración. Por eso, las mujeres con sus hijos se lanzaron a las calles para exigir un gobierno que ejerza sana administración pública.

Durante los años antes y después de la Revolución de Lares, enfermos acuden al Alcalde o al generoso vecino en busca de socorro y medicinas: “exigirles contribuciones que deben de muchos años en el limitado tiempo marcado, es imposible”, escribe en un relato dramático al Gobernador sobre los pagos a la Intendencia el Alcalde de Ciales en agosto de 1868.

En el 2019, mi generación, que se educó en la Universidad de Puerto Rico, hemos contribuido en el desarrollo del País. Luego de más de 50 años de pagar contribuciones al gobierno, enfrentamos una posible reducción en las pensiones. ¿Habrá justicia? ¿Y la deuda? Tenemos que hacer una auditoría. Los responsables deben de responder con sus bienes.

Deseo mencionar el nombre de algunas mujeres que participaron abiertamente en Lares junto a sus esposos o conocidos. Tradicionalmente se ha aceptado que la bandera fue bordada por Mariana Bracetti. Coll y Toste sostiene que hubo varias banderas que fueron hechas por Mariana Bracetti, Dolores Cos y Eduviges Beauchamp. Otra bandera, bordada en el extranjero, tenía sobre el diseño original, una lanza sobre un disco plateado. Eduviges Beauchamp aparece acusada de bordar la bandera en el sumario del proceso. La acusación contra Mariana Bracetti era el tener en su poder las claves que utilizaron los revolucionarios en sus comunicaciones. Actualmente el Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, confeccionada por Rosalía Márquez en 1968 como parte de la Conmemoración de la Revolución de Lares.

En entrevista de Germán Delgado Pasapera en 1968 a Doña María Marrero de la Hacienda Triunfo, donde ubicaba la casa de Manuel Rojas, sus padres le indicaron: “Aquella noche no quedó hombre en el barrio, todos se fueron a la Revolución”. En España. Cuba y en Puerto Rico se discutían tendencias liberales y humanitarias frente a la ideología conservadora. En Lares como en el Verano 2019 se movilizó la opinión pública en solicitud de que se les conmutara la pena a los sentenciados. De todos los pueblos del País, se peticionaron numerosas firmas, respaldadas por el Obispo y el Clero, inundaron el Palacio de Gobierno. El Gobernador Pavía procedió a conmutar la pena de diez años de presidio a las sentencias de muerte impuesta por el Consejo de Guerra. “Así cumplía las muchas peticiones firmadas por señoras de todos los pueblos de la isla pidiendo el indulto para los sentenciados.”

Lola Rodríguez de Tió, poetisa de San Germán escribió los versos revolucionarios que habrían de convertirlos en himno con la música de la danza La Borinqueña. Por los campos y veredas, en el interior de las casas o en los cafetales se cantaba una copla anónima

El Grito de Lares

se ha de repetir

y todos sabremos

vencer o morir.

La participación de los artistas, según Marla Pérez Lugo, socióloga y catedrática de Mayagüez (Colegio), que consideró muy importante, “porque lograron llevar el mensaje individual a los jóvenes, que tienen la capacidad de provocar cambios” dentro de los problemas estructurales, políticos, sociales, económicos y las situaciones individuales. Los jóvenes fueron los más activos durante las manifestaciones, junto a las mujeres de todas las edades y sus hijos pequeños.

El arte promueve una cohesión social. Desde que salió el insultante Chat-Telegram del ex gobernador y su grupo de colaboradores, la gente comenzó a manifestarse con indignación, furia, tristeza, dolor y desilusión con el gobierno y comenzó a decir ¡basta ya! Su reclamo se manifestó con poesía, memes, performance, teatro, “body painting”, danza, música, camisetas y carteles como consecuencia del polémico chats y los seis allegados al gobierno.

Acciones de las Mujeres y de Pueblo

Un grupo de mujeres, removiendo y botando la foto oficial del ex – gobernador de las oficinas gubernamentales.

Las intervenciones que han hecho a las esculturas de los Presidentes frente al Capitolio y a la estatua de Cristóbal Colon, en el Viejo San Juan.

Manifestaciones creativas

El Rey Charles y su poder de convocatoria.

Para Rafael Trelles: estas protestas: “se han caracterizado por la espontaneidad de la gente, especialmente, una de las cosas interesantes que he visto es la sexualidad libre expresada como acto de rebeldía”.

La Marcha “Somos más”, convocada por el artista René Pérez. Salió desde la Milla de Oro, en Hato Rey, hasta el Estadio Hiram Bithorn.

La exconcejal Melissa Mark-Viverito se unió a las protestas para exigir la renuncia de Rosselló Nevares al cargo de gobernador, luego que se descubriera que en un chat, éste se refiere a ella como prostituta.

Gran Marcha – el 19 de julio de 2019

La generación “baby boom y la generación X”, las cuales preceden a las milennial, eran mayormente fieles a los partidos políticos. Este grupo de jóvenes no tiene lealtades a las colectividades. En la Gran Marcha, ninguna organización o individuo tuvo el control.

Se observaron familias con sus niños, fue una actividad de pueblo. Los milennial demostraron que no son una generación apática, aunque sí rechazan a todo lo que otras generaciones le rendían culto. Para Néstor Duprey la marcha logró reunir a miles de personas en 48 horas. Fue una convocatoria espontánea, ninguno de los partidos estaba tras ella. Para él: “La diversidad que había en esa manifestación es algo pocas veces visto”. Para Ignacio Rivera: “El mundo político, que por lo regular es conservador. Se ve compelido a actuar porque se da cuenta que el pueblo puede caminar sin ellos y eso para los políticos es veneno.”

“Saludo al Sol por Puerto Rico”, decenas de personas mediante la práctica de yoga y la meditación se manifestaron en la Plaza de la Rogativa.

La comunidad LGBTTD repudió las expresiones homofóbicas, racistas, en contra de las mujeres y la mofa.

En el mar decenas de personas utilizaron sus kayaks, jets kíes, botes, paddleboards y tablas de surf para reclamar la renuncia del gobernante.

En diversas ciudades en los E.E.U.U., España y ciudades alrededor del mundo se manifestaron en apoyo al pueblo en su protesta.

Como un símbolo de paz y el deseo de que se reconozcan los errores, el 24 de julio de 2019 el perímetro para que las manifestantes no entraran en la Fortaleza amanecieron cubiertas de flores en Memoria de los difuntos relacionados al huracán María.

Deseo agradecer a todas las mujeres anónimas que tanto en Lares como en el Puerto Rico de hoy fueron valientes y protestaron contra los abusos al pueblo. En Lares desde el silencio de sus hogares en apoyo a sus esposos, hoy como madres y jefas de familia, por nuestros hijos y nietos, por un mejor futuro en nuestra Patria. Gracias.

En su columna: Mucho más que una renuncia, Íngrid Vila nos dice sobre el “Boys Club”, un señalamiento característico de las últimas administraciones. “En un sistema de mérito ninguno hubiese alcanzado la posición que ostentan. Sostiene que “La lealtad nunca puede ser al gobernante, tiene que ser al País.”

Las Sociedades Secretas fueron fundamentales en Lares y en el Verano de 2019 fueron las Redes Sociales.

Suplemento Especial: Un Lares diferente

Por Giancarlo Vázquez López/Suplemento Especial

gvazquez@claridadpuertorico.com

Con motivo de la celebración del Grito de Lares este próximo lunes, 23 de septiembre, CLARIDAD entrevistó a 5 participantes del ferviente Verano del 2019 para conocer sus impresiones sobre los eventos sucedidos durante el mes de julio, lo que significó para ellos, si creen que fue un acto revolucionario y si lo compararían con el Grito de Lares.

A continuación, las diversas opiniones de nuestros entrevistados, jóvenes estudiantes y militantes de distintas organizaciones: Ernesto Beltrán Feliciano de la Unión de Juventudes Socialistas del Movimiento Socialista de Trabajadores y Trabajadoras (MST); Claudia Santos, estudiante de literatura comparada en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras; Guarionex Padilla Marty, maestro de historia y militante en el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), y Raúl Báez, militante en el MST y parte del colectivo editorial del periódico Bandera Roja. En ese mismo orden, lo que tuvo que tuvo que decir cada uno de ellos.

Ernesto Beltrán Feliciano

El verano 2019 es como de esas cosas que uno piensa que pueden ocurrir; pero que no lo cree hasta que sucede. Circunstancias excepcionales, el pueblo movilizado en grandes cantidades en la calle.

También, fue la consecuencia de las cosas que llevan ocurriendo en el país, de la rabia acumulada con el gobierno de Ricardo Rosselló, por ejemplo, el estado de violencia machista y la situación de la UPR, las acusaciones de corrupción y todo lo que salió del chat, la gota que colmó el vaso.

Yo no lo vería como un acto revolucionario porque no veo un cambio bien fuerte dentro del gobierno. Sí hubo un cambio dentro de la percepción de la gente y de lo ocurrido, las reivindicaciones de ciertos métodos de lucha donde se integran métodos pacíficos junto a otras acciones más directas y de confrontación. Creo que esa comparación se tiene que dar, en donde para dar la lucha no todo es pacífico y se utilizan otros elementos.

Hasta cierto punto, veo lo ocurrido dentro de esa jornada de verano como una situación prerevolucionaria. Como una rebelión o insurrección que estaba sucediendo en las calles del pueblo. ¡Durante esos días el país se detuvo! El pueblo movilizado bajo la consigna “Ricky, renuncia”.

Al haber otras instancias, no directamente políticas, donde la gente se reúne, como los grupos de los caballos o las motocicletas que se reúnen para hacer otras cosas, esas movilizaciones un poco politizaron los espacios en donde se reúnen y están esas personas. El hecho de que grupos así se hayan movilizado, que maestros y maestras hayan creado currículos combativos demuestra que ha habido una politización bien grande en el ambiente.

Tiene una comparación con el Grito de Lares por los hitos y por el intento del pueblo de tomar conciencia y dar ese grito de lucha por un país donde haya más democracia. Fue la expresión de un pueblo por una lucha que lleva tiempo. Pero no solamente eso, sino que hasta cierto grado se levantaron las banderas contra el imperialismo, porque esta crisis tiene que ver con el imperialismo bajo el cual vivimos, el yugo, la Junta, la colonia… La colonia que estábamos viviendo con España y que estrangulaba a las personas de ese entonces, como ahora nos estrangulan las medidas de la Junta.

Una comparación importante son los eventos que ocurrieron posteriores al Grito y lo posible que puede ocurrir a partir de esta insurrección. Esos eventos fueron tan marcados y contundentes que cambiaron el giro de la historia y del Puerto Rico de esa época. Después del Grito, España se vio forzada a tener que ir otorgándole autonomía a Puerto Rico.

Entonces, el pueblo se despertó durante el verano. Llegó Wanda Vázquez al poder; pero aunque busca aparentar que hay calma en el ambiente, cuando la Junta de Control Fiscal vaya implementando los recortes a los sistemas de retiro, cuando aumente del costo de la luz con la negociaciones de la AEE, esas cosas van producir otros eventos de movilización en el país y situaciones similares a las del verano.

Claudia Santos Suárez

Fue una experiencia increíble, no solamente porque tuve la oportunidad de vivir ese momento, sino que tuve la oportunidad de ser parte de la historia de Puerto Rico. Llevo años de manifestaciones, huelgas, piquetes, luchando por un mejor país, gracias a mi madre y padre que me han inculcado ese sentido de buscar que se haga justicia. Haber vivido todo eso me hace sentir que logré algo, que por primera vez tuvimos una victoria de esta magnitud.

Es algo bien lindo y me llena de mucho orgullo ver a toda la gente que tú quieres y conoces unida luchando por una misma causa, dejándose ver y buscando maneras creativas de hacerlo, formulando foros para educar a los demás; ver todo ese tipo de organización que muchos piensan que es espontánea, pero en verdad no lo es porque esto viene cargado de muchas otras luchas y otros pasos que hemos dado.

Fue un acto revolucionario en su máxima expresión. Nosotros queríamos que esa persona que estaba ahí se fuera. No estábamos tratando de negociar, de pedir perdón, no estábamos buscando nada de eso; estábamos buscando que se fuera porque ya no lo reconocíamos como gobernador. Eso no solo fue grande, fue atrevido y yo creo que eso es lo que describe un acto revolucionario.

Aunque el Grito de Lares se dio de una manera distinta por el momento histórico, fue otro acto atrevido que debió ocurrir y con el que compararía este verano del 2019. Sembramos una semilla y poco a poco tenemos que ir plantando más semillas para crear ese bosque de revolución. La gente organizándose en los municipios, los trabajadores y trabajadoras de la Cadillac, que le reclamaron cambios a su patrono, fueron producto de la semilla que nosotros plantamos en el verano.

Guarionex Padilla Marty

El verano del 2019 fue posiblemente la manifestación más grande como País contra el gobierno colonial de Puerto Rico. Tuvo una dificultad o quizás un problema: a diferencia de otras manifestaciones de pueblos, como pudo haber sido Vieques, careció de una organización, de una estructura que pudiese canalizar otros reclamos más allá de la salida del gobernador y quizás ese fue uno de los grandes impedimentos para que se pudiese resolver o exigir otro tipo de reclamos, como la auditoría de la deuda o unas nuevas elecciones, entre otros. No había una estructura, había un objetivo que la gente quería, que fue tangible, que era la renuncia del gobernador.

También fue un ejercicio democrático que no se había visto en Puerto Rico nunca y que dio paso a las asambleas de pueblo como una continuación de esos reclamos que no se lograron, más allá de la renuncia del gobernador, pero que sí se está buscando que se cumplan a través de los municipios. Es una vuelta a que el municipio, como núcleo, sirva para llevar a cabo las políticas ciudadanas, porque son los ciudadanos los que se están organizando en torno a sus problemas inmediatos. Estas asambleas son esa continuidad a ese proceso que, en efecto, podemos llamar revolucionario.

Hablar de que hubo una revolución con lo que ello implica… No hubo un cambio más allá en las estructuras, porque vemos que la misma clase dominante sigue en el poder, la misma estructura de KOI, por ejemplo, sigue controlando la discusión de lo que hace el gobierno y como se desenvuelve. Lo que sí se logró en un acto revolucionario fue la salida del gobernador.

Fue importante, sobre todo para la juventud, que nunca se había unido políticamente en un acto como este. A pesar de que no se cambió la estructura, ciertamente la clase política se llevó una advertencia de que si sigue haciendo las cosas como las estaban haciendo va a haber una respuesta del pueblo y esa respuesta va a ser en la calle. Ya se demostró con el verano del 2019.

La clase política ha tenido su lección, los partidos van a tener que aprender mucho, sobre todo el PNP y el PPD. Saben que la gente les va a pasar factura a cualquier cosa que hagan.

Creo que la espontaneidad, tanto en Lares como en el verano del 2019, está presente. En Lares se tuvo que adelantar el Grito porque inicialmente iba a ser en Camuy, pero hubo indiscreciones. Aquello no duró mucho, entre las escaramuzas batallas y demás, pero sembró la semilla de la lucha por la independencia. De esa misma manera, el verano del 2019 ha sembrado una semilla de lucha de una generación que ha nacido en medio de la crisis. De repente, tenemos un evento casi revolucionario en el que podemos expresarnos contra toda esa carga de décadas que nosotros los jóvenes tenemos; llega el verano y nos da nuevas esperanzas de que se puede hacer algo mejor, un nuevo Puerto Rico.

Fue lo mismo que pasó en el Grito de Lares a toda una generación de patriotas que vieron sus esperanzas en la lucha por la independencia y que dio paso a una serie de reformas políticas en Puerto Rico. Así, esperamos que el verano del 2019 traiga a largo plazo un cambio de mentalidad y que dé paso a un nuevo proceso político constituyente y de independencia política.

 

Raúl Baéz

Yo creo que, si bien no fue una revolución como hemos conocido procesos revolucionarios en otros países, que son procesos que toman años en desenvolverse y que pueden tener varias explosiones revolucionarias internas en diferentes momentos, sí podemos plantear que el proceso del verano del 2019 fue un levantamiento que tuvo unas connotaciones revolucionarias en ciertos aspectos.

Más que con el Grito de Lares (aunque se pudiera hacer una comparación luego) yo creo que a lo más que tuvo un parecido es al Mayo 68; a las explosiones estudiantiles y juveniles que hubo en varios países –principalmente en Francia– en ese año, porque tiene unos paralelos bien marcados, sobre todo, los actores sociales que se movilizan.

El Mayo del 68 tuvo una marca fuerte en países europeos y Estados Unidos, pero en América Latina también hubo unos levantamientos (México, Argentina, Chile, Uruguay) donde la juventud se tiró a la calle. Y no solamente fue la juventud universitaria, sino también los sectores de la juventud que se iban integrando como capas nuevas a la clase trabajadora. Estos iban imprimiéndoles a las luchas de la clase trabajadora, que se habían formado en otra época del desarrollo económico del capitalismo, una radicalidad que traían de su experiencia universitaria.

En Puerto Rico este verano tuvo esas características y para mí fue el desenlace de varios procesos de lucha. Uno es el que se abrió con Vieques y con la huelga de maestros del 2008 y que continuó con los procesos de lucha en la Universidad de Puerto Rico en 2010, 2011 y 2017. También, con los procesos de lucha ecológica contra el gasoducto, las carboneras, etcétera. Procesos que dieron base, métodos de lucha y experiencias organizativas que unos sectores imprimieron a la explosión que se dio en el verano.

Para mí y para muchos compañeros y compañeras con los que he tenido la oportunidad de evaluar someramente el proceso, porque todavía uno no ha podido recoger el insumo total de lo que vivimos, creo que en cierta forma, aunque no fue una revolución estrictamente hablando, representó el estallido revolucionario o la revuelta que habíamos esperado por muchos años; pero no fue como nos lo imaginábamos. Eso demuestra que la lucha de clases y la lucha social a veces toma unos caminos inesperados y explota por unos lugares y por unos actores inesperados.

El Verano del 2019 lo que deja sobre el tapete es que el pueblo en su conjunto, más allá de los sectores que generalmente se movilizan, probó que la lucha produce victorias concretas, y una vez la gente tiene esa experiencia es bien difícil que eso se borre del ideario colectivo y en cualquier momento la gente puede movilizarse.

Lares fue una revolución clásica, una conspiración de los sectores más radicales del separatismo; Jacobinos y su programa económico burgués, más radical que otros programas económicos burgueses de América Latina e inclusive más radical que el de Estados Unidos. En este caso, lo que vivimos en Puerto Rico fue una explosión social, de lucha de clases, que fue corta en el tiempo. Esto debido a las condiciones que tiene nuestra clase trabajadora y nuestro movimiento independentista. Por ende, no pudo sostenerse en el tiempo como para tumbar el gobierno y cambiar la sociedad o comenzar un proceso de transformación. Sin embargo, abrió las posibilidades para que se organice algo nuevo.

No tiene que ver con los procesos en su comparación uno contra el otro, sino que tiene que ver con cómo nos han contado la historia del país. Siempre nos han hecho la historia de que en Puerto Rico somos dóciles, de que aquí la gente no lucha y que en años recientes todo se ha canalizado por las elecciones. Esa no es nuestra historia como pueblo, no es la historia de Lares y no es la historia de este proceso del verano donde la gente se cansó de un gobernante y se levantó hasta que lo sacó. En eso es el paralelo y la lección de los dos procesos. Para mí es el mayor parecido que tiene con Lares.

El proceso revolucionario en América Latina hizo que sectores reaccionarios de las nuevas repúblicas, derrotados, llegaran a Puerto Rico. Luego, en el 1868 estalló el proceso revolucionario de Lares en contra de muchos de esos sectores aristocráticos que apoyaban los abusos y el monopolio que tenía la Corona del comercio y de las tierras. Es como si la realidad de la lucha social se empeñara en comprobar que la historia oficial se equivoca. Los grandes cambios que ha habido en Puerto Rico siempre han sido productos de grandes procesos de movilización social, y este no fue la excepción.

Otro elemento de Lares que faltó aquí fue la organización. Aunque el Grito fue derrotado, fue un proceso organizado. Fue un elemento que faltó porque los sectores organizados no éramos tan fuertes para llevar el proceso a que tuviera consecuencias y ganancias mayores: un proceso constitucional de ganar mayor soberanía; un proceso constitucional inclusive independentista; un nuevo gobierno; que se planteara un reto a la Junta y al imperialismo. Nada de eso se logró, pero no quiere decir que uno lo esté tirando a la pérdida, fue un proceso excelente, nunca antes visto, que muchos de nosotros y nosotras no habíamos vivido.

Emergencia, movimientos sociales y democracia

Por Oscar Soto

Y entre los males y los desmanes

hay cierta gente que -ya se sabe-,

saca provecho de la ocasión;

comprando a uno lo que vale dos

y haciendo abuso de autoridad

se llevan hasta la integridad 

Víctor Heredia

 

La figura de la “emergencia alimentaria” suele ser el recurso político que desencadenan esos momentos de fatalidad de un país en los que no queda nada en pie, como pueden ser los desastres naturales u otras calamidades por el estilo. La Argentina que “atraviesa el río” de la gestión macrista (tal la retórica épica del oficialismo) queda sumergida en deudas, pobreza, hambre y miseria sin poder “llegar a la orilla”.

Argentina, como ya se ha dicho hasta el hartazgo, produce alimentos en valores netos unas diez veces más de lo que su población puede requerir: alrededor de 440 millones de seres humanos podrían comer (y seguramente comen) con la producción de este país. Las razones de que haya chicos revolviendo la basura o madres poblando comedores comunitarios, hay que buscarla en eso que occidente sacraliza: el capitalismo y ese fetichismo de la “democracia” tal cual se pregona.

Democracia y capitalismo -el elixir de cuanto liberal tome la palabra en Argentina y en América Latina- cada día resultan más una farsa conveniente. Si hay concentración económica no hay igualdad, y si existen desigualdades no hay potestad política de las clases populares; todo es un gran espectáculo en el cual deciden unos pocos los beneficios para el gran capital. Si hay dudas sobre esto último, solo basta ver en retrospectiva el itinerario del gobierno actual que se despide dejando un piso de 40% de pobreza, más de 4 millones nuevos pobres solo en el ultimo año y la mitad de los chicos argentinos menores de 15 años viviendo en la pobreza, mientras por otro lado –como dice Claudio Lozano- se transfiere “a las 100 exportadoras más grandes 761.472 millones de pesos, o lo que es lo mismo, el equivalente a 2.207.095 canastas familiares que hubiesen permitido sacar a casi 9 millones de personas de la pobreza”i

Hambre, emergencia y represión

Desde los movimientos sociales, iglesias y sindicatos como la CGT, hasta los sectores de la oposición política –el Frente de Todos y Consenso Federal- todos coinciden en declarar la emergencia alimentaria como una necesidad urgente. El panorama desolador de un gobierno elegido en las urnas para ensayar el reposicionamiento de las viejas clases dominantes argentinas en el gobierno, baja el telón de su función con su mejor fotografía de época: la gente pidiendo comida, el hambre como talante de la marcha social y los alimentos como el horizonte más urgente de las organizaciones populares.

Hace tiempo que esa simbiosis entre democracia y capitalismo solo funciona para que la primera resguarde al segundo. Entonces, la violencia institucional ejercida desde arriba en democracia, sea ésta por vía de la represión ii -como la que ayer dejó caer el gobierno sobre organizaciones sociales que reclamaban la emergencia alimentaria- o el desprecio verbal de altos burócratas que naturalizan la precariedad –la ministra Bullrich diciendo que si hay hambre, para eso están los comedores comunitarios iii -, solo demuestra que “la política” tributa más al mercado de lo que le rinde a los sectores populares.

El espejo del 2001

El año 2001 desolador y angustiante, fue un “momento constitutivo” de la historia nacional en tanto implicó la explosión horizontal de movimientos sociales y la deslegitimación de la verticalidad política. Los nuevos actores sociales emergentes propiciaron la salida parcial a la crisis. En gran medida esa explosión de organizaciones populares (muchas de las cuales son aquellas en las que militamos hoy) ha fortalecido los espacios de resistencia dentro y fuera del vinculo con lo estatal. Lo que pareciera ser aun más profundo del periodo de crisis de principio de siglo XXI en la Argentina, es que asistimos a una saturación política de la sociedad tal que ésta llegó a situar en un grado de alteridad total a la clase política dominante, expresando así una demanda de salida al régimen político.

Hoy la crudeza del ajuste económico solo se contiene con la persistencia de las organizaciones sociales que se rebelan contra el hambre. En medio de este retroceso neoliberal, los movimientos sociales, partidos populares y sindicatos que asumen su democracia más allá del capitalismo, buscan sobrepasar las guaridas de las instituciones existentes. El primer paso para salir de esto es garantizar los alimentos, en un país que deja morir de hambre a sus hermanos y hermanas.

Notas disponibles en la página web. El autor es docente y militante Argentina. Reproducido de www.rebelion.org

“Hackeo” del cerebro y derechos humanos

Por Carmen Centeno Añeses/Especial para CLARIDAD

Es importante alertar sobre la necesidad de nuevos derechos humanos que han surgido debido a las investigaciones sobre la lectura del cerebro llevadas a cabo en distintos centros, tanto por Facebook como por la Universidad de Berkeley. Estos derechos han sido propuestos por investigadores que creen que dicho conocimiento atenta contra la seguridad de los seres humanos. Los avances de la neurotecnología en el conocimiento del cerebro podrán permitir hasta el “hackeo” del cerebro”, lo que significa obtener sus datos y su información con fines diversos. Si bien parte de esas investigaciones se han llevado a cabo con fines médicos, han permitido el desarrollo de tecnología que pudiera ser utilizada con otros propósitos ajenos a esto y asociados a la corrupción.

Cuatro nuevos derechos humanos sobre la libertad del cerebro han sido desarrollados por dos investigadores: uno de la Universidad de Zurich y otro del Instituto de Ética Biomédica que han visto que este hecho sin precedentes tiene posibilidades de obtener datos del cerebro y manipular la información.

El primer derecho propuesto es el derecho a la libertad cognitiva. Este derecho se relaciona con la libertad de elegir si se usa o no la estimulación del cerebro para cambiar su estado mental aunque esto implique una mejoría. Ya se sabe que esta tecnología ha sido empleada en el mundo laboral con fines ajenos al interés de los trabajadores.

El segundo es el derecho a la libertad mental. Este busca detener todo intento de obtener información sobre el cerebro y su data, así como la publicación de sus datos o que estos sean compartidos con compañías interesadas en su uso. Ya es conocido que la venta de información sobre los seres humanos se ha llevado a cabo por la compañía Facebook, gigante de las redes sociales que ha tenido que pagar por daños debido a la violación de información de alrededor de 80 millones de usuarios.

El tercer derecho es el derecho a la integridad mental que protege en contra del rastreo de la persona o del uso de hackers para intervenir en el uso médico de artefactos implntados en el cerebro para mejorar la salud de un paciente.

El cuarto y último es el derecho a mantener la personalidad propia, ya que esta tecnología puede cambiar las formas de actuar de una persona y sus patrones sicológicos. Todos estos artículos están en realidad expresados en la Carta Universal de Derechos Humanos que prohíbe la violación de la privacidad.

Es importante que a los violadores de estos derechos se les castigue con severidad, ya que ponen en peligro la vida de miles de niños y adolescentes, a demás de adultos. El “hackeo” del cerebro es un delito de lesa humanidad. Esto es, atentan contra toda la humanidad y no prescriben. Los violadores pueden ser castigados en cualquier momento de sus vidas. Se entiende que es urgente que se divulguen estos derechos que protegen la privacidad de todos los seres humanos.