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Una visita sin rumbo: la gobernadora Jennifer González y su delegación en Washington, DC

 

 

Especial para CLARIDAD

Puedo afirmar, con la serena certeza, como si estuviera contemplando el horizonte al amanecer, que los medios noticiosos norteamericanos silenciaron la visita de la delegación puertorriqueña pro-estadidad que desembarcó en Washington DC, como una inesperada tormenta tropical en medio del invierno.

Los delegados estadistas, incluyendo puertorriqueños demócratas de diversos escondrijos de la metrópolis, se reunieron llenos de esperanza y fervor, para participar en la Cumbre a favor de la estadidad en la capital de la nación estadounidense. Entre el bullicioso cabildeo en los pasillos del Congreso y las fiestas de cócteles y bocadillos que destilaban un aire de complicidad, algunos encontraron en esos momentos de camaradería el refugio necesario para sus sueños de progreso.

Sin embargo, como un rayo de sol que se desvanece al atardecer, el tema de la estadidad para Puerto Rico desapareció del mensaje a la nación que el presidente Donald Trump pronunció el pasado martes ante los miembros del Congreso.

La estrategia inicial de la Gobernadora era que su presencia en Washington y la celebración de la Cumbre llamarían la atención del presidente y de sus asesores, quien se esperaría que pronunciara palabras de aliento sobre la estadidad.

Pero los asesores del Presidente, en un alarde de imaginación desaforada, solo vislumbraron en su discurso la oportunidad de convertir a Groenlandia en el próximo estado 51 de la nación norteamericana. Sus vastos suelos de recursos naturales y la escasa población que habita en ese rincón del mundo parecieron hechizar sus pensamientos, desviando la mirada al Caribe hacia los gélidos paisajes del Ártico.

En un giro inesperado, como una novela de realismo mágico, la Gobernadora decidió cambiar de rumbo a mitad de camino y abandonó su estrategia inicial de exigir un proyecto de ley favorable a la estadidad, como lo había conseguido cuando los demócratas estaban en el poder. En lugar de enfrentar esta adversidad con una estrategia clara y coherente, la Gobernadora se conformó con presentar los resultados del plebiscito no vinculante del pasado noviembre de 2024. Esta decisión fue vista como un intento desesperado por evitar un rechazo desde el podio presidencial.

El resultado de la visita ha dejado un sabor amargo. A pesar de los esfuerzos por presentar la visita como un paso significativo hacia la estadidad, la realidad es que el ambiente político en la capital estadounidense es adverso a las aspiraciones de la gobernadora y sus séquitos. Desde el inicio, la visita estuvo marcada por una serie de eventos que parecían más enfocados en la autopromoción de los delegados que en lograr avances concretos para Puerto Rico.

Este enfoque en la autopromoción no solo generó críticas en las redes sociales, sino que también planteó dudas sobre la seriedad y la preparación de la delegación para abordar los temas críticos que afectan a Puerto Rico. Mientras las imágenes y los gestos simbólicos dominaban la narrativa, muchos se preguntaban si se estaban aprovechando realmente las oportunidades para entablar diálogos significativos con los legisladores clave.

Además, la percepción de incomodidad por parte de algunos congresistas en las fotografías no pasó desapercibida, lo que llevó a especulaciones sobre si estas interacciones eran genuinas o simplemente forzadas para cumplir con una agenda mediática. Este tipo de estrategias, aunque puede generar visibilidad a corto plazo, claramente desvió la atención de los problemas estructurales del país que requieren soluciones urgentes y colaborativas con los Estados Unidos, como lo exige la base del partido estadista, y la oposición política del país.

Todo ese andamiaje elaborado por la Gobernadora y su delegación estadista, se vio como un intento de consolidar una base política en Puerto Rico en lugar de un esfuerzo real por avanzar en el tema de la estadidad que se encuentra muy mal parada en Washington. Esto dejó a muchos ciudadanos preguntándose si las prioridades de la delegación estaban alineadas con las necesidades del país.

Los observadores tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos no tardaron en señalar la falta de resultados tangibles de la visita.  Además, la resistencia del Partido Republicano a la estadidad para Puerto Rico es evidente. Los líderes republicanos en los comités del Senado y la Cámara de Representantes, que tienen jurisdicción sobre el futuro político de la isla, no tienen en agenda el tema de la estadidad. Esta realidad política hace que los esfuerzos de la gobernadora y su delegación parezcan aún más desconectados de la realidad.

En resumen, es hora de que la Gobernadora y su equipo reconsideren su enfoque y busquen estrategias más efectivas para lograr objetivos concretos que mejoren la situación de Puerto Rico.

La incapacidad de la Gobernadora para asegurar la visita de algún miembro del gabinete del presidente Trump a Puerto Rico es obvia. Esta falta de atención directa por parte de altos funcionarios federales ha colocado a un lado la crisis energética y la necesidad de un plan integral para la sustentabilidad alimenticia. La implementación de un programa de desarrollo agrícola sostenible podría no solo fortalecer la economía local, sino también reducir la dependencia de importaciones, un aspecto vital para la resiliencia de Puerto Rico frente a futuras crisis. Sin embargo, la ausencia de un diálogo efectivo con el gobierno federal ha limitado el progreso en estas áreas esenciales.

Por ejemplo, en su reciente gira por América Latina y el Caribe, el Secretario de Estado, Marco Rubio, evitó incluir a Puerto Rico en su itinerario, a pesar de ser considerado un aliado cercano de la Gobernadora. Desde la República Dominicana, Rubio propuso la instalación de un cable submarino como solución para mitigar la crisis energética de la isla, una idea que, aunque presentada como un avance, ha sido percibida por muchos como insuficiente y simbólica.

Esta propuesta de Rubio evoca imágenes de tiempos pasados, cuando los arrimados dependían de la generosidad del hacendado para acceder a servicios básicos. Para algunos, este gesto refleja el limitado compromiso que la gobernadora ha logrado negociar con Estados Unidos, dejando en evidencia la falta de soluciones estructurales y sostenibles para los problemas críticos de Puerto Rico.

El autor es abogado de Washington, DC

 

No hay Dios en el infierno

Corresponsal de Claridad

No sé si existe un Dios, pero puedo asegurar que existe el Infierno porque he vivido un mes en Israel.

No hay en el mundo personas más mal educadas y rudas que en la realidad distópica de ese país artificial y cancerígeno que prefiero llamar Israhell. Los enamorados pasean de la mano armados con metralletas y los ultraortodoxos te escupen a los pies, cada noche violan a sus mujeres porque libros mágicos se lo dicen y adornan la ciudad como engendros orejudos, narizudos, blanquecinos enfermizos y anormales endogámicos vestidos de negro, con teléfonos analógicos y nidos de cigüeña en la cabeza los sábados.

Hacer cola es una desagradable lotería en Israhell, porque nunca sabes cuando cualquiera que se dé cuenta que no hablas hebreo se va a sentir autorizado a saltarse tu turno y colarse. Me han gritado y empujado en ciudades supuestamente civilizadas como Jerusalén y Tel Aviv por no hablar hebreo. He visto a estos subnormales cagando entre los arbustos junto a mi hotel en Jerusalén Este, Palestina ocupada, te tosen en la cara y encontrarte a una persona amable es difícil, aunque las hay, claro que las hay, hasta buenos judíos israelíes existen que se juegan la vida cada día por protestar, cuestionar y criticar al gobierno genocida que padecen, pero son una minoría invisibilizada por los miles de millones de dólares que el demonio envía desde Washington regularmente con tus US taxes dollars. Y luego fuera del infierno tenemos estalinistas que patalean porque uno escribe que también hay gringos buenos.

A mí me caían simpáticos los ultraortodoxos, esos fanáticos, que dedican sus horas a leer los libros del demonio, porque queman banderas de Israel y exhiben la palestina. Pero estos tipos salidos de películas de ciencia ficción no tienen la mínima empatia por los palestinos. Solo defienden que Israel no puede ser un estado hasta que llegue su mesías. No critican el genocidio. No defienden la paz. Solo les jode ser un estado antes de que les aparezca su payasito.

Necesito terapia. Necesito ayuda porque creo que estoy padeciendo Síndrome de Estrés Postraumático, «secundario», me dijo una amiga, por ver lo que he visto. Creo que lo tengo primario, qué cojones. Ya veré qué hago cuando llegue a Boston y tenga que pagar las tarjetas de crédito desde un centro de rehabilitación para tratar también con mi alcoholismo, pero todo bien.

Impresionante fue llegar a Hebrón, donde el taxista del colectivo de siete plazas nos hizo bajar antes de alcanzar la parada. Estábamos llegando a una glorieta y en una esquina en la que se apostaban una docena de soldados con uniforme verde, israhellíes, y en frente, en otra esquina, otra docena de soldados, vestidos de negro, palestinos. Guapísimos los palestinos.

No es fácil ver a esas dos fuerzas tan cerca. La «Directriz 00» ordena a los funcionarios y militares de la Autoridad Palestina a acuartelarse si aparecen los soldados sionistas en Palestina. No hay autoridad palestina en Palestina, solo nazis con metralletas. Porque son los putos amos esos pervertidos de todo el mundo que acaban en Israhell para vivir una macabra orgía de metralletas y prepucios descapullados. La Autoridad Palestina no tiene ningún poder. Ya el corrupto político y criminal de guerra genocida Bibi Netanyahu se encargó de crear y financiar a Hamás para que la Autoridad Palestina acabara siendo una institución pelele. Ahora usan a Hamas como excusa para exterminar a dos millones de personas en Gaza. A parte de ser la resistencia de un pueblo sufriendo el exterminio, los heroicos soldados de Hamás son más guapos, insisto, además de que tienen corazón.

Pero sigo. Me pasé casi una semana en Hebrón tratando de llegar a Masafer Yatta. Les dieron este año el Oscar y todo al palestino y al judío que con otro colectivo crearon el documental «No Other Land». Masafer Yatta es una zona en la que existen 18 villas palestinas que sufren desde hace décadas el acoso, los disparos, los incendios y las bombas de los demonios sionistas. Fue una sensación extraña estar allí cerca cuando les dieron el Oscar. No ha servido para nada ni el Oscar ni estar yo allí.

Lejos de ayudar, el exitoso documental ha conseguido que la bestializada presión colonizadora aumente, que los palestinos estén peor y que sea mucho más difícil llegar para los periodistas que queremos denunciar la situación.

Llevaba tres días quedándome en el «hostel» más barato de Hebrón, compartiendo frío y necesidades con activistas palestinos y de Canadá y Estados Unidos cuando apareció el Activista Perfecto. Holandés de padre afgano. Nombre y apellidos árabes. Se conocía la historia de la región al detalle y daba gusto escucharlo hablar.

Pero era demasiado perfecto. Para cada uno de nosotros tenía algo que decir. Algo demasiado específico y profundo para empatizar. A mí me vino con que era un escritor frustrado que estaba tardando demasiado en terminar su carrera. Para mí fue como si leyera mis sueños. Por fin aquel día, el cuarto día del ramadán de 2025, teníamos para el día siguiente tres opciones de llegar a Masafer Yatta. Nos esperaban allí, en las cuevas y camiones que usan para dormir porque en sus propias casas los palestinos se arriesgan a morir cada noche.

El activista perfecto me pidió mi computadora portátil para para subir a la nube un disco duro con fotos de asentamientos palestinos. Se la dejé sin dudar, pero rápidamente me entró la paranoia. ¿Dejará en mi computadora alguna imagen o info que me pueda comprometer?

El cabrón era demasiado perfecto. Hablaba demasiado bien inglés. Sabía demasiado. Lo sabía todo. De repente, mi cabeza lo catalogó como perfecto espía del Mossad. La agencia de espionaje mejor financiada en la historia de la humanidad, ya quisieran las SS contar con ese presupuesto y esos fascistas. Tenía todos las papeletas. Entré en pánico cuando el compañero que estaba planificando la visita del día siguiente a Masafer Yatta me dijo que allí habían dicho que el activista perfecto no era bienvenido. Todos los contactos en Masafer Yatta dejaron de contestar. Silencio absoluto. Estaba claro que algo apestaba con el activista perfecto.

Me pasé la noche pensando si tirar mi computadora a la basura. Escribí a muchos amigos preguntando por expertos y hackers que pudieran entrar en mi computadora a ver si me la habían jugado. A las siete de la mañana dejé el «hostel» sin despedirme. Memoricé el camino hasta la estación de autobuses para tomar un bus a Jerusalén y apagué la computadora y los teléfonos celulares.

En cuanto salí a la calle me olvidé del camino. Prendí mi teléfono libanés, que apenas había usado y me dio menos miedo utilizar. En el teléfono puertorriqueño me salían muchas cosas raras en hebreo. Debería haber cogido un taxi que me llevara a la parada del 231 a Jerusalén, pero mi tendencia a tomar malas decisiones a menudo me regala experiencias extraordinarias.

Caminando por las colinas de Hebrón me acabé dando cuenta de que la 231 es la guagua palestina y que el 381 es un puto autobús israelí.

Agotado, de repente me encontré rodeado de asentamientos ilegales sionistas. Había pasado más de una hora caminando, saludando y riendo emocionado a niños palestinos de camino a sus escuelas.

Pero ahora estaba en medio de ninguna parte. A la izquierda, a la derecha y al frente tenía controles de acceso a asentamientos ilegales. Para regresar debía escalar una montaña para lo que no me sentía con fuerzas.

Pasó a mi lado una tanqueta sionista que paró en la esquina cercana. Tras ella, una patrulla policial. El Policía me preguntó, debo reconocer que con amabilidad, ¿qué haces aquí?¿A dónde vas? Le puse cara de perdido y le dije usando las menos palabras posibles: bus, Jerusalem.

El policía me explicó, con señas y gestos, porque la mayoría de los israelíes que viven en Israhell no saben inglés, no son tan educados como los palestinos, que debía pasar un control de acceso militar.

Le hice caso. Seguí por donde me dijo. En el control de acceso, el soldado subnormal ni siquiera me pidió identificación: soy blanco, rubio y pongo cara de turista perdido.

De repente, después de haberme pasado tres semanas en Jerusalén y una en Hebrón haciendo gestiones para llegar a Masafer Yatta (acercarse a Gaza está prohibidísimo), me encontraba dentro de un asentamiento ilegal.

Las calles muy limpias, los edificios muy nuevos, las personas extraterrestes, por no decir subnormales, palabra que siempre he evitado utilizar pero que me parece apropiada para referirme a estos fascistas. Me acordé de la película “El show the Truman”.

Recordé que solo tenía billetes de 100 shekels y que debería cambiar para tener menudo para pagar el autobús. Pedí cambio en una cafetería a un infrahumano que trabajaba allí usando el Google translate en hebreo porque repito, los israelíes que quedan en Israhell solo saben hebreo y quizás algún otro lenguaje de donde sea que sus putas madres los hayan parido.

Muy desagradable, el tipo me dijo que no tenía cambio. Descubrí que tenía una nevera con cervezas y le compré dos. Por la venta fue al vecino a pedir el cambio. Me bebí las dos cervezas de dos tragos, a las nueve de la mañana, un día soleado. Una como para demostrar que no soy musulmán y otra para insistir porque estábamos en ramadán. Y allí yo, volando entre nazis. Me fui caminando a buscar la parada del 381, un jodío autobús de colonos con el alma de Leopoldo II alimentando la putrefacción de sus corazones.

Cuando llegó la guagua, todo el mundo pagaba con tarjetas del club social del asentamiento genocida. Yo le enseñé un billete de 20 shekels al conductor. Me dijo algo en hebreo y pasé, me senté y no me lo podía creer cuando llegué a Jerusalén sin pagar el autobús, rodeado de imbéciles con metralletas, pasando controles militares sin frenar, circulando por carreteras del lado perverso de los muros.

Todavía me quedaba lo peor, que resumiré porque estoy cansando sobrevolando el Atlántico en un avión de Air Canada con destino Montreal, donde hago escala para seguir a Boston.

En el aeropuerto de Ben Gurión me interrogaron tres personas durante dos horas. Una asiática, un ruso y un polaco, o algo así. Todos dándoselas de muy profesionales pero niñatos violándome. Otra película que me viene a la cabeza cuando pienso en esos momentos es “La naranja mecánica”. Israhell es un país inexistente con un gobierno genocida dirigido por los protagopnistas de “La naranja mecánica” ultra financiados para crear supuestas realidades como en el “Show de Truman” en Tierra Santa robada.

Me facturaron las maletas sin mi consentimiento y me llegaron a desnudar en una cabina mientras gente mirando a través de las cámaras de seguridad daban indicaciones a los niñatos inquisidores. Me pasaron detectores de yo qué sé por los huevos y por el culo.

Me gustaría escribir esto mejor, pero necesitaba soltarlo de cualquier manera. No sé si volveré a escribir. No sé si merece la pena nada.

No sé si el activista perfecto era un topo del Mossad, pero la razón por la que no quisieron que fuera a Masafer Yatta, y yo no decidí regresar a Jerusalén, fue que al parecer es un abusador sexual que se exhibió desnudo en un par de ocasiones delante de otras activistas.

Todo esto me ha superado. Rezo, pero no hay Dios.

Comienza el béisbol de pueblo: la Doble A

 

 

Especial para CLARIDAD

El deporte de mayor participación en Borinquén (el béisbol) es una reafirmación de nuestra Nacionalidad. Como ya hemos señalado en reportajes anteriores, “cualquier evento donde se dispute un título nacional o mundial de algún deporte en nuestro País o donde participe algún atleta nuestro nos ayuda a reafirmar nuestra etnicidad, nuestro arraigo a los lugares de vivienda o nacimiento (regionalidad) y por ende nuestra Nacionalidad”.

Históricamente el beisbol ha sido un medio de diversión que une a nuestros jóvenes y adultos en sana confraternización y camaradería. Al referirnos al béisbol AA, tenemos que destacar la importancia de este como agente de cambio que ha tenido grandes influencias en áreas culturales, sociales, deportivas, étnicas, educativas y económicas entre otros, en la sociedad puertorriqueña. Cada día más sirve como medio de unidad de nuestros niños, jóvenes y adultos en una sociedad oprimida y manipulada. Vivimos tiempos de definición y el beisbol Doble A es uno de los deportes que nos define como pueblo.

El béisbol es el deporte de mayor participación en nuestro país y por ende genera una economía muy importante para muchos sectores del país. Una actividad que en esencia es de beneficio a los participantes, trabajadores, fanáticos y a la sociedad puertorriqueña en general. El Deporte (en este caso el béisbol AA) nos define y nos identifica como pueblo, “como Nación”. En el deporte se manifiestan lo que Paulo Freire (1968) identifica y señala como acciones liberadoras: “la colaboración, unión, organización y síntesis cultural” que son parte del proceso liberador de los oprimidos.

Primera gran tanda de la AA

El pasado fin de semana comenzó en grande la temporada número 86 de la Liga de Béisbol Superior Doble A con la participación de 45 equipos y más de 1,200 jugadores. El primer partido, como tradicionalmente se hace, fue el pasado 2 de marzo en el Estadio Rafael “Fello” Marrero de Florida, hogar de los campeones Titanes, quienes se enfrentaron y vencieron 5-3 a los Industriales de Barceloneta en el primer partido del torneo. El pasado viernes entro en escena la primera tanda grande de la temporada con partidos en 18 estadios jugando 36 de los 45 equipos.

La nueva temporada presentará historias y jugadores a seguir, además de, cambios muy interesantes en la liga.

Uno de los cambios principales este año es el “Juego de reto”. Esta regla será la primera vez se establecerá en la parte final de la fase regular. El equipo que finalice en quinto lugar de una sección puede desafiar al cuarto lugar de otra, siempre y cuando tenga un mejor récord, en un juego decisivo para clasificar a la postemporada. Muy interesante, dará mucho que hablar esta nueva regla.

La liga repite en el 2025 el formato de 20 juegos en la fase regular, con encuentros interseccionales. A diferencia del año 2024 que los cruces eran con tres secciones, en esta ocasión cada sección cruzará con la más cercana.  La sección Norte cruzará con la Metro, la Noroeste con la Suroeste, la Central con la Sur y la Este con la Sureste. Los fanáticos están complacidos con estos juegos donde tienen la oportunidad de ver equipos que tradicionalmente no enfrentan en su sección.

Una regla que entendemos que puede traer conflictos es la del “Reloj físico o de tiempo en los estadios”.  Luego de la implementación de las reglas de límite de tiempo en 2024, este año se le requiere a todos los equipos contar con relojes físicos en los estadios. Además, se ajustó de 20 a 18 segundos el límite de tiempo entre cada lanzamiento. Ya este fin de semana algunos equipos no tenían el reloj y el tiempo lo llevaba uno de los árbitros. Nos indicó “Titito” Rosa que los equipo tienen hasta la próxima semana para tener el reloj físicamente en los estadios. De no ser así, los árbitros llevaran esa tarea.

Una de las historias a seguir es la del destacado dirigente Juan “Igor” González que estará por primera vez en la sección Metro, con los Mets de Guaynabo. Además, se reencontrará con el equipo de su pueblo, el Melao Melao de Vega Baja, donde dirigió por primera vez en 2016. Buscará su quinto campeonato de sección consecutivo, luego de avanzar al Carnaval de Campeones en 2021 con los Grises de Humacao y del 2022 al 2024 con los Toritos de Cayey.

Muy importante, hay que señalar, que de los 45 apoderados de esta temporada hay dos glorias de nuestro beisbol, destacados jugadores en las Grandes Ligas. Ellos son el ‘hall of famer’ Roberto Alomar, nuevo apoderado de los Mets de Guaynabo y Yadier Molina (quien entendemos que también llegará al salón de la fama), quien estará por novena temporada consecutiva como apoderado de los Guardianes de Dorado.

Felicitamos a la liga ya que, por cuarto año consecutivo, la Federación de Béisbol de Puerto Rico dedicará un fin de semana al astro boricua, Roberto Clemente Walker.  Como parte de las actividades de dedicatoria, se le autorizará a todas las franquicias utilizar el número 21 en sus uniformes. La FBPR fue la primera organización que retiró el número 21 de todos sus torneos, desde 1973.

Los equipos Cocoteros de Loíza, Peces Voladores de Salinas y Leones de Patillas regresarán a sus estadios locales o la tierra prometida en esta temporada luego de trabajos de reconstrucción. Además, los Industriales de Barceloneta jugarán de noche por primera vez desde el paso del huracán María. Mientras, seis equipos jugarán en pueblos vecinos debido a arreglos en sus estadios. Coamo jugará en el Estadio Luis Guillermo Moreno de Santa Isabel, Yabucoa en el Estadio Néstor Morales de Humacao, Hatillo en el Estadio Juan ‘Cheo’ López de Camuy, Vega Baja en el Estadio Tomás Palmares de Dorado, Juana Díaz en el Estadio Herminio Cintrón de Villalba y Sabana Grande en el Estadio Joe Basora de Lajas.

Los expertos señalan a Camuy como favorito esta temporada. Entendemos que en el beisbol no hay nada escrito. Recuerden la temporada del 2024 que “nadie” vio venir a los actuales Campeones Titanes de Florida. La temporada 2025 será una muy interesante de buen beisbol.

Resumen del primer fin de semana grande de Beisbol AA- Datos sobresalientes

Viernes

Seis equipos ganaron vía blanqueada en la primera tanda grande de la recién comenzada temporada 2025 de la Liga de Béisbol Superior Doble A. La jornada contó con 14 resultados y cuatro juegos suspendidos por lluvia. Los equipos que ganaron sin permitir anotaciones fueron los Azucareros de Yabucoa, Patrulleros de San Sebastián, Polluelos de Aibonito, Montañeses de Utuado, Mulos de Juncos y Samaritanos de San Lorenzo.

El veterano jugador de los Bravos de Cidra, José “Caco” Vázquez, continúa escribiendo su legado en la Liga de Béisbol Superior Doble A, al conectar dos imparables la noche del viernes ante los Próceres de Barranquitas en el Estadio Jesús María Freire, en el marco de la primera tanda grande de la Temporada 2025. El veterano jugador con estos batazos se acerca a la histórica marca de 600 hits en su carrera, quedando a solo un incogible de la cifra redonda.

Sábado

Los Cocoteros de Loíza regresaron a su Estadio Miguel Fuentes Pinet con una victoria al imponerse 4-1 sobre los Artesanos de Las Piedras en la primera jornada sabatina de la temporada 2025 de la Liga de Béisbol Superior Doble A. Regresaron luego de 5 temporadas jugando fuera. Hubo una ceremonia antes del juego donde participaron la Honorable Alcaldesa de Loíza Julia Nazario, el Presidente del senado Thomas Rivera Schatz, senadores del distrito y representante además del nuevo secretario del DRD Héctor Vázquez Muniz (para videos ver el Fogón de Jorge). Para los que dicen que la política y el deporte no mezclan se equivocan. Juzgue usted, vea los videos en nuestra plataforma (https://www.youtube.com/@elfogondejorge-prensapitir2576 ) y tome su opinion.

El equipo de los Cocoteros logró su primer triunfo del recién comenzado torneo, marcando su regreso a casa tras varios años de espera. Mucha Bomba de Loíza y entusiasmo en la fanaticada Loizeña. La Alcaldesa dedico la temporada a Cesar Osorio, apoderado, que, por sus años de sacrificio con la franquicia, él y su familia, han hecho posible que Loíza cuente con un equipo Doble A.

Entrevistamos al nuevo director del DRD, Héctor Vázquez Muñiz y nos señala que el estadio Fuentes Pinet, que pertenece al DRD, pronto se hará el traspasó al municipio de Loíza. Estaremos pendientes a esta promesa (ver video en https://www.youtube.com/@elfogondejorge-prensapitir2576 ).

En el partido entre los Criollos de Caguas que vencieron 10-5 a los Toritos de Cayey con una destacada actuación en el corrido de bases, robándose 11 bases en el encuentro, incluidas cuatro de Ismael Salgado.

Domingo

Los Tiburones de Aguadilla cerraron con broche de oro el primer fin de semana de la tanda grande, al apuntarse su tercera victoria este domingo con una blanqueada 7-0 sobre los Libertadores de Hormigueros, en la continuación de la Liga de Béisbol Superior Doble A. Aguadilla es el único equipo con récord de 3-0 en todo el torneo y encabeza la sección Noroeste.

Dentro de los datos interesantes del fin de semana los Pescadores del Plata de Comerio anotaron 29 carreras en 2 partidos a Cayey (10 ) y a Cidra (19) equipos de gran tradición en la Doble A.

Para más información y resultados ir a la página de la Federación: https://beisboldobleapr.com/category/resultados/

(Parte de la información tomada de la página de la Federación y Héctor “Titito” Rosa)

EL Jefe: populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898 

 

Nieve de los Ángeles Vázquez,Edición de autor, 2023, 475 págs.

Desde hace un tiempo largo se propaga entre los estudiosos la ambición de hacer una especie de revisionismo histórico para reinterpretar tanto eventos de la historia como la obra de historiadores a quienes se les acusa de tergiversar, mal interpretar, y sobre todo –lo que parece ser el pecado mayor– “mitificar” figuras históricas. Y no solo políticas, pues entre ellos pudiera incluirse, por ejemplo, el Palés de los poemas “negroides”. Pedreira ha sido uno de los blancos preferidos, así como José de Diego. A mí me disgusta mucho más lo que algunos han hecho con Eugenio María de Hostos.

El libro de Nieve de los Ángeles Vázquez, EL JEFE: populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898, es una obra de historia excelente, narrada con abundante bibliografía indirecta o secundaria, pero una aún más abundante bibliografía directa o primaria, tomada de manuscritos y de impresos de la época difícilmente accesibles o conocida por sus lectores, e incluso historiadores. Tiene la virtud de ser una obra escrita con un lenguaje de historiador riguroso que se combina de manera muy acertada con otro lenguaje, más familiar, cercano, lo que redunda en una lectura agradable. Cuestiona, revalora, critica sus acciones, incurre también en la corriente desmitificadora que señalamos a poco contra el mayor baluarte del procerato colonial pepedeísta. Pero a nuestro juicio, la diferencia está en que Vázquez se basa en innumerables declaraciones impresas que no pueden ser impugnadas, no argumenta conflictivamente, ni debate, ni especula sobre lo que se admite no saber, como hemos visto hacer en algunas biografías.

Este libro se presenta con la honestidad honrosa de anticipar que en la obra se pretende, no solo demostrar, sino también concluir, lo que se anticipa desde el mismo título: el encarrilamiento, particularmente de Luis Muñoz Rivera –y, desde luego otros personajes cercanos– en el populismo, la corrupción, y la complicidad en la herencia de destrucción activa del país que dejó y que lo satura –dice la autora– desde hace 125 años, es decir, hasta nuestro presente. En ese sentido el libro expone una tesis acompañada de la correspondiente demostración.

Los diez capítulos en que se divide la obra se extienden desde la infancia del “jefe” –Muñoz Rivera, a quien muchos seguidores llamaban “el jefe”, nace el 17 de julio de 1859–, y el retrato del país del cual parte, hasta la alborada del siglo XX, año de 1899. Un apotegma feliz de Jorge Luis Borges los cobija: en el hoy están los ayeres, pues la autora ve en los acontecimientos en torno al 1898, el origen de nuestros actuales males. En ese sentido la obra de Nieve de los Ángeles Vázquez intenta descubrir la base de nuestras presentes crisis, o, según su propia expresión, el “secuestro” del país por “políticos populistas y, en paralelo, por grandes (y poderosas) corporaciones privadas con sede en algún punto de Estados Unidos”. Dije antes “acontecimientos”, y no Luis Muñoz Rivera, pues nuestros males, ciertamente, no fueron todos causados por él. Pero él, así lo señala reiteradamente, sí fue el “jefe” de la “élite política puertorriqueña” que con su colaboración –¿complicidad?– con ambos poderes coloniales –el español y el estadounidense– hizo posible la reducción a la vida parasitaria del Puerto Rico de hoy.

En un prefacio o antesala no indizado que titula “En un principio”, la autora anticipa terribles conclusiones a demostrar a lo largo de la obra. Inicialmente, cuando antes de la lectura revisé el índice de nombres y temas, me extrañó no hallar mención alguna a Hostos y la Liga de Patriotas Puertorriqueñas, y solo unas pocas alusiones a Betances. Y es que la autora se ciñe a explorar los factores que fundaron la crisis presente enfocando la gestión de sus protagonistas. Es decir, los líderes de los partidos coloniales sometidos a la política colonial española, y que luego, por birlibirloque, se revistieron en sometidos a la autoridad colonial del invasor estadounidense. El supuesto autonombrado campeón del autonomismo puertorriqueño, se agenció de modos taimados el nombramiento de figura principal del gobierno autonómico renegando del republicanismo al pactar la fusión con el gobierno monárquico español presidido por Sagasta. Se trataba de participar en el mismo “sistema de turnos”, en virtud de cuyo subeybaja Cánovas y Sagasta se turnaban en el poder periódicamente en España durante un cuarto de siglo. Para lograrlo era imprescindible tener, entre otras cosas, el control del censo y los municipios, y la mezquindad y depravación necesarias para realizar abultadísimos fraudes en las elecciones.

A pesar de haber renunciado al Partido Autonomista, y de haber solicitado su disolución, Muñoz se las arregló, con la ayuda de Rosendo Matienzo Cintrón –y José de Diego, entre otros–, para negociar, sin autorización, el correspondiente pacto con Sagasta que requería de un partido en Puerto Rico fusionado con el español. Solo unos días tras la invasión, cuando todavía las tropas no habían ocupado todo el país, Muñoz Rivera cambiaba de sombrero, desconocía del juramento de lealtad a España que lo llevó al poder con el gobierno autonómico, y loaba la ocupación estadounidense. Tras las tropas, muy cerca de ellas, arribaba la tropelía de mercaderes que desangró y aún desangra las riquezas del país.

¿Habría Hostos de transar cosa alguna en 1898 con los partidos que juraban lealtad a España y, acto seguido, casi sin mediación, sumisión a las autoridades estadounidenses? No. (Y Betances mucho menos.) Quizás uno y otros se ignoraron, o acaso se despreciaron mutuamente, pues la colaboración y el entendimiento entre Hostos, Muñoz y socios eran imposibles. La gestión de Hostos buscó despertar y alentar otras fuerzas. La élite puertorriqueña se acurrucaba a la sombra de los partidos que seguían principalmente a Muñoz –autonomista yagrumo, a conveniencia– o a Barbosa –autonomista ortodoxo– , ciega de la propaganda incesante a su favor en diferentes medios de prensa ligados a su poder, o vividora de los innumerables puestos políticos o de los numerosos funcionarios por ellos nombrados, tal como ocurre desde entonces hasta hoy.

Mientras el liderato de los partidos coloniales pugnaba en 1898 por el acceso al poder, fuera con la monarquía parlamentaria española o por la anexión a la república estadounidense, la voz de Hostos y la Liga de Patriotas Puertorriqueños se esforzaba por educar y rescatar de la miseria a los artesanos y campesinos empobrecidos y confundidos, despreciados y marginados, sin excluir, desde luego, aquella parte desafecta hacia los partidos de la población acomodada, o dispuesta a escuchar. Los recursos a los que apeló fueron numerosos, incluyendo el derecho del pueblo de Puerto Rico ya fuera ante la Constitución de estados Unidos, o ante los derechos civiles, o el derecho internacional. Esa, y la demanda incesante de dotar y empoderar al país de los instrumentos que hacen posible la vida pública y cotidiana, para organizarlo, concientizarlo, desarrollarlo y hacerlo crecer, esa, era la tarea de los gigantes. Por eso unos se ubicaban en la ciudad colonial amurallada, y otros se asentaban en la principal ciudad criolla ponceña y en los campos y pueblos circundantes. Mientras, Muñoz, al frente –y “jefe”, como muchos lo llamaban– de los partidos coloniales, se aferraba iluso al poder mientras pasaban por su lado, y por la avenida central, los mercaderes que expoliaron al país que Muñoz debía defender. Todo un capítulo de 31 páginas está dedicado a detallar cómo los numerosos buitres de Wall Street invaden, penetran y succionan las riquezas del país. La vampiresa ambición del “Destino Manifiesto” recobraba todo su poder expansionista pausado por la Guerra Civil y reiniciado según los mercaderes del templo se atrincheraban en sus bancos y las industrias hambrientas.

Explicar las alegadas contradicciones y la alegada ignorancia supina de quien alegadamente vivía ciego de admiración hacía los Estados Unidos, es harina de otro costal que he intentado aclarar en mi Biografía de Eugenio María de Hostos.

La obra de la historiadora y formidable narradora Nieve de los Ángeles Vázquez es una valiosa y llamativa contribución para interpretar y comprender las crisis que vivimos hoy como nación. En estas lindes se afinca lo que llamé hace algunos años, “la historia de nuestro porvenir”. (Archipiélago, UNAM, 77.) Enhorabuena.

En Reserva-La adolescencia que nos trasciende

Ilustración por Estefanía Rivera Cortés

 

Dalila Rodríguez Saavedra

 

¿Cómo honrar esa cosa, parte de nuestro ser, que es irrepetible y que de acuerdo con la experiencia humana, es un regalo inigualable que brindamos en sociedad? ¿Cuál es mi regalo al lazo social? , ¿de verdad lo poseo? ¿Verdaderamente lo conozco? Si fuera tan fácil como expresarlo afirmativamente, nos inclinaríamos con frecuencia a ver el vaso medio lleno o quizás apostar con mayor firmeza al atajo hacia las utopías, incluyendo la del espíritu. Pero no es así, vivimos reforzadas por la utilidad del entramado social y los múltiples colectivos y causas con los que nos identificamos —que sabemos que están sobre bases civilizatorias muy concretas y con fines milenariamente establecidos. Comprobamos que cada sociedad “produce al hombre y a la mujer que necesita”, incluyendo a quienes se sitúan en el no binarismo. No sólo las mujeres, como colectivo, estamos particular y perversamente encerradas en esta lógica de los poco cambiantes valores civilizatorios a lo largo de la historia, sino que es más dramático hacia las personas adolescentes, quienes aún con sus intereses subjetivos de reafirmación terminan, terminamos todos, por servir al montaje cultural de lo sexual.[1] La apuesta es a que esa cosa, ese torbellino que nos dirige permanentemente a un estado vertiginoso de creación es lo humano e indelegable. Su esencia trasciende los objetos de la cultura o de la civilización al punto que hablar “de lo humano” desde el marco de la civilización, termina realmente por colonizar el concepto.

Desde hace un tiempo leo con avidez temas asociados al periodo de la adolescencia. En parte porque convivo con una joven y también por una frase psicoanalítica, que es una suerte de acertijo: Todos llegamos al diván en la adolescencia. El enunciado ha sido un lazarillo hacia mi propio atravesamiento dentro de la cura analítica, así como un encuentro profundo con la producción constante y revisada del conocimiento analítico que se realiza en la École Freudienne du Québec. Una escuela, sí, de lealtad lacaniana, pero cuyo principal líder, el psicoanalista y antropólogo Willy Apollon, elabora conceptos nóveles para el estudio y la formación de un psicoanálisis que no puede ni desea otra cosa que no sea mirar al futuro desde lo humano.

¿Qué es una adolescente si no es alguien dotada de energía que cuestiona, induce y provoca a quienes dicen estar establecidos? Hurgan implacablemente la esencia de las cosas. Pueden abrazar y desdeñar con la misma frágil arrogancia con la que dudan del porvenir. Después de todo, lo que ven a su alrededor no es muy creíble. De hecho, ante la obscenidad de los feminicidios, de las guerras, de la insaciable apetencia consumerista, del fallo estructural y material en sociedad cuesta mucho fiarse y trazar palabras honestas y alentadoras. ¿Quién verdaderamente les puede responder?

Programar, descontar, arrebatar 

En la crisis profunda en que viven las civilizaciones, los mandatarios implacables (porque me rehuso a llamarles líderes) requieren del saque apropiarse de aquello que les adolescentes tienen de sobra: valentía, inexperiencia y un férreo presentimiento de que existe algo más trascendente que sus vidas mismas. Ese barrunto de lo humano se les arrebata y sustituye con adoctrinamientos y formaciones centradas en la cadena de soberbios y cuestionables intereses. Como consecuencia, las espabiladas y críticas miradas de la joven persona se van doblegando para canjearlas por obediencia y por controles educativos con métricas insertadas en determinadas y curiosas ocupaciones que van en alzada (alta seguridad y tecnocracia, por nombrar dos). Porque como bien nos señala una tradición de pensadores sociales, lo importante es tenerles ocupados, considerando que la gente sin trabajo “es un peligro político y moral y todas esas cosas”.

El diseño del adoctrinamiento es árido y es complejo por igual. Además, entre los responsables, hay un sector internacional liberal que a menudo (hasta) reconocemos como educado. De manera que sí, son constatables las formas en que el sistema y su cultura correspondiente (que le sirve de guardaespaldas) seducen primero con entelequias diversas para luego empujar a las personas más jóvenes a callejones sin salida. En los escenarios académicos de mayor preeminencia, incluyendo a nuestra Universidad de Puerto Rico, se libran batallas rebatibles sobre cuáles disciplinas son pertinentes y merecen robustecimiento porque proclaman “responder” a los contextos sociales presentes. En casos paralelos se nota demasiado que las economías de los empleos, entre los que se destacan maniobras por reclutar jóvenes a la milicia, a las carreras cortas, a las proliferantes cuentapropistas y vertientes del tecnofeudalismo —que apenas requieren de educación integral o de la tradición de la ilustración— se ordenan a favor de lo que conviene a grupos elites pequeñas; que los nombrados “trabajos con mejores salidas” son para apoyar el mantenimiento del sistema que los mantiene. Total, en el contexto contemporáneo del capitalismo hiperposmoderno el trabajo no depende de su utilidad o su importancia sino de los beneficios económicos que se produzcan.

En una problemática, sí, pero igualmente ignorada escalada de sucesos los adolescentes gravitan al trabajo, matrimonio, procreación, retiro y muerte. Aunque cada vez se perciba, ciertamente, que el panorama social va cambiando, el vínculo operativo del establishment no tanto. Será más o menos tarde, con modos distintos muy alternativos, y muy necesarios, pero pocas personas se escapan del llamado para continuar el ruedo del montaje cultural de lo sexual.

Del montaje no nos escapamos ¿o sí?

El montaje cultural de lo sexual se impone implacable en las edades atadas a la pubertad. Será una fase muy marcada para la joven persona pero que sin duda habrá de encauzar sus años venideros, pues la adquisición de estos valores viciados tiende a sustraer la energía pulsante de la creación y les arroja confusamente a una reputada urgencia sexual, como si fuera uniformada, moldeada. Dicha superpuesta sexualidad sustituye la búsqueda del sujeto deseante —o el revisado subject of the quest de cuña apolloniana— en un intento fallido de limitar sus fuerzas. Lo hace para poner un límite de algo que no se entiende. A la cosa. Pero como bien nos recuerda la teoría clínica del psicoanálisis, el goce no se puede encontrar en un Otro. El objetivo del montaje es sofocar nuestra dimensión que escapa a nominaciones y que tampoco podrá ser relegada a la percepción de otros.

La joven persona va descubriendo una trascendencia dentro de sí, situada más allá de los límites de la civilización, que le empujará a ir más lejos. Allá justamente donde esa cualidad inherente, que carece de una sintaxis porque su vórtice creador está precisamente fuera del lenguaje, pues no pasa por un significante, les lleva. Ese motor viene de lo humano, lo humano es más que civilización, estuvo allí antes y estará después de la civilización. Esa es la dimensión sobre la cual la civilización no tiene control. Enfrente de la tensión resquebrajante de reproducciones ideológicas y civilizatorias y las del orden del nudo íntimo, humano y creador se pone en jaque a la juventud. Es evidente que la balanza pondera hacia la repetición de moldes. Pero ojo, que esos personajes “moldes”, lejos de ser una masa dócil, y tras despertar de los ardores de la adolescencia se enfrentan –y se encuentran– con una violencia íntima que habrá de sacudirse mediante actos. El desafío será asumir una postura ética que enardezca la esencia de lo humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Término de la autoría del antropólogo y psicoanalista haitiano Willy Apollon. En el hipertexto referenciado se plantea en torno a los estragos que la cultura hace en lo inalienable del ser.