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Será otra cosa / Vivir en el tiroteo: entre el colapso y un torrente

Lo más espeluznante para mí siempre es cómo todo continúa como si nada hubiese pasado.

Últimamente me exalto menos con las ráfagas de tiros de madrugada, a veces a plena luz de la mañana. Son casi siempre semanales. A veces, diarias. Antes se me ponía el corazón a mil y me daban ganas de llorar. Todavía me asusto mucho y no me atrevo a abrir los ojos; siento que suben las escaleras y se van acercando. Pero ahora, a veces, ya no tengo ni que comentar lo sucedido. En casa ya sabemos. No hay que decir lo obvio. Lo terrible es ese silencio, los sonidos tenues de la normalidad a la que se vuelve después de cada ráfaga de lo que me dicen son metralletas, armas semi-automáticas, yo qué sé. No son pistolas como las que usaban los Ángeles de Charlie que yo veía de niña en los años ochenta, sometida a la dictadura televisiva de mi abuela. Esto es otra cosa. Pasan las ráfagas; todavía no sabes si alguien ha muerto, cuando vuelves a escuchar los carros recorriendo la avenida, algún gallo que canta a esta altura de Santurce pero, en general, el silencio del viento citadino.

Me sigue intimidando casi como el primer día el malanteo de la mañana en la esquina de mi calle; los muertos semanales que terminan apilados en el mismo barco de la sub-memoria colectiva, que muchas veces se reduce a un calce breve en una nota de novedades policiacas. Casi siempre es un muchacho el que muere. A veces ni siquiera lo nombran. No dicen mucho, excepto que a menudo se da por sentada su pertenencia al “bajo mundo”. Antes, el bajo mundo era por allá. No muy lejos pero en otra parte. Ahora el bajo mundo está más cerca. Pero es peor aún. Porque a todos esos muchachos los pintan como delincuentes. Randy Torres López, el de Fajardo que la Policía mató hace apenas unos días, lo pintaron como un gran criminal. Y ahora dice su abuela y otra gente de su barrio que estaba de espaldas y desarmado. Son muchos los casos como ese.

Pero matan al muchacho y todo sigue como si nada. El mismo sonido de fondo de todas las mañanas de tu vida. Te vas a hacer café y a buscar en las noticias si se reportan muertos. Laurita encontró uno frente a su casa un día en la calle de atrás. Se mudó. San Juan no está fácil.

Después te dicen que te relajes, que no hay una crisis de seguridad en tu país, que eso ha sido así siempre. Bueno, pues resulta que yo solo vivo una vez. No fui una mujer de 40 años en 1989. Soy esa mujer ahora. Ahora es que me toca y me duele y me aterra. Y escucho tiros prácticamente todos los días. Son parte de la banda sonora de mi vida. San Juan no está fácil pero no tengo intención alguna de vivir en otro lugar. Hay algo que tal vez no tiene nombre aún, esa sensación de acercarte a casa. Siento eso tan pronto cruzo el Caño Martín Peña en la autopista y veo esa línea de nubes y un cielo que siempre me deja sin aliento tras unos edificios muy familiares.

Lo que poco se dice es que los números de asesinatos se han reducido pero la población también. La tasa de homicidios de Puerto Rico es de 20 por cada 100,000, según medios de prensa extranjera. Cuatro veces mayor que en Estados Unidos, y más similar a países como México.

El porciento de casos esclarecidos el año pasado fue de 23% según se anunció recientemente. Hay regiones como la de Carolina donde es 11%. Si la Policía actuara legal y profesionalmente, podría ser efectiva contra el crimen pues “se les caerían” menos casos por arrestos, registros o allanamientos ilegales. Solo una policía profesional y constitucional puede atacar la impunidad de la delincuencia. Una Policía corrupta, represiva, misógina y violenta como la nuestra es uno de los grandes impedimentos para el desarrollo.

II.

Crecer se siente como una gran liberación. Y ahora pienso que, en un momento de la vida en que finalmente crecemos, cuando nos vamos liberando de tantos miedos, resulta que tenemos que adoptar otros nuevos, miedos compulsorios: el miedo a caminar por la calle ‘equivocada’, el miedo a ir al gimnasio o a hacer ejercicios por la playa, en el parque. Miedo a transitar la Baldorioty sin un chaleco a prueba de balas. Pero miedo también a no llegar a viejos, a no saber qué haremos si nos enfermamos o si se enferma alguien de nuestro entorno que carece de protecciones mínimas como un plan médico; miedo a no tener donde enviar a los niños a la escuela, a que los jóvenes no encuentren cómo pagar una universidad, a no saber hacia dónde crecerán los niños y niñas, que constituyen el grupo más pobre del País, más del 50%.

De verdad pregunto: ¿Cuántos niveles de diferencia existen entre el asesinato a tiros de un joven a plena luz del día y el régimen de austeridad cuyo saldo es que no haya servicios de emergencias médicas cuando alguien sufre un infarto, o el cierre de escuelas o el aumento de más de 100% de la matrícula de la Universidad pública, de la que miles de estudiantes tienen que darse de baja? No digo que una sea mejor que la otra. Ambas son tétricas, atroces; violencias post-límite. Pero la primera es un efecto agrandado de todas las demás. No digo que una sea más o menos dramática. Digo que, cuando hablemos de violencias, las nombremos todas. Que tanto me aterran unas como otras porque ambas atentan contra nuestras vidas.

Y digo que no, no es la misma violencia de siempre. La de hoy es una violencia del colapso, del desastre. No solo es una violencia expuesta, frontal, de causa y efecto. También es la violencia de un Estado al que le están fallando todos sus órganos vitales a la vez.

He dicho Estado y no País con toda intención. Porque mucho nos ha cambiado el país. Los países cambian, lo que pasa es que el nuestro no ha cambiado hacia el desarrollo sino todo lo contrario. Pero nada de esto, ni siquiera el miedo, me ha supuesto menos amor y devoción a nuestras islas. Donde hay lucha, hay vida y existe la posibilidad de una más grande y hermosa. Entre los tiroteos de Santurce también convive todo lo que más amo en el mundo: mi gente, el mar, la escritura, los libros, la calle, la música, el baile, las cervezas, la comida compartida, los cocos fríos.

La patria es un lugar profundamente emocional, personal. No puede llegar a ese lugar tan hondo la mano de un Pesquera, de unos buitres, de un asqueroso Trump. A mi patria no llegan las aves de rapiña. Juan Gelman decía “mi patria es mi lengua”. La mía es el arquetipo; una especie de sistema linfático que, como un río oculto, lleva el torrente de esta isla.

Topografía: El hombre del mapa en la cabeza

Creo que hay una caricatura en la que aparece con el mapa de la Unión Soviética en la cabeza. Mijaíl Gorbachov luce todavía ese gran lunar violáceo, aunque no tiene ni tendrá la figura de la URSS. El último presidente de la Unión Soviética trató pero no pudo. La gigantesca creación que surgió a raíz de la Revolución Bolchevique en 1917 se desmembró en 1991 sin que las reformas políticas y económicas de Gorbachov trajeran a tiempo la renovación de un sistema corrupto, autoritario, burocratizado, convertido en la negación misma de los principios de sus inspiradores y fundadores. (Aclaración inmediata: así como Marx no era marxista ni Jesús cristiano, no se le pueden achacar a los inspiradores los extravíos de los seguidores.) Poco a poco y pasando por la “cima” del estalinismo, el gran experimento socialista se momificó hasta desmoronarse. Tal vez el cadáver embalsamado de Lenin fue desde siempre un símbolo premonitorio de lo que sucedería. Aquella idea de Trotsky de la “revolución permanente” no caló hondo, pero sí el poder de Stalin luego de la guerra.

Sobre el significado de la caída de la URSS, la historiadora francesa, Helene Carrere D’encausse, interpreta unas expresiones de Vladimir Putin, actual presidente de Rusia, en el sentido de que había sido la “catástrofe geopolítica más grande del siglo XX”: “Él dio a la palabra catástrofe el sentido que le daba Solzhenitsyn para describir una convulsión que lo cambia todo. No se trataba de un lamento por el fin de un sistema porque añadió que los que echan de menos a la Unión Soviética no tienen cabeza y los que no la echan de menos no tienen corazón. Por tanto, no fue un juicio de valor, sino una valoración de la amplitud del fenómeno. Aparte de la revolución rusa y de la sovietización del Este europeo en 1946, es el gran acontecimiento del siglo XX.”

Mijaíl Gorbachov, el “elegido” para “presidir” la catástrofe, nació en marzo de 1931, hijo de campesinos, en Stávropol, Rusia. Se destacó desde muy joven. Su primer galardón fue compartido con su padre al que le dieron el premio por haber producido más cereal. Pero, además de líder, era ambicioso. Jugó el juego hasta llegar a la cumbre atravesando todos los cedazos del sistema. En 1950 entró a la universidad y estudió Derecho. En 1952 se unió al Partido Comunista (el único existente). Entre 1955 y 1962 estuvo destacado en Stávropol donde llegó a ser el Primer Secretario del Comité regional. En 1971, ya era miembro del Comité Central del Partido Comunista. En 1980, miembro del Buró político, el máximo órgano del poder ejecutivo de la URSS. El 11 de marzo de 1986 fue nombrado Secretario General del Partido, la más alta responsabilidad política, y pronto comenzó sus proyectos de revitalización del sistema: la Glásnot o transparencia política y la Perestroika o reforma económica. En esos años firmó acuerdos de control de armas con Reagan. En 1986 anunció la retirada de las tropas rusas de Afganistán. Respetó la soberanía y decisiones de los países socialistas del este de Europa lo que facilitó la caída del Muro de Berlín en 1989, la eliminación del Pacto de Varsovia y el fin de la Guerra Fría. En 1990 le fue concedido el Premio Nobel de la Paz cuyo dinero donó para la construcción de hospitales en su país.

Entonces llegó el año capicúa de 1991. Del 18 al 21 de agosto tuvo que capear un intento de golpe de estado por parte de sectores conservadores opuestos al Nuevo Tratado de Unión que reemplazaría a la URSS y concedería mayor libertad a las repúblicas. El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Bielorrusia, Rusia y Ucrania firmaron el “certificado de defunción” de la Unión Soviética y la creación de la Comunidad de Estados Independientes. Ya el 25 de diciembre de ese año Gorbachov habría de firmar su renuncia como último presidente de la URSS. Había acabado el sueño convertido en burocrática pesadilla y, sobre todo, la posibilidad de reconstruirlo, si tal empresa todavía era posible. Luego de su salida del gobierno, en 1992 estableció un centro de estudios de la realidad política, la Fundación que lleva su nombre. Ha criticado a Putin así como también la política del presidente Trump, que supone un regreso al rearme de las “potencias” y a la posibilidad de una guerra. Sobre el tema de la península de Crimea –fuente de conflicto con “Occidente”– afirma que es rusa y reta a cualquiera a que le pruebe lo contrario.

Tal vez, para los supersticiosos o los que gustan de hallar símbolos en ciertos incidentes, un recuerdo de infancia sería la premonición de lo que habría de ocurrirle como futuro líder de la URSS. En la escuela, ya interesado en la política, Mijaíl se presentó como candidato a la Unión de la Juventud Comunista. Todos los jóvenes estaban sentados. Cuando les llegaba el turno se ponían de pie y se presentaban. Mijaíl se levantó, habló y cuando se fue a sentar cayó al suelo. Unos guasones (tal vez futurólogos) le habían retirado la silla. No obstante, resultó electo casi por unanimidad. Así comenzó la carrera política de Gorbachov: con una caída. Y empezaría a terminar con otra: la del muro de Berlín.

Seguramente allá por la década del ochenta, los que vieron en Gorbachov la esperanza de revitalizar el socialismo, (ingenuidad o visión histórica de largo alcance) también debieron haber sentido una gran tristeza con el derrumbe del gran experimento bolchevique. (¿El que vive de ilusiones muere de desengaños?)

Ya nunca sabremos si el socialismo –en lo que fue la Unión Soviética– pudo haber encontrado sus mejores caminos de democracia, transparencia, prosperidad económica con apertura creativa a la economía capitalista, presidida por una ética de solidaridad. Lo que sí sabemos es que el hombre del mapa en la cabeza lo intentó y fracasó. Su “premio de consolación” fue un lugar en la historia. Pero es una pena eso de entrar en la historia sin haber podido cambiar su curso hacia el punto cardinal más deseado, su destino más noble.

Una vez, Werner Herzog, el director de cine, le dijo a Gorbachov que probablemente el primer alemán que conoció fue algún soldado que quiso matarlo. Se refería al tiempo de la guerra cuando los alemanes ocuparon la región natal de Mijaíl y donde viven los mejores recuerdos de su infancia, entre otras razones, porque era el querendón de sus abuelos. Este le contestó que no, que el primer alemán que conoció fue un señor muy simpático que vendía caramelos. Mijaíl mostró apertura de espíritu. Tal vez quiso que así fuera el socialismo.

Gorbachov, viudo desde 1999, cumplirá 88 años el 2 de marzo. Sobre “su” obra las opiniones están divididas: para unos fue un gran líder; para otros, un traidor. En las fotos parece triste. Hay quien hubiera preferido verlo en fotografías victoriosas en medio de una multitud que canta feliz ondeando banderas rojas. Cierto. Son escenas de película donde se luce la esperanza, imágenes que uno no se puede sacar de la cabeza, como el lunar de Mijaíl.

Alianza de la humanidad para el bien vivir

Puede parecer sin importancia, pero la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó  el 2019 como año internacional de los idiomas indígenas. Esa decisión tiene como base la convicción para preservar e incentivar el uso de las lenguas indígenas  que es fundamental para la valoración de las culturas y la autoestima de estos pueblos.

Según la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL), en el continente latinoamericano hay cerca de 45 millones de indios e indias, organizados en 826 comunidades. Eso representa 8. 3% de la población latinoamericana. En todos los países, los pueblos indígenas tienen una historia de persecución y gran sufrimiento. En algunos países, mataron a los indios y  fueron considerados extinguidos. Sin embargo, en décadas más recientes, comunidades consideradas desaparecidas se  han encontrado vivas y han retomado su cultura original y buscan sus derechos colectivos. La ONU reconoce esos derechos y cada vez más una gran parte de la sociedad toma conciencia de que reconocer a los indios esos derechos le hace bien a toda la humanidad. En Bolivia y Ecuador, en las nuevas constituciones, esos países reconocen las naciones indígenas como grupos autónomos, unidos a todos los ciudadanos en una patria pluralista y formada por muchas etnias.

Aunque desde los años 90, la ONU haya firmado pactos y compromisos de protección para los pueblos indígenas, en varios de nuestros países, sus derechos a la tierra y a su autonomía cultural no han sido reconocidos. En Brasil, el nuevo presidente comparó los territorios indígenas con parques zoológicos. En esta nueva realidad brasileña, parece abrirse la temporada de caza a los pueblos indígenas. Como reacción, pueblos indios y la parte más sana de la sociedad brasileña están unidos en la defensa de los derechos humanos de indios y no indios.

Los movimientos sociales saben que el Bien vivir o el buen vivir es la propuesta cultural de muchos pueblos indios que puede unir toda la humanidad en un modo diverso de convivencia entre los humanos y comunión con la madre Tierra y la naturaleza.

El bien vivir propone considerar que el bien común debe ser buscado más que sólo el bien individual y la colaboración entre las personas debe substituir todas las relaciones de competencia. Las comunidades cristianas creen que esa forma de vida enraizada en el bien vivir es acá y ahora un inicio de lo que la Biblia llama el “reino de Dios”, o sea el proyecto que Dios tiene para el mundo. Es importante que seamos testigos de que ese nuevo modo de vivir es posible y urgente.

Crucigrama Carmelina Vizcarrondo Alvarez

Horizontales

1. _____ Vizcarrondo Álvarez; escritora y poeta puertorriqueña. Fue redactora en la revista Ínsula. Perteneció al movimiento poético «Integralismo».

7. 9 de _____ de 1906; nacimiento de Vizcarrondo, autora de «Minutero en sombras», «La rosa y el colibrí», «Duerme alma mía» y «Campanerito azul».

9. El rayo de _____; poema de Vizcarrondo.

10. Lugar donde se guarda el heno.

11. Diodo semiconductor que emite luz cuando se le aplica tensión.

12. Sustancia que se emplea para sazonar.

13. Nombre de la letra l.

15. Poemas _____ mi niño; poemario de Vizcarrondo de 1937.

17. Es el mar, _____ está, y te impregna todo el alma; poema de Vizcarrondo.

20. _____ Belén Montes: puertorriqueña apresada por el gobierno de EEUU por defender a Cuba.

23. _____; ciudad natal de Vizcarrondo.

26. Símbolo del osmio.

28. Río europeo, uno de los principales afluentes del río Danubio.

29. Todavía.

30. Onomatopeya usada para representar la voz del toro y de la vaca.

31. 7 de _____ de 1983; fallecimiento de Vizcarrondo.

32. _____ Droz; prisionera política puertorriqueña.

35. Sexta nota musical.

36. Satélite de Júpiter.

37. La _____ y el colibrí; poema de Vizcarrondo musicalizado por Jack Délano.

38. María del Carmen _____ Álvarez; fue conocida por el nombre de Carmelina. Perteneció al Ateneo Puertorriqueño. Autora de «Poemas para mi niño» y «Pregón en llamas».

40. Amarro.

41. Mensaje breve escrito.

43. Minutero _____ sombras; libro de cuentos de Vizcarrondo de 1941.

44. Existe.

45. Antes de Cristo.

47. Duerme _____ mía; poema de Vizcarrondo.

48. Campanerito _____: poemas para niños; libro de Vizcarrondo publicado por la Editorial de la UPR en 1985.

Verticales

1. Del verbo censar.

2. Composición para que la cante una sola voz.

3. Cilindro de madera, metal u otra materia, generalmente dura.

4. Isla pequeña situada junto a otra mayor.

5. _____ Estrada; compositor puertorriqueño, autor de «En mi Viejo San Juan».

6. Loíza _____; poema de Vizcarrondo.

7. Interjección usada para preguntar, llamar, reprender o advertir.

8. Símbolo del neón.

14. Pronombre.

15. _____ en llamas; poemario de Vizcarrondo de 1935.

16. Alguna.

18. _____; revista para la cual Vizcarrondo fue redactora.

19. Puso feo a alguien o algo.

20. Azuzar.

21. Árabe.

22. Obsequié.

24. Instrumento de hierro que se lanza al fondo del agua para sujetar la embarcación.

25. Municipio español de la provincia de Guadalajara.

26. Uno de los mantras más sagrados de las religiones dhármicas.

27. _____ Juárez; presidente de México, se le conoce como el «Benemérito de las Américas».

33. _____ Silén; escritor puertorriqueño, autor del libro «Los narcisos negros».

34. Cubierta más o menos llana de un edificio.

37. Color que tira a rojo, fem.

39. Que tiene o padece ronquera.

42. Carta de la baraja.

43. Interjección.

46. Fantasma.

Por una UPR segura y accesible

Este próximo jueves 24 de enero, a las 11:00 a.m., el Movimiento Estudiantil (ME) de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras llegará hasta La Torre para discutir dos situaciones fundamentales que afectan a la comunidad universitaria: la accesibilidad y la seguridad.

El Sal Pa’ Fuera y otras actividades se están coordinando como un proceso preliminar a la Asamblea General de Estudiantes, pautada para el próximo 6 de febrero.

“Antes de eso queremos preparar a las personas. El Movimiento Estudiantil quiere celebrar algunos eventos antes de la asamblea para unir fuerzas y hablar sobre los reclamos que vamos a estar presentando, así como sobre nuestros derechos en la UPR”, dijo Karla Casillas, portavoz del ME.

Los reclamos contenidos en el tema de la accesibilidad incluyen dejar sin efecto el aumento de matrícula para el próximo año, la remoción de exenciones de matrícula y el cierre de programas académicos y recintos. También, que se entreguen los documentos que está pidiendo la MSCHE.

La estudiante de Ciencias Sociales y del Programa de Género de la UPR destacó el empobrecimiento devastador actual de la infraestructura y los servicios, así como del estado emocional en la comunidad universitaria.

“Mientras la administración universitaria satisface el apetito del PNP, del PPD y de la Junta de Control, fallan en reconocer el efecto que esto tiene para la institución”, comentó Casillas.

En cuanto al tema de la seguridad, el ME está enfocado en atender el problema de la violencia de género y en denunciar a las personas con historial de acoso y hostigamiento en la Universidad. “Estamos lidiando con profesores y estudiantes acosadores mientras la universidad se niega a hacer algo”, dijo la estudiante. Destacó que hace un tiempo que vienen solicitando la lista de profesores, estudiantes y empleados que son acosadores, pero que la administración se niega a producirla.

“Urgimos a tomar acción, a expulsar los estudiante acosadores, quitarles las plazas a los profesores que incurren en esa práctica y dárselas a docentes que no tienen. No es justo darle prioridad a un acosador y sacar a otra persona que con mucha probabilidad está mejor capacitada para dar clases a los estudiantes”.

El ME se reunió el pasado viernes 18 para coordinar varias actividades en las que participarán principalmente el pleno y la asamblea.

Después de reunirse en La Torre, los estudiantes irán por los departamentos y el Centro de Estudiantes para seguir exponiendo sus reclamos. Luego, volverán a La Torre para exigir que el rector Luis A. Ferrao Delgado salga de su oficina. Según dijo la portavoz, el rector ha ignorado en varias ocasiones las reuniones pautadas para discutir con el ME lo que está pasando con la universidad. “De volver a hacerlo, seguiremos con nuestra marcha pacífica y vamos a parar en la Ave. Universidad”.

El movimiento ha mantenido comunicación con la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios y la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes con el propósito de crear un frente común para defender la UPR.