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La leyenda del puerto rico 

 

 

Por Reinaldo Pérez Ramírez/Especial para CLARIDAD

rei_perez_ramirez@yahoo.com

Escribir desde la invisibilidad…. desde el lado oscuro de la geografía. … [permite] la ficción de  [la]  invención de sus leyes y su grandilocuencia… 

Los Países Invisibles
Eduardo Lalo

No hay quien le siga los pasos a una leyenda de puerto.

  [El] barco que la recoge … la desparrama en tabernas …. 

barriadas y plazas …

 En ocasiones …. cobra tal fuerza que exige ….

 una narración escrita.
El Orfebre Demente
Jaime Córdoba

          Intento escribir la historia falaz de un país invisible:  el mío; el nuestro.  Como el narrador del orfebre demente del epígrafe, lo hago desde tabernas, barriadas y plazas en las que la gente  -ocupada en la difícil sobrevivencia diaria, abotargada, confundida, tentativa y vacilante-  permanece en silencio, paralizados sus mecanismos de reacción colectiva.  No quisiera admitirlo, pero en su concreción implacable, el momento apalabrado por actores con discursos de encargo y deliberación festinada, así lo exige.  Aunque ya lo sabíamos; es decir, ya lo sabíamos algunos o tal vez muchos de nosotros que durante años se nos vendió la idea de un país inexistente, la historia que aquí comparto nos debería impactar de manera contundente.  Desde las mismas tabernas, barriadas y plazas observo a lo lejos y de cerca la hiperrealidad de un tejido de desinformación ominoso que nos arropa como sábana encubridora.  Lejos de atenuar el frío, nos hace tiritar de angustia.

No existimos. Eso ha afirmado orondo y con desparpajo el Procurador General del Departamento de Justicia de los Estados Unidos en una reciente comparecencia ante la Corte Suprema del mismo país que nos adquirió mediante conquista militar. Si los nombramientos de la Junta de Supervisión Fiscal son inconstitucionales por no haber sido sus componentes confirmados por el Senado Federal, también lo son, aunque hayan sido electos por el pueblo, las investiduras de todos los gobernadores de Puerto Rico. Eso plantea ante la Corte Suprema Noel Francisco, solicitando se expida un recurso para eventualmente revocar la decisión del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de Boston que determinó la ilegalidad constitucional de la Junta.
          Los contornos geográficos de nuestras islas constituyen un territorio que advino a ser propiedad del conquistador como botín de guerra. La legalidad positiva del evento mediante el cual el conquistado cede a Puerto Rico al conquistador es tan simple como lo escribo.  Puerto Rico es una ficción. Una leyenda de puerto cuyo apellido -“rico»-   es también falaz.  ¿Acaso no estamos en quiebra?  La isla es sólo real estate y sus habitantes somos la fauna autóctona de nuestro nuevo amo.  Como los animales de finca en cualquier lugar del mundo, no se nos reconocen derechos algunos.  Ni siquiera es real el derecho a elegir mediante el voto directo a los funcionarios del gobierno colonial.
          Para mayor escarnio, el que suscribe la comparecencia de los EU ante su Corte Suprema que así lo afirma es un descendiente de filipinos cuya nación de origen también fue botín de la misma guerra en la que la gente y las islas se convirtieron en propiedad.  Por razones geopolíticas y económicas, el archipiélago filipino compuesto por más de mil islas en el Océano Pacífico obtuvo su independencia. El archipiélago puertorriqueño, compuesto por apenas un puñado y en el Mar Caribe, nunca la obtuvo.
          Para el jurista republicano  -nombrado por Donald Trump-  y para la rama ejecutiva del gobierno de Estados Unidos de la que es portavoz, nuestro derecho al voto mediante el que se nos permite elegir a nuestros gobernantes y en consecuencia nuestro país, nunca existió.  Somos una falacia jurídica.  No somos un país.
           No se asusten. Siempre supimos  -o debimos haber sabido-  que el entramado jurídico político del ELA era una farsa cuya legalidad permaneció en entredicho  hasta as reciente decisión en The Commonwealth of Puerto Rico v Sánchez Valle, 579 U.S.  (2016) (Kagan, J.).  Pero la realidad histórica es que Puerto Rico no es una ficción.  Nuestro país existe más allá de toda discusión en tribunales y cortes; más allá de la atormentada lógica jurídica positiva y del formalismo ciego del argumento legal impuesto por conquistadores en toda época.  Puerto Rico y su gente configuramos una nación cuya continuidad diaria ha ido decantando una cultura de sobrevivencia única, diversa en su mestizaje de colores, rica en su relación directa con la naturaleza de la Isa, generosa en su inquebrantable vinculación con nuestras diásporas en cualquier lugar del mundo.  No somos menos que ningún país en el conjunto de naciones.
          Apenas comenzamos a darnos cuenta de que quien nos arropa fingiendo protegernos, persigue asfixiar nuestra esencia, inventando leyes grandilocuentes mientras nos mira desde el lado oscuro de su geografía.

Los Centros de Salud Comunitarios salvaron vidas después del huracán (1)

 

Por Mc Nelly Torres | Centro de Periodismo Investigativo

Tres días después del huracán María, Isolina Miranda miraba con incredulidad lo que quedó del edificio de dos pisos donde una vez hubo un centro de salud comunitario en el corazón del pueblo San Lorenzo, que tiene unos 37,000 habitantes.

Miranda es la directora ejecutiva de COSSMA Inc., uno de los 20 centros de salud comunitarios en Puerto Rico.

Cuando el huracán llegó el 20 de septiembre de 2017, los fuertes vientos arrancaron el techo de zinc del centro de salud y la lluvia dañó todo lo que había adentro — medicamentos, muebles, computadoras, equipo médico y la recién renovada área de obstetricia.

Al llegar al centro destrozado, Miranda encontró a los pacientes y al personal esperando ansiosos. Los pacientes se preguntaban si la clínica estaba en condiciones de darles los servicios médicos dada la devastación, mientras que el personal estaba preocupado ante la posibilidad de perder sus empleos.

“La gente estaba llorando”, dijo Miranda mientras trataba de controlar su emoción. “Les dije que no se preocuparan… ‘Vamos a ver qué podemos hacer con lo que tenemos aquí’”.

Miranda vio el daño que el huracán dejó a su paso mientras manejaba hacia la clínica, y sabía que la necesidad de servicios médicos sería esencial tras el paso de la tormenta. Dio instrucciones al personal para que instalaran una carpa en la acera y comenzaran a documentar los nombres de los pacientes y los medicamentos necesarios mientras organizaban el transporte de los pacientes a otras clínicas de COSSMA con farmacias aún abiertas en pueblos cercanos.

Los centros de salud como COSSMA brindan atención médica primaria a las poblaciones pobres en Puerto Rico. Pero durante los primeros días y semanas después de María, estos centros se convirtieron en los primeros en dar apoyo a los que necesitaban asistencia médica y medicamentos. La respuesta de la mayoría de estos centros de salud ayudó en un momento en que se desató una crisis de salud pública y muchos hospitales cerraron, al tiempo en que las agencias gubernamentales federales y estatales — encargadas de responder después de un desastre natural — fallaron, según entrevistas a varias personas.

«No podíamos comunicarnos con nadie», dijo Miranda al describir los primeros días después de la tormenta. «Fuimos a las comunidades con nuestros servicios médicos».

En muchos casos, los proveedores de servicios médicos como COSSMA trabajaron bajo carpas ubicadas fuera del centro de salud porque los edificios estaban parcialmente dañados o no eran seguros. Mientras que otros, como los Centros de Servicios Primarios de Salud de Patillas, usaron sus unidades móviles para visitar a los pacientes en sus hogares, incluyendo algunos que vivían en áreas más remotas.

La Corporación de Salud Asegurada por Nuestra Organización Solidaria (SANOS) visitó refugios y centros de cuidado de ancianos en Caguas para brindar atención primaria y medicamentos a pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, asma y enfermedades del corazón. El centro de Patillas permaneció abierto al público, incluso mientras la tormenta entraba a tierra, a unas pocas millas de distancia.

Estos centros también fueron de los primeros en atender a pacientes con condiciones de salud pública estrechamente relacionadas con eventos catastróficos, como infecciones agudas, conjuntivitis, sarna, asma, dermatitis y enfermedades contagiosas como influenza, dengue, leptospirosis y zika.

«Estábamos solos en el mundo», dijo César Montijo, director ejecutivo de SANOS, un centro de salud en Caguas, al describir cómo su clínica intervino para brindar servicios médicos e incluso alimentos a las comunidades necesitadas 72 horas después del huracán.

Los esfuerzos de estos centros de salud luego del huracán confirmaron que son una pieza esencial en la estrategia de respuesta ante emergencias.

El año pasado, la Administración de Servicios y Recursos de Salud (HRSA, por sus siglas en inglés), la agencia federal que provee fondos para los centros de salud, otorgó $12.8 millones para apoyar los preparativos para desastres, especialmente en áreas remotas. 

Direct Relief, una organización cuya oficina matriz está en California y que da ayuda para atender las necesidades inmediatas de las víctimas de desastres naturales, aportó fondos para instalar paneles solares en 37 clínicas y brindó empaques con suministros médicos de emergencia a 12 centros de salud antes de la temporada de huracanes del 2019. Otros esfuerzos de preparación han incluido: generadores de mayor capacidad, instalar tanques de combustible lo suficientemente grandes para almacenar diesel durante 21 días o más, y construir sistemas de almacenamiento de agua y pozos.

El año pasado el gobierno de Puerto Rico solicitó al Congreso de los Estados Unidos $250 millones en fondos para equipar a los centros de salud comunitarios con materiales y equipos que los prepara para enfrentar un desastre. También se solicitaron equipos como vehículos todoterreno y clínicas ambulantes que estarían listas para responder en lugares con daños graves y áreas aisladas después de un desastre. Esto era parte del plan económico y de recuperación de desastres del gobierno.

El CPI pidió al Departamento de Salud detalles sobre si los fondos fueron aprobados y una lista de los centros involucrados en estos esfuerzos y cualquier plan de preparación para emergencias que incluya centros de salud. Salud refirió la petición a la Oficina Central de Recuperación y Reconstrucción de Puerto Rico (COR3) y esa agencia no proveyó la información luego de varias solicitudes.

El acceso a medicamentos y atención médica son vitales después de un desastre

El acceso a medicamentos y a servicios médicos puede convertirse rápidamente en una cuestión de vida o muerte después de un desastre natural y esto se hizo evidente después de que la tormenta dislocara la infraestructura — electricidad, transportación y comunicaciones — lo que provocó retrasos en el acceso a la atención médica, alimentos y agua.

En Puerto Rico, después de María, esos retrasos contribuyeron a aproximadamente 3,000 «muertes en exceso» entre el 20 de septiembre de 2017 y el 31 de diciembre de 2017, según el estimado más reciente de la Universidad de Harvard.

El estudio concluyó que algunas de las razones del aumento en el número de muertes después de la tormenta incluyeron la imposibilidad de acceder a medicamentos, la ausencia de médicos y la interrupción de los servicios médicos, la necesidad de equipo respiratorio que requería electricidad y la incapacidad de acceder al sistema del 911, especialmente en áreas remotas.

Montijo dijo que el enfoque de los centros de salud en la atención primaria le permitió a los hospitales concentrarse en casos más serios.

«Estamos hablando de tener medicamentos que necesitaban refrigeración o de proporcionar terapia a pacientes asmáticos porque no tenían luz en su casa», dijo Montijo. «Esas cosas básicas son importantes y también pudieran salvar vidas».

Arturo García, doctor y director médico en el centro de salud de Patillas, dijo que la clínica recibió a muchos pacientes buscando ayuda la noche de la tormenta.

«Tuvimos muchas personas que vinieron aquí para recibir su terapia respiratoria porque no tenían electricidad», dijo García, señalando que se habían preparado para eso porque la ciudad tiene una población de ancianos en aumento. «La gente murió aquí en Patillas porque no tenían electricidad», afirmó.

Sin embargo, 15 días después de la tormenta, los 20 centros de salud y sus clínicas alrededor de la isla no aparecían en los informes que preparaba diariamente la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) sobre los trabajos de emergencia.

Los informes diarios documentaron los esfuerzos de recuperación que se llevaban a cabo todos los días por las agencias de salud de Puerto Rico y el Departamento de Salud y Servicios Humanos federal, enumerando el número de hospitales, Centros de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) y las clínicas de atención de urgencias, según una revisión de más de 1,000 páginas de notas de FEMA obtenidas por el CPI, como resultado de una demanda presentada contra el gobierno federal para obtener los documentos.

Los informes diarios no incluían detalles específicos sobre las necesidades inmediatas de los centros de salud, tales como electricidad, agua, medicamentos y personal o cualquier esfuerzo en curso para brindar alivio. En cuanto a los memorandos de FEMA, los centros de salud comunitarios y su papel en la prestación de atención primaria de salud a las comunidades vulnerables no existían.

«El gobierno tenía múltiples prioridades y, en algún momento, el gobierno, el Departamento de Salud y FEMA decidieron concentrar sus esfuerzos en los hospitales», dijo Alicia Suárez, directora ejecutiva de la Asociación de Salud Primaria de Puerto Rico (ASPPR), destacando que había confusión sobre los centros de salud comunitarios. ASPPR es una organización de apoyo para los centros de salud en Puerto Rico.

En una respuesta vía correo electrónico, FEMA dijo al CPI que «apoyó las prioridades establecidas por el gobierno de Puerto Rico y el Departamento de Salud para determinar la asistencia que se brindaría a los proveedores de atención médica».

«El Departamento de Salud de Puerto Rico no asignó un rol de respuesta a la emergencia a los (centros de salud) 330 en la operación de rescate», escribió Juan A. Rosado Reynes, un portavoz de FEMA. «Por lo tanto, cualquier asistencia ofrecida a los sobrevivientes se coordinó por iniciativa propia».

Semanas después del evento, la ASPPR comenzó a transmitir un mensaje simple al gobierno y a FEMA: las instalaciones de atención primaria de salud también son importantes, dijo Suárez.

Nadie pudo haber anticipado la magnitud de la tormenta ni la devastación que dejó, ni siquiera los centros de salud que se prepararon para el huracán. Los retos se extendieron a las personas que trabajan en ellos: el 95% de los centros reportó que tuvo personal que perdió sus hogares.

Cuatro semanas después de la tormenta, el 89% de los centros de salud operaban en horario limitado debido a la falta de personal, electricidad y equipo, lo que les impedía ofrecer servicios de laboratorio, rayos X y dentales, entre otros, según un informe de noviembre de 2017 realizado por la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken. El 65% de los edificios de los centros de salud requirieron reparaciones estructurales.

Uno de los mandatos federales exigía que los centros de salud continuaran su misión, sin importar los daños causados por la tormenta, de proveer medicamentos y servicios de atención primaria de salud sin ninguna restricción, a quienes necesitaran los servicios después de un desastre natural, dijo Suárez.

Al servicio de las comunidades marginadas
La salsa retumbaba desde unas enormes bocinas durante una calurosa tarde en el vecindario rural de San Antonio en Caguas. La unidad móvil de SANOS estaba estacionada frente al centro comunal del vecindario y ese día tenía un médico de familia, un pediatra y una enfermera para recibir pacientes todo el día. Los pacientes, en su mayoría ancianos, esperaban dentro del edificio donde estaba más fresco, lejos del sol.

SANOS ofrece servicios de atención primaria de salud, tales como pediatría, vacunación, obstetricia, psicología, medicamentos a precios de descuento a través de un programa federal y otros servicios a aproximadamente 7,000 pacientes por año.

«Respondemos a las necesidades específicas de la comunidad», dijo Montijo, señalando que SANOS atiende a personas sin hogar, con VIH y de bajos ingresos, ya sean parte del programa de salud financiado con fondos públicos o no. «Cada comunidad tiene sus propios retos y necesidades».

El concepto de centros de salud comunitarios surgió en Estados Unidos como parte de la política pública llamada Guerra contra la pobreza de principios de la década de 1960, que se enfocó en combatir las raíces de la pobreza mediante la combinación de recursos de las comunidades y fondos federales para establecer programas como, por ejemplo, las clínicas en áreas rurales y urbanas en todo Estados Unidos. Hoy día, hay casi 1,400 centros con más de 11,000 clínicas en comunidades a través de los Estados Unidos y sus territorios.

Conocidos como los centros 330 en Puerto Rico, debido a que la Sección 330 de la Ley de Servicios de Salud Pública es el estatuto federal que crea y autoriza el Programa de Centros de Salud y su financiamiento, estos centros reciben fondos del programa federal de Administración de Servicios y Recursos de Salud (HRSA, por sus siglas en inglés) para ofrecer servicios de atención médica primarios en áreas desatendidas. Estos centros de salud surgieron en Puerto Rico en los años 80.

En Puerto Rico, los 20 centros de salud tienen un total de 79 clínicas, 10 unidades móviles y seis programas en escuelas públicas en 59 municipios, según la ASPPR. Los centros de salud son todos organizaciones sin fines de lucro independientes, en su mayoría financiadas con fondos federales, propiedad de las comunidades a las que sirven. Una junta directiva compuesta por los propios pacientes gobierna cada centro y sus clínicas.

En el 2017 los centros brindaron atención primaria de salud a más de 370,000 niños y adultos en toda la isla. La mayoría de los pacientes que buscan sus servicios en estos centros reciben Medicaid, pero las clínicas también brindan atención a personas con seguro privado, Medicare y personas sin seguro.

Después del huracán, tres cuartas partes de los centros experimentaron un aumento en el número de pacientes, según un informe de noviembre de 2017 realizado por la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken.

«Se hizo evidente que había una gran necesidad [de servicios] después del huracán, especialmente hacia poblaciones especiales», dijo Rubén Rodríguez Bou, un médico de familia de SANOS que ha practicado medicina desde 2004. «La falta de acceso a la atención médica es un problema entre la población anciana y esto fue evidente después de la tormenta».

Continuará..

La oposición venezolana se lucra con fondos para ayuda humanitaria

 

Por  Alvaro Verzi Rangel

Desvío de dineros, malversación de fondos de la ayuda humanitaria, inflación de cifras, fraude y amenazas fueron usados por el equipo del autoproclamado presidente interino venezolano Juan Guaidó en Cúcuta para rodearse de lujos, con la excusa de mantener a los militares venezolanos desertores. 

La primera denuncia la hizo Orlando Avendaño en Panam-Post, donde recordó que la oferta que atrajo a algunos miembros de las fuerzas armadas venezolanas fue que todo aquel que abandonara al presidente constitucional Nicolás Maduro sería tratado como un héroe. Los militares se terminaron hospedando en siete hoteles. Escándalos, prostitutas, alcohol y violencia; estadía en hoteles, manutención de ellos y su familia; medicinas, comida, bebidas, hospital, lo que necesitaran. 

El ministro venezolano de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, recordó que desde el 23 de marzo denunció con pruebas «el entramado de corrupción y conspiración internacional contra el país desde Cúcuta, Colombia», por parte del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, con dinero enviado (centena de miles de dólares) para reclutar sicarios.

Juan Guaidó, por su parte, tuiteó: “Delegación en Colombia ha manejado con austeridad y limitaciones económicas situación de militares en ese país. Ante denuncias, pido al embajador Calderón Berti solicitar formalmente a organismos de inteligencia colombiana la investigación necesaria. ¡Transparencia ante todo!”. 

Y el secretario general de la OEA intetó también deslindarse de la corrupción que todos conocían: “Solicitamos a jurisdicción competente investigación esclarecedora de graves cargos aquí formulados, determinar responsabilidades y exigir rendición de cuentas. No hay democratización posible bajo la opacidad de actos de corrupción”. 

Del fracaso de la Operación Cúcuta del 23 de febrero se logró tejer una red de corrupción. Los exdiputados José Manuel Olivares y Gaby Arellano, era quienes conducían la parte operativa relacionada a los esfuerzos por ingresar ayuda humanitaria desde Cúcuta y la eventual posibilidad de un quiebre militar en la frontera que derivaría en el gran triunfo del ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela. Pero fue un fracaso.

El 24 de febrero, al día siguiente de que decenas de militares cruzaran la frontera hacia Colombia, Guaidó firmó una carta en la que se autorizó a Rossana Barrera y a Kevin Rojas, ambos militantes de Voluntad Popular (VP), la atención del comando, logística y seguridad de los “ciudadanos venezolanos, civiles y militares, que ingresan a territorio colombiano, buscando ayuda y refugio”. Barrera, es cuñada del diputado de VP Sergio Vergara, mano derecha de Guaidó, desde la prisión de Roberto Marrero.

Del pago de los hoteles, el gobierno de Colombia se estaba encargando del pago de unos y ACNUR, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, de otros, incluidos los hoteles Hampton Inn y el Villa Antigua, en Villa del Rosario. A la gente de Guaidó, le correspondía el pago de los hoteles Ácora y Vasconia.

Una alarma sonó en el gobierno de Colombia, sobre la cifra de militares venezolanos desertores en Cúcuta. La información que le pasó Guaidó al presidente colombiano Iván Duque fue de más de 1.450 funcionarios. La inteligencia colombiana concluyó en que Barrera y Rojas habían inflado la cifra de desertores, ya que son menos de 700.

Las alarmas se prendieron cuando Barrera y Rojas empezaron a llevar una vida de millonarios, desarrollando todo un entramado para malversar fondos relacionados a la ayuda humanitaria y la manutención de los militares en Cúcuta, en hoteles, discotecas, bebidas, comidas y ropa cara en tiendas de Bogotá y Cúcuta, reportes de alquiler de vehículos y pagos en hoteles con sobreprecios. 

Otro incidente, del que se percató el Gobierno de Colombia, estuvo relacionado con la cifra de militares en Cúcuta. La información oficial, proveída por el Gobierno de Juan Guaidó al de Iván Duque luego de una valoración, era de más de 1 450 funcionarios. No obstante, una evaluación paralela de inteligencia colombiana concluyó en que Barrera y Rojas habían inflado la cifra de desertores. Realmente eran unos 700.

El pasado 15 de mayo, unos 60 desertores de la fuerza armada de Venezuela y sus familias fueron desalojados del hotel en el que se refugiaban en Colombia debido a deudas con el hospedaje.

A mediados de mayo ambos encargados de la operatividad en Cúcuta se propusieron organizar una cena benéfica lujoso restaurante Pajares Salina de Bogotá, con el fin de recoger fondos para mantener a los uniformados y sus familiares, a la que se opuso el “embajador” de Guaidó, Calderón Berti. La cena se canceló finalmente.

Los servicios de inteligencia colombianos alertaron a Caracas: «Leopoldo López y Juan Guaidó se enteraron de todo lo que hacían Rossana Barrera y Kevin Rojas», quienes fueron apartados, pese a la férrea defensa de la gente de Guaidó, que intentaban desviar la atención contra Calderón Berti. Barrera entregó en una aditoría practicada en Bogotá soportes por apenas cien mil dólares de gastos durante su estancia en Cíucuta.

Molestia de los colombianos

El Gobierno de Colombia está molesto y se siente estafado en su condición de “aliado” de la oposición venezolana, no solo por los dolosos manejos de la gente de Guaidó sino que jamás le comunicaron sobre los diálogos que se desarrollaron en Oslo con representantes del gobierno. Hace un mes Guaidó y López supieron del entramado corrupto de sus emisarios en Cúcuta: hasta ahora no respondieron.

Barrera y Rojas eran asimismo corresponsables del manejo de las toneladas de ayuda humanitaria estacionada en Cúcuta y donada por varios países, junto a Miguel Sabal, el designado por Guaidó para manejar todo lo relacionado a USAID: el 60% de todos los alimentos donados por diversos gobiernos, como el chileno, se dañó, se pudrió.

Estas comprobaciones despertaron las alarmas e investigaciones en varios gobiernos sudamericanos, que también sumaron sus “ayudas” a la oposición venezolana, mientras financian a los “embajadores” y “enviados especiales” de quien ahora ya no presentan como “presidente interino” sino solo como “presidente de la Asamblea General”.

Reproducido de www.rebelion.org

El autor es Sociólogo venezolano, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la ) 

La fase dos de Trump y China

 

Por Eduardo Ibarra Aguirre

 

Para entender quizá la más reciente de las amenazas de Donald Trump a México, y también las muchas que seguirán, es preciso echar una mirada al proceso electoral del primer martes de noviembre para comprender los juegos retóricos que reproduce vía Twitter, en la víspera de su cumpleaños 74.

Amenaza Trump: “Si (México) hace una gran labor, entonces no vamos a tener mucha gente llegando. Si no la hacen, entonces tenemos fase dos, que es muy dura, pero creo que harán una buena labor”. Mas reconoció que “México nos está ayudando mucho más sobre migración que los demócratas en Estados Unidos… el presidente de México (Andrés Manuel López Obrador) y yo tenemos una relación muy, muy excelente”, y resaltó que el país vecino está trasladando 6 mil integrantes de la Guardia Nacional al sureste de México, “un número que nunca se había escuchado antes”.

Al parecer los números sobre las intenciones de voto del electorado estadunidense están muy lejos de favorecer al híper activo tuitero que acaba de cometer una gran pifia con el príncipe británico.

Veamos. Joe Biden y Bernie Sanders arrasan con Trump en nueva encuesta de presidenciables. El primero lo supera con 13 puntos (53% contra 40%) y el senador que se proclama socialista tiene una ventaja de nueve puntos (51% contra 42%). Además de los precandidatos del partido azul y su burro, como la senadora Kamala Harris que supera a Trump 49% contra 42%. Le sigue la senadora Elizabeth Warren, quien lo supera con 49% contra 42% del presidente.

De acuerdo con la encuesta de la Universidad de Quinniapiac, de Hamden, Connecticut, el panorama es tan negativo para el blofero presidente que figuras de bajo perfil, como el senador Cory Booker y el alcalde de Indiana, Pete Buttigieg, también lo superan con 47% contra 42% de Donald John.

Los focos rojos están encendidos para el magnate inmobiliario y evasor fiscal porque hasta la “chiquillada” demócrata lo supera en intención de voto, muy por encima del margen de error de la encuesta que es de 3.5%.

Así se comprende mejor la conducta sumamente hostil y demagógica del misógino que emplea migrantes indocumentados en sus empresas. Y si a lo anterior agregamos el anuncio hecho el día 12 por la portavoz de la Cancillería de la República Popular China, Hua Chun Ying, en Pekín, el cuadro queda completo:

“Altos cargos de Estados Unidos afirman que ‘la era de la rendición comercial de su país ha llegado a su fin’, pero es su intimidación económica global y su hegemonía lo que ha terminado, EU debe volver a respetar las leyes internacionales, dejar de abrogarse ni derechos ni mandatos extraterritoriales, debe aprender a respetar a sus similares, para así salvaguardar unos intercambios diplomáticos y comerciales transparentes y no discriminatorios; China y EU han negociado en el pasado otras fricciones con buenos resultados, así que las puertas al diálogo están abiertas, siempre que sea sobre la base del respeto y el beneficio mutuo. Pero mientras persistan estas nuevas fricciones comerciales planteadas, China de manera recíproca unilateral, informa al gobierno de Estados Unidos de América, y al mundo entero, que procede en lo inmediato a imponer aranceles a 128 productos originarios de EU. A su vez, se comienza a considerar la idea de cesar en la compra de deuda pública estadunidense. Es todo, muy buenas noches”.

Un golpe directo y al corazón de la estrategia proteccionista del emperador desesperado por reelegirse para ocupar cuatro años más la Casa Blanca, pero sin reparar en que el imperio de las barras y las estrellas ya no está en condiciones de imponer sus intereses y voluntad donde se le pegue la gana sin pagar altos costos.

Reproducido de www.alainet.org

La corrupción de Moise, un pueblo alzado… sin soluciones a la vista

 

Por Victoria Korn

La publicación del segundo informe de la Corte Superior de Cuentas haitiano sobre la corrupción en el manejo del fondo de Petrocaribe, que confirma la implicación del presidente Jovenel Moïse y su gobierno en el desfalco, ha desatado una nueva ola de movilizaciones, tras las enormes protestas de julio de 2018 contra el aumento de los combustibles y el ajuste impuesto por el FMI, y luego con el movimiento contra la corrupción de Petrocaribe.

Como era de esperarse, Moise negó su implicación en actos de corrupción y malos manejos de los fondos públicos. ‘Su presidente, el que usted votó, no es corrupto y nunca lo será’, dijo Moise durante un acto en el aniversario 24 de la Policía Nacional, y pidió dejar que el sistema de justicia haga su trabajo y lleve a cabo la investigación para responsabilizar a aquellos que usaron mal el tesoro público.

 

Los fondos de Petrocaribe llegaron al país para ser destinados a proyectos de infraestructura social y energética, pero se encontraron con sobreprecios, subejecuciones, contratos yuxtapuestos, obras fantasmales, liquidación precoz de fondos, evasión fiscal, nepotismo, donde, según el segundo informe de la segunda auditoría del citado tribunal, Jovenel Moïse participó de forma directa a través de empresas de su propiedad, como Agritrans.

 

También aparecen vinculados a la trama de corrupción funcionarios de carrera, primeros ministros, ex ministros y directores de empresas. Se trata en suma de un hecho de corrupción que, a escala local, quizás resulta aún más significativo que el escándalo trasnacional en torno a la constructora Odebrecht. Y sin embargo, como son las cabezas de un gobierno plenamente consustanciado con los intereses estadounidenses las que penden de un hilo, nadie pondrá el grito en el cielo.

 

Tras la publicación del informe del Tribunal, a finales de mayo, el gobernante enfrenta una fuerte presión popular que pide su renuncia y lo acusa de no tener moral para dirigir la nación. El 9 de junio se realizaron gigantescas marchas en la capital, Puerto Príncipe, y las principales ciudades del país con cantos y consignas como “Vamos al palacio a buscar el dinero de Petrocaribe, si no aparece lo vamos a quemar”. El 10 y el 11, el país fue paralizado por una huelga general y las protestas han continuado toda la semana pese a la brutal represión.

 

La crisis política se sigue agravando. Es un gobierno ilegítimo, producto de un fraude electoral en 2016, con un candidato designado por el ex presidente Michel Martelly y la embajada estadounidense. Moise fue aupado a un fantasmagórico primer lugar, desplazando al ganador legítimo, el exsenador Jean-Charles Moïse, a un tercer puesto que no le permitió ni proyectar su sombra en un ballotage.

 

Ha ido perdiendo el apoyo de sectores de la burguesía y de la Iglesia Católica, que empiezan a cuestionarlo, ante la presión de la lucha popular. El 30 de mayo senadores opositores impidieron la ratificación del gabinete de Moïse encabezado por el primer ministro Jean Michel Lapin, con lo cual cobra fuerza la denuncia de que Moïse encabeza un gobierno de facto sin sustento legal al no contar con apoyo parlamentario.

 

Un grupo de diputados solicitó en una carta abierta al presidente del Congreso que abra un procedimiento para destituir a Moïse. El cuestionamiento generalizado alcanza también al parlamento, pues la oposición burguesa también está involucrada directa e indirectamente en la corrupción.

 

La gente en las protestas habla de la necesidad de acabar con “el sistema”. La gente repudia no solo al gobierno sino al régimen en su conjunto, los mecanismos de explotación y saqueo que caracterizan al Estado capitalista haitiano bajo la dominación semicolonial de Estados Unidos, Francia, Canadá, Alemania, España, los países que integran el Core Group.

 

Esta instancia, en la que también participan delegados de la Unión Europea, la ONU y la OEA, es odiada por su respaldo al gobierno derechista de Moïse y el Partido Tet Kale (PHTK, partido de las cabezas rapadas), por su apoyo a la represión policial en febrero de este año, cuando elogiaron el “profesionalismo” de los represores, y por su participación en la rapiña económica contra el pueblo haitiano.

 

Los movimientos sociales repudian la brutalidad policial, reflejada en asesinatos y decenas de heridos, y exigen la expulsión del Core Group y a las fuerzas de ocupación de la Minustah. Señalan que la deuda externa debe anularse y exigir reparaciones históricas a Francia y EEUU, por las extorsiones e invasiones sufridas por el pueblo haitiano a manos de ellos desde la independencia.

 

El estado está en completa bancarrota, deficitario en la provisión de derechos sanitarios, educativos o habitacionales, atado por las correas del Fondo Monetario Internacional  y del Banco Mundial, militarmente ocupado desde el año 2004 por las misiones de “pacificación” y “justicia” de la ONU, y que usa instrumentos represivos desproporcionados para reprimir ciudadanos de a pie, pero que carece de la capacidad o de la voluntad de poner un límite a las bandas criminales organizadas y financiadas por el propio poder político.

 

Estos grupos, los “gangs”, los que perpetran masacres y aterrorizan las comunidades para que los senadores o expresidentes que los organizaron y armaron, vuelven a financiarlos y cobijarlos bajo su ala, como sucedió con el por estas alturas ya casi mítico Anel, amo y señor de Grand-Ravine. Los gangs cumplen objetivos como forzar a la ciudadanía a abandonar las calles que ocupan casi sin solución de continuidad desde hace años contra la crisis económica, la carestía de la vida, la ocupación internacional y la corrupción gubernamental.

El movimiento Popular Nou pap Domi (No dormiremos) convocó la nueva jornada de protestas, tras la masiva respuesta de la movilización del jueves último en Puerto Príncipe. Integrado en su mayoría por jóvenes, exigen la renuncia del presidente Jovenel Moise y denuncian la corrupción como uno de los principales males del país. Según sus organizadores, la marcha fue un éxito, pero bandas paramilitares asesinaron a un periodista.

 

A diferencia de protestas anteriores, en esta ocasión la ciudad no se paralizó, y en otras zonas de Puerto Príncipe, se reanudaron las actividades, ralentizadas desde la movilización de este domingo. Pero siguen sucediéndose fuertes incidentes en las calles de Haití, donde a las cargas policiales violentas e indiscriminadas se suceden también ataques a la población por parte de grupos paramilitares que se mueven como el pez en el agua protegidos por las fuerzas policiales.

 

Los analistas señalan que la constelación de personas que exigen la partida de Jovenel parece ser más opuesta entre sí que contra el poder de Kale. Enfrentamientos en redes sociales y medios tradicionales son ilustrativos de ello. Obviamente, más allá de manifestaciones, para sacar al gobierno de Moïse y al parlamento corrupto, recuperar los dineros de la corrupción para invertirlo en salud, educación, acceso al agua, agricultura e industrialización, reorganizando al país al servicio de las mayorías populares, es necesario construir un frente de las organizaciones en lucha.

 

El último experimento progresista y popular en Haití fue en el año 1991, la del cura salesiano Jean Bertrand-Aristide, que supo conducir a una verdadera avalancha de voluntades y votos (“Lavalas”, “avalancha” en la lengua nacional haitiana, se llamaba precisamente su coalición), fue abortado con repetidos golpes de estado, con la presión externa financiera y diplomática, con su regreso condicionado al país y finalmente con una ocupación militar que no cesa.

 

Desde los sectores del poder se habla de la conformación de un gobierno de transición –forma neoliberal de consenso- dirigido por los mismos sectores que están siendo impugnados por la movilización popular. Pero hasta que no confluyan todas las organizaciones independientes y sociales que defienden los derechos de los trabajadores, los campesinos, las mujeres, la juventud, el ambiente que se oponen al saqueo megaminero y las organizaciones comunitarias, será difícil que haya cambios en Haití.

 

La autora es periodista venezolana asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la), desde Puerto Príncipe