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Rafael Acevedo Rodríguez y el periodismo del futuro

PRESENTACIÓN LIBRO MUERE RIGGs. Foto Alina Luciano

 

Especial para CLARIDAD

Rafael Acevedo Rodríguez es quizás más conocido como poeta (Libro de islas, Instrumentario, Elegía franca). O como novelista, creador de literatura especulativa (Exquisito cadáver). O como fundador de la editorial independiente La Secta de Los Perros, quizás. Quizás, digamos, sean menos obvias sus contribuciones al trabajo periodístico, en particular a la tradición del “periodismo cultural” en la dice que se inserta su obra. Y, sin embargo, hoy recibirá el Premio Bolívar Pagán de Periodismo que concede el Instituto de Literatura Puertorriqueña. El laudo indica que se le otorga “por sus trabajos publicados en el periódico digital CLARIDAD

El mismo Rafael Acevedo ha escrito recientemente que “lo que hago hace 30 años en el medio en el que trabajo es periodismo cultural. La cultura es nuestra identidad. Plural y diversa. Sobre eso escribo.” Pero igual, “periodismo cultural” quizás sea una etiqueta demasiado estrecha para lo que hace Rafah en CLARIDAD. Como editor de En Rojo, sobre todo, no hay duda de que ha buscado la manera de promover las artes, sobre todo la literatura, en un país y en una época cuyas instituciones culturales (públicas, privadas, burguesas) han estado en franco deterioro. Promover, dije, pero también desarrollar, en su polifacética carrera editorial, sea desde La Secta o desde En Rojo. En ambos proyectos editoriales, hay que señalar que le ha dado a la juventud una importancia destacada Muchas primicias en las letras puertorriqueñas han pasado por sus ojos. (Primer paréntesis autobiográfico: por Rafah llegué yo a En Rojo, cuando me publicó una reseña, que quisiera yo olvidar, en el 2012, y desde entonces siempre he estado aquí, ahora bajo la columna rotativa En Reserva.)

Rafa e Inés Mongil.
Junto a Luis Rafael Sánchez en una visita a CLARIDAD. Foto Maribel Franco
Celebrando el 60 aniversario de CLARIDAD.Foto por Víctor Birriel
Rafa, Jorge Lefevre y Maia Sherwood en la presentación el libro Debi Tirar Mas Fotos. Foto Christian Rosado Medina
Visita de los martes de Rafael Cancel Miranda y Angie Vázquez. Foto por Maribel Franco
Oscar López Rivera a su regreso en CLARIDAD. Foto Alina Luciano

Pero sus escritos son, también, en la mejor tradición del ensayo latinoamericano y caribeño, incitaciones. Reflexiones, controversias, comentarios, que llegan a los límites de lo que aguanta la página de un periódico. En lenguaje ágil, a veces, poética, en otras ocasiones, o en una combinación de ambos registros, pero siempre en sus características oraciones breves, cortantes. (Segundo paréntesis autobiográfico: estilo que, consciente o inconscientemente, tantas veces he replicado en mi escritura).

Toda esta obra está enmarcada en un proyecto claramente político. Y político ha sido la mejor tradición periodística puertorriqueña, razón, quizás, por la que el premio que recibe lleve el nombre de un dirigente del Partido Socialista histórico, y por la que el Día Nacional del Periodista en Puerto Rico sea el día en que se conmemora el natalicio de César Andreu Iglesias.

Quien mejor lo ha apalabrado hasta ahora ha sido Rafah: “Llevo 36 años haciendo periodismo. Y aunque colaboré con el periódico de burguesía criolla par de años, siempre lo he hecho con CLARIDAD. Es ese semanario, que según algunos amigos es extremista, en el que he trabajado como redactor, colaborador y ahora como director del En Rojo”.

Humildemente, y a nombre del equipo de CLARIDAD y En Rojo (del que he formado parte un lustro de veranos, como bateador emergente de Rafael Acevedo), escribo esta nota en reconocimiento del premio a Rafah, un reconocimiento, también, a la necesidad apremiante de un periodismo comprometido, no dogmático, que cuide la palabra y el gesto, que apueste por el futuro.

¡FELICIDADES RAFA!

CONFLICTO PALESTINA-Israel ANTES DE 1948: Contexto histórico y fuentes para consulta (1ra. Parte)

 

Annette Lavastida Fajardo

Introducción:

El “conflicto” (ocupación) entre Palestina e Israel tiene raíces anteriores a 1948, forjadas durante el Mandato Británico de Palestina (1922-1948) y aun antes bajo dominio otomano. En este texto recopilo el proceso histórico previo a la creación del Estado de Israel en 1948, examinando documentos desclasificados (británicos, estadounidenses e israelíes), estudios antropológicos sobre la sociedad palestina pre-1948, evidencia arqueológica utilizada en narrativas territoriales, y documentos históricos de las primeras organizaciones sionistas. Se presentan citas de fuentes primarias y secundarias (en español e inglés), mapas y cronologías para contextualizar los hechos clave, junto con observaciones críticas sobre la fiabilidad de dichas fuentes.

Contexto histórico hasta 1948

Tras la Primera Guerra Mundial, el Imperio otomano perdió sus provincias árabes y Gran Bretaña ocupó Palestina en 1917. La Declaración Balfour de ese año, emitida por el canciller británico Arthur Balfour, prometía apoyar “el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío”, ignorando los derechos políticos de la mayoría árabe palestina.

En 1922 la Liga de las Naciones formalizó el Mandato Británico de Palestina, otorgando a Gran Bretaña la administración del territorio. El mandato no fue neutral: los británicos incorporaron la Declaración Balfour en los términos del Mandato, comprometiéndose oficialmente a facilitar el proyecto sionista. Esto se tradujo en políticas que favorecieron abiertamente la inmigración judía y la colonización agrícola judía, a la vez que negaban a la mayoría árabe instituciones representativas reales. Como resume el historiador Rashid Khalidi, el mandato británico fue “un regalo extraordinario” al movimiento sionista, permitiendo la creación de una protoadministración judía paralela apoyada por Londres. Mientras tanto, a los palestinos se les negaba la autodeterminación y el autogobierno democrático en su propia tierra.

Durante las décadas de 1920 y 1930 crecieron las tensiones. La población judía aumentó por sucesivas olas migratorias (especialmente de Europa oriental) facilitadas por el Mandato, y las organizaciones sionistas adquirieron tierras (a menudo a terratenientes ausentes) desalojando a campesinos árabes.

CONTEXTO:

  1. En 1920, se compraron más de 10.000 acres en Marj Ibn Amir (Valle de Jezreel), expulsando a más de 700 familias campesinas palestinas. El caso fue tan conflictivo que generó revueltas locales, pues los desalojados no solo perdían sus casas, sino su medio de subsistencia.
  2. Prohibición de trabajo árabe:

El Yishuv (comunidad judía en Palestina) tenía una política explícita de “conquista del trabajo”, promovida por la Histadrut (central sindical judía), que prohibía contratar árabes en tierras o fábricas judías.

Esto no solo aisló económicamente a los palestinos, sino que llevó a reemplazar comunidades árabes enteras por colonos judíos, creando enclaves cada vez más segregados.

  1. Acuerdos de exclusividad étnica:

Las tierras compradas por el JNF incluían cláusulas que prohibían su reventa o arrendamiento a no judíos. Esto reforzaba la lógica de limpieza étnica por vía legal-administrativa mucho antes de que existiera un ejército sionista formal.

  1. Desalojos con protección británica o mediante presión:

Aunque los desalojos eran “legales” en términos de compra, la resistencia de los palestinos fue reprimida por las fuerzas coloniales británicas.

En muchos casos, la policía británica acompañaba a los funcionarios sionistas para forzar los desalojos, generando odio hacia ambas estructuras coloniales: la sionista y la imperial británica.

La mayoría palestina, que ni estaba ausente ni vivía en un “desierto” como alegaba la propaganda sionista, resentía la doble política colonial: ocupación británica y apoyo a la colonización judía. Ya en 1920-21 y 1929 ocurrieron disturbios y choques sangrientos entre árabes y judíos en Jerusalén, Jaffa y Hebrón. La situación desembocó en la Gran Revuelta Árabe de 1936-1939, un levantamiento nacional palestino contra el mandato británico y la inmigración judía masiva. Gran Bretaña respondió con una dura represión militar: ley marcial, detenciones y ejecuciones de rebeldes. Esta revuelta obligó a Londres a reconsiderar sus promesas. En 1937 una comisión real (Comisión Peel) propuso por primera vez partir Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe, e incluso recomendó la transferencia forzosa de 225.000 árabes fuera del futuro estado judío. Los líderes sionistas aceptaron tácticamente la idea de una partición parcial, viéndola como un paso inicial, mientras que los árabes palestinos y los países vecinos la rechazaron frontalmente.

En 1939, antes de la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña emitió un Libro Blanco que limitaba la inmigración judía y prometía la independencia de Palestina en 10 años con mayoría árabe, tratando de aplacar a los árabes dado el contexto prebélico.

Esta política indignó al movimiento sionista. Grupos armados judíos clandestinos como Irgún (Etzel) y Lehi (grupo Stern) tacharon a los británicos de traidores y comenzaron campañas terroristas contra las autoridades británicas (atentados con bombas, asesinatos de funcionarios) durante los años 1940-47. Tras la Shoá (Holocausto), aumentó la presión internacional para encontrar solución al problema de los refugiados judíos; los sionistas intensificaron la inmigración (legal e ILEGAL) a Palestina, provocando choques con los británicos. Agotada y económicamente debilitada tras la guerra, Gran Bretaña decidió poner fin al Mandato y pasó la cuestión de Palestina a la recién creada ONU en 1947.

La ONU propuso la Resolución 181 (Plan de Partición) en noviembre de 1947, recomendando dividir el territorio en dos estados independientes –uno árabe y otro judío– con Jerusalén internacionalizada. Los líderes sionistas aceptaron públicamente el plan (aunque los sionistas revisionistas, como Menájem Beguin del Irgún, lo rechazaron abiertamente, calificándolo de “ilegal”), mientras que los palestinos y los estados árabes lo denunciaron por injusto. Palestina tenía unos 1.3 millones de árabes y 600.000 judíos en 1947; sin embargo, el plan otorgaba al futuro estado judío más de la mitad del territorio (incluyendo zonas con población mayoritariamente árabe). Esto, sumado a que no se consultó a la población nativa palestina sobre su propio destino, hizo inviable la solución diplomática.

Tras la aprobación del plan de la ONU en noviembre de 1947, estalló la guerra civil en Palestina entre las milicias sionistas y las fuerzas árabes palestinas. En los meses previos a la retirada británica (que se fijó para el 14 de mayo de 1948), los combates se intensificaron. Las organizaciones terroristas judías –la Haganá (fuerza principal afiliada a la Agencia Judía), el Irgún y el Lehi– pasaron a la ofensiva con la implementación del Plan Dalet (Plan D) en la primavera de 1948. Este plan militar estratégico contemplaba asegurar el territorio designado al Estado judío e incluso controlar áreas adyacentes mediante la limpieza de poblados árabes considerados “hostiles”. En la práctica, durante abril-mayo de 1948 las fuerzas sionistas desalojaron ciudades de mayoría árabe (Tiberíades, Haifa, Safed, Jaffa, etc.) y decenas de aldeas mediante bombardeos, masacres selectivas y expulsiones para sembrar el pánico. Un caso infame fue la masacre de Deir Yassin (9 de abril de 1948) cometida por Irgún y Lehi, donde más de 100 civiles fueron asesinados; noticias de esta matanza precipitaron el éxodo en masa de palestinos atemorizados.

El 14 de mayo de 1948, los líderes sionistas (bajo David Ben-Gurión) declararon la independencia del Estado de Israel en Tel Aviv, al vencer el Mandato. Al día siguiente, tropas de estados árabes vecinos (Egipto, Transjordania, Siria, Irak y otros) intervinieron, alegando defender a la población palestina –dando inicio formal a la primera guerra árabe-israelí (1948). Sin embargo, para entonces alrededor de 700.000 palestinos ya habían sido expulsados o habían huido de sus hogares durante la fase civil de la contienda (lo que los palestinos llaman Al-Nakba o “La Catástrofe”). Las mal equipadas fuerzas irregulares palestinas colapsaron rápidamente; los oficiales británicos mismos reportaron a Londres a inicios de 1948 que los árabes de Palestina “habían sufrido derrotas abrumadoras” y que huían “por miles”, quedando su única esperanza en la intervención de los ejércitos regulares árabes. La guerra de 1948 concluyó a inicios de 1949 con la victoria de Israel, que amplió su control al ~78% de la Palestina del Mandato (más allá de los límites de la ONU propuestos). El resto del territorio quedó bajo control de Transjordania (Cisjordania y Jerusalén Este) y de Egipto (Gaza). No se permitió regresar a la mayoría de refugiados palestinos, consolidándose así la limpieza étnica originaria de la ocupación.

 

En la próxima parte presentaremos una cronología de eventos claves.

 

 

ELIA se abre camino en el género urbano

Foto por Adrián Rodriguez alicea

 

El día que Elianette Marrero Torres escuchó a Ivy Queen por primera vez, la escuchó desde un MP3 con diseño de los juguetes Bratz. Un primo le había equipado el artilugio con un sinnúmero de canciones que se dividían en dos archivos: A y B. En el primero, le contaron a los padres de Marrero, estaban los sencillos incluidos con el dispositivo; en el segundo, nada. Pero lo cierto es que el archivo B tenía “todas las canciones” que se escuchaban en Puerto Rico para entonces.

Fue uno de los muchos hitos que marcaron la mirada artística de Marrero Torres, quien creció tocando percusiones y cantando en los altares de una iglesia episcopal, en su natal Morovis. A los 12 años, cuenta como quien revela un detalle clave de su vida, la poesía llegó para darle nombre a aquello que le afectaba.

“Yo consumía mucho lo urbano. Yo veía mucho la película del reguetón. Yo me crié escuchando reguetón. De momento, el reguetón para de estar sonando ¿y qué es lo que estamos escuchando? Trap. Los Trap Kings, Bad Bunny, que si Bryant Myers, Anonimus, Darkiel, Almighty, Lary Over. Yo me los sé todos”, narró en exclusiva con En Rojo.

El descubrimiento de los traperos entroncaba con el que, a los 13 años, hizo de la diva, la potra y la caballota, Tego Calderón, Arcángel, Residente y otros exponentes del género urbano. Estas figuras, que tenían “un palabreo” que Marrero usa, la inspiraron a seguir ese estilo. Y a los 16, habiendo afinado el tintero, decidió organizarse para tener una carrera profesional como artista. Ahí nació ELIA.

Para la cantautora, su oportunidad surgió cuando logró entrar en contacto y relación con Rimas Publishing. Con decenas de piezas como “Cacica”– la más reciente– circulando en plataformas como YouTube, Apple Music y Spotify, la cantautora se ha presentado en eventos multitudinarios como SXSW y califica su experiencia actual como una “montaña rusa”. A sus 23 años, está abierta a la dirección en que corra esa montaña rusa.

“El primer heartbreak (desamor) de la vida es de los 1 a los 5 años porque es uno de los primeros actos de conciencia. Así es mi música ahora mismo. Cuando yo tomé conciencia de las cosas que estaban pasando en el mundo y empecé a hablar de ellas. Antes de eso, nunca tuve los cojones de decir que esto está pasando”, comentó con relación al giro que ha tomado su letra en tiempos recientes.

En esa línea, ELIA comparte que la pandemia supuso uno de los retos más fuertes para su carrera porque le privó de una graduación normal de la escuela superior y, en términos prácticos, le puso un alto a sus aspiraciones musicales. Esa depresión, explicó, penetró en sus relaciones y el contenido de ese tiempo. Algo similar le impulsó, el año pasado, a moverse y ofrecer conciertos clandestinos– esporádicos, en espacios públicos– para quienes estuvieran en el área.

Elia. Foto suministrada

“Hace tiempo, yo tenía un party todos los fines de semana. Aquí en Cerra, en Ponce, en discotecas de yo no sé dónde. Lo estuve haciendo por un montón tiempo. Era el joseo de necesitar que me vieran, quiero que me vean, necesito que me vean. De momento me vieron y fue como..”, contaba con un dejo de agobio.

“Entonces hice tres conciertos. Solo iba a ser uno en la calle Cerra, y fue una decisión para que fuera flow (al estilo de) Nueva York. Ese fue viral, el segundo fue más viral todavía y el tercero tuvo problemas. Hay gente y hay gente. La gente ve eso en PR y dice qué mal, pero va a Nueva York y dice qué cool, qué aesthetic (estético). No lo entiendo, si Puerto Rico es la isla mágica de la música”, mencionó, catalogando como hipócrita aplaudir estas actividades fuera de Puerto Rico y repudiarlas aquí.

Desde entonces, ELIA ha decidido “tocar base” con el público y defender el derecho de la juventud a ocupar espacios artísticos y desarrollar sus carreras. A juicio de la cantautora, los artistas emergentes deben recibir el apoyo de la comunidad y el Estado. Para “jugar el juego”– es decir, cantar sin confrontar la ley– no deben ser juzgados o condenados por solo buscar espacios donde presentarse.

Por otro lado, la artista también guarda fidelidad a su lado músico. En varios sencillos, violines o tambores acompañan la melodía mientras un coro canta la lírica con ELIA. Detalló con En Rojo que esas combinaciones rítmicas resultan de su hogar cuando pequeña, donde Olga Tañón y Gilberto Santa Rosa competían con música sacra para sonar desde la bocina.

“Vale la pena creer en una sola cosa hasta la muerte. Y si tengo que hablarte urbano y tirarme lo urbano, lo voy a vender bien. Eso lo tengo manga’o. Ahora estoy viendo cómo le hablo al adulto, y ahí voy a tener otra cosa manga’. La idea es incluir a todo el mundo en el carrito para que coman todos”, concluyó.

 

 

 

Una sonata para las SanSe

Enero 15 2026 Fiestas de la Calle San Sebastián Viejo San Juan. Foto José Rodríguez

 

 

En Rojo

El asunto va como en crescendo. El jueves, día de la Exposición, el evento corre más ameno que durante los demás días. Las filas de las estaciones principales, ubicadas en Sagrado Corazón y el estadio Hiram Bithorn, apenas reciben cohortes de pocas personas, corillos cuyas matrículas no superan las siete personas. A veces madres, a veces abuelas, a veces puros aficionados del festejo alicorado. Llegan para ver al santo aporreado por cristiano empedernido. Y todo pasa, de nuevo, con aires de preludio, de antesala que avisa alguna intensidad. Los carros estacionados contiguos al tren, los quioscos con promociones de sangría o la algarabía que se cernía por los andenes y las aceras.

Hasta entrada la noche, el tráfico de las guaguas circulaba el Viejo San Juan sin contratiempos. Las personas, enfiladas como en una mudanza masiva, caminaban bajo un cielo que se resolvía en quedarse despejado. Bajo el frescor, la fiesta daba la impresión de estarse presentando, de estar destacando su particularidad. Tipo «me llamo Bembé, huelo a frituras y mido el tamaño de una ciudad colonial. Soy difícil de acceder, duro cuatro días y vendo alcohol caro».

Enero 15 2026 Fiestas de la Calle San Sebastián Viejo San Juan. La # 56 del evento cultural dedicado a Jacobo Morales . El Junte Loiceño
Enero 15 2026 Fiestas de la Calle San Sebastián, Viejo San Juan. La # 56 del evento cultural dedicado a Jacobo Morales. Jacabo Morales junto a los Cabezudos. Fotos José Rodríguez
Enero 15 2026 Fiestas de la Calle San Sebastián Viejo San Juan. La # 56 del evento cultural dedicado a Jacobo Morales. Blanca y Jacobo

La fiesta se reparte entre la Plaza Colón, la Barandilla y el Quinto Centenario. Cantan la Tribu de Abrante, Tito Nieves y varios tríos que preceden más plenas y otros himnos. Y la brisa, para entonces, aún se paseaba fría entre quienes subían y bajaban, vivían y vacilaban, sin poder imaginarse la resistencia que enfrentaría con las hordas futuras. Porque el viernes, día del Desarrollo, el proletariado accedió a la isleta de San Juan con ánimos de desinhibición.

Entonces, era el guayeteo y la peste a catinga. La calle homónima atestada de ánimas amodorradas o enloquecidas por el reguetón y el trap o la plena y la salsa que se casaban y divorciaban en un matrimonio desfasado de muchos géneros musicales. Era, naturalmente, el día en que cantaron Pedro Capó, Plena Libre y La Secta. Y en una esquina del barullo, el gentío se diluía entre las callejas de La Perla. Allí, donde las vitrinas afloran junto a los pastilleros clandestinos, pululaban jóvenes con pasamontañas oscuros que vendían frituras a precios relativamente razonables. Otros corrían motoras por el malecón de la comunidad o compraban vasitos de caña a la servidumbre de una muralla.

“Yo nunca he comprado una alcapurria cerca del tótem. Ni la compraría. Eso es para bobos”, opinó Paola Medina en medio del gentío. Para paliar el hambre, la joven aseguró que siempre acude a La Perla para hallar precios más asequibles y opciones más saciantes.

Cansados, con el sudor manchándoles los suéteres y los mahones, decenas de personas descansan justo afuera de la entrada más concurrida de La Perla. Escuchan, desde la distancia, el fragor provocado por el «bendición y gracias» de Capó, y de pronto todo calla como en el conticinio. A la media noche y la mayoría de las miles de personas del viernes, día del Desarrollo, regresan a las guaguas en manadas densas. Se repite la peste a catinga pero con ánimos extenuados a pocas horas del amanecer. Luego, la Reexposición.

El sábado fue la verdadera plataforma de las fiestas. Desde horas tempranas, los artesanos lucían sus esculturas, grabados y entalladuras desde mesas plásticas. Los niños correteaban y viraban sus piraguas en las camisas o los zapatos, mientras las palomas velaban cualquier descuido para hurtar papitas sueltas. A las 2:00, Victoria Sanabria despuntó la tarde con décimas y trovas, que ambientaron la salsa de la noche en voz de Choco Orta y Víctor Manuelle.

“Es que yo no vengo hace como tres años. Yo vine más que por Víctor Manuelle”, confesó una señora retirada de estas faenas. Al momento de citarla, el Municipio de San Juan cerró el acceso a la isleta de San Juan por las más de 190,000 personas que ya parrandeaban sobre los adoquines maltrechos del Siglo XIX. Y la salida, como el acceso, resultó igual de oneroso en el tercer y penúltimo día de la sonata de las SanSe.

El día de la Recapitulación, domingo, acabó como una acumulación de todo el frenesí anterior. Riñas y récords nuevos marcaron el cierre de las fiestas más grandes del Caribe. Las que, de acuerdo con la gobernadora Jenniffer González, recibieron a Cristóbal Colón con yardas de gasolina en mano. Las que dejan a uno con ganas de más, las que suceden a la misma vez que indultan a Wanda Vázquez Garced, las que quieren extenderse hasta el verano para que se repitan sus sonatas enloquecedoras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ACUTA: Asociación de Comunidades Unidas Tomando Acción Solidaria

Fotos Alina Luciano/CLARIDAD

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Con la firme promesa de no volver a pasar “por  lo de María”, líderes de la comunidad Ingenio, en Toa Baja, se enfrascaron en el rescate de la antigua escuela de la comunidad para convertirla en la sede de la Asociación de Comunidades Unidas Tomando Acción Solidaria (ACUTA). Las comunidades asociadas son Ingenio, Villa Calma I, Villa Calma II y Villas del Sol. Todas ellas son subdivisiones del  original sector Ingenio.

Waldemiro Vélez, director Ejecutivo del Centro ACUTA.Fotos Alina Luciano

En el momento del paso del huracán María (septiembre de 2017), en toda el área de Ingenio no había un centro comunitario ni refugio, narró a CLARIDAD el director ejecutivo de ACUTA, Waldemiro Vélez, sobre el origen del rescate del espacio como un centro comunitario. La inundación que produjo la marejada ciclónica del huracán  María, dijo, inundó la comunidad Villa Calma I  en un 90 %,  inundaciones de casi 15 pies en algunas áreas. Ahí, miembros de la comunidad rompen los candados y toman la escuela elemental y abren un refugio. “Pero, a los días, fue el alcalde y los sacó de la escuela y los metió en una cancha bajo techo en otra comunidad. Eso crea molestias, y regresaron a sus casas”.

Entonces, la casa de la líder comunitaria Carmen Chévere se convirtió en un centro a donde acudía toda la comunidad y personas de fuera. Hasta otras iniciativas de apoyo llegan a su casa. El entre y sale de la gente —lo cual no daba vida a su familia— les urgió a buscar un centro comunitario.

Fotos Alina Luciano/CLARIDAD

Junto a otras líderes de la comunidad, Chévere acudió a Vélez, quien en ese momento dirigía el centro comunal de Villas del Sol, desde un camper, a solicitarle ayuda para ellas montar un centro comunal. Compartió que fueron las líderes comunitarias las que le presentaron  el lugar y le dijeron: “La idea es que sea un centro comunitario resiliente, que nos prepare para no volver a pesar lo de María. Esa fue la promesa que nos hicimos para no volver a pasar por lo que pasamos”. La antigua escuela primaria que  luegohabía servido de  Head Start estaba cerrada desde el 2015.

Entraron a la antigua escuela, comenzaron a limpiar, se agenciaron plantas eléctricas y el agua se las daba un vecino mediante una manguera. Así limpiaron los baños, los salones. Poco después, el municipio les dio cisternas y al año se firmó el acuerdo de colaboración con el Municipio de Toa Baja para administrar el espacio. Vélez reconoció que “al  menos” nunca les llamaron la Policía por haber ocupado el lugar.

El área de Ingenio es  una comunidad conformada por lo que se conoce como agregados de trabajadores de la caña. Impulsadas por las vicisitudes que pasaron en el huracán y por la promesa que se hicieron de no volver a pasar por lo mismo, es que sale la importancia del almacén de suministros que ha logrado establecer ACUTA, destacó Vélez. El almacén opera en colaboración con el Banco de Alimentos. ACUTA está certificado por la Oficina de Manejo de Emergencias (CME) como un  centro comunitario macro. Eso significa que cuanto hay una emergencia el centro se convierte en un centro  de suministro y distribución a otras comunidades.

En su desarrollo, ACUTA ha logrado prepararse para ofrecer alimento a los menores que acuden a tomar tutorías los lunes y miércoles, después de clases. Preparan, una vez al mes, una caja de alimentos para que los padres se lleven a sus casas para los fines de semana. Estas cajas representan 2,257 productos una vez al mes. El  espacio de la cocina comunitaria, una vez más, mostró su validez cuando otra vez la comunidad quedó  incomunicada con el huracán Fiona en el 2022. La cocina también sirve como una microempresa para un grupo de mujeres.

La lista de servicios que provee el centro incluye tutorías en las tardes para niños y jóvenes, que van desde académicas a diversas artes como pintura, cerámica, clínicas de baloncesto y voleibol. Durante el día ofrecen talleres para personas adultas. Vélez expresó su deseo de tener más recursos para poder atender a más población. Solo entre los jóvenes y menores, en  las tutorías, el baloncesto y el voleibol, hay cerca de 50 participantes.

De acuerdo al censo, entre las cuatro comunidades, Ingenio, Villa Calma I, Villa Calma II y Villas del Sol, la población fluctúa  sobre 3,000 a casi 4,000 personas.

Además de Vélez, integran el equipo de ACUTA:  Carmen Chévere, coordinadora de Servicios a la Comunidad; Lissette Rolón,  coordinadora de Talleres a la Comunidad; Migdalia Pérez Montalvo, Coordinadora de la Incubadora Comunitaria; Alan Fuente Ruiz, maestro de baloncesto y voleibol;  Delinis Chévere, maestra de arte para niños, y Oscar Meléndez, maestro de arte para jóvenes.

La mañana en que visitamos el centro, se encontraba allí Frances Casiano, residente  de Levittown.  Esta compartió que  está retirada y que se enteró del programa, por lo que lleva un par de años asistiendo a las tutorías para adultos. En estos momentos toma las clases de telar. Aunque comenzó tomando los talleres de costura, “como que se me trancó el bolo y decidí quedarme con el tejido. También he cogido manicura y pedicura y otros varios talleres que incluyen como manejar el celular”.

Mientras, Migdalia Pérez Montalvo, nacida y criada en Villa Calma II, trabaja desde el 2019 en la incubadora de negocios. Algunas de las iniciativas comunitarias que han sido apoyadas por la incubadora van desde un carretón de aҫaí, una boutique, un salón de uñas y cabello, un club de nutrición y uno de pizzería. La mayor parte de estas iniciativas, dijo, son de jóvenes.

“A mí me produce muchísima satisfacción trabajar aquí. Hacemos de todo, tenemos 20 mil de sombreros. Todos los días a las tres de la tarde se trabaja con niños: tutoras, los talleres, pendientes a que lleguen, que los padres los busquen. El día que nos toca hacer el banco de alimentos, todos somos parte del voluntariado. No es solo un título, cada uno tiene una posición con diferentes sombreros. Esto son entidades pequeñas. No mucha gente nos entiende, no mucha gente dice ‘yo voy y ayudo’, porque mucha gente piensa que se va a llevar algo monetario. No es así. Cuando nosotros comenzamos, estuvimos un año y medio. El Señor nos ha dado la victoria y aquí estamos”, reflexionó la joven sobre el esfuerzo de ACUTA.