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TOPOGRAFÍA: Al llegar a Fortaleza

(A continuación, un fragmento de la entrevista que le hiciera Miñi Seijo Bruno a Gregorio Hernández Rivera (Goyito), el único sobreviviente del ataque a Fortaleza el 30 de octubre de 1950. Los otros participantes fueron Raimundo Díaz Pacheco, Manuel Torres Medina, Roberto Acevedo y Domingo Hiraldo Resto. Tomado del libro La Insurrección nacionalista en Puerto Rico 1950, págs.163-165.)

¿Los estaban siguiendo?

“Nos venían siguiendo desde Río Piedras, pero sin tratar de detenernos, pero eso no nos importaba porque estábamos dispuestos a batirnos en cualquier punto que fuera necesario pero que, por tácticas militares de ellos, la imaginación mía me hizo pensar nos estaban dejando entrar a un fuego concentrado. Cuando llegamos a la Marina, ya estaba parapetándose la policía.”

Después de hablar con los nacionalistas que estaban esperando a Raimundo en San Juan, Raimundo se subió al carro e hizo unos comentarios que Gregorio Hernández no nos autoriza a publicar. Luego prosigue:

“Cuando llegamos a San Juan, ya estaban vendiendo un Extra de El Imparcial que decía que Jayuya había entrado en acción. Uno de los muchachos dijo: ‘Vamos a comprar el periódico’, y Raimundo contestó: ‘¿Para qué? ¡Si nosotros somos protagonistas de la acción!’ También dijo: ‘Yo no esperaba que Jayuya se adelantara en esto, no hay remedio’.”

Perdone que lo interrumpa, pero quiero tener esto bien claro. Usted dice que, al llegar a San Juan, ya el periódico El Imparcial había sacado un extra sobre lo de Jayuya específicamente. ¿No sería de Peñuelas o Arecibo? ¿Qué hora era?

“Era Jayuya y serían las doce menos diez o menos cinco. Al llegar a Fortaleza entramos, no había portón al frente. Allí estaba la Guardia Nacional y habían (sic) policías. Los primeros disparos rompieron contra el chofer, contra Hiraldo. Cuando entramos al mismo patio de Fortaleza, porque el tiroteo fue en el patio, la puerta de entrada estaba así, de frente. El carro estaba detenido como a veinticinco o treinta pasos de la puerta. Yo pude imaginarme los pasos que había del automóvil a la puerta porque ahí fue que yo tuve que combatir bastante, tiro a tiro con la policía.

A Hiraldo lo cogieron en la sien. Ese fue un tiro mortal. Cayó en la puerta izquierda con la cabeza casi debajo del automóvil, sangrando . . . Yo iba atrás, en el centro de los de atrás. Eramos tres atrás y dos alante. Al frente iban Hiraldo guiando y Raimundo con la ametralladora.

Cuando suena el primer disparo, se detiene el carro y Raimundo da la orden de replegarnos, de repartirnos y colocarnos en distintos sitios donde poder estar más accesibles para la acción. Entonces él corre hacia la derecha haciendo fuego con la ametralladora.

A mi lado derecho estaba Roberto Acevedo, que era alto, grueso. Entonces sale del automóvil haciendo disparos y, unos doce o quince pasos más adelante, tirando hacia la derecha, cayó tendido boca abajo.

El próximo en salir, por la parte izquierda, fue Manuel Torres Medina. Da la vuelta por detrás del carro y hace disparos, en el lado derecho del carro, hacia la puerta de La Fortaleza, marchando hacia la entrada. Entonces, uno de los disparos lo paralizó a él de un tiro y quedó muerto en el acto. Al caer tropezó conmigo . . . Cayó tendido.

Entonces, desde el mismo automóvil yo hago unos disparos a un agente que cayó un poco más alante, el tiro le dio en la nuca por el lado izquierdo del oído. Entonces yo marcho hacia el frente del automóvil en la misma dirección para meterme dentro de la Fortaleza, y la policía me hace frente de disparos cuando voy a entrar, casi a la misma puerta.

Traté de entrar a La Fortaleza, de frente, tiro a tiro con la policía, entonces, uno de los balazos, el primero, me dio aquí en el brazo, el segundo en la rodilla. Ese me hizo retroceder hasta el automóvil. Traté de levantar el baúl, porque allí teníamos rifles. Nosotros lo que pensábamos era combatir con armas cortas de acuerdo al sitio. ¿Ves? Entonces, cuando traté de levantar con la mano izquierda el baúl, un tableteo de ametralladoras me cogió el rostro y una bala me dio en el abdomen. Entonces me metí por detrás del carro.

Había una bandera de las Naciones Unidas que se veía en una ventana en un segundo piso, entonces cruzó un señor, blanco él, grueso, y le hice un disparo, pero que le dio a la bandera y eso lo presentaron como prueba que habían ultrajado la famosa bandera de las Naciones Unidas. Eso fue lo que ellos alegaron.

Les mantuve el tiroteo debajo del carro en distintas posiciones, pero sangrando grandemente. Yo estaba boca abajo y cambiando de posiciones, de lado, bien sea de perfil y volvía otra vez de frente. La lluvia de balas era demasiado fuerte y apenas podía levantar la cabeza. Yo buscaba siempre que las balas me pasaran por encima y no fueran a darme en el cráneo, porque esa es la parte que hay que cuidar; cuando le dan ahí uno pierde el conocimiento.

Entonces un policía se me acostó frente a la puerta de La Fortaleza con una carabina, y se me había descargado la pistola. Yo llevaba unos cuantos peines y ya le había metido algunos, cuando fui a meter otro peine, se trancó y halé para abajo y entonces vino una bala y me arrancó el dedo.

Pero volví otra vez y le meto el peine, cuando veo que el tipo que está acostado frente a la puerta me encañona para darme en la frente. Ya yo estaba perdiendo mucha visión, pero pude ver que me estaba apuntando. Sujeté la pistola apoyándome en la otra mano, y apreté el gatillo. El alega que una bala le rompió la pierna. Está en Jayuya el policía ese. Lo retiraron de la policía y le dieron una parcela por allá.

Yo creo que no transcurrieron muchos segundos cuando vino una bala y me dio al lado izquierdo del corazón. Cuando me dio, yo sentí que la maquinita me hizo: BUM, BUM, BUM,” dice Gregorio riéndose. “Y me dije: ‘¡Vaya, aquí se dañó la cosa!’ Pero que se normalizaron los movimientos y entonces vino otra bala y me cortó aquí el esófago. ¿Ve? Entonces perdí el conocimiento.

¿Ya usted sabía que los otros habían muerto?

Sí. Ya no se sentía acción de nadie. Solamente el tiroteo debajo del carro. Ellos tiraron algo, no sé si granada o qué, y alguien dijo: ‘¡No tiren granadas, porque ahí hay explosivos y pueden volar La Fortaleza!”

Y, de haber logrado entrar a Fortaleza, ¿qué hubieran hecho allí?

“El propósito era tomar acción directamente con el jefe supremo de Fortaleza, no matarlo; hacerle ver que la lucha por la independencia era una lucha de representación de nuestra Patria y que, aguantando al líder del gobierno de los Estados Unidos en Puerto Rico, que era Luis Muñoz Marín para ese tiempo, se hacía ver en Naciones Unidas y demás países intervenidos por Estados Unidos que nosotros los nacionalistas luchábamos por una causa justa y noble.”

Y, viéndose perdido, ¿por qué no se hizo el muerto?

Gregorio contesta rápidamente:

“Porque la misión nuestra no era esa.”

Luego, bajando la voz, dice muy quedo:

“La misión de un nacionalista no es rendirse. Se llama hombre suicida . . .”

¿Sueñan?

Duermen afuera, lejos de la humanidad que brinda un techo. Desprovistos(as) de las necesidades más básicas, de los servicios más esenciales y hasta del respeto del prójimo, deambulan decenas de personas por el casco urbano de Río Piedras o entre la 65 de Infantería y el cruce del expreso hacia Trujillo Alto, como exhiben estas fotos tomadas por José Rafael “Pucho” Charrón. Estas imágenes ejemplifican la pobreza más extrema del país, sin embargo, muchos y muchas puertorriqueñas padecen otros grados de escasez. Dos meses después del paso del huracán María, el nivel de pobreza en la isla aumentó de un 44 a un 52 por ciento, según un informe revelado por el Centro de Información Censal de la UPR en Cayey a finales de noviembre 2017.

Abandonadas por sus familiares, desatendidas por el gobierno e ignoradas por el resto de la población, estas personas se ubican al margen de la sociedad. El piso sucio les sirve de cama, una sombrilla o caseta de acampar – basura para muchos y muchas – de techo, un sofá convertido en escombro de refugio. ¿Qué realidad escribirá ella en su libreta? ¿Qué soñarán ellos pegados del suelo, de la inmundicia más absoluta? ¿Sueñan?

ESTACIÓN A LA DERIVA (IX)

QUIERO CONSTRUIR UN BARCO que me lleve a todas partes, y habitar uno a uno cada mar, cada tierra. Quiero construir un barco que me lleve y me devuelva a cada puerto. Deseo inconteniblemente estar en todas partes, y si me escapo, escaparme para arribar muy pronto a otros destinos, y si me huyo, huirme sin pena, buscando otros recodos de agua y no perdiéndolos, acumulando espacios y tiempos, no gastándolos. Quiero un barco, grande o pequeño, en el que cabrán las risas de los niños igual que las canciones melancólicas, y habrá vino y convites de todas clases, y aunque vaya solo, me acompañarán montones de gente sin necesidad de que nadie salte y se estrelle en el rostro de las aguas. La travesía será una fiesta interminable, sin necesidad de razones que la justifiquen, y en lo oscuro del mar, en las duras tempestades, habremos de llenar cada vacío con brazos y piernas, con hombros firmes, con labios y ojos, con los dedos sutiles y las fuerzas del alma, que está hecha para navegar, para surcar promontorios de sal. Quiero construir un barco para hacerme a las rutas del mundo, a las demarcadas y a las desconocidas, y acariciar cada sendero de agua, y sentirme siempre como en casa.

*

NO TENGO GANAS DE ESCRIBIR. Las palabras no me bastan. He perdido las claves, los secretos arcanos y los nombres, el pavor de combinarlos. No escribir, sencillamente no dejar un paso claro, distinguible, porque nada he sabido, porque todo lo ignoro, y no sabré jamás lo que haya sido. Ocultarlo todo. Deshacer cada seña en la memoria. Borrar trazo a trazo las miradas, los gestos, las canciones. Olvidar esta lengua con la que amo, con la que escupo, con la que palpo la carne. Olvidar esta marcha de signos, este largo carnaval de otredades, y olvidarme sobre todo de mí mismo, tan falso como ellas. No saber decir. No saber siquiera hacer una señal, y estar perdido al fondo del abismo. Estar ahí, como en cualquier parte, tan perdido como siempre.

*

¿POR QUÉ NO LEVANTAR UN MONUMENTO DE NADA? ¿Por qué no construir una gigantesca estatua de aire? ¿Por qué no juntar ceniza y arena y con ellas levantar castillos para que el viento los tumbe? ¿Por qué no asesinar la espera o la tardanza con un silbo de niebla que difumine el orbe? ¿Por qué no trazar líneas en lo oscuro para que nadie las vea ni nadie las reconozca? ¿Por qué no lanzar flores al mar? ¿Por qué no sentarse en una plaza y simular que alguien viene a buscarnos, y entonces sentir que nunca estamos solos, que alguien sin saberlo nos acecha? ¿Por qué no reír de tristeza, y pensar que todo es exactamente lo contrario, o lo otro, lo indefinido? ¿Por qué no fumar hasta morirnos y beber algunas botellas, pensando en las islas que quedaron atrás? ¿por qué no hacer una larga lista de “por qué no”, y entonces pensar que todo está previsto, y que nada de lo que podamos hacer sea una sorpresa? ¿Por qué no estar tan cómodos como en casa? ¿Por qué no sentirnos tan miserablemente bien que nada nos falte, para que todo esto sea absurdo y jamás tenga que volver a preguntarme por qué no? ¿Por qué no?

*

SALIMOS DE COPENHAGUE A ÁMSTERDAM a las diez de la noche y nos esperan doce horas de trayecto. Por suerte pudimos reservar a tiempo una cabina con cama, lo que nos permitirá dormir algo. Esta será una buena noche para escribir calmadamente, para ir redondeando, para arreglar cuentas con este diario polimorfo, que se resiste a ser él mismo. Yo me empeño en darle forma, en ir delimitando sus contornos, pero él se me escapa, se derrama, se resiste a ser reconocido, y se vuelve violento, rechazándolo todo, construyendo en cada página una ausencia.

*

CORRER Y CORRER A CUALQUIER LADO, ¿pero adónde? ¿Qué nos hacemos cuando regresamos sin quererlo y al mismo tiempo deseándolo con unas ganas tremendas? ¿Qué podríamos hacer si sentimos que el mar nos va llenando y en cada gota de agua cambia nuestro rostro? ¿Cómo poder vencer este miedo que nos rompe las manos? ¿De qué manera abolir este cansancio y esta soledad que nos golpea en la cara, en los ojos? Escapar, huir, ¿pero cómo dejar de sentir esta tristeza? ¿Cómo expulsarla? ¿Cómo ponerla de patitas en la calle? ¿Cómo colocarla en los rieles del tren que me transporta? Si nos dejamos llevar y nos dejamos caer, ¿cómo precisar este momento? ¿Cómo decirme a mí mismo que estoy aquí y ahora como en ningún lado?

*

ESTA NOCHE, MIENTRAS EL TREN AVANZA, quisiera escribir hasta morirme. ¿Cómo hacerlo en esta pequeña cabina de tren donde tres extraños me miran con ojos curiosos, como si escribir fuera cosa de locos? Uno de ellos acaba de preguntar: ¿llevas un diario? No, no llevo un diario: me desangro gota a gota entre sus páginas, y existo en la medida en que lo escribo. Pero lo escribo para no ser, para dejar de ser, para olvidarme. Las letras me viven, o yo me desvivo en ellas, y esta noche quisiera escribir hasta morirme, hasta quedar tendido, sin fuerzas, hasta no sentir mis manos, hasta no palpar la tinta regándose en las páginas, hasta no ver esta delgada mancha que a veces es negra o roja o azul. Qusiera caer rendido en la blancura del papel, o si no, quisiera devorar el papel lentamente, trazo a trazo, no dejar un solo palmo intacto. Que la tinta corra y las horas corran. Quisiera escribir hasta que las palabras fueran sólo un remolino, un difuso círculo de viento devorándose a sí mismo. Quisiera dejar marcas por todos lados, y que esta cabina limpia de este limpio tren que atraviesa Europa recibiera esas marcas en cada pared, en cada una de sus rústicas literas, en la alfombra del suelo, en el manchado cristal de su ventanilla. Lo haré hasta caer, hasta sentir que mi cuerpo se esfuma, hasta desvanecerme en esta noche fría. Voy sintiendo las manos prestas al desastre. Voy sintiendo cómo los dedos buscan la pluma, el lápiz, lo que encuentren. El cuerpo se va preparando y tensa músculos y tendones. Cada nervio lo quiere. Cada centímetro de la piel lo augura y lo desea. Uñas y pies y manos precisan la corteza de cada espacio plano o curvo. Y los ojos temen y la boca ríe. En lo oscuro se prepara el carnaval y la guerra, y millones de microbios tiemblan, y hasta los árboles que dieron la madera de esta pequeña cabina se estremece en el recuerdo. Voy a mancharlo todo. Voy a escribirlo todo. Nada olvidará mi lengua. Nada se le escapará a estos dedos sedientos.

*

POR DÓNDE COMENZAR SINO ES POR TI, que persistes en la fuga. Cómo no arrancar de ti, si en todos lados te figuro y entonces me marcho para volver a figurarte. No saber dónde estoy es ya tenerte. No saber dónde estoy ni por dónde anda el mundo, las multitudes de semen que forjan lo real. No saber dónde estoy. Para mí es un misterio, el mayor de los arcanos, cómo llegué aquí, a cualquier parte, y cómo pude dejarte en todas partes. Pero para sentirte, para llevarte por un momento tenue, tengo que escribirte y contarte desde los inicios, desde el magma inquieto del origen. Cómo no empezar por ti, si en tu lejanía te pierdo y te recobro y te vuelvo palabra. Qué decir, qué no decir, cómo decirlo y cómo no decirlo. Trazo una línea cualquiera. Trazo una delgada línea de norte a sur y de este a oeste. En la sobriedad de esa línea te vas apareciendo, como lo hacías en cada esquina de París, con flores y vino. En la aparente frialdad de la línea aparece tu sonrisa y tus labios van poblando cada plano que veo y que he perdido. En el centro del plano ese punto estalla y a lo largo y ancho del papel apareces, en la multiplicación de los puntos, en la profusa aceleración de las líneas que van forjando tu epidermis. Cada punto se funde con otro y te vuelves palpable, y en la sobria sencillez de la línea eres un trazo barroco, un bello enredo de detalles y formas. Así te desbordas: desde el súbito encuentro de las curvas. Cada parte de ese trazo es un convite, una cornucopia donde se sacian los ojos. Tu cuerpo nace como nace la voz, y de cada parte tuya manan los niños del deseo, esos duendes indomables que van de aquí para allá buscándote, oliéndote, rozándote la carne; esos seres diminutos que te recorren como hormigas, produciéndote cosquillas. Sus pequeñas patitas te recorren, y hacerlo te hacen sonreír, te vuelven un oscuro derroche de sonrisas en las que casi casi te deshaces. Pero no, no te dejas andar para romperte, sino que naces, vuelves a nacer y ya eres otra, tan barroca y hermosa como antes, pero distinta. Cómo no comenzar por ti si eres el mismísimo comienzo. No puedo evadirte. Cuando tomo la pluma y la apoyo en el papel, fijas el primer punto, y de ahí te desplazas y lo vas colmando todo.

*

LAS DOCE HORAS EN TREN DESDE ESTOCOLMO no estuvieron tan mal: escribí delirantemente, dormí algunas horas y llegamos a Ámsterdam a las 10:30 am. Nos instalamos en un hotelucho con vista a uno de los canales, frente a la Estación Central. El panorama es hermoso: gente caminando a todas partes, música, hermosas mujeres, putas, drogadictos, trenes, autobuses, bicicletas. En la tarde fuimos al Museo Van Gogh, pero el cansancio no me dejó disfrutarlo como se debe.

Crucigrama: Marta Brunet Cáceres

Horizontales

2. _____ Brunet Cáraves; escritora chilena. En 1933 recibió el Premio de Novela de la Sociedad de Escritores de Chile. Autora de Aguas abajo, Bestia dañina, Raíz del sueño y Reloj de sol.

6. Onomatopeya para imitar el sonido del beso.

7. Humo hacia el _____; novela de Brunet publicada en 1946.

8. Del verbo raer.

10. _____ Juan; capital de Puerto Rico.

12. 9 de _____ de 1897; nacimiento en Chillán, Chile, de Brunet.

16. Atestiguad.

20. Sacuda, mueva.

21. Anillo.

23. Moral.

24. 27 de _____ de 1967; fallecimiento de Brunet.

25. _____ abajo; libro de cuentos de Brunet de 1943. Premio Atenea de la Universidad de Concepción.

26. Exceso de autoestima.

27. Natural de Suazilandia, país de África.

30. Primera mujer.

31. Marta Brunet _____; segunda mujer que obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile (1961) después de Gabriela Mistral. Autora de Amasijo, María Nadie, Soledad de la sangre y Humo hacia el sur.

35. _____ Lydia Vega; escritora puertorriqueña.

36. Naturales de Cayey, ciudad de Puerto Rico.

38. Símbolo del aluminio.

41. Cólera.

43. María _____; novela de Brunet de 1957.

45. Hogar.

46. Mineral no metálico que se utiliza en la construcción.

47. _____ de la Parra Sanojo; escritora venezolana. Autora de Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca.

48. Larguero fijo que divide el hueco de una puerta o ventana.

Verticales

1. Quererse.

2. _____ Benedetti; poeta y escritor uruguayo.

3. Del verbo asesar.

4. Marta _____ Cáraves; autora del poemario Aleluyas para los más chiquitos.

5. Reloj de _____; libro de cuentos de Brunet de 1930.

9. Que no creen en dios alguno.

11. Amalgames, mezcles.

12. Protejas, resguardes.

13. Nombre de la letra g.

14. Riza.

15. _____; país donde falleció Brunet.

17. Cíngara.

18. Antes de Cristo.

19. Bestia _____; novela de Brunet de 1926.

21. Amarre.

22. Jobo, en Ecuador.

28. Hará el tiempo propio del mes de mayo.

29. Mencionara.

31. Símbolo del calcio.

32. Nota musical.

33. Se dirige.

34. Preposición.

36. _____; país natal de Brunet.

37. Engorda a los animales.

39. El Rey _____; una de las principales tragedias de William Shakespeare.

40. _____ de sueño; libro de cuentos de Brunet de 1949.

42. A nivel.

43. Símbolo del sodio.

44. Contracción gramatical.

Los juegos de las mujeres

A Sara Rosario, por dar el ejemplo

El otro día decía un titular en un periódico español que este era el año de las mujeres. Y lo decía en referencia al movimiento en contra del abuso contra las mujeres conocido como “Me Too” y también por las masivas manifestaciones a favor de mayor equidad de género. Y yo diría que, sin menospreciar el desempeño de nuestros atletas masculinos, estos son los “Juegos de las Mujeres”, en cuanto a la delegación de Puerto Rico. Al momento en que esta edición salga publicada, quedarán tres días de competencia en Barranquilla, Colombia. Pero hasta el momento, el grueso de las medallas de nuestra delegación ha sido de mujeres, incluso nueve de las catorce de oro que tenemos al momento de escribir este artículo fueron obtenidas por mujeres, siendo la décima la de dobles mixtos en la que Adriana Díaz participó. Acá una mirada a lo que han hecho y logrado las féminas de nuestra delegación en Barranquilla.

Sin duda hasta el momento la gran figura de nuestra delegación es la tenismesista Adriana Díaz quien obtuvo cuatro preseas doradas (sencillo, doble femenino, doble mixto y equipo femenino). Adriana, quien con sus 17 años fuera una de las tres finalistas para ser nuestra abanderada (las tres eran mujeres), ya se perfila como una de nuestras mejores atletas de todos los tiempos.

La gimnasta Bianca León ganó la primera medalla para Puerto Rico en el evento de la viga y fue de oro. Karelys Díaz ganó una de plata en el evento de piso. Y Andrea Maldonado ganó el bronce en este evento y una plata histórica en “concurso individual femenino”, lo que se conoce como “all around”, lo cual se considera como la gimnasta más completa, ya que se evalúa en varios aparatos. Este grupo de gimnastas jóvenes han vuelto a poner el nombre de Puerto Rico en el mapa centroamericano de la gimnasia femenina, luego de varios ciclos en los cuales los gimnastas masculinos, los conocidos como los “golden boys” dominaban.

En el boxeo Angelyris López aseguró medalla de bronce, mientras que Nisa Rodríguez irá por la medalla de oro. De los once pugilistas de nuestra delegación, Rodríguez es la única que llegó a una final.

Keyshla Rodríguez es la única medallista en levantamiento de pesas, con una medalla de bronce.

En la natación, la joven nadadora Kristen Romano obtuvo dos medallas de oro, en la competencia de 200 metros dorso y en la de 400 metros combinado. Y también obtuvo bronce en la de 200 metros combinados individual.

En el taekwondo de las nueve medallas obtenidas por nuestra delegación, cinco fueron de las mujeres y una mixta. Estas incluyen una de oro de Cristal Weekes, y cuatro de bronce, incluyendo la de equipos.

La tenista Mónica Puig obtuvo su tercer oro consecutivo centroamericano, en lo que fue su primera final representando a Puerto Rico luego de que ganara el primer oro para Puerto Rico en unos Juegos Olímpicos en Rio de Janeiro en el 2016. Mónica no ha perdido ningún juego en su carrera centroamericana. Y también va a jugar por la medalla de bronce en dobles.

Beverly Ramos, quien se encuentra en su tercer ciclo olímpico, y quien es nuestra mejor corredora de fondo de nuestra historia, ganó la medalla de plata en los 10,000, con sabor agridulce. Beverly dominó toda la carrera, sacando amplia ventaja, hasta que en los últimos 100 metros su cuerpo no dio para más y la mexicana Patricia Ursula Sánchez le ganó, llegando Beverly en segundo lugar. La fondista se desplomó en la meta y tuvo que ser atendida por los servicios médicos. Afortunadamente se recuperó y pudo estar en la premiación, aunque visiblemente afectada. El martes competirá en la carrera de los 5,000 metros.

En los eventos colectivos las Nuestras también han sido hasta el momento protagonistas. El equipo de balonmano ganó la medalla de plata, cuando cayeron derrotadas ante República Dominicana en el juego final. El equipo de baloncesto obtuvo la medalla de bronce, al vencer a la escuadra mexicana. Las boricuas, quienes venían de ganar la medalla de plata en Veracruz 2014, tuvieron una semifinal muy reñida ante el anfitrión Colombia. También el equipo femenino de volibol obtuvo bronce al ganarle a México. Las boricuas se enfrentaron a la poderosa escuadra dominicana en la semifinal, quienes llevan años dominando la región y al conjunto de Puerto Rico. Finalmente, el equipo de softbol obtuvo la medalla de oro, continuando con la gran tradición que tiene nuestro país en este deporte.

Esperamos que estos últimos días de los Juegos Centroamericanos, sigan llenando de gloria a nuestro país, que tan bien representado está por esta delegación, que ha sabido superar muchos escollos, tanto los causados por las dificultades creadas por el Huracán María, como por los recortes económicos que ha hecho el gobierno al deporte. Y con esta intención resalto la labor de nuestras representantes femeninas en Barranquilla, porque en general, reciben menos atención mediática y financiera que los hombres. Afortunadamente durante los Juegos he visto cómo va cambiando esto, solo espero que sea duradero y que a su vez traiga mayores beneficios para impulsar el deporte femenino en la Isla, no solo a nivel de alto rendimiento, sino las ligas y torneos.

El día de la inauguración dos mujeres encabezaron nuestra delegación, la presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico, Sara Rosario, y la abanderada, la nadadora Vanessa García, quien competía en sus quintos Juegos Centroamericanos y del Caribe. ¡Que buenas son!