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¡Sin colonia ni explotación!

A120 años de la invasión norteamericana a Puerto Rico y a 85 años del nacimiento de Filiberto Ojeda Ríos, nos reunimos nuevamente en Río Blanco, Naguabo, Puerto Rico, para conmemorar el natalicio del Comandante Filiberto, su pensamiento y su acción en favor de la libertad de nuestro pueblo.

A días de conmemorar el 1ro de mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora, cobra mayor vigencia la propuesta de unidad que Filiberto insistiera una y otra vez como requisito indispensable para triunfar en nuestra lucha contra el coloniaje y la explotación capitalista.

La lucha propuesta para la liberación de Puerto Rico no es un ideal a perseguir por tradición. Por el contrario, es un reto para construir una patria para el disfrute de todos y todas, donde la democracia, la distribución justa de la riqueza y la libertad permee.

A veintidós (22) meses de aprobada la Ley PROMESA por el Congreso del país invasor, se manifiestan ingredientes importantes para asumir el reto de nuestra liberación política, social y económica.

En primer lugar tenemos la propuesta de la Junta de Control Fiscal y de sus representantes en el gobierno y la empresa privada para cobrar la deuda que no es nuestra. Éstos proponen mediante ajustes fiscales que se manifiestan en amenazas de despidos, eliminación de derechos laborales, reducción o eliminación de pensiones, cierre de escuelas, privatización de los servicios públicos y la venta de activos del gobierno, entre otros. Todas son medidas para obtener dinero para el pago de la deuda.

Estas medidas macabras se pretenden realizar mediante aprobación de un plan fiscal en periodos de 10 años o más. Mientras por un lado nos quitan ingresos, por el otro lado no hay control de precios, sube la gasolina, los peajes, las facturas de energía y agua. El acceso a servicios médicos es precario, la educación se hará inaccesible con el cierre de escuelas y los aumentos en el costo de la matrícula de la UPR. Nos quitan derechos y condiciones de vida y nos imponen mayores impuestos directos o indirectos.

Ningún puertorriqueño está exento de estas medidas. O estamos expuestos directamente al efecto negativo de las mismas o tenemos un familiar que tiene niños en edad escolar; o un pensionado; o un asalariado que ve perder sus derechos a un bono de Navidad, a licencias de vacaciones o enfermedad; o un envejeciente que no puede comprar los medicamentos; o aquel que perdió por vía de la ejecución de hipoteca la casa de sus sueños.

Todos experimentamos la ida sin pasaje de regreso de un familiar, un vecino o conocido que emigra sin visa para un sueño. El Puerto Rico prometido, la vitrina de la democracia de los años 60 desaparece y nos vienen a cobrar la deuda de otros.

La reacción de nuestro pueblo está fragmentada y se multiplican las opciones. Observamos y participamos de la lucha de movimientos sociales, comunitarios, por derechos humanos, por defensas del trabajo organizado, la defensa del ambiente y la lucha política. Ésta última va desde el juez federal Pesquera que se opone a la agencia de cobro llamada Ley PROMESA y propone el boicot económico, pasando por las luchas cotidianas contra la Junta de Control Fiscal, campamentos, piquetes, uso de redes sociales, memes, canciones, análisis, artículos, conferencias, marchas y denuncias constantes, hasta las impugnaciones en corte de parte de sindicatos y ciudadanos ante la naturaleza ilegal, ilegítima e inconstitucional de la Ley PROMESA.

No obstante, los avances y aciertos de estos espacios de lucha, la esencia del problema es política. El problema no es la deuda o el partido que gobierna o gobernó o quiere gobernar. El problema no se resuelve en las elecciones. Tampoco es que hayan corruptos o que siempre será así porque ésto pasa en todos lados. ¡NO! El problema es que somos colonia y nos imponen las recetas del capitalismo para aumentar la explotación sobre la clase trabajadora, es decir aumentar las ganancias de los patronos.

En 1989, en las conversaciones de Filiberto Ojeda Ríos, editadas por el Dr. Luis Nieves Falcón, bajo el título, LA LUZ DESDE LA VENTANA, el Comandante nos describe nuestra realidad y citamos, “No obstante, nuestra realidad está constituida por la presencia de un enemigo muy poderoso y las contradicciones que emanan del propio sistema. Es éste un sistema de explotación y un sistema para los ricos y poderosos, un sistema abusivo e injusto, en todos los sentidos de la palabra. Es un sistema que atropella al ser humano, que lo embrolla, que convierte a cada ser humano en una mercancía, en un asalariado cuya función es producir una plusvalía de la cual se apropia el opresor. Ésas son la contradicciones principales.”

Hoy, a 22 meses de PROMESA, 120 años de la invasión norteamericana tenemos los ingredientes a nuestro favor para echar hacia adelante un proceso de educación popular, que explique de manera sencilla nuestra historia y el porqué de las cosas. Educación en plazas públicas, en círculos de estudios, en redes sociales, mediante programas de radio, en todo medio a nuestro alcance. Educación que cree fortalezca y construya organización desde las comunidades, los centros de trabajo, los sectores sociales de mujeres, jóvenes, envejecientes, desempleados, pensionados, ambientalistas.

Ésta es la propuesta que lanzamos desde la organización Pueblo Unido Contra la Venta y Privatización de los Servicios Públicos. Creación de espacios regionales donde organizaciones existentes, ciudadanos y aquellas que se creen, coexistan, se apoyen unos a otros de manera solidaria. Que esa praxis nos fortalezca en cada región y así nos lleve a vernos como nación. Desde abajo hacia arriba. Construyendo capacidad de luchar, a la defensiva y a la ofensiva. Que construyamos poder político, clasista y revolucionario.

Que todos y todas actuemos desde nuestra realidad e intereses pero tejiendo con nuestras vidas un propuesta de país distinto, con justicia social, igualdad, procesos de verdadera democracia y respeto a los derechos humanos.

¡Sin explotación y sin colonia!

Mensaje leído el 29 de abril en conmemoración del Natalicio del Comandante Filiberto Ojeda Ríos en Río Blanco, Naguabo.

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Abecedario para entender la victoria del chavismo en Venezuela

Por Katu Arkonada

El chavismo volvió a ganar las elecciones en Venezuela. Son 22 de 24 elecciones celebradas en Venezuela desde el triunfo del Comande Chávez en 1998, triunfo que inauguró el cambio de época en América Latina.

En un claro ejemplo de disonancia cognitiva, una buena parte de la opinión pública internacional, incluida la izquierda, no termina de entender porque si Venezuela es una dictadura en medio de una guerra civil, se celebran elecciones en paz, sin muertos, y con resultados parecidos, en participación y apoyo al ganador, a otros procesos electorales del continente.

Vamos con un breve abecedario para intentar comprender lo sucedido:

C de chavismo. Este abecedario no comienza por la A, si no por la C de chavismo, que más que un concepto teórico, es una teoría de acción colectiva, plebeya, llevada a la práctica. Sin el chavismo político y sociológico, salvaje en palabras de Reinaldo Iturriza, no sería posible entender no ya la revolución bolivariana, si no la resistencia heroica a los ataques políticos, económicos y mediáticos contra un proceso, ataques que comenzaron desde la victoria de Chávez, pero se recrudecieron con su muerte en 2013.

E de elecciones. Celebradas en un ambiente de total calma y tranquilidad, y garantizadas por un sistema electoral que la propia Unión Europea ha avalado, y que el ex Presidente estadounidense Jimmy Carter ha considerado como “el más seguro del mundo”. Es necesario destacar que el proceso para votar se abre mediante la huella dactilar, única, de cada persona, que permite realizar un voto electrónico en una máquina, que a su vez emite un recibo, que a su vez se introduce en la urna. Por lo tanto, el proceso tiene 3 salvaguardas que lo convierten en extremadamente seguro y confiable ante cualquier auditoria.

F de Falcón. Henry Falcón, el segundo candidato (de los 4 que había, 1 oficialista y 3 de oposición) más votado, ha demostrado que se puede ser opositor, plantear medidas que suponen un regreso a la doctrina del shock neoliberal, y competir electoralmente siempre que se haga de manera democrática y no violenta. Otra cosa muy distinta es que el pueblo venezolano fuese a dar la victoria a un candidato que defendía abiertamente la dolarización de la moneda.

M de Maduro. La ofensiva chavista que permitió ganar 20 de 23 estados en el país y más de 300 alcaldías, así como las elecciones a la Asamblea Constituyente, no hubiera sido posible sin el liderazgo de Nicolás Maduro. Es necesario recordar que el actual Presidente venezolano no solo fue un gran dirigente sindical ya desde los tiempos en que Chávez daba el golpe cívico-militar de 1992, sino que además de Diputado, y Constituyente, fue el mejor Canciller que ha tenido el ALBA, durando en su cargo 6 años.

G de Guerra Económica. Estas elecciones se han realizado en medio de una hiperinflación y especulación cambiaria inducida, situación sumada a la caída de los precios del petróleo que pasaron de 120 a 20 USD por barril en cuestión de meses, y la corrupción presente en todo gobierno donde se mueven cantidades millonarias en contratos públicos (desde México a la Argentina). La diferencia es que otros presidentes no hubieran resistido ni hubieran sido reelectos, como lo ha sido Nicolás Maduro.

O de Oposición. Estas elecciones son la derrota de la oposición, con V de violenta. La oposición violenta que asesinaba personas en las guarimbas o las quemaba vivas por ser pobres, negras y/o chavistas. Apostaron por una estrategia de confrontación violenta, estrategia que ha sido derrotada por un pueblo organizado, que castigó electoralmente al chavismo en las elecciones legislativas de 2015, pero no avaló electoral ni políticamente la confrontación violenta y golpista.

S de Santo Domingo. Seguimos esperando que un día se hagan públicos los acuerdos de Santo Domingo que nunca llegaron a firmarse, y se explique a la opinión pública internacional porqué la oposición venezolana, después de haber acordado con la delegación del gobierno 6 puntos, incluida la celebración de elecciones y el reconocimiento al resultado de las mismas, nunca se sentó a firmar y ratificar el acuerdo consensuado por ellos mismos.

U de United States. Así, en la lengua del imperio, para entender la forma de pensar de un país que ha hecho del imperialismo su doctrina política, económica y militar; de un país que mientras se rodea de muros y expulsa migrantes, siembra de bases militares América Latina e impulsa golpes de Estado; de un país cuyo Comando Sur cree tener jurisdicción sobre países que defienden su soberanía política, económica y territorial. El imperialismo hoy está más presente que nunca en Venezuela (declarada peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos), y el objetivo es claro: el petróleo, gas, coltán y otros recursos estratégicos venezolanos.

Z de Zapatero. La agresión sufrida por el ex Presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, nada sospechoso de chavista, en un colegio electoral donde votan las clases altas de Caracas, retrata a la oposición venezolana. Una oposición con rasgos fascistas, que ha sido derrotada políticamente, pero que todavía cuenta con un alto poder de fuego para continuar la guerra económica y mediática.

Este pequeño abecedario nos va a ayudar a entender lo que ha sucedido el día de hoy, donde el chavismo se ha impuesto con rotundidad (casi 6 millones de votos frente a los menos de 2 obtenidos por Falcón) a una oposición dividida en la táctica y estrategia a seguir. Pero toca estar vigilantes, la estrategia envolvente que viene ahora pasa tanto por el no reconocimiento del resultado electoral y aislamiento internacional de la revolución bolivariana, como por una estrategia de desestabilización para intentar ganar mediante la violencia lo que no han podido ganar en las calles.

El gobierno venezolano tiene muchos defectos, como todos los gobiernos del mundo, pero el pueblo venezolano ha hablado en las calles y dado un voto de confianza a Maduro para resolver una crisis económica inducida. Es claro que el chavismo tiene más apoyo que el proyecto opositor que tiene como objetivo la vuelta al neoliberalismo y eso es lo único que debería importarnos; respetar la soberanía política, económica, territorial y popular de un pueblo informado y politizado, que aun con la necesaria crítica y autocrítica, no quiere volver al pasado.

Reproducido de www.rebelion.org

El autor ha participado como observador y acompañante del proceso electoral venezolano. Análisis enviado desde Caracas la noche del 20 de mayo, y publicado en el diario mexicano La Jornada el 21 de mayo de 2018.

La solidaridad sobrevive al dolor

Por Susana Antón/susana@granma.cu

y Sumaily Pérez Carrandi/internet@granma.cu

En Cuba no son comunes los accidentes aéreos, el más reciente ocurrió el 29 abril del 2017 y anterior a éste, en el año 2010. Pero este viernes nos recordó esos dolores cuando un Boeing 737-200 arrendado por Cubana de Aviación, en el momento del despegue se precipitó a tierra entre el aeropuerto José Martí y Santiago de las Vegas.

La Avenida Rancho Boyeros de la capital cubana está diferente. No es común sentir por los alrededores el sonido de las sirenas, por ello las personas comienzan a asombrarse ante tanto tráfico. Pasan en caravanas custodiadas por la policía los camiones de bomberos, las ambulancias, las pipas de agua. Todas se dirigen a un mismo sitio.

Nadie sabe con seguridad qué ha sucedido. Al poco tiempo, otra caravana. El Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez se dirige al lugar del siniestro.

En Alturas del Aeropuerto, localidad situada entre el Aeropuerto José Martí y Santiago de las Vegas, en el municipio de Boyeros, ocurre la tragedia.

Quienes vivieron la experiencia cuentan lo sucedido de muchas maneras, pero todos coinciden en algo: el piloto del Boeing 737-200 giró el avión para caer en el campo.

Cerca de la finca La Cakuta, nombre del sitio, se encuentra el preuniversitario Eduardo García Delgado. Si no fuese por el piloto, relata un hombre, la tragedia hubiese sido mayor. No pudo llegar a la pista del aeropuerto, pero prefirió caer en tierra que sobre las casas del lugar, describen.

Dice un joven que la nave impactó contra los cables de la electricidad. No pudo llegar a tiempo, pero su maniobra salvó sin duda la vida de muchos. “Yo no lo vi, pero así me lo contaron”.

En el área viven aproximadamente 800 personas, además de existir  empresas pertenecientes a los servicios aeroportuarios. En la calle detrás del pre hay un grupo grande de residentes, periodistas, policías, bomberos, trabajadores. Veo un hombre de pie, está conversando con otros.

Yo lo sentí todo, narra, pero qué podía hacer, pensé que el avión caía sobre mí. Tiene las manos en la cabeza y los ojos rojos. No sé si es de llorar o por el susto vivido.

No sabe qué hacer, su casa está cruzando la línea por eso habla con todos. Tal vez es su manera de sentir alivio.

Cinco minutos después del impacto llegó un vecino al lugar. Él lo intentó todo. Dicen que pudo socorrer a dos accidentados. Al poco tiempo, los rescatistas. A partir de ahí comenzaron las labores de salvamento.

Encuentro a un grupo de colegas en el mercado El Caney, en la entrada de la Avenida Van Troi, cerca de la Terminal 1. Junto a ellos, más de 20 personas con sus celulares en mano. Todos observan los videos de quienes pudieron filmar. Me “pasan” uno.

Calculo más de cien personas. Al fondo, se ve el humo. “Hay que correrse para atrás”, se oye. De pronto, un silbato. La policía aparta a quienes están en el lugar. Abren un espacio. Más silbatos. La ambulancia está lista. Todos corren, el tiempo es vital. Llevan a un sobreviviente.

Llueve en Boyeros. No hay mucho más que podamos hacer. Ahora, todo depende del trabajo que realicen las autoridades cubanas en el lugar del siniestro.

De regreso al periódico, cerca del Cupet ubicado en la calle Santa Catalina, escucho de nuevo las sirenas. Por la ruta que llevamos, no sé qué pueda suceder. Guía la caravana un policía, le siguen dos carros y luego cuatro camiones blancos.

Rápido entiendo. Continúa la caravana su paso por la rotonda de la Ciudad Deportiva y dobla a buscar la Avenida 26. El convoy se separa. Uno de los camiones se adentra en el Hospital Docente Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán, los otros doblan en la calle 51 hasta llegar a la entrada trasera del Instituto de Medicina Legal.

A la hora del accidente, mi hijo estaba en Santiago de las Vegas. La distancia fue poca pero el susto, la duda y el dolor… ese fue inmenso.

Nadie imagina nunca la magnitud de un desastre hasta que lo ve con ojos propios. Uno puede hacer especulaciones, pero no es hasta que estás allí, rodeada de humo, bomberos, ambulancias, pobladores, que alcanzas a saberlo. La adrenalina me llevó a obviar cualquier resistencia, mi objetivo y el de mis dos compañeros de equipo –el fotógrafo y el chofer- era llegar hasta el lugar de los hechos.

Y por un momento me sentí como quien está viviendo todo en cámara lenta: las ambulancias llegando, los camilleros corriendo de un lado a otro, los bomberos cortando aquella masa grande de metal que aun pende de un árbol.

Todo era polvo y cenizas… y humo, pertenencias dispersas manchadas por el fango, perdidas en la maleza. Me sentí entumecida  por unos minutos. Luego descubrí que ese no era solo mi sentir. Estábamos atónitos y no es para menos, en Cuba han sido  pocos los accidentes aéreos. Nadie sabía qué decir, nadie podría responder mis preguntas, entonces supe que no era por negar la información, sino porque todos, absolutamente todos, estábamos siguiendo un instinto humano: salvar, ayudar, socorrer.

Un oficial de la Policía Nacional Revolucionaria insistió en que con mi presencia estaba entorpeciendo la labor de los bomberos y mientras me hablaba, me detuve a reparar bien en él: era un hombre joven, moreno, delgado, quizá con poco tiempo dentro de las filas de la PNR, no lo sabría decir con seguridad. Le temblaba el mentón al hablar y la voz. Esa actitud me sacó del estado de adormecimiento que tenía, porque comprendí la conmoción de cada persona. Volvía a la noticia, era vital contar todo lo que allí estaba ocurriendo.

Atravesé un campo para llegar hasta donde los pobladores, pensé en mis alergias, pero cuando volteé a mirar por encima del hombro, detrás mío había una mancha negra enorme del accidente, cualquier padecimiento resultaba insignificante en aquel instante. Llegué hasta las personas, esperanzada de que alguien pudiera saber.

Dos señores, vecinos cercanos al lugar del accidente conversaban fuera de su casa. Interrumpen la charla cuando me les acerco. Uno se queda mirando detenidamente mi identificación que en letras grandes y rojas dice: Prensa Granma. Mira al piso y no espera que le pregunte.

“No vi el avión», dijo. “Sentí una explosión fuerte y cuando salí pa’l camino vi el humo, las explosiones seguían y sentí miedo».  Se miran entre sí. El otro hombre, uno años más joven, me asegura que sintió el sonido de la explosión, pero hasta que no vio el humo no comprendió de qué se trataba.

“Los vecinos salimos enseguida a tratar de ayudar. Lo más importante era salvar a las personas. Esto no lo vemos todos los días aquí. Estas cosas no pasan en Cuba», me dice como quien busca una explicación para tan fatídica situación.

El vuelo Habana-Holguín llevaba 104 pasajeros. Cuatro personas llegaron en estado crítico al Hospital Universitario General Calixto García. Uno murió.

Nos entrevistamos con Roberto Peña, presidente de la Corporación de la Aviación Cubana. “Era un avión arrendado por Cubana de Aviación a la Aerolínea mexicana Global. Las autoridades trabajan en identificar las causas que dieron origen a tal accidente», afirmó Peña.

Allí no nos quedaba mucho más por hacer que dejarles espacio a las autoridades y los oficiales para que continuaran lo más rápido posible las investigaciones pertinentes.

Fui entonces hasta donde estaban los familiares y, por primera vez, reprimí el impulso periodista de preguntar. No podía, esos, sin lugar a dudas, fueron los rostros más tristes que he visto en mi vida.

Reproducido de www.granma.cu

¿“Apenas” un 48 por ciento?

Antes del 20 de mayo, previo a las elecciones presidenciales venezolanas, la prensa internacional (y la puertorriqueña) hicieron todo lo posible por presentar un país que se “despedazaba”. La gente, decían, carecía de comida y casi dedicaba el día a buscar qué comer. Las largas colas agobiaban a la mayoría. Los que no buscaban afanosamente algo para comer, huían por las fronteras de los países vecinos. Venezuela se vaciaba, decían.

Días antes también se anunció con gran despliegue que la empresa estadounidense Kellogg abandonaba Venezuela. Al anunciar su partida sus directivos denunciaron al gobierno de Nicolás Maduro como responsable y se quejaron del “deterioro” del país que dejaban. Al reseñar la noticia la prensa destacó la lista de otras empresas que también se habían ido del país suramericano.

Ése era el ambiente previo a unas elecciones que los principales partidos y grupos de la oposición habían decidido boicotear, tachándolas de “ilegales”. A los candidatos que se presentaron contra Maduro, los tachaban de “traidores”. Igual calificativo usaban para los que se atrevieran a votar.

Con esos truenos todos daban por seguro que la participación electoral sería mínima y que una buena parte de los que se arriesgarían a votar rechazarían a Maduro. En Puerto Rico algunos auguraban que en Venezuela ocurriría lo que sucedió en el plebiscito que Ricardo Rosselló organizó en junio de 2017 en el que “apenas” participó el 23% de los electores.

El día antes de la cita electoral, en una reseña del diario español El País (que llega hasta lo bochornoso para oponerse a Maduro) se colaban algunos indicios de que la cosa no era como la pintaba la prensa. La noticia hablaba, claro está, de las colas inmensas para buscar comida y exponía los comentarios de algunas personas de la fila. Una de las entrevistadas, opositora al gobierno, decía que aún no sabía por quién de los candidatos opositores votaría. También decía que esperaba “un milagro” para que la gente no votara una vez más por Maduro.

Como esos comentarios El País nos daban un cuadro muy distinto del que pretendía. La opositora se proponía votar, lo que refutaba la historia del “rechazo” masivo a la consulta. En segundo lugar, la misma persona reconocía que la mayoría de la población efectivamente había elegido el gobierno actual y reclamaba “un milagro” para que eso no volviera a ocurrir. No hablaba de fraude electoral del pasado ni lo esperaba en el presente. Tan solo rogaba porque una mano divina revirtiera la tendencia cambiando la intención de voto de la gente.

Escondido en la propia noticia aparecía un dato aún más relevante. Se hablaba que en “los sectores populares”, es decir, en las comunidades y pueblos donde vive la población trabajadora, se notaba mucho entusiasmo por las elecciones. En otros sectores ése no era el caso. Ese comentario, que retrata la evidente y no siempre reconocida lucha de clases, nos ayuda a entender lo que está ocurriendo en Venezuela

A fin de cuentas, en las elecciones del pasado 20 de mayo votó el 48% de la masa electoral y alrededor del 60% por ciento de éstos lo hicieron por Nicolás Maduro. Cuando ya se conocía ese resultado, y antes de que a presión mediática lo llevara a gritar el consabido “fraude”, el principal candidato de la oposición se lamentaba de que el llamado a la abstención de los otros le había impedido ganar, lo que significaba un reconocimiento a la legitimidad de la consulta.

En las elecciones de 2016 de Estados Unidos no hubo llamado alguno a boicot, más bien lo contrario. El interés por ellas se había disparado una vez el energúmeno Donald Trump ganó la nominación por los Republicanos. Aun con ese ambiente, la participación llegó al 55%. ¿Alguien, como hizo ahora El Nuevo Día puertorriqueño, utilizó la palabra “apenas”?

El único evento electoral relacionado con Puerto Rico parecido al del 20 de mayo venezolano, fue el plebiscito de 2017. Allí casi toda la oposición hizo un llamado al boicot y, en algunos casos, la oposición fue militante, como fue la de la oposición en Venezuela. En el caso puertorriqueño la efectividad del boicot se vio en la participación que arrojó la consulta, de apenas (y aquí si es correcto ese “apenas”) 23%. En Venezuela la participación electoral más que duplicó esa cifra, llegando casi a la mitad de los electores.

Tiene razón el candidato opositor Henry Falcón cuando dice que sin el llamado al boicot electoral tal vez hubiese ganado. La simple aritmética apoya su comentario, pero él y sus amigos tendrán que vivir con esa especulación de ahora en adelante. Lo cierto es que hubo elecciones, que fueron limpias y que el candidato que ellos llaman del “chavismo” obtuvo la mayoría.

Acá en Puerto Rico, el mismo gobernador que proclamó su triunfo en el plebiscito con una participación electoral de 23%, emitió varias declaraciones condenando lo ocurrido en Venezuela y denunciando las elecciones. A su lado estaban algunos “opositores” que viven aquí y que cada día, con su apoyo a Rosselló y a la anexión de Puerto Rico a Estados Unidos, nos enseñan su propia naturaleza.

Después de estas elecciones a Venezuela, claro está, le esperan años difíciles. El estado de su economía, obviamente maltrecha, es su principal reto. Difícilmente el gobierno recién reelecto podrá permanecer mucho más tiempo si no logra mejorar a corto plazo las condiciones de vida de la población. El reciente aumento en el precio mundial del petróleo puede ayudarlos a enderezar el rumbo.

Además del reto económico se enfrentarán a la creciente hostilidad de Estados Unidos que, con Donald Trump de presidente, no tendrá escrúpulos a la hora de planear conspiraciones. Ante esos retos, como sucedió en Cuba, tiene que levantarse un pueblo unido junto a un liderato capaz.

¿Porqué los ataques de Israel a Gaza?

El lunes 22 de mayo, en vísperas del 70 aniversario de la proclamación del estado de Israel, que los palestinos conmemoran con el Día del Desastre (Nakba), se produjo la más reciente masacre en el estrecho de Gaza cuando el ejército isrelí abrió fuego sobre palestinos desarmados asesinando a sobre 60 e hiriendo a más de dos mil personas.

Ese mismo día, a pocas millas de distancia, la hija del presidente Trump y su marido, asesor especial del Presidente, encabezaron la ceremonia de traslado de la embajada norteamericana a la ciudad de Jerusalén, formalizando el reconocimiento a la anexión ilegal de la misma y en violación al ultrajado derecho internacional, que para Israel siempre ha sido una letrina donde dejar su opinión sobre las resoluciones de la ONU.

Hace una semana se repitió el ritual, ya normalizado por Israel y Estados Unidos: el estado sionista ejecuta una masacre, o se anexa territorios, construye muros, destruye poblados, etc. La ONU y la ¨comunidad internacional¨ aprueban sendas resoluciones de censura, los palestinos entierran a sus muertos y se mudan a otro refugio, y en horas todo se olvida hasta la próxima masacre.

Esta IMPUNIDAD es precisamente el principal obstáculo a la resolución justa de los conflictos en Oriente Próximo. De nada sirven las toneladas de resoluciones y pronunciamientos de la ONU, si el estado de Israel y su creador y protector, EEUU, hacen caso omiso de las mismas y la llamada comunidad internacional –particularmente los países vecinos— se resignan al lamento y la inacción.

Publicamos a continuación una breve explicación de la coyuntura actual, publicada originalmente en el portal Palestinalibre.org del autor palestino-chileno Jaime Abedrapo.

M.Coss

Por Jaime Abedrapo

¿Por qué Palestina ha sido marginada del derecho consagrado de autodeterminación de los pueblos respecto de las potencias colonizadoras? La respuesta, en términos generales, tiene que ver con la decisión del Reino Unido, encargado de su administración después de la Primera Guerra Mundial, de modificar el statu quo de la población nativa u originaria, es decir los palestinos.

Esta es la base central para comprender los 70 años de conflicto, es decir desde la creación oficial del Estado de Israel (15 de mayo de 1948). Desde entonces se ha dado curso a la limpieza étnica de los territorios palestinos, ya que el objetivo político de Israel es tener un Estado judío, por tanto era absolutamente necesario erradicar (a como diera lugar) a la población árabe nativa.

Por ello, las masacres, desplazamientos forzados, apartheid, etc. Todos los crímenes de lesa humanidad que comete Israel, se dan en el contexto de la creación de su Estado, el cual aún no alcanza las dimensiones que sus conductores pretenden, es decir, ocupar todo el territorio que antes había pertenecido a los palestinos, con especial atención ahora en Cisjordania (también conocida como el territorio al oeste del río Jordán, o “West Bank” en inglés).

El rasgo de estar frente a un Estado confesional, con claras raíces racistas, tras una ideología excluyente como el sionismo, ha significado que las negociaciones sean inviables, ya que mientras Israel tenga superioridad militar y dicha ideología se mantenga vigente con relación a la mayoría de los habitantes, ese Estado no estará dispuesto a compartir su territorio con árabes o con personas de otras religiones, por la amenaza demográfica que esto significaría para la superioridad numérica judía. Es decir, ello es lo que hace inviable, hasta hoy, la creación de un Estado binacional. Por otro lado, como los sionistas consideran que su proyecto estatal está inconcluso y siguen edificando asentamientos (política de estado en Israel) y desplazando a los palestinos o arrebatándoles su tierra, no hay forma de negociar fronteras, ya que están en pleno proceso de expansión y no se observa un poder real que pueda coaccionarlos para que respeten la legislación internacional, es decir, las resoluciones de Naciones Unidas.

Esto, de alguna manera, refuerza las causas primeras del conflicto, ya que Israel siempre ha tenido argumentos para no negociar y ha trabajado o se ha aliado siempre con la potencia de turno (primero Reino Unido y Francia; luego Estados Unidos), por lo cual desde el realismo político, ha sido imposible condicionar su política de Estado, a pesar de que no respeta el derecho internacional, ni el derecho internacional humanitario, ni tampoco los derechos humanos. Israel todo lo fundamenta en razón de su seguridad nacional o espacio vital, Razón de Estado.

Recordemos que en 1967, tras la Guerra de los Seis Días, Israel se anexó la totalidad del territorio de Palestina, incluida Jerusalén Oriental, que desde la década del ochenta (1981) considera unilateralmente como su capital única e indivisible, sin acatar el derecho internacional vigente, que tras las resoluciones 242 de 1967 y 338 de 1973 han reclamado la evacuación de los territorios ocupados. En ese contexto, Israel propició los asentamientos judíos en Cisjordania y Gaza, los que a su vez también le valieron condenas de parte de Naciones Unidas. El único argumento esgrimido por Israel para desarrollar esta expansión y colonización a costa de territorio palestino, han sido títulos basados en textos del Antiguo Testamento de la Biblia, que el Derecho Internacional no reconoce.

En definitiva, estamos frente a la imposibilidad que afecta al pueblo palestino, de ejercer el derecho de vivir en forma libre y soberana en su propia tierra, siendo tratado como una raza inferior al interior del Estado de Israel (se ha institucionalizado un apartheid), en donde se establecen normas discriminatorias para los no judíos, mientras los palestinos en Cisjordania viven bajo ocupación, en verdaderos bantustanes (comunidades aisladas e inconexas), desde los acuerdos de Oslo (1993). Y el resto vive en el virtual campo de concentración de Gaza, luego de que Ariel Sharon erradicara a la fuerza a los colonos ortodoxos ? fundamentalistas que tenían asentamientos allí. Podría afirmarse con propiedad, que en Gaza se ha creado la prisión de mayor extensión en el mundo.

En efecto, aproximadamente el 90% de la población residente en la Franja de Gaza está constituida por refugiados, es decir un millón y medio de personas están prisioneros en 300 kilómetros cuadrados por el solo hecho de ser palestinos. Decimos encerrados, porque Israel controla los accesos terrestres, el espacio aéreo y marítimo.

Frente a este sombrío y desesperanzador panorama, cabe preguntarse acerca de qué alternativas tienen disponibles los palestinos para lograr su liberación nacional, puesto que además, por el lado de las negociaciones que se desarrollan, con interrupciones, desde hace más de18 años, Israel jamás ha negociado de buena fe. Prueba de esto es que, en conocimiento de que el total del territorio de la Cisjordania es una meta intransable para los palestinos, desde el comienzo de las negociaciones y hasta hoy, ha mantenido invariablemente su política de ampliación de los asentamientos judíos en dicho territorio. Y aún más, ha construido el muro del apartheid, que expropia más territorio palestino y le hace la vida imposible a ese pueblo.

En ese contexto, no puede extrañar que surjan movimientos reivindicativos como los de Hamas. Recordemos que éste es un movimiento islámico que no reconoce a Israel, mantiene la resistencia mediante el empleo de la fuerza, pero en un contexto asimétrico, por tanto sólo tiene capacidad para ataques calificados como terroristas, ya que su estrategia es infligir miedo entre la población de Israel. Su capacidad operativa es muy baja, sobre todo en el contexto de aislamiento internacional en que se encuentra y por las pésimas condiciones socioeconómicas derivadas del bloqueo israelí.

Tras lo dicho, podemos afirmar que la causa del conflicto no es Hamas, ya que éste es un partido político con una fuerte presencia en la sociedad de la Franja de Gaza; tanto es así, que consiguió en los comicios del 2006, el 65% de la adhesión. Mantiene trabajos en el campo de la salud, educación, etc. y se ha hecho relevante, primeramente tras la acción de Israel que lo apoyó logísticamente en la década de los setenta, con el objetivo de deslegitimar y presentar una cuña en la OLP; pero en una segunda etapa, este movimiento encuentra un importante apoyo ciudadano, como señal de rebelión contra la ocupación y contra los tratos infrahumanos que recibe la población de parte del ocupante.

A poco de asumir Hamas tras el triunfo en las urnas, los países llamados del Cuarteto (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y la ONU) comenzaron a aislar a este actor político, seguido de un bloqueo y boicot cada vez más implacable por parte de Israel, los que significaron la escasez de alimentos, medicinas, combustibles, etc.

Todo lo anterior refuerza las visiones islamistas que van fortaleciéndose entre la población palestina, ya que ha comprobado que en 70 años de conflicto las negociaciones sólo han arrojado fracasos y que su situación es cada vez más precaria, mientras Israel, por medio de la política de los hechos consumados, se expande por territorio palestino y a Gaza lo deja como una prisión en la cual relegar a la resistencia, en especial la islámica.