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ALGUNOS PERSONAJES PLEBISCITARIOS: 1967, MEDIO SIGLO DE FUTILIDAD

El relajo con los plebiscitos comenzó en 1967. Hace medio siglo. Apenas tenía el ELA una docena de años de fantasmagórica existencia cuando Muñoz decidió celebrar una consulta. Y digo que se le ocurrió al Vate porque, aun cuando en aquellos años el gobernador del entuerto era Roberto Sánchez Vilella, quien dirigió el performance vivía en Trujillo Alto y no en Fortaleza.

El proyecto del Plebiscito de 1967 fue preparado por el entonces jovencísimo Secretario de Justicia, Rafael Hernández Colón. Eso quizás explique que medio siglo después, en el verano dictatorial de 2017, el que otrora fuera también gobernador de Puerto Rico defienda a capa y espada (capa caída y espada guardada) el ELA como estatus del futuro. Por eso es tan difícil escribir ciencia ficción en Puerto Rico. Los políticos de oficio tienen unas miradas prospectivas que son difíciles de imitar.

La Ley Núm. 1 del 23 de diciembre de 1966 dispuso que se celebrara un plebiscito el 23 de julio de 1967, para que los puertorriqueños expresaran su voluntad sobre el status político final que deseaban para Puerto Rico. Los puertorriqueños debían seleccionar una alternativa entre las tres presentadas: Estado Libre Asociado, estadidad e independencia. Lo de final, como ya sabemos, es un decir.

¿Tenía defensores el ELA en 1967? No faltaba más, era como un carro nuevo aunque le fallara el motor. El 60.4 % de los votantes favoreció el estatu quo. 425,132 personas, para ser más exactos. Algunos de sus defensores más importantes ni siquiera votaron.

El señor Stanley Learned, norteamericano, publicó el 20 de julio de 1967 (El Mundo) una opinión contraria a la postura de Luis A. Ferré, defensor férreo de la estadidad por encima del llamado a la abstención de su jefe político en el Partido Estadista Republicano (PER), Miguel García Méndez. Así se expresaba Learned:

Ningún Estado de la Unión se está desarrollando al ritmo de Puerto Rico. La estadidad y el progreso no son sinónimos. Si lo fueran, el Gobierno federal no hubiera tenido que clasificar como “pobre” a casi un tercio de la población de Estados Unidos.

Al realizar su propio milagro, por medio del trabajo arduo y la fe, el pueblo de Puerto Rico ha asumido un sentido de dignidad que sobrepasa lo que podría derivarse de un mero estatus político.

Learned fue uno de los propulsores del discurso ideológico que trocó el sentido de colonia subordinada por el de “milagro económico”. ¿Quién era Stanley Learned? Se trataba del flamante director ejecutivo de Philips Petroleum Co. Llegó a ese puesto en 1962 cuando la compañía de refinería copó el mercado del petróleo y el gas natural. En 1967 no sólo se trataba de una industria que pretendía aprovechar las ventajas contributivas del territorio, sino que Learned prometía crear la friolera de 30,000 empleos. Learned se retiró de su puesto, precisamente, ese mismo año. Sin embargo, me parece curioso, y por ello lo destaco, que permaneció en un puesto ejecutivo y que en 1973, la Phillips Petroleum y el señor Learned fueron acusados por un gran jurado federal de desviar tres millones de dólares a un paraíso fiscal y que de ese fondo realizaron contribuciones ilegales a la campaña de reelección de Richard Nixon en 1972. La compañia se declaró culpable y admitieron una donación ilegal de 100,000 dólares. En el curso de dos años admitieron contribuciones ilegales a 65 candidatos congresionales del 1970 al 1972, así como donativos ilegales a Lyndon B. Johnson (1964). Finalmente, la Phillips Petroleum pagó una multa de 30,000 dólares. No tengo pruebas para decir que esa compañía hiciera donativos a ningún partido o político puertorriqueño. Solo digo que es curioso.

El mismo día en el que Learned publicaba su refutación al delirio de Ferré sobre la estadidad (20-VI-1967) Alex W. Maldonado publicaba su propio análisis sobre el teatro electoral:

“Ciertamente, el elemento más emocional en Puerto Rico hoy es el bloque que opina que todo el plebiscito está mal. Ese bloque está proclamando ahora: ¡No! ¡No votaremos! Se está planeando una demostración masiva para el 16 de julio. Los cálculos iniciales son que unas 25,000 personas asistirán.

Este grupo, compuesto de independentistas y populares que no están contentos con el status de Estado Libre Asociado como es ahora, se siente atra- pado. El acto de votar en sí, opina, está mal porque el plebiscito es falso, colonialista y no resolverá nada.

Estas personas ignoran convenientemente que Puerto Rico tiene una Constitución y un status político aprobados por el elector puertorriqueño. Pero, de mayor importancia, el grupo pretende ignorar que Puerto Rico puede buscar un status distinto si así lo desea, votando simplemente por él en el plebiscito.

La falta de lógica fue expresada dramáticamente en un anuncio que ha aparecido en la Prensa local. Dice que los puertorriqueños que desean completo gobierno propio, que están orgullosos de ser puertorriqueños, que desean conservar nuestro idioma y nuestra cultura; que desean un Gobierno “de, por y para los puertorriqueños” y aspiran a la “libertad”, no votarán en el plebiscito.

Falta una frase en este anuncio. Lo que debería decir es que “No votaremos por la independencia”. Este es un enorme contrasentido. La independencia estará en la papeleta. Lo que están diciendo es: “Porque queremos todas estas cosas, no daremos el paso necesario para lograrlas. No votaremos por la independencia”.

De modo que el ELA no solo estaba en el poder (colonial, sí, pero administraba) sino que la mayoría de la prensa le servía de caja de resonancia o fotuto.

En un formidable artículo de la época, el doctor Salvador Arana Soto analiza los pormenores anteriores a la celebración de aquel plebiscito. Hace varias predicciones. Me interesa señalar, sin embargo, que durante el proceso un nuevo partido se hallaba en formación.

Mientras todo esto sucedía continuaba su inscripción, ya tocando a su fin, un nuevo partido estadista —el Partido del Pueblo—, del cual se sabe y se habla poco aún hoy. En el último artículo que sobre él he leído, en una revista local y en que se vierten opiniones de su fundador, señor Vidal Chacón, se dice que se pretende una estadidad “con honor” y no “la entreguista y asimilista que pregonan García Méndez, Ferré…” “Esa estadidad que predica Ferré es contraria a nuestro pueblo. Es una estadidad americanizada. Y la que quiere Puerto Rico es una estadidad portorriqueñizada… No puedo hacerme cómplice de sus prédicas ni de su entreguismo…” El P. P. “será heredero del Partido Socialista militante y combativo de los años 20.”

Ferré y luego Romero añadieron a su discurso entregista y asimilista agunos conceptos de los esgrimidos por Vidal Chacón, ¿Recuerdan la “estadidad jíbara”? Ahí terminan las coincidencias. Curioso también, que es lo que más me interesa, es que, si, se trata del mismo Partido del Pueblo, también recordado como el Partido del Sol, con el que se lanzó como candidato a la gobernación un año después el gobernador en funciones, que había sido prácticamente expulsado por el PPD. Según José Trías Monge, ese formidable constitucionalista represivo y fino poeta, Sánchez Vilella adquirió esa franquicia electoral asumiendo deudas por 30 mil dólares.

El Partido del Pueblo había sido inscrito por Alfredo Vidal Chacón casi como una escisión del PAC, un partido creado en los cerebros prístinos de dos obispos católicos norteamericanos. Vidal Chacón tuvo la ayuda del Congresista de Nueva York Adam Clayton Powell. Solicitó a la Junta Estatal de Elecciones que lo certificara como defensor de la estadidad en el plebiscito del ’67 pero la creación de Estadistas Unidos, de Luis A. Ferré sepultó sus aspiraciones. Poco después, Clayton Powell, con estrechos lazos con la comunidad puertorriqueña en la diáspora y por décadas representante en la cámara se vio en medio de un escándalo cuando se alegó que no pagó una deuda que le ordenó un tribunal neoyorquino, haberse apropiado de fondos para viajes de manera inapropiada y de pagar un salario a su esposa con dinero asignado a empleados congresionales sin haber realizado ninguna tarea allí. Parecía una maldición. Apoyar a diferentes grupos suponía algún tropiezo.

En ese plebiscito el ganador fue Luis A. Ferré. Es decir, la estadidad sacó apenas 39.0% frente al 60.4% del ELA, sin embargo, eso representaba prácticamente la totalidad de los votantes del PER tres años antes. El PER habría sacado 288,529 votos en las elecciones del 1964 (34.7). La estadidad obtuvo 274,312 votos en el plebiscito del ‘67. Casi todos los estadistas desoyeron la voluntad de abstención de García Méndez y se montaron en la cementera de Ferré. Apenas un año después, una nueva colectividad, el Partido Nuevo Progresista, adoptando como emblema la palma del plebiscito, ganó las elecciones con 400,815 noveleros y el 43.6% de los votos. Los fieles a Sánchez Vilella, unos 107,309, representaron quizás la derrota del PPD. Es más complejo que eso, pero esa es otra historia. Mi intención era destacar algunos personajes de interés histórico.

En la consulta más reciente, 2012, la estadidad obtuvo 834,191 (61.6%) votos. Cuatro años después, bajo una dictadura llamada Junta de Control Fiscal, el hijo de Pedro Rosselló se convirtió en gobernador con 660,510 (41.8%). Casi 20% menos de simpatía entre los votantes. Eso con un récord histórico de abstención electoral.

Medio siglo después de aquella primera charada, hay otra consulta. Un lustro ha pasado. Ahora la abstención viene del mejunje en el que se ha convertido el PPD, comandado por Héctor Ferrer, que en términos ideológicos está en el 1967 aunque estamos en el 2017. Su partido viene de su peor derrota electoral. Dividido ideológicamente. Sin la salida de “ninguna de las anteriores” con el que…¿ganaron? el ejercicio fútil del 1998. (Sí, lectores, en una consulta para decidir finalmente el estatus de Puerto Rico el 50.3% de los electores decidieron que ninguna de las anteriores era la mejor opción). Los grupos independentistas, como en el 1967, se abstendrán de participar. Y como aquella vez, habrá quien le haga el juego al poder y salga en los medios posando para darle un poco de seriedad a una cosa que no la tiene. El PNP (ni siquiera la estadidad) corre solo en esta cortina de humo que es más cara que una auditoría a la deuda.

No sabemos lo que va a ocurrir. Escribo esto una semana antes del circo. De lo que sí estoy seguro es que no ocurrirá nada importante. Digo importante con respecto al estatus. Importante es resistir la dictadura, pero la vida es un frenesí. Una ilusión. Y todo bien es pequeño. Y la vida es solo un sueño. Y los sueños sueños son.

Carta a mi hermano Oscar López Rivera y a mi pueblo

Hará unos tres años, el notorio Buró Federal de Investigaciones (FBI) me honró llamándome “non-repentant terrorist” (terrorista no arrepentido). Veo que ahora, en la campaña que usan contra ti, y porque representas Patria y Dignidad, conceptos que no caben en su mentalidad, te han otorgado la misma “distinción”. Si de terrorismo vamos a hablar, hablemos de los anglosajones, que en la historia de la humanidad, por siglos han sido los peores.

Podríamos comenzar hablando de los llamados peregrinos inmigrantes y cómo masacraron a los indios para despojarlos de sus tierras. No tardó mucho tiempo para que comenzara la expansión hacia el oeste, a cuyo paso exterminaron tribus completas y se quedaron con sus tierras. Los pocos habitantes nativos que sobrevivieron fueron encerrados en las llamadas reservaciones, donde al día de hoy viven en condiciones precarias muchos de sus descendientes. ¿Saben ustedes cuál es el verdadero origen del día de “Thanksgiving” que tanto se celebra? No fue una cena armoniosa entre “peregrinos” e indios. En realidad se trató de celebrar el exterminio de una tribu completa –hombres, mujeres y niños– que celebraba la fiesta del maíz en lo que hoy día es el pueblo de Mystic, Connecticut.

De 1846 a 1848 los anglosajones invadieron a México, quemaron villas completas y mataron a miles de mexicanos para robarse la mitad de su territorio, tierras donde hoy ubican, entre otros, los estados de California, Texas, Colorado y Nuevo México.

Esos mismos anglosajones linchaban en el propio Estados Unidos a negros por el único “delito” del color de su piel.  Aún en nuestros días, policías asesinan con total impunidad  a jóvenes negros. Los hispanos, y los  puertorriqueños en particular, no están exentos de la violencia por discrimen racial.

Y en Latinoamérica, ¿a cuántos han asesinado por los intereses de Wall Street?   Mencionemos algunos ejemplos. En 1954 el gobierno estadounidense orquestó un golpe militar en Guatemala para derrocar el gobierno de Jacobo Arbenz, que amenazaba con nacionalizar la United Fruit Company. ¿Sabían ustedes que el gobierno de los Estados Unidos realizó experimentos inyectando sífilis a cientos de guatemaltecos de 1946 a 1948?

En 1965 la marina de Guerra estadounidense, bajo órdenes de su presidente Lyndon B. Johnson, mató a más de 8,000 dominicanos. En 1989 esa misma marina de Guerra mató a más de 3,000 panameños.  La operación Cóndor, dirigida por el terrorista mayor Henry Kissinger, costó miles de vidas en Argentina, Uruguay, Brasil y otros países latinoamericanos.  En Uruguay, bajo la dictadura de Strossner, las torturas y ejecuciones fueron dirigidas por un agente estadounidense de la CÍA, historia que se recogió en una película de amplia difusión. En Nicaragua, la marina de Guerra llegó a imponer un presidente estadounidense, William Walker, y convirtió a Nicaragua, Honduras y El Salvador en estados esclavistas. En 1983, el presidente estadounidense Ronald Regan, ordenó la invasión de la isla caribeña de Granada, lo que también costó miles de vidas. ¿Saben ustedes quiénes eran los socios democráticos de los Estados Unidos en Latinoamérica? Los Batista, Trujillo, Pinochet, Somoza, Pérez Jiménez, Stroessner, Videla y Duvalier. Algunos de ellos llegaron al poder gracias a los “buenos oficios” de la embajada de Estados Unidos en su país. Podríamos seguir con la invasión a Haití y otros países más, pero vayamos a Puerto Rico.

Ya ustedes saben que el 12 de mayo de 1898 la marina de Guerra de los Estados Unidos, bajo el comando del almirante William Sampson, bombardeó la ciudad de San Juan matando a boricuas en la calles y en sus casas, destruyendo edificios y causando graves daños a la iglesia de San José. El 25 de julio de ese mismo año, las tropas estadounidense, comandadas por el general Nelson A. Miles, el mismo que comandó las tropas que cometieron la masacre de Wounded Knee en los Estados Unidos, invadieron a Puerto Rico por las costas de Guánica.  Los puertorriqueños presentaron resistencia, pero las tropas invasoras lograron desembarcar.

En 1917, pese al rechazo del parlamento puertorriqueño, el gobierno invasor impuso la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños, ciudadanía que siempre he rechazo y rechazaré.  Soy puertorriqueño y punto. En la década de 1930, a fin de acabar con una huelga de los trabajadores de la caña y con los nacionalistas, el entonces presidente Franklin D. Roosevelt envió a Puerto Rico como jefe de la Policía al coronel Elisha Francis Riggs y como gobernador al general Blanton Winship.  Estos dos individuos ya habían participado en la planificación del asesinato de General de Hombres Libres, Augusto César Sandino en Nicaragua. Bajo las órdenes del coronel Riggs se cometió la Masacre de Río Piedras el 24 de octubre de 1935 donde asesinaron a cuatro jóvenes nacionalistas que se dirigían a la Universidad de Puerto Rico.  Bajo el comando del general Blanton Winship ocurrió la Masacre de Ponce el 21 de marzo de 1937, en la que asesinaron a 19 ciudadanos puertorriqueños, entre ellos, a una niña de 14 años que salía de la iglesia y hubo cerca de 200 heridos. Nadie fue arrestado por esos hechos, pese a que había evidencia clara de que la policía había disparado contra civiles desarmados.

Los crímenes y  actos de terrorismo contra el pueblo que luchaba por su independencia continuaron. Cada década subsiguiente trajo su cuota de asesinatos, secuestros, incendios, colocaciones de bombas en los hogares y negocios de independentistas, persecuciones a granel, así como la experimentación con gas mostaza y el agente naranja, la píldora anticonceptiva, la esterilización masiva de mujeres y hasta la inoculación con células de cáncer a pacientes hospitalizados. El 11 de enero de 1975  terroristas de verdad colocaron una bomba en una cafetería de la ciudad de Mayagüez. Muchos de los que allí se encontraban asistirían a un acto independentista en la plaza de Mayagüez en honor al prócer Eugenio María de Hostos.  Al estallar la bomba, resultaron muertos dos obreros y heridas 12 personas. Uno de los obreros fallecidos, Luis Ángel Charbonier, de 24 años, dejó huérfano a un niño de un año y medio.  Como represalia a este acto criminal, según expresado en un comunicado de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), el 24 de enero de 1975 explotó una bomba en Fraunces Tavern en Wall Street, Nueva York.

Como  dato histórico final, recordemos que el 23 de septiembre de 2005, 273 agentes del FBI tirotearon y dejaron desangrar en su hogar al patriota Filiberto Ojeda Ríos. ¿A cuál de esos agentes arrestaron?  Ninguno.

Como ves, mi compañero y hermano Oscar, tú y yo somos antiterroristas, aunque los agentes del FBI nos llamen “non-repentant terrorists”.  La verdad a veces es dolorosa, pero más doloroso es vivir en el engaño.  ¡Pa´lante siempre, que tenemos la razón y el derecho a defendernos!

La consistencia es la clave

A Papi, para que pronto vuelvas a tu casa, a CLARIDAD

Sentada en el escritorio repleto de papeles desde donde Papi se amanece todos los domingos para escribir su columna semanal de Claridad, me siento a intentar sustituir lo insustituible. Y es que pretender reemplazar a alguien que lleva cuatro décadas haciendo lo mismo ininterrumpidamente todas las semanas es una tarea titánica, aun cuando me guste el deporte y haya escrito sobre temas deportivos previamente. Así que no voy a intentar hacer un Las Canto como las Veo como si fuera Elliott Castro Tirado; creo que el lector es imposible de engañar y la voz de Papi imposible de imitar. En cambio usaré este espacio para honrar la mayor virtud deportiva de mi padre: la consistencia.

Entre las múltiples memorias deportivas que tengo con mis padres, tengo muy presente los días previos a cuando Cal Ripken Jr. rompió el récord de juegos consecutivos jugados en las Grandes Ligas: 2,632, en el 1995. En ese momento no comprendía cuál era la importancia de esta hazaña, pues siempre pensé que los récords importantes eran los 3,000 jits, pasar de 30 jonrones y 100 carreras empujadas en una temporada, los 5,000 puntos anotados en el Baloncesto Superior Nacional, entre otros “milestones”. Pero mi padre me explicó la importancia del récord que inminentemente rompería Ripken, pues simbolizaba la consistencia. Me hizo entender lo que significaba jugar 2,632 juegos corridos, sin enfermarse (o claro está, sin faltar aunque estuviera enfermo), sin dejar de jugar cuando su equipo estuviera eliminado, etc. Tan importante era el récord de Ripken que llevaba 56 años intacto, desde que lo estableció Lou Gehrig con 2,130 partidos consecutivos en el 1939. Durante la última temporada del legendario jugador de los Orioles fui con papi y Miguel al Yankee Stadium para verlo por última vez y todavía ahí, años después en el 2001, Papi me volvía a explicar lo importante de su hazaña y sobre todo, cómo él pensaba que ese era uno de los récords que probablemente ya no se romperían, por cómo se jugaba la pelota actualmente.

Y claro, mi padre es Ripken con esta columna. Por cuarenta años, pase lo que pase, viajes, enfermedades, muertes en la familia, nunca ha fallado. Este periódico ha sido consistente en muchos ámbitos importantes de nuestra Isla, pero la columna que semana tras semana mi padre publica, es la única que ha sido ininterrumpida y consistentemente escrita por el mismo autor. Incluso una semana que hace años estuvo en cuidado intensivo, la publicó con un escrito que tenía guardado y creo que dictó algunas líneas desde el hospital. Fue ahí que empezamos a compararlo con Ripken y en cada momento en que había un domingo complicado, ya fuera por un viaje o enfermedad o cuando sus padres (mis abuelos) fallecieron, siempre me comentaba: “No puedo perder el récord de Ripken.”

Así, la rutina semanal de mi padre comienza los domingos en la noche, donde trabaja la columna que debe entregar a más tardar el lunes (porque eso de no dejarlo para último momento y amanecerse haciéndola no va con su musa de escritor). Amanecida de domingo, seguida por un lunes lento en la mañana no sin antes verificar que la columna haya llegado sana y salva; solo entonces puede comenzar la semana de nuestro Ripken. O quizás la semana empieza realmente el domingo en la noche, con el ritual de sentarse en la computadora, poner los boleros o música instrumental, sacar las estadísticas, anotarlas en la libreta, volver a buscar más información y sentarse a escribir, mientras más de madrugada, mejor. Como todo buen deportista, consistente no solo en cumplir con su trabajo en el campo, sino también con el ritual que le precede: preparación, calentamiento, ejecución deportiva, descanso. Esto, cada semana por 40 años, sin fallar.

Es por esto que reitero que es la mejor cualidad “deportiva” de mi padre, que nunca se destacó como atleta pero que siempre ha sido un gran “deportista”. Exceptuando la calidad atlética (que creo que algo tuvo como baloncelista), siempre ha sido un gran competidor, un justo perdedor, siempre ha creído en el juego limpio, en respetar al contrincante pero luchando hasta el final y sobre todo siendo el más guerrero en las luchas en las que cree; ahí, aun cuando pierde, lo deja “todo en el terreno”.

Los que amamos el deporte, grupo en el cual me incluyo en gran medida como herencia de lo que aprendí con mi papá, nos gusta la adrenalina que hay antes de un buen juego, la emoción de experimentar un evento en vivo y la entrega de los atletas. Y desde siempre, lo más que me ha gustado de la relación de mi papá con el deporte y con su trabajo es la entrega total, nunca hacer nada a medias; es esa pasión que siempre lo ha llevado a afirmar que a él “le pagan por hacer lo que le gusta” y que nunca se va a retirar. Con esta columna y con su quehacer deportivo Papi es ejemplo de consistencia, como los 2,632 juegos consecutivos de Ripken, como los 537 juegos de Raymond Dalmau, como los 1,000 goles de Romario o los 762 jonrones de Barry Bond. Por eso, pronto regresará a escribir Las Canto como las Veo, como todos los domingos hace aproximadamente 2,120 semanas.

La autora es hija de Elliott y Vilma Ramos, al Miguel que se refiere es a su esposo Miguel Zenón.

Nota: Elliott Castro sufrió un derrame cerebral el pasado lunes 29 de junio. Se mantiene estable dentro de su condición.

Londres: La hora de las cuentas

Por Guadi Calvo

Otro ataque, low cost, en Londres, se produjo este último sábado dejando siete muertos y unos 48 heridos, de los cuales 21 se encuentran en estado crítico, que bien podría significar que para cuando se lean estas líneas el número de muertos pueda ser levemente mayor.

Esta vez los hechos se sucedieron en el Puente de Londres y en el complejo gastronómico Borough Market, una zona de moda repleta de pubs y restaurantes. La metodología fue exactamente igual al ataque del 22 de marzo en el Puente de Westminster y el Parlamento, cuando Khalid Masood o según su nombre de nacimiento, Adrián Russell Ajao, un británico de 52 años, lanzó un vehículo contra los paseantes y tras atropellar a varios, apuñaló a todo aquel que tuvo a mano, hasta que fue ejecutado por la policía. En el ataque del sábado fueron tres los hombres que intervinieron en el hecho estrellando una combi contra la multitud que caminaba por el puente, para enseguida bajar y acuchillar indiscriminadamente a peatones y parroquianos, hasta que la policía o el cuerpo Trueno Azul de las SAS, las fuerzas especiales de elite del Ejército británico, ocho minutos, 7 muertos y 48 heridos después, ejecutó a los tres agresores, que simulaban llevar chalecos explosivos, con 50 disparos.

Se hace ineludible recordar el atentado al Manchester Arena del 22 de mayo último que dejó 22 muertos y un centenar de heridos en este caso con una vinculación concreta con el Daesh. El responsable del atentado fue Salman Abedi, de 22 años, vinculado al Libyan Islamic Fighting Group (LIFG), una organización wahabbita con claras vinculaciones con al-Qaeda y utilizada por la inteligencia británica durante estos últimos 20 años para atentar contra intereses libios, incluso varios frustrados intentos de asesinar al Coronel Gadaffi durante los años 90. Muchos de sus miembros, incluso el padre de Salma, Ramadan Abedi participaron como fuerza de ocupación cuando se inició la guerra contra Libia a principios de 2011.

Se supo que Salman Abedi, había viajado varias veces a Libia y se movía libremente por Europa, durante estos últimos años con el conocimiento del MI5 y el MI6, la inteligencia interna y exterior británica, sin que estas agencias ni ninguna otra europea demostraran interés en qué tramaba el joven Abedi.

Las cadenas internacionales de noticias ya están mostrando emocionadamente otra vez pirámides de flores, velas encendidas, cartas de recordación, corazones de plástico, ositos de peluche, rostros compungidos y condolencias de todo cuño, sin advertir al sensible público, que la Primera Ministro británica Teresa May, acaba de hacer una venta de más de 3000 mil millones de libras esterlinas a Arabia Saudita, la organización terrorista más grande del mundo, que ha dado y sigue dando sustento filosófico, protección diplomática, financiación material y cobertura de todo tipo a todas las organizaciones terroristas que en este momento sacuden al mundo desde Filipinas hasta Nigeria, sin obviar desde ya al Daesh y al-Qaeda. Serán armas británicas y también norteamericanas, francesas, y alemanas que exterminarán a centenares de niños yemeníes, los que serán enterrados sin pirámides de flores, velas encendidas, cartas de recordación, corazones de plástico, ositos de peluche, rostros compungidos, condolencias de todo cuño. En Yemen a partir de la guerra declarada por los sauditas según la Unicef, muere un niño cada 10 minutos por  razones prevenibles.

Desde el ataque a las torres Gemelas en septiembre de 2001 los muertos en Occidente por actos terroristas no alcanzan los 5 mil, la misma cifra que muy mal contados representan los ahogados en el Mediterráneo en 2015, quienes hasta allí llegaron intentando huir de las guerras que Occidente ha prodigado en Asía y África desde la “guerra contra el terror” que el presidente norteamericano George W. Bush, inició tras los hechos de Nueva York.

Solo desde el inicio de la operación Primavera Árabe, a comienzos de 2011, planeada  por Washington y sus socios menores, por lo menos catorce países se desestabilizaron o profundizaron sus conflictos: Irak, Libia, Siria, Egipto, Yemen, Bahréin, Mali, Nigeria, Somalia, Afganistán, Pakistán, Filipinas, Indonesia y Malasia.

En algunos de ellos por caso Irak, con atentados de más de 300 muertos o el caso de Nigeria donde a pocas horas del ataque a Charlie Hebdo en la aldea de Baga, al norte de Nigeria, Boko Haram, asesinó 2000 campesinos o el más reciente de los últimos grandes atentados producido en Kabul, el  último día de mayo, que dejó 100 muertos y 500 heridos en el barrio diplomático de la capital  y por ende el lugar más seguro de Afganistán. No conforme con eso durante los funerales, diversos ataques dejaron otra treintena de muertos, sin pirámides de flores, velas encendidas, cartas de recordación, corazones de plástico, ositos de peluche, rostros compungidos, condolencias de todo cuño.

10 menos 2 es 20

Dexter FilkinsTal cual lo explica el corresponsal de guerra norteamericano Dexter Filkins, cuando se refiere al crecimiento de la insurgencia en Irak, la ecuación 10 menos 2 no da 8 sino 20, cada vez que los invasores norteamericanos matan un insurgente, decenas de iraquíes se suman a la lucha, muchos de ellos, sin previas convicciones políticas, ni religiosas, pero sí con el afán de vengar a su muerto. Y es esa misma ecuación que hace que centenares o miles de jóvenes, y no tanto, musulmanes se sigan sumando a esta guerra de desgaste que se está librando en el interior de Europa, una guerra en que el enemigo, puede estar trabajando en el escritorio de al lado, acudiendo a la misma universidad o caminando la misma calle. Son 50 millones de musulmanes y sus descendientes que viven en Europa, y como sería una locura tachar a cualquiera de ellos de terroristas, los propios servicios de seguridad saben que con la lógica de Dexter Filkins, cualquiera de ellos puede serlo, al riesgo de no solo perder su propia vida, sino que detrás de su accionar su propia familia se convierta en el chivo expiatorio de su acción, y sean castigadas y despojadas de todos sus bienes y hasta de su propia libertad, tenga que ver o no. Solo alcanza con  haber tenido un pariente, que agotado de tantas muertes de sus hermanos en Irak, Libia o Afganistán por ejemplo, decidan inmolarse como un recordatorio de “ya basta”.

Son innumerables los casos de musulmanes no radicalizados, incluso con una vida cultural y social, absolutamente occidentalizadas, que en algún momento se quiebran y deciden pasar a la acción. Occidente ha abusado hasta el hartazgo de las riquezas y hasta de la inocencia de pueblos remotos, a los que han expoliado frenéticamente, solo pensar la acción de los belgas en el Congo, de Francia en Vietnam o de Gran Bretaña en La India o Sudán, para entender por qué un oficinista de Los Ángeles o un universitario de Düsseldorf, de buenas a primeras, sin siquiera haber sido profundamente religioso, decide inmolarse en nombre de un Allah, que muchas veces puede ser el nombre de tantos que él ha visto, morir bombardeados en una aldea de Irak, ahogados en el Mediterráneo o muertos de sed y desesperación en el desierto del Sahara.

La OTAN lanzó en Libia casi 10 mil ataques aéreos con bombas de fragmentación y misiles con camisa de  uranio empobrecido. Francia usa el norte de Mali como vertedero de desechos nucleares, prácticamente todas las napas de agua en Irak, han sido contaminadas por el uranio de las toneladas de bombas arrojadas desde 1990 hasta la fecha. Sin contar con la destrucción de infraestructura y acervos culturales.

No hay ningún lugar donde poder cotejar cuántos son los muertos civiles por las operaciones de la OTAN en Oriente Medio en los últimos 30 años, no hay ningún lugar que hable de heridos, de mutilados o de locos,  de vidas destrozadas para siempre, pero sin duda son millones.

En 2011 en Londres, una de las ferias de armas más grandes del mundo, fue promocionada  con el “efecto Libia”. La Cámara de Comercio e Industria londinenses y el Banco Real de Escocia, publicitó la feria con el lema “Oriente Medio: un vasto mercado para las empresas británicas de defensa y seguridad”. Como si los resultados de esas operaciones comerciales no significaran nada.

Europa está sufriendo una ola de terrorismo desconocida en la historia, sus ciudadanos están cargando la situación como el clima o la inflación, pero un dato estremecedor habla claramente de esto: en los once años anteriores a Charlie Hebdo se produjeron un atentado cada veintidós meses, desde entonces a la actualidad la cifra es de 1.5 al mes.

El duque de Wellington dijo “las grandes naciones no libran guerras pequeñas”, lo que se está demostrando claramente en Europa.

Reproducido de: almanyadeen.net.

El autor es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central

La renuncia del alcalde, un poquito de justicia

Con la renuncia del Alcalde Héctor O´Neill se cierra otra etapa de un caso que ha llamado la atención pública y que las mujeres continuaremos siguiendo de cerca.  Y es que apenas comienza a descubrirse un entramado de impunidad que combina hostigamiento sexual en el empleo, violencia de género y corrupción gubernamenental. Las agencias del Estado que bajo presiones y muy tímidamente han asumido las investigaciones correspondientes, han identificado una veintena de violaciones a leyes y reglamentos por parte de este funcionario.   El cartel de uno de los machistas intocables del PNP, con apegos politicos amplios y arraigo multisectorial se está desboronando en medio de la quiebra económica y social que vive el país.

O´Neill es representativo de la decadencia que sufren los líderes y las instituciones políticas que desde el poder publico imponen las prácticas patriarcales de dominio y control que degradan las vidas de mujeres a las que asumen tan propias, como los espacios que ocupan.  La renuncia del Alcalde es un logro para las mujeres, las estudiantes, las feministas, las trabajadoras, y con ellas, una multitud de personas indignadas  que por pura decencia denunciaron su violencia y exigieron su salida, día tras día. Es también un logro para la periodista que destapó los crímenes del Alcalde y estuvo dispuesta a asumir los riegos para la historia.

Se ha hecho hoy un poquito de Justicia. Está por verse la Justicia más grande, la radicación de todos y cada uno de los cargos que procedan ante los tribunales.  Seguiremos empujando porque la Justicia no camina sola en nuestro país. ¡Seguiremos!

La autora esPsicóloga y feminista

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