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En las entrañas de la marcha oposicionista

Por Marco Teruggi

La siguiente nota fue escrita para 15 y Último por Marco Teruggi, quien estuvo acompañando la marcha oposicionista desde La Carlota hasta El Recreo, cuando, desviada ilegalmente por el gobernador de Miranda Capriles Radonski, terminó enfrentada con los piquetes policiales que impidieron su paso al centro de Caracas, lugar donde a esa misma hora se llevaba a cabo otra nutrida concentración, en este caso del chavismo. Por un instante los venezolanos revivimos los aciagos momentos del 11 de abril de 2002, cuando ese mismo personaje –en aquel entonces alcalde de Baruta– junto a Leopoldo López y otros líderes de la derecha, desviaron una concentración oposicionista que terminó enfrentada con partidarios del chavismo con un lamentable saldo de muertos y heridos emboscados por francotiradores, lo que fue utilizado como excusa para el golpe militar.

Al escribirse, todavía no había sucedido el asesinato del joven Jairo Ortiz en el sector de Montaña Alta, municipio Carrizal del mismo estado Miranda, epicentro de guarimbas en 2014 y cuyo alcalde –activo instigador de las mismas– milita en las filas del partido oposicionista Acción Democrática. Según se sabe a estas horas, pese a que inicialmente se dijo que fue herido de un disparo en el pecho, al parecer la bala que lo mató fue disparada a espaldas suyas, lo que repite el formato de algunos asesinatos de las guarimbas de 2014 y el golpe de 2002, en el que víctimas del oposicionismo cayeron en manos de copartidarios.

A la espera de la versión oficial de lo sucedido en Montaña Alta, dejamos a nuestros lectores y lectoras el texto de Teruggi, el cual constituye tanto una crónica de primera mano de los acontecimientos, como una radiografía de sus protagonistas: quiénes son, cómo eran, qué hacían los marchistas de ayer, a todas estas inquietudes y a algunas otras puede encontrarle respuestas acá.

Hay algo de juego para ellos. Como una adrenalina de ricos, de gente que nació en casas grandes, fue a colegios privados, de vacaciones a Miami –“mi amor en el próximo viaje tenemos que comprarle una GoPro a la niña María”, conversaba una familia antes de tirar piedras– de quienes siempre estuvieron en el mismo lugar de la vida, el de la comodidad. Se les nota en la cara, el color de la piel, en el silencio funerario durante la movilización, en la ropa que no deja saber si irán a jugar al tenis o a intentar tumbar al gobierno. Es una evidencia. Cualquiera que vaya se daría cuenta. Cualquiera salvo ellos, que cantan “el pueblo unido jamás será vencido”.

En términos numéricos fueron más que los días pasados, menos que en el mes de octubre durante el intento de golpe de Estado, y, por ende, menos que el 1 de septiembre pasado. Una hipótesis posible sería porque esta vez la dirigencia sí los convocó a confrontar y no a aplaudir a líderes sin liderazgo, ni a seguir abollando cacerolas. Eso había pasado en septiembre y octubre, y el resultado había sido de abucheo a la dirigencia, insultos por redes sociales, la desmovilización de su propia base de apoyo. Esta vez en cambio hubo acción, y para esa base social tan nítidamente clasista y masticada en rencor, eso le dio perspectiva al llamado.

Fueron emocionados con la perspectiva de confrontar. Se les notaba a los más jóvenes, sobre todo: armaban barricadas, cargaban piedras, palos, sillas, pedazos de muebles, alambres, máscaras antigas, cremas contra lacrimógenos. Ellos fueron la vanguardia de la movilización. Los más grandes, con gorras de películas gringas o australianas, y el porte de quien manda en una empresa, fueron de retaguardia. Algunos adultos se animaron a ir al frente. ¿Al frente de qué?

Se sabía que iban a buscar la confrontación, lo habían anunciado. En nombre de la “libertad”, la “resistencia a la dictadura”, de “Venezuela”, del “hambre que se vive”. También sabían que no los dejarían pasar de Plaza Venezuela. Todo estaba entonces montado: la movilización épica y burguesa, y el esquema de contención de las fuerzas de seguridad. Este consistió en un muro –literal– en la autopista que hizo, desde el primer momento, imposible la perspectiva de franquearlo. Era también una evidencia. En ese marco comenzó el desarrollo de la acción.

Las primeras líneas fueron juveniles, que, con ganas, se lanzaron a confrontar. Rápidamente comenzaron a darse sucesivos oleajes: avances tumultuosos con piedras en la mano, estampidas desordenadas ante los gases y el agua de las ballenas. Así fue planteado el esquema que duró cerca de dos horas. Algunas células estaban más organizadas, con, por ejemplo, gente con guantes para tirar los gases al Guaire. Porque, si bien existió un componente de espontaneidad, la cabecera estuvo evidentemente muy organizada. La derecha busca violencia callejera, y como tal se ha venido preparando. No existe casualidad, ni improvisación.

Para ellos se trata realmente de una dictadura y de una represión. Esa es su batalla, y esos gases y esa agua son la marca de ese “régimen tiránico”. Aunque hayan tirado bombas molotov sobre las ballenas con una sorprendente facilidad, y no hayan salido motos a cazarlos con escopeta como animales. La orden del gobierno fue contener, y ese objetivo en Caracas, así parece, se cumplió.

***
¿Cuáles eran los objetivos de la derecha? En primer lugar, el de alimentar la matriz internacional. Allí está el frente de batalla central hoy, desde donde operan para desgastar al gobierno, forzar pronunciamientos, sanciones, posibles intervenciones. La derecha es dependiente de ese frente, lo necesita económica, política, logística y diplomáticamente. En un escenario donde la Organización de Estados Americanos (OEA) ha decidido atacar frontalmente a Venezuela, esas fotografías, videos, son imprescindibles: alimentan la matriz de la “dictadura”, “violación de los derechos humanos”, “falta de libertad de prensa”. Cuanto más caos logren, mejor les será. Por eso la hipótesis de los muertos en estos escenarios no debe ser descartada. Les vendría como anillo al dedo.

En segundo lugar, cabe preguntarse si el plan era pasar Plaza Venezuela. Con esa fuerza desplegada en la autopista y el operativo planteado, no existía posibilidad de logarlo. Lo importante pareciera haber sido entonces el impacto comunicacional, la respuesta a su base social dejándola confronta que había disminuido notoriamente, y el desarrollo de acciones dentro de la estrategia de guerra de desgaste prolongada. Dos movilizaciones con choques en una semana, más la que ya anunciaron harán el sábado, sumado a los ataques comunicacionales y las declaraciones internacionales, les permite trabajar el plan de batalla permanente, del golpe de Estado en continuo.

¿Cuál sería el día final del golpe? Resulta difícil saberlo, les faltan dos elementos imprescindibles: pueblo –barriadas, clases populares– y un sector de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Sin lo uno ni lo otro no se tumban gobiernos en Venezuela. Pero se puede hacer mucho daño, tanto nacionalmente, como en el plano internacional marcado por la incertidumbre y la noticia de misiles norteamericanos lanzados sobre Siria.

El chavismo ganó en mantener la paz, evitar un enfrentamiento, un desborde mayor, esa sería una primera afirmación. No es la primera vez que se logra y es estratégico: la violencia, la confrontación, es el escenario que busca la derecha. A eso quiere llevar al país. Para eso provocan, buscan el momento del choque, tienen una base social que lo anhela, quiere una revancha que castigue en masa.

También en términos de movilización el chavismo ha mostrado que su capacidad, aunque haya reducido, sigue siendo grande. Su base social tiene las raíces históricas, es eminentemente popular. Se nota en las pieles, los rostros, la alegría, la manera de ser parte de una revolución, del país de Chávez. El corte de clases es nítido. No se han perdido las calles, se logró ocupar el espacio público varias veces en las últimas semanas, en particular desde el ataque directo de la OEA, agresiones que, se sabe, fortalecen la unidad chavista, el sentimiento antiimperialista. Somos más fuertes cuando nos atacan de frente.

En términos de movilización de las bases sociales la asimetría histórica se mantiene: el chavismo es más fuerte. En la capacidad de resolución del conflicto en las altas esferas también. Eso indicaría que la balanza se inclina de nuestro lado. El problema es medir la correlación de fuerzas con base en quienes se expresan de manera directa en las calles. No es un secreto que una parte importante de la población –¿la mayoría?– está desgastada, alejada, desilusionada por los dos bloques en disputa. Se vio en estos días de denuncia del supuesto autogolpe: reinó en las calles un llamativo silencio. Se podría decir –para alivianar– que es porque la derecha perdió su credibilidad, que el problema es suyo. Una lectura cruda indicaría que, con las múltiples diferencias, no solo le sucede a la dirigencia de derecha.

Por eso la pregunta es qué piensan quienes no se movilizan y observan los enfrentamientos desde la casa, ven a través de los medios de comunicación esta realidad compleja, marcada –allí el agua profunda– por la situación económica que no se estabiliza a pesar de anuncios y actos de entrega de dólares. El día a día es de incertidumbre, de dificultad económica. No para quienes tiraron piedras en nombre del hambre: ellos no saben lo que es. Pero sí para muchos que han dejado de creer, que han visto la política reducirse a una agudización de la confrontación superestructural, mientras los precios se liberan. Las cajas Clap estabilizan solo una parte, y los medicamentos son una preocupación cada vez que se los necesita. ¿Ellos qué piensan? ¿Dónde irán electoralmente? Esa instancia no se ganará por peso callejero, sino por capacidad de haber construido sentido común, credibilidad, haber detenido el deterioro material impuesto por los ataques económicos.

Pasados los días de choque abierto –no se puede saber ni cuándo terminarán ni por cuánto tiempo– seguirá la tarea estratégica: rearmar la mayoría, hablar y escuchar a quienes se han convertido en espectadores de políticas/os en quienes ya no creen. La derecha quiere sumarlos a sus filas a través de la estrategia de caotización, en particular la económica. ¿Qué planes tienen los diferentes actores del chavismo? Tal vez sea hora de rearmar la política como poderes creadores del pueblo, y no como una partida de ajedrez.

Reproducido de www.15yultimo.com

CRUCIGRAMA: Manuel Gregorio Tavárez.

Horizontales

2. Manuel Gregorio _____; compositor puertorriqueño.

7. Símbolo del osmio.

9. Aparato para percibir mejor los sonidos.

10. Divisé.

11. Ciudad de Caldea.

12. Ciudad europea donde Tavárez fue a estudiar a los quince años en el Conservatorio de Música.

14. Luna del planeta Júpiter.

15. Abreviatura de señor.

16. Pese o dé por onzas.

19. Entidad.

21. Puerto Rico, Isla del _____.

22. Caja, comúnmente de madera sin forrar y con tapa llana.

23. _____ Juan; ciudad natal de Tavárez.

24. Dones.

26. Raspé.

27. Función que alguien o algo desempeña.

28. Del verbo errar.

30. Adorno que se dibuja, pinta, graba o imprime en torno de lo escrito o impreso.

31. ¿Me _____?; danza de Tavárez.

32. Bolso o cartera que se lleva a la espalda.

36. Souvenir de Puerto _____; composición de Tavárez.

37. Padre de la _____ Puertorriqueña; reconocimiento dado a Tavárez.

38. Canto y baile popular de Puerto Rico.

40. Corto de alcances o de miras.

42. Negación.

43. Adjetivo posesivo.

44. Cuarta nota musical.

45. Nombre de la g.

46. Símbolo del erbio.

47. Exceso de autoestima.

48. Existe.

49. Cinco en romanos.

50. Dativo de pronombre.

51. Carta de la baraja.

Verticales

1. 16 de _____ de 1843; nacimiento de Tavárez.

2. Tosté en las brasas.

3. Ruta, camino.

4. Desmenucé con los dientes.

5. Mamífero cánido.

6. Título de famosa danza de Tavárez compuesta en 1870.

8. Colina en que se situaba el Templo de Salomón.

9. La _____; danza de Tavárez.

12. Ciudad donde falleció Tavárez el 1ro. de julio de 1883.

13. Tercer hijo de Adán y Eva.

17. A _____; sinfonía de Tavárez dedicada a este pintor puertorriqueño.

18. Manuel _____ Tavárez; autor de Margarita, Dicha fugaz, La ondina, La ausencia, ¿Me amas? y Pobre corazón, entre muchas otras.

20. Cubrirán.

22. Amo con extremo.

23. Monja.

25. Estrella luminosa, centro de nuestro sistema planetario.

29. Contracción gramatical.

32. _____ Gregorio Tavárez; tuvo como discípulo a Juan Morel Campos.

33. Símbolo del cloro.

34. Prefijo.

35. Súplica a mis _____; composición de Tavárez con letra de Gautier Benítez.

37. _____ fugaz; composición de Tavárez que forma parte de sus Cuadros musicales.

38. _____ corazón; danza de Tavárez.

39. Del verbo amagar.

41. _____ Tavárez; pianista puertorriqueña hija de Manuel Gregorio Tavárez.

44. Virtud teologal.

Dos notas sobre el tiempo y la incertidumbre

Mañana es hoy

Quienes hacen la ley hacen la trampa. Se roban la luz, el agua, el teléfono. No pagan contribuciones. Son jueces y parte. Se reparten entre ellos lo que hay y parte de lo que sobra. Los jueces revocan a los jueces si de defender un corredor ecológico o una orillita de playa se trata. Cosa de permitir que los que hacen la ley y la trampa construyan sobre el caparazón de un carey, si eso es posible. Eso es hoy. Eso fue ayer. ¿Eso será mañana?

Hoy encuentran el cadáver, otro, de una muchacha en Villalba. Baleada. Ayer asaltaron un banco, otra vez. Mañana encontrarán otro, y otras. Mañana los banqueros seguirán reunidos con los que hacen la ley y la trampa. Por eso fundar un banco es un crimen y ladrón que roba a ladrón si tiene corbata azul o roja tiene impunidad. ¿De qué madriguera sale quien dispara a una mujer de veintiún años? ¿De qué mansión sale el fundador de un banco? ¿En que punto del camino se encuentran el de la madriguera y el de la mansión? Se encontraron ayer. Se encuentran hoy. Mañana.

Quien mira la trampa para la liebre, una vez capturada la liebre, olvida la trampa. Una vez despellejada, servida y cenada, se olvida la liebre. Entonces, aparece otra trampa. Nosotros no hicimos la trampa. No será nuestra la liebre. No nos invitarán a la cena. ¿Qué hacer? ¿Hablo chino?

¿Les molestará a los señores que los ciudadanos de a pie hagamos lo mismo? Quiero decir, no cumplir la ley y vivir de la trampa. Arrimarse a la electricidad sin intención de rendir cuentas. Quiero decir, construir y después pedir permiso para construir. Fundar un banco y cobrar por guardar el dinero de los demás y crear joyas como la ley 7, LA 20, LA REFORMA LABORAL, para que los que queden sin empleos puedan tener ganas de trabajar.

Esto es ayer y hoy. ¿Cuando es que nos vamos a encontrar en el camino para impedirle el paso a los que hacen la ley y la trampa? ¿Mañana? Parece que los estudiantes vuelven a decirnos que es hoy. Otra vez, hoy.

(In)(Ser)tidumbre

El problema con tener todas las respuestas es olvidarnos de las preguntas. Entonces uno deja de interrogarse. Llega el punto en el que ni siquiera llegamos a plantearnos algunas dudas que, en todo caso, pondrían en juego (o a jugar) nuestra experiencia.

La experiencia es, en palabras de Blanchot, ponerse radicalmente en entredicho. Eso ocurre cuando se busca el límite de lo Bello y lo Bueno, de la Estética y la Moral.

Cuando desde el poder constituído, llámese Estado Neoliberal o academia, tenemos esa certidumbre, ese catálogo de respuestas, no hay manera de incoporar al Otro en nosotros. Así sólo se pueden explicar y neutralizar las preguntas.

La puesta en escena de la duda es el intento de pagar una deuda. Es la performance de la culpa. Soy producto de una sociedad machista. Lea los periódicos y verá los resultados de esa ideología. Vivo en una sociedad sexista, homofóbica, con prejuicios de clase y de raza. Por eso dudo y rechazo el discurso de la Ley y el Orden de LA GENERALA (¿cómo se llama la Superintendente?), el Arzobispo de Canterbury, o la Madre de los Tomates. Porque esos se cantan inmunes a esas bacterias ideológicas. Por mi parte, aceptando el barro y el polvo con el que me crié, cada vez que alguien me endilga un adjetivo lacerante acompañado de alguna fobia o ismo, tardo en responder. Tengo mis solidaridades claras, pero habrá, siempre, aquellos que tienen la piedra siempre a la mano. Entonces, viendo despedazarse mi techo de cristal, me recompongo. Reflexiono sobre mis certezas. Y todo vuelve a aclararse.

Vuelvo a tener preguntas. Ensayo respuestas. Intento incorporar al Otro en mí mismo. Entiendo las pedradas. Tienen un cierto goce excedente. Vienen de las manos de la depuración de todo goce patológico. Yo no estoy inmune. No soy puro ni en el amanecer. No crucifico. No me lavo las manos a cada instante. Siempre voy a l@s que están perdiendo. Por experiencia.

El tiempo de nuestra liberación

Hoy, el calendario de las Iglesias antiguas celebra el domingo de Ramos que da inicio a la Semana Santa. El próximo domingo será la fiesta de Pascua. Hasta hoy, las comunidades judías llaman la fiesta de Pascua “el tiempo de nuestra liberación”. Para quien cree, la celebración de Pascua no es sólo una celebración religiosa que recuerda eventos antiguos. Es una experiencia actual y que nos compromete.

Pascua es una fiesta común a dos religiones: el Judaísmo y el Cristianismo. Su origen viene de las danzas y pasos que antes se hacían para recibir la llegada de la primavera. Según la Biblia, durante una fiesta de Pascua, Dios quiso liberar a los hebreos de la esclavitud y enseñar a toda la humanidad que el ser humano es llamado a ser libre y feliz. Celebrar la Pascua es una forma de reconocer esa vocación humana a la libertad y asumir el compromiso de luchar por eso.

Durante una Pascua, Jesús fue en peregrinación a Jerusalén, allí fue condenado a muerte por el poder político (romano) y religioso (los sacerdotes). Según los Evangelios, Dios lo levantó y le dio una nueva vida. Las Iglesias nos invitan a celebrar la Pascua para renovar en nosotros la vida de Cristo resucitado. Ellas creen que Dios, al liberar a los hebreos de Egipto y al dar a Jesús una vida nueva, renueva también nuestra vida y todo el universo.

Desde la Edad Media en Occidente, la memoria del sufrimiento y muerte de Jesús tuvo mayor importancia que la Pascua. En la América Latina y el Caribe, el Catolicismo aún es muy marcado por una espiritualidad pesada, centrada en los sufrimientos y la muerte de Cristo y de los santos. No hay una imagen alegre. Todas sucumben bajo el peso del dolor. Hace poco más de 50 años, la Iglesia Católica ha restaurado la celebración festiva de la Pascua, como centro de la vida de fe. Por supuesto, uno es discípulo de Jesús, no por celebrar un rito, sino por asumir la causa de Jesús y vivir de acuerdo con ella. Sin embargo, el seguimiento de Jesús sólo es vivido en comunidad. La celebración de Pascua es signo de esa disposición a asumir juntos la misión de proclamar al mundo una nueva esperanza. La Vigilia de Pascua puede ser signo del compromiso de vivir la fe como fuerza para hacer frente a las dificultades de la vida. Esa Pascua puede ser una luz para iluminar nuestras opciones de vida y fortalecer la lucha pacífica por un mundo más justo y solidario. En la Pascua, las comunidades cantan: “Mismo las tinieblas no son tinieblas para Ti. La noche es luminosa como el día (Sl 139).”

El autor es  monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

Retrato cultural y educativo de una semana en paro

Al momento de escribir esta nota, ocho de los once recintos del sistema de educación pública del país han amanecido en huelga. El estudiantado de la Universidad de Puerto Rico (UPR), una vez más, ha comprobado que es una fuerza importante de movilización social. Con 4,522 votos a favor de la huelga sistémica, queda claro que urge la defensa de una universidad pública y accesible para todos y todas.

Queda claro, además, que la deuda del país debe auditarse antes de someter a la UPR a un recorte presupuestario de $450 millones que la dejaría inoperante, inexistente, y antes de que los y las puertorriqueños(as) tengan que continuar acatándose a las medidas de austeridad que impone la Junta y el gobierno de turno.

Y es que lo discutido en la Asamblea Nacional de Estudiantes fue sobre la UPR y sobre el país. Así de grande es el estudiantado en lucha. Como dijo Violeta Parra, ¡Que vivan los estudiantes, jardín de las alegrías! Son aves que no se asustan de animal ni policía…

Previo a la Nacional, el Recinto de Río Piedras estuvo en paro por una semana y, a pesar de los distractores mediáticos, del profesor provocador o de la intimidación con la desacreditación federal, muchos estudiantes estuvieron firmes en los portones junto a un sector del profesorado que los apoyó. Como herramientas de lucha, utilizaron arte, cultura, autogestión, solidaridad, compañerismo y educación. Los mismos instrumentos que utilizarán durante la decretada huelga indefinida.

Fueron días intensos de diálogos, discusiones y propuestas, pues se celebraron diversas actividades a través del campus, programadas todas por los diez comités de base que organizan al estudiantado en pie de lucha. ¡Y bien organizados y organizadas que están!

Entre estas actividades destacaron un foro sobre el neoliberalismo, la deuda y PROMESA, un conversatorio sobre la reproducción del machismo en espacios de lucha, otro sobre la relación entre la deuda pública y las finanzas de la UPR, otro sobre los pasos para lograr la auditoría, el cual contó con la participación de profesores y exalumnos expertos en el tema de la deuda pública. Se sumaron a los anteriores, una variedad de discusiones sobre los procesos huelgarios a través de la historia, incluyendo un foro sobre las huelgas del 1960, 1970, 1981 y 2010, el cual se nutrió de la intervención de exalumnos que participaron en esos procesos.

También, hubo espacio para la música en reclamo del posible cierre del Programa de Arte con concentración en Música y de otros siete de las facultades de Humanidades y Educación. En respuesta a ese recorte, el Departamento de Música y sus estudiantes se manifestaron artísticamente durante todo un día y en diferentes puntos del recinto: el coro en la rotonda, Taller de Jazz en Plaza Universitaria, Yupi Jazz Trío y Bomba Brava frente al portón principal, por ejemplo.

Los cineforo se incluyeron en la lista de actividades educativas. Se realizó uno sobre el documental El Antillano de Tito Román, en el cual estuvo presente el profesor Félix Ojeda Reyes. “Aquí la lucha se transforma en educación y se respira solidaridad y justicia social”, expresó Román tras finalizar la presentación. Los colaboradores de CasaTaft169 también se unieron a estudiantes de urbanismo y gestión cultural para exhibir el documental Santurce no se vende frente al portón de la Facultad de Bellas Artes.

El domingo, se llevó a cabo un pasadía con una extensa programación para toda la familia. Se celebraron clases de yoga, torneos deportivos, así como lecturas de cuentos y obras de teatro para la niñez. “La concurrida participación de familias enteras que asistieron al pasadía demuestra que los estudiantes no están solos en su lucha. La inclusión de niños en las diversas actividades que se realizaron es reflejo del compromiso del movimiento estudiantil con las próximas generaciones. Nuestra lucha busca trascender este tiempo y espacio y asegurar una educación pública, accesible y de calidad para quienes en un futuro ocuparán nuestros zapatos”, expresó el Centro de Comunicación Estudiantil, medio que surgió en 2016 ante los recortes presupuestarios que ya venía haciendo el gobierno anterior.

Transcurría todo ese amplio itinerario a la vez que los y las estudiantes del recinto riopedrense, a la par con otros estudiantes de los demás recintos del Sistema UPR, iban finalizando los preparativos de la histórica Asamblea Nacional, a la cual asistieron 11 mil estudiantes movidos por el deseo de decidir sobre el futuro de la educación superior del país.

El Huerto Semilla, por su parte, se ha unido a los movimientos estudiantiles de lucha y resistencia desde el pasado proceso huelgario de 2010. Ahí, en un espacio ocupado entre la Escuela de Arquitectura y la Facultad de Bellas Artes del recinto, conviven estudiantes activos y de la Escuela Superior de la Universidad con egresados y gente de las comunidades aledañas.

Este espacio de autogestión se basa en las posturas de la agroecología, por lo que la justicia social, la armonía con la naturaleza y la conservación del medio ambiente son ley. La iniciativa ha ayudado a los y las estudiantes a llevar el discurso a la práctica. Así esto, el trabajo con la tierra y con la educación alimenticia se va traduciendo en cambios sociales, pues todos los que se acercan al huerto aprenden sobre la importancia de un colectivo, la autogestión, la soberanía alimentaria, la reforma agraria, la participación en los procesos políticos, incluso a cómo irse desprendiendo del patriarcado.

Según la estudiante de nutrición y biología Odette González Santiago, el huerto es “un pulmón durante el paro” porque funciona como un espacio en que los estudiantes van a relajarse del proceso agotador en el que redunda una gesta de lucha.

En ese sentido, uno de los propósitos del huerto es proveer un espacio de “sanación” durante el proceso de resistencia, además, unirse a la lucha “por la Universidad que queremos más allá de la que la Junta de Control Fiscal nos está imponiendo”. Asimismo, realizar un trabajo que trascienda los procesos de lucha dentro del recinto y mostrar que el país puede funcionar como se trabaja dentro del microsistema del Huerto Semilla: propiciando la unidad entre diversos factores sociales.

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