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En Memoria: Carlos Irizarry (1938-2017) La vida como performance, como pintura, como conspiración

Cuando se menciona a Carlos Irizarry, un inmenso icono de la plástica puertorriqueña de la segunda mitad del siglo 20 fallecido el pasado sábado tras una larga pelea contra el cáncer, se invocan dos entes que vienen a la mente. Aquel artista que dentro de una cuadrícula adrede evidente, jamás oculta, tomaba los signos conocidos de nuestro ser colectivo puertorriqueño, evicerándolos en una realidad actualizada, como su emblemática Transculturación del puertorriqueño (1975), en la que tomaba la imagen del cayeyano Ramón Frades, discípulo de Francisco Oller y su realismo social en su Pan nuestro de cada día (1905), que retrataba a un campesino con todos los signos de la miseria, empuñando un racimo de plátanos, y la de aquel hombre que entró un buen día desnudo a consumir a El Patio de Sam, haciendo a su propietario en pánico arrancar precipitadamente un mantel para cubrir su descubierta anatomía. De aquella Julia de Burgos inmensa, dibujada en tan suaves tonos, y el ser humano que amenazaría con asesinar al presidente de Estados Unidos de aquel entonces (Gerald Ford), y amenazaría de nuevo dentro de un avión, con hacerlo pedazos, de no liberarse a los nacionalistas presos por los ataques a la Casa Blair y al Congreso de los Estados Unidos de 1950 y 1954, pagando un mes en una prisión federal por un acto, y cuatro años por el otro, tiempo que dedicó a ser maestro de arte de su comunidad penitenciaria, dejando como legado de ese momento la formación en el oficio de otro artista puertorriqueño, Pablo Marcano.

Y quizás no sería especulativo decir que si nos trasladáramos a la propia percepción del artista, no encontraríamos el más pequeño atisbo de una línea divisoria entra ambos seres y sus hechos, siendo todos a su vez una obra plástica, siendo todos a su vez una conspiración, una subversión de todo lo anteriormente aceptado y conocido. Un germen de revolución y una revolución en un solo ser humano.

Criado en la hacienda La Florida, de su natal Santa Isabel, el que sería una figura tan importante de nuetra plástica migra a Nueva York afinales de la década de 1940. Su vocación por las formas y colores, le lleva a estudiar en la Escuela de Arte y Diseño de esa ciudad, originalmente influenciado por la escuela del expresionismo alemán de los albores del siglo veinte, movimiento de seres que concientemente buscaban subvertir todo aquello a que se le llamaba pintura hasta el momento.

A mediados de la década de los 60 regresaría a Puerto Rico, armado de sus conocimientos en pintura y artes gráficas. Ya aquí llegaría a ser director gráfico de dos recordadas publicaciones, hoy extintas, el periódico El Mundo, y la revista de comentario político Avance. En estas, y sobre todo en la segunda, Irizarry iba, como en algún punto del camino recorrido por la plástica había decidido subvertir las formas de ver del lector puertorriqueño.

A la misma vez que realizaba su trabajo com pintor, artista gráfico y comercial atendía su agenda, dejar sembrado un grupo de co conspiradores y futuros conspiradores, siendo cofundador del Centro Nacional de las Artes en San Juan y creó la Galería 63, esta última dedicada a promover el arte de vanguardia.

De ahí surgen un Irizarry que retaría abiertamente ya no una forma de arte circunscrita a la plástica, sino a la forma de percibir de un ser al que cada vez la vida colonial condicionaba más, un Carlos Irizarry, que se enfrentaría él solo,aún sin literales atavíos al estatus quo, ya violento y obsceno de su isla.

De esta faceta de su ser, se generan incontables anécdotas, como entrar como un comensal más, pero desnudo, en ese local de San Juan conocido como El Patio de Sam, como en su primer montaje del monólogo A mis amigos de la locura, de Carlos Umpierre y Ernesto Ruíz, al actor Teófilo Torres, en el ya inexistente café teatro La Tea le intentara interrumpir la función, comentando cada línea toda voz y tirándole cubos de hielo desde la barra hasta la tarima, sacándole un cuchillo, cuando el artista escénico, furibundo fue en el mismo segundo del apagón a golpear al artista plástico.

Torres recuerda el incidente: “Lo acusaron de tentativa de asesinato. La Guardia Municipal y la Policía le tenían ganas. Su abogado fue Marcos Rigau y el experto que aportó su conocimiento en géneros de Artes Plásticas y Teatro fue Jorge Rodríguez. Yo no entendía muy bien lo de arte conceptual en aquel momento, como tampoco sabía quién era Carlos Irizarry; la Fiscalía me incluyó como testigo, pero sabíamos que era un intento de encarcelarlo. Actué gran parte del monólogo A mis amigos de la locura en la sala ante el juez y Marcos Rigau logró que se desestimaran los cargos, por la razón principal de que el monólogo instaba a hacer una Revolución de locos, y éso fue lo que Carlos Irizarry había aportado a mi evento. ¡Genial! A ese encuentro debo en parte que después de 39 años yo continúe interpretándolo. Después del juicio Carlos y yo nos hicimos grandes amigos”.

Y el conspirador llevaría su performance y acto plástico a dimensiones que dos veces le costarían la prisión federal. En 1976, amenazó con asesinar al entonces presidente, Gerald Ford, durante su participación en la cumbre de las potencias económicas a celebrarse en Dorado entre mayo y junio de ese año. Tres años después, en un vuelo de American Airlines en 1979, le entregó una nota a una azafata, dirigida al presidente Jimmy Carter, en la anunciaba que volaría en pedazos el avión si no liberaba a los presos políticos puertorriqueños. El artista alegó que la acción pretendía ser una manifestación artística conceptual, lo que no evitó una condena en una penitenciaría federal de 1979 a 1983, en la que terminó como maestro de dibujo y pintura, compartiendo de lo aprendido con quien se convertiría en otro gran artista de nuestra plástica, Pablo Marcano.

Y siempre vanguardia, siempre punta de lanza renunciado a espaldas a la que seguir, Irizarry en su obra sumaría nuevas formas de hacerla, incurriendo en nuevas técnicas, antes no tratadas en Puerto Rico, y convirtiéndos en el primer artista puertorriqueño en utilizar la técnica de la fotoserigrafía. De hecho, mucha de su obra desde cierto punto en adelante se caracterizaría por la implementación e intervención de diversas imágenes fotográficas, puestas a conversar, o a enfrentarse entre sí en una misma superficie, la refriega resultante su manifiesto. Según se descubrían nuevas técnicas, Irizarry iba sumando siendo pionero de instrumentos digitales ante la masificación de la computadora en la década de 1980.

Sobre su figura, el artista plástico puertorriqueño Humberto Figueroa dice: “Carlos puede representar la inquietud que desemboca en cambio y revuelta. En días de agitación social desde los sectores ilustrados y claros de que la vida es cambio, Carlos Irizarry asoma su ojo e invita a mirar a fondo su obra. Pionero en exploraciones técnicas saltó del diseño a la fotografía desde el ejercicio gráfico. Así sumó sin esfuerzo en el tracto evolutivo del lenguaje artístico puertorriqueño. Afincado en los asuntos de identidad política y cultural con precisión formal y desde su lenguaje de avanzada se afirmaba. Ese discurso plástico se basa en la cuadrícula que permite la multiplicación de imágenes que se interconectan tematicamente y sobre ello el artista suma su línea editorial crítica. Así logra su díptico fotoserigráfico que denuncia la guerra en Vietnam ya para el 1968-69. De igual forma se incorporó a la escena artística de San Juan vinculado a los artistas de mayor perfil creativo al momento. Hace obra de experimentación formal y técnica durante su vida y le suma a ello varias acciones artísticas de incisivo mensaje político sobre la condición colonial de la isla y su derecho a la independencia. Por ello sufrió cárcel aún contando con el apoyo de abogados comprometidos con la lucha cultural nacional. Desde prisión realizó su obra de mayor tamaño y de juegos compositivos. Con materiales diversos de uso común realizó retratos monumentales que se presentaron en el viejo Museo de Bellas Artes de Puerto Rico del ICP en la calle Cristo 253. Esa inauguración celebró su retorno a San Juan en grande no hay celda que limite el empuje libertario de un artista de inteligencia y valor patriótico. Carlos Irizarry queda vivo en su obra y en su ejemplo de vida. Un artista anda de la mano con su urgencia de hacer cosas nuevas, admirando las precedentes y añadiendo desde su registro un nivel que afirma la realidad del ser puertorriqueño artista. Así hizo Carlos. Gracias al pueblo de Santa Isabel que desde su costa caliente da hombres y mujeres valientes con ingenio”.

A él también le hace homenaje el pintor Rafael Trelles cuando dice: “Conocí sus fotoserigrafías en 1975 cuando estudiaba en el Colegio de Mayagüez. Me impresionó la técnica depurada y la temática comprometida con los movimientos de protesta en contra de la guerra de Vietnam y la hambruna en África. Un año más tarde, leí en los periódicos sobre su arresto y encarcelamiento por exigir la excarcelación de los presos nacionalistas mediante un acto artístico subversivo, convirtiéndose en el primer artista puertorriqueño que es encarcelado por violar la ley mediante una obra conceptual. Desde entonces supe que estaba ante un artista ejemplar de gran verticalidad y compromiso con nuestro país, digno heredero de los maestros del 50, de la estirpe de Oller, Frade y Carlos Raquel”.

Según su compañero en el arte de la Patria y compañero de celda por la Patria, en momentos y lugares diferentes, Elizam Escobar, sus restos serán expuestos en el Ateneo de Puerto Rico, en un acto de recordación y celebración de su vida, obra y legado, para al día siguiente ser sepultados en el El Cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis, el llamado Cementerio del Morro, en el Viejo San Juan, en una tumba conseguida por sus amigos artistas.

¿Se desmantela una gran potencia?

¿Cómo se desmantela una gran potencia? La pregunta la lanza el escritor venezolano Moisés Naím, en una columna presidida por este sugestivo titular, en la que afirma que Estados Unidos está “renunciando” a su “liderazgo mundial”. Concluye que la retirada unilateral de acuerdos comerciales internacionales y el limitado apoyo a entidades como la OTAN, el Banco Mundial y el Fondo Monetario, implican una “cesión de poder” y una “abdicación” por parte de la potencia norteamericana. Afirma que esta política de la administración de Donald Trump constituye un “regalo” a potencias emergentes y opositoras, como China, que rápidamente se han movido a llenar el vacío que deja Estados Unidos en el escenario mundial.

Cuando se publicó el artículo de Naím, Estados Unidos aún no se había retirado del acuerdo de París sobre cambio climático. Tras ese último anuncio vimos cómo inmediatamente el primer ministro de China reafirmó su apoyo al pacto flanqueado por la líder alemana Ángela Meyer, lo que parecía confirmar la tesis de Naím.

Entre las medidas que está impulsando el magnate neoyorquino hay una muy importante que no encaja con este análisis y nos lleva a preguntarnos si realmente Estados Unidos está renunciando a su papel hegemónico y prepotente en el mundo. Mientras ordena revisar el acuerdo de libre comercio con México y Canadá y cuestiona la inversión que su país hace en la OTAN, simultáneamente Trump aumenta el gasto militar hasta alcanzar la increíble cifra de $600 mil millones de dólares en un solo año. Nadie que estuviera pensando retirarse de los escenarios donde de ordinario impone su mollero, se dispone a aumentar de esta manera el gasto militar.

Desde los comienzos de la Guerra Fría la política exterior de Estados Unidos se resume en una frase grotesca y despreciativa, pero que define muy bien su comportamiento: “carrot and stick” o zanahoria y macana, aunque tal vez la mejor traducción es “limosna y fuerza bruta”. En ocasiones, dependiendo del gobernante de turno, sus acciones se inclinan más hacia uno de los dos elementos de la balanza, pero ninguno de ellos nunca deja de estar presente en la ecuación.

Ambos elementos se utilizan con esmero desde que la Segunda Guerra Mundial dejó a Europa en ruinas y a Estados Unidos como principal potencia militar y económica del mundo. El objetivo de esas políticas siempre ha sido el mismo: lograr que sus fuerzas económicas dominen en otros países. En la historia de la humanidad el dominio militar nunca ha sido un fin en sí mismo. Ningún pueblo domina a otro por el gusto de dominarlo, sino para la explotación y el beneficio económico del dominador. Así ha actuado siempre Estados Unidos. Cuando, tras el fin de la segunda gran guerra asumió el liderato del llamado “mundo libre” frente a la expansión comunista, nunca perdió de vista que realmente actuaba como líder y portavoz del gran capital.

Como señalé antes, en ocasiones varió el énfasis sobre uno de los dos elementos de la ecuación, dependiendo del gobernante de turno. Durante la década del ’50 del pasado siglo, la Casa Blanca estuvo al mando de un militar, Dwight Eisenhower, y el énfasis se puso en la macana. La guerra de Corea y el apoyo irrestricto a las dictaduras en América Latina (y de Europa como las de Franco y Salazar) son buenos ejemplos. Bajo John Kennedy siguió la misma ecuación, pero el énfasis estuvo en la “zanahoria”, ejemplificada en programas como la Alianza para el Progreso, la Agencia de Desarrollo y los Cuerpos de Paz. Con uno u otro el objetivo último –mantener el poder hegemónico necesario para la explotación económica– nunca varió. Así ha sido siempre.

¿Representa Donald Trump el rompimiento de esa ecuación? El significativo aumento en el gasto militar sugiere un renovado énfasis en la macana, un poco olvidada durante los ocho años de Barack Obama. Pero en las políticas que impulsa el magnate hay un cambio que, si continúa acentuándose, implicaría un elemento nuevo que se añade a la ecuación. Me refiero a su belicosidad contra países y líderes que hasta ahora habían actuado del lado de Estados Unidos en su marcha hegemónica por el mundo. Trump ha empezado su presidencia peleando con amigos, que lo han sido no sólo de su país, sino más aún del gran capital que dice representar.

En su marcha hegemónica a lo largo de los últimos ochenta años Estados Unidos no ha estado solo, sino que ha contado con la estrecha colaboración de un grupo grande de otros países. En Europa han contado con Gran Bretaña, Francia y Alemania como socios principales, en Asia ha estado Japón y América se ha apoyado en sus vecinos inmediatos, México y Canadá, y en ocasiones Colombia y Brasil. Estas alianzas han estado basadas en la existencia, con leves variaciones, de un mismo sistema económico en todos estos países donde la “libre empresa” y la circulación sin trabas del capital ha sido la norma. Hasta ahora Estados Unidos ha sido el líder de sus pares, no de sus opositores.

A lo largo de los últimos veinticinco años, esa intensa actividad económica entre socios ha producido una estrecha imbricación entre capitales –eso que llaman “globalización”– donde hasta ahora el originado en Estados Unidos sigue siendo dominante, aunque tal vez no con la misma rotundidad del pasado. Ahora, debido a esa imbricación, ya no es tan fácil determinar cuál capital domina ni qué grupo realmente controla determinada rama.

Esta reducción relativa del domino del capital estadounidense en el mundo globalizado es lo que molesta a un magnate de mente pequeña como Donald Trump, quien en medio de sus rabietas pasa por alto la realidad actual. No se da cuenta, por ejemplo, que cuando ataca a Alemania porque tiene un superávit comercial frente a Estados Unidos, entre las empresas beneficiarias de ese intercambio desigual hay muchas de capital estadounidense, ni que cuando pretende proteger a las empresas que invierten en Estados Unidos, entre ellas hay muchas con capital alemán o japonés.

¿Continuará Trump acentuando sus conflictos con sus otrora aliados hasta afectar la función de su país como líder mundial del capitalismo? Los que más se perjudicarían con ese resultado serían los grandes capitalistas de Estados Unidos y es lógico esperar que actúen antes de que su nuevo líder les trasforme un mundo donde ellos todavía dominan. El incremento en el gasto militar que simultáneamente hace Trump, preparándose para su política de macana, no le resuelve al capital estadounidense –entrelazado con el europeo y el japonés– los problemas que provocaría el proteccionismo retrógrado que promueve el gobierno de Trump. A ver qué harán.

Para agosto la vista preliminar de estudiantes de la UPR

Aunque está en proceso la situación judicial que enfrentan siete estudiantes tras irrumpir en la reunión de la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico (UPR) el pasado 27 de abril, es de conocimiento público que entre el 21 y el 25 de agosto de 2017 podría celebrarse la vista preliminar por los cargos que prevalecieron en la pasada vista de causa para arresto (Regla 6).

Mientras, el Departamento de Justicia aún no ha pautado la fecha para la vista en alzada, por los cargos de escalamiento y motín, que solicitó contra estos estudiantes el pasado 23 de mayo en la vista de seguimiento.

El caso sigue contra los estudiantes Francisco A. Santiago Cintrón, Randiel J. Negrón Torres, Thaliangelly Torres González, Gabriel Díaz Rivera, Alexa Paola Figueroa Carrasquillo, Juan Carlos Collazo Vázquez y Verónica del Carmen Figueroa Huertas por los delitos de empleo de violencia o intimidación contra la autoridad pública, daño agravado, restricción a la libertad agravada y por los dos cargos en alzada.

Debido a la confidencialidad que requiere un caso judicial en proceso, tanto los(as) abogados(as) que han seguido el caso, como los propios estudiantes, no pudieron revelar más información a preguntas de este medio.

En entrevista telefónica para CLARIDAD, el estudiante Juan Carlos Collazo puntualizó que, aunque lleva varios años militando en diversas causas como la del movimiento agroecológico y la de Playas Pal Pueblo, es la primera vez que está inmerso en un proceso legal.

“Francamente no me lo esperaba, pero definitivamente en los tiempos de crisis que estamos viviendo siempre hay una primera vez y cuando se asume una posición de responsabilidad, pues el neoliberalismo va a atacar”, expresó sobre la situación legal que carga junto a sus compañeros(as).

En cuanto a cómo han reaccionado sus familiares, Collazo narró que “más o menos una semana antes del suceso, ya nosotros teníamos la expectativa de que el Estado nos iba a estar demandando. Yo fui preparando mentalmente a mi madre y a mi tía, que son las que han estado conmigo en este proceso y las personas más cercanas a mí. Por lo menos mi tía, que es independentista y ha sido solidaria toda la vida, es la que le ha dado fortaleza a mi vieja. La realidad es que yo he afrontado este proceso muy tranquilo, pero el efecto emocional que tiene en uno es la presión que sienten ellas”.

“Pero me toca la presión que cae sobre mi señora madre y mi tía porque ellas son las que están haciendo el papeleo, mirando para afuera de la ventana que no venga la policía, pendiente a las citaciones, llamándote para que llegues temprano. O sea, que el efecto psicológico y emocional me llega a través de ellas”, continuó el joven universitario.

¿Sientes un peso por lo que estás representando en estos momentos, que es al movimiento estudiantil, es la situación en la UPR, es al país entero?”, le increpó este semanario. “Hay un peso bien puntual. En cuanto a los preacuerdos que se estaban negociando con la Junta de Gobierno de la UPR, hay un punto siete en el que se habla de no sancionar a los compañeros y compañeras acusados en este proceso, no obstante la otra parte no ha estado dispuesta a garantizarlo”, respondió el estudiante.

“Yo he reivindicado que nuestro proceso no debe ser un impedimento para el objetivo principal del movimiento estudiantil, ni la integridad física de cada uno. Así que si los recortes a la Universidad, los aumentos en matrícula, las eliminaciones de sanciones son la ficha de tranque, que las sanciones no lo sean, pero definitivamente ha habido mucha solidaridad de parte del movimiento estudiantil”, añadió Collazo.

Divisiones dentro del sector estudiantil

Respecto a las divisiones recientes que han surgido dentro del sector estudiantil de los recintos de Humacao y Río Piedras a dos meses de la huelga sistémica, el estudiante comentó: “Por lo menos, hablándote como Juan Collazo, a mí los discursos de unidad por sí solos no me convencen. Desde el día primero, el Movimiento Estudiantil ha acaparado distintas tendencias y visiones de lo que debe ser la lucha por la defensa universitaria. Por otro lado, el Consejo General de Estudiantes, del cual soy parte, se configura como un brazo de la administración de la Universidad y en muchas ocasiones no baja la información necesaria para que el estudiantado esté al tanto de lo que está sucediendo y pone trabas a los distintos pasos de la lucha estudiantil, por ejemplo convocando asambleas inoportunas y restringiendo negociaciones de las cuales el Movimiento Estudiantil nunca se entera”.

Según Collazo, ha habido roces debido a “estas personas que en algún momento fueron parte del Movimiento Estudiantil, pero que ahora como concejales han asumido unas posturas en contra de la democracia horizontal y participativa”.

No al plebiscito: Todos a izar la bandera boricua el 11 de junio

Con un apoyo firme al Desfile Puertorriqueño en Nueva York y un llamado a extender su celebración en la Isla izando la bandera de Puerto Rico, el domingo 11 de junio, el Junte Soberanista reiteró su boicot a la celebración del plebiscito de estatus, convocado por el gobierno del Partido Nuevo Progresista (PNP).

En conferencia de prensa el Junte Soberanista denunció la campaña que se ha levantado en contra del desfile por su dedicatoria al ex prisioneros político puertorriqueño, Oscar López Rivera y recalcó el por qué las organizaciones que integran el Junte no participarán del plebiscito a celebrarse el 11 de junio.

La portavoz del Junte en esta ocasión, la periodista Wilda Rodríguez, apuntó que hasta ahora la campaña de miedo del PNP solo ha atraído a los del “corazón del rollo” para que participen en el plebiscito por lo que dicho partido ha traído “por los pelos” la campaña en contra del desfile puertorriqueño para combatir la apatía hacia el plebiscito. Rodríguez llamó la atención a que argumentos de la campaña de miedo del PNP tales como; miedo al comunismo; miedo al apocalipsis económico de Puerto Rico sin Estados Unidos; (apocalipsis que ya llegó con EE UU); y la mentira de que es inminente la anexión son los últimos que le quedan al PNP. Sobre la mentira del PNP de que la anexión es “inminente” acotó que tanto las dos corporaciones que son los dos partidos institucionales en EE UU así como los poderes legislativo, judicial y ejecutivo lo han desmentido, e incluso lo desmienten para zapatearse de su responsabilidad sobre la crisis económica de la colonia.

Rodríguez denunció que la campaña del PNP en contra del desfile es “traída por los pelos porque el desfile ha honrado antes a nacionalistas y presos políticos y nunca, nunca se había desatado un ánimo como este que quede claro que el PNP no tiene los recursos, ni la influencia, ni el poder económico en la metrópolis para esta campaña, que quede claro, que es obvio que esos recursos y campaña vienen del FBI y la ultraderecha norteamericana, de la inteligencia norte americana”.

La portavoz del Junte Soberanista reparó en que después del 11 de junio, el PNP no podrá contar con este apoyo ya que tanto la policía política como la ultraderecha de EE UU no quieren a Puerto Rico como estado y a lo que aspiran es a mantener la colonia.

El Junte Soberanista destacó que el Desfile Puertorriqueño de Nueva York es la manifestación de identidad puertorriqueña más grande del mundo y para la ultraderecha política de EE UU y el PNP, el hecho de que el desfile se dé el segundo domingo de junio, opaca un evento que se supone muestre simpatía y lealtad de los puertorriqueños hacia la metrópolis, “para ellos es demasiado”, expresó Rodríguez. Levantó que era “curioso” que ha sido el mismo PNP y el gobernador Rosselló quienes diseñaron y acreditaron a los grupos de oposición que se presentaran en el plebiscito.

Dado a que la fecha del Desfile Puertorriqueño en Nueva York, coincide- no por casualidad- con la fecha de la creación de la bandera de Puerto Rico, el 11 de junio, el Junte Soberanista exhortó a que en solidaridad en la Isla ese día se despliegue la bandera en todas las maneras posibles. La bandera de Puerto Rico fue diseñada por el periodista y político independentista Antonio Vélez Alvarado el 11 de junio en Nueva York, y se desplegó por primera vez el 22 de diciembre de 1895 en esa misma ciudad en Nueva York.

Rodríguez exhortó a nombre del Junte a que ese día las personas izen la bandera tanto en sus casas, o carros, edificios, sus caras, vestimenta, hagan pequeñas caravanas y hasta monitoreen el desfile por las redes sociales.

Los verdaderos soberanistas

Las organizaciones del Junte denunciaron la aparición de dos supuestas organizaciones que acudirán al plebiscito a representar, una, al movimiento independentista y otra a la libre asociación. Se trata del “Movimiento Amplio Soberanista “ (MAS), bajo la dirección de Iván Rivera, y el movimiento Marchemos, representando a la independencia, bajo la dirección de Michael González.

Sobre el particular la vicepresidenta del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), Wilma Reverón Collazo, destacó que las organizaciones independentistas y personas en su carácter individual que representan al movimiento independentista son las que participan en el Junte Soberanista. De hecho en la conferencia hubo un representante de cada una de las organizaciones. La vicepresidenta del MINH expresó que lo que permitió una alianza amplia entre el independentismo y los libre asocionistas para participar en el plebiscito -vía el Junte Soberanista- en un principio fue el que por primera vez la opción de la colonia no iba a estar en la papeleta. Esto hubiese permitido demostrar que en este pais hay un sentimiento que no es mayoritario a favor de la estadidad. Reverón atribuyó que incluir la colonia en la papeleta es obviamente un diseño de la inteligencia estadounidense con el único propósito de dar al traste con esta unidad soberanista, de dividir las fuerzas que no quieren la anexión a EE UU. “Es claro que los únicos que se benefician de la colonia es Estados Unidos y fueron ellos los que hicieron la movida a través del Secretario de Justicia de Estados Unidos de imponer la colonia”.

En tanto Mario Pabón también defendió que las organizaciones que promueven la libre asociación, son PROELA y ALAS. Pabón, quien es presidente de PROELA, también rechazó la participación en el plebicito una vez incluida la alternativa de la colonia e indicó que con este cambio “es totalmente inútil participar en este plebiscito de una foma que pueda adelantar la libre asociación”.

A preguntas de la posibilidad de un fraude sobre los números de participación dado al hecho de que el PNP concurrirá solo a la votación, el senador Juan Dalmau del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) aclaró que el día de la votación el PIP tendrá representación en los 10 precintos electorales de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) para velar por el proceso de levante de actas.

El analista político y partidario de la libre asociación, Néstor Duprey, reaccionó a CLARIDAD respecto a la posibilidad de fraude, a que “esta es la pimera vez en la historia reciente de Puerto Rico donde se diseña un proceso electoral para perpetuar un fraude y a mí me parece que hay una responsabilidad -como lo ha dicho Juan Dalmau- de los partidos que no van a participar en el proceso que tienen representación en la Comisión Estatal de Elecciones de velar por la pulcritud del proceso”. Incluyó que la Prensa y la ciudadanía tienen también el deber de reportar cualquier situación anómala el 11 de junio, “porque para el PNP ante la ausencia de los partidos de oposición el único argumento que podría levantar ante la opinión pública norteamericana y ante los centros de poder de Estados Unidos para justificar el resultado del plebiscito que sería la participación en el mismo y funcionarios de colegio del PNP solos en un colegio electoral podrían hacer cualquier cosa y me parece que en ese sentido hay una responsabilidad de los partidos de oposición, hay una responsabilidad de la ciudadanía y de los medios de comunicación, ya que el PNP no lo hizo en la ley, ya que el PNP no lo hizo en el proceso, de proteger la pulcritud del proceso electoral”.

¡Lo logramos! Oscar está en su Patria

Enfrentarse a situaciones en que las desventajas son abrumadoras lleva a la grandeza y la belleza.Malcolm Gladwell, David and Goliath: Underdogs, Misfits, and the Art of Battling Giants

I-N-T-E-RM-I-N-A-B-L-E: así se me hizo el mes de enero de 2017. La agonía ante la incertidumbre de si el Presidente Obama conmutaría la sentencia de Oscar aumentaba cada día, sobre todo al tomar en cuenta el triunfo de Trump en las elecciones presidenciales. Pero “esperar” no era opción, asi que trabajamos, y trabajamos, y trabajamos aún más. ¿Qué más necesitaba el Presidente para decidirse? ¡Nos apoyaba el Papa! ¡Nos apoyaba el Presidente Carter, importantes uniones en los Estados Unidos, organizaciones de Latinos de mucha influencia, muchas organizaciones cristianas… el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas! La estrategia sería aumentar la presión: publicar opiniones editoriales más a menudo, solicitarles a miembros prominentes de la sociedad civil que inundaran de llamadas a los consejeros clave en la Casa Blanca, intensificar la cobertura en la prensa a nivel local e internacional, comenzar una solicitud en línea masiva en la página de la Casa Blanca, organizar una demostración en Washington donde se entregarían 100,000 cartas de apoyo adicionales. Insistir, insistir, insistir, sin escatimar esfuerzos, al compás del conteo regresivo. Lo de dormir se dejaría para después de la inauguración

Las conversaciones telefónicas con Oscar seguían como de costumbre, y su voz calmada y centrada siempre era un bálsamo en medio del trajín. La mañana del 17 de enero llamó para informar que se le habían dado instrucciones de presentarse a la oficina de la que maneja la unidad dónde esté asignado para recibir una llamada a las 3:30 de la tarde. “Tu siempre sabes sobre estas llamadas,” dijo. “¿De qué se trata?” “No tengo idea,” le respondí. Ambos sabíamos que esas llamadas generalmente eran entrevistas con los medios, pero “… por lo que sé, no hay ninguna entrevista pautada. ¿Por qué no me llamas después de las 3:30 y me dejas saber de qué se trataba?”

A las 12:30 de ese día, entré a la reunión semanal con los socios del bufete donde trabajo, y les dije descaradamente que no creía que iba a estar muy concentrada, por el conteo regresivo que tanto me consumía. A la 1:30, el recepcionista tocó tímidamente a la puerta, se disculpó por interrumpir la reunión y dijo “Jan, tienes una llamada.” “Estamos reunidos, por favor que dejen mensaje,” le dije. “Es el abogado de la oficina que otorga las conmutaciones,” contestó. “Cuando le dije que estabas reunida, dijo que creía que te interesaría contestar la llamada.” Con el corazón en la boca y los oídos resonando, corrí a mi oficina para atender la llamada. Iba a descolgar el auricular, cuando me di cuenta que tenía que tomar una pausa, respirar hondo, tener a la mano papel y bolígrafo – porque sabía que no iba a recordar lo que me dijera – y me dije a mí misma: “¡Actúa como la abogada!”

“Habla Jan Susler. ¿En qué puedo ayudarlo?” Acaso podría oír lo que me dijera el abogado, tomando en cuenta el zumbido en mis oídos por la aceleración de mi corazón. ¿Podría tomar notas con mis manos temblorosas? Se presentó a sí mismo y dijo que llamaba para informarme que el presidente Obama ordenaría la conmutación de la sentencia de Oscar a partir del 17 de mayo de 2017. “No grites,” me advertí a mí misma. “No llores. Mantén el control. ¡Actúa como la abogada!” De pronto escuché mi voz preguntar: “¿Hay condiciones para la conmutación?” “No,” respondió. “La sentencia termina el 17 de mayo.” Y entonces me escuché preguntar, “¿Y qué va a pasar entre ahora y el 17 de mayo?” El Buró de Prisiones estaba a cargo de ese asunto, explicó. Mi persistente voz preguntó entonces, “¿Y a quién debo dirigirme en el Buró de Prisiones?” Cuando me dijo el número del cuadro, le solicité su número personal por si necesitaba más información. “Su cliente estará en la oficina de la unidad a las 3:30, así que le puede informar sobre la conmutación,” y me dijo el número al que tenía que llamar. Me pidió que no hiciera expresiones públicas hasta tanto el Presidente anunciara la decisión, lo que sucedería a las 4:00 de la tarde, me felicitó y concluyó la llamada.

Entonces, ¿la llamada que esperaba Oscar a las 3:30 era mia? ¿¡Yo le daría la noticia a Oscar de que regresaba a casa!? Pero eran solo la 1:35… ¿cómo iba a esperar dos horas completitas para decirle? ¿Cómo iba a ser que yo tenía conocimiento de este notición y él no? ¿Cómo esperar hasta las 4:00 para decirle a su hija y al círculo íntimo?

Volví corriendo a la reunión, con la boca seca, el corazón a millón y una sonrisa de oreja a oreja, y recibí abrazos y felicitaciones de aquellos que habían apoyado mis décadas de trabajo con los prisioneros políticos.

Me apresuré de nuevo a mi oficina, con el corazón todavía en saltos, y traté de marcar el teléfono de Alejandro [Molina] para pedirle que tramitara una llamada en grupo (conferencia telefónica) con el equipo…lo tuve que intentar varias veces, porque mis dedos temblorosos no estaban cooperando. “Alejandro,” le dije, en una voz ronca, “¡conferencia telefónica, necesito que tramites una conferencia telefónica!” Pasó un minuto antes de que entre balbuceos pudiera explicarle con quiénes necesitaba la conferencia telefónica. Cuando finalmente estuvimos todos conectados [el equipo de trabajo por la conmutación] pude por fin gritar a boca de jarro: “¡Lo logramos! ¡Lo logramos!” Ya no tenía que actuar como la abogada… ya podía unirme al momento en que todos lloramos sin disimulo. ¡¡¡Imagínense esa llamada!!! ¡Ese llanto colectivo de alegría y alivio!

¿Y ahora qué hacer hasta las 3:30? ¿Qué tal si tratando de averiguar qué pasaría entre ahora y el 17 de mayo? ¿En dónde fue que dejé el dichoso sombrero de abogada?

3:30, 3:30, dónde te metiste? Por qué tardas tanto en llegar?

¡Por fin llegó el ansiado momento! Marqué el teléfono que me había dado el abogado algo nerviosa, e inmediatamente me comunicaron con Oscar. Intenté no gritar y no llorar. “Lo logramos, Oscar. ¡Regresas a casa!” Milagrosamente, ya que he aprendido a canalizar toda la disciplina que Oscar ha demostrado y cultivado en mí, no creo haber gritado ni llorado. “Mañana es el cumpleaños de Clarisa. ¡Qué tremendo regalo de cumpleaños para tu hija!”. Reaccionó con aplomo. El se había preparado, de verdad, para lo que le deparara el destino: o regresar a casa, o pasar el resto de sus días tras las rejas carcelarias. Su respuesta calmada, centrada, humilde, con una cualidad cercana al zen, era cónsona con lo que es Oscar. “Ok,” dijo calmadamente. “Por favor hazle saber a todo el mundo lo agradecido que estoy por su solidaridad y por mi excarcelación.”

El siguiente fin de semana, Clarisa y yo viajamos a Terre Haute a la primera visita desde la noticia. Radiante, con un peso notable menos sobre sus hombros, nos acercamos para abrazar a este puertorriqueño que pronto saldría rumbo a su hogar, el hombre de brazos cortos, como a menudo se describe a sí mismo. Conversamos animadamente, cada cual aportando detalles sobre ese empuje final que nos llevó al desenlace añorado. Especulamos sobre el futuro, soñando y riendo juntos, negándonos a que nos arruinara el momento la interrupción del guardia para regañar a Oscar por acariciar el pelo de su hija. Cuando llegó el momento de despedirse, sentimos una sensación de liviandad nunca antes vivida cuando concluían las visitas.

El fin de semana próximo, aunque no lo sabíamos en ese momento, sería la última visita a Oscar en prisión. El equipo, todos endilgados con los Converse ‘coloraos’ que nos regaló Clarisa (digo, excepto por el hermano [de Oscar] José, que como buen cascarrabias se negó) estuvo riendo, bromeando, llorando y compartiendo con Oscar. Tiene que haber sido la visita más alborotosa (y sin precedentes) presenciada por las paredes de esa prisión, que esta vez discurrió sin interrupciones ni regaños por parte del guardia.

Ya con el sombrero de abogada puesto otra vez, indagué en el Buró de Prisiones cuáles eran las opciones de cara al 17 de mayo y las discutí con Oscar y el equipo. Una de ellas era regresar a Puerto Rico al apartamento de su hija Clarisa, aunque bajo arresto domiciliario. Oscar decidió que ya no quería saber más de la prisión, tras 35 años de vivir en ella. Aunque seguiría bajo la custodia del Buró de Prisiones, ¡estaría en casa! Y aunque tendría que esperar al 17 de mayo para que le dieran el recibimiento de héroe que se merece, ¡estaría en casa!

El Buró de Prisiones, no sin antes imponer estrictas condiciones respecto a la discreción, aceptó la decisión de Oscar. Le concedieron licencia, bajo la supervisión del congresista Luis Gutiérrez y el equipo escogido por Oscar, para regresar a Puerto Rico. Una vez allí, estaría sujeto a la supervision de la entidad privada con la cual el Buró de Prisiones tiene contrato, para el programa de restablecimiento a la libre comunidad residencial.

El 9 de febrero, a escasas tres semanas de haberse anunciado la conmutación, otra vez con nuestros Converse ‘coloraos’, nos dirigimos por última vez a Terre Haute. Ni la falta de sueño, ni el frío intenso, ni la carretera oscura y resbalosa por el hielo, ni el personal del Buró de Prisiones que nos recibió (por primera vez) portando armas largas, impidieron que nos abalanzáramos a la puerta de la prisión donde nos esperaba Oscar, resplandeciente, con un bulto envuelto en la bandera puertorriqueña que mantuvo consigo durante su encarcelamiento. Clarisa salió del auto, lo abrazó fuertemente y lo dirigió rápidamente hacia el auto, donde lo esperábamos con el corazón hinchado y los brazos abiertos.

En el aeropuerto, con su característica calma y control, Oscar exploraba sus alrededores: los techos de cristal abovedados, los pasillos sin fin, tan en contraste con los limitados y estrechos espacios de la prisión, los baños con todo automatizado, los cientos de personas caminando libremente a su alrededor. Ya en el avión, sentado junto a Clarisa, pudo acariciar su pelo sin preocupación alguna.

No solo se dirigía a su hogar, se dirigía a su Patria, a la nación por cuyo futuro y libertad había invertido más de la mitad de su vida , a su gente, cuyo amor y solidaridad lo ayudaron a emerger de su suplicio con su integridad y su compromiso político más fuerte que nunca, y con su salud y su sentido del humor intactos. Y esta abogada se siente privilegiada de estar a su lado.