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La piel que escribo: conversando con mujeres escritoras afroboricuas

En el cuerpo está la historia y en los latigazos y el carimbo sobre la piel, y en las manos, en las cicatrices, las rodillas peladas…

Ahí está la historia que no está en la página.

Mayra Santos

Ante un público atento, conversaban seis escritoras negras puertorriqueñas. Todas coincidieron en que la negritud se escribe desde la propia piel negra. Según la coordinadora y moderadora de la actividad, la doctora Bárbara Abadia Rexach, la contribución que hacen esas seis mujeres – y otras – a la literatura negrista de la actualidad es realzar la noción de que la negritud se escribe desde las personas negras, desde el apalabramiento de sus vivencias, y no desde la historia oficial del poder.

Recientemente, en el marco del espectáculo teatral Érase una Isla, se realizó un conversatorio en el que el público asistente tuvo la oportunidad de exponerse a los planteamientos de las escritoras Ivonne Denis, Marie Ramos Rosado, Gloriann Sacha Antonetty Lebrón, Mayra Santos Febres, Zaira Rivera Casellas y Yolanda Arroyo Pizarro.

“Hace una década este foro no hubiese sido posible. No porque no hubiese habido siempre mujeres escritoras afroboricuas, sino porque ni el espacios ni el junte hubiese sido posible…Nosotras estamos aquí hoy porque ha habido muchas personas que han sido silenciadas precisamente para que nosotras tengamos voz”, comentó de inicio Mayra Santos Febres.

“Nosotras estamos creando unos discursos nuevos para poder hablar, en Puerto Rico, de la experiencia de lo que es la raza y el género conjuntamente con la clase social. Eso se habla desde la particularidad de cada mujer negra que tiene el honor, privilegio y responsabilidad de apalabrar su experiencia…No hay una sola manera de ser mujer negra y por lo tanto, las experiencias son múltiples”, continúo Santos Febres, reconocida internacionalmente por su narrativa.

“Todas tenemos el mismo deseo de que esa literatura negrista, afrodescendiente, crezca y prospere. Estos foros me parecen importantes porque siempre – y no es una crítica – pensamos que la única mujer negra que está en los medios y que puede visibilizarnos es Mayra Santos…La literatura afroboricua tiene vigencia, va creciendo y no hay manera de que nos invisibilicen porque estamos presentes”, intervino Ivonne Denis, autora del libro de cuentos Capá Prieto.

Desde el 2015 hasta el 2024 se celebra el Decenio Internacional para los y las Afrodecendientes, según está decretado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Es por eso que todo espacio que se genere para acercarse a los temas negristas se suma al Decenio y es un reconocimiento justo de la afrodescendencia.

En Puerto Rico, teniendo en cuenta el Decenio, se han concretizado ideas de mucho alcance e impacto como la creación de la Cátedra de Mujeres Ancestrales (taller de escritura para personas interesadas en narrar la experiencia de los negros en Puerto Rico) y la del Primer Congreso de Afrodescendencia en Puerto Rico, efectuado en el recinto ripedrense de la Universidad de Puerto Rico en noviembre de 2015.

Según Arroyo Pizarro, autora de libros como Violeta, Animales de apariencia inofensiva, Las Negras, entre otros, el concepto ‘afroreparación’ es clave dentro del Decenio y de la Cátedra de Mujeres que fundó y dirige. En parte, ese concepto encierra la exigencia de los afrodescendientes de la recompensa monetaria por los vejámenes y lo terrible que fue la esclavitud, y la capacidad de sanar que deben desarrollar los y las negras. “A mí me enseñaron que una de las maneras de sanar es escribiendo. Así que yo tengo que pasar ese conocimiento a otras generaciones. Ese el porqué de la Cátedra”, comentó Yolanda.

Liberadas más que victimizadas

La doctora Marie Ramos Rosado intervino durante el foro para explicar que, con mujeres como ellas, la mirada literaria ha cambiado. “Hemos sido educados y educadas en una sociedad patriarcal, autoritaria, hegemónica, clasista, sexista, racista”, dijo.

Como ejemplo de ese cambio de acercamiento que va teniendo la literatura afropuertorriqueña actual ofrecieron el libro Rebelde: la historia de Juana Agripina, escrito por el recién fenecido Benito Massó Jr. La historia de Juana Agripina es símbolo de las mujeres negras que se revelaron, protestaron, acudieron al cimarronaje.

Todas coincidieron en que las jóvenes que se están formando necesitan conocer las historias de mujeres negras que no cupieron en las definiciones del patriarcado. “La mujer negra no puede seguir apareciendo en personajes victimizados de la literatura. Tiene que estar en papeles liberadores porque eso ayuda a afirmar la identidad…Tiene que haber más mujeres escritoras afrodescendientes para crear unos caminos que no sean el de la victimización”, señaló Ramos Rosado, autora de libros como Destellos de la negritud: investigaciones caribeñas.

Por su parte, Denis apuntó a que es importante que se discuta la imagen de la mujer negra que Luis Palés Matos pregonó en su poesía. Aunque no discute la hazaña de Palés de representar a la mujer negra, hecho casi imposible en su época, Denis resiente la constante animalización de la mujer negra que aparece entre los versos del destacado escritor: “en sus poemas él nos pone como unas salvajes, unas animales, y eso es algo con lo que no puedo lidiar…Yo me resisto, con todo el respeto que pueda tener Palés Matos, a esa imagen de la mujer negra”.

Acto seguido, el público aplaudió.

Conexiones sociales desde la negritud

“Es importante que se sepa las conexiones que hay entre la negritud y otras maneras de prejuiciar y discriminar. De ahí la importancia de mencionar las intersecciones cuando hablamos de negritud”, señaló Yolanda Arroyo, quien en su literatura privilegia la temática de las multisexualidades.

Mayra Santos citó a Achille Mbembe y su ensayo Negropolítica para ofrecer una definición de racismo que da constancia de cómo históricamente el poder ha relacionado las diversas esferas sociales a la hora de armar la concepción del racismo. Según el autor citado, el racimo es “una tecnología discursiva para restarle humanidad a un grupo de personas que, aleatoriamente – sea por raza, género, preferencia sexual –, caen en una categoría de menos ser humano y eso le da al Estado el derecho a matar, a defenderse de esos “animales” que ponen en riesgo el buen funcionamiento y el orden de la sociedad”.

Mujeres negras: invisibilizadas doblemente

La mirada de las mujeres negras, que han sido tan invisibilizadas precisamente por ser negras y mujeres, tiene que ser narrada desde la artesanía de la palabra, desde el dolor, desde la literatura y la poesía, se refirió Arroyo Pizarro al reto que actualmente manejan las seis como escritoras afropuertorriqueñas.

Según Ivonne Denis, la invisibilización está presente incluso en el feminismo que se practica en Puerto Rico: “A mí me preocupa cómo nuestras colegas feministas blancas, en alguna manera, nos han olvidado. Es como si las negras no existiéramos. Nosotras también somos parte del feminismo y tenemos total derecho a hacer esos mismos señalamientos con relación a temas como el del caso de O’Neill. Ahí hay un grado de racismo, una actitud de privilegio”.

Para conectar con el público lector e ir trabajando en el proceso de sanación colectiva que necesitan todos los que han padecido el racismo, es necesario contar historias como lo hacen estas seis mujeres: desde su propia piel, lo que es igual a su propia experiencia.

“Si bien es cierto que duelo mucho (apalabrar la realidad propia), también se convierte en la fortaleza, en el alimento y la energía que ayuda a justificar todo lo que yo tengo que aportar y que puedo compartir con otros”, intervino Zaira Rivera Casellas, autora del libro Bajo la sombra del texto: la crítica y el silencio en el discurso racial puertorriqueño.

Represalias contra peloteros boricuas

Aunque no lo acepten públicamente, varios equipos de Grandes Ligas han tomado represalias contra peloteros puertorriqueños que participaron en el Clásico Mundial de Béisbol. Lo único que hay que hacer es revisar los casos uno por uno.

Obviamente, con los peloteros establecidos como Yadier Molina y Carlos Beltrán nadie se mete, como tampoco lo hacen con jóvenes que ya brillan con luz propia como Francisco Lindor, Carlos Correa y Javier Báez, que fueron el corazón de nuestra escuadra.

Aun los analistas más conservadores ubicaban en unos treinta la cantidad de puertorriqueños activos al comienzo de la temporada de 2017, pero la cifra se quedó en veinte con uno adicional en la Lista de Inactivos.

Siempre hay más receptores boricuas

La receptoría sigue siendo la posición con mayor presencia boricua con seis. Al anunciar la extensión de su contrato por tres años adicionales, el receptor de San Luis, Yadier Molina se mantiene al más alto nivel de reconocimiento en su juego. Su capacidad para batear líneas (.303) ha sustituido la fuerza de hace unos años y se espera que recupere la precisión de su brazo, tras una caída durante el 2016, a menos de la mitad de su promedio de fusilados por vida.

Los directivos de Cleveland se quejaron de que Roberto “El Bebo” Pérez no vio suficiente acción durante el Clásico, lo que supuestamente atrasó su entrada a la condición óptima de juego. Aunque bateó un montón en la post, parece que todavía no creen que su mejoría ofensiva sea real, por lo que planifican entregarle la defensa diaria al brasileño Yan Gómez.

Nuestro tercer receptor en el Clásico fue René Rivera, quien repite como reserva de los Mets, tras haber promediado .227 en 57 juegos.

Por su parte, Martín “Machete” Maldonado, se supone sea el regular en Anaheim, adonde llegó en cambio de Milwaukee, tras haber trabajado en 76 partidos de forma eficiente detrás del plato.

Boston apuesta a la salud de Christian Vázquez, lo que automáticamente le ganaría mucho más tiempo de juego. En 57 encuentros, bateó .227.

Finalmente, Geovanny Soto busca reverdecer laureles en Anaheim adonde llegó procedente de los Medias Blancas, tras una larga zaga de lesiones que ha minado su rendimiento.

Se quejaron de T. J. y de Vargas

Durante el Clásico T. J. Rivera probó ser un excelente defensor de la inicial, posición en la que tenía un solo juego de experiencia en las Mayores. Pero una vez más, su bate le abrió espacio, al promediar .333 en poco más de cien turnos, aunque se quejaron de que no habían practicado lo suficiente en las posiciones en que el equipo piensa utilizarlo más en la campaña.

A Kennys Vargas, por el contrario, le achacan su falta de condición a su poco juego en el Clásico, en el que apenas tuvo nueve turnos. En las Mayores, subió y bajó, pero tampoco pudo consolidarse y solo bateó .230 en 47 juegos. Por eso, Minnesota lo bajó, supuestamente hasta que adquiera mejor ritmo ofensivo.

Por el contrario, los Gemelos premiaron a Eddie Rosario, quien tuvo un gran desempeño, pues además de promediar .316, reafirmó su condición de poseedor de un cañón por brazo, lo que le ha valido estar entre los líderes en fusilados entre los jardineros de las Mayores.

Por su parte, al joven lanzador de 22 años, José Orlando Berríos le dicen “La Máquina” y no es por casualidad, sino por el poder de su recta. De forma contradictoria, Minnesota no quería explotarlo demasiado en el Clásico y sin embargo, se quejaron del poco uso que le dimos. El resultado neto fue que también lo bajaron.

Doloroso el caso de Seth Lugo

Un caso doloroso es el de Seth Lugo, a quien en su quinta campaña en las Menores, los Mets lo subieron cuando implosionó buena parte de su cuerpo monticular. Lo usaron de abridor y relevista y tuvo marca de 5-2 y excelente efectividad de 2.67.

En el Clásico, Seth (2-1) fue el único que abrió tres juegos, debido a las limitaciones impuestas a nuestros brazos jóvenes. Tras una salida discreta en su regreso, dicen que tiene el “brazo cansado”, por lo que debe mantenerse inactivo por al menos diez días, con el riesgo de perder su posición con el equipo grande.

Por otro lado, un vocero de Cleveland se quejó del uso que se le dio en nuestro equipo al relevista Joe Colón, tras tildar su permiso como un “cálculo incorrecto” (miscalculation). Aunque lanzó en cuatro de los siete encuentros de la escuadra boricua, también se quejan porque “esperaban mayores responsabilidades, “por lo que perdió su posición ante otro de los aspiantes a relevistas”. A Colón también lo bajaron.

Los directivos de Tampa Bay nunca hablaron claro sobre lo que esperaban respecto a José de León, otro tirador meteórico, que también comienza en las Menores.

Jorge López (24), Giovanny Soto (25) e Hiram Burgos se tomaron tazas de café en las Mayores y ahora luchan por establecerse, del mismo modo que Joe Jiménez (22), otro que ponchó más de uno por entrada. Finalmente, algo vieron los Cachorros en el brazo de Miguel Mejías, a quien firmaron a los 27 con contrato de liga Menor, tras haber trabajado en Japón.

Finalmente, kike Hernández tendrá trabajo en las Mayores, mientras mantenga su eficiencia defensiva, algo que no parece suficiente para Reymond Fuentes, al que Arizona bajó, supuestamente por su pobre ofensiva en el Clásico.

La trama rusa de Trump con acento español

La investigación que el FBI desarrolla en torno a la penetración rusa en la campaña y luego presidencia de Donald Trump pudiera tener consecuencias escandalosas… si los jefes de esta organización –que no deja de ser un cuerpo policial adscrito al Departamento de Justicia– se atreven a ir tan lejos como la evidencia lo permita. A juzgar por las pocas cosas que ya son públicas gracias a gestiones de la prensa, la conexión fue y sigue siendo intensa y en la base de ella no sólo está el aparato de inteligencia del estado ruso, sino al menos una organización mafiosa incrustada en él. Todo indica que los hechos están servidos, pero la pregunta sigue siendo si el FBI se atreverá a revolcarlos porque tocan a personas y organizaciones muy importantes en el entramado político estadounidense.

En Estados Unidos, la noticia más importante de las pasadas semanas fue la petición pública de inmunidad que hizo el hasta recientemente súper poderoso Michael Flynn. La solicitud de Flynn, y su rechazo por parte del comité del Senado estadounidense que también investiga la conexión rusa, fue tan rápida que apenas dio tiempo para que la gente aquilatara su importancia. ¡Quien pedía inmunidad ante un posible procesamiento criminal es la persona que hace apenas unas semanas ocupaba la silla principal de la seguridad y la inteligencia de Estados Unidos, nada menos que el Jefe del Consejo de Seguridad Nacional! Por la oficina que brevemente dirigió esa persona pasa la información política y militar más importante de la que todavía es la principal potencia del mundo. Ahora sabemos, como tácitamente se admite con la petición de inmunidad, que estuvo y estaba delinquiendo mientras ocupó el cargo o antes de llegar a él.

Flynn se destacó como militar y luego, desde el lado “civil”, estuvo mucho tiempo vinculado a grupos empresariales (o mafiosos) rusos. Durante el periodo electoral jugó un papel importante en el diseño y ejecución de la campaña de Trump. Obviamente es una persona que guarda información altamente comprometedora.

Otra información de gran importancia nos llega desde España gracias a un reportaje investigativo del diario El País en torno a la figura de Alexander Torshin, un político y “banquero” ruso muy cercano a Vladimir Putin. Según una investigación de varios años de la policía española a la que tuvo acceso el diario, Torshin es realmente el jefe principal de una importante organización mafiosa con sede en Moscú. La investigación se desarrolló debido a las operaciones de esa organización en las Islas Baleares para lavar dinero sucio comprando hoteles turísticos. Mayormente mediante interceptaciones telefónicas, la policía española comprobó que Torshin era el verdadero jefe del grupo mafioso y arreglaron su arresto en una fiesta a la que el ruso acudiría en agosto de 2013 en Palma de Mallorca. Pero el mafioso fue alertado por delegados del Ministerio del Interior ruso en España y no viajó a Mallorca, por lo que la policía española sólo pudo arrestar a sus lugartenientes.

Pues resulta que este señor Torshin, según El País, no sólo dirige una organización criminal en Moscú que lava dinero en España, sino que también jugó un papel importante en las relaciones del gobierno de su país con la campaña de Trump. Entre 2001 y 2015 fue senador y luego, gracias a su cercanía con Putin, pasó a la vicepresidencia del Banco Central ruso. Luego lo encontramos vinculándose a la importante organización estadounidense National Rifle Association (la misma que invirtió $21 millones –que se sepa– en la campaña de Trump) de la que se convirtió en “miembro permanente”. En mayo de 2016 participó en la convención nacional del NRA y allí, entre otras cosas, tuvo una cena privada con Donald Trump Jr.

Obviamente se trata de un personaje muy importante en el estrecho vínculo que se estableció entre Trump y el gobierno ruso. El reportaje del diario español no da más detalles de las actividades u operaciones que Torshin siguió desarrollando en Estados Unidos durante la campaña electoral, ya fuere directamente o a través de sus contactos con la NRA. Pero el FBI tiene a su disposición mayores recursos investigativos que los periodistas y puede reconstruir las andanzas de este personaje donde se junta la mafia, la política y el espionaje.

Por una investigación que Yahoo News desarrolló en coordinación con la del diario El País sabemos que Torshin llegó a lo más alto. Tan recientemente como el pasado 1 de febrero de 2017 tenía programado un encuentro privado con el mismo Donald Trump en Casa Blanca, antes de una actividad tipo desayuno que el presidente tendría con un grupo más amplio en la que participaría una delegación rusa presidida por Torshin. Pero para ese día ya la trama se debatía demasiado en la prensa y el encuentro privado fue cancelado la noche previa.

El frustrado encuentro privado del 1 de febrero entre Trump y el político-mafioso confirma que la conexión rusa no sólo ocurrió sino que persiste. Dice mucho que el mismo presidente, a pesar de todo lo que se había discutido públicamente y a pesar también de que ya estaban en curso varias investigaciones, hubiese programado un encuentro privado con un individuo que, aunque oficialmente es vicepresidente del Banco Central ruso, tiene vinculaciones mucho más altas. Nadie pudo haber pensado que ese encuentro no iba a trascender y aunque lo cancelaron a toda prisa, el hecho mismo de que lo programaran dice mucho.

Tal vez el FBI no logre entrevistar a Torshin ni arrestarlo, como no lo pudo la policía española. De su mansión en Moscú no saldrá ni aunque pidan su extradición. Pero aunque ni siquiera puedan entrevistar a los personeros rusos que participan en el drama, todo indica que la organización estadounidense tiene mucha tela de donde cortar. Si quieren.

La enfermedad de Marién: Apuntes de un estudio

Aprimera instancia, Marién se nos aparece como un personaje de poca profundidad [1]. Quizá sea esta la razón por la que tan pocos trabajos de La peregrinación de Bayoán la tomen en cuenta [2]. Esto, curiosamente, a pesar de que es casi imposible negarle importancia dentro de esta novela.

Marién, en ella, nos es lejana. A diferencia de Bayoán y Eugenio María Hostos (el personaje), nunca le habla al lector; nos acercamos a ella siempre a través de un mediador. Mediador masculino, además, que busca idealizar a este personaje femenino. Por ser narrada a través de estos otros ojos, se nos presenta de manera escurridiza, de difícil acceso analítico. Es por eso, quizás, que este escrito nuestro sea un esfuerzo trunco; forma parte de un proyecto abandonado, más amplio, que buscaba estudiar a este personaje.

En estas notas, nos acercaremos a la enfermedad de Marién, uno de los elementos más problemáticos y, por lo mismo, sugerentes de la novela. Nunca se dice qué padece ella a ciencia cierta. Apenas podemos con firmeza señalar algunos síntomas. (Un notable deterioro en su cuerpo. En ocasiones, calentura o fiebre. Se menciona una irritación en su sistema nervioso.) Los pocos momentos en que los doctores o los otros personajes hablan de esta enfermedad se caracterizan por una gran imprecisión. Y son, precisamente, este desconocimiento y esta ambigüedad los que propician las posibilidades interpretativas de la enfermedad y el surgimiento de tantas lecturas alegóricas alrededor de la novela y de este personaje femenino [3].

Es desde el misterio que nos podemos aproximar a la enfermedad de Marién, acogiéndonos a la impresición y no buscando alejarnos de ella. Resulta trivial el querer ver una enfermedad específica: lo importante es entender cómo algunos elementos de distintas enfermedades se ponen en práctica en la novela; y qué función cumplen a la hora de analizar el personaje y el texto. Según los síntomas que se presentan, la novela parece movilizar una combinación de los esquemas asociados en aquella época con la tuberculosis, la histeria e incluso la fiebre cerebral [4], enfermedades comunes en la literatura de aquel siglo. Las tres se asocian tanto a problemas de la psiquis como a problemas fisiológicos. En todos los casos, la exaltación emocional, usualmente relacionada a alguna incitación o deseo sexual, puede ser la causa que conduce a la contracción de la enfermedad (Sontag 686; Petersen 448–449). Aquí, por lo tanto, psiquis y cuerpo se unen. Aunque nuestro estudio privilegia los elementos asociados con la tuberculosis, son demasiados los detalles que carece la enfermedad de Marién para calificarla como padeciendo esta enfermedad. No hay indicio de que su condición pueda contagiar a los demás; apenas hay referencias a tos o a alguna condición pulmonar; etc.

Es elusivo el momento en que Marién contrae la enfermedad por primera vez, y punto de debate para la crítica [5]. Durante una discusión que ocurre entre Bayoán y la madre de Marién, respecto al viaje hacia España del joven y la momentánea separación de los amantes, la madre dice:

–¿No es un crimen, mi querido Bayoán, lo que usted ha resuelto [viajar a España]? ¿No es un crimen convertir la esperanza en desesperación, la inocente alegría en honda pena? ¿No es un crimen matar la felicidad de esta criatura, ya bastante infeliz con ser tan delicada? (162–163)

Poco después, dirá:

Marién morirá, y Ud. vivirá para sufrir, para apretarse el corazón inútilmente […] ¡Oh! y esto no es una amenaza vana; yo siento una voz que me lo dice…! (163)

El hecho de que se anticipe su muerte durante la discusión puede sugerir que Marién ha estado enferma desde el principio del texto, aunque solo se haya expresado de manera velada. En la entrada del día previo, ya había pensado Bayoán: “¡Y si, frágil como es, estalla y muere…?” (159).

Por otro lado, durante la época se pensaba que las enfermedades estaban ligadas a la personalidad de quienes las cargan (Sontag 701; Petersen 454, 457). La “delicadeza” de Marién no solo puede sugerir que Marién ya está enferma al comienzo de la novela, sino que, incluso, por ser delicada estará predestinada a enfermarse y a padecer de una muerte trágica. Una última posibilidad, la más probable y que no necesariamente contradice la anterior, es que contrae su enfermedad debido a la exaltación emocional que siente al Bayoán emprender su peregrinación hacia España, postergando los sueños que tenía ella de una vida familiar común.

No es hasta que Bayoán se reencuentra con Guarionex (el padre de Marién) de manera inesperada en Puerto Rico que nos enteramos como lectores y de manera explícita sobre la misteriosa enfermedad que posee a Marién.

–¡Bayoán…!

–¡Guarionex…! ¿Ud. aquí…? ¡amigo de mi alma…! ¿y Marién, y…?

–Todos aquí.

–¡Vamos, vamos a verlas…!

–Calma, amigo mío, calma: antes de verlas, es necesario hacerles saber que Ud. está aquí, porque…

–Es verdad: pero el ansia que tengo de verla… ¿está buena… están buenas, no es verdad?

–No, hijo mío… No se inquiete Ud., no es nada; tristeza, abatimiento…

Aquí, a través de la cautela de Guarionex y las medidas que pretende tomar para preparar a su hija para el encuentro con Bayoán, nuevamente se hace alusión a la delicadeza tanto física como emocional de Marién. El diálogo prosigue de la siguiente manera:

–¡Santa niña…! Pero nada más, ¿no es cierto?

–Nada más: los médicos me aconsejaron que la lleve a Europa, le prometí ir a España; pensó en Ud., y aceptó, y aquí estamos esperando el vapor para Santo Tomás.

–¿Pero los médicos no han visto otra cosa que ese mal del alma que tiene por síntomas la languidez, el olvido de lo que nos rodea, el desvarío frecuente, el continuo encerramiento en nosotros mismos…?

–No, hijo mío, no: no tema Ud.

–No temo; deseo saber la opinión de los médicos para observar a Marién, y con la luz que me dé la observación guiar a los médicos, que para tener tan abiertos los ojos del alma como los del cuerpo, debieran, como el sacerdote y el abogado, no ser de carne y lodo: me estremezco al pensar en las consecuencias que tiene todos los días, a cada paso, la ceguedad de esos hombres, que en general, no son más que aplicadores de una ciencia nebulosa, que ellos anublan más con la criminal indiferencia que les dan la costumbre y la necesidad en que se creen de ser de hielo. […] Marién es demasiada delicada: el corazón es lo que vive en ella: su desgracia, que la ha puesto en mi camino… (198–199)

Bayoán no se cree posicionado en un lugar aventajado para entender la enfermedad solo por puro capricho; la medicina no se presenta como un campo disciplinario riguroso en esta novela, sino uno impreciso, como fue todavía común en parte de la literatura de la época en ambos lados del Atlántico [6].

La razón por la que los doctores le recomiendan a Marién viajar a Europa es, como casi todo lo relacionado con la enfermedad de Marién, desconocida para los lectores. Sin embargo, a los pacientes de tuberculosis se les recomendaba un cambio de escenario, particularmente hacia el campo, por lo que aquí nuevamente se moviliza una característica asociada con esta enfermedad (Sontag 684–685). Esto podría explicar el que la familia de Marién nunca decida seguir a Bayoán a Madrid; permanecen en la casa de campo cercana a Alicante, y luego en Aranjuez. Este cambio de escenario, además, no solo representaría un espacio más sano, sino que pudiera darle cierta tranquilidad al alma de la enferma. Aquí, nuevamente, se hace hincapié en la relación profunda entre psiquis y cuerpo. Por eso, el doctor de Marién le confesará a Bayoán que “el cuerpo no se salva, si el alma no se cura; el médico es Ud., no yo. De Ud. depende todo” (315). Y así, en otro momento: “La curación depende de Ud. y del campo, no del médico” (322).

La enfermedad de Marién tiene efectos notables en su cuerpo, consumiéndola durante el proceso de deterioro. Como era lo común en la expresión literaria de la tuberculosis, este acto de consumo del cuerpo de Marién estará acompañado de un aumento en la atracción erótica que el propio cuerpo produce. Repulsión y atracción conviven. Así, confiesa Bayoán al principio de este cambio: “Allí está Marién: ha adelgazado: sus ojos van hundiéndose, palideciendo sus mejillas, anublándose su frente… ¡pobre niña!” (226). Más adelante, dirá que el color de su piel es “el color del mal que la devora” (227). Unos días más tarde, sin embargo, el cuerpo de Marién le producirá la sensación contraria: “Se hizo más ligera: se aligeró de un peso, y la esbeltez de su talle me encantó” (240).

Cuando la fecha del matrimonio de Bayoán y Marién se aproxima, empiezan las especulaciones respecto al efecto que pudiera tener el “consumar el matrimonio”. El remedio para la enfermedad ahora parece concentrarse en las posibilidades de tal acto. Existen dos remedios ponderados y contradictorios: el primero implica la satisfacción de los deseos sexuales de Marién, lo que le daría nuevos ánimos de vida para derrotar su enfermedad; el otro, la abstención total, que buscará frenar en Marién cualquier exaltación emocional que pudiera conducirla a su muerte [7]. Esta cura bifurcada no será invención de la novela, pues eran los remedios que se pensaban y especulaban respecto a la tuberculosis y a la histeria en aquella época (Sontag 687–690; Sommer 197). Bayoán mismo se cuestiona al respecto:

¿No es el placer del organismo chispa eléctrica que partiendo del cerebro, va desarrollando, animando, conmoviendo los anillos del sistema nervioso, produciendo un choque simultáneo, cuyo fin es su principio, una violenta convulsión? ¿no afectan dolorosamente al cuerpo enfermo, todo choque, toda convulsión?…

¿Y si me engaño? … ¿y si en vez de ser funesta, es necesaria esa satisfacción de las leyes naturales? (313)

El doctor de Marién tampoco asume una posición fija al respecto. En un principio, entiende que el matrimonio y su “consumo natural” pueden “reanimar” a Marién, y por eso le insta a Bayoán que continúe con los planes de casarse. Bayoán lo logra convencer de lo contrario, o por lo menos de dudar lo suficiente de su opinión como para que no haya una propuesta médica de su parte (315–316).

Lo más importante de este debate respecto a la cura de la enfermedad, sin embargo, es que Marién, sin decirlo explícitamente aunque siempre sugiriéndolo, asume la posición contraria a la de su futuro esposo: querrá la satisfacción de sus sentimientos. Es aquí que los deseos sexuales de Marién salen a la luz. Será ella quien “conspirará” en contra de la abstinencia por la que apuesta Bayoán. Buscará ella que ambos estén juntos y solos, produciendo gestos que sabía que lo incitarían. (Curiosamente, la exaltación del apetito sexual es otra posible alusión a los efectos de la tuberculosis (Sontag 682).)

La muerte de Marién, finalmente, parece tener como causa un revuelco emocional. Dado que su enfermedad es desconocida y sus curas solo puras especulaciones, la novela (y Marién) es capaz de darle importancia vital a un factor que le es exógeno al estado de salud del personaje. Cerca de donde viven Bayoán y la familia de Marién, habita “una joven peligrosamente enferma”, próxima a casarse y con “igualdad de circunstancias” a Maríen, lo suficiente como para que se proyecte en ella. Esta joven cobrará la forma de un doble romántico, un doble ominoso, que cumplirá la función de un anticipo de su muerte: “… he tenido un pensamiento aterrador: me he dicho que yo también estoy enferma, que yo también puedo morir; que si ella no se salva, yo tampoco” (331). En efecto, es mínima la distancia temporal que divide a ambas muertes, pues la de la joven produce en Marién, al enterarse, un efecto desgarrador que la debilita vorazmente hasta concluir con su vida.

La enfermedad de Marién aparece como un punto raro en la literatura latinoamericana de la época. La manera en que La peregrinación de Bayoán la articula y desarrolla no guarda relación con aquellas enfermedades que interesaban a los escritores puertorriqueños de la época, relacionadas mayormente con la mujer campesina, como se puede apreciar en los trabajos de Salvador Brau y Francisco del Valle Atiles [8]. Se distancia, además, de otras muertes que siguen el curso de una enfermedad diagnosticada. La manera precipitada en que ocurre su fallecimiento solo se asemeja a la muerte de dos personajes de la novela dominicana Enriquillo de Manuel de Jesús Galván: Higuemota, madre de Mencía, fallece debido a la exaltación y felicidad que le causa ver a Enriquillo después de varios años de distancia; María del Cuellar, obligada a casarse con Diego de Velázquez, muere pocos días después de su matrimonio, por una enfermedad nunca descrita y producto de su tristeza. Estos casos, sin embargo, arrojan poca luz respecto a la enfermedad de Marién.

En una novela como La peregrinación de Bayoán, en pugna constante con la estética romántica, resulta curioso un elemento como lo es la enfermedad de Marién, tan ligado a esta corriente literaria. Su razón de ser y su inicio permanecen inciertos, al igual que la identidad de la enfermedad en sí. Queda claro, sin embargo, que ella afecta tanto al cuerpo como a la mente de Marién. La relación que guarda con los deseos sexuales de Maríen falta por estudiarse con profundidad. Por último, la muerte precipitada de Marién, explicada a través de las emociones y no de las ciencias, sirve de abono para las lecturas alegóricas de La peregrinación de Bayoán, que comienzan con la propia clave de lectura que el autor inserta en la segunda edición de la novela del 1873 y que no cesan de hacerse en nuestros días. Queda mucho – por no decir todo – que investigar respecto a la enfermedad de Marién, y más todavía sobre ella. Quizás sirvan estos apuntes para estimular un ensayo más detenido al respecto.

Notas

[1] “… Marién es un complemento para el héroe romántico sin alcanzar a ser por sí misma un individuo con la capacidad para modificar el devenir histórico” (Guerra Cunningham 19); “El personaje de Marién es probablemente el más prototípico de la novela de Hostos, y es más que tentadora la posibilidad de ver su utilización simplemente como un lugar común en la representación de un personaje femenino, que el autor puertorriqueño desarrolla dentro de los límites que le permite la convención literaria del momento” (Rosa 78–79).

[2] Conocemos solo de tres estudios que le dedican parte de su espacio al análisis del personaje: el comienzo de “Feminismo e ideología liberal en el pensamiento de Eugenio María de Hostos” de Lucía Guerra Cunningham; la quinta parte de Hostos novelista. Estética y psicología en La peregrinación de Bayoán de Ernesto Álvarez; y el segundo capítulo de Los fantasmas de la razón. Una lectura material de Hostos de Richard Rosa.

[3] Algunas de las alegorías más interesantes se encuentran en: “El discurso liberal de Tapia y Rivera, Hostos y Zeno Gandía”, de Luis Felipe Díaz; y los últimos dos acápites del segundo capítulo de Los fantasmas de la razón. Una lectura material de Hostos de Richard Rosa.

[4] La fiebre cerebral es sin duda la más olvidada de estas tres enfermedades. Entre las novelas con personajes que contraen o son diagnosticados con esta enfermedad y que son previas a La peregrinación de Bayoán podemos destacar: Wuthering Heights de Emily Brontë (1847); Madame Bovary de Gustave Flaubert (1856); y Great Expectations de Charles Dickens (1860). Todas son obras fundamentales del siglo XIX, por lo que no se podrá ver como un fenómeno menor la posibilidad de movilizar los síntomas y las teorías de la fiebre cerebral en la novela de Hostos. Ver al respecto el ensayo de Audrey Petersen “Brain Fever in Nineteenth–Century Literature: Fact and Fiction”.

[5] Guerra Cunningham piensa que la enfermedad de Marién se debe a la separación de los amantes (19). Rosa, por otro lado, y erróneamente, entiende que la enfermedad de Marién ocurre durante el viaje trasatlántico, viaje que se hace, precisamente, para tratar de curar la enfermedad (82–83).

[6] María Gabriela Nouzeilles señala que es en el naturalismo en el que se visualiza ese giro hacia la profesionalización y a la institucionalización de la medicina. “Durante siglos la medicina fue considerada un arte interpretativo, no una ciencia, con un espectro limitado de recetas terapéuticas sin mucha garantías de cura. Después del siglo XVIII, con la sistematización del método experimental de Claude Bernard y el desarrollo de la bacteriología a partir de los descubrimientos de Pasteur, paulatinamente la medicina fue ganando credibilidad científica. La creación oficial de la carrera universitaria y el otorgamiento de títulos de habilitantes, la expansión acelerada de un aparato sanitario y el desarrollo planeado de secretarías de higiene pública, hospitales, asilos y laboratorios completaron la transformación y recolocación de la medicina dentro de la jerarquía de saberes de la modernidad” (Nouzeilles Ficciones somáticas 63).

[7] En este aspecto, La peregrinación de Bayoán se acerca a María de Jorge Isaacs, quizá la novela más influyente y popular del siglo XIX en la América Latina, publicada cuatro años después del texto hostosiano. Para una lectura (alegórica) sobre María y su enfermedad, ver: “María’s Disease: A National Novel (Con)Founded”, de Doris Sommer, en Foundational Fictions. The National Romances of Latin America.

[8] Ver, al respecto, el tercer capítulo de Subjects of Crisis: Race and Gender As Disease in Latin America, de Benigno Trigo, titulado “Anemia, Witches and Vampires”, que trata en detalle el problema de la enfermedad (real y metafórica) en la segunda mitad del siglo XIX en Puerto Rico.

Bibliografía

-Álvarez, Ernesto. Hostos novelista. Estética y psicología en La peregrinación de Bayóan. Río Piedras: Editorial EDIL, 2000.

-Díaz, Luis Felipe. “El discurso liberal de Tapia y Rivera, Hostos y Zeno Gandía”. La na(rra)ción en la literatura puertorriqueña. San Juan (Puerto Rico): 2008, 53–81.

-Guerra Cunningham, Lucía. “Feminismo e ideología liberal en el pensamiento de Eugenio María de Hostos”. Revista del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (enero–junio 1991): 18–24.

-de Hostos, Eugenio María. La peregrinación de Bayoán. Diario recogido y publicado por Eugenio María Hostos. Obras Completas (Edición Crítica). Ed. Julio César López, Vivian Quiles Calderín, Pedro Álvarez Ramos. San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1988.

-Nouzeilles, María Gabriela. Ficciones somáticas. Naturalismo, nacionalismo y políticas médicas del cuerpo. (Argentina 1880–1910). Rosario, Argentina: Beatriz Viterbo, 2000.

-Petersen, Audrey. “Brain Fever in Nineteenth–Century Literature: Fact and Fiction”. Victorian Studies 19.4 (Jun 1976): 445–464.

-Rosa, Richard. Los fantasmas de la razón. Una lectura material de Hostos. San Juan (Puerto Rico): Editorial Isla Negra, 2003.

-Sontag, Susan. Sontag. Essays of the 1960s and 1970s. Nueva York: Library of America, 2013.

-Trigo, Benigno. Subjects of Crisis: Race and Gender As Disease in Latin America. Hanover, NH: University Press of New England, Wesleyan University Press, 2000.

Antes que O’Neill fueron otros

A más de una veintena de días de que el gobernador Ricardo Rosselló Nevares le solicitara la renuncia a Héctor O’Neill, pareciera que el todavía alcalde de Guaynabo se ha hecho de la vista larga y reta la autoridad, esa que ha sido poco insistente en su reclamo.

Aunque, también es cierto que la directora de Ética Gubernamental (OEG), Zulma Rosario Vega, confirmó recientemente que un grupo anticorrupción –compuesto por agencias federales y estatales– está investigando al veterano ejecutivo municipal.

La situación de que un individuo con mayor poder abusa de uno con menos, o de que un patrono violenta los derechos humanos de una empleada ha quedado registrada en la historia política de este País. En los últimos años, otros funcionarios municipales han sido acusados en los tribunales y sentenciados por la conducta de hostigamiento sexual. Repasemos.

En diciembre del año pasado, el exgobernador Alejandro García Padilla, al aproximarse el fin de su mandato, indultó a los ejecutivos Edgardo Arlequín Vélez y Roberto Vera Monroig, exalcaldes de Guayanilla y Adjuntas por el Partido Popular Democrático, respectivamente. Estos indultos se dieron a pesar del malestar público que causaron ambas situaciones.

En el caso de Arlequín, fue sentenciado a cuatro años de cárcel por habérsele encontrado un cargo de acoso sexual y una violación a la Ley de Ética. Con el indulto condicional que le dio García Padilla, quedó bajo arresto domiciliario y supervisión electrónica hasta que cumpliera su sentencia.

Mientras, Vera Monroig resultó convicto en el 2008 por actos lascivos contra una funcionaria del municipio.

Por otro lado, el exalcalde de Cidra, Ángel “Wiso” Malavé Zayas, resultó convicto de actos lascivos por los avances sexuales que cometió contra cinco empleadas. Fue sentenciado a una pena de nueve años y siete meses. Según la prensa local, el 8 de julio de 2010 Malavé se presentó al Centro Judicial de Caguas, acompañado por decenas de empleados municipales, a raíz de la radicación de denuncias de parte del Panel Fiscal Especial Independiente (FEI) por actos lascivos.

Finalmente, en agosto de 2013, lo encontraron culpable por acosar a cinco empleadas municipales en hechos ocurridos entre el 2006 y 2008.

La vista de sentencia del convicto exalcalde de Cidra se transmitió en directo desde el Tribunal de Instancia de Caguas, en un acto sin precedente en la historia de la cobertura noticiosa de los procesos judiciales en Puerto Rico.

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