Directora y guionista: Carla Cavina; cinematógrafa: Jeannice Mustafá; conversadorxs: Carmen Milagros Chévere, Xiomie Alvarez, Jaime sosa, María Cortés, Marisol Morales, Mirca Rivera, Carmelo Pérez Vega, José Iván Romero, Elia Esther García Dávila, Tara Rodríguez Besosa, Piero Cavina)
El título del documental de Carla Cavina es la forma mas directa y elocuente de describir el impacto del agua en una isla expuesta continuamente a las variaciones climáticas de sequía, inundaciones, vaguadas, tormentas, huracanes y lluvia sin cesar. Y eso es precisamente lo que se dramatiza en Golpe de agua al enfocar en las experiencias de poblaciones que se creían seguras—o al menos no totalmente expuestas—por no vivir tan cercanas al mar como las islas de Vieques y Culebra y las costas de Humacao y Yabucoa.
Carla Cavina directora
Aunque este documental ya no está dentro del circuito de Caribbean Cinemas, lo destaco porque cada septiembre debe de proyectarse para que no olvidemos la realidad de las consecuencias de vivir en el Caribe donde la palabra huracán es una realidad atmosférica que nos acompaña como una sombra. Hugo (18 sep 1989), Georges (21 sep 1998) y, por supuesto, María (20 sep 2017) viven en nuestra memoria o en los cuentos de los que lo vivieron, pero aún así, después de varios años de evadirlos, nos creemos exentos de esa furia huracanada. La gran diferencia entre estos huracanes es el desarrollo técnico para grabar la vivencia de manera que sea un referido continuo de su destrucción. En el caso de María, la pésima administración gubernamental para proteger a su población, lo volvió un problema político que, aunque difícil de resolver, logró sacar del poder—al menos por un tiempo—a los administradores de la colonia.
En Después de María: las dos orillas (2018) de Sonia Fritz, la realizadora presenta imágenes no de lo destruido, sino de lo reconstruido y renovado. “Su enfoque no es en cómo el gobierno o entidades gubernamentales respondieron a la emergencia sino en cómo la gente se levantó y echó a andar. Es la reconstrucción de lo aparentemente destruido y la continuación del quehacer cotidiano—techo, casa, comida—y a veces la reinvención de lo que éramos antes de María. Cada persona entrevistada evalúa sus decisiones y hace camino con una mirada renovada de lo que es la vida. El eslabón que une a todos es el sentido de puertorriqueñidad, con sus múltiples definiciones, no importa el lugar que habiten. Y por eso las dos orillas” (Claridad 2 oct 2018). En Golpe de agua, lxs conversadorxs narran y presentan fotos y vídeos de su experiencia inmediata en comunidades de Comerío, Toa Baja y Levittown. Eran los lugares seguros porque las casas aparentaban estar bien construidas, cuidadas y preparadas para un huracán. Cuentan sus experiencias desde la distancia, pero desde la proximidad de que saben que la seguridad es algo que puede colapsar rápidamente. Sus recuerdos de la experiencia de María están presentes a través de sus conversaciones e imágenes.
La premisa de Cavina se basa en la evidencia de que el cambio climático ya no permite aseveraciones que personalizan la naturaleza: los cambios se dan en todos los lugares, aún en Italia dentro de familia lejana con condiciones climáticas totalmente distintas a las caribeñas. Al incluir los acertados comentarios sobre la historia de la planificación urbana y rural, montañosa y costera de Félix Aponte Ortiz y los diseños de construcción de Fernando Abruña, Golpe de agua se convierte en un documento para señalar la falta de visión de las personas a cargo de nuestra gobernanza. En su artículo publicado en Claridad, “Mirada al país: la construcción de un Puerto Rico vulnerable” (4 oct 2022), Aponte Ortiz enfoca en el huracán Fiona y utiliza de referido a María y en este documental informa de la gran cantidad de estudios y leyes sometidas después de Hugo y Georges, y todo lo descartado y engavetado para lo sucedido con María. El ejemplo del establecimiento y desarrollo de Levittown es impresionante. Abruña, por su parte, recuerda los proyectos sometidos para cambiar la tendencia en la construcción de casas para evitar su destrucción y pérdida de vivienda.
Las imágenes fotografiadas y filmadas por estxs conversadorxs junto a sus narrativas muy vivas en su memoria y la integración que hace Cavina a su presente y propias memorias hacen de Golpe de agua un excelente documental que no pierde validez ocho años después de María. (Pueden acceder a https://youtu.be/T-mBULqVj6E?si=fYXBYEQtY4laY0tq para una entrevista muy detallada de la directora)
El 19 de marzo de 1948, el Partido Comunista de Estados Unidos (PCEU), junto con las principales organizaciones de la comunidad puertorriqueña de Nueva York, celebraron una conmemoración de los 50 años de la invasión de Puerto Rico en la que más de 5,000 personas abarrotaron el Manhattan Center para exigir la independencia. Poco después, a finales de abril, el coameño Juan Emmanuelli, organizador Comunista puertorriqueño en Nueva York y editor del semanario Liberación se encontró en el local del Club Comunista Eugenio María de Hostos en el Bajo Harlem (la comunidad ya conocida entonces, por varias décadas, como El Barrio) con un joven boricua. Emmanuelli pidió al joven que lo acompañara hasta el número 21 de la Calle 108 Este. “Muy pocos de nuestros miembros saben de esta dirección […] pero confío en ti. Vamos ahora a uno de nuestros principales lugares de almacenaje en Harlem,” le dijo, sin saber que se trataba de un chota del FBI. La mujer blanca estadounidense que les abrió se presentó como Alice Neel, presentándoles también a su pareja, Sam Brody, y a su madre. Neel le entregó a Emmanuelli varias copias de The Crime of El Fanguito (Foster 1948), la carta abierta al Presidente Truman que el Presidente del PCEU, William Z. Foster leyó en la actividad del 19 de marzo, en la cual denunciaba la miseria que había presenciado en aquel notorio arrabal, durante su reciente visita a Puerto Rico. Poco conocedor del arte o del trabajo de Neel, el chota quedó impresionado por el apartamento lleno de pinturas de “sujetos de Harlem,” entre les cuales pudo identificar sólo a una: “MERCEDES ARROYO.”[2]
Mercedes Arroyo y Juan Emanuelli. Daily Worker, 7 de abril de 1949, pág. 11. Foto suministrada
¿Quién fue Mercedes Arroyo? ¿Por qué era lo suficientemente conocida en El Barrio para que el joven la reconociera, y lo suficientemente importante como para incluirla en su informe? ¿Y por qué fue pintada por Alice Neel, reconocida hoy en día como una de las más importantes pintoras estadounidenses del siglo veinte?
Mercedes Vargas Romero nació en Carolina, Puerto Rico, en 1910 y emigró a Nueva York con su tía Lucía en 1927. Se casó con Francisco Arroyo, de Mayagüez, y tuvo una hija y un hijo. Francisco murió de tuberculosis en 1939 (la misma enfermedad que se llevó a la madre de Mercedes, a los pocos meses de ésta nacer). A finales de los años 1930, ayudó a organizar mujeres hispanohablantes en la industria de la aguja. A partir del 1940, fue parte del liderato del Partido Laborista Americano a nivel estatal, de la Mutualista Obrera Puertorriqueña (MOP), y de la Sociedad Fraternal Cervantes a nivel nacional.[3] Ya para 1951, había sido electa al Comité Estatal de Nueva York del PCEU, y dirigió su recién fundada Comisión Puertorriqueña. Enseñó y fue parte de la junta del Frederick Douglass Education Center, una escuela de formación Marxista del PCEU en Harlem, en 1952, y entre 1953 y 1956 hizo lo mismo en la Jefferson School of Social Science, también del partido. Fue una de las mejor conocidas dirigentes sociales y políticas de la izquierda hispanohablante de Nueva York, y participó de todas las principales iniciativas y luchas políticas y sociales de la comunidad puertorriqueña en Nueva York desde los 1940 hasta mediados de los 1950. También trabajó muy de cerca con el Partido Comunista de Puerto Rico. En 1957 abandonó el PCEU en medio de una crisis, y desapareció de la vista pública hasta su muerte en 1964.[4]
Mas, sin embargo, más allá de dos o tres menciones en las memorias de contemporáneos como Bernardo Vega (s.f.: 302, 316), Joaquín Colón (2002 [1947]: 167-168) o Gilberto Gerena Valentín (2013: 102, 278), con muy pocas excepciones es casi nada lo que se ha escrito sobre ella. El retrato pintado por Alice Neel es el mayor rastro de la vida de esta formidable líder comunista negra puertorriqueña accesible hasta el presente, y el hecho de que fuese producido en el momento más álgido de su vida política atestigua la importancia central que tiene este en la historia de su vida. En cierto sentido, la propia historia del retrato tiene paralelos con la de Mercedes, al haber sido exhibida varias veces hasta 1955 para luego prácticamente desaparecer, reapareciendo sólo esporádicamente hasta el redescubrimiento de la propia Neel en décadas recientes.
La fecha que a menudo se ofrece con el retrato es 1952. Sin embargo, según revela el informe del FBI citado anteriormente, ya existía al menos cuatro años antes. Tanto la capacidad del informante de reconocer a Mercedes, como el hecho de que su nombre parece servir la función de resaltar la membresía en el PCEU de Neel y Brody—este informe es la primera entrada de la carpeta de 238 páginas de éste último, la cual fue cerrada en 1964—indica el reconocimiento con el que contaba Mercedes en la comunidad, y confirma que estaba también bajo vigilancia para ese tiempo.[5] Tal vez más importante, aún si el informante estaba exagerando la secretividad e importancia de la visita, revela un grado de envolvimiento de la propia Neel en las actividades del PCEU en El Barrio que a menudo es minimizada en sus biografías (Meyer 2014). Aunque ella misma se quejaba a menudo de que el partido “no le da nada más importante que hacer que distribuir volantes y pintar letreros” (Hoban 2010: 222), el uso de su hogar para el almacenamiento y distribución de propaganda parece ser una responsabilidad más alta que el meramente repartirla en las manifestaciones.
A su vez, esto reta los supuestos usuales sobre la relación entre Neel y Mercedes, quien se revela ya no sólo como una vecina “étnica” exótica que levantó la curiosidad y sensibilidad humanística de la artista. Es cierto que Neel es conocida, entre otras cosas, por emotivos y evocadores retratos que capturan la humanidad de sus vecines Afro Americanes y puertorriqueñes en Harlem, a menudo personas comunes y desconocidas. No obstante, también pintó a sus camaradas, intelectuales reconocides que militaban en ese entonces en el PCEU como Harlod Cruse, Alice Childress, o Mike Gold.
De hecho, ni siquiera eran vecinas: aunque Mercedes vivía en la Calle 109, sólo una cuadra hacia el norte desde apartamento de Neel, el suyo estaba ubicado al otro lado del Parque Central, en el vecindario Manhattan Valley, el cual también llegó a tener una fuerte presencia puertorriqueña a finales de los 1940 (en el lado oeste de Manhattan, entre las avenidas Columbus y Manhattan).[6] El corazón del Barrio en el Harlem del Este era el foco principal del trabajo político de Mercedes, no el vecindario donde vivía. La relación entre Mercedes y Neel, entonces, además de cualquier elemento de amistad que probablemente tuviese, era no ya una entre vecinas, sino entre dos militantes comprometidas—con Mercedes en el rango superior.
El 26 de diciembre de 1950, abrió sus puerta una exhibición de la obra de Neel en la Galería de Arte Americano Contemporáneo (ACA) en el vecindario de Chelsea, en una presentación de una sóla artista en la que se exhibieron 17 pinturas, incluyendo “Mercedes Arroyo.”[7] Gold, conocido escritor Comunista y amigo de Neel, reseñó la exhibición en su columna regular del Daily Worker al día siguiente. Aplaudiendo el “realismo social” de Neel (estilo que ya estaba rápidamente saliendo de moda en el mainstream arísitico estadounidense), notó que “incluido entre sus retratos hay uno de Mercedes Arroya,” [sic.] a quien describió como una “líder sindical del pueblo puertorriqueño” y “bien conocida por su heroísmo.”[8] Aunque “líder del pueblo puertorriqueño” era una descripción estándar de Mercedes en el Daily Worker, la cualificación de “líder sindical” sugiere que esta tal vez seguía activa directamente en el movimiento obrero en ese tiempo. El adjetivo “bien conocida,” así como el hecho de que su Gold seleccionó su retrato de entre 17 pinturas para mencionarlo, india que era reconocida y respetada por les lectores de Gold. Sin embargo, es el énfasis en su “heroísmo” lo que más llama la atención, al ser una de muy pocas descripciones de su carácter con las que contamos, y resaltar los riesgos y sacrificios personales que costó dicho reconocimiento entre la izquierda niuyorquina y la comunidad boricua mas amplia durante la década precedente.
Charles Corwin, “Deep Humanity, Sincerity Marks Paintings of Talented Alice Neel,” Daily Worker, 15 de enero de 1951, pág. 11. Imagen suministrada por el autor
De igual manera, la reseña de la misma exhibición en la publicación Arts Digest (menos abiertamente política) también enfatizó a “Mercedes Arroya” [sic.], erróneamente identificando a su sujeto como “vecina” de Neel. El retrato en sí mismo es descrito como “otro gran atrayente” del público [another top-drawer] en la obra de Neel, describiendo la representación de las manos de Mercedes por Neel, “como de costumbre […] fuerte, bien realizada y bien pintada.”[9] Otra reseña de la misma exhibición por Charles Corwin, publicada dos semanas más tarde también en el Daily Worker, incluye una fotografía de la pintura, aclarando sin lugar a dudas que en efecto se trata del mismo retrato de Mercede Arroyo por Alice Neel que ha sido exhibido en años recientes. En su reseña, Corwin señala que los retratos de Neel “no son retratos en el sentido limitado de la palabra, sino representaciones de hombres y mujeres, como Mercedes Arroya [sic.] y E. P. Green, detrás de cuyas facetas individuales y vitalidad individual están las facetas y la vitalidad más generalizadas de grandes partes de la humanidad.”[10]
El “Mercedes Arroyo” de Alice Neel fue exhibido (al menos) dos veces más en Nueva York durante los 1950. Una en el Teatro New Playwrights de la Calle 72, la cual comenzó el 23 de abril de 1951,[11] y otra en la Galería Art of Today Gallery en la Calle 57 y 6ta Avenida, a principios de mayo de 1955.[12]
Teatro New Playwrights, Anuncio, Daily Worker, 4/23/1951, pág. 11. Imagen suministrada por el autor
Visitase o no las presentaciones anteriores, Mercedes estuvo presente durante la apertura en el Tetro New Playwrights. En el anuncio del evento, fue anunciada como una de las conferenciantes en una “discusión informal” con el público, sobre el tema “Realismo versus Abstracción.” [13] Aunque es probable que todes les conferenciantes articularan algo parecido a la “diatriba en contra de la abstracción” y “oda al realismo social” plasmado por Gold en la introducción al catálogo de la exhibición que éste redactó (Hoban 2010: 214)—esa era después de todo la línea estalinista sobre el arte en aquellos tiempos—incluir a Mercedes en el panel (siendo la única mujer aparte de Neel), sugiere que ésta (y los otros) veían en ella no sólo un sujeto artístico, sino a una interlocutora. Ello añade cierta sensibilidad estética como dimensión adicional del carácter de Mercedes, más allá de su desempeño como organizadora comunitaria y sindicial, o incluso líder política. Esto se refleja también en el importante rol que jugó en la creación de una escuela de arte para niñes de la comunidad por la MOP a principios de los 1940 (Guglielmo 2002: 14).
Según la principal biógrafa de Neel, tal insistencia (¿por el partido?) en describir su obra como realismo social, justo cuando el expresionismo abstracto despuntaba, marcó a Neel como “terminantemente fuera de moda” en aquel momento y garantizó que apenas tuviese una exhibición más antes de concluir la década del 1950 (Hoban 2010: 215). De hecho, tuvo al menos dos más: otro en la Galería de ACA en 1954 (Ibid.: 222) y la ya mencionada en la Galería Art of Today, donde fue sólo una más en una larga muestra de artistas de izquierda.
Aunque no puedo decir con certeza si más de sus obras fueron exhibidas ahí, es significativo que la única mencionada en la reseña que escribió David Platt para el Daily Worker fue su “retrato de la líder puertorriqueña de clase trabajadora Mercedes Arroyo,” en el cual Platt distingue “esa inolvidable y conmovedora cualidad característica de toda su obra [la de Neel].”[14] De hecho es possible que fuse la única de las pinturas de Neel en esta muestra, seleccionada por la propia artista como la más representativa o significativa de sus piezas entonces recientes—lo cual contrasta marcadamente con su virtual ausencia en muchas de las biografías de Neel, así como el desinterés académico generalizado que hoy aún existe en la figura de la propia Mercedes, tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos.
Referencias
Colón López, Joaquín. 2002 [1947]. Pioneros Puertorriqueños en Nueva York, 1917-1947. Houston: Arte Público Press.
Gerena Valentín, Gilberto. 2013. Yo Soy Gilberto Gerena Valentín: Memorias de un Puertorriqueño en Nueva York [ebook]. Carlos Rodríguez Fraticelli, ed. New York: Centro Press.
Jones, Claudia. 1951. “For the Unity of Women in the Cause of Peace!” Political Affairs 30(2): 158-168.
Foster, William Z. 1948. The Crime of El Fanguito: An Open Letter to President Truman on Puerto Rico. New York: New Century Publishers.
Guglielmo, Jennifer. 2002. “Mercedes Arroyo.” In Alice Neel’s Feminist Portraits: Women Artists, Writers, Activists, and Intellectuals [catálogo], 14-15. New Paltz: Samuel Dorsky Museum of Art, SUNY New Paltz.
Hoban, Phoebe. 2010. Alice Neel: The Art of Not Sitting Pretty. New York: St. Martin’s Press.
Meyer, Gerald. 2014. “Alice Neel: American Communist Artist.” American Communist History 13(2-3): 179-188.
Pérez-Jiménez, Cristina. 2016. “Here to Stay: New York Puerto Ricans and the Consolidation of Latino New York, 1931-1951.” Ph.D. diss., Columbia University.
_____. 2021. “Los Amigos de Wallace: Henry Wallace’s 1948 presidential campaign and the bid to capture the Latino vote.” Latino Studies 19: 286-309.
Weigand, Kate. 2001. Red Feminism: American Communism and the Making of Women’s Liberation. Baltimore: Johns Hopkins University Press.
Vega, Bernardo. sin fecha. La familia Farallón [manuscrito sin publicar]. Cartapacio 12, documento 1. Centro de Investigaciones Históricas. Universidad de Puerto Rico, Río Piedras.
Notas
[1] El autor es profesor en el Departamento de Estudios Afrodiaspóricos, Puertorriqueños y Latinos en Hunter College, City University of New York (CUNY). Entre el 2021 y 2024 fue investigador del Centro de Estudios Puertorriqueños. En la actualidad está co-editando un volume sobre el activismo educativo de las comunidades puertorriqueñas en EE.UU., así como un número especial de la revista Centro Journal sobre la tradición radical puertorriqueña.
[2] Federal Bureau of Investigations, Sam Brody, 100-NY-93268, pág. 3. Todas las citas directas han sido traducidas del inglés por el autor.
[3] La MOP era una “logia” de la Sociedad Fraternal Cervantes, sección de habla hispana del Orden Internacional de Trabajadores. Esta última era una organización “fraterna” y de seguros cercana al PCEU.
[4] Estos y otros detalles de la vida personal y políitica de Mercedes son hallazgos de una investigación en curso, a ser discutidos y analizados en publicaciones futuras (véanse, además, Jones 1951: 168; Weigand 2001: 112; Pérez-Jiménez 2016; Pérez-Jiménez 2021).
[5] La carpeta de Neel se cerró en 1961 (Hoban 2010: 222), y la de Mercedes más de un año después de su muerte el 8 de julio de 1964 (comunicación informal, National Archives and Records Administration, 27 de marzo de 2025).
[6] Varios documentos a partir de mediados de los 1940 dan el 63 de la Calle 109 Oeste como la dirección de Mercedes. Colección Jesús Colón, Centro de Estudios Puertorriqueños. Sus descendientes han confirmado que esta era aún la dirección donde residían ella y su tía Lucía al morir ambas en un fuego sospechoso dos décadas después (comunicación informal, 15 de abril de 2025).
[7] Mike Gold, “Alice Neel Paints Scenes and Portraits from Life in Harlem,” Daily Worker, 27 de diciembre de 1950, pág. 11.
De los doce meses del año, siete suman 31 días, cuatro solo tienen 30, y uno va y viene en años bisiestos. Hay, por consecuencia, meses que se sienten muy largos y otros que, en cambio, uno quisiera que duraran más. Como diciembre, que atina con sus 31 días de festividad; o noviembre, con sus escuetos 30 que no dan para tanto pavo y festejo.
Pero Bad Bunny, que hace lo que le da la gana desde que inició su carrera musical, encontró la forma de alargar un mes– o sea, 31 días– en un plazo de tres: julio, agosto y septiembre. Y como buen mes festivo al que no le rinden los días, al que le falta uno más para cerrar mejor, el Conejo Malo decidió extender su residencia artística, No me quiero ir de aquí, hasta colmar su calendario de espectáculos sin precedentes.
Para quienes no pudieron acudir al llamado, el equipo de producción del reguetonero organizó una colaboración con Amazon Music para transmitir la última función del concierto a través de Amazon Prime. Minutos antes de comenzar, aparecen anuncios de la empresa multinacional y sus trabajos caritativos en todo el globo. Justo antes de transmitir el concierto, un anuncio de Calvin Klein modeló a Benito Antonio Martínez Ocasio en calzoncillos, preguntando do you have your Calvins on? Y luego, el momento esperado.
“Dedicado a todos los Puertorriqueños y Puertorriqueñas en el Mundo Entero”, leían todas las pantallas durante los segundos que preludian el espectáculo. Como en todas las funciones, dos jóvenes iniciaban la noche rebuscando una cámara y unas percusiones extraviadas. Las encuentran, se alegran y todo se torna en una gran fiesta típica con aires de perreo intenso.
Y por excelentes que fueran las cámaras que filmaron el evento, que sobrevolaban las cabezas de los asistentes, ninguna lograba recoger el fragor de la noche, aquellos coros unísonos que bramaban ALAMBRE PúA, KETU TeCRé, La Santa, El Apagón, Weltita y otros conocidos éxitos del Conejo de Almirante. El primer invitado, Dei V, apareció en el techo de la casita rosada para cantar Veldá. Los segundos, Jowell y Randy junto a Ñengo Flow, revivieron la nostalgia de Hey Mister, Guayeteo, Perreo intenso y algunas colaboraciones con Bad Bunny como Safaera.
Foto de la función #30 por Alina Luciano
La transmisión tuvo, por así decir, dos ventajas. La primera: cada persona sintonizada pudo apreciar el cortometraje de Jacobo Morales y Concho con mayor atención y calidad de sonido. Así, el efecto nostálgico pudo alcanzar a más personas. La segunda: las muecas, los dejos, los errores y los pasos de los intérpretes cobraron, en ciertas tomas, aires cinematográficos. Como la cifra que vistió Ñengo Flow como recordatorio de las 4,645 personas que, ocho años antes en ese mismo día, perecieron a causa del huracán María.
La noche estaba llena de exhortaciones como “Debí tirar más fotos es eso: disfrutar el momento. Y a veces, irónicamente, pa’ eso, debemos olvidarnos de tomar más fotos, o grabar… Yo quisiera que, en este momento, todo el que se atreva guarde su teléfono… Yo le invito a que viva este momento, esta noche que no se va a volver a repetir”.
La ñapa de la residencia continuó con Los Pleneros de la Cresta y temas como Ábreme paso y el éxito del año Café con ron. Al rato, cuando Bad Bunny desapareció, los pleneros mantuvieron el ánimo hasta que, desde la otra tarima, el Conejo salió uniformado de jíbaro junto a Los Sobrinos, quienes tocaron Baile inolvidable, Callaíta en salsa y, más al final, Lo que le pasó a Hawái.
Antes del coro culminante de Yo soy de P FKN R, la noche sorprendió a los oyentes con la visita de Marc Anthony y el éxito– cuasihimno– Preciosa. Y desde allí, desde una de dos tarimas auspiciadas por Amazon, T-Mobile y Coca-Cola, ambos artistas cantaron del fiero cantío del indio bravío y los hijos de la libertad que llaman preciosa a su patria.
Al final, al igual que durante todo el evento, Benito agradeció a cada una de las personas que han seguido su carrera, y juró que los éxitos no afectan ni cambian a aquel joven que nunca se habría ido de aquí. Luego de 31 funciones– un mes dividido en tres de puro perreo–, Benito juraba ser el mismo frente a cada una de las personas que lo siguieron durante esta residencia artística, primera y única de esta índole en el país.
Si bien a 157 años es pertinente la conmemoración y reafirmación del grito de libertad que fue el Grito de Lares, debe también recordarse que este 23 de septiembre del 2025 se cumplieron 20 años del vil asesinato por parte del gobierno de Estados Unidos, mediante sus agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI), del líder independentista Filiberto Ojeda Ríos.
Ya concluido los actos de ese día, el 23 de septiembre del 2005, en la Plaza de la Revolución en Lares, mientras los asistentes comenzaban a marcharse, la noticia comenzó a correr. El FBI había matado a Filiberto. Unos se decían eso debía de ser un rumor, mentira; pero de alguna manera se confirmó. Los que alcanzaron a escuchar la exhortación llegaron hasta Plan Bonito, en Hormigueros. Otros respondieron al llamado de ir a manifestar nuestra indignación frente al tribunal federal, en Hato Rey.
Héctor Pesquera, médico de Filiberto Ojeda Rios
Entre los que llegaron a Plan Bonito, estuvo el doctor Héctor Pesquera, quien recordó para CLARIDAD que el FBI no permitió que nadie se acercara a la casa y, mucho menos, entrar. El perímetro para llegar hasta la casa donde vivía Ojeda Ríos estaba bloqueado en tres niveles: el primero, un círculo de la Policía de Puerto Rico; el segundo, de la Fuerza de Choque, y el más cerca a la casa, por el FBI.
“Yo traté de pasar. Empujé a la Policía diciendo que era médico, que quería atender a mi paciente, pero no hubo forma”, reveló Pesquera quien era médico de Filiberto desde antes del asesinato, aun clandestino. La Policía le preguntó que cómo lo atendía, a lo que él les contestó que no era problema de ellos.
Y precisamente, por ser su médico, fue la persona que acudió a identificar el cadáver. Aun cuando el acecho y ejecución ocurrieron el día de la conmemoración del Grito de Lares poco después de las cuatro de la tarde, no fue hasta el otro día, cerca de las siete de la noche, que el cuerpo del líder del Ejército Popular Boricua-Macheteros (EPB) fue llevado al Instituto de Ciencias Forenses (ICF) en Río Pierdas.
Como doctor, Pesquera fue la única persona fuera del personal del ICF que pudo estar presente en la sala de autopsia. Su presencia fue posible, contó, por medio de la intervención del secretario de la gobernación de ese momento, Aníbal José Torres. El gobernador era Aníbal Acevedo Vilá. Claro, desde la parte de arriba también observaron el proceso agentes del FBI y el ayudante del gobernador.
¿Qué fue lo que más le impresionó?
“Me impresionó el comentario de los patólogos de que tuvieron que haber pasado más de 45 minutos antes de morir: lo dejaron desangrar. Estos comentarios no figuraron en los documentos de la autopsia. Aunque eso se hace de manera ordinaria, en esta ocasión no”. Pesquera confirma que todavía guarda copia de los papeles de la autopsia.
Al ser llevado al ICF, Ojeda Ríos vestía ropa de fatiga. Pesquera le quitó los espejuelos y se los echó en su bolsillo. Aún guarda su impresión de ver el cadáver de un dirigente patriótico y escuchar las descripciones que iban haciendo los patólogos de lo que iban encontrado durante la autopsia.
“Una herida debajo de la clavícula derecha con orifico de salida por la espalda, exactamente por encima del chaleco antibalas, y al remover el chaleco cayó la bala al piso. La descripción del trayecto de la herida, que no había afectado ninguna arteria importante, demuestra que tiene que haber vivido entre 30 45 minutos después del disparo, lo que da pie a que se pudo haber salvado de haberlo atendido si hubiesen querido. Pero lo dejaron desangrar y no permitieron que nadie se acercara hasta que estuvieron seguros de que estaba muerto”, describió el doctor Pesquera.
Con la ejecución del líder machetero, el asunto quedó cerrado por parte del FBI. Aunque en agosto del 2006 la Oficina del Inspector General (GAO, siglas en inglés) publicó una Evaluación del incidente de septiembre de 2005 entre el Negociado Federal de Investigaciones y Filiberto Ojeda Ríos.
De entrada, el informe reconoce que: “Periodistas, autoridades electas y activistas en Puerto Rico criticaron al FBI por usar fuerza excesiva para la captura de Ojeda, por llevar a cabo el operativo en El Grito de Lares (un feriado muy importante para el movimiento a favor de la independencia de Puerto Rico) y por esperar 18 horas después de que Ojeda fuese herido para entrar a la casa, lo que permitió que Ojeda muriera desangrado”.
Aun así, el GAO excusa que la acción del FBI no constituyó conducta indebida, aunque encontró que “varias de sus decisiones fueron deficientes por haber reflejado una evaluación inadecuada de las circunstancias conocidas o por haber sido contrarias a o incompatibles con las directrices aplicables del FBI”.
Este año, la celebración incluirá artes diseñados por integrantes de la comunidad
Para fortalecer los lazos comunitarios y empoderar los espacios públicos, el Comité de Vecinos de la Comunidad Blondet anunció la celebración del Festival Mariana Bracetti este próximo jueves, 25 de septiembre, en la calle Balseiro de la comunidad Blondet, Río Piedras.
De acuerdo con Rahisa Delucca, una de las organizadoras de la actividad y residente de Blondet, el festival inició a principios de la década pasada para agradecer la gesta de las líderes de Blondet y, además, reconocerlas a través de la figura de Mariana Bracetti. Del mismo modo, la Mariana Bracetti es una calle epónima de la comunidad Blondet.
“Todos los años, se le pone un propósito, una intención de denuncia o celebración”, compartió la planificadora vía telefónica.
Este año, continuó, el festival se celebrará bajo el lema “Seguimos en comunidad”, para reconocer las historias de resistencia trazadas en Río Piedras. En otras ocasiones, los motivos del festival protestaron contra el desplazamiento de las ocho comunidades que componen Río Piedras. La celebración originalmente comenzó en 2014, pero fue interrumpida por eventos como el huracán María y la pandemia de COVID-19.
“El Festival pasado llevó como lema ‘Permanecemos’, como forma de contrarrestar los procesos de gentrificación que se viven en Puerto Rico y para afirmar el derecho de las personas de vivir y crear comunidad. Este año, bajo el lema ‘Seguimos en Comunidad’, reafirmamos nuestro compromiso con estos lazos comunitarios y estos valores de unión y solidaridad. Por eso, iniciamos las actividades con una Mesa de Diálogo que une a residentes y comerciantes de Blondet, para compartir las historias y las experiencias que forman parte de la comunidad”, expresó Mario González, integrante del Comité de Vecinos, por escrito.
Asimismo, la actividad colaborará con la Tuna Bardos de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y contará, hasta las 11:30 p.m., con servicios de transportación hacia las ocho comunidades de Río Piedras. El evento también incluirá música en vivo, poesía, artesanía y actividades de recreo para quienes asistan.
“El Festival permite el reconocimiento del espacio geográfico, de que vivimos en comunidad, de que hay personas que nos gestamos para un mejor vivir. Porque en Río Piedras hay un asunto de desinversión pública y privada, y el abandono de nuestras comunidades también representa una amenaza y es parte del desplazamiento”, comentó Delucca sobre la condición actual de Río Piedras.
Por igual, la planificadora destacó la problemática de seguridad que esta desinversión causa y cómo este evento supone un paliativo para los espacios descuidados: “Me parece importante por el goce, por el asunto de la celebración, la reconstrucción de la memoria histórica, pero también del rescate de nuestros espacios públicos”.
Mayor colaboración de artistas locales
En otras ediciones del Festival Mariana Bracetti, el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) “reinterpretaba”, para fines del evento, una pieza de arte producida por alguien de la comunidad. Pero este año, contó la ilustradora local Alejandra Olivieri, la comunidad decidió recabar obras directamente de la comunidad.
“Yo fui la ilustradora de uno de los diseños, que es el principal, el de Mariana Bracetti. Y lo que hicimos fue reunirnos en comunidad, preguntamos sobre la importancia del festival, que significaba para cada uno de ellos. Y de ahí, de esa reunión, se sacó el diseño”, repasó Olivieri.
De las tres obras del festival que Olivieri compartió con CLARIDAD, ella pintó la que simula un cuadro en el que Bracetti teje, de espaldas, la famosa bandera de Lares. En las esquinas del marco, que simula un mueble isabelino, cuatro flores de maga asoman sus pétalos y estambres. Las otras dos, producidas por los residentes de Blondet Yosef Torres y Mario González, comunican distintas características de la comunidad.
“La otra ilustración es un gallo cruzando la calle que dice “Precaución”. Porque nosotros tuvimos otro proyecto en que creamos carteles de necesidades que pusimos por el área en que vivimos. Y uno de los letreros era una gallina cruzando la calle que decía “precaución”, explicó la joven.
El tercer arte, un machete que lee “Seguimos aquí”, sirve de promoción para la actividad, detallando la hora y lugar junto a la ilustración. El Festival Mariana Bracetti cuenta, además, con el auspicio de la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras, el Centro de Acción Urbana, Comunitaria y Empresarial (CAUCE) y del Fideicomiso para el Desarrollo de Río Piedras. Participarán, durante la tarde, Agua, Sol y Sereno, Alondra y los Pitirres, Zarandajo, Riestra y los Bohiques y un cierre de salsa en vivo.