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Claro de poesía-La piedra alada

 

Especial para En Rojo

Entre los enormes poetas de referencia que ha dado el Perú, José Watanabe (1946-2007) es una especie de planeta exógeno. Su producción poética está lo suficientemente alejada de las tormentas del astro Vallejo como para deslumbrar con fulgor propio, pero en ella encontramos las condiciones que hicieron de la de aquel territorio fecundo para la poesía que pervive. A la obra poética de Watanabe se regresa como a los lugares en que se ha vivido un hecho singular. Hablo de una escritura que parte de una imagen o arquetipo para desde allí dar forma a esa casa de la justeza que es el poema levantado para dejar resaca en la memoria lectora. Watanabe publicó su primer libro: Álbum de familia, en 1971; en 1989 apareció El huso de la palabra, el que lo encumbró entre los más grandes poetas de nuestra América. Con todo, yo me quedo con los textos de uno de sus últimos libros: La piedra alada, de 2005, escritos cuando ya el cáncer le pasaba factura y su sensibilidad poética se afinaba hasta alcanzar la perfección.

 

La piedra del río

 

Donde el río se remansaba para los muchachos

se elevaba una piedra.

No le viste ninguna otra forma:

solo era piedra, grande y anodina.

 

Cuando salíamos del agua turbia

trepábamos en ella como lagartijas. Sucedía entonces

algo extraño:

el barro seco en nuestra piel

acercaba todo nuestro cuerpo al paisaje:

el paisaje era de barro.

En ese momento

la piedra no era impermeable ni dura:

era el lomo de una gran madre

que acechaba camarones en el río. Ay poeta,

otra vez la tentación

de una inútil metáfora. La piedra

era piedra

y así se bastaba. No era madre. Y sé que ahora

asume su responsabilidad: nos guarda

en su impenetrable intimidad.

 

Mi madre, en cambio, ha muerto

y está desatendida de nosotros.

 

 La piedra alada

 

El pelícano, herido, se alejó del mar

y vino a morir

sobre esta breve piedra del desierto.

Buscó,

durante algunos días, una dignidad

para su postura final:

acabó como el bello movimiento congelado

de una danza.

 

Su carne todavía agónica

empezó a ser devorada por prolijas alimañas, y sus

huesos

blancos y leves

resbalaron y se dispersaron en la arena.

Extrañamente

en el lomo de la piedra persistió una de sus alas,

sus gelatinosos tendones se secaron

y se adhirieron

a la piedra

como si fueran un cuerpo.

 

Durante varios días

el viento marino

batió inútilmente el ala, batió sin entender

que podemos imaginar un ave, la más bella,

pero no hacerla volar.

 

El vado

Si vas por la playa donde se vadea el río

verás,

plantadas en el limo,

largas varas de eucalipto. Están allí

para los caminantes que van a la otra ribera.

Una será tu cayado:

con ella tantearás, sin riesgo, un camino

entre las aguas turbias

y las piedras de resbaloso musgo.

Cuida de dejar hundida la vara

con gratitud

en la otra orilla: otro viene:

acaso mi padre

que en las tierras amarillas busca sandías silvestres,

acaso yo

que regreso, retrasado y viejo,

mirando ansioso mi pueblo que detrás del río

ondula o se difumina en el vaho solar.

Allí,

según costumbre, sembraron mi ombligo

entre la juntura de dos adobes

para que yo tuviera patria.

 

Deja el cayado clavado en el limo.

 

Simeón, el estilita

 

Hagámosle caso a Simeón, oigamos

sus consejos, sus prédicas, sus advertencias

porque nos habla desde un sitio perfecto.

La sabiduría

consiste en encontrar el sitio desde el cual hablar.

 

Simeón nos habla desde lo alto de una columna

de piedra marmórea

que ha tallado

y plantado en medio del desierto.

 

No está, pues, ni en el cielo ni en la tierra.

Arriba, en el cielo,

vuelan los ángeles de ojos blancos

con sus pensamientos purísimos que

ninguna pasión humana agita

o enturbia.

 

Cuando Simeón baja la mirada a tierra

ve a los peregrinos

rodeando la base de su elevada columna, esperando

ansiosos

su palabra.

Observa tristemente

esos rostros demasiado afectados

por la inevitable vulgaridad de la vida terrestre, y luego

habla

y su palabra

es un fragor llameante que funde ángeles y rampantes.

 

 

 

 

Se cerró el lente de Miguel Maldonado, un gran fotógrafo y mejor ser humano 

Miguel Maldonado Foto por David Gasser

 

 

Miguel Maldonado dedicó su vida profesional a la fotografía. Era muy bueno en su oficio. Versátil, rápido, y con el ojo adiestrado para el detalle, Miguel lograba que sus fotos contaran una historia, lo mismo si se trataba de un evento, de una persona o grupo de personas, o de un producto. Pero, además, Miguel era un tremendo ser humano. Además de un buen ojo, tenía gracia, simpatía y hacía sentir bien a los sujetos de sus fotografías. Trabajar con él no era fácil porque era exigente. Cuidaba sus fotos porque eran el reflejo de su profesionalismo en el oficio. Por eso, durante décadas fue un fotógrafo cotizado por empresas, agencias de publicidad y comunicación y organizaciones sin fines de lucro.

Pero también fue fotógrafo de prensa y acudía, cámara en mano, al llamado de su compromiso de vida con las causas más justas de nuestro pueblo. Miguel hizo patria con su cámara, y con su presencia solidaria y oportuna cada vez que se le necesitó, en los más diversos escenarios de las luchas políticas y sociales de nuestra gente. Además de fotógrafo, fue amigo, cómplice y compañero de luchas y afanes.

Silvio Rodríguez y Andy Montañez 1997. Por Miguel Maldonado

En CLARIDAD dejó también su huella.  A Miguel le encantaba hacer retratos y para el En Rojo hizo muchísimos sin embargo, uno que no hizo para nuestra redacción, pero que utilizamos a la saciedad fue la famosa foto del abrazo entre Andy Montañez y Silvio Rodríguez, que le costó a Andy su contrato en la calle 8. En el Festival de Apoyo a CLARIDAD se destacaba por las fotos artísticas de los y las que subían a Tarima, no había que pedírselo lo hacia por iniciativa. Cuando no existía la fotografía digital Miguel se encargó de fotografiar los carteles conmemorativos del Festival, para hacer la separación de colores y luego enviarlos a imprimir. Aquí no tenemos forma de pagarle su desprendimiento y su solidaridad.

Hoy, que ya no está entre nosotros, recordamos su vida buena con cariño y agradecimiento. Nos acompañará siempre el recuerdo de su sonrisa franca y de sus fotos maravillosas . Vaya para su hija y demás familiares el abrazo solidario y la más sentida condolencia de parte de todas y todos en la Junta Directiva y el Colectivo de Trabajo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña.

Trabajo de 55 artistas para el Festival de Apoyo a CLARIDAD dedicado a Osar López. Foto por Miguel Maldonado
Foto cortesía de David Gasser

Reflexión post electoral 

Ana Irma Rivera Lassén Foto por: Angela Medina

 

 

Especial para CLARIDAD

 

El día de las elecciones acudí con una amiga y mi sobrina nieta a la Escuela Osuna, unidad que le corresponde a la comunidad donde vivo. El caos comenzó al llegar al plantel, pero siguiendo el ejemplo de paciencia de las personas que hacían largas y enrevesadas filas debido a los estrechos pasillos, asumí la espera como parte del deber patriótico. Sentí admiración por numerosas mujeres que no encontraron con quién dejar a sus crías y andaban apertrechadas con meriendas, sillitas y alternativas para entretenerlas, mientras aguardaban. Pensé, indignada, que el proceso debe proveer para darles prioridad. También había personas de avanzada de edad, alguna con andadores y bastones, tratando de abrirse paso hasta sus colegios ubicados en el segundo piso, aunque se supone que haya uno de fácil acceso para votantes con diversidad funcional. Sin embargo, la gente se mantuvo en sus lugares y colaboró como pudo con quien necesitaba apoyo. Mucho tiene que mejorar el sistema eleccionario en Puerto Rico, no solo para evitar el control del partido mayoritario y las muchas irregularidades que se han denunciado para manipular las votaciones adelantadas y no presenciales el día de los comicios, sino también para atender aspectos logísticos que contribuyan a que el ejercicio del voto no se convierta en una traumática carrera de obstáculos. Superada la calurosa espera de casi cuatro horas y luego de completar las papeletas previamente ensayadas para asegurarme de cumplir con los acuerdos de la Alianza, correspondía esperar con mucha esperanza y susto en el corazón por los resultados.

El susto se convirtió en decepción y tristeza ante la ola azul que le dio el triunfo a la próxima gobernadora del país. Ninguna persona que respalde a Donald Trump-misógeno, hostigador sexual, convicto por múltiples delitos, racista y xenófobo, abusador verbal y de hechos en contra del pueblo puertorriqueño, debería gobernarnos.  Existen múltiples otras razones para considerar inaceptable a Jenniffer González. Incluyen desde su ideología conservadora, su historial legislativo en la Cámara de Representantes en contra de la clase trabajadora y de los mejores intereses de nuestra Patria, el autobombo que se ha dado como comisionada residente hasta las contradicciones y desplantes que exhibió en la campaña por la gobernación. Pero, nunca mejor dicho el refrán de que al que no quiere caldo se le dan tres tazas; ahora tenemos a Trump otra vez en la presidencia de Estados Unidos y a su seguidora aquí, su lugar favorito para lanzar rollos de papel toalla.

Resulta aún peor el control de los cuerpos legislativos por el Partido Nuevo Progresista (PNP) con sus ya nombrados presidentes, Carlos (Johnny) Méndez en la Cámara y Thomas Rivera Schatz en el Senado. Están de vuelta a las andadas del abuso en los puestos que ocuparon en cuatrienios anteriores, pero en esta ocasión con la oportunidad de sembrar más de su gente en el Tribunal Supremo, en la Contraloría y en la decadente Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM). Mientras tanto, las organizaciones feministas y de servicios para las mujeres, las defensoras de los derechos humanos, la comunidad LGBTTQI+, las ambientalistas, no contaremos ya con la participación legislativa de Victoria Ciudadana (VC) en Cámara y Senado, a menos que el escrutinio general sostenga las candidaturas de los precintos 2 y 3 de San Juan y un escaño adicional para el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en el precinto 4. Además del copo legislativo del PNP, de por sí conservador, continuarán en sus escaños las legisladoras del Proyecto Dignidad (PD). La senadora Joan Rodríguez Veve ya ha anunciado su cruzada antiaborto y ha retado a la delegación de mayoría a cumplir el compromiso de campaña  que hicieron de propulsar el conservadurismo. Nos ofrece un poco de aliento saber que contaremos con las sabias aportaciones y las enérgicas voces de la Senadora María de Lourdes Santiago y del representante Denis Márquez, del PIP, en Senado y Cámara, respectivamente. Me alegra su reelección y la extraordinaria cantidad de votos que obtuvieron. Para asuntos relacionados con la equidad de género probablemente se pueda contar con la Senadora Ada Álvarez Conde, reconocida feminista, electa por acumulación por el PPD. Por pronunciamientos hechos anteriormente, sabemos que José Luis Dalmau (saliente presidente del Senado) y Luis Javier Hernández (actual alcalde de Villalba) son conservadores en asuntos de género y derechos humanos.

En el aspecto positivo del reciente evento electoral, están los resultados obtenidos por el candidato de la Alianza Juan Dalmau, cuyo liderato, credibilidad y campaña bien ejecutada convenció y le dio esperanza a tantas personas. Se creció, junto a su familia en los momentos tan difíciles de la enfermedad de su esposa, sin duda una mujer muy valiente y comprometida con la Patria. Alcanzar el segundo lugar en la contienda por la gobernación, desplazando al PPD, constituye una gran gesta que mantiene abierto el cofre de las alegrías. A esto se suma la cantidad de gente (30.85%) que seleccionó la independencia en la papeleta del mal llamado referéndum, el que no fue patrocinado por cuatro de los partidos. Solamente el PNP y “pacs” o grupos aliados hicieron campaña a favor de la estadidad. Además, entre el 16 % de votantes que, como yo, no votamos por ninguna opción y seguimos la directriz de la Alianza, debe haber también un considerable número de independentistas. Tampoco puede obviarse el 12.33 % que optó por la libre asociación. Aunque ello no tenga efecto vinculante alguno, es refrescante saber que el proceso de la Alianza incrementó el respaldo independentista.

Sin embargo, hay un resultado que me ha causado gran preocupación y también a muchas otras personas que adoptamos la Alianza como una alternativa al bipartidismo que nos impide avanzar hacia la descolonización, el desarrollo, la paz y la equidad. Se trata de la candidatura de la compañera Ana Irma Rivera Lassén para la Comisaría Residente en Washington. El 10 % obtenido por ella no alcanzó la proyección de las encuestas, que se acercaba al 15%. Sin embargo, el candidato del PIP, que se colocó para cumplir los requisitos de inscripción del partido, recibió 5.22 % de votos. Es evidente que votantes del PIP se distanciaron del acuerdo de la Alianza y no hicieron el cruce como correspondía. En el proceso de reflexión y evaluación que hagan junto a VC esto debe ser objeto de análisis franco, si queremos avanzar para acciones conjuntas futuras. Probablemente, hacía falta más educación a la base de la organización política sobre los acuerdos para establecer la Alianza y de que implementarlos al momento de ejercer el voto era parte de la disciplina de partido.

Sabemos que el candidato Dalmau recibió muchos votos de personas de otros partidos fuera de la Alianza que no respaldaron a Ana Irma. Existen fuertes cadenas de discrimen racial, de machismo y lesbofobia que, aunque no sean reconocidas por quienes las tienen, afectan sus opiniones, sus acciones. Ana Irma es una sobreviviente de todas esas desigualdades. Estoy muy orgullosa de su liderato y desempeño, siempre guiada por el compromiso con Puerto Rico, los derechos humanos y los sectores vulnerados.

Las personas que respaldamos la Alianza de País, la Nueva Patria, confiamos en que las organizaciones que la tejieron comiencen pronto a conversar a su interior y en conjunto sobre las ganancias y las pérdidas en el proceso, sobre las condiciones necesarias para trazarse un camino futuro para beneficio del País. Debe propiciarse el espacio para recoger la opinión y recomendaciones de todas las personas interesadas. Al mismo tiempo, sabemos que nos tocará estar mucho tiempo en el activismo, en las calles, defendiendo los derechos que con lucha y sacrificios hemos alcanzado. Para las mujeres la principal amenaza es a nuestros derechos sexuales y reproductivos estamos listas para reivindicar los derechos humanos del pueblo puertorriqueño en general. Con Trump en Estados Unidos y sus seguidores en Puerto Rico, esa es la responsabilidad que nos depara la historia.

 

 

 

 

Empresarios del otro lado de la historia

 

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Resulta una contradicción, una  ironía, que sectores empresariales del país hayan exhortado a sus trabajadores a votar en contra de los partidos políticos con las mejores plataformas económicas, según calificadas por la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR).

Muy en particular, los sectores empresariales presionaron a sus trabajadores a que no votaran por  la Alianza de País, conformada por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC).

Una vez pasada la elección y conocidos los resultados de que el Partido Nuevo Progresista resultó ganador, los portavoces de la Asociación de Industriales de Puerto Rico (AIPR),  la Cámara de Mercadeo, Industria e Importación de Alimentos (MIDA), la Cámara de Comercio (CCPR) y de la Asociación de Contratistas Generales (ACG) expresaron su satisfacción de que  los electores no hayan votado por la Alianza de País y sí por el PNP.

Mientras, un estudio de las plataformas económicas de los cuatro partidos políticos presentado por la AEPR en su reciente asamblea anual señalaba:

“Las propuestas de PIP y PPD son posiblemente las propuestas económicas más específicas y completas, enfocadas en el desarrollo sostenible, la deuda y apoyo a la economía local y sectores emergentes. Se observa un enfoque hacia la economía solidaria y el cooperativismo. Las propuestas de PNP y PPD carecen de un enfoque claro, basándose en proyectos de reconstrucción y en la atracción de inversión extranjera, pero sin establecer claramente cómo se medirán los resultados”.

Al planteamiento de la contradicción que representa la postura de los sectores empresariales, el economista Ricardo Fuentes, expresidente de la AEPR, admitió en entrevista que desde que vio los resultados de la elección, pensaba lo mismo. Señaló que hay que reconocer que en el sector empresarial en Puerto Rico hay diferentes empresarios  y quizás hay algunos  jóvenes que no tienen una misma visión de mundo, que no necesariamente es la misma a la que se escucha en los medios. “Los que se ven mucho en los medios y que exhortaron a votar a favor del PNP responden a unos intereses bien específicos, bien particulares que sin duda alguna se benefician del estatus quo”.

Indicó que, por el contrario, la propuesta económica del candidato de la Alianza es una que implicaba  empezar a producir localmente, que a muchos de los sectores empresariales más poderosos en el país, precisamente el sector que los hace poderosos, es  la importación de mercancías de Estados Unidos. “Así que un proyecto nacional de producir localmente va en contra de los intereses de los empresarios locales que se han amparado  en el sistema económico a través de la importación de mercancías”.

Fuentes expuso que la propuesta económica del PIP era un cambio que sin duda podría haber beneficiado a la clase empresarial a la larga y resaltó que es mejor una economía  dinámica y de crecimiento y desarrollo sostenible para la clase empresarial, lo que les hubiese convenido sin duda alguna. A a la misma vez, desde la perspectiva de estos, ello representaba un riesgo, sin embargo, las decisiones de negocios al final del día son análisis de riesgo. Afirmó creer que la propuesta económica del PIP sí representaba un cambio de cómo típicamente se ha dado la actividad económica en Puerto Rico.

Aunque apuntó que una economía sólida no puede depender solo de la importación,  hizo la anotación de que ahora mismo ese sector está generando  ganancia y el riesgo a perder las ganancias que tienen ahora por unas ganancias hipotéticas en una economía  nacional, los hace inclinarse a quedarse con las ganancias que tienen. “Creo que esa fue la visión de los empresarios”.

Al planteamiento de que esa postura denota una poca disposición al esfuerzo,  reconoció que eso es un debate que siempre se ha dado en las economías  nacionales, de si son realmente capaces de llevar a cabo desarrollo económico porque siempre tienden a tener posiciones cómodas.

El economista reparó en que le  impresionó mucho el mapa de los municipios respecto a la
gobernación al ver el apoyo al candidato de la Alianza en la zona oeste, en el Área Metropolitana y algo del centro. “Nos hemos concentrado en las ciudades y es hora de que los movimientos sociales se enfoquen fuera de la ciudad. Por otro lado, creo que tenemos que tener más acceso a la información. Para mí, el tema fue vital y el tema de los fondos federales”.  Sobre el particular, analizó que si hay una economía  donde tantas familias dependen de los fondos federales y un partido que se reclama como el único que asegura esos fondos, eso representa  “una desventaja que hay que ver cómo se desmiente que no va ser así. A su vez, destacar la importancia del desarrollo económico, de sacar a las personas de la dependencia de esos fondos. Hay que vincular el voto  a esa situación”.

En entrevista por separado, la economista Martha Quiñones Domínguez, atribuyó esa contradicción a una falta de debate en materia política y, en especial, de política económica. “Existe una falsa perspectiva ideológica y de conocimiento que no permite que entiendan que una cosa es la libre empresa y otra la libertad económica.

Al respecto, expuso que en Puerto Rico se reconoce la libertad económica, en el marco del sistema de mercado mixto que se tiene. El sistema mixto combina el sector público y el sector privado, donde el Estado regula el funcionamiento del mercado y se delega en el mercado la asignación de los recursos, como una estrategia para corregir las problemáticas sociales y ambientales inherentes al libre mercado.

Explicó que la mayoría de las economías del mundo, incluyendo la de Estados Unidos, son economías mixtas. “Esto es así porque los poderes públicos deben proteger y garantizar los intereses ciudadanos, de buen vivir y deben velar por el buen funcionamiento del mercado. El interés público debe ser prioridad. Por eso en cualquier sociedad es difícil cambiar el sistema económico sin discusiones y análisis. Por eso observamos cómo los empresarios en Puerto Rico han apoyado campañas torcidas, con ideas falsas y mal interpretadas basadas en falacia de generalización apresurada. Esta se da por el error en la argumentación, estableciendo una conclusión a partir de un conjunto de pruebas insuficientes, llevando información incorrecta”.

Recalcó que la falta de debates hace que no se entiendan los términos complejos, provocando que se simplifiquen y se tuerzan. “La libre empresa que tanto se defiende es un concepto donde los ciudadanos son capaces de desarrollar o emprender una iniciativa sin trabas del gobierno; pero la misma tiene límites, que son los requisitos legales”. Es el gobierno el llamado a establecer las normas básicas necesarias para garantizar la seguridad, la propiedad y los derechos de todos los ciudadanos y velar por el interés público y protección de los consumidores, observó. Es por eso que en sociedades democráticas el gobierno regula, establece reglas y normas (permisos) y vela por el orden social y económico en el marco económico.

Por lo tanto, “la  libre empresa no existe, tiene límites. Cuando encontramos empresarios auspiciando campañas de información incorrecta y argumentando que se estaba en contra de la libre empresa, no es cierto en principio. Es no conocer lo que conlleva vivir en sociedad de ley y orden donde las personas importan”.

Sobre las propuestas de los partidos políticos examinadas por la AEPR, indicó que las propuestas del PPD eran una mezcla entre flexibilizar permisos y planificar el país dentro de la economía mixta. Las propuestas presentadas por la Alianza de País incluían desde cumplir con procesos de planificación y evaluación, reglas estrictas en los permisos (agilizados, pero bien evaluados) para que no se violenten conceptos como no construir en las playas o lugares inundables, hasta no permitir destruir tierras agrícolas.

Defendió que la propuesta del PIP era de “un proyecto de país diferente dentro del capitalismo de mercado de la economía mixta que tenemos. En ningún momento se expresó, por los menos del parte del PIP, ser “anticapitalista”, no apoyar la libre empresa o cualquier otra argumentación”.

La economista Quiñones Domínguez, concluyó: “Los empresarios no leyeron y analizaron los programas. Si lo hubieran hecho, encontrarían que había muchas contradicciones en el programa del PNP y PD, que tenían ideas buenas, pero como fue diseñado por pedazos, se contradecían. Por eso, en la evaluación que realizaron, varios compañeros economistas encontraron que era poco probable que se pudiera cumplir todas esas propuestas”.

Por el contrario, dijo, en las propuestas del PPD y PIP  hubiesen  encontrado buenas ideas que les ayudaría a enderezar la economía y alejarse de la dependencia de fondos externos creando una base empresarial ágil y fortaleciendo a la sociedad, en especial al trabajador, que es el que crea la riqueza. En todos los programas había propuestas que eran viables y que eran buenas para la sociedad en su conjunto, pero fueron ignoradas, y lo peor, no fueron evaluadas o debatidas.

 

 

 

Apuntes sobre el proceso electoral

Foto por Alina Luciano

 

A veinticuatro horas de iniciarse el proceso de abrir los colegios electorales se respiraban aires de cambio. El principal cambio logrado fue la pérdida del miedo por gran parte de nuestra sociedad. Tenemos un Pueblo que está rompiendo con viejos mitos de la dependencia y la necesidad de estar colonizados por un imperio que nos maltrata.

Aun así falta mucho todavía. El resultado electoral nos muestra una base de apoyo al Partido Nuevo Progresista que es resultado del colonialismo que nos arropa, la dependencia en fondos federales y el miedo inculcado a las palabras separatismo, independencia y comunismo. Cuando decimos la dependencia en fondos federales no solo hablamos de programas de asistencia nutricional, subsidios de vivienda u otros fondos destinados a sectores pobres.

Estos fondos federales impactan a grandes sectores asalariados (clase media) que creen que su empleo dependen de la relación colonial con EEUU. ¿Qué piensan los empleados y sus familias que trabajan en LUMA, GENERA, empresas que venden placas solares, baterías, farmacéuticas y otras empresas que como tales crearon un Super Pac para atacar la Alianza y sus candidatos? ¿Qué piensan los miles de pensionados por razón de ser veteranos, los miles que reciben seguro social y que su salud depende de un seguro de salud vinculado al gobierno federal?

A estos sectores apeló la campana de miedo del PNP, del PPD y el Proyecto Dignidad. Se unieron religiosos conservadores y patronos inescrupulosos y motivados ideológicamente. La población migrante, que aumenta cada vez más en el país, refuerza el mensaje de miedo mediante testimonios a pie o por su influencia en los medios de comunicación corporativos.

Estos últimos llevaron el mensaje de miedo de manera vulgar trayendo a la pantalla del televisor al personaje de “La Comay” y dando espacio privilegiado a columnistas, analistas políticos pagados y otros comunicadores que hicieron coro a sueldo en contra de la Alianza.

No podemos olvidar que detrás de todo ese escenario se mueven estratégicamente los intereses económicos internacionales que representa la Junta de Control Fiscal.

No obstante, estas fuerzas están divididas por intereses mezquinos, prejuicios e ínfulas de grandeza de sus líderes. Los intereses de gobernar para proteger a sus seguidores les hacen vulnerables ante la corrupción y el deseo de poder desmedido.

La realidad es que haber logrado la Alianza ser favorecida en los comicios como la segunda fuerza política en el país es más que una sorpresa. Es el resultado de décadas de lucha y sobre todo de no quitarse. De estar ahí, donde el pueblo nos ha requerido estar en las buenas y en las malas. En las expresiones políticas, económicas y culturales de nuestro pueblo hemos sido la resistencia. Por eso es que a la menor provocación se alza la bandera como símbolo de lucha y dignidad.

II

Escribo pasadas las 11:00 de la noche del 5 de noviembre de 2024. Todavía no conocemos los resultados finales de las elecciones realizadas en Puerto Rico y en EEUU. Tomara unos días adicionales poder tener estos datos. Pero hoy podemos hacer ciertas precisiones.

El miedo fue retado pero todavía queda mucho por hacer. Y no solo hablamos de miedo, también existen prejuicios y posiciones discriminatorias por razón de raza, género, edad y otras condiciones. El factor conciencia de clase social requiere mucho trabajo. ¿Por qué el trabajador promedio vota por entidades que no le representan política y socialmente? ¿Cómo se explica que a principios del siglo XX existía una fuerza trabajadora organizada en sindicatos, con un Partido Socialista que aspiraba al poder, periódicos obreros y otros elementos que demostraban una conciencia política mayor a la que tenemos hoy entre las fuerzas del movimiento sindical en el 2024? Estas preguntas nos muestran la urgente necesidad de conocer nuestra historia, de educar sobre temas urgentes tales como ideología, economía política, sindicalismo clasista y debate cultural, entre otros temas.

No obstante, para los optimistas como yo, ganamos. Se nos tildó de comunistas y ocupamos la segunda fuerza electoral en cuanto a la gobernación. Sin caer en ilusiones hay que establecer que estas elecciones son coloniales. Que estuvieron controladas mediante leyes y reglas a favor del partido gobernante y sobre todo dominadas por los millones de dólares en manos del PNP, con el apoyo de los Súper Pac de los patronos e inversionistas. Y aun así, estamos en un segundo lugar en cuanto a la gobernación.

En expresiones anteriores hemos enfatizado que a partir del resultado que fuere se requiere una lucha continua contra la Junta de Control Fiscal y las políticas neoliberales. Hoy, con el PNP copando el ejecutivo y la legislatura se impone esta estrategia de lucha.

El movimiento sindical tiene que atender a su interior la necesidad de educación, formación y desarrollo de conciencia en sus matrículas y liderato. Tiene la necesidad de identificar luchas sindicales, políticas y sociales que dar junto al pueblo.

Todos y todas tenemos que hacer reflexión sobre las tareas realizadas y los resultados obtenidos. Insisto que el resultado en la carrera de la gobernación es una victoria para el PIP y el Movimiento Victoria Ciudadana. Los demás se sintieron amenazados y se movieron en contra de la candidatura de Juan Dalmau y Ana Irma Rivera Lacen.

Hay una juventud que en el mejor espíritu del verano de 2019 salió a ganar. Tiene un código de comunicación distinto a las generaciones de mayor edad. Por ello tiene que buscarse armonía para poder comunicar el mensaje sin miedo y con la contundencia de la juventud. Al final, cada cual ha tenido su experiencia de juventud y ansias de cambio. Estas expectativas y deseos de triunfo hay que cultivarlas y reconocer.

III

Mientras apenas se cuentan los votos para dar resultados oficiales, los análisis preliminares abundan. Es necesario este ejercicio para poder entender lo que pasó y que no prevalezca el desánimo o la frustración ante los objetivos no alcanzados.

Según se despejen los datos los análisis serán más concretos y también aparecerán teorías nuevas hacia el futuro. Recientemente CLARIDAD publico el escrito del profesor Félix Córdova Iturregui sobre los resultados electorales y los retos para el PIP y el MVC. Al final del artículo Córdova lanza la encrucijada, «Los cerca de 400,000 votos de Dalmau son prueba de la fuerza y la audacia del cambio que necesita Puerto Rico. Organizar esa fuerza, hacerla perdurable, es el reto de las dos organizaciones.» 

En general estoy de acuerdo con el artículo y sus precisiones. Me preocupa que en el reto se visualice una fuerza organizada para hacerla «perdurable». ¿No es ese el objetivo de los demás partidos «electorales»? La fuerza que debemos «construir» no puede tener el fin de perdurar entre ciclos electorales. Eso es lo tradicional.

Tenemos que romper la «ley de hierro» que Robert Mitchels (1876-1936) planteó sobre los partidos políticos. Este planteaba que según el partido crece se burocratiza y el poder se jerarquiza creando un alejamiento y desigualdad entre líderes y afiliados-seguidores-pueblo. De esta manera el partido deja de ser un medio para alcanzar un fin y se convierte en su propio fin.

Hay que construir el poder en la comunidad, en la gente, en la calle. Que los líderes nuestros respondan a este poder popular y lo propicien sin temor. Existe más de una generación de por medio entre el 2024 y 2028 que no entienden el lenguaje y códigos de uno u otra generación. Por ello el poder se tiene que ir construyendo desde abajo para fortalecer la ideología de clase, la toma de conciencia que rompa el miedo que los partidos tradicionales utilizaron y les pagó bien.

El objetivo debe ser construir poder, no el ganar las elecciones para el puesto de la  gobernación.

 IV*

Sin lugar a dudas el presente proceso electoral, con todas sus contradicciones, tiene siempre el componente de la expectativa sobre quién ganará  los comicios y más importante aún, qué cambios surgirán en el país a partir del mes de enero cuando tome posesión la nueva administración. Desde la perspectiva sindical es lógico esperar muy poco ante el triunfo del PNP, copando el ejecutivo y la legislatura y reforzando su control en la judicatura en los años por venir.

Ello lleva al movimiento sindical a estructurar un Plan de Trabajo de conjunto que brinde dirección al proceso y sea capaz de defender en cada Taller y en la calle la agenda que se ha propuesto. En este sentido hay un inmenso trabajo que realizar en todos y cada uno de los talleres organizados. Comenzando por la presentación y la discusión con las matrículas de cada gremio las propuestas presentadas a los diferentes partidos de forma tal que se logre el mayor consenso en la lucha por los mismos.

En segundo lugar, esta lucha tendrá que darse en el contexto de la realidad que está experimentando cada sindicato individualmente. No habrá manera de motivar a un trabajador que no vea en la lucha que se lleva a cabo una solución a los problemas que confronta en su centro de trabajo.

Tercero, esta lucha que en lo particular responde a las reivindicaciones de cada sindicato, tiene que ser articulada por una estructura, ya sea sectorial o regional, que agrupe o junte a los distintos sindicatos para establecer una estrategia común y efectiva.

La superación de las actitudes de protagonismo, el aislamiento, la no discusión franca y abierta de las diferencias de enfoque, la no coordinación de tareas y la no planificación sistemática y articulada en todas las actividades,  deberán ser atendidas y superadas para poder avanzar en las transformaciones propuestas. Cambiar desde adentro del sindicalismo es fundamental si pretendemos transformar nuestra realidad de clase trabajadora.

Como cuarto punto es necesario que los medios de formación, educación y concientización de las matrículas  y el  liderado se asuman con el mayor sentido de responsabilidad. De igual manera habrá de trabajarse la producción de propaganda y los medios informativos dirigidos a las matriculas y al país. Con igual sentido se asumirán las tareas de cabildeo legislativo y el desarrollo de las actividades concertadas dirigidas al logro de las metas.

El logro de la unidad en la discusión, planificación y ejecución será la garantía mínima para el éxito en cada una de las diferentes instancias de lucha que abarcará este proceso. Porque se trata realmente de organizar nuestra lucha para alcanzar los objetivos de la Clase Trabajadora, independientemente de quien dirija la administración de la Colonia por los próximos cuatro años. Menos que esto es inadmisible.

*Los apuntes del apartado IV son parte de una conversación entre el compañero Erasto Zayas Núñez y el quien suscribe.