Inicio Blog Página 296

“Los secretos mejor guardados” : Boricuas en las Grandes Ligas (2)

 

Especial para CLARIDAD

En esta sección brindaremos información de jugadores puertorriqueños en las Ligas Mayores que están “por debajo del radar”, en otras palabras, los menos conocidos por la afición Boricua y que están realizado una gran labor en las mayores. Están poniendo el nombre de Puerto Rico en alto y siente orgullo de ser “Boricuas”.

En la temporada del 2024 hay 17 técnicos puertorriqueños están activos en el béisbol de la MLB (coach). Entre ellos, destacan Alex Cora, dirigente de los Medias Rojas de Boston, Dave Martínez, dirigente de los Nacionales de Washington, y Josué “Joe” Espada, quien está en su primera temporada como dirigente de los Astros de Houston. Es impresionante como hay tantos talentosos profesionales de Puerto Rico involucrados en el béisbol de alto nivel poniendo la bandera y el nombre de nuestro país en alto.

Esta semana expondremos información de José Antonio Hernández Figueroa, otro entrenador orgulloso de ser “Boricua”, humilde, trabajador y enfocado en su función como técnico de las mayores representando a esa camada de Boricuas con conocimiento del juego.

José Antonio Hernández Figueroa conocido como “Pito” nació el 14 de julio de 1969. Fue jugador de Grandes Ligas (MLB) durante 15 años y ahora es técnico (coach) de béisbol profesional con los Orioles de Baltimore. Hernández jugó en  las Grandes Ligas como jugador de cuadro para los Rangers de Texas,  los Indios de Cleveland,  los Cachorros de Chicago, los Bravos de Atlanta, los Cerveceros de Milwaukee, los “Rockies” de Colorado,  los Piratas de Pittsburgh, los Dodgers de Los Ángeles y los Filis de Filadelfia de 1991 a 2006. Fue seleccionado al equipo “Todos Estrellas” (All-Star) de la MLB en el 2002. Desde 2019, Hernández ha sido entrenador de los Orioles de Baltimore de la MLB.

En una carrera profesional de 15 temporadas, Hernández tuvo un promedio de bateo de .252  con 159 jonrones y 563 carreras impulsadas en 1408 juegos. Fue reserva del Juego de Estrellas del 2002 y miembro de los Bravos de Atlanta, campeones de la Liga Nacional en 1999.

Principalmente jugo la posición de campocorto, pero, además, jugó en todas las posiciones excepto en la de lanzador. Su temporada más productiva llegó en 2001 con los Cerveceros de Milwaukee, cuando registró marcas personales al conectar 25 jonrones, 78 carreras impulsadas, 26 dobles  y participo en 152 juegos. En su año seleccionado al equipo  Todos Estrellas (All-Star), 2002, Hernández conectó 24 jonrones con 73 carreras impulsadas y un promedio de .288, el más alto de su carrera.

Hernández pasó toda la temporada 2004 con los Dodgers de Los Ángeles en un rol de utility, bateando .289 (61-211) con 12 dobles, un triple, 13 jonrones y 29 carreras impulsadas en 95 juegos para los campeones de la División Oeste de la Liga Nacional. Hernández registró 26 extrabases y un porcentaje de “slugging” de .540  en solo 211 turnos al bate. Solo Troy Glaus de Anaheim (207 AB, 18 HR) conectó más jonrones en las Grandes Ligas en 2004 entre los jugadores con 215 o menos turnos al bate.

Hernández firmó con los Indios de Cleveland para el 2005 para comenzar su segundo mandato con el equipo. Jugó en 84 juegos y bateó .231 con seis jonrones y 31 carreras impulsadas.

Antes de la  temporada 2006, Hernández firmó un contrato de ligas menores con los Piratas que incluía una invitación a  los entrenamientos de primavera y la oportunidad de competir por un puesto en el equipo. Después de jugar solo 67 juegos para Pittsburgh, los Filis compraron su contrato a los Piratas el 22 de agosto de 2006. Se convirtió en agente libre después de la temporada. Hernández regresó a la organización de los Piratas el 3 de enero de 2007. Liberado incondicionalmente el 30 de marzo de ese año. Sobre sus 15 temporadas en las Mayores nos señala: “Pude jugar por tantos años en este juego ya que era muy difícil mantenerse al tope y lo pude lograr y estar aquí en las grandes ligas por 15 años”.

En el beisbol de Puerto Rico jugo y tuvo posiciones como coach con varios equipos como Caguas, Ponce, Mayagüez. Al respecto nos indicó “Jugué con Caguas, Ponce y Mayagüez y tuve varios campeonatos con ellos. Como coach con Caguas y Santurce logre varios campeonatos también”.

Con el equipo de Mayagüez como jugador logro campeonatos en las temporadas de 1996-97, 1997-98 y 1998-99, entre otros. En la temporada de 1997-98 Hernández estableció un  récord de la Liga Invernal Roberto Clemente de Puerto Rico con 20 jonrones rompiendo la marca que tenía Orlando “Peruchin” Cepeda para cuadrangulares por un jugador nativo.

Le preguntamos: ¿Como llegas a Grandes Ligas como coach? ¿Debes tener la calidad para llegar como coach? ¿Un puertorriqueño llegar a Baltimore como entrenador debe tener la calidad y conocimiento del juego para llegar allí?

“ Cuando decido no jugar más hubo varias personas que me recomendaron y del desde el 2010 al 2017-2018 estuve “couchando” en ligas menores y cuando el dirigente de nosotros (equipo de los Orioles de Baltimore), Brandon Hyde, cogió el trabajo entrevistaron a José Flores que me conocía y él me recomendó ya que yo conocía los jugadores de ligas menores del equipo y me cogieron y llevo ya 6 años con ellos como coach”.

Hernández ha sido entrenador de campo (cuadro interior) en la organización de los Orioles de Baltimore desde 2010. En las ligas menores Comenzó con los Orioles de la Liga de la Costa del Golfo durante una temporada, fue promovido a los Delmarva Shorebirds en 2011, a los Frederick Keys en 2012 y a los Norfolk Tides en 2013. Se desempeñó como entrenador de cuadro interior para los Norfolk Tides en 2018 por sexto año.

En enero de 2019, Hernández fue promovido al personal de Grandes Ligas en Baltimore con el título de «entrenador de Grandes Ligas». El 4 de octubre de 2021, se anunció que Hernández asumiría un rol diferente en el staff de los Orioles, entrenador del cuadro interior. Uno de sus pupilos es Gunnar Henderson, campo corto que el en la temporada del 2023 logro el galardón del “Novato del año” de la Liga Americana y este ano (2024) esta como líder en votos para el juego de estrellas. Tiene promedio de bateo de .288, está empatado en segunda posición en cuadrangulares con 26, y en octava posición con carreras empujadas con 58 (hoy 2/7/24), además de un “OPS” de .989. Sobre su desempeño como jugador y los otros integrantes del cuadro interior nos señala: “Los jugadores son muy dedicados”. Y yo añadiría que tienen un buen equipo de entrenadores (coachees) incluyendo a “Pito”.

El esta muy contento con cómo lucio Baltimore en la pasada temporada logrando el mayor número de juegos ganados en la Liga Americana y en la presente temporada donde se mantiene en lucha por el primer lugar de la división este con los Yankees de Nueva York.

Este Boricua es parte del éxito de este equipo de la División este de la Liga Americana que hoy en día ocupa la primera posición de la división (2/7/24). Estamos orgullosos de todos ellos por que siguen poniendo nuestra Bandera y el nombre de nuestro país en alto.

Triunfo auspicioso y madurez de la izquierda francesa

 

Por Emilio Taddei

 

De acuerdo a los resultados de la segunda vuelta de las elecciones legislativas anticipadas en Francia la izquierda del país galo, nucleada en el Nuevo Frente Popular (NFP), se alzó con un inesperado y auspicioso triunfo electoral que revirtió de manera contundente el triunfo de la extrema derecha en la primera vuelta de hace apenas una semana.

El sorpresivo triunfo de la alianza de izquierda (conformada por Francia Insumisa, el Partido Socialista, los Verdes y el Partido Comunista) conjuró el peor de los escenarios políticos: la conformación de un gobierno por parte del neofascista Agrupamiento Nacional de Marine Le Pen y de su joven y frustrado candidato a primer ministro Jordan Bardella. Esbozo dos sintéticos señalamientos sobre este acontecimiento político de enorme repercusión política para las fuerzas democráticas.

Este auspicioso triunfo de la izquierda se cimenta en la capacidad efectiva que tuvieron los distintos agrupamientos de esta familia política en haber conformado en tiempo récord un acuerdo electoral ante el peligro real de un triunfo de la ultraderecha. El acuerdo expresó la madurez de la izquierda francesa ante la extrema gravedad del momento político abierto luego de las elecciones europeas y la convocatoria anticipada a elecciones legislativas del presidente Macron.

El programa político común que cimentó dicho acuerdo electoral propone una serie de medidas concretas y efectivas orientadas a recomponer de forma inmediata la calidad de vida de las clases populares y de los sectores medios, principales afectados por las políticas de austeridad y de concentración de la riqueza aplicadas por el presidente Macron desde el inicio de su primer mandato. Aumento inmediato del salario mínimo, reposición del impuesto a las grandes fortunas, aumento del presupuesto para el mejoramiento de los servicios públicos, anulación de la contrarreforma jubilatoria macronista constituyen algunas de las medidas del programa de izquierda en las cuales se cifró el triunfo electoral del domingo y que emergieron como una alternativa creíble frente a las propuestas demagógicas y neoliberales, racistas y xenófobas de la extrema derecha.

El programa común del NFP constituye un claro ejemplo de la capacidad efectiva de las fuerzas de izquierda y populares de proponer un conjunto de medidas concretas de carácter político, económico, social, ambiental y cultural capaz de poner coto al rodillo compresor de las contrarreformas neoliberales. La conformación del NPF permitió canalizar electoralmente una parte significativa del descontento social expresado en las calles en reiteradas y masivas protestas ocurridas en los últimos años (la de los Chalecos Amarillos, las manifestaciones contra la contrarreforma jubilatoria), evitando así “in extremis” la recuperación del descontento por las fuerzas del fascismo. El triunfo en la segunda vuelta (luego de que el NFP obtuviera un segundo lugar en el primer escrutinio del 30 de junio) se asentó en la impresionante capacidad de movilización de una amplia fuerza y reserva militante durante la última semana que no solo incluyó a la militancia de las agrupaciones del NFP sino también a la militancia sindical, de numerosos movimientos sociales antifascistas, de mujeres, de jóvenes y asociativa.

El resultado de las elecciones legislativas traduce el profundo repudio popular a las políticas del presidente derechista Emmanuel Macron y el contundente fracaso de su apuesta política de convocar elecciones anticipadas para intentar recuperar la iniciativa política y recomponer su popularidad. La particularidad del resultado electoral es que ninguna fuerza política, ni aún la izquierda triunfante, alcanzó por si sola el número de 289 diputaciones para obtener la mayoría absoluta propia y conformar así un nuevo gobierno. El número de escaños parlamentarios de la izquierda (que oscilan entre 177 a 192, según las estimaciones) la colocan como primera fuerza política en el hemiciclo galo sin alcanzar sin embargo el número requerido.

El “hemiciclo francés” aparece dividido en tres grandes bloques políticos (el NFP con la proyección de escaños antes señalada, la agrupación Juntos que nuclea al campo macronista con 152 a 158 escaños, la extrema derecha de Le Pen con 138 a 145 diputadxs), a los que se suma el bloque de Los Republicanos (derecha conservadora) con 63-67 escaños. La conformación de un nuevo gobierno a corto plazo aparece seriamente comprometida como resultado del rechazo a la política macronista y la previsible negativa de la izquierda a traicionar el contundente mensaje de sus electores contra el rumbo político presidencial, negociando entre bambalinas un acuerdo de gobernabilidad con el campo presidencial.

La diabolización del NFP ensayada durante la corta campaña electoral por el presidente Macron y las distintas fuerzas de derecha y de extrema derecha política (en particular las acusaciones de antisemitismo contra la Francia Insumisa y su líder Jean Luc Mélenchon por denunciar consecuentemente el genocidio israelí en Gaza) se vuelven en este complejo escenario contra las pretensiones presidenciales de salir del laberinto político que el mismo Macron edificó con sus gravísimos errores políticos.El escenario político que inaugura el resultado de las elecciones constituye una situación inédita en la historia de la V República francesa y expresa la crisis terminal del actual sistema político francés.

Abundan las especulaciones, opiniones e incertidumbres acerca de la resolución de esta situación. Frente a semejante entuerto los líderes y referentes de la alianza del Nuevo Frente Popular deberán seguramente tener presente que el alentador triunfo electoral se cimentó no solo en la gran lucidez para proponer una alianza electoral y un rumbo programático alternativo, sino también y de manera silenciosa pero decisiva en el torrente de indignación y movilización popular contra las reformas neoliberales que recorrió las calles de las ciudades y las rutas de Francia en la última década. Quizás allí deba volver a buscarse el necesario impulso popular capaz de superar el actual impasse parlamentario al que asiste hoy Francia y lograr materializar el deseo de conformación de un gobierno de izquierda, unitario, popular y democrático expresado mayoritariamente en las urnas.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

El autor es politólogo

 

Islas recursivas

Especial para En Rojo

Imagina esto: una isla que en su interior contiene un lago, y dentro de este lago se encuentra otra isla más pequeña, que a su vez alberga otro lago, en el cual se encuentra otra isla aún más pequeña. A estas estructuras geomorfológicas se les conoce como islas recursivas. Luzón, en las Filipinas, es un ejemplo notable. Esta isla alberga el lago Taal, dentro del cual se erige un volcán inactivo que, en su cráter, contiene un lago en cuyo centro yace la Isla del Volcán. Otro ejemplo es Pulau Samosir, en Indonesia, ubicada en el centro del lago Toba, el cual forma parte de la isla de Sumatra. Pulau Samosir es la mayor isla contenida dentro de otra isla, y en ella habitan alrededor de 100,000 personas.

El hallazgo de este tipo de islas es raro y su documentación implica técnicas fotográficas que parecen sacadas del cine. Por ejemplo, en el año 2014, el sensor OLI, a bordo del satélite Landsat 8 de la NASA, identificó una isla recursiva sin nombre. Para lograrlo, el sensor capturó una secuencia de imágenes satelitales en un juego de expansión y contracción de escala. En el centro de este análisis satelital se encuentra una isla en forma de caballito de mar, que mide poco más de 300 metros de oeste a este. Esta isla se sitúa dentro de un pequeño lago, también sin nombre, que constituye una parte considerable de otra isla más grande. Esa isla, a su vez, se refugia en un lago situado a unos 90 kilómetros tierra adentro desde la costa sur de la Isla Victoria. Aquí no vive nadie.

El juego expansivo del sensor evoca, sin saberlo, a la película Powers of Ten (1977), de Charles y Ray Eames. La película comienza con una vista aérea de un hombre y una mujer haciendo un picnic en un parque junto al Lago Michigan, en Chicago. Desde una altura de un metro, observamos a las figuras sobre una manta rodeada de comida y libros. El hombre intenta dormir, mientras la mujer lee uno de los textos. La cámara comienza a alejarse lentamente hasta alcanzar una vista de 10 metros. El alejamiento continúa a un ritmo de una potencia de diez cada 10 segundos, hasta alcanzar una vista de 100 metros, luego a 1 kilómetro, y así sucesivamente, incrementando la perspectiva hasta revelar un campo de visión de 100 millones de años luz. La cámara luego regresa al picnic a una velocidad de una potencia de diez cada 2 segundos, y luego desacelera recuperando su ritmo original para enfocarse en la mano del hombre, pasando por vistas de potencias de diez negativas. Así, sucesivamente, la cámara revela un glóbulo blanco del protagonista y se adentra en la célula sanguínea hasta llegar a los quarks en un protón de un átomo de carbono.

Powers of Ten nos invita a considerar cómo las dinámicas de escala han configurado y reconfigurado nuestra percepción del universo a lo largo del tiempo. Al estudiar estas expansiones y contracciones visuales, nos enfrentamos a preguntas profundas sobre la interconexión y la infinitud. ¿Puede la identificación de islas recursivas hacer lo mismo por nosotros en el Caribe? ¿Cómo puede una vista amplia de nuestro archipiélago revelar las carencias de nuestro entendimiento sobre la región? ¿Cómo puede el zoom hacia el interior de estas islas recursivas redirigir el foco al sujeto caribeño, al puertorriqueño?

Adaptemos la sinopsis de Powers of Ten al contexto caribeño, como posible respuesta a las preguntas planteadas. Ahora imagina esto: una película comienza con una vista aérea en una barriada del centro de Puerto Rico. Desde la altura de un metro, observamos las figuras de un hombre y una mujer acostados en una cama dentro de una casa sin electricidad debido a los constantes apagones causados por la ineficiencia de LUMA. El hombre intenta dormir, pero no puede debido al calor sofocante, mientras la mujer mira su teléfono con la poca carga que le queda a la batería. La cámara comienza a alejarse lentamente hasta alcanzar la vista de 10 metros. El alejamiento continúa a un ritmo de una potencia de diez cada 10 segundos, hasta alcanzar una vista de 100 metros, luego a 1 kilómetro, y así sucesivamente, incrementando la perspectiva hasta revelar un campo de visión de 100 millones de años luz. En el recorrido expansivo, la cámara muestra la barriada a oscuras, luego a Puerto Rico a oscuras, hasta revelar la totalidad del panorama energético global, finalizando con la vastedad del universo. La cámara luego regresa a la oscuridad de la casa a una velocidad de una potencia de diez cada 2 segundos, y luego desacelera recuperando su ritmo original para enfocarse en una gota de sudor de la mano del hombre, pasando por vistas de potencias de diez negativas (por ejemplo, 10 centímetros). Así, sucesivamente, la cámara revela una molécula de agua del protagonista, hasta llegar a los quarks en un protón de un átomo de hidrógeno.

El juego de expansiones y contracciones visuales que se revela tanto en la identificación de islas recursivas como en el documental de los Eames, y su adaptación, también nos obliga a cuestionar quién mira, desde dónde se mira y qué se mira. Este ejercicio de introspección y análisis es especialmente relevante en el contexto caribeño, y más específicamente en el puertorriqueño, donde cada individuo o comunidad enfrenta distintas capas de dominación y subordinación que afectan su identidad y limitan la posibilidad de autodeterminación. La constante reconfiguración de las escalas de observación pone en evidencia las complejas y múltiples relaciones de poder que perpetúan la dependencia.

Las islas recursivas ofrecen un modelo que surge desde el imaginario geomorfológico isleño, permitiéndonos pensar el Caribe en conexión con otros archipiélagos alrededor del mundo y abriendo un espacio para una reflexión global sobre las continuidades y rupturas en las prácticas coloniales y su impacto en las identidades isleñas. Más allá de ser meras curiosidades geográficas, estas formaciones pueden ser vistas como metáforas de las estructuras de dominación colonial que persisten en la región.

Serendipia

Especial para En Rojo

Como una ola, la tela caía al suelo mientras mi madre, sentada en su silla de hierro con su máquina, también de hierro, cosía. La Sínger era mi hábitat íntimo. A sus pies vivía inmersa en un mundo donde sólo parecían existir telas, hilos y agujas al vaivén del pie de mami sobre el pedal. Vengo de una tradición de mujeres costureras en el espacio doméstico. Me inicié en este noble oficio cosiendo los retazos que mi madre desechaba.

Durante mi infancia a la orilla del río Naranjito aprendí a moldear el barro, amasando tortitas de tierra, y mis primeros encuentros con el hierro fueron los clavos mohosos enterrados en mis pies. Pienso que de ahí viene mucho de lo que hago.

Más de una década después llegué a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

En el Departamento de Bellas Artes, en una clase de pintura con el Profesor Lope Max Díaz, escuché hablar sobre la mezcolanza del Constructivismo por primera vez. Descubrí la belleza de obrar con objetos desechados y con los de las ferreterías.

Trabajo con lo que heredo del espacio geográfico que habito. Colecciono objetos encontrados, erosionados y desgastados por el tiempo y el azar. Observo estos materiales, sus posibilidades individuales y de asociación, su potencial de convertirse en otra cosa. Su origen y uso, las más de las veces, es insospechado, y aunque parezca que no tienen nada que ver el uno con el otro, llegan siempre a mis manos en el momento oportuno.

Una lata mohosa deja una marca en la superficie sobre la que reposa. Esta impresión, su textura, color y diseño, es una mancha que embelesa. El óxido esculpe lo que corroe, troca el hierro, y en su ruina posee una belleza como de otro mundo. Sobre la tela se imprimen patrones que se transforman sin mi intervención, a su propio antojo. Otras veces me entremeto, los manipulo y los dirijo. Enrollo las telas con hierro oxidado y en su herrumbre surgen formas que parecen enhebradas por la naturaleza y sus elementos. Presto atención a los bordes cortantes del hierro. Hay formas que se repiten y aspectos complejos que concurren. Quedo amarrada a la experiencia y a lo que queda buscando el final. El resultado es mi colaboración con los objetos y materiales que destruyo, traspaso y altero, y aunque parezca contradictorio, acato sus identidades.

Celebro el óxido y la tela, el barro y la madera, su fuerza y claro mensaje: la belleza es inherente a mucho de lo que desechamos con su carga de desolación. Admiro su longevidad y su afinidad estética. Convido sus infinitas posibilidades. Vale la pena juntarlos y romperlos y volverlos a juntar, coserlos y descoserlos para ver qué acontece al vaivén de su transformación y permanencia.

Esa ola fundamental todavía me abraza.

El trabajo textil de la artista Edna Román será parte de la exposición «Rastros», abierta al público desde el próximo 16 de julio hasta febrero del 2025 en el Museo y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Ana G. Méndez.

«Rastros», de Eduardo Lalo, Edna Román y John Rivera-Pico

El Museo y Centro de Estudios Humanísticos (MCEH) Dra. Josefina Camacho de la Nuez de la Universidad Ana G. Méndez (UAGM) invita al público en general a la apertura de la exposición “Rastros”, la cual se llevará a cabo el 16 de julio de 2024 a las 7:00 p.m. en la sala principal del museo ubicado en el Recinto de Gurabo.

Rastros” reúne la obra de los artistas Eduardo Lalo, Edna Román y John Rivera-Pico. No se trata de una exhibición colectiva, sino de una fusión, que incluye innovadoras piezas en medios mixtos, entre ellas telas estampadas con óxido, fotografías, dibujos, ensamblajes, esculturas e instalación, así como una pieza musical en vídeo. En la selección se presentan obras que los artistas realizaron individualmente, así como piezas que fraguaron entre dos y otras que son el producto de la colaboración de los tres.

El punto de partida de “Rastros” son las ruinas, sean ellas urbanas, industriales o históricas. John Rivera-Pico, Edna Román y Eduardo Lalo utilizan sus visitas a lugares como el leprocomio de Isla de Cabras, la estructura abandonada de la Central Aguirre en Salinas, o el espectáculo de los espacios urbanos derruidos como cantera de materiales e imágenes para la muestra.

Se trata de tres artistas con perfiles muy distintos. John Rivera-Pico viene del entorno musical, mientras que Eduardo Lalo ha trabajado a lo largo de los años las fronteras entre lo visual fotográfico y la palabra. Edna Román es un descubrimiento de la directora del MCEH, la doctora Irene Esteves Amador, puesto que su trabajo textil es inédito en nuestro entorno. Lo que une estos trabajos tan diversos, más allá de la voluntad creativa y colaborativa, es la sensibilidad ante el material. La propuesta de esta exhibición es evocadora, táctil y sensorial”, explicó la doctora Mercedes Trelles Hernández, curadora de la exhibición.

Según Esteves Amador, “con esta exhibición en la que no sólo convergen distintos medios e individuos, sino también el arte plástico, musical y literario el MCEH se reafirma como un espacio colaborativo y experimental, que es además un centro de estudios humanísticos. Tratándose de una muestra evocadora de aquello que el arte es capaz de salvar y que es importante recordar, la presencia en ella de la Central Aguirre y de Eduardo Lalo, quien muy bien puede ser el escritor puertorriqueño vivo más destacado, nos remiten al pasado azucarero y al programa de escritores residentes que de este lugar y recinto también fueran parte.”

El diseño de la exposición es obra de los especialistas, Aaron Salabarrías y Juan Fernando Morales, mientras que el ensayo de su catálogo lo es de la reconocida catedrática de la Universidad de Chicago, la Dra. Agnes Lugo Ortiz. “Rastros” estará abierta en la Sala Valle del Turabo hasta febrero del 2025. Para visitas y horarios pueden comunicarse al número 787-743-7979, extensión 4121.