Inicio Blog Página 312

Después de papa Francisco, ¿qué?

 

Repaso por la vida social de padre Jorge Mario Bergoglio, una mirada desde Puerto Rico

“Necesitamos al papa Francisco, para que las grandes reformas emprendidas no corran el riesgo de retroceder».

Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo emérito de Tegucigalpa, Honduras

De su autobiografía, Esperanza, se destaca que tuvo amigas prostitutas y que guarda un buen recuerdo de ellas, que vivió y conoció muy cerca las villas de miseria en las chabolas de la ciudad, en las que trabajaban sacerdotes comprometidos con el pueblo. Respecto a ellas decía: “Las villas son un amasijo de humanidad. En las villas no se conoce el Estado y, para la Iglesia, estas deben ser el centro”. Se capta de su trabajo autobiográfico que ha sido enfático en establecer que la Iglesia es mujer, por lo que uno de los grandes pecados ha sido masculinizarla. En este trabajo también se recoge la opinión del papa en torno a que la Iglesia no puede ser una corte de grupos de poder. Asimismo, una de las constantes que se atisba en su libro es el siguiente dicho: “Dime a quién excluyes y te diré quién eres”. (1)

Esa tesitura la comprobé cuando anduve por algún tiempo tras los pasos de Jorge Mario Bergoglio. Recuerdo haber visitado la Catedral Metropolitana de la Santísima Trinidad en Buenos Aires, en la que el padre Jorge Mario Bergoglio oficiaba misas cuando también era arzobispo de la ciudad. También rememoro algunas de las veces en las que experimenté el entorno del restaurante El Cabildo, lugar frecuentado por el entonces prelado argentino. En ambos lugares ubicados en el microcentro de Buenos Aires, algunos con quienes conversé expresaron su sentir acerca del modo en el que este operaba en medio de la gente: tomaba el mate y socializaba con la gente, conversaba sobre su afición al fútbol y caminaba como uno más entre el tumulto de la ciudad.

En su trajín cotidiano, no había guardias que lo acompañaran y siempre tomaba el tren o el metro, por lo que nunca tuvo un chofer ni mucho menos se montaba en un auto privado, según Jorge García, vendedor de periódicos por donde frecuentaba el ahora papa de la Iglesia católica. (2) Quienes conocen a este sacerdote —impregnado de la savia jesuita aprendida desde sus años de formación en el Colegio Máximo de San Miguel— dicen que, probablemente, nunca aceptó una invitación a cenar en un restaurante, porque entendía que Cristo prefería a pastores con olor a oveja.

Ese comportamiento pastoral del papa Francisco se había alimentado con el pasar de los años, siendo la década de 1970 una de las que mayores ingredientes aportó a su discurso y praxis. En la década de los 70 se propagó por el continente la teología de la liberación y en ella se juntó la mirada del evangelio desde las causas sociales y económicas que provocaron el empobrecimiento del continente. Tres grandes temáticas dirigen este pensamiento: 1. El compromiso con los pobres y oprimidos a partir de la esperanza de la fe de una nueva sociedad, 2. La crítica a las estructuras de injusticia que mantienen una sociedad de opresión y explotación que se manifiesta en la pobreza y la desigualdad que impide la vida plena y 3. El llamado crítico a la Iglesia institucional para la transformación de su ministerio en el mundo a la luz del compromiso de la fe con la justicia para los pobres. (3)

No fue tan solo por las corrientes teológicas que posiblemente bebió, sino también por lo que le tocó vivir como sacerdote y provincial de los jesuitas durante la dictadura militar en Argentina. Específicamente, fue provincial de los jesuitas en Argentina entre 1973 y 1979, época en la que tuvo que ingeniárselas para mantenerse a salvo y proteger la vida de unos cuantos jesuitas y jóvenes latinoamericanos. Al respecto, fijémonos en las palabras del estudioso Frédéric Martel:

Así las cosas, la actitud de Jorge Bergoglio durante la dictadura parece más valiente de lo que se ha dicho. Comparado con Pío Laghi, Héctor Aguer, Leonardo Sandri, un episcopado cuya prudencia rozaba la connivencia, y con muchos curas que siguieron el juego del fascismo, el futuro papa dio muestras de un indiscutible espíritu de resistencia. No fue un héroe, desde luego, pero tampoco colaboró con el régimen. (4)

Aunque no fue un teólogo ni pastor de la liberación propiamente, su línea de pensamiento posiblemente emanaba de ese tronco religioso, lo que le permitía confeccionar un discurso y praxis articulados desde el lugar de los pobres. El estudioso Frédéric Martel ha distinguido cuatro corrientes de la teología de la liberación y una de ellas, la teología del pueblo es la que mejor refleja la mentalidad de Bergoglio. Para algunos expertos, la teología de la liberación y la teología del pueblo se parecen y dirían que la segunda es la versión argentina de la primera. (5) Para Martel: “Es una teología de la liberación con salsa argentina y peronista”. (6)

Empero, el investigador Marcelo Larraquy entiende que el provincial Jorge Bergoglio—en este tiempo— se diferenció de las corrientes de los curas tercermundistas del peronismo y de las teologías de la liberación emparentadas con el marxismo. Entonces para 1979, cuando finalizaba sus funciones como provincial, el dictamen para algunos sectores fue que, más que una Iglesia cuya línea promocionaba los cambios relacionados a las estructuras sociales, el padre Jorge Bergoglio dejó el estigma de una pastoral de tipo parroquial alineada a la devoción y espiritualidad del pueblo. (7) A pesar de ello, este mismo autor reconoce que su provincialato estuvo signado por la constante tensión y por el sacrificio de haber ofrecido el Colegio Máximo de San José para protección de aquellos que estaban en riesgo, por lo cual se había preocupado por sacar gente del país y salvado vidas. (8)

A escala política, los ochenta se particularizaron por las desapariciones, torturas y persecuciones a través de la región latinoamericana, mientras que la Iglesia católica rebelde y popular se vio afectada por la llegada del nuevo papa, Juan Pablo II. El asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero fue uno de los acontecimientos que marcó la época. De hecho, monseñor Romero, “el más universal de los salvadoreños”, como le ha llamado la escritora María López Vigil, elucubró un discurso y praxis más a tono con los pobres durante su período como arzobispo. Precisamente, López Vigil recordó lo siguiente: “Y fue el ascender al más alto de los cargos eclesiásticos de su país cuando se acercó de verdad a la gente y a la realidad”. (9)

En 1980, las relaciones entre la Santa Sede y la Compañía de Jesús se habían deteriorado. El superior general de los jesuitas, Pedro Arrupe, era acusado de fomentar el activismo político y social dentro de sus congregaciones, particularmente en América Latina a partir del Concilio Vaticano II. (10) En esta etapa en la que Juan Pablo II trató con desagrado al líder de los jesuitas, padre Bergoglio reanudó el trabajo universitario y entre 1980 y 1986 pasó a ser rector del Colegio de San José. (11) Fue el tiempo de la restauración de la democracia bajo la gobernanza de Raúl Alfonsín, cuando la jerarquía de la Iglesia católica se sentía puesta en el banquillo de los acusados no solo porque el cuerpo episcopal había omitido las denuncias de sus fieles, sino porque también “algunos sacerdotes transitaron con naturalidad los centros clandestinos de detención para brindar asistencia espiritual a los torturadores”. (12)

A los 48 años, padre Bergoglio viajó a Alemania donde estudió Teología en la Universidad de Sankt Georg en Fráncfort y alemán en el Instituto Goethe. Se destaca que durante su breve estadía en Alemania alquiló habitaciones baratas en casas de familia, lo que impactó a algunas de ellas. Hay testimonios que alegan haber conocido su sencillez en el trato y su capacidad para escuchar. De manera que, en algunas ciudades alemanas, el futuro papa de la Iglesia católica dejó buenos recuerdos, ya que les dedicó tiempo a dichas familias y en esos espacios pudo rezar y hablar sobre diversos temas. Por cierto, después de abandonar Alemania, durante un tiempo después mantuvo contactos epistolares con quienes lo tuvieron como inquilino. (13)

Luego de una intensa actividad como sacerdote y profesor de Teología, padre Bergoglio en 1992 fue consagrado obispo auxiliar de la arquidiócesis de Buenos Aires y obispo titular de la antigua diócesis de Auca, de la provincia de Burgos en España. Bajo el prisma de la compasión, optó por la máxima: “Lo miró con misericordia y lo eligió”. Cabe recordar que, en los 90, la falta de vivienda y de trabajo provocó el aumento de la población en las villas y asentamientos populares. El entonces obispo se posicionó en la ciudad, lo que marcó la apertura de su ministerio social en ese espacio de dolor y necesidad. De forma que encontró un terreno en el que potenció su teología del pueblo a través de la inculturación desde el evangelio e impulsando entre los curas la apertura de capillas, la inauguración de escuelas de artes y oficios y la instauración de centros de recuperación de adictos. (14)

A finales de los 90 fue promovido a arzobispo de Buenos Aires. Aunque su arzobispado es difícil de etiquetar, en 1999, frente al presidente Carlos Menem, mientras la Santa Sede elogiaba sus políticas, criticó la globalización y planteó que era necesario apostar a una Argentina “donde estén todos sentados a la mesa”. (15) En 2001 se convirtió en cardenal de Argentina, tiempo durante el cual definió su presencia profética por medio de un estilo de vida sobrio y ascético. No obstante, fue un período de grandes desavenencias entre el kirchnerismo y Jorge Mario Bergoglio. No fueron secretos las distintas disputas que surgieron, siendo una de las más serias la de 2010 con motivo de la legislación a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. (16)

En 2013 se convirtió en el primer papa jesuita latinoamericano de la Iglesia católica. Según las investigaciones que se han realizado, a un mes exacto de su papado anunció su intención de reformar la curia y crear un consejo compuesto de ocho cardenales provenientes de varios continentes, con el objetivo de romper con el excesivo centralismo de los purpurados del Vaticano. (17) A partir de su papado su discurso se tornó más sociopolítico y, para ciertos sectores, se acercó a las teologías de la liberación de nuevo cuño. A grandes rasgos, en su pontificado hizo santo a figuras como Óscar Arnulfo Romero, le levantó el castigo al sacerdote revolucionario Ernesto Cardenal y beatificó a los argentinos asesinados, monseñor Enrique Angelelli, a los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville y al laico Wenceslao Pedernera. (18)

Ese mismo año de 2013, les pidió a los prelados a no ser “obispos de aeropuerto sino hombres de Dios que caminan con su rebaño”. Asimismo, les exhortó a que: “Bajen en medio de sus fieles, incluso en las periferias de sus diócesis y en todas las periferias existenciales, donde hay sufrimiento y soledad”. (19) De igual manera, para ese año escribió la exhortación apostólica Evangelli gaudium, lo cual simbolizó un nuevo aroma, una energía revolucionaria, un cambio de paradigma y una rampa de lanzamiento, y a través de la cual invitó a la Iglesia a asumir decisiones creativas y arriesgadas. Esta pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del “siempre se ha hecho así”, por lo que le pide a la Iglesia que despegue y deje de ser “eclesiocéntrica” y “vaticano-céntrica”. (20)

El evangelio es una herramienta para cambiar el mundo y con eso en mente escribió Laudato si (2015). En virtud de esta recuperó el espíritu de encíclicas históricas como la de Populorum progressio y propuso una teología para la vida. Básicamente, la encíclica traza un recorrido por las diversas problemáticas que aquejan al mundo y constituye, al decir de Isabel Rauber, un material de lectura insoslayable para quienes luchan por la defensa de la vida en el planeta, lo que salvaguarda tanto a los humanos como a la naturaleza. (21) En definitiva, la Laudato si fue un llamado apasionado a la humanidad —olvidada por la vorágine de la dinámica de los poderosos— con el propósito de cuidar la casa común y una invitación a desarrollar un futuro más sostenible para todos.

A los obispos en Bolivia ya les había pedido que “no se la creyeran, que no negaran sus raíces ni la cultura que habían aprendido de su gente.” (22) En una línea similar, en 2017, les solicitó a los obispos de Colombia: “Por favor, sean premurosos en cumplir el primer paso, del uno para con el otro. Anticípense en la disposición de comprender las razones del otro. Déjense enriquecer de lo que el otro les puede ofrecer y construyan una Iglesia que ofrezca a este País un testimonio elocuente…Por esto, no se contenten con un mediocre compromiso…Reserven una particular sensibilidad hacia las raíces afrocolombianas de su gente, que tan generosamente han contribuido a plasmar el rostro de esta tierra”. (23)

De acuerdo con estudiosos del tema religioso-ambiental, Francisco fue el papa de la ecología. Su exhortación apostólica Querida Amazonia, de febrero de 2020, fue un aldabonazo a la conciencia ambiental y a la protección de este “bioma compartido por nueve países”. Con este documento no solo invitó al cuido de la naturaleza, sino que también hizo un llamado a un cambio profundo en la calidad de vida de los que allí habitan. En cuanto a esto dijo: “Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida”. (24) A continuación, el papa presenta con más claridad su intención a favor de la relación entre el ambiente y la justicia:

Nuestro sueño es el de una Amazonia que integre y promueva a todos sus habitantes para que puedan consolidar un “buen vivir”. Pero hace falta un grito profético y una ardua tarea por los más pobres. Porque, si bien la Amazonia enfrenta un desastre ecológico, cabe destacar que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres. No nos sirve un conservacionismo que se preocupa del bioma, pero ignora a los pueblos amazónicos. (25)

Con la encíclica Fratelli tutti (Hermanos todos) trae consigo el elemento humano y así lo entronca con el de la naturaleza. Inspirada en un escrito de san Francisco de Asís y firmada el 3 octubre de 2020, el papa Francisco abordó temas como el de la solidaridad, la paz, la amistad y la importancia de proteger a los seres humanos. En su llamado final hay un designio explícito a favor de la paz y la justicia:

En el nombre de Dios que ha creado todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad, y los ha llamado a convivir como hermanos entre ellos, para poblar la tierra y difundir en ella los valores del bien, la caridad y la paz. En el nombre de la inocente alma humana que Dios ha prohibido matar, afirmando que quien mata a una persona es como si hubiese matado a toda la humanidad y quien salva a una es como si hubiese salvado a la humanidad entera. En el nombre de los pobres, de los desdichados, de los necesitados y de los marginados que Dios ha ordenado socorrer como un deber requerido a todos los hombres y en modo particular a cada hombre acaudalado y acomodado. En el nombre de los huérfanos, de las viudas, de los refugiados y de los exiliados de sus casas y de sus pueblos; de todas las víctimas de las guerras, las persecuciones y las injusticias; de los débiles, de cuantos viven en el miedo, de los prisioneros de guerra y de los torturados en cualquier parte del mundo, sin distinción alguna. (26)

En la actualidad hay muchos adversarios del pontífice, aquellos cuyos sentimientos rompían con la pastoral en la que creía Francisco. Los cuervos han esperado con ansias la desaparición física del papa que caminó entre la gente humildemente y lideró con entrega y amor a una Iglesia que había perdido la fe. La derecha religiosa no perdona su posición beligerante contra todas las guerras, en especial, su acercamiento a la realidad de Palestina, y su defensa alrededor de la unión de los credos y el diálogo interreligioso. Sus enemigos se cansaron de su aproximación espontánea a los más débiles, a los niños y a ser símbolo y puente entre culturas y creencias.

También sus adversarios se aborrecieron de su apertura a la comunidad LGBTQ+, de su fuerte defensa al empoderamiento de las mujeres dentro de las estructuras de la Iglesia, de su acérrima lucha contra los pedófilos y de su compromiso con los inmigrantes. Gracias papa Francisco por tu deseo de derramar misericordia y representar un pontificado de acogida y esperanza. Gracias por entender que, cuando no hay testimonio, la Iglesia se oxida. Y por defender la soberanía de los pueblos, su identidad y su unidad cuando dijiste: “Latinoamérica todavía está en ese camino lento de lucha del sueño de San Martín y Bolívar, que es el sueño de la unidad latinoamericana. Y por supuesto (América Latina) fue víctima y será víctima, hasta que no se termine de liberar, de imperialismos explotadores.”

El autor es maestro, misionero y autor de los libros: Los católicos rebeldes en Puerto Rico durante la Guerra Fría (2015) y Rebeldes y perseguidos: Cristianos y cristianas en Puerto Rico y su lucha por la liberación, el ecumenismo, la justicia y la paz (2022).

Foto: Granma (Cuba).

Notas:
(1) Papa Francisco, Esperanza. La autobiografía: Memorias del papa Francisco (Barcelona: Origen, 2025).
(2) Verónica Smink, “La vida de civil del papa Francisco”, BBC Mundo, consultado el 12 de abril de 2025, https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/03/130315_argentina_papa_francisco_civil_persona_vh
(3) Samuel Silva Gotay, Protestantismo evangélico y política en Puerto Rico: La puertorriqueñización del protestantismo evangélico (San Juan: Publicaciones Gaviota, 2025), p. 112-113.
(4) Frédéric Martel, Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano (Barcelona: Roca Editorial de Libros, 2019), 105.
(5) Frédéric Martel, Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano, 100.
(6) Frédéric Martel, Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano, 105.
(7) Marcelo Larraquy, Recen por Él. La historia jamás contada del hombre que desafía los secretos del Vaticano. La puja interna de la Curia Romana ante el fenómeno llamado Francisco (Buenos Aires: Editorial Suramericana, 2013), 138.
(8) Marcelo Larraquy, Recen por Él…, 137.
(9) María López Vigil, Prólogo a Piezas para un retrato (San Salvador: UCA Editores, 2018), 9.
(10) Sobre Pedro Arrupe, véase Manuel Pablo Maza Miquel, “Renuncia de Arrupe como general superior jesuita”, Peregrinando a campo traviesa, Listín Diario, 18 de junio de 2024, https://listindiario.com/puntos-de-vista/20240618/renuncia-arrupe-superior-general-jesuita_813174.html
(11) Dicasterio para las Comunicaciones, Biografía del santo padre Francisco, Librería Editrice Vaticana, consultado el 15 de abril de 2025, https://www.vatican.va/content/francesco/es/biography/documents/papa-francesco-biografia-bergoglio.html.
(12) Marcelo Larraquy, Código Francisco. Cómo el papa se transformó en el principal líder político global y cuál es su estrategia para cambiar el mundo (Buenos Aires: Penguin Random House Grupo Editorial, 2016), 224.
(13) Laura Lucchini, “Desde Alemania, recuerdos de Bergoglio, el estudiante sencillo, atento y alegre”, La Nación, 1 de marzo de 2014, https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/desde-alemania-recuerdos-de-bergoglio-el-estudiante-sencillo-atento-y-alegre-nid1668370/
(14) Marcelo Larraquy, Código Francisco, 259.
(15) Boletín Semanal AICA, núm. 2116 (1999).
(16) Reuters, “Las claves de la tensión entre Bergoglio y los Kirchner”, BBC News Mundo, 15 de marzo de 2013, https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/03/130314_tensiones_entre_el_kirchnerismo_y_jorge_mario_bergoglio_bd
(17) Gianluigi Nuzzi, Vía Crucis (Buenos Aires: Planeta, 2015), 18.
(18) Claudia Peiró, “Beatifican al obispo Enrique Angelelli asesinado en 1976 y a otros tres mártires de La Rioja”, Infobae, 27 de abril de 2019, https://www.infobae.com/sociedad/2019/04/27/beatifican-al-obispo-enrique-angelelli-asesinado-en-1976-y-a-otros-tres-martires-de-la-rioja/
(19) Ariel Beramendi, Conversaciones con el cardenal Gregorio Rosa Chávez (San Salvador, Ariel Beramendi, 2022), 219.
(20) José Cristo Rey García Paredes, “Siete pasos hacia la conversión pastoral. Evangelli gaudium en la vida consagrada”, Informativo CIRM, núm. 1 (2015), 3-6.
(21) Isabel Rauber, Hagan lío. Mensaje del papa Francisco a la juventud latinoamericana (Buenos Aires: Ediciones Continente, 2017), 16-18.
(22) “Discurso del papa Francisco en el encuentro con los sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas en el coliseo del colegio Don Bosco”, Enfoque, núm. 168 (2015), 37.
(23) Instituto San Pablo Apóstol, Discursos y homilías que pronunció Francisco (Bogotá: Instituto San Pablo Apóstol, 2017), 37-38.
(24) Exhortación apostólica postsinodal Querida Amazonia del santo padre Francisco al pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad, 2 de febrero de 2020, no. 7, https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20200202_querida-amazonia.html
(25) Exhortación apostólica postsinodal “Querida Amazonia”, no. 9.
(26) Carta encíclica Fratelli tutti del santo padre Francisco sobre la fraternidad y a la amistad social, 3 de octubre de 2020, no. 285, https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html

Testigos implicadas: en torno a Prometea Cansada de/con Teresa Hernández

 

Especial para en Rojo

En primavera puedo pasarme horas sentada, fumando, solo siendo. Ser a veces sangra. Pero no hay manera de no sangrar porque siento en la sangre la primavera. Duele. La primavera me da cosas. Me da de qué vivir. Y siento que moriré un día de primavera. De amor hiriente y corazón debilitado.

(Clarice Lispector, Aprendiendo a vivir)

Es un día de primavera. ¿Está muerta esta mujer yaciente?

Antes de entrar a la sala de teatro, “la acompañante de la orquestación” –quien más adelante se nos revelará también como vecina y tal vez antigua amante de Prometea– nos cantó algunos fragmentos modificados del “Pequeño manifiesto” de 1978 de Tadeusz Kantor, genial artista polaco. “El artista”, entonó la acompañante encaramada en un taburete y con unas gafas que parecían lágrimas, “no es un héroe, una heroína”, sino “solo una persona que ha escogido su lugar frente a frente con el temor”. Después, nos exhortó a rodear a Prometea en su cama. A regodearnos. A demorarnos. “No hay prisa”.

Una vez adentro, trato de no apresurarme, aunque siento cierta presión del público a mi alrededor para que continúe la marcha. Es incómodo requedarnos aquí. ¿Cómo se observa con atención pausada, sin morbo ni pena, un cuerpo vivo que habla de la muerte?

Está acostada boca arriba, inmóvil, con los ojos abiertos. Ocupa casi la totalidad de la cama-ataúd. ¿Quizá la artista está muerta y parpadea? ¿Mira la vida más allá de la muerte? ¿La muerte más allá de la vida? ¿Estamos en su funeral? ¿En el fin que da comienzo a… qué?

Duele entrar a su lugar. Somos testigos implicadas.

De uno de sus brazos se desprende una manga que sigue y sigue y sigue… Da varias vueltas a su cama-ataúd —cuya base es un panel de madera— y forma un espiral. La clásica forma de la vida. Las galaxias. Las flores. Las huellas dactilares. Y de la muerte. La vorágine. El remolino. El huracán. El tornado. El ciclón.

Ella está viva muerta, muerta viva.

Detenernos ante la evidencia del cuerpo de la artista que muere sin morir y descansa sin descansar es también empantanarnos en “la lava económica que nos deja hecha cenizas”. Tampoco hay descanso para nosotras en la compañía que le hacemos a este reposo alterado. Somos testigos implicadas. Nos acomodamos en alguna silla, inquietas, ardiendo quizá.

Es “innombrable” la artista y también este presente de “ahogo” que “apesta a gasolina” y a “lavanda emprendida”. En su laboriosa coreografía inicial sobre, debajo, ante, con la cama-ataúd –que vamos descubriendo también como su casa– y atada a una manga de decenas de pies de largo, conocemos a Prometea. Su lucidez demoledora –desata la manga– se manifiesta –desenrolla la manga– con un lenguaje discontinuo –desenmaraña la manga–, de sílabas entrecortadas –desanuda la manga–, entre lo sublime y lo prosaico –despliega la manga. Está extenuada en su apartamento con muchas esquinas rotas. Lo sabemos porque ella misma profiere una lista-inventario de escrines rasgados, losetas flojas, nevera que no enfría, puertas apolilladas y caseteras dañadas.

Prometea, por supuesto, es el nombre en femenino del titán come-fuego Prometeo, pero aquí la referencia es a un ángel caído. En la escena posterior, la queridísima y graciosísima vecina, amiga y cuidadora, Lázara, migrante cubana amante de la bohemia y la cultura, nos cuenta que, en uno de sus relatos, Franz Kafka –a quien Lázara llama “Kafkita”– representó a Prometeo, a los dioses, al águila del castigo y a la mismísima herida, cansados. “Figúrense que somos mitológicas en el cansancio”, exclama Lázara entre risas incómodas. La “artista estrafalaria”, Prome, como le dice Lázara, padece un cansancio infinito, está permanentemente insomne, encerrada, trastocada, alterada, giratoria, “sobre extendida”. Prometea, según descubriremos pronto, ha visto y vivido demasiado el infierno de la autoexplotación.

Por los cuentos de Lázara, nos enteramos de que Prometea fue una artista reconocida y admirada, “de camino propio”, como “el artista del hambre” de otro relato de Kafkita y como la recurrentemente presente escritora inclasificable Clarice Lispector. Pero para continuar haciendo su arte, aquello que la mantiene viva, en medio de “la lava económica”, Prome se vio obligada a ser la Emprendetrix de sí misma.

En el tercer momento de la pieza, tras una sinuosa transformación entre el cuento de Lázara sobre la performance y la performance misma, se recrea metateatralmente la pieza de la Emprendetrix que Prometea performeó en su balcón. La Emprendetrix se masturba en la baranda –que antes fue el cabezal de la cama– mientras seduce al público —los transeúntes en Río Piedras— para que la hale usando unos larguísimos elásticos amarillos, atados a un corsé que ella misma confeccionó, como los intrincados y simbólicos sombreros que le regala a Lázara. La manga larguísima de Prometea se refracta en el elástico larguísimo que ahora tenemos en las manos, de cuya sujeción depende que la Emprendetrix se mantenga en pie.

Pese a su nombre, ella no se somete ni nos somete por voluntad sádica. Más bien, busca su propia anuencia y la nuestra. “El sádico tiene necesidad de instituciones; el masoquista, de relaciones contractuales”, escribe Gilles Deleuze. Nos perturba ser cómplices de la dominadora de sí misma para explotarse a sí misma y, a la vez, nos perturba más abandonarla, abandonarnos, pues nos sentimos reconocidas y tan desnudas: “menos le temo a ser tocado que a ser visto”, continúa Deleuze. Testigos implicadas. Firmamos el contrato.

Luego de varios años de labor costera, erosionada, Teresa Hernández ha regresado a la sala cerrada del teatro sin abandonar la bravata, la marejada. Se me hace difícil no ver en el extraordinario personaje de Prometea –vida y muerte a un mismo tiempo– el mar picao, convulso, que se ha metido en tierra y ha llegado al corazón de Río Piedras. La bravata. De hecho, no me parece aleatorio que la última performance pública de Prometea fuera precisamente en el malecón bravío de Aguadilla, según Lázara nos cuenta, frente a una barra llamada “La buena suerte”. Allí, en un bosquecito costero sobreviviente a la deforestación rampante, Lázara consoló a su amiga tras la performance que parece haberla dejado totalmente exprimida. Las amigas –y es que esta pieza es tanto sobre la amistad como lo es sobre el arte– contemplaron en silencio la belleza efímera de la “instalación natural” del komorebi, la luz que atraviesa la enramada. Lo efímero, como las artes del cuerpo, como la última celebración jubilosa de Prometea en las calles de Río Piedras –acontecimiento que, un poco después, nos cuenta Teresa, quien se inserta momentáneamente en la pieza– es lo que nos salva. La única alternativa, ya Lázara nos lo había advertido, es “detenerse” y “compartir el silencio”.

Volvamos a Río Piedras, escenario del arrasamiento y la borradura neoliberal. Durante el segundo momento de la pieza, por medio de la cháchara de Lázara con vecinas invisibles pero muy reales, Prometea Cansada nos confronta con el régimen económico-político actual. A la gente la sacan de sus viviendas para construir hoteles y AirBnB’s, a las comunidades migrantes antillanas se les abusa sistemáticamente, el arte puesto en manos de las “industrias creativas” se convierte en poco más que “coffee shops y juice bars”, antítesis de las cafeterías como el artista del hambre lo es del emprendimiento. “Todo carísimo. Todo igual”. Y resulta que, encima, no nos “reinventamos” suficiente, no “rendimos” suficiente, no “producimos” suficiente… Nos aplastan, nos expulsan, nos asfixian, y tenemos la culpa de que así sea.

Esta pieza indiscutible, pero sofisticadamente feminista, reitera que las mujeres trabajadoras, obreras, empobrecidas, migrantes, nos llevamos la peor parte. Somos “el lomo de carga” cuya imagen la artista construye en escena con un montón de ropa sobre su cuerpo encorvado. Cuando decimos que estamos cansadas –que es casi todo el tiempo– nadie parece creernos. Creernos de veras. Solo quien lo vive sabe de la textura y la densidad del tiempo del hacer continuo, de la (re)producción de todo –la vida, la política, la sociedad, la comida, la alegría, la fiesta, el funeral. Es la gestión que no cesa, la que no aprendemos con teorías ni en webinars, sino en la carne de todos los días.

Hasta defender el arte contra la avalancha empresarial en este contexto intolerable es un trabajo que no acaba y muy pocos reconocen. ¿Qué duda cabe en Puerto Rico de que solo el pueblo salva al pueblo? Pero un sector de ese pueblo –sus artistas “independientes”, raras, trémulas y seguras– nos salvan especialmente el sueño, la imaginación y el pensamiento. Eso también es salvarnos la vida. Ojalá algún día nos creamos esa evidencia en este triste país y actuemos en consecuencia.

Prometea Cansada conjuga los múltiples lenguajes y medios de la siempre liminal práctica artística de Teresa Hernández: el cuerpo, el movimiento, la palabra, el gesto, el objeto, la imagen, la ficción-no ficción, el personaje-la persona-la personificación. El cuerpo de la artista, que nunca sale de escena, consigue, con una singular maestría del artificio teatral, la caracterización y el arte del movimiento en conversación con el espacio, el vestuario y el objeto, transformarse de Prometea a Lázara, a las vecinas invisibles Maricarmen, Nana y Luli, a la Emprendetrix, a lomo de carga, a Lázara de nuevo, a Teresa y, finalmente, a Prometea-Clarice Lispector en su última entrevista, que es también el último momento de la pieza antes de que la luz komorebi permanezca en la cama vacía. Por si fuera poco, el cuerpo de la artista también logra movernos, sin subidas ni bajadas de telón, del interior de un apartamento riopedrense, al pasillo exterior, al balcón, a Aguadilla, a las calles de Río Piedras, a un estudio de televisión.

Con una trayectoria desafiante, a pulmón, sin pactos con el enemigo y aquí, en las islas nuestras, durante más de treinta años, Teresa Hernández otra vez da cátedra, pero ahora tanto más madura, curtida y vital, de lo que significa un arte incapaz de contención ni captación en categoría alguna. Teresa “ha escogido su lugar frente a frente con el temor”. Por eso, es nuestra valiente heroína vencida e indócil.

*La compañía continua del piano y la voz de Alexandra Rivera acentúa y amplía el rango emotivo de la pieza, mientras que el impecable trabajo técnico y de diseño de iluminación de Juan Fernando Morales eleva la transmutación milagrosa del arte vivo. Otro de nuestros artistas estrafalarios, el gran performero y artista visual Freddie Mercado, llevó a la realidad física una parte importante de los vestuarios y sombreros, cuyos concepto y diseño son de Hernández. Mientras, Leilani Rodríguez ha realizado un trabajo imprescindible como asistente de producción. Además del teatro Victoria Espinosa en Santurce y el teatro Luis Rafael Sánchez en la UPR-Humacao, Prometea Cansada, que fue concebida y montada en el marco de la primera edición del Programa de Residencias Artísticas de la Oficina de Artes Escénicas del Instituto de Cultura Puertorriqueña, se presentó en Taller Libertá en Mayagüez, espacio estrafalario de arte y cultura gracias a la gestión de Vueltabajo Teatro, artistas igualmente excéntricos.

Aún queda una función de Prometea Cansada el 17 de mayo de 2025 a las 7pm en otro espacio que no es coffee shop ni juice bar: Foro Amalgama en la Playa de Ponce, movido por Matotumba, artistas también “de camino propio”. ¡No se la pierdan! Ustedes también son testigos implicadas.

 

*Nota: Las fotos incluidas aquí son de Zuleira Soto Román y esta servidora durante la función en Taller Libertá, Mayagüez, el sábado, 3 de mayo de 2025.

Editorial-Universitarios, hambre y la tijera de Trump 

 

Es una realidad conocida que en Puerto Rico existe inseguridad alimentaria entre diversas poblaciones, principalmente la infantil y la de adultos mayores. Un fenómeno mundial que aumenta exponencialmente cada día y año, en la medida en que sigue abriendo la brecha de desigualdad entre ricos y pobres en las sociedades del mundo.

Pero cuando la limitación de acceso a alimentos pica y se extiende entre la población universitaria- la que representa el cambio generacional entre sectores profesionales y trabajadores diestros en una sociedad- hay que considerarlo  como un problema social grave, prevalente y sistémico que puede incidir sobre la viabilidad de nuestro futuro como país.

Un estudio reciente del Instituto de Investigación Psicológica de la Facultad de Ciencias Sociales del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico ( UPR)  cumple el objetivo de poner al día la información sobre la inseguridad alimentaria entre nuestros estudiantes universitarios, un problema que les ha afectado por años, y que se ha ido agravando cada  vez más a raíz del recorte draconiano de la Junta de Control Fiscal (JCF) al presupuesto de la UPR. Esto ha llevado a un alza dramática en matrícula y otros servicios que provee la institución, sumado a las crisis recientes de huracanes, terremotos y la pandemia del Covid-19, entre otros, lo cual ha creado una creciente inestabilidad financiera y económica entre la población universitaria.

El estudio encontró que uno (1) de cada cuatro(4) estudiantes del Recinto de Río Piedras experimentó inseguridad alimentaria durante el año académico 2023-2024. También halló que un 62 por ciento de los estudiantes indicó que sobreviven con menos de $500 mensuales para cubrir todos los gastos de estudios y otros como  hospedaje, comida y transporte, entre otros. Entre estos, sufre principalmente la comida, porque es el único renglón variable en el apretado presupuesto estudiantil. El estudio también descubrió que un 9 por ciento de los estudiantes careció de un hogar en algún momento del año académico, ya por el cierre del  hospedaje o por falta de recursos para costearlo. Durante los años recientes, los costos de alimentos, vivienda, salud y transporte se han disparado, y las llamadas Becas Pell se quedan cortas para cubrir dichos aumentos constantes en el costo de bienes y servicios básicos.

Igual situación ocurre también en Estados Unidos, el país más rico, pero también uno de los más desiguales del mundo. Simultáneamente con el estudio realizado en Puerto Rico por profesores y académicos de nuestra UPR, la Oficina de Responsabilidad General del Gobierno de Estados Unidos ( GAO, por sus siglas en inglés) advierte sobre una realidad similar hallada entre las poblaciones de siete colegios universitarios estatales que formaron parte de un  estudio realizado por el GAO, con el objetivo de trazar recomendaciones para un esfuerzo conjunto entre los Departamentos de Educación y Agricultura de Estados Unidos para ayudar a los estudiantes a lograr un mayor acceso a los beneficios de alimentos que provee el gobierno federal.

Desde el año 2020, el GAO había reportado que una cuarta parte  de los estudiantes de colegios y universidades públicas en Estados Unidos tenían limitaciones en el acceso a alimentos. Según dicha agencia, la mayoría de estos estudiantes  no recibían la ayuda alimentaria del programa de alimentos federal SNAP, a pesar de que podrían cualificar para la misma. Un análisis del GAO del mismo año 2020 había estimado que el 40 por ciento de la población estudiantil de los sistemas públicos de Estados Unidos eran elegibles para recibir los beneficios alimentarios.

El GAO encontró también que una ley aprobada en julio de 2024 facultó al Departamento de Educación Federal a compartir con el Departamento de Agricultura y el programa SNAP los datos de las poblaciones estudiantiles con miras a desarrollar estrategias conjuntas para mejorar la comunicación y el acceso de estudiantes, de todos los niveles, al programa de alimentos federal.

Como resultado de esta iniciativa, oficiales de tres estados y siete colegios universitarios movilizaron su personal a los campus universitarios para orientar y cualificar los estudiantes para el programa SNAP, en un esfuerzo conjunto para tratar de frenar el incremento en las cifras de universitarios en inseguridad alimentaria, lo cual es un factor principal en las bajas de estudiantes de colegios y universidades públicas en Estados Unidos.

Sin embargo, en este momento,  todos los esfuerzos para combatir desde el Estado la inseguridad alimentaria de la población estudiantil y universitaria están en suspenso. A través de órdenes ejecutivas y de las recomendaciones del recién creado Departamento de Eficiencia Gubernamental de Estados Unidos (DOGE, por sus siglas en inglés) el presidente de Estados Unidos,  Donald Trump ha iniciado el proceso de desmantelar el Departamento de Educación Federal, le ha recortado presupuesto, personal y responsabilidad al Departamento de Agricultura Federal, y ha introducido cambios drásticos, recortes y restricciones a programas tales.como los subsidios de alimentos, las becas Pell,  los préstamos estudiantiles y otras prestaciones sociales de impacto directo en las poblaciones escolar y universitaria, las cuales forman parte de la discusión y aprobación del nuevo presupuesto federal en la Cámara y el Senado de Estados Unidos durante las próximas semanas. En resumen, la obsesión de Trump y los Republicanos con reducir el déficit y balancear el presupuesto de Estados Unidos a como dé lugar, sin duda resultará en una brecha de hambre y pobreza aún mayor que la actual, en este caso sobre las poblaciones estudiantiles y universitarias allá y aquí, sobre  quienes también se cifran las  esperanzas hacia el futuro. Este es el sombrío panorama inmediato del que nadie en el Gobierno de Puerto Rico quiere hablar y, mucho menos, enfrentar.

 

 

 

 

 

 

El obrerismo de Hostos[1]

 

Especial para En Rojo

¿Qué ideas tuvo Hostos sobre la cuestión obrera? ¿Qué opiniones expresó sobre la problemática que impactaba la vida de los obreros? ¿Qué iniciativas propuso?

Entre abril y noviembre de 1899, durante el tiempo que estuvo en Puerto Rico, Hostos dictó más de cuarenta conferencias públicas en el Salón consistorial de la Alcaldía de Mayagüez. En esa ciudad había fundado el Instituto Municipal de Mayagüez para atender su agenda educativa, que incluía clases nocturnas para obreros. Estas conferencias eran parte de un programa de educación cívica, que intentaba promover el conocimiento y la participación de los ciudadanos en la gestión pública.

Hostos comienza su explicación en la conferencia que dedica al concepto jurídico del hábeas corpus con una reflexión sociológica sobre la clase obrera:

Los obreros forman una clase social; pero no constituyen una casta. Por lo tanto, son parte del conjunto de ciudadanos activos que, en virtud de esa ciudadanía activa, gozan de todos los derechos del ciudadano y están compelidos por las leyes al cumplimiento de todos los deberes sociales, civiles y políticos. Toca, por lo tanto, a los obreros, como a cualesquiera otros ciudadanos, el deber de conocer los derechos y obligaciones concretos que toda ley, cualquiera que ella sea, les impone. Por lo tanto, les toca saber qué cosa es el derecho de «hábeas corpus» que en estos días acaba de reconocerse a los puertorriqueños todos (…)[2]

Que Hostos decidiera dirigir la palabra al sector obrero para explicar un concepto y un recurso que debía asistir como derecho a todos y todas los y las puertorriqueñas era un reconocimiento de los trabajadores y las trabajadoras como los más vulnerables y susceptibles de ser víctimas de la represión de sus derechos y de su libertad. La ley marcial que había sido impuesta con la ocupación militar de los Estados Unidos en Puerto Rico y la falta de legislación que definiera los derechos por parte del Congreso de los E.U. en aquellos momentos no permitían el pleno disfrute y ejercicio de los derechos constitucionales y ponían en riesgo la libertad de los ciudadanos, como aconteció con los más de cien puertorriqueños encarcelados por supuestos incendiarios durante los primeros meses de la ocupación estadounidense. Pero el General Davis, había decretado la aplicación de algunos de los derechos fundamentales, que incluía el del hábeas corpus.

Ya en sus artículos periodísticos, que luego aparecerían publicados en sus Obras completas, con los títulos de Mi viaje al sur y en Temas suramericanos,[3] se incluía una buena cantidad de reflexiones de Hostos sobre las necesidades de la clase obrera y las distintas maneras de apoyarla. En casos concretos hubo denuncias de opresión, de maltrato y de violaciones de los derechos naturales o civiles, con respecto a los trabajadores de las minas de Oroya, en Perú (“Los desamparados”); o la situación de los chinos por los contratos de servidumbre que habían pasado a ser un mecanismo de explotación, creando siervos o semi-esclavos de esa población inmigrante (“El chino”, “Los chinos”, “Otra vez”). Y también sobre los derechos que asistían a los trabajadores emigrantes cuando los contratistas violaban sus acuerdos o contratos con estos, incluyendo —según entendió Hostos con una mirada justiciera —el cese de obligaciones y el derecho de regresar al país de origen (“Trabajadores chilenos”).

En los escritos de Hostos hay una visión que dignifica a los obreros:

Para que un trabajador sea bueno es necesario que goce por completo del fruto de su trabajo; y para que ese fruto del trabajo aumente la prosperidad personal y colectiva, es necesario que el trabajador se sienta dueño de sí mismo, de su actividad, de su inteligencia, de su trabajo, y sepa que puede, mediante él y el derecho de disponer de él, mejorar las condiciones de su vida.[4]

En Buenos Aires Hostos exploró lo que era entonces una innovación: residenciales para obreros (“Barrios obreros”), y a pesar de su preocupación inicial de que no fueran comunidades que aislaran a los residentes del resto de la sociedad, su visita a esos residenciales le convenció de que esas comunidades contribuirían a mejorar la vida de los obreros.

En Puerto Rico, Hostos recibió el endoso de los trabajadores de Ponce, quienes, el 6 noviembre de 1898, en asamblea reunida en esa ciudad, le ofrecieron su apoyo unánime para que fuera el representante de los obreros en la Comisión Puertorriqueña a Washington.[5]

Como queda claro en las frases que prologan la conferencia sobre el hábeas corpus, las iniciativas que Hostos proponía eran inclusivas de la clase obrera, como lo fueron las escuelas nocturnas que fundó en el Instituto Municipal de Juana Díaz y el de Mayagüez. Publicaba artículos en la prensa obrera de Mayagüez, tales como El Obrero y El amigo del obrero, y las propuestas económicas que adelantó en la Comisión Puertorriqueña en Washington son parte de lo que ahora llamamos la economía solidaria, varias basadas en el cooperativismo y el estímulo del empresarismo de beneficio social. Propuestas como esas habrían contribuido a atender las necesidades de los trabajadores y desarrollar la economía.

A estas iniciativas hay que añadir la visión democrática participativa que caracterizó el pensamiento inclusivo de Hostos. Entre los escritos que he recuperado, hay un artículo de Hostos en el que clama y reclama la participación irrestricta de los ciudadanos en las elecciones. En “El impuesto del voto”,[6] Hostos plantea el carácter antidemocrático de la propuesta para establecer un impuesto de un dólar para que los electores pudieran ejercer su derecho al voto. (En aquel momento un dólar equivalía a $35.76 en el presente.)[7] Hostos ridiculizaba la medida tildándola de “disparate” cuando escribía:

Ya sé que esto es un imposible, porque de otro modo, será el colmo de los disparates y hasta ahora no se nos ha ocurrido tener por loco al secretario civil, ni por inhábil ni impolítico al General Davis (…)

Y la ponía en perspectiva:

en ningún país civilizado se ha realizado jamás obra tan anti-democrática, sino por el contrario, tendiéndose siempre al sufragio universal se ha procurado dar al pueblo la mayor suma posible de facilidades para la libre emisión del voto, quitándose toda traba, influencia, coacción o monopolio.

Además del impuesto al voto, se contemplaba entonces también añadir el requisito de alfabetismo, lo que significaba que la mayoría de los potenciales votantes, en un universo que excluía a las mujeres, no serían aptos para votar por no saber leer ni escribir o por no ser propietarios. La Ley Foraker, impuesta por el Congreso de los E.U. el año siguiente, 1900, logró adelantarse en la dudosa hazaña de restringir el derecho al voto. Esta contenía la aplicación alternativa de uno de esos dos requisitos de elegibilidad, lo que limitaría considerablemente la participación electoral. Era objetable no solo por su evidente corte colonial, sino también por las restricciones que imponía al voto ciudadano. Como era de esperarse, el universo de los votantes fue sumamente reducido y excluyó no solo a las mujeres, sino también a las clases populares.

No sorprende el hecho de que en las elecciones del 1900, de una población de casi un millón de habitantes, los votantes no sobrepasaron los 75,000. (La cifra se refiere a la elección de los miembros de la Cámara de Diputados. Los totales fueron menores para la elección de los alcaldes y la del comisionado residente.) Las elecciones, en lugar de ser un instrumento de participación democrática, se habían convertido en un sistema de exclusión ciudadana.[8]

Por otra parte, el apoyo que recibió Hostos de la clase obrera, en aquel tiempo desprovista del derecho de asociación, de sindicación y de trato digno, también generaría la desconfianza, y hasta la aversión, de los hacendados y de la incipiente clase adinerada, endeble, pero dispuesta a asociarse con el nuevo régimen con el propósito de afianzar su posición. Pero el luchador en Hostos estaba comprometido con una democracia inclusiva y un civismo participativo, y no cejó en su empeño de abrir las puertas a la participación de los trabajadores.

Después de la inmensa devastación, las más de 3,000 muertes mal contadas y la pérdida casi total de las cosechas, que produjo el Huracán San Ciriaco a su paso por Puerto Rico, el 8 de agosto de 1899, Hostos lideró una iniciativa de tipo económico para encarar la situación. Se planteaba gestionar la obtención de un préstamo por la cantidad de $8 millones[9] para activar la economía de toda la Isla, y ese préstamo serviría como efectiva ayuda a la clase obrera, según el texto de la conferencia de Hostos. Esa propuesta obtuvo el apoyo masivo de una asamblea de pueblo, de la Asamblea Municipal de Mayagüez en sesión extraordinaria, y del propio alcalde St. Laurent. Se le sometió entonces al gobernador militar estadounidense de turno, el General Davis. A pesar del apoyo unánime en la Asamblea Municipal y del alcalde de esa ciudad, la propuesta del préstamo no se logró, pues las autoridades militares que gobernaban la Isla ni siquiera lo consideraron.

Es evidente que la convicción igualitaria y justiciera de Hostos le llevaría a validar los reclamos de la clase obrera y a proponer medidas que mejoraran sus condiciones económicas. Los obreros así lo entendieron y le ofrecieron su apoyo.

Notas

[1] Texto basado en el que aparece en el libro Documentos de la Liga de Patriotas Puertorriqueños, Comisión Nacional Hostos 180, Serie Cuadernos Hostosianos, 2024. El autor es co-coordinador de la CNH180.
[2] “El hábeas corpus”, Madre Isla, O.C.-1939, p. 43; P.R.M.I (Primera parte), O.C., Ed. Crít, pp. 266-267.
[3] Ambos están recogidos en sus O.C.-1939, ob. cit.
[4] “Los chinos”, Temas Suramericanos, Tomo VII, O.C.-1939, p. 173.
[5] “La reunión de ayer”, La Democracia, Ponce, 17 de noviembre de 1898, p. 2. Por internet, puede accederse a: Chronicling America, https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn90070270/1898-11-07/ed-1/seq-2/.
[6] El País. Diario Republicano. San Juan, Puerto Rico, Año V, No. 228, Septiembre 28 de 1899, p. 2.
[7] El cálculo se hizo usando el CPI Inflation Calculator : https://www.officialdata.org/us/inflation/1900?amount=1.
[8] Juan José Nolla Acosta, Puerto Rico Election Results 1899-2012, Google Books, https://books.google.es/books?id=w_SaBAAAQBAJ&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false, pp. 15-21. Ver también: Fernando Bayrón Toro, Elecciones y partidos políticos de Puerto Rico, 1809-2000, Editorial Isla, 2000, p. 115.
[9] Los veintiún millones de dólares de esa época equivaldrían hoy a $754, 001, 204.82, de nuevo utilizando el CPI
Inflation Calculator: https://www.officialdata.org/us/inflation/1800.

Medio ambiente, minería y defensa costera

Red de Esperanza y Solidaridad (REDES) les invita al taller Medio ambiente minería y defensa costera con el profesor Neftalí García.La actividad se llevará a cabo el sábado 17 de mayo de 9am a 12md. en la Capilla Santa Mónica, sita Carr.183 intersección 928, Bo. Florida en San Lorenzo. Les esperamos.

Para más información pueden llamar al 787 747 5767