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¿Quién me representa?

 

 

ccotto@claridadpuertorico.com

¿Quién me representa? Si esa es la pregunta que usted elector se hace de cara a estas primarias y próximas elecciones generales, sepa que la organización Espacios Abiertos (EA) ya tiene disponible y  actualizada su plataforma QuienMerepresentaPR.Com

Esta plataforma, que contiene información sobre las personas que son candidatos a puestos políticos, fue estrenada por EA en el 2020. Aunque para Puerto Rico es una herramienta relativamente nueva,  esta se usa en muchas partes del mundo y en la mayoría de las jurisdicciones de Estados Unidos. En conferencia de prensa, la directora ejecutiva de EA, Cecile Blondet Passalacqua, ofreció información respecto al contenido de la plataforma y otros datos estadísticos que reflejan un panorama político del país. La plataforma ofrece datos de 762 candidaturas de nivel municipal, estatal y federal.

“Esta es una herramienta única en su tipo, accesible a todo el público y con la opción de verla en alto contraste para las personas con visión limitada. Es de fácil acceso con cualquier dispositivo con Internet y no requiere dar información personal para poder navegar y obtener la información de todas las candidaturas. Nuestra meta con QuienMeRepresentaPR.com es que se convierta en la brújula de más de dos millones de electores hábiles en Puerto Rico en su proceso decisional electoral”, indicó.

La plataforma presenta a los candidatos por orden alfabético, con los nombres y fotos según aparecen en la papeleta, si son incumbentes, la insignia de su partido o si son independientes. Ofrece acceso para enviar correos electrónicos al candidato, llamar por teléfono o ver sus redes sociales. Para el caso de los incumbentes, también se tiene acceso a la página del Contralor Electoral, a la página del Contralor de Puerto Rico, a la Oficina de Ética Gubernamental y a la de la misma Comisión Estatal de Elecciones (CEE).

En la plataforma no se establecen criterios ni análisis sobre las posturas de los candidatos. El propósito de EA con la página es desarrollar las capacidades cívicas de las y los puertorriqueños para que participen de manera activa y más efectiva en el ámbito político, social, económico e institucional.

Al igual que sucedió en el 2020, en que EA tuvo que acudir a los tribunales para que la CEE les proveyera la información sobre los candidatos, para actualizar la plataforma han tenido que volver a los tribunales debido a que la CEE se niega a proveer la foto y las edades de los candidatos, expresó Blondet Passalacqua.

Aunque el Tribunal de Primera Instancia (TPI) le dio la razón a EA, la CEE acudió hasta el Tribunal Supremo de Puerto Rico para evitar entregar la información y, aunque el tribunal declaró un ‘no ha lugar’, hasta la fecha no ha entregado la información de las edades de legisladores municipales y todos los políticos incumbentes. Espacios Abiertos ha tenido que acudir una vez más al tribunal. La directora ejecutiva indicó que está pendiente una vista en el TPI para atender la solicitud. Según la CEE, reveló,  la información de las edades es confidencial.

Además de la importancia de la lógica de que las personas conozcan por su cara y nombre a los candidatos, el asunto de las edades no es, como dice la CEE, confidencial, sino de interés público. Sirve  para poder establecer un criterio estadístico sobre quiénes ocupan los puestos, expuso, y recordó que la edad es un requisito según el puesto a aspirar.

Blondet Pasalacqua rajo el ejemplo del Proyecto 85, de paridad representativa a base de género, que promueve  y visibiliza el que haya más mujeres en puestos electivos. Sin embargo, esta información no es publicada por la CEE. Debido a la negativa de la CEE, en el caso en que aparecen las fotos, estas fueron provistas por los mismos partidos. La directora ejecutiva de EA dijo que los partidos PNP y Proyecto Dignidad se negaron a que se entregara la información sobre las edades, por lo que, ante la división de los partidos, la presidenta de la CEE decidió en la negativa.

Sobre la importancia del dato de las edades expresó: “La falta de representación de los jóvenes, esa apatía de la juventud, de alguna manera puede estar en las pocas posibilidades que tienen los jóvenes de insertarse en la discusión política”.

Datos electorales de interés

La ciudadanía puede acceder a información de las 762 candidaturas a 158 puestos electivos principales (gobernación, comisaría residente, 78 alcaldías y 78 legisladores) de las elecciones generales.

Existen 1,092 escaños a las legislaturas municipales de los 78 municipios, las cuales varían en tamaño, entre 5 y 17 cada una, datos que se incluirán en la plataforma, concluida las primarias. Hay 191 candidatos que son incumbentes, ya sea aspirando al mismo escaño o a uno diferente.

Para las primarias del 2 de junio, en la plataforma están los perfiles de 272 aspirantes, 170 del PNP y 102 del PPD. El PNP tiene primarias en 6 de los 8 distritos senatoriales (Distritos 2, 3, 4, 5, 6 y 7) y en 22 de los 40 distritos representativos.

El PPD tiene primarias en 4 de los 8 distritos senatoriales (Distritos 3, 4,6 y 7) y en 10 de los 40 distritos representativos. A nivel municipal, el PNP tiene contienda primarista en 29 de las 78 alcaldías, con un total de 65 aspirantes a alcalde. El PPD tiene en 21 de las 78 alcaldías, con un total de 49 aspirantes a alcalde.

 

 

 

Indignación mundial por el ataque israelí a un refugio en Rafah

La ONU pidió a Israel una investigación «exhaustiva y transparente»

 

Israel enfrentó este lunes una ola de condenas internacionales por un bombardeo que, según las autoridades de Gaza, mató a 45 personas en un campo de desplazados en Rafah, en el sur del territorio palestino. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lamentó un «accidente trágico» y anunció que su gobierno estaba investigando lo sucedido. El ministerio de Salud gazatí denunció la muerte en un ataque aéreo israelí de dos trabajadores sanitarios del hospital Kuwait, el único que presta servicios en el centro de la gobernación de Rafah.

Repudio generalizado

El ministerio de Salud de la Franja informó que el ataque del domingo en Rafah dejó como saldo 45 muertos y 249 heridos. Según el Ejército israelí, el bombardeo tenía como objetivo a milicianos de Hamas y los aviones lograron golpear una instalación del grupo islamista, matando a dos altos cargos. La ONU pidió a Israel llevar a cabo una investigación «exhaustiva y transparente» sobre el bombardeo y Estados Unidos urgió al país a «tomar todas las precauciones para proteger a los civiles».

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo en la red social X que «estas operaciones deben cesar» y el jefe de política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, afirmó estar «horrorizado» por la noticia. «Estamos investigando. Cualquier pérdida de vidas, de vidas civiles, es grave y terrible», declaró Avi Hyman, vocero del gobierno israelí, asegurando que Israel «intenta limitar las víctimas civiles».

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea acordaron solicitar una reunión del Consejo de Asociación UE-Israel para que este país responda sobre el respeto a los derechos humanos con el que se comprometió en el marco de sus relaciones con el club comunitario. «No nos podemos permitir la asfixia de la Autoridad Palestina por una acción indiscriminada del gobierno de Netanyahu», indicó el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Josep Borrell.

El bombardeo se produjo horas después de que Hamas disparara cohetes contra la ciudad israelí de Tel Aviv y otras zonas del centro de Israel. Según la agencia de protección civil de Gaza, el bombardeo provocó un incendio que arrasó un campo de desplazados en el noroeste de Rafah. «Vimos cuerpos carbonizados. También vimos amputaciones, niños, mujeres y ancianos heridos», declaró Mohamed al Mughayyir, un empleado de la agencia.

En una audiencia en la Knesset (Parlamento israelí) con familiares de rehenes sobre la guerra en la Franja, el primer ministro Benjamin Netanyahu indicó: «Estamos investigando el caso, esa es nuestra política. Para nosotros, cada daño a civiles no involucrados es una tragedia«. Netanyahu participó en una sesión extraordinaria en la Knesset a pedido de 40 diputados, que obliga al primer ministro a asistir a la sede parlamentaria.

«Ataques deliberados y repetidos» 

Los ataques israelíes no cesaron este lunes y se cobraron la vida de dos trabajadores sanitarios del hospital Kuwait, ubicado en el centro de Rafah. Las dos víctimas fueron identificadas como Rashid Muhammad Saeed Barhoum, de 23 años; y Musab Sami Dakhlallah Al Arja, de 22 años. Se encontraban de servicio mientras fueron atacados por «aviones de combate de la ocupación», denunció el director del hospital, Suhaib Al Hams.

Fuentes locales confirmaron que los últimos 25 trabajadores que quedaban en el hospital fueron evacuados tras el ataque. «La ocupación tuvo como objetivo a dos miembros del personal que trabajaban en el hospital», lamentó Al Hams en un comunicado en el que agregó que, por tercer día consecutivo, las tropas israelíes «impidieron el suministro de combustible necesario para su funcionamiento».

El director del hospital criticó que las tropas israelíes «ataquen deliberada y repetidamente» los alrededores. En un informe reciente, el ministerio gazatí alertó que se registraron más de un millón casos de enfermedades infecciosas en diferentes centros sanitarios del enclave desde el estallido de la guerra, muchos de los cuales fueron diagnosticados como hepatitis A «por el hacinamiento y los bajos niveles de higiene de los refugios».

Investigan la muerte de un guardia

El Ejército egipcio anunció la apertura de una investigación tras la muerte de un guardia fronterizo en un tiroteo en el límite con Rafah. La cadena egipcia Al Qahera News, cercana a los servicios de inteligencia, informó citando a un funcionario de defensa que, según los elementos preliminares de la investigación, hubo un tiroteo entre el Ejército israelí y miembros de «la resistencia palestina, lo que provocó disparos en varias direcciones».

En ese momento la guardia fronteriza «tomó medidas de precaución y se ocupó del origen de los disparos», agregó el medio. Desde que estalló la guerra en Gaza entre Israel y Hamas el 7 de octubre, Egipto ha buscado un equilibrio entre su voluntad de mantener la solidaridad con los palestinos, sin perjudicar su vínculo con Israel. Egipto, mediador clave en el conflicto, fue el primer país árabe en firmar la paz con Israel en 1979.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

Un Nobel para Milei

 

 

 

Lamentablemente la política argentina se ha deslizado por un tobogán en donde a un disparate se le suma otro cada vez peor. A la interminable colección aportada por las sucesivas declaraciones del presidente Javier Milei, a saber: la Argentina como la mayor potencia mundial a fines del siglo diecinueve; predicciones totalmente infundadas del riesgo de una inflación anual del 17.000 por ciento si no se aplica la política de la motosierra y la celebración con un grito de gol de una exorbitante tasa de inflación mensual del 8.8 por ciento en abril, entre muchas otras, hablan con elocuencia que la dirigencia de este país se encuentra encerrada en una burbuja en donde cualquier dislate se convierte en un ejemplo de sensatez y se convierte en política gubernamental.

Adam Smith, un autor fundamental al cual Milei conoce apenas de oídas pues jamás lo ha estudiado (o si lo hizo no entendió un ápice) escribió en uno de los pasajes más luminosos de La Riqueza de las Naciones que “lo que es prudente en la conducta de una familia nunca será una locura en la conducta de un gran reino.” Ante el inaudito triunfalismo con el que nuestro presidente celebra los “logros” de su pésimo gobierno por haber reducido el déficit fiscal incumpliendo todos los compromisos establecidos por la legislación y la Constitución argentina cabe preguntarse, con Adam Smith, si esta política sería una muestra de virtuosa “prudencia” en la conducta de una familia. Es decir, si se debería considerar como modelo a emular al jefe o jefa de un hogar que no paga el alquiler de su vivienda, las facturas de gas y electricidad y el ABL, ni la escuela privada de sus niños, ni la prepaga (si la tiene), que se abstiene de comprar comida y ropa para los integrantes del grupo familiar y que tampoco paga los impuestos que le corresponden y deja impagas todas sus deudas y que, para colmo, se ufana de que con sus ingresos puede ahorrar dinero. La respuesta del filósofo y economista escocés sería fulminante: si el gobierno de un país repite la locura de esa familia estamos en presencia de un muy mal gobierno, cuyo desenlace no puede ser otro que un catastrófico desplome de la economía y una conmoción social y política de fenomenales dimensiones. Los himnos triunfalistas entonados por Milei, algunos miembros de la decadente casta política y sus serviciales periodistas de los medios hegemónicos son prueba de la locura oficial. Éstos, los dizque periodistas, sería bueno que tomasen un seminario con Ione Wells, la joven periodista de la BBC que en su entrevista vapuleó y ridiculizó al presidente argentino demostrando que no tiene la menor idea de lo que ocurre fuera de la tóxica burbuja en la que habita junto con su hermana y algunos de los miembros del séquito presidencial. Que ignora los precios básicos de los bienes de consumo popular y que disfruta, con una sádica sonrisa, cuando anuncia nuevos despidos en la administración pública, avances en su irresponsable destrucción del estado nacional o la imperdonable cesión de nuestra soberanía a manos de grandes conglomerados empresariales o sus gobiernos preferidos: los de Estados Unidos e Israel. Pero la historia sigue su curso -y eso lo aprendió duramente el menemismo, del cual Milei es su más rotundo continuador- y más vale que él y sus más cercanos colaboradores caigan en la cuenta de que sus éxitos son apenas “pobres triunfos pasajeros”, como reza la poesía de Celedonio Flores, y se vayan preparando para que más pronto de lo que se imaginan tengan que rendir cuenta de sus actos ante la justicia, tal como le ocurriera a Carlos Saúl Menem.

Argentina, un país que da para todo … por ahora; no hay desvarío que sorprenda. Ahora Scioli está pensando en que si «todo sigue así» (es decir, todo marcha viento en popa) a @JMilei habría que otorgarle un Nobel de economía. Un disparate más y van … https://t.co/Ht843O5l4G

— Atilio Boron (@atilioboron) May 17, 2024

El remate de esta sarta de disparates llegó ayer a límites insospechados y estuvo a cargo nada menos que de Daniel Scioli, que con la furia de los conversos declaró que “si esto sigue así a Milei tendrán que darle el Premio Nobel de economía”. Parecería que este pertinaz oficialista está haciendo méritos para ingresar en la brumosa burbuja del oficialismo y caer en un desvarío como el que estamos comentando que revela la astronómica distancia que separa lo que ocurre en la vida real de la economía argentina y las abstrusas elucubraciones de Milei y sus compinches. Es cierto que el Nobel de economía está muy desprestigiado, pero Milei y los dudosos escritos de su autoría no le alcanzan siquiera para que alguien deseoso de congraciarse con él -y hay unos cuantos- lleve su obra y deposite su nominación en las puertas de la Real Academia de Ciencias de Suecia. Estamos a la espera de próximos y aún más inimaginables dislates, mientras el Titanic en el que estamos viajando se hunde rápidamente y los atribulados pasajeros empiezan a tomar conciencia del desastre que se avecina y la necesidad de hacer algo para evitarla.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

 

Representaciones de Estados Unidos en el siglo 19 puertorriqueño: notas iniciales

 

 

Las relaciones económicas y culturales entre Puerto Rico y Estados Unidos crecieron de forma dramática a partir de la implementación de la Real Cédula de 1815. Aquel documento autorizado por Fernando VII, “El Deseado”, a su regreso al poder, ratificó la fragilidad de las prácticas económicas intervencionistas y monopólicas de raíces mercantilistas en un orden internacional nuevo. En el contexto de las luchas separatistas hispanoamericanas el crecimiento de la actividad económica y, claro está de los recaudos del estado, requeriría el desarrollo de relaciones más intensas con el que se perfilaba como el adversario principal de España en el hemisferio: Estados Unidos.

La articulación de las reglas de 1815 se apoyó en el intercambio de bienes de capital y consumos de aquel país y el aprovechamiento de la producción azucarera puertorriqueña. Las autoridades hispanas confiaban en que Puerto Rico seguiría siendo español, pero el temor de que el “virus del separatismo” prosperara en la colonia se generalizó en las esferas de gobierno.  Las prevenciones respecto de que grupos de interés de Estados Unidos o de la Gran Colombia fundada en 1819, animaran el movimiento separatista con fines anexionistas a uno u otro poder, emergieron entre los sectores de poder de inmediato. Dos conjuras, una de 1822 y otra de 1823, atribuidas a Luis Guillermo Doucoudray Holstein y a Antonio Valero de Bernabé respectivamente, ratificaron el recelo[1]. Las reflexiones de Pedro Tomás de Córdova[2], Secretario del gobernador Miguel de la Torre, están plagadas de afirmaciones de esa índole cercanas a las teorías de la conspiración. Todo sugiere que la nacionalidad española se bruñó alrededor de unos miedos precisos. Así como la invasión francesa de 1808 insufló a su identidad con un aliento antifrancés que giraba alrededor de los fantasmas de 1789, la situación surgida a partir del 1815 alentó el celo nacional con un fuerte componente anti sajón.

Representaciones políticas: integristas y separatistas 

 La situación era delicada y algo confusa. Aunque la fidelidad de las elites criollas de Puerto Rico a España era incuestionable y el “virus del separatismo” si bien contaminó a algunos sectores como temía Córdova, no alcanzó el éxito, nadie podía negar la admiración que despertaban los logros materiales y jurídicos de Estados Unidos en el liderato liberal y en un sector del conservadurismo. En términos generales el amor a España no inhibía ni estaba competido con la admiración a Estados Unidos. Los discursos económicos y políticos progresistas no iban de la mano. L fidelidad política no obligaba a la fidelidad económica. El progreso era un discurso que se ubicaba más allá de las especulaciones nacionalistas de la hispanidad en el siglo 19. Por eso, los criollos de tendencias liberales reformistas y autonomistas, que eran integristas convencidos siempre ansiosos de que se les reconociera como iguales por los peninsulares, vacilaban entre simpatía y la antipatía cuando del sajón, identificado como “norteamericano”, se trataba. La ambigüedad penetraba su representación de aquel poderoso competidor.

Los costos políticos de aquel doble discurso eran altos. En aquel complejo contexto aquella anfibología podía conducir a que se les acusara de separatistas. Los liberales resentían tanto que se les acusara de independentistas como de anexionistas porque ambas posturas implicaban una traición a la nacionalidad con la que se identificaban. La lealtad retórica duró hasta los días difíciles del 1898. Todavía en marzo de aquel año los autonomistas en el poder, agradecidos por un régimen concedido  con prisa bajo la amenaza de una guerra, confiaban en que el heroísmo hispano echaría al sajón del territorio como lo habían hecho en 1797 con los ingleses.[3] La situación solo cambió una vez ocupado el territorio y declarado el cese al fuego cuando los autonomistas, fusionistas y ortodoxos, aceptaron sin resistencia la separación de España y comenzaron a elaborar alianzas tácticas con el nuevo soberano. El referido espíritu anti sajón disuelto en el meandro de la invasión de 1898 renacería, con nuevos contenidos en un contexto diferente, en el seno del nacionalismo puertorriqueño posterior al 1920. La deuda del discurso nacionalista de 1920 y 1930, el moderado y el radical, con el discurso liberal reformista, es un tema que valdría la pena tratar en algún momento.

Representaciones sociales: esclavismo y abolicionismo

 Otro elemento clave para la figuración de la imagen de Estados Unidos en la clase política puertorriqueña fue la experiencia de la esclavitud. Aquel sistema laboral fue una nota común en ambos escenarios hasta 1865. La experiencia compartida favoreció la identificación de numerosos sectores de interés de Puerto Rico con el sur esclavista y agrario estadounidense. Aquel era un mercado importante para los productos tropicales y un suplidor de mano de obra para su reproducción. Hasta el final de la Guerra Civil, incluso muchos conservadores españoles estaban en posición de identificarse de algún modo con aquel país a pesar de las aprensiones políticas manifiestas en la retórica de Córdova y de la Torre, entre otros, y la retórica abolicionista de ciertos sectores liberales de aquel país. La situación cambió en el contexto de la Reconstrucción posguerra civil entre 1865 y 1877. Estados Unidos sin esclavitud tendría que ser resignificado.

La Reconstrucción, me parece importante resaltarlo, coincidió con lo que se ha denominado el Ciclo Revolucionario Antillano (1865-1878).[4] Desde la perspectiva de los abolicionistas el cese de la esclavitud en Estados Unidos al cabo de la guerra resaltaba aún más el carácter reaccionario y tozudo de España ante el “problema social”, eufemismo común para denominar aquel régimen laboral. Entre los defensores del abolicionismo, fuesen gradualistas y moderados o inmediatistas o radicales, se generalizó la práctica de invocar el ejemplo estadounidense de una diversidad de formas. La situación era complicada. El Ciclo Revolucionario Antillano puede ser interpretado como una intensa crisis política asociada al aumento de la presión abolicionista y separatista de tendencias independentistas y anexionista. Pero la crisis política se combinó con un importante desajuste en el mundo azucarero. Después de todo, lo que he llamado el “orden de 1815”, celebrado por la historiografía puertorriqueña emergente del siglo 19 por su eficacia tanto por historiadores conservadores como liberales, había terminado a mediados de la década de 1840.

Al interior del liberalismo integrista defendido por reformistas y autonomistas, la percepción de que la abolición de la esclavitud era un peldaño que había que subir para asegurar la ruta del progreso se incrementó. Lo mismo puede afirmarse de los abolicionistas que asociaban aquel reclamo como una necesidad en el tránsito hacia la separación para fines independentistas o anexionistas. Después de 1865, por ejemplo, un Puerto Rico esclavista no era un buen candidato a la anexión. Como se sabe, la Revolución de Septiembre de 1868 abrió las puertas para la redacción de un decreto de abolición en 1873. El proceso fue comedido y gradual, requirió leyes preparatorias y acabó por someter a los libertos, concepto que acabó por transformarse en un estigma social, a una condición de desigualdad ante la ley en Puerto Rico por un término de 5 años. El temor que, sobre la base de profundos prejuicios raciales animó la reforma de 1873, era extraordinario.

No todos los abolicionistas comprometidos celebraron el hecho. Dentro del sector separatista independentista, dominado por los inmediatistas o radicales, produjo incluso molestia. Betances sugería que el “ruido” que se hacía con la abolición era desproporcionado y que “lejos de ser (un acto) espontáneo” se anunciaba cuando “no ha sido posible eludirlo por más tiempo”.[5] Aquel no era un acontecimiento digno de ser celebrado, sugería, e invitaba a España a mirarse en el espejo de Estados Unidos a la luz de su guerra civil. El dato es valioso. En alguna medida aquel país sin esclavitud y donde el trabajo libre era la ley, se ratificó en el espectro político puertorriqueño como el modelo adecuado para “ser modernos”. Este no es el lugar para documentar la representación de ese fenómeno en el pensamiento integrista (liberal o conservador) o separatista (independentista o anexionista) pero la revisión de un caso emblemático servirá para calibrarlo.

Me refiero al Proyecto para la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, manifiesto presentado en la Junta Informativa de Reformas de 1867 de Madrid, a pesar de la oposición de la mesa presidencial y de que el tema no estaba en agenda. Leo este documento como el testimonio más preciso del variopinto liberalismo en su tiempo y como una de las articulaciones más precisas del liberalismo puertorriqueño de la era del Ciclo Revolucionario Antillano. Si se interpreta la Junta de 1867, lo que me parece ajustado, como un preámbulo de la Insurrección de Lares de 1868, repensar el episodio con una mirada fresca puede ser de un valor incalculable. La convocatoria a la Junta en 1865 había estimulado una convergencia entre abolicionistas de afiliación integrista, es decir, liberales reformistas, y separatistas en general. José Julián Acosta y Francisco Mariano Quiñones traducían a los primeros; Segundo Ruiz Belvis y su asesor Ramón E. Betances Alacán, quien había pretendido la representación puertorriqueña en la reunión de Madrid, a los segundos. Antes y después del evento de 1867, el liderato de ambos sectores se había consultado sobre ese y otros temas.[6]

Los separatistas, por su parte, se encontraban en un momento de inflexión que tenía que ver en gran medida con Estados Unidos. Desde 1865 cubanos y puertorriqueños en el exilio se debatían entre la estrategia independentista y la anexionista para culminar la separación del país sin que aquel asunto afectara sus lazos de solidaridad. El balance ideológico en el liderato de Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico es un ejemplo de ello. La cuestión de una confederación antillana para una u otro fin, como se sabe, no estaba en el panorama todavía y solo maduró después del 1868.

En los capítulos 3, 4 y 5 del Proyecto… se invocó el caso de Estados Unidos al menos 4 veces con el fin de llamar la atención de España sobre la necesidad de una abolición inmediata y sin compensación a los esclavistas.[7] Tómese en cuenta que la abolición no era otra cosa que un proceso de expropiación forzosa que ratificaba la condición de res o cosa del esclavo, considerado este una forma de propiedad más, por lo que la indemnización por la pérdida de ese bien era un aspecto importante.  Nótese que lo que se pedía, a sabiendas de que sería negado, era algo por completo distinto a lo que impuso el gobierno de la Revolución de Septiembre en 1873 en Puerto Rico. Razones tenía Betances para devaluar la emancipación en 1873.

La primera referencia en el Proyecto… era para afirmar la tesis de que el trabajo libre era más “fecundo” y “barato” que el trabajo esclavo. La argumentación delataba la superexplotación con un “mínimo de subsistencia” a la que sometían algunos esclavistas de aquel país a sus trabajadores a fin de justificar lo contrario (61). La segunda aparecía al enumerar los avances de la emancipación durante el siglo 19 y celebraba la abolición en aquel país “después de una guerra sin ejemplo” mientras asumían, erróneamente, que aquella significó la “consagración de sus derechos” (66).

La tercera alusión poseía una peculiar importancia que podía ser considerada incluso premonitoria. Utilizaban el temor español a la “intervención de pueblos extraños en la vida de las Antillas”, fobia in crescendo desde 1815, para mover su voluntad política. Al afirmar que ese peligro era “mucho mayor” para una España esclavista desde el fin de la guerra civil, liberales reformistas y separatistas apelaban al fantasma de la agresión sajona y del anexionismo. Le recordaban a España que Estados Unidos, “que no han desistido nunca de ser el pensamiento y la cabeza de América”, podían consagrar sus esfuerzos a forzar la abolición de la esclavitud desde afuera e imponérsela en el futuro. El otro fantasma al que apelaban para mover el ánimo de España era la posibilidad de una “guerra de razas” tan temida en un orden dominado por el racismo institucional. Los negros esclavos de los ingenios insulares, conocedores de que sus “hermanos de los Estados Unidos” habían conseguido su libertad en medio del “ruido de las armas”, podrían reproducir el hecho en el país y alzarse contra sus amos (68).

La cuarta era una referencia para atenuar el temor a un levantamiento de los libertos una vez disuelta la institución, preocupación que incluso compartían algunos abolicionistas moderados y radicales. Dejando el caso de Haití a un lado, alegaban, los procesos de abolición por lo general no había estimulado las venganzas raciales. En Estados Unidos, afirmaban, gracias a un orden de hierro y a una “inhumanidad hasta un extremo que pone espanto en el ánimo”, ese tipo de confrontación no se había dado (70). En general, dado que asumían que el trabajo era una condición “natural”, aseguraban que los libertos, una vez festejaran y holgaran, regresarían sin remedio a las labores que el hábito, la necesidad y el mercado les habían impuesto (74). Un último detalle. No deba pasarse por alto que el lema que abría el Proyecto… era una cita de una Historia de los Estados Unidos escrita por Eduardo Renato Lefebvre de Laboulaye entre 1855 y 1866, un autor al cual Betances Alacán prologó para el público antillano el libro El Partido Liberal su progreso y su porvenir en 1869.[8]

Notas que no son finales

La representación de Estados Unidos en el Proyecto… de 1867 era bastante ambigua. En ocasiones se asume como un modelo a seguir y un fenómeno que se admira. En otras se invoca como un espantajo para atemorizar al gobierno de España y se le reconoce una voluntad hegemónica amenazante de la cual esta debe cuidarse. Su relectura sigue siendo útil para comprender cualquier disgusto de los abolicionistas radicales con la abolición de 1873. Igual que en cuestiones de mercado Estados Unidos tuvo un papel protagónico en la historia del país, su presencia en la reflexión política y social no fua nada detestable.

No me cabe la menor duda de que los eventos de 1868 y de 1873, y los debates que generaron al interior del liberalismo puertorriqueño abrieron una fosa entre los integristas y los separatistas que nunca sanó del todo. Las posibilidades de cooperación entre ambos sectores ideológicos quedaron cerradas después de aquellos eventos. El Ciclo Revolucionario Antillano marcó en fin de una época y el inicio de otra. La actitud que se adoptara ante Lares y la abolición escindió el liberalismo puertorriqueño en dos sectores que, si bien nunca dejaron de comunicarse, representaban extremos opuestos irreconciliables. Los hechos del 1898 atenuaron esa situación por algún tiempo como trataré de demostrar en otra ocasión.

Por último, si bien la frontera entre ambos territorios discursivos era bastante movediza y porosa, el tránsito de liberales de uno a otro campo también es un tema que aguarda una indagación cuidadosa.

El autor es historiador

[1] Germán Delgado Pasapera (1884) Puerto Rico sus luchas emancipadoras (Río Piedras: Cultural): 28-29.
[2] Véase el fragmento y el comentario al respecto en Mario R. Cancel-Sepúlveda (20 de marzo de 2011) “Historia oficial: Pedro Tomás de Córdova, Miguel de la Torre y el separatismo (1832)” en Puerto Rico entre siglos. URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2011/03/20/historia-oficial-pedro-tomas-de-cordova-miguel-de-la-torre-y-el-separatismo-1822/
[3] Luis Muñoz Rivera según citado en Nieve de los Ángeles Vázquez (2023) El Jefe: populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898 (Illinois): 153.
[4] Uso el concepto según lo inscribió Andrés Ramos Mattei (1987) Betances en el ciclo revolucionario antillano: 1867-1875 (San Juan: ICP), pero redefino la cronología para fines ilustrativos solamente.
[5] Refiero al interesado a Ramón E. Betances (1872) “La abolición de la esclavitud en Puerto Rico y el gobierno radical y monárquico de España” en Ada Suárez Díaz (1980) El doctor Ramón Emeterio Betances y la abolición de la esclavitud (San Juan: ICP): 119-126.
[6] Ver Delgado Pasapera (1884): 68-83 donde sugiere en la página 70 la existencia de un frente de facto en aquella circunstancia.
[7] Segundo Ruiz Belvis, José Julián Acosta y Francisco Mariano Quiñones (1969) Proyecto para la abolición de la esclavitud en Puerto Rico (San Juan: ICP): 61, 66, 68, 70, 74.
[8] Haroldo Dilla y Emilio Godínez (1983) Ramón Emeterio Betances (La Habana: Casa de las Américas): 98-99.

Madre, matria y paramaternalia

 

Especial Para En Rojo

Madre sólo hay una, dice el refrán.

¿Refrán o cliché? Ambos, supongo. Tengo una relación complicada con el refranero. Por un lado, condensa sabidurías antiguas y las destila en expresiones lo suficientemente lapidarias como para permanecer vivas de generación en generación. Por el otro, y aquí es que entra su aspecto de cliché, los refranes pueden convertirse en atajos que esquivan la intervención del pensamiento. Noten que no digo “pensamiento crítico”, porque esa frase también puede volverse o usarse como cliché, sino “pensamiento”, el acto de examinar ideas con la cabeza y con el cuerpo completo, claro, porque neuronas son neuronas y las llevamos con nosotros de cráneo a pie.

Y eso ocurre con el refrán de marras. “Madre sólo hay una” refleja algunas verdades, pero puede servir para esconder otras igualmente válidas. La orfandad, por ejemplo, tanto de quien literalmente pierde a la madre en cuerpo como de quien tiene a su madre viva pero la ha perdido en alma. O la experiencia de quienes tienen la dicha de contar con varias madres y que no deberían o tendrían que elegir a la solitaria “una” del refrán. A estos últimos se les hace, me imagino, más fácil darle la vuelta al refrán sin dolor. A las primeras no tanto, porque sobrevivir la orfandad  es un ejercicio complicado, incapturable en la sentencia sólida del refrán, de construir maternidad en la vida (y eso de tener “madre” es un requisito mínimo para la salud mental, así que la tarea no es trivial, sino necesaria, laboriosa y continua) a fuerza de tejer retazos de “madre” en  una suerte de edredón protector para cubrir la ausencia.

Mi edredón maternal tiene de todo, o al menos de mucho. Sus recuadros son sensaciones, imágenes o pequeños videos mentales, como el de mi abuela materna proveyendo el alimento físico y el abrazo temprano que mi madre biológica no podía o quería brindar; la maestra que me protegió de bullies varios a la edad de cinco, celebró mi afición por la palabra escrita y puso todos los libros que pudo al alcance de mi pupitre y mi curiosidad; la abuela paterna que, aun cargando con las limitaciones producto de su propio trauma infantil y su orfandad, me dio refugio, comida, techo y rutina. También son recuadros maternales los encuentros fugaces con adultos desconocidos y algún gesto casual de aprobación, preocupación o validación; deidades de panteones varios, como algunas vírgenes católicas y la Yemayá que, en mis fantasías, me quería mucho; la bisabuela materna que, sin ser ella misma fan del abrazo, se dejaba abrazar y le sumó a mi vida galletas Cameo, más libros, y hasta algunas lecciones de inglés.

Y la Matria, claro. A medida que voy envejeciendo, pienso cada vez más en el sustrato emocional del nacionalismo y, al menos en el que me toca, descubro más y más que no es tanto el de la patria-padre exigente, que demanda valor y sacrificio, sino el del abrazo materno de ese pedazo de tierra, mi isla, mi archipiélago, con el que tengo una relación visceral, ancestral, física y más allá de cualquier discurso político.

El antropólogo Keith Basso decía que las emociones, lenguajes, pensamientos y acciones que nos definen viven y operan en la geografía que nos construye. Yo tejí mi edredón con pedazos de mar y de suelo, con aguas color turquesa, hojas de todos los tonos de verde, arenas amarillas y efímeras, pero frecuentes, burbujas de espuma. Con manglares, caracolitos, tortugas y la visión breve y milagrosa que son los manatíes costeros o la cola de una ballena jorobada en la distancia. Con la sabiduría y la broma de algunos personajes que, si bien al margen de la realidad del país, son probablemente los que existencialmente lo sostienen y me sostienen, como los pescadores, las “señoras de la cafetería”, los mirones en los balcones y chinchorros de barrio, las verduleras y hasta las testigas de Jehová. Con las acciones valientes, inteligentes y generosas de mis ancestros cada vez que saco el tiempo para pegarle ojo y oreja a mi árbol genealógico. Con los refranes, también, y sus camarones arrastrados por la corriente, caballos regalaos, monas vestidas de seda, cuervos traidores y otras criaturas. Con las amigas. Con crítica, propuestas, marchas, y proyectos. Con la solidaridad automática durante y después de cada huracán, de cada muerte, de cada pérdida. Con la tradición literaria del patio, que quienes no estudiamos literatura descubrimos casi al azar. Con los despojos, las cartas, las profecías, el caracol. Con las ceibas puyúas, los robles sonrosados, las orquídeas silvestres, los flamboyanes encendidos. Con cada parada para llenar boca y menú del milagro estacional y kamikazi de mangós y aguacates gratuitos en las orillas de una calle cualquiera. Con el arroz con habichuelas, las biblias mal o bien citadas, los cuentos de camino, el recao, el romero y la ruda en latas de Yaucono y Rovira, las monjas realengas, los obituarios, las estrellas imposiblemente numerosas y límpidas, las casas de madera, las montañas, el olor a café y el encuentro y conexión instantáneos con boricuas luneros y bestiales en cualquier lugar del mundo.

Acá en la luna, por cierto, la nostalgia y probablemente la convicción inconsciente, pero visceral, de que mi verdadera madre es mi país, se han traducido en el impulso irresistible de tatuarme la matria en la piel, a saber: la jicotea que adorna mi espalda, el coquí taíno en mi muñeca derecha, y el paisaje sincrético en mi antebrazo izquierdo, un paisaje que junta (sin revolver) al mar y el sol de mi matria caribeña con retazos que voy recogiendo en el paisaje del imperio donde terminamos haciendo residencia y resistencia: el lobo, la luna, las montañas y los pinos que me recibieron en Arizona.

Los significados y expectativas dispares que a veces se (mal)tratan en el lenguaje de la devoción al país propio–patria vs. matria, fatherland vs. motherland– corren paralelos con los del binomio más personal y arquetípico de padre vs. madre. La patria exige valor y sacrificio, el padre impone disciplina y añade desafíos. La matria no parece exigir demasiado, pero su presencia en vida o memoria suele traer consigo un no sé qué de nostalgia y de culpa. Es incondicional en su abrazo y, a la vez, implícitamente espera, sin esperanza, la reciprocidad imposible de la criatura. Los “hijos pródigos” de los padres regresan a pedir perdón por sus errores, los “hijos ingratos” de la madre regresan a pedir perdón por su inevitable ausencia y por el deber que implica estar, sencillamente, vivo y respirando. Pero hasta donde sé, no hay refrán que diga “padre sólo hay uno”. Esa pesada expectativa se la imponemos a las madres y, por ende, a los hijos, especialmente a las hijas. La psicología tradicional refuerza la cosa: los pecados y errores maternales, grandes y pequeños, son castigados, en práctica y teoría y especialmente de Freud a esta parte, con mucho más empeño que los de otras personas adultas implicadas de cerca en la crianza.

Cada vez que me salto la temporada navideña en Puerto Rico, me siento como el mundo y los medios dicen que debemos sentirnos los que no llamamos o le llevamos flores a mamá en ese segundo domingo de mayo que nos cae encima todos los años. Cuando, encima de huérfana, terminas siendo una boricua lunera, el calendario se vuelve aún más pesado de lo que ya es. Le fallas a la madre todos los mayos y a la patria todos los diciembres. Les fallas a ambas al tiempo que las invocas en cada aliento.

Los mayos, sin embargo, se me vuelven más fáciles con el pasar del tiempo y el multiplicar de mis canas. Pero la nostalgia y agradecimiento que siento por mi país, y el dolor de verlo sufriente y bajo asedio, como quien ve a su madre reducida a un sillón de ruedas y le teme al fantasma de la demencia senil, no se erosionan. En todo caso, se fortalecen. La ruta que me conduce a los principios de humanismo y nación recorre los caminos del apego y el amor.

Al menos para esta autora, parida en alma por las paramaternalias de mi país, con los pies en otra parte, pero llevando en la piel y el sentir a la matria propia, en todo su dolor y gloria, en sus aciertos y desaciertos, en su vigor y su vejez, en su drama y su sencillez, en su lucidez y su demencia, “Matria” sí que sólo hay una.  A ver cuando le añadimos esa verdad al refranero.

 

A la memoria y huella de Angelina Torresola Roura, 1915-2015