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Voces por Palestina rechazan visión de Trump para Gaza

Las declaraciones del presidente Trump, de echar a los palestinos de la Franja de Gaza y construir allí una Riviera, al estilo de la francesa,  es otra de las intenciones  imperialistas, de Estados Unidos, pero esta vez al desnudo.  Así  coincidieron dos activistas solidarios con el pueblo palestino.

La portavoz de Madres Contra la Guerra, la doctora Sonia Santiago, expresó  que “cuando se anunció un alto al fuego a mediados de enero ya sabíanis que eso era una patraña, que no era verdad, dado  que hay demasiados intereses”. Por eso dijo que  no les sorprende  lo que dijo Trump ya que hay toda una agenda imperialista de parte de Estados Unidos.

“Para nosotras, esto es el imperialismo, la fase superior del capitalismo. El imperio se ha desnudado,  antes lo hacía de manera tapada pero Trump representa los peores intereses de la humanidad, porque representa a todo ese sector de la burguesía que controla los medios de comunicación y los recursos energéticos”, dijo con énfasis la portavoz de Madres Contra la Guerra, organización que junto a otras en Puerto Rico realiza todos los martes una manifestación en apoyo al pueblo  palestino frente al consulado de Israel, localizado en la Milla de Oro, en Hato Rey.

La activista destacó que lo que representan las declaraciones y pretensiones del presidente no es otra cosa que “un llamamiento a todas las buenas personas del planeta para que nos unamos y exijamos que se desenmascare la agenda de usurpación del territorio palestino. Lo que está detrás es el control geopolítico de la zona de parte de EE UU y también la usurpación del gas natural y el petróleo que tiene la Franja de Gaza que siempre ha estado en la agenda de EE UU”.

Agregó que Trump siempre ha dado indicios de sus intenciones y un signo es que nombró a  una pro sionista, Elise Stefanik,  para representar a Estados Unidos en la ONU.  Stefanik ha dicho que la ONU es un organismo anti sionista. La administración del presidente  también le retiró el apoyo económico a la UNRA, agencia de la ONU que ofrece ayuda humanitaria a Palestina.

“Hay  una agenda, que él lo haya verbalizado es otra cosa, pero las acciones valen más que mil palabras”. Santiago expresó que continuarán con sus manifestaciones todos los martes frente al consulado de Israel.

En  declaraciones  por separado, el portavoz de la Red de Solidaridad con Palestina aquí en la isla,  John Paul Belk expresó: “Rechazamos de una manera vigorosa esas declaraciones de parte de la administración de Trump. Lo vemos no solo como una continuidad del imperialismo y la alianza estadounidense – sionista, sino como una escalada. Me  atrevería decir que nos vamos a enfrentar a unos nuevos retos y nos toca no solo como Red sino como país ocupado por EE UU responder de una manera solidaria y con conciencia”.

El portavoz de la Red igual describió que las acciones del presidente son las que toma el imperialismo  estadounidense,  las cuales antes se esforzaban por enmascarar y ahora “se han quitado la máscara. La realidad es que en términos económicos la idea es tener un poder más directo sobre el territorio palestino para poder desarrollar un territorio de conveniencia para el dinero estadounidense. Lo que antes era un estado cliente, Israel, ahora podrá tener una intervención mucho más directa”, concluyó.

2 poemas veraniegos

Por Roberto Net Carlo

1

queremos que este verano sea

infinitesimal

en el fondo de un mundo extrahondo

queremos tu verano

te cambie y todo sea diferente

¡busca la página 5 ya!

arranca el transporte público

afinca en su esquina musical

queremos que tu verano sea

un casino de burbujas

un viaje al desagüe central de la existencia

armas en las manos de todo el mundo

un concierto presencial de mierda santificada

pompéate este verano

papi pompéate con mi posterior reguetón

para la distribución equilibrada

de la riqueza sexual

di me siento cómodo

me mantuve entrenando estas semanas

para la revolución

sabía que me iba a poner a pelear

por la libertad

de puerto rico este verano

una sonrisa femenina tomará el poder

si no respondemos, no nos ven

foros salidos del abismo

explican la inhibición del disfrutar

aquí

ahora

ayuda a millones

a encontrar un nuevo día

aquí mismo

ahora mismo

la revolución

queremos que este verano sea

contra viento y marea

desafueros de vitrinas

herida sorda de la tierra borinqueña

nos vimos a bordo

de un terremoto de amor

remedio natural contra la colonia

la independencia

la independencia

independencia

ahora mismo

independencia ya

tienes una cita pendiente

es hora de reclamar tu salud

alud de libertad, independencia

independencia alternativa natural

contra la disfunción eréctil

y la falta de planificación orgásmica

descarta la escasez de alimentos

independencia revolución independencia

nueva oportunidad sísmica

sea este verano o el otro

jovial y juvenil

te toca a ti

tu camino hacia un estilo de vida

más saludable y equilibrado la revolución

pompéate este verano

son declaraciones fuertes

aclaraciones oscuras

no suelta prenda

ella apuesta a la clase media

si miedo yo escogí

yo escogí la revolución

y me siento más sexy que nunca

como mármol

un mar de mármol

el mar caribe

un mar de mármol de amor

soy un gran monstruo suburbano

con abasto suficiente de alimentos

y sé que los allanamientos

tienen el aval del imperio

cada vez más ciego

ella desarrollo su propia

línea de ropa

ropa sin ropa

ella prepara un ciclón

ella disfruta de aqui

mismo ahora mismo

ella urge actívate hoy

ella no hace silencio sobre nada

ella salta

con o sin ropa

ella asalta

dice no se ha hablado de

otro cambio

se supone que todo sigue en pie

pero todavía no sabemos

se supone todo siga como va

sea este o el otro año

queremos queremos

que tu verano

cambie todo y sea diferente

pompéate

pompéate

pompéa tu verano

por la independencia

y la revolución

hazlo por mí

papi hazlo por mí

mi marido es un criminal

mi marido es un criminal

mi marido

el gobernador de puerto rico

2

boricuas retoman compras

boricuas compran boricuas

boricuas compran a otros boricuas

los norteamericanos compran boricuas

pero boricuas no compran norteamericanos

norteamericanos compran a todos los boricuas

que quieran

los compran todos los días

todo puerto rico es un gran supermercado

norteamericano

boricuas retoman compras

las compras boricuas no se parecen

a las norteamericanas

compras norteamericanas no se parecen

en nada a compras boricuas

compras boricuas son compras boricuas

no son compras norteamericanas

a ley de nada

la llegada de compras boricuas

a la tv norteamericana

plasmarán historias

de las compras boricuas

porcentualmente son más cash

boricuas retoman compras

toman cocacola

compran cocacola

beben cocacola

y compran cocacola mientras

beben cocacola

hacen cola de largas horas

para comprar cocacola

boricuas retoman compras

compras de cocacola

boricuas comienzan aumentar

sus gastos

aumenta en los niveles de consumo

de cocacola

llega un helicóptero

llega un helicóptero a puerto rico

un helicóptero monetario

boricuas retoman compras

su prioridad es la cocacola

hay pulso detrás de las mascarillas

dicen algunos

boricuas compran cocacola

pero no compran norteamericanos

los norteamericanos compran boricuas

son baratos aseguran

nuestra experiencia de compras

está más entretenida

compran boricuas

está de moda

hay compras que valen la pena

toman su tiempo

pero comprar boricuas es lo mejor

nos está yendo muy bien

comprándolos

ellos no nos pueden comprar a nosotros

pero nosotros sí a ellos

es un negocio redondo

y provechoso

comprar boricuas

lo que ganamos con ellos

no se gana todos los días

boricuas retoman compras

cocacola y más cocacola

norteamericanos compran boricuas

norteamericanos compran boricuas

norteamericanos compran boricuas

a todas horas

norteamericanos compran boricuas

The Last Ecstatic Days/Los últimos días de éxtasis: la muerte como parte integral de nuestras vidas

El próximo domingo, 23 de febrero en Casa Dominicana en Santurce (6-8:30) y luego jueves 27 en Ponce (11:30-2pm), sábado 1ero de marzo en Casa Pueblo en Adjuntas (2-4pm), domingo 9 de marzo en La Goyco en Santurce (6:30-8:30pm) y el miércoles 19 de marzo en Unity en Caguas (6-8:30pm), se presenta el documental de 2024, The Last Ecstatic Days/Los últimos días de éxtasis, de Scott Kirschenbaum, un acercamiento a la muerte como una etapa de vivir desde que nacemos. Su presentación en Puerto Rico se hace en pequeñas comunidades porque, como buen documental, su propósito es establecer un enlace con el público espectador y fomentar una conversación sobre temas que son difíciles de digerir. Podemos estar de acuerdo en que la guerra (cualquiera) no beneficia a nadie y que siempre se basa en la destrucción. Pero, en cuanto al final de nuestros días en este planeta que habitamos, cada unx tenemos nuestra propia noción de lo que debe ser nuestra muerte. Por eso debemos aprovechar la oportunidad de ver The Last Ecstatic Days/Los últimos días de éxtasis con un grupo igualmente interesado (¿y quién no se ha planteado el final de nuestros días?).

Sin duda, el propósito del documental es normalizar nuestra última etapa en la vida y hacerlo un paso + y no algo ajeno o final sin consecuencias. Po eso su base es, que desde que nacemos lo hacemos en comunidad, gente a nuestro alrededor que ayuda en el parto, nos alimenta, provee lo necesario para crecer, protege de peligros, nos mantienen saludables y cuando es necesario nos dan cuido especial. No importa la pobreza, los problemas políticos, peligros, siempre hay una comunidad—puede ser de un solo componente—que nos acompaña para alargar y fortalecer nuestras vidas. En el caso de este documental, su protagonista-influencer, Ethan Sisser de 37 años, una vez conoce el diagnóstico de la enfermedad que detiene el curso de su vida, decide apelar a las redes para encontrar una comunidad que lo acompañe en este viaje hacia la muerte. Para mantener esa red de apoyo tiene que filmar cada paso que da hacia ese final. La comunidad física/presencial—sin la cual no podría hacer su viaje—la constituyen su familia + cercana y personas conocedoras de lo que es el dolor y su alivio: la doula de muerte y lxs enfermerxs de hospicio. Serán ellxs quienes explicarán a Ethan cada paso de su transición y él, en un principio, lo explicará a su comunidad digital.

Todas las comunidades desde tiempos ancestrales han dedicado un lugar especial para la transición hacia ese desconocido de la muerte. Esos ritos están compuestos por cánticos, instrumentos musicales, danzas, telas y vestimentas, aplicación de lociones y aceites, limpieza con líquidos, masajes, acupuntura, rezos y poemas. Puede que las estadías en los hospitales hayan opacado esos ritos, pero las personas que escogen morir en “casa”, en el lugar conocido o en un espacio donde la naturaleza nos inspire a continuar siendo parte de ella, no hay duda que logran una tranquilidad que balancea la vida y la muerte. Aunque en el caso de Martha (Tilda Swinton) en el filme de Pedro Almodóvar, The Room Next Door, al agotar los remedios de radio y quimioterapia recomendados por los médicos, escoge acelerar su tiempo de morir y no acogerse a cuidados paliativos, es también una decisión paralela a la de Ethan. Ella también quiere morir en comunidad y por eso escoge a su amiga Ingrid (Julianne Moore) para que la acompañe, aunque su papel no incluye ver su cuerpo transitar de una etapa de gran dolor a una renuncia temprana sin ver ese cuerpo deteriorarse hasta volverse irreconocible. En el caso de Ethan, su cuerpo siempre retiene pedazos de vida que poco a poco internamente quedarán suspendidos después de 14 días sin comer o beber. Otro ejemplo paralelo al de Ethan es el caso de Noelia (Isel Rodríguez) en La pesera (Glorimar Marrero Sánchez, 2023), donde ella escoge encontrar su serenidad en una hermosa bañera/pesera entre los vientos desafiantes de un huracán en la isla de Vieques, rodeada del amor de quienes la apoyan en su decisión.

El documental nos plantea que se puede morir sin miedo porque ese proceso es parte de la vida que hemos llevado hasta este momento. El rito de la muerte de un ser querido debe cambiar de ser privado y familiar a comunitario, no importa si esos grupos son cercanos o extraños ya que en el rito de muerte participan todxs y lo hacen presencial o por las redes. Sí, hay pérdida, como todo lo que hacemos en la vida, pero la ganancia es en el mayor entendimiento de lo que es el camino de andar la vida y llegar al momento en que nos toca reflexionar de lo alcanzado, lo que quedó en el aire y no se logró y especialmente entender los cambios de un cuerpo enfermo, pero que puede sanar espiritual y físicamente si entendemos sanar como un proceso de vida y muerte. En vez de rechazar y resentir ese cuerpo que supuestamente nos traiciona, Ethan y su grupo de apoyo, lo celebra hasta el último suspiro y mas allá en las preparaciones para su entrega final a la tierra/bosque escogido.

Le agradecemos a Lilliam Irizarry la existencia de este documental y su gira en Puerto Rico y a Wilka Roig quien estará a cargo del intercambio con el público.

Cuatro apuntes sobre un libro radical: BLOQUE DE TIEMPO de Pablo Guardiola*

Bloque

La fluidez de la palabra tiempo, las formas del libro y las fotografías, trastornan la dureza de la palabra “bloque”.

El tamaño, su belleza portátil, la textura y el olor del papel, la  escala amable de las imágenes, la relación libre entre las palabras y las formas acompañantes: la convivencia misteriosa de un atado de objetos, que podrían darse en la naturaleza. Como si los ensayos cortos y sus silencios (cada intervención de la palabra tiene la coherencia formal de un relato, o de un ensayo) vivieran en otro lado.                         La compresión de las partes le da alas al libro. Y desde la apertura de ese bloque me recuerda un territorio pequeño, pero irresistible. Algo así aunque parezca metáfora fácil, como una sucesión de islas con vocación de abrirse, ampliarse, moverse.

Dos hojas de ruta son la larga duración de la prehistoria de las Antillas que estudia el arqueólogo Reniel Rodríguez Ramos, no como frontera sino como cuerpo vinculante, agente conector, lugares de intercambio, sitios provisionales donde imaginar habitaciones

Otra, la marealéctica pensada por Edouard Glissant; como respiradero contra atrocidades y olvidos propone un lema: “Contra lo universal generalizador, el primer recurso yace en la recia voluntad de permanecer en el lugar”.

Mirada

Un conjunto de escalas; una extraña animación. Porque ante la capacidad expansiva del libro, me quedó a ratos la impresión fugaz, aunque tal vez no tanto en el caso de un cerebro mayor, de que la imagen registrada sobre papel, me miraba. Sé que no son excepcionales esos efectos, que son parte de los trucos centenarios de la pintura, y sin embargo, algo comunicaba no ya una respuesta a la mirada que recorría, sin detenerse mucho y volvía a recorrer con mayor atención, y detenimiento, el rebote iluminador de que alguna imagen sobre la textura y el olor del papel, me reconocía.

Una conversación sensible entre una imagen pequeña y un cuerpo animal. La capacidad de esa sensación se la atribuyo a un encuentro feliz entre las fotos y mi experiencia de vivir rodeada de árboles y malezas. Cuando vi la exposición en Casa Aboy las escala eran distintas y por lo mismo menos habituales, aunque perfectas para el espacio donde se instalaron. Ya en el libro tienen una calidez radiante.

Y también respeto, por la fuerza y las asociaciones. La imagen que me registra, que se anima frente a mí tiene caracteres propios. Las más inquietantes quedaron fijadas en  las páginas 98, 99 y otras donde entre barreras de alambres y objetos en deterioro evocan cuentos de prisioneros durmientes. Le consulté al poeta y naturalista Vicente Quevedo sobre ese trazo aparentemente caótico que dejan los bejucos. Su contestación me devolvió a la propiedad del rigor como reconocedor del caos: “Por su parte, los bejucos en espacios abandonados conforman un grupo en diversas familias y taxones de género. Los bejucos de puerco, frijoles o chícharos silvestres, parchitas, bejucos de paloma, cabellos de ángel, etc“

Nombres evocadores de tantos tiempos espacios y experiencias, a lo largo de una vida larga. Me quedo con todos.

Tiempo

En 1848 las neoyorquinas hermanas Fox escandalizaron al mundo y sentaron las bases de un movimiento feminista al publicar que habían hablado con espíritus. Ese mismo año comenzó en occidente la reproducción de imágenes fotográficas en periódicos. La invasión de imágenes pasadas, espíritus y paisajes, como manera de atajar el tiempo atrapando el instante es inútil. El presente de la imagen, el tiempo que tomó su registro, es inatrapable. Pero no nos abandona la obsesión de fijeza y el entorno se inunda de imágenes, más abundantes al día de hoy que los tiempos de vida de los lugares de sus orígenes.

El plazo de las fotos de Bloque de tiempo, 2013 a 2023,  fue el momento de una agonía que se prolonga y que se manifiesta en este país entre la violencia criminal, el desvarío de la cultura de masas y programas de entretenimiento, la frivolidad de sus medios noticiosos y la impredecible erupción de protestas que brotan y se esfuman. Conviene el registro sutil de las imágenes sanas y los libros francos.

Quizás por eso se pretende acabar con todos los archivos y presencias de otros tiempos. Por eso la importancia mayor de atajar el tiempo, el deseo de fijarlo, de evocar nombres, saberes y prácticas.

Apuntes visuales y escritos. Pueden parecer dispersos, pero forman la crónica de un tiempo en que para salvarnos, recuperamos recuerdos de otros trabajos, de otras horas. En ese lugar vacío volvieron a revelarse comunidades no tan antiguas. Y la crónica traza toda una aventura recolectora de un exquisito alimento centenario estigmatizado: ñame de monte, ñame brujo, ñame burro. El trabajo como suerte, memoria o terquedad.

No perder el hilo.

Un manifiesto

Hace un tiempo estuvieron de moda las ruinas. Un tiempo que carece de la densidad del culto romántico a las ruinas como restos de un pasado demolido por la intransigencia de la modernidad. Ahora, en el reino dominante de las imágenes, en la esfera digital donde instalamos ingenuamente  nuestros cuerpos la mayor parte del tiempo, han sido numerosos los blogs y podcasts de ruinas y lugares fantasmales, descritos con sensacionalismo y escaso reconocimiento del objeto y sus procesos.

Bloque de tiempo me parece, a mí, que nací en otro era, una negación de la espectacularidad y de la explotación ruinológica.

Las sombras anima. Aquí hay vidas, de larga o mediana duración, que han dejado huellas de su pasaje y lecciones de defensa, resistencia, trabajo, pensamiento, obras, tragedias y alegrías.

No solo hay vida, sino una larga vocación de vivir.

En la persistencia de esos “materiales vegetativos” (odioso eufemismo necrótico) ante la luz fotográfica se lee de otra manera la cita manifiesto de Glissant: “Contra lo universal generalizador, el primer recurso yace en la recia voluntad de permanecer en el lugar”. Porque el lugar no deja de moverse. Las sillas vacías, los animales realengos, los bejucos ominosos, los litorales desiertos que convocan, la fugacidad de los cayos de arena blanca, la luz desde una altura de vuelo, este libro mismo, que se hizo entre dos islas naciones; lo que nos parece prodigioso está aquí.

*Texto leído en la presentación del libro el pasado 15 de febrero.

ESTABA FUMANDO ALGO FUERTE

Por Antonio Salas

Hijo de hombre, come lo que se te ofrece; come este rollo y ve luego a hablar a la casa de Israel. Ezequiel 3, 1.

Estaba fumando algo fuerte a orillas del río Kebar. Ezequiel trataba de cruzar al otro lado en busca de mejor vida. Eso es lo que decía pero en realidad sólo quería moverse un poco y sacudirse la arena del culo. Soplaba el viento recio.Abrió los ojos y vio una gran nube de fuego. Sonrió. Esta es buena yerba, dijo su conciencia.

En el medio de la nube parecía distinguirse una luz de neón anunciando Mejor Vida con una barra simple pero elegante y tres mesas de billar. Había cuatro bailarinas cuyo aspecto era el siguiente: sus piernas eran rectas y bien torneadas y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del buey. Ezequiel lanzó una carcajada por lo obvio del asunto y por las minifaldas plateadas. De las caderas para abajo vio como fuego que producía resplandor en torno. De las caderas para arriba no vio nada porque no le interesaba. Entre ellas, unas luces incandescentes.

Había un ruido como de muchas aguas. Tuvo ganas de orinar y lo hizo. Volvió a sentarse esperando un poco de tranquilidad para tratar de cruzar la frontera natural. No sabía cómo pero algo se le ocurriría. O mejor, algo le ocurriría. Entonces escuchó una voz atronadora. Ponte de pie y escúchame. Del susto, Ezequiel cayó al suelo dando su rostro primero en el polvo. Estaba tan aturdido que no sintió dolor, ni el tibio hilillo de sangre en la comisura de los labios. Miró hacia atrás, no para huir, sino para cerciorarse de que la aparición de Mejor Vida siguiera allí. No estaba. Maldita sea, pensó.

-Hey, presta atención, tronó la voz acompañada del relámpago de una linterna de pilas. Necesito que lleves esto al otro lado.

Ezequiel, dudoso, preguntó

-¿Por qué yo? ¿No tienes a más nadie?

La voz respondió serena y amenazante, condiciones que sólo la experiencia puede conciliar.

-Porque los que se han rebelado contra mí sólo pueden hacerlo una vez. Los he sentado sobre nidos de escorpiones.

Pensar en esa incómoda postura logró que Ezequiel hiciera un mayor esfuerzo para concentrarse en lo que le decían.

-Sólo quiero que vayas al otro lado y le entregues este paquete a mi amigo, Israel Montes. El te estará esperando.

El paquete más bien parecía un libro enrollado. La voz enfática comenzaba a asustarlo. Tomó el paquete en sus manos.

-Ahora cómetelo.

– ¿Qué carajo…?

Oyó un sonido parecido a pistolas automáticas cargándose y se llevó obediente el paquete a la boca.

-Es una broma, animal.

Escuchó risas pero no veía demasiado. Estaba oscuro.

-¿Qué me toca a cambio? Se atrevió a preguntar.

-Boñiga de buey para que hagas tu pan sobre ella, cabrón.

Sintió un fuerte empujón y que cuatro brazos lo cargaban en dirección a la orilla del río. Lo colocaron en un bote de remos.

-Dirígete hacia aquellas luces verdes. Si te desvías desde aquí te volamos la calabaza.

Eran apenas unos 300 metros lo que separaba una orilla de la otra. Pero ambos extremos estaban bien guardados por oficiales armados.

-No hay nada que temer, nosotros hacemos la ley y la trampa, dijo la voz atronadora, mientras encendía un cigarro.

Él comenzó a remar jugando con las palabras calabaza, cabeza, celabeza, cabelaza…

No tomó mucho tiempo cruzar el río. Se sentía tan tranquilo. Repetía la palabra tranquilo como un mantra. Llegó a un pequeño embarcadero rodeado de bonitas luces verdes. Tomó el paquete y saltó hacia la madera sin dificultad. Miró al cielo, hermoso, lleno de estrellas. Ya estás al otro lado, se dijo. Se acostó en el suelo allí mismo con el paquete sirviéndole de almohada. Cuando estaba a punto de quedar dormido escuchó pasos. Cerró los ojos más fuertemente para tratar de escapar por medio de un extraño sortilegio pero no funcionó.

-Pssst, mira, levántate pendejo.

Abrió los ojos y pudo distinguir el rostro de un hombre curtido por la vida pero de rostro apacible. Se puso de pie.

-¿Israel Montes?, preguntó.

-Para servirle a usted.

Ezequiel entregó el paquete. El hombre entonces le ordenó seguirlo. Salieron a una calle justo al lado del embarcadero. Limpia, con algún negocio abierto a esas horas. Tranquila. Montes le señaló un bote de basura.

-Allí está lo suyo. Usted nunca me ha visto y por supuesto mi nombre no es ese que usted sabe.

-Y ¿quién es usted? preguntó impertinente.

-Soy el que soy. ¿

-Qué hay ahí dentro?, se atrevió a preguntarle.

El falso Israel Montes se rió de buena gana

-Mierda de buey para que hagas tu pan sobre ella, cabrón, y tuvo la confianza de darle una palmada en el hombro. -Usted parece buen tipo, no se meta en problemas, váyase a su casa. Y no sea preguntón, carajo. Dicho esto se alejó.

Ezequiel esperó uno, dos minutos. Quizás tres. Se acercó al bote de basura. Pensó en si lo que le decían era literal o simbólico. Caminó hacia el lugar señalado y vio un pequeño bolso de cuero negro. Lo tomó y sin mirar a ninguna parte se dirigió al final de la calle.

Seol Mossebot, creyó leer en el letrero de neón. Antes de entrar abrió el bolso y se sorprendió con los billetes de denominación altísima. Soltó una carcajada. Malditos hijos de puta. Los quiero, gritó. Atravesó las pesadas puertas de entrada en cristal oscuro. Una barra simple pero elegante y tres mesas de billar. Había cuatro bailarinas cuyo aspecto era el siguiente: sus piernas eran bien torneadas y calzaban zapatos de tacón alto. Ezequiel lanzó una carcajada por lo obvio del asunto y por las minifaldas plateadas.