El Vaticano ha abierto ahora el proceso de canonización de Sepé Tiaraju. De hecho, desde el siglo XVIII, los pueblos del sur de Brasil han dado el título de santo a ese cacique del pueblo Guarani que, en 1755, dio la vida por su pueblo y para que la tierra pudiera ser común a todos.
Según la historia, hasta 1576, toda región sur de Brasil pertenecía a España. Allí, los padres jesuitas acogían los Guarani para impedir que fueran cazados y esclavizados por blancos. Los indígenas eran bautizados para ser considerados ciudadanos del imperio y así protegidos de la esclavitud. En los Pueblos de la Misión vivían más de un millón de personas. Es claro que las misiones jesuitas se insertaban en el contexto del modelo colonialista de Cristiandad medieval. Así mismo , en las aldeas, las comunidades Guarani podían hablar su idioma nativo y desarrollar artes como arquitectura y música, en la cual habían grandes artistas.
Como la experiencia comunitaria de los Siete Pueblos de la Misión era una amenaza a los imperios europeos, los reyes de Portugal y España se pusieran de acuerdo y firmaran el Tratado de Madrid (1750). A través de ese acuerdo, Portugal dio de regalo a España la Colonia del Sacramento, actual Uruguay y recibió de España el territorio de los Siete pueblos. El tratado decía que los jesuitas debían ser expulsados y las misiones destruidas. Las comunidades Guarani si negaran a abandonar sus casas, sus tierras, campos y ganado. El cacique Sepé Tiarajú comandó la resistencia contra los dos ejércitos imperiales. Él decía: “Recibimos esa tierra de Dios y no podemos dejarla”.
Aquella tragedia de la destrucción de las misiones de los Siete Pueblos en Brasil, Argentina y Paraguay fue mostrada al mundo en la película La Misión de Roland Joffé (1986). Aún hoy, la mayoría de los pueblos originarios de toda la América Latina no tienen garantizada la demarcación de sus tierras y el respeto a la autonomía de sus culturas. El agronegocio, la explotación minera y grandes proyectos de hidroeléctricas y autopistas destruyen la naturaleza, invaden territorios indígenas y expulsan comunidades tradicionales de sus tierras. Retomar la memoria de Sepé Tiarajú es una forma de solidarizarse con los pueblos originarios de hoy en su lucha pacífica por su tierra y su forma propia de vida. En este momento de la historia en la cual la Madre Tierra grita su pasión a través de la crisis ecológica que provoca tragedias en todo el mundo, la espiritualidad de los pueblos originarios puede ser inspiradora para una nueva relación de diálogo y de amor entre la humanidad y la Tierra, el Agua y la naturaleza. El obispo Pedro Casaldáliga traducía el evangelio de Juan diciendo: “En nuestra América, La Palabra Divina se hizo indio y habita entre nosotros”.
Tomas Rivera Schatz. Reproducida del periódico La Perla
CLARIDAD
Entre sus justificaciones más prominentes, la pieza sometida destaca “una creciente burocracia”
El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, presentó una reciente legislación que transferiría todos los activos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) al Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC). La pieza legislativa, llamada Proyecto del Senado (PS) 0273, ha sido rechazada por diversas voces del país.
El autor de la medida presenta su propuesta enfatizando el “carácter único de Puerto Rico como parte de los Estados Unidos”. Luego el documento argumenta que, si bien el ICP se encargó de una labor “esencial” para la construcción de la identidad puertorriqueña, la estructura de la entidad se ha vuelto “obsoleta e incapaz de responder a las necesidades” del sector cultural y del desarrollo económico.
“La falta de modernización, sumada a una creciente burocracia, han generado redundancias y obstáculos que han limitado su impacto y su relevancia frente a las prioridades actuales de Puerto Rico”, reza la medida, referida a la Comisión de Turismo, Recursos Naturales y Ambientales.
Además, el senador por acumulación adujo que la eliminación del ICP atendería la duplicidad de evaluaciones en los permisos de construcción y reconstrucción. De acuerdo con la legislación, esta redundancia de tareas retrasa los “proyectos esenciales para el desarrollo de infraestructura en Puerto Rico” y, además, afecta el flujo comunicativo entre el Instituto, la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) y la Junta de Planificación (JP). Dos oficinas que, hasta ahora, no responden a la política pública de la cultura.
“Para cumplir con los retos y oportunidades del presente, es necesario adoptar un nuevo modelo. Por ello, se dispone la eliminación del ICP y la creación de un área especializada dentro del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) que asumirá las funciones culturales esenciales definidas por esta Ley”, recomienda la medida del senador.
El PS 0273 sugiere transferir el estudio de permisos relacionados con patrimonio cultural —como espacios de valor arqueológico o natural— a la OGPe. Esta oficina es la encargada de tramitar los permisos como el del multimillonario proyecto Esencia, en Cabo Rojo. Asimismo, esta nueva área especializada del DDEC asesoría a la JP en la reglamentación de proyectos realizados en zonas de valor histórico. La JP es otra división del DDEC responsable en la concesión de terrenos.
Rechazo amplio al proyecto
A nueve días de someterse la pieza legislativa, el director del ICP, Carlos Ruiz Cortés, arremetió contra las postulaciones de la medida, resaltando la falta de una consulta directa con el Instituto por parte del presidente senatorial. Con énfasis en el rol protagónico del ICP para proteger el patrimonio cultural y artístico, el jefe de la entidad expuso por qué esta transferencia de activos pondría en jaque “la herencia cultural”.
“Según el proyecto sometido, se pretende reducir a un solo programa toda la compleja y completa operación del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Esto afectaría directamente a toda la población puertorriqueña, que se beneficia directa o indirectamente de nuestros servicios y programas especializados en artes plásticas, artes populares, arqueología, patrimonio histórico edificado, música y danza, teatro, publicaciones y grabaciones, museos y parques, entre otros”, expresó Ruiz Cortés por escrito.
El también doctor en Historia de las Américas recordó que, con este proyecto de ley, tanto el Archivo General de Puerto Rico como la Biblioteca Nacional quedarían impactados en sus respectivas operaciones. “Desaparecer la ley que creó el Instituto de Cultura Puertorriqueña es desmantelar nuestra cultura, es retroceder y dejarla huérfana”.
El director propuso, en cambio, fortalecer al Instituto septuagenario con mayores recursos y mantenerlo en su posición como custodio de los bienes culturales, así como de la protección y promoción de la cultura puertorriqueña.
El día después de estas declaraciones, el senador Rivera Schatz exigió un sinnúmero de documentos e informes relacionados con el presupuesto total del ICP, el uso de fondos federales en la entidad, un registro de su inventario detallado y hasta los pormenores de los viajes que Ruiz Cortés ha realizado en los últimos cinco años. Además, emplazó al director del ICP para que responda dentro de 15 días.
“A mí que no me vengan a decir que él es el alma de la cultura, quien ha estado destruyendo el patrimonio y viviendo como un rey”, manifestó el legislador del Partido Nuevo Progresista (PNP) en una sesión del Senado. “Cuando tengamos esa información, yo quiero que aquellos que insinuaron que nosotros estamos atentando contra la cultura me digan quién es el que ha sido un irresponsable y un incompetente defendiendo y atendiendo la cultura de Puerto Rico”.
Por su parte, el Programa de Solidaridad UTIER (Pro-Sol UTIER), gremio que representa a los trabajadores del ICP, repudió la propuesta de Rivera Schatz. De acuerdo con el sindicato, el cierre planteado solo aprovecharía “las circunstancias en donde se encuentra el ICP” para justificar su desaparición y convertir la cultura en mercancía.
“Durante los últimos ocho años, la gestión del ICP ha priorizado la proyección institucional, mientras (que) la preservación del patrimonio cultural ha enfrentado grandes retos. La posible transición al DDEC confirma un temor largamente expresado: la pérdida del ICP como ente de protección cultural. La defensa del ICP es una causa que trasciende cualquier gestión administrativa y proyección personalista”, precisó, por su parte, el coordinador de Pro-Sol UTIER, Ángel Figueroa Jaramillo.
La organización convocó, el pasado 3 de febrero, a todos los empleados del ICP para una reunión en las oficinas de la UTIER. De allí, el gremio de más de 85 empleados determinará los pasos a seguir.
Un proyecto “muy breve” y contrarrestado desde la Cámara
Para el arquitecto y exaspirante a la legislatura del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), Pedro Cardona Roig, la propuesta del presidente del Senado resulta “muy breve” en comparación con la ley que busca sustituir, la Ley 89 de 1955 (Ley del ICP). La ley vigente, de ocho páginas, divide minuciosamente los componentes y programas del Instituto. A juicio de Cardona Roig, el proyecto de Rivera Schatz reduce esta composición a una agencia, el DDEC, que ha podido manejar la OGPe ni la JP.
“Aquí (en el PS 0273) no se hace distinción alguna. Se pasan las cosas sin contar con los recursos necesarios. Se dice que se va a pasar el personal, pero, ciertamente, el Departamento de Desarrollo Económico no ha podido manejar la OGPe ni la Junta de Planificación. Imagínense ustedes lo que puede pasar con un Instituto de Cultura”, declaró ‘El Urbanista’ en su página de YouTube, el 29 de enero.
Por otro lado, la representante Nelie Lebrón Robles, del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), sostuvo que las administraciones del PNP se han caracterizado por recortar fondos a las agencias públicas, un asunto que afecta directamente la “situación económica difícil” del ICP. No obstante, la exprofesora subrayó, en entrevista telefónica con CLARIDAD, la necesidad de mantener y ampliar la cantidad de empleados en el ente.
“Puede que haya unas duplicidades, puede que haya unas oficinas que hacen cosas que, al parecer, las hacen otras, pero no necesariamente quiere decir que haya duplicidad. Algunos patrimonios requieren unos tipos de manejos y otros de otras. Habría que remirar cómo es que está organizado el Instituto en este momento”, acotó la representante respecto a la transferencia propuesta.
A esos efectos, la delegación del PIP en la Cámara de Representantes —compuesta por Denis Márquez Lebrón, Adriana Gutiérrez Colón y Lebrón Robles— radicó el Proyecto de la Cámara (PC) 285 (Ley de Prohibición de Enajenación del Patrimonio Cultural propiedad del Pueblo de Puerto Rico).
“Si bien debemos garantizar en todo momento la protección de nuestro patrimonio cultural, tras conocerse la intención de transferir el ICP al DDEC, nuestra iniciativa legislativa cobra mayor relevancia que cuando la radicamos por primera vez. La vasta colección que obra en poder del ICP es una herramienta invaluable para la preservación y promoción de nuestra cultura e identidad. Por tal razón, debe protegerse para el disfrute de esta generación y las futuras”, dijo Márquez Lebrón.
A su vez, la senadora del Partido Popular Democrático (PPD) Marially González Huertas urgió a la presidenta de la Comisión de Turismo, Recursos Naturales y Ambientales, Marissa Jiménez Santoni, a que dé paso a una discusión amplia, honesta y abarcadora sobre este proyecto, que ahora debe pasar por el cedazo de una legislatura, mayormente PNP. González Huertas, además, aseguró que la delegación del PPD en el Senado se opondrá al proyecto.
Te preguntaras ¿cuál es la diferencia entre una guerra económica y comercial? Y ¿cuáles son sus características? Te explicaremos brevemente para que puedas comprender cómo nos afecta.
La guerra económica es un conflicto no convencional en el que los países, gobiernos, empresas o grupos de poder utilizan estrategias financieras, comerciales y tecnológicas para debilitar o someter a sus adversarios sin necesidad de recurrir a la fuerza militar directa. En lugar de armas, se emplean sanciones, bloqueos, manipulación de mercados, ataques a monedas y restricciones comerciales para afectar la economía de un país o entidad y así forzar cambios políticos o estratégicos.
La guerra comercial es un conflicto económico entre países en el que se imponen barreras comerciales, como aranceles, sanciones, restricciones a la importación y exportación, con el objetivo de proteger la economía nacional o presionar políticamente a otro país. Este tipo de conflicto surge cuando una nación busca reducir su déficit comercial, fortalecer su industria local o responder a políticas comerciales que considera injustas. Sin embargo, en muchos casos, las guerras comerciales pueden afectar negativamente a ambas partes y generar incertidumbre en la economía global. Este es el caso de EEUU con México, Canadá y China, pero detrás está manipular los mercados.
Diferencia entre Guerra Comercial y Guerra Económica
Aunque la guerra comercial y la guerra económica están relacionadas y comparten ciertas estrategias, tienen diferencias clave en su alcance, objetivos y métodos.
Mientras la Guerra Comercial es un conflicto económico entre países que se basa principalmente en la imposición de aranceles, sanciones comerciales y restricciones a la importación/exportación. Su objetivo principal es proteger industrias nacionales o presionar económicamente a otro país en sectores específicos. Afecta principalmente el comercio de bienes y servicios.
Ejemplo: La guerra comercial entre EE.UU. y China, donde ambos países impusieron aranceles sobre productos como acero, tecnología y productos agrícolas.
La Guerra Económica es un conflicto más amplio y estratégico, que usa herramientas económicas con el objetivo de para debilitar o someter a un país sin necesidad de intervención militar. Involucra medidas como sanciones financieras, bloqueos comerciales, ataques a la moneda, restricciones tecnológicas y manipulación de mercados. Puede afectar no solo el comercio, sino también las finanzas, la inversión extranjera, el acceso a recursos estratégicos y la estabilidad económica de un país.
Ejemplo: Las sanciones económicas de EE.UU. contra Cuba y Venezuela, que buscan restringir su acceso a mercados financieros y limitar su comercio de petróleo.
El efecto de ambas es en el sistema financiero, inversiones, industrias, moneda y exportaciones e importaciones, además de los empleos. Se utilizan medios de comunicación y redes sociales para generar pánico financiero, retirar inversiones o debilitar la confianza en una economía.
Una guerra comercial puede escalar y convertirse en una guerra económica si se amplían las restricciones y se atacan sectores estratégicos.
Posibles efectos
Inflación y aumento de precios debido a que los aranceles y restricciones encarecen los productos importados, lo que se traduce en un aumento de los costos para empresas y consumidores. Las empresas trasladan estos costos a los consumidores, generando un aumento en el costo de vida.
Pérdida de Empleos y Cierre de Empresas esto debido a que las industrias que dependen de importaciones/exportaciones sufren pérdidas debido a los altos costos o la reducción de demanda. Las empresas que no pueden competir cierran o reducen su personal, aumentando el desempleo. La pérdida de empleos y recesión en sectores clave en las Industrias afectadas por restricciones comerciales que pueden reducir su producción, generando desempleo.
Inestabilidad en los mercados financieros ya que los conflictos comerciales generan incertidumbre entre los inversionistas, causando volatilidad en las bolsas de valores y afectando la confianza empresarial.
Disminución del crecimiento económico debido a la menor actividad comercial y la incertidumbre económica reducen el crecimiento del Producto Interno Bruto de los países involucrados.
La deslocalización de empresas debido a que las compañías buscan evitar aranceles y restricciones trasladando su producción a otros países, afectando empleos y economías locales. Y buscando donde mejor puedan hacer negocios.
Ejemplo: Empresas estadounidenses trasladaron producción de China a otros países del sudeste asiático para evitar aranceles.
Y lo que menciona el presidente un aumento del proteccionismo y debilitamiento del comercio global, además de tensión geopolítica. Debido a que los países adoptan medidas proteccionistas que dificultan la cooperación económica internacional y se debilitan acuerdos comerciales y organismos como la Organización Mundial del Comercio, reduciendo la estabilidad del sistema económico global. Esta disminución del comercio internacional cuando se desaceleran los flujos comerciales, afectando a economías dependientes del comercio exterior.
Ejemplo: La guerra comercial EE.UU.-China se extendió a una guerra tecnológica con sanciones a Huawei y restricciones en el sector de microchips.
Conclusión
Aunque las guerras comerciales pueden ser impulsadas con la intención de fortalecer industrias nacionales, o equilibrar el comercio, sus efectos pueden generar inflación, desempleo y menor crecimiento económico. Sus efectos a largo plazo suelen ser perjudiciales. El aumento de precios, la inestabilidad económica y la disminución del comercio afectan tanto a los países involucrados como a la economía global, generando incertidumbre y menor crecimiento. En un mundo interconectado, este tipo de conflictos no solo afecta a las naciones involucradas, sino también a la estabilidad económica mundial.
Las guerras comerciales pueden generar algunos beneficios a corto plazo para ciertos sectores protegidos dentro de una política industrial, pero en general provocan inflación, menor comercio, pérdida de empleos y menor crecimiento económico. A largo plazo, pueden debilitar la economía global y afectar la estabilidad financiera.
Mientras el gobierno de Puerto Rico sólo habla de la estadidad, desde EEUU nos aplican presiones como las redadas a trabajadores inmigrantes, los recortes en los fondos (aunque en pausa) y los aranceles también en pausa, que debilitan la economía, afectan nuestro crecimiento económico y seguimos con nuestros salarios estancado. Cada día estiramos el dólar para cubrir las necesidades, pero la inflación nos ataca y se lleva el mismo dejándonos corto en lo que podemos cubrir Queremos un Gobierno que nos defienda y se atreva a decir no, basta ya. Hay que buscar alternativas y negociar estos ataques, otros Estados lo hacen por qué no podemos, por miedo o falta de iniciativa. No queremos creer que sólo le importa la estadidad que cada día se aleja. Gobernadora entienda, primero la gente, su seguridad y calidad de vida y luego lo demás,
El ocho de diciembre pasado, grupos rebeldes consiguieron destituir al dictador Basher al Assad, que se exilió en Moscú, concluyendo una guerra civil de 14 años y 54 de sangrienta tiranía familiar en Siria que había convertido el país en un narco estado.
Basher había sucedido en el año 2000 a su padre, Háfez, quien había sido primer ministro en 1970 y en 1971 se convirtió en presidente, y secretario general del Partido Baaz Árabe Socialista, hasta su muerte.
La guerra civil destruyó barrios y ciudades enteras, a menudo con la ayuda y las bombas de la Aviación rusa; se cobró cientos de miles de vidas, y en las cárceles del régimen se torturó hasta la muerte a un número incalculable de opositores. Muchos que sobrevivieron a las torturas se volvieron locos y hoy se les puede ver con la mirada y los pasos perdidos por las calles de Damasco. Algunos olvidaron sus nombres y solo recuerdan su número de preso de cárceles como la infame Saydnaya, conocida como “el matadero humano”.
El grupo islamista Hayat Tahrir al Shams (HTS), que se hizo con el control del país en una ofensiva relámpago de 13 días, se propuso como primer objetivo vaciar esas cárceles, donde se perpetraban ahorcamientos masivos periódicos y cientos de asesinatos por tortura a diario.
Utopía en Damasco
Llegué a Damasco un mes después de la caída del régimen carnicero de los Al Assad, el día después de Reyes, cuando los rebeldes empezaban a controlar poco a poco las instituciones del Gobierno y todavía no tenían suficiente gente como para tener presencia en las calles.
Pasé tres días en Damasco hasta que me tropecé con el primer kalashnikov. Se veían soldados rebeldes subir y bajar a vehículos de camino a alguna parte más importante que el centro de la ciudad o el casco antiguo.
Los hombres de Ahmad Al-Shar’a, presidente de la Siria en transición, estaban más preocupados de tomarle el pulso al aparato burocrático del Estado que a la seguridad en las calles. Solo los más altos funcionarios han caído en desgracia, los demás están siendo reciclados ante la falta de recursos humanos de los rebeldes.
Lejos de sentirme amenazado, disfruté las calles bulliciosas, los mercados abarrotados de productos y clientes y de la gente haciendo su vida sin autoridad a la que temer, aunque fueran unas semanas de breve utopía anarquista. Una anarquía feliz y pacífica sin turistas pero con muchos periodistas.
El entusiasmo por el nuevo Gobierno, que se ha mostrado moderado hasta el momento, hizo acercarse a cuarteles y comisarías a miles de jóvenes para presentarse como voluntarios. Poco a poco esos jóvenes van siendo distribuidos en lugares urbanos susceptibles de necesidad de seguridad. Visten relucientes uniformes negros con pasamontañas, no llevan más consignas que brazaletes improvisados y van armados con viejos kalashnikovs.
Como los rebeldes necesitan buena prensa, las armas no intimidan a los periodistas, que nos movemos líbremente por el maravilloso enjambre de mercados y mercadillos, bazares y zocos que no se acaban, con calles dedicadas a productos u oficios concretos. Hay intrincados callejones donde los herreros copian llaves o sueldan calentadores; pasadizos de alfombras persas; otros de hokaahs, que en Siria, donde se inventaron, se llaman shisha; otros de perfumes, otros de ebanistería, otros de frutos secos, otros de especies y hay hasta una calle donde se fabrican y reparan futbolines.
Hay puestos de comida a cada pocos pasos y cafeterías escondidas al final de cada oscuro callejón. En el centro del mercado principal del viejo Damasco se encuentra la majestuosa Mezquita de los Omeyas, construida sobre mármoles romanos y una catedral cristiana y junto a la cual descansan los restos del sultán Saladino, que fue el terror de los Cruzados y un hombre sabio y respetado que unificó la región bajo el Islam.
El temor porque el gobierno islamista se torne extremista, no sea inclusivo y se cebe con los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT+ es minimizado ante la máxima repetida por todos los consultados para este reportaje: “nada puede ser más malo que el régimen de Al Assad”.
Por ahora, las mujeres sirias deciden si usan burka, velo o llevan el pelo al aire. Algunas visten una coqueta boina francesa ladeada sobre el pañuelo.
Mientras los rebeldes se acomodan en el poder, en enero todavía no funcionaban las tarjetas bancarias ni las gasolineras. En las aceras y arcenes de calles y carreteras se venden bidones de agua rellenos de benzina para hacer funcionar los vehículos, que respostan en cualquier parte ayudados por embudos improvisados.
Las sanciones internacionales y el narco estado
Ahora, la principal preocupación de los sirios son las sanciones internacionales impuestas al régimen de Al Assad que todavía siguen efectivas dificultando el progreso de Siria.
Basher, con la ayuda de su hermano Maher, el carnicero de la División 4 Blindada del Ejército, responsable de numerosas masacres en campos de refugiados y barrios opositores, convirtió Siria en un narco estado para financiar su regimen bajo las sanciones internacionales.
La periodista de La Vanguardia Helena Pelicano visitó, los primeros días tras la caída de Basher, uno de los centro de producción de captagón incautados por los rebeldes.
A las afueras de Damasco, oculto en la cima de una montaña al noroeste donde no se encontraría nada si no se sabe que está allí, los rebeldes mostraban los millones de pastillas que se producían allí. Se calcula que Al Assad conseguía unos cuatro mil millones de dólares al año produciendo captagón, una droga sintética conocida como el “éxtasis barato” del Medio Oriente.
El captagón era utilizado en fiestas y discotecas de toda la región y por los soldados para soportar las largas guardias y el hambre del frente. Los rebeldes custodios de los restos de la producción enseñaban las miles de pastillas escondidas en bovinas o en frutas de plástico para centro de mesa de casa de la abuela.
“Los rebeldes estaban encantadísimos de ayudar para exponer al antiguo régimen”, asegura la periodista.
“Tienes que considerar también que antes de la guerra, Siria era el mayor productor farmacéutico de la región. Teníamos un gran número de fábricas farmacéuticas, hasta teníamos cuatro universidades públicas de Farmacia y varias del sector privado. Teníamos a mucha gente trabajando en este campo”, explica Antoine George Makdis en Alepo.
Tony es un arameo siríaco, “pero soy católico latino”, apostilla con una cruz franciscana colgada al cuello, sirio de Alepo, rubio de ojos azules que se parece al cantante de REM, Michael Stipe.
Fotos suministradas por el autor
Explica que cuando se fueron imponiendo sanciones al sector, toda los profesionales de ese campo empezó a encontrar dificultades, sobretodo a partir de 2014, para alimentar a sus familias en medio del caos.
Tony asegura que “el régimen invirtió en las drogas porque ya había una infraestructura y teníamos mucha gente preparada en ese campo”.
Explica que ya desde los 50 y 60 del siglo pasado muchos sirios habían ido a Rusia a formarse como farmacéuticos y ya hubo una gran inversión del gobierno de entonces en el campo farmacéutico y químico.
“La situación es más profunda que acusar a quienes han estado ahora relacionados con la producción de captagón. Cuando tienes hambre, cuando tienes que alimentar a tus hijos y vives en un caos como el de esta guerra, a veces tienes que hacer cosas que no te gustaría hacer o que no harías en otras circunstancias”, defiende el fundador del colectivo Warsha.
Compleja esperanza
A Tony el falta el dedo índice de la mano izquierda. Lo perdió el 2 de enero de 2019 cuando le explotó una mina mientras realizaba un proyecto fotográfico en un cementerio del antiguo Alepo.
Por la oficina taller de Warsha ha pasado todo joven en Alepo con inquietudes artísticas. A Tony lo conocen en toda la ciudad. Es el típico tipo que vaya donde vaya se para a hablar con un amigo. Algunos de los actuales miembros del colectivo, que principalmente trabajan en la elaboración de documentales, son antiguos niños soldado rescatados por el arte audiovisual.
Tony trabaja de fixer profesional, pero también ayuda como puede a los periodistas de bajo presupuesto como yo. A una periodista alemana le consiguió una habitación para que pernoctara en su parroquia. A mí me dejó quedarme una semana en un colchón en el suelo de una habitación del taller. Me protegía del frío con esas mantas grises de la ONU, ásperas pero efectivas.
Me iba a conseguir algo de cannabis para disfrutar de la belleza bombardeada de Alepo y su impresionante ciudadela fumándome un porrillo, pero siempre siempre tenía algo más importante que hacer. También me habló mucho de la rica historia del cannabis en Siria, de los Assassins (fumadores de hachís), de los bálsamos elaborados con la hierba sagrada para dormir a los niños, de los productos textiles que se han confeccionado con cáñamo a lo largo de la historia Siria.
“El cannabis es una parte importante de nuestro patrimonio”, subraya.
A pesar de comportarse como un genio despistado que habla a borbotones saltando de un tema a otro y volviendo a recuperar el hilo frenéticamente, gracias a Tony pude acercarme a comprender un poco mejor la realidad siria más allá de la superficie.
Que no se trata de que unos son buenos y otros son malos. Se trata de que hay mucha gente de orígenes, culturas, etnias y religiones diferentes. Que todos han sufrido mucho y que todos están armados.
“Los sirios necesitamos un drama para vivir. Si pasan dos semanas sin un drama nos aburrimos y empezamos a pensar a quien matamos ahora”, bromea con su humor negro franciscano.
“Los sirios no somos racistas. Odiamos a todo el mundo por igual”, me troncho.
Tony me recuerda el genocio Armenio que lleva más de un siglo perpetrándose de manera silenciosa. Me contó el peligro que corren ahora los alauitas, facción del Islam que superficialmente procesaban los Al Assad, que nunca se preocuparon por ellos pero que ahora tienen que enfrentar la ira de las víctimas de los tiranos.
Que en Siria hay chiís y suníes, que se llevan a matar, los cristianos católicos y los ortodoxos, que también están los kurdos y los drusos, que hay pueblos o áreas dominadas por unas minorías que abusan de las mayorias. Que la gente se suele llevar bien, hasta que alguien se quiere pasar de listo o aparece una intervención externa. Que está Al Qaeda, pero también el Estado Islámico, los Hermanos Musulmanes y grupos rebeldes que aparecen y desaparecen con la velocidad de las balas. Que a veces Turquía apoya a unos u otros, como Irán, o Rusia, siempre con la amenaza de Israel, pero que ahora todos están a la espectativa de lo que haga Donald Trump.
Entretanto, la gente esperanzada en las calles consume como si la prosperidad prometida hubiera llegado ya, y el gobierno rebelde de transición va dando muestras de moderación según pasan los días.
En su discurso del pasado 30 de enero, el líder rebelde y presidente de transición, Ahmad Al-Shar’a, reafirmó su vocación inclusiva en un proceso de transición que es “parte de un proceso político que requiere la participación genuina de todos los sirios, tanto dentro como fuera del país, para moldear su futuro con libertad y dignidad, sin exclusión ni marginación”.
“Trabajaremos para formar un gobierno de transición inclusivo que refleje la diversidad de Siria, con hombres, mujeres y jóvenes trabajando juntos para construir nuevas instituciones nacionales que conduzcan a elecciones libres y justas. Una Siria que extienda su mano en paz y respeto mutuo”, expresó el presidente interino sirio.
En 1974, Hans Magnus Enzensberger publicó un artículo titulado “Para una crítica de la ecología política” en el que cuestionaba el paradigma marxista de que el desarrollo de las fuerzas productivas erradicaría la miseria. Aliado a Marcuse, el intelectual alemán enfatizó que “las fuerzas productivas se revelan como fuerzas destructivas y amenazan toda la base natural de la vida humana”.
La creciente industrialización, la expansión del consumismo, la “sociedad de la superabundancia”, destruyen el equilibrio ambiental, sacrifican a los más pobres y comprometen el futuro de las próximas generaciones. Es una paradoja: la riqueza genera pobreza, como advierte el papa Francisco en la encíclica Laudato si (Alabado seas: sobre el cuidado de la casa común).
En Ecología, una ética de la liberación, el filósofo André Gorz señala que la ecología solo alcanza su carácter político y ético cuando se comprende que la devastación de la Tierra es resultado de un modo de producción centrado en la maximización de las ganancias y el uso de tecnologías y recursos que violentan el equilibrio biológico, como los combustibles fósiles,
En Tesis sobre la filosofía de la historia, Walter Benjamin cuestionó el concepto tecnocrático y positivista de la historia derivado del desarrollo de las fuerzas productivas. Soñó con un tipo de trabajo que “lejos de explotar la naturaleza, sea capaz de sacar a la luz a sus criaturas adormecidas en su vientre como promesas”.
En 1964, hace sesenta años, Murray Bookchin escribió: “Desde la revolución industrial, la masa atmosférica total de dióxido de carbono aumentó 13% con respecto a los niveles anteriores, que eran más estables. A partir de bases teóricas sólidas se puede afirmar que ese creciente manto de dióxido de carbono, al interceptar el calor irradiado por la Tierra hacia el espacio sideral, conducirá al aumento de las temperaturas atmosféricas, a una circulación de aire más violenta, a patrones más destructivos de tempestades y, finalmente, al derretimiento de los casquetes polares (…), al aumento del nivel del mar y a la inundación de vastos territorios”. Más claro, el agua.
En 1972 Marcuse descubrió a la naturaleza como aliada de los que luchan contra las sociedades depredadoras, como la capitalista. En Contrarrevolución y revuelta, afirmó: “El descubrimiento de fuerzas liberadoras de la naturaleza y de su papel vital en la construcción de una sociedad libre se convierte en una nueva fuerza de cambio social”.
Ese debate sobre la ecología política dio origen al ecosocialismo, en el que se destaca la obra de Michael Löwy. Cuanto más avanzan las fuerzas productivas sin parámetros ecológicos, más se degrada la naturaleza, su única fuente de recursos. Se destruyen las bases de sostenibilidad de la especie humana. La ambición tecnoeconómica predomina sobre las condiciones de la vida en la Tierra.
La racionalidad moderna comete otro grave error al excluir del pensamiento ecológico prácticas tradicionales indígenas y campesinas. A fin de dominar territorios de los países emergentes y subdesarrollados, impone el pensamiento tecnocrático y promueve la colonización del conocimiento. Por eso las luchas de los pueblos originarios son políticas y epistemológicas, dado que tienen como objetivo la descolonización del conocimiento para alcanzar la emancipación cultural y política y el surgimiento de territorios sostenibles de vida. Es necesario descolonizar el saber, lo que significa promover el reconocimiento y la revalorización de los saberes tradicionales y otros, denominados “sabiduría popular” o “saber local”.
Como señaló Milton Santos, la visión eurocéntrica de la cultura, impuesta como valor universal, tildó de retrógrada la cultura de los pueblos originarios, silenció culturas o saberes con su razón instrumental.
En la encíclica Laudato si, el papa Francisco resalta que “los efectos más graves de todas las agresiones ambientales recaen sobre los más pobres. Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero abordaje ecológico siempre se convierte en un abordaje social, que debe integrar la justicia en los debates sobre el medioambiente, para oír tanto el clamor de la Tierra como el clamor de los pobres.
“Todo el Universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su cariño sin medida por nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es una caricia de Dios.
“Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en peligro de extinción, pero permanece completamente indiferente ante el tráfico de personas, no se interesa por los pobres o procura destruir a otro ser humano que no le gusta.
“Todo el abordaje ecológico debe integrar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más desfavorecidos”.
Como decía Chico Mendes, separar la cuestión ambiental de la política no es ecología, sino jardinería.
Frei Betto es autor, entre otros libros, de Uala, o amor (FTD).