martes, mayo 19, 2026
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Así de CLARIDAD-El caso de Tyler Davis: «Yo perdono, pero no olvido…»

 

Especial para CLARIDAD

 

Es un refrán con traje y corbata apocalíptico, casi mítico y uno podría decir que hasta de carácter icónico y universal.

No importa en el idioma que se diga, suena duro y particularmente es de tipo ‘sentencioso’. “Yo perdono, pero no olvido”.  Es como decir una ‘cantinflada’, tipo frase Chavo del Ocho, es como ‘un sí, pero no’.  Bueno, pero a lo que vamos.

Esta semana el gerente general del Equipo Nacional de Baloncesto, el exenebeísta Carlos Arroyo y de paso el presidente de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico, el letrado Yum Ramos, concordaron en pensamiento respecto al jugador Tyler Davis.

Para ambos, por lo pronto el jugador de la posición centro y delantero fuerte, no está en los planes como talento internacional dentro del programa de reclutamiento de la selección local.  El anuncio, se puede decir que sorprendió, por su impacto, a la prensa deportiva que cubrió la conferencia de prensa en donde se expresaron tanto Arroyo como Ramos.

Y es que no todos lo días un programa de reclutamiento nacional como el de la Isla puede darse el lujo de decir que un jugador de 26 años y 6’11”, que brilló con luz propia en las temporadas que estuvo activo en el baloncesto colegial de Estados Unidos, en división 1, no tiene cabida en el proyecto.

Puerto Rico en estos meses se juega la clasificación para los Juegos Olímpicos a celebrarse en Paris, Francia, en verano de este año.  Y ciertamente si de algún talento hay escasez en el Equipo Nacional, es de jugadores altos, fuertes, que defienden y capturan rebotes, en su desempeño en el área de la pintura.

Ojo, que tanto Arroyo como Ramos, no dijeron que Davis está descartado por completo del programa, pero sí claramente dejaron entrever, que en al menos en esta etapa clasificatoria, le darán prioridad a otros jugadores que sí han demostrado un compromiso real y nacional con la selección.

Fueron a más. Davis, que debuta en marzo en la Liga de Baloncesto Superior Nacional (BSN), puede destrozar el circuito local, y es muy poco probable que pueda tener oportunidad para ser invitado a las prácticas del seleccionado.

Además, por el momento, el jugador, que ya está en Puerto Rico, tampoco ha dicho o se ha comunicado con Arroyo, sobre su interés de jugar con el Equipo Nacional.  Ciertamente que todo es según el color del cristal con que se mira.

Para algunos fanáticos, tanto Arroyo como Ramos, podrían ‘estar mordidos’, heridos en sus respectivos egos, por la falta de compromiso de Davis y éste fallar a su palabra varias veces, al momento de jugar por Puerto Rico, desde el 2018 en adelante. Y que por encima de ese ego, pues hay que poner por delante el compromiso del proyecto, que es el Equipo Nacional de Baloncesto.

Bueno, pues, le toca juzgar a usted amigo lector.

Davis debutó a los 19 años con el Equipo Nacional en el torneo Americup 2017 celebrado en Colombia, y tuvo un gran torneo internacional, todo esto antes de dejar el basket colegial con la Universidad de Texas A&M (2015-2018) y sumar su nombre al sorteo de jugador de la NBA (2018).

Ambos (Arroyo y Ramos), le brindaron todo tipo de ayuda al jugador que confrontó problemas emocionales y alguna lesión que afectaron su desarrollo como baloncelista, tras no poder establecerse en la NBA tras dejar el basket colegial y sumarse al sorteo de jugadores de dicha liga, en donde no fue seleccionado por equipo alguno.

Luego de firmar para jugar en la Liga de Verano de la NBA con el equipo de Brooklyn, Davis, en agosto del 2018 firmó un contrato ‘de dos vías’ con el equipo de Oklahoma City. El 28 de diciembre de ese año debutó y jugó su único partido en la NBA, contra Cleveland. Participó un minuto y capturó un rebote. Ese mismo día fue dejado en libertad.

Sí tuvo un gran rendimiento con el equipo filial, el Oklahoma City Blue, en donde promedió 17.2 puntos por juego y 11.5 rebotes por partido, pero no volvió a subir al equipo grande.

El joven de madre boricua se frustró por completo y cayó en una terrible depresión que lo mantuvo alejado de las canchas y a finales del 2019 firmó un contrato para jugar en China y no pudo, o no quiso, representar a Puerto Rico en el Torneo Mundial Fiba de ese año, que de paso se celebró en China, en donde Davis jugaría en la liga profesional.

Davis no estuvo ni siquiera un mes jugando en China y regresó a Estados Unidos.

Luego vino la pandemia en marzo del 2020. Ese año Arroyo trabajó, durante el mes de febrero, con Davis en Miami, Florida, y se pensó que el centro jugaría por Puerto Rico en el torneo Americup del 2021, ya que él mismo jugador así lo publicó en sus redes sociales.  Pero, no cumplió su palabra, la misma que le había dado tanto a Arroyo como a Ramos. En esos años duros, difíciles, de Davis, sobra decir que tanto Arroyo como Ramos, no dejaron de darle la mano y estuvieron muy pendientes a él.

Desde ese 2021 en adelante la comunicación con Davis y Arroyo y de paso con el Equipo Nacional, fue escasa, por no decir ninguna. Mientras, Davis jugó en los pasado años, esporádicamente en Corea, México y Estados Unidos

El el torneo del Baloncesto Superior Nacional (BSN), Davis fue seleccionado en el sorteo de jugadores de nuevo ingreso por los Brujos de Guayama en el 2019, pero nunca firmó contrato para jugar. Esta franquicia pasó a jugar en Manatí el pasado año y es ahora, en el 2023, que Davis finalmente debutará en el BSN para la temporada que inicia en marzo.

Tanto Arroyo como Ramos dijeron que le desean lo mejor a Davis en su paso por el BSN, pero que de pronto no lo tienen en la mirilla para seguir de cerca sus ejecutorias en el BSN y mucho menos tenerle una ‘invitación dorada’ para que asista a las prácticas del seleccionado.

Y es que ese desplante de más de una vez a Puerto Rico, al Equipo Nacional, puede que le pase factura a Davis este año en su debut en el BSN. Claro, se perdona, pero no se olvida… No lo digo yo…pero, Así de Claridad lo han dejado saber los que sí pueden darle una nueva oportunidad a representar a Puerto Rico.

Pues ya veremos en qué para todo esto. Si habrá perdón y olvido.

 

 

Políticas Públicas y el trabajo de cuidados en Puerto Rico

Foto Archivo CLARIDAD

 

Especial para CLARIDAD

 

González Báez, Marilucy; Otón Olivieri, Patricia; Reyes Gil, Yanira; y Vicente, Esther; Políticas Públicas y el Trabajo de Cuidados en Puerto Rico, INTER-MUJERES PUERTO RICO 2023.

El estudio Políticas Públicas y el Trabajo de Cuidados en Puerto Rico nos permite comprender por qué no es posible discutir las salidas de la crisis económica, social y de servicios en nuestro país, o el descenso en la natalidad y el envejecimiento de nuestra población, sin comprender lo que es también una crisis de cuidados. Como señalan las autoras, los cuidados para alimentación, educación, higiene, salud, compañía, entre otros, son fundamentales para todas las personas y deben considerarse como un derecho humano. Sin embargo, no se consideran como trabajo, ni se reconoce su valor para el funcionamiento de nuestras economías y sociedades, por lo que es un asunto poco estudiado.

La investigación demuestra la importancia de una perspectiva de género para atender esta crisis de cuidados y su impacto particular sobre las mujeres. Son ellas las  que realizan mayormente estos trabajos, en el ámbito privado, familiar, sin paga o con una paga precaria; casi como una definición femenina. Para las mujeres de todas las estratas socioeconómicas restringen el tiempo y la energía dedicados al mercado laboral y otras actividades, además de aquellos necesarios para su propio cuidado. Esta división sexual del trabajo es así uno de los nudos más apretados en la desigualdad de género y en la subordinación de las mujeres, tanto en el ámbito doméstico, como en los ámbitos económicos, sociales y políticos. Las políticas neoliberales de privatización y de recortes de servicios, empleos y derechos laborales, acentúan la crisis de cuidados, al reducir los apoyos a estos trabajos y reforzarlos e intensificarlos como responsabilidad familiar, es decir, de las mujeres en el ámbito doméstico.

El estudio exhaustivo y riguroso se enriquece con una metodología mixta cuantitativa y cualitativa. Una Tabla de Puntuación de Políticas de Cuidado, diseñado y provisto por Oxfam, sirvió como instrumento para evaluar hasta qué punto se cumplía con una extensa gama de criterios en la implantación de estas políticas en Puerto Rico.  Subraya el informe que en esta evaluación no se trata de ofrecer más tiempo y facilidades para que las mujeres realicen los trabajos de cuidado, sino que estos se reconozcan como responsabilidad social y se compartan entre hombres y mujeres, el Estado y las empresas. Entre los criterios analizados se encuentran así la existencia de políticas en diversos ámbitos pertinentes a los trabajos de cuidado, su alcance a los diversos sectores de la población, lo adecuado del presupuesto y la responsabilidad gubernamental en su ofrecimiento, así como si se han dirigido explícitamente a facilitar y reducir los trabajos de cuidado y a transformar la división sexual del trabajo, las relaciones de género y otras desigualdades. Con ello se evalúa la medida en que las políticas incorporan el reconocimiento, la reducción y la redistribución de los trabajos de cuidado, así como la representación de las personas que ofrecen y reciben los servicios de cuidado en el desarrollo de las medidas adoptadas, y la recompensa adecuada a quienes los realizan.

Es notable que los ámbitos de políticas evaluados no se limitan a las condiciones laborales de las cuidadoras asalariadas o a los apoyos a los cuidados en los lugares de trabajo, como licencias por enfermedad, por maternidad y paternidad, horarios flexibles o centros de cuidado preescolar. Se incluyen también entre los ámbitos considerados los servicios de educación, de salud, e infraestructura, como agua potable, electricidad o transportación, además de prestaciones y compensaciones sociales dirigidos a las personas que realizan los cuidados sin remuneración. Se trata de un reconocimiento de que estos servicios inciden en la intensidad de los trabajos de cuidado y de que el Estado debe compartir la responsabilidad de facilitarlos.

Por otro lado, al análisis de la tabla de puntuación de las políticas se añadieron tres grupos focales con mujeres dedicadas al trabajo de cuidados en Loíza y Aibonito y un grupo focal con representantes de organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos de las mujeres, además de cuatro entrevistas a personas expertas en los planes de ajuste establecidos por la Junta de Supervisión Fiscal. Es una información que amplía y profundiza el significado de las políticas establecidas, al ubicarlas en nuestro contexto social e histórico y al describir sus implicaciones en las vidas de las mujeres.

La investigación concluye que en la mayoría de los ámbitos, en Puerto Rico sí existen políticas – legislación y reglamentos- que podrían ser transformadoras en cuanto al trabajo de cuidados. Sin embargo, es en su implantación que resultan muy limitadas o son insuficientes para las necesidades de las poblaciones a atenderse. Así, por ejemplo, se da cuenta de la desprotección en que se encuentran las cuidadoras sin remuneración, sin acceso a prestaciones, pensiones o licencias laborales y otros beneficios que les ofrezcan seguridad, salud y bienestar. Aquellas que se desempeñan en el mercado laboral formal, por su parte, tampoco reciben un salario adecuado a su trabajo y suficiente para asumir el costo de vida prevaleciente, ni cuentan con los mismos derechos y seguridad social que las personas empleadas en otras ocupaciones. La situación es de mayor vulnerabilidad si el trabajo de cuido remunerado se realiza como contratistas independientes o en el sector informal, donde prevalecen los acuerdos sin contrato con familias particulares. Vulnerabilidad acentuada para las mujeres pobres, sin recursos para pagar por apoyos en sus trabajos de cuidado, y entre quienes se encuentran las que realizan, además, trabajos de cuidado que alivian a las que pueden pagarlos, lo que incluye a  las migrantes dominicanas que se concentran en este oficio. En general, pues, no hay un reconocimiento de los cuidados como trabajo ni se recopila la información necesaria para atenderlos. De hecho, las políticas no se establecieron tomando en cuenta su reducción y redistribución, ni en gran parte se contó con la participación de las mujeres y personas que reciben los servicios en su elaboración e implantación.

Los comentarios de las personas expertas y en los grupos focales, por su parte, nos permiten dar cuenta de cómo las políticas neoliberales de austeridad y de privatización en Puerto Rico, acentuadas por la imposición de la Junta de Supervisión Fiscal, han dificultado y encarecido aún más los servicios que resultan básicos para el cuidado personal y familiar. El encarecimiento y la inestabilidad en los servicios de agua potable y electricidad, el cierre de escuelas y sus comedores, la reducción a fondos municipales, que afectan el acceso a recogido de basura y a amas de llave, son solo algunos ejemplos. Como indican las autoras, el gobierno se libera así de su responsabilidad social de cuidar y la descarga sobre las mujeres, con un mayor impacto en los sectores más vulnerables.

El informe concluye con recomendaciones dirigidas a atender las limitaciones en las políticas analizadas. Entre las de mayor alcance podemos destacar primero, el asegurar que en la reestructuración de la deuda pública se establezcan y prioricen los servicios esenciales y se garanticen los fondos públicos para atenderlos. En segundo término, el establecer un sistema gubernamental de cuidados que articule y coordine las políticas públicas que inciden sobre estos trabajos. Por su aportación, el informe reseñado debe ser así base para futuras investigaciones y para la implantación de medidas que valoren, redistribuyan y faciliten los trabajos de cuidado. Señala la necesidad de revisar nuestras prioridades económicas, sociales y fiscales desde una perspectiva de reconocimiento de los derechos humanos, la equidad de género y social.

La insaciable voluntad de saquear

 

 

Marx escribió en su obra magna que «El capital tiene horror a la ausencia de ganancias o a la ganancia demasiado pequeña, como la naturaleza al vacío. Conforme aumenta la ganancia, el capital se envalentona. Asegúresele un 10 por ciento y acudirá a donde sea; un 100 por ciento y es capaz de saltar por encima de todas las leyes humanas; un 300 por ciento, y no hay crimen a que no se arriesgue, aunque arrostre el patíbulo».

Podría aplicarse este razonamiento a la política exterior de Estados Unidos: con tal de preservar su imperio, enfrentado a una inexorable declinación, no se detiene ante ningún crimen, por alevoso que sea.

Consiente y financia el genocidio en Gaza, alimenta la destrucción de Europa con una guerra en contra de Rusia que destruyó a Ucrania y desangró a Europa, y que ya está perdida; atiza el conflicto con China cortejando a Taiwán y, en nuestra región, refuerza la agresión en contra de Venezuela, con una enorme batería de Medidas Coercitivas Unilaterales (más de 900) y en contra Cuba, que ha resistido 65 años de agresiones en el marco de un bloqueo cada vez más integral, incorporándola a la lista de países promotores del terrorismo internacional según lo anunciara el hampón Mike Pompeo por orden de Donald Trump, un megamillonario dueño también de un extenso prontuario de robos, estafas y toda clase de delitos.

La acusación lanzada contra Cuba es una infamia incalificable pero que pese a su falsedad potencia extraordinariamente los devastadores efectos del bloqueo porque son poquísimos los bancos de cualquier país que consienten hacer negocios con un país acusado de ser el santuario del terrorismo y exponerse a una brutal represalia por parte de Washington. Esto se tiene que acabar y se va a acabar antes de lo que los imperialistas norteamericanos están pensando.

 

Reproducido de : www.cubandebate.cu

 

Israel declaró «persona no grata» a Lula por calificar de «genocidio» la guerra en Gaza

Israel declaró «persona no grata» al presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, quien el domingo calificó la ofensiva israelí en la Franja de Gaza como un genocidio comparable al Holocausto. La declaración motivó una fuerte respuesta del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que acusó a Lula de «trivializar el Holocausto». El
gobierno de Israel convocó al embajador brasileño para presentarle una protesta, mientras que el gobierno de Brasil llamó a consultas a su embajador en Tel Aviv y convocó al embajador israelí.

«Cruzar una línea roja»

Desde Adís Abeba, capital de Etiopía, donde asiste a una cumbre de la Unión Africana, Lula dijo el domingo: «Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza no es una guerra, es un genocidio». El presidente de Brasil agregó: «Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza con el pueblo palestino no ha ocurrido en ningún otro momento de la historia. En realidad, ha ocurrido: cuando Hitler decidió matar a los judíos».

En Israel el primer ministro Benjamin Netanyahu calificó los dichos de Lula de «vergonzosos y graves» y dijo que eran una «trivialización del Holocausto». Netanyahu anunció que su gobierno convocó al embajador de Brasil en Israel. «La comparación entre Israel y el Holocausto de los nazis y Hitler supone cruzar una línea roja», señaló Netanyahu en un comunicado, en el que insistió en que Israel está «luchando para defenderse».

El ministro israelí de Exteriores, Israel Katz, advirtió «No perdonaremos ni olvidaremos: en mi nombre y en nombre de los ciudadanos de Israel, informé al presidente Lula de que es una persona no grata en Israel hasta que se disculpe y se retracte de sus palabras». La cita con el embajador de Brasil en Israel fue en el Museo del Holocausto de la ciudad y no en el ministerio de Exteriores de Israel en Jerusalén.

«La comparación que hace el presidente brasileño Lula entre la guerra justa de Israel contra Hamas y las acciones de Hitler y los nazis, que exterminaron a seis millones de judíos, es un grave ataque antisemita que profana la memoria de quienes perecieron en el Holocausto», aseguró  Katz.

Una acusación «absurda»

Lula es uno de los líderes latinoamericanos más críticos de la ofensiva israelí. El presidente brasileño llegó a Etiopía luego de visitar Egipto la semana pasada, donde acusó a Israel de matar indiscriminadamente a mujeres y niños y desobedecer los mandatos de la ONU. En sus declaraciones en Adís Abeba, Lula dijo que el conflicto entre Hamas e Israel «no es una guerra de soldados contra soldados» sino «una guerra entre un ejército muy preparado y mujeres y niños».

Estas declaraciones son las más contundentes emitidas hasta ahora sobre el conflicto por Lula, un importante representante de los países del sur global y que ocupa la presidencia rotatoria del G20. Lula afirmó en noviembre que Hamas había cometido «un acto de terrorismo» en su ataque del 7 de octubre contra Israel. Y al mismo tiempo criticó la «respuesta desproporcionada» de Israel en Gaza.

El ministro de Comunicación de la Presidencia, Paulo Pimenta, afirmó que, desde el inicio del conflicto, Brasil «condenó los ataques terroristas de Hamas en todos los foros». Según Pimenta, Brasil manifestó su «solidaridad con la población civil de Gaza» donde «1,7 millones de palestinos no tienen acceso a agua potable, comida ni remedios». El ministro remarcó que «la comunidad internacional no puede callar frente a la masacre de un pueblo que no puede sufrir un exterminio por los crímenes de un grupo que debe ser castigado por lo que hizo».

El asesor de Asuntos Internacionales de la Presidencia y excanciller, Celso Amorim, consideró «absurdo» que Israel declare persona no grata al mandatario brasileño. «Eso solo aumenta el aislamiento de Israel» ya que «Lula es respetado en el mundo entero y en este momento quien es ‘persona no grata’ es Israel», agregó Amorim antes de reunirse con Lula para analizar la situación.

El canciller brasileño, Mauro Vieira, convocó al embajador israelí para que comparezca este lunes en el palacio Itamaraty de Río de Janeiro, donde se encuentra para la reunión de ministros de Exteriores del G20. Vieira también llamó a consultas al embajador brasileño en Tel Aviv, Frederico Meyer, que viajará el martes a su país después de haber sido convocado por el gobierno israelí para trasladarle la dura respuesta de Netanyahu a las palabras de Lula.

Una crisis en vísperas de la reunión del G20

La crisis diplomática estalló en vísperas de que los ministros de Exteriores del G20 celebren su primera reunión bajo la presidencia brasileña de esa organización, los próximos miércoles y jueves en Río de Janeiro. Antes de ese encuentro Lula recibirá en Brasilia al secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, con quien abordará el tema Gaza.

Brasil fue uno de los primeros países en respaldar la denuncia presentada por Sudáfrica a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, que acusa a Israel de mantener un «patrón de conducta genocida» en Gaza. Hamas aprovechó la declaración de Lula y pidió a la CIJ que escuche esa denuncia sobre «violaciones y atrocidades» sufridas por los palestinos «a manos del Ejército israelí» y afirmó que algo similar «nunca se ha visto en la historia moderna».

En el plano interno, Lula fue duramente criticado por la ultraderecha que lidera Jair Bolsonaro, quien reprodujo en sus redes sociales una nota de protesta divulgada por Netanyahu. Aún así, algunos diputados bolsonaristas anunciaron que la declaración de Lula podría ser motivo para iniciar un juicio con miras a la destitución del mandatario, algo considerado improbable por la correlación de fuerzas en el Congreso.

Más de 29 mil palestinos murieron y cerca de 69 mil resultaron heridos en bombardeos israelíes y combates en la Franja de Gaza desde el inicio de una ofensiva israelí, el 7 de octubre pasado, según Hamas.

Tafonomía

 

 

Especial para En Rojo

 

De haberlo sabido, me habría ocupado de algo aún más inútil —¿quizá quiero decir esotérico, misterioso, rancio?— que la literatura. No es que sea demasiado tarde. Es que nunca se puede saber, verdaderamente, nada. Antes había tomado la ruta de la actuación, seducida por la posibilidad de llorar a moco tendido en público sin que vinieran los estúpidos del decoro a reprocharme nada. Pero acabé descartándola; cómo podría distinguirse mi actuación de la de cualquiera en este país, si aquí lo que llamamos “vida” es un formidable fingimiento cotidiano. Y no me digan que no tengo razón. Todos sabemos que este lugar ha tendido siempre a la muerte, ya por designio de los que mandan y han mandado por siglos, o por decisión propia de quien niega, goza o aybendice su perpetua condición de súbdito.

La cuestión es que llevo años sangrando todos los meses, sin fallar uno. Y como por tantísimo tiempo de mi juventud pensé que las acuarelas flotando en el inodoro eran signo de una enorme lacra de carácter, cuerpo o espíritu, a nadie se lo dije y de eso, nadie me habló. Que no encontrara por ninguna parte, al descubierto, indicaciones del desangramiento recurrente (a duras penas era un gotereo rosadito en los anuncios de toallas sanitarias), del abultamiento endurecido, de los malos humores, de la diarrea, de los escalofríos, del desgaste, de seguir haciéndolo todo ¡a la misma vez! que se te vacían las entrañas en coágulos, de la peste (aunque, aclaro, a mí siempre me ha parecido un olor agradable), confirmaba mi sospecha infantil de que esto era mío, mío nada más.

Por eso opté por la literatura, considerando que allí la gente se contaba cosas entre sí en público, y lo más importante, lo hacía sin necesariamente revelarse, jugando al anonimato y la duplicidad. (¡A mala hora han ganado tantísimo terreno la autobiografía, la autoficción, el memoir y el selfie!) En la literatura se actuaba, por supuesto; era el reino escrito del ser otra. Pero la característica que fue para mí determinante era que, al contrario de la actriz, la escritora no tenía que poner su cuerpo ante el público, lo que admitía la posibilidad de que los escondites del yo fueran más recónditos. O al menos, así me parecía en mi injustificable inocencia.

Procedí entonces a escribir un novelón titulado Sangro. Siempre me han gustado esos títulos así, púm, una palabra, brega con eso. Claro está, el personaje protagónico, que contaba todo sobre su minuciosa exploración de la sangre en primera persona, como bien indica el título, no era yo, ni remotamente. Tenía otro nombre y un reguerete de características distintas a mí. Imagínense que era de un pueblito fronterizo entre Alaska y Rusia y vivía en la Era de Fuego, cuando allí no hacía ni gota de frío. Además, hablaba poco, poquísimo. Prefería las acciones, según explicaba, porque lo que la humanidad decía no era nunca lo que acontecía: el silencio sobre el sangrado cíclico era su mejor prueba.

De veras pensé que, con aquel libro, al que dediqué más de diez años de mi vida, la GRAN REVELACIÓN sin tapujos ni coartadas de una condición propia de la especie que, a la vez, recibe el trato de un colosal secreto, resolvería la espinosa cuestión de vivir en un país en el que el arte no paga. Ciertamente, las ventas globales de mi novela superarían a Paulo y a Isabel y a Stephen y a E. L. ¿Verdad que sí?

Me mantuve todos esos años con trabajitos zánganos de hacerle los ensayos a la gente chapucera, que no es poca —ahora esa fuente de ingresos se fue al carajo con La Dichosa… yo no la nombro, aquella, la artificial— para poder consagrar mis mejores horas a la OBRA MAYOR, de cuyos ingresos, estaba segura, podría vivir por siempre jamás. Hasta recolecté religiosamente muestras del sangrado para entintar cada ejemplar llegado el momento. Y lo logré. El punto final se puso con sangre, por supuesto.

Sobre la editorial que se lanzó a publicar semejante objeto en una modesta —les insistía yo— primera tirada de 5,000 ejemplares, no diré nada por ahora. Sólo que las pobrecitas editoras pensaron que estaban publicando un novelón genial, seudo distópico sci-fi antique futurista al estilo Atwood, pero puertorriqueño, the empire strikes back, tú sabes, y claro, leyeron fatal el mercado, tanto como yo. Pero en estos días andan felices pese a las pérdidas continuas de su negocio. Parece que han tenido uno que otro logro —no con mi libro, se los aseguro, la verdad es que no entiendo bien con qué— y no quiero arruinarles la fiesta. Soy áspera, pero no abiertamente cruel.

Al fin y al cabo, dos o tres gatas compraron Sangro. Las editoras acabaron entregándome los cientos de cajas que ahora son comida de ratones. Rapidito empezó a circular la noticia de que una pretenciosísima novela de una escritorita desconocida proveniente de una islita americana –¡sí, “islita americana” decía la prensa lo mismo que las redes sociales!– se dirigía a los lectores “como si fuera una gran revelación sobre la menstruación, ¡ja, ja! ¡Cuánta ambición!” Ese sustantivo, por cierto, no aparece ni una sola vez en la novela. Es feísimo. Y ustedes, tal vez atónitas, se preguntarán, ¿cómo es que esta desquiciada pudo creer que la menstruación sería causa segura de un best-seller internacional en el mundo del Padre? Pues así fue. Les juro que sí. Lo contrario me parecía incomprensible, casi tanto como la existencia abrumadora de hombres con poder.

Como les decía –y antes que vaya a perder el hilo y la tabla, aunque con toda razón, considerando el tema de los hombres con poder–, si hubiese sabido que rasgar de manera definitiva el velo de la sangre mensual, fenómeno que experimenta al menos la mitad de la población humana mundial desde los albores de la especie, no era suficiente proeza como para ganarme la vida con ello, me habría dedicado a la tafonomía, a la sedimentología o a la espeleología. Quizá algún día una disciplinada y ávida estudiosa encuentre mi sangre fosilizada en los restos de la primera tirada de Sangro y sea capaz de predecir cuántos bebés no tuve. Esa idea me regocija. A fin de cuentas, la disolución es mi única meta.

 

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