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Esta NO es una lista de los mejores libros del 2023 (conclusión)

 

En Rojo

 

0.Si ya abordé el asunto de los criterios para decir que un libro es “bueno” tenemos que hablar del “gusto”. Metafóricamente, comemos libros. Y lo mismo que pasa con los pasteles en Navidad, “es una cuestión de gustos”. Sí, pero… me atrevo a recordar un libro que leí en mi primer año en la universidad. Aquel texto no estaba en la lista de libros asignados en algún curso. Resulta que en una de mis viditas a alguna de las librerías de Río Piedras -incluyendo la excelente librería univeritaria- me tope con una Crítica del gusto, escrita por Galvano della Volpe. Se trata de una obra clásica en el campo de la estética y la filosofía del arte. Publicada hace mucho más de medio siglo, esta obra ofrece una perspectiva única sobre el concepto de gusto y su relación con el arte.

Galvano della Volpe critica la noción tradicional de gusto como una preferencia subjetiva y personal en el ámbito del arte. Por supuesto, cada uno de nosotros se hace preguntas ante una obra de arte. Te gusta o no. Sin embargo, cuando uno llega a la universidad y toma cursos de filosofía comienza a hacerse preguntas sobre las preguntas. ¿Qué es el gusto estético? ¿Por qué nos gusta lo que nos gusta? ¿Nuestros gustos responden a estereotipos de raza, condición de clase, cultura? ¿Mi gusto pasa por un juicio crítico? Pues, della Volpe propone una concepción más objetiva del gusto, basada en criterios racionales y universales. Según él, el gusto no debe ser considerado simplemente como una cuestión de preferencia individual, sino como una capacidad para apreciar y valorar el valor intrínseco de una obra de arte.

Además, el libro aborda temas como la relación entre el arte y la sociedad, la función del crítico de arte y la importancia de la objetividad en la apreciación estética. Della Volpe criticaba, hace y meas de medio siglo, la tendencia del arte contemporáneo a enfocarse exclusivamente en la originalidad y la innovación, argumentando que estos criterios no son suficientes para evaluar el valor de una obra de arte. Entonces, imaginemos qué sentido tiene escoger libros “buenos” publicados en un año particular, como si de vinos se tratara. Ir a la librería y pedir un libro de cuentos de la cosecha del 2011, o algo así.

Recomiendo Crítica del gusto de Galvano della Volpe por que, como dije, ofrece una visión crítica y reflexiva sobre el concepto de gusto y su relación con el arte. Su enfoque racional y objetivo, perspectiva no muy frecuente en estos tiempos, proporciona una mirada desafiante que invita a repensar nuestras ideas preconcebidas sobre la apreciación estética.

 

  1. Ahora bien, no solo se hacen apreciaciones estéticas de arte visual. El gusto por cierta literatura merece igual esfuerzo objetivo. Y, añadiendo complejidad al asunto, ¿no es también divertido que no gusten los libros como objetos? Además, son objetos que a lo largo de los siglos han tenido una evolución significativa en la forma en que se han creado, producido y consumido.

No tengo tiempo, ni espacio, para hacer aquí una historia del libro. Esto se remonta a miles de años atrás, cuando los primeros seres humanos comenzaron a registrar sus conocimientos e historias en tablillas de arcilla o papiros. Los primeros signos de escritura eran cuentas de ventas de alguna bebida fermentada. Probablemente los primeros relatos estarían escritos bajo los influjos de aquellas bebidas. Conjeturo. Regreso al tema. Digamos que con el tiempo, se desarrollaron técnicas de escritura más avanzadas y se utilizaron diferentes materiales, como el pergamino y el papel, para crear libros.

Quizás nuestras referencias más antiguas sean aquellas de Edad Media, cuando los monjes y copistas eran los encargados de producir libros a mano, lo que era un proceso largo y costoso. Si no quieren buscar información sobre ese proceso medieval, léanse El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Se trata de una novela ambientada en el siglo XIV en la que un fraile llamado Guillermo de Baskerville realiza una investigación sobre una serie de muertes que ocurren en una abadía al norte de Italia. No es un libro de historia del libro, pero tiene mucho que ver con el concepto de LIBRO. El sunto es que con la invención de la imprenta -Johannes Gutenberg en el siglo XV- se produjo una revolución en la forma en que se producían los libros. La imprenta permitía la producción en masa de libros, lo que los hacía más accesibles para las personas.

Entonces fue la popularización de la belleza al desarrollarse nuevas técnicas de producción, como la encuadernación y la impresión a color, lo que permitió la creación de libros más elaborados y atractivos.

  1. Ahora demos un salto cuántico. Con el avance de la tecnología, han surgido nuevos formatos, como los libros electrónicos, que han cambiado la forma en que se consumen los libros.Si bien es cierto que los libros son considerados una fuente importante de información y conocimiento, y han sido utilizados durante siglos como una forma de transmitir y preservar la información, ¿podemos pensar lo mismo cuado lo tenemos en formato electrónico?

En un libro, la información se presenta de manera textual, utilizando palabras y oraciones para comunicar ideas, argumentos, narrativas o instrucciones. También puede incluir gráficos, imágenes, tablas u otros elementos visuales para complementar el contenido escrito. Quizás el formato electrónico permite unas libertades en el diseño que la manera convencional no puede lograr. Sin embargo, a diferencia de otras formas de información, como los medios digitales, los libros físicos pueden conservarse durante mucho tiempo y no dependen de tecnología específica para acceder a ellos. Por otro lado, en la era digital, los libros también pueden estar disponibles en formato electrónico, lo que permite su acceso y distribución de manera más rápida y conveniente.

  1. Prefiero los libros físicos, los tradicionales impresos en papel y encuadernados. Aunque son la forma más antigua de libros, siguen siendo ampliamente utilizados y apreciados a pesar de los cantos de sirena y las lamentaciones de hace unos años que temían el fin del libro en papel. ¿Por qué permanecen? Me arriesgo a decir que por su tacto, aroma y la experiencia de leer en papel.

Por supuesto, hay libros digitales, también conocidos como e-books. ¿Las conveniencias son también dificultades? Pienso que es bueno que se puedan leer en dispositivos electrónicos como lectores de libros electrónicos, tabletas, computadoras y teléfonos inteligentes. También ofrecen ventajas como la portabilidad, la capacidad de almacenar una gran cantidad de libros en un solo dispositivo y la posibilidad de ajustar el tamaño de la letra y el brillo. De otro modo no podría cargar la Enciclopedia Británica para arriba y para abajo.

Otro formato es el audiolibro. Se pueden escuchar en dispositivos ya viejos como reproductores de MP3, o teléfonos inteligentes y tabletas. Los audiolibros permiten disfrutar de una historia o información sin necesidad de leer físicamente, lo cual es útil para personas con discapacidad visual o para aquellos que prefieren escuchar en lugar de leer. Alguien podrá decirme que es importante leer y que eso es mucho mejor que “escuchar un libro”. No hay que ser tan pesimistas y plantearse que “la gente olvida lo que escucha”. A fin de cuentas, la filosofía griega se difundió principalmente de manera oral. Sócrates, Platón, Aristóteles, o el querido Diógenes de Sínope, solían impartir sus enseñanzas y discutir sus ideas en conversaciones y debates públicos. Estos diálogos filosóficos se llevaban a cabo en lugares como ágoras, plazas públicas y escuelas, donde la gente se reunía para escuchar y participar en las discusiones filosóficas.

¿Se imaginan lecturas públicas en las que se permita el intercambio directo de ideas y se facilite la interacción entre los escritores, poetas, filósofos y sus oyentes?

  1. Contestando la pregunta anterior, hoy existen libros electrónicos interactivos. Combinan texto, imágenes, videos, sonidos y elementos interactivos para ofrecer una experiencia de lectura más enriquecedora. Además tienen enlaces a recursos externos, animaciones, juegos y otras características interactivas. Algo así como la oralidad de los filósofos antiguos, pero con electricidad.

En resumen, habría que preguntarse cuál es el modo preferido de leer. ¿En qué formato te gusta más? ¿Por qué? Y finalmente, el mejor libro es el que te guste y la mejor forma de leer es, eso mismo, como te guste. Tengo mis preferencias y podría presentar mis argumentos. Pero esta NO es una lista de mis gustos particulares. Lean. Es el modo más barato de viajar. Esa es la invitación.

 

CODA: La primera parte de este artículo lo escribí en primera persona del plural y expliqué por qué. Esta segunda parte -y conclusión- la redacté en primera persona del singular. ¿La razón? Comparto una experiencia personal de lectura. Expreso mis pensamientos y emociones de manera más directa y auténtica. Intento crear una narrativa más fluida. Pero quizás lo más relevante es que quise practicar las dos formas. O sea, porque me dio la gana. Si se lo permiten a Bad Bunny, espero que me den su permiso.

 

Será Otra Cosa-Tantear

Foto cortesía de la autora.

 

Especial para En Rojo

 

Caminó hasta sentir que las piernas se movían solas. Mucho había deseado traspasar la voluntad de su conciencia, su comando interior tan proclive a la obsesión. Por ejemplo, ningún trozo de papel permanecía en blanco si entraba en su órbita. Su mayor debilidad eran los post-it en cualquier color y tamaño. Supongo que para los papeles sería un gran infortunio. Cuánto querrían pasar inadvertidos y quedarse así, enormes bocas abiertas, sin trazos, despejados, desafiando aquello para lo que fueron hechos. Pero ella los llenaba con sus listas hasta reventar, casi todas compuestas por frases imperativas con verbos en infinitivo, una suerte de eterno presente de acciones acumuladas, ordenadas a un yo oculto (excepto en los casos de verbos reflexivos), y precisamente por eso, nítidamente obvio. El quehacer era su religión. Anotaba ítems tales como “lavarme el pelo”, “hacer estiramientos”, “dar seguimiento a fulana”, “darme una caricia”, “reorganizar la lista de tareas del lunes próximo”, “dormir ocho horas”, “terminar de leer tres de los libros empezados”. Incluso, en alguna lista puede leerse, “hacer lista de tareas para el año que viene”. Esa se había escrito en septiembre. Nótese que la anticipación azuzaba también el hormigueo cerebral del personaje al que me refiero.

Quizá porque ya la casa se le venía encima de papeles como paredes, ella empezaba a agotarse. Su ímpetu era legendario, invencible, en sí mismo un peligro ante el que alguna vez anotó, “cuidarme de mis impulsos”. Sentirse así, extenuada de veras, le provocaba una gran inquietud. Sin su frenesí, no sabría de sí misma; ¿cómo conocerse sin sentir el empujón del hacer, el puño de las ganas? En un post-it rosita, apuntó: “leer sobre el agotamiento”. Pensaba tanto la pobrecita. Demasiado. Y le gustaba la soledad. Por eso, que el cuerpo hiciera lo que le diera la gana, impetuosamente solo, sin órdenes ni restricciones del mandamás encefálico, suponía para ella una enorme libertad. El suyo no era, aclaro, el sueño de la máquina. No se trataba de automatizarse, sino más bien de la fe en que cualquier extremidad debería ser capaz de decidirlo todo por sí misma. Claro que sí. Que me lleven los dedos, un pie, el codo izquierdo, la enorme cadera que no tengo, la escápula que alguna vez fue ala, el ángulo de cierre del ojo derecho. Que sean ellas también las que me detengan. (Esa lista, curiosamente, le salió en oraciones completas.)

Sin embargo, entre todas las partes del cuerpo, las piernas eran su gran amor. De niña en un campo de pueblo costero, se las habían “enderezado” con unas botitas de cuero de las que se agarraban sendos metales, elevándose piernas arriba hasta llegar a un aro alrededor de los muslos, justo encima de cada rodilla. (Más tarde, ya adolescente y melancólica, las alambradas serían dientes, paladar y encías, pero ese es cuento para otro día.) Éstas, las rodillas, eran el problema. Demasiado juntas. Tanto así que, pese al arreglo, sus opciones de pantis se habían visto limitadas desde entonces a estilos muy, muy específicos, porque todos los demás se le escabullían en la rabadilla nomás dar dos pasos. Lo junto de abajo, se junta más arriba. Supongo que es una forma de sabiduría corporal.

El tan deseado día en que su anhelo encuentra evidencia material parece haber llegado. Siguiendo el primer renglón de su más reciente lista –organizadas todas, claro está, en función de prioridades cuidadosamente establecidas–, había salido a caminar. El ítem leía: “salir a caminar sin objetivo aparente”. Tanto se ajustó a su plan, que caminó y caminó. Pasaron horas, días y semanas. Caminaba sin que su cuerpo necesitara nada más. Hasta el sol tropical había atenuado su azote. A ella no le entraba ningún sombrero en la cabezota y se había puesto bloqueador solar antes de salir –esa actividad era la #3 en la lista referida, después de “tomar agua”–, pero no llevaba más consigo, así que un achicharramiento general era de esperarse. Pero no. Estaba lozana. No sentía hambre ni sed. Nada le dolía. Caminaba y seguía caminando. Cada vez pensaba menos, enfocada como iba en su “salir a caminar sin objetivo aparente”, hasta que dejó de pensar, de desear, de trabajar, de ordenar, de dar seguimientos, de elucubrar planes y modos de abandonarlos, de obligarse a leer noticias, de sentir tantas y tantas ganas de morder a alguien.

Sus piernas la llevaban con una decisión muy propia en la que ella nada incidía; es más, desconocía en absoluto cómo ni cuándo ni adónde podrían dirigirse. Al cabo de un tiempo cuya cuenta hasta yo, la narradora de la que hasta aquí te has fiado, he perdido, sus piernas la llevaron hasta una larguísima escalera que, a fuerza de la destrucción generalizada en aquel país, también había quedado sola, aunque ruina no era, aún. No se adosaba a nada. No llegaba a ninguna parte, puerta, entrada, salida. Era hermosa, cuidadosamente construida con loza criolla y descansos en forma de L cada seis escalones, enlazados estos últimos por un pilar central que dejaba en el aire la mayoría de su superficie. Las piernas seguían moviéndose solas. Subían. Subían. Subían. Llegaron al tope al cabo de muchos días más. Se detuvieron momentáneamente. Pese a que las he reparado todas –soy partidaria, a sabiendas ilusa, de atar todos los cabos–, en las listas no he encontrado nada sobre qué y cuándo y cómo hacer con el vacío. “Tantear”, anotó en su propia lista la pierna izquierda, ladeándose en el aire con decidido terror.

 

El lenguaje inclusivo y la evolución de la lengua: Mansplaining dedicado a Arturo Vergés

Encontrado en las Redes

Cuando la gente utiliza la expresión «lenguaje inclusivo», se refiere a varios fenómenos. Uno es, por ejemplo, decir «arquitecta». En un momento de la historia no había arquitectas y, por lo tanto, la lengua española no tenía necesidad de articular «arquitecta». Eso cambió hace décadas, por lo que ahora es necesario y lógico decir «arquitecta». Otra manifestación de lo que la gente llama «lenguaje inclusivo» es la encomienda de evitar el masculino genérico, recurriendo a estrategias como «el estudiantado» y «las y los estudiantes» para *incluir* al género femenino de manera evidente, ya que el masculino genérico —de acuerdo con esta teoría— invisibiliza a las mujeres. No voy a discutir esa última teoría, pero quiero subrayar que se trata de dos fenómenos distintos (hay más) y creo que cualquier persona que los considere por un segundo puede reconocer la diferencia: uno es «natural» (arquitecta) mientras que el otro es el resultado de un ejercicio político (válido/hermoso/necesario/whatever, pero no «natural»).

En estas discusiones lamentablemente hay que lidiar con chamaquitería e incomprensión: por un lado, nadie ni nada impone cómo un sujeto tiene que hablar. La gente habla como le dé la gana, y punto. Si un hablante decide utilizar los desdoblamientos cada vez que se refiere a un grupo compuesto por sujetos de ambos géneros, que lo haga. Decir «los estudiantes» no es más correcto que decir «los y las estudiantes»: se trata de decisiones que toman los hablantes, ya sea por costumbre o por ideología. Por otro lado, es igualmente chamaquiteril entender una moda lingüística como si fuera un «avance evolutivo». Esto, por muchas razones; una de ellas, que «evolución» en el sentido darwiniano (que es el de la lengua también) no implica «avance» ni «progreso».

La variante «e» del lenguaje inclusivo no tiene que ver con evolución de la lengua, a menos que uno entienda la variante «e» como una mutación (más específicamente, una «deriva» memética). El error consiste en confundir «progreso» con «evolución», que equivale a confundir la gimnasia con la magnesia. La explicación de que «ahora se dice abogades puertorriqueñes» o «Ricky se burló de les muertes de María» PORQUE la lengua evoluciona es torpe en la medida en que una moda o un idiolecto no guardan relación con lo evolutivo, a menos que se lean como mutaciones. La idea que está detrás es que algo más «evolucionado» es algo más «progre», lo que acusa no comprender el concepto de «evolución».

Los idiomas cambian con el paso del tiempo y la Teoría de la Evolución puede ayudar a describir estos cambios. Las lenguas, como los organismos biológicos, se adaptan a su medioambiente y sobreviven los especímenes (lexemas, sonidos, construcciones sintácticas, morfemas, etc.) más aptos. La Teoría de la Evolución, en su forma más básica, plantea que hay tres elementos necesarios para que una especie biológica (y las lenguas pueden verse como tales) cambie con el paso del tiempo y se transforme en otra; estos elementos son herencia, variación y selección.

(1) Herencia: El sujeto oye el idioma a su alrededor desde el primer hasta el sexto año de vida (más o menos) y lo adquiere, adaptando las reglas de la lengua en la que crece a los principios y parámetros lingüísticos con los que nació mediante lo que Chomsky llama «transformaciones». Esto es: aunque la facultad lingüística es hereditaria, el idioma se adquiere de acuerdo con la lengua que hablen los sujetos que rodean al infante (su familia y otros niños). La lengua (el idioma) se «hereda» en un sentido cultural; jamás en el biológico. Ahora, como esa herencia es cultural, está a la merced de cambios culturales como el desarrollo de tecnologías y, sobre todo, el contacto entre lenguas (esto sería análogo a cuando una especie animal entra en contacto con algún depredador a nivel masivo o con un cambio geográfico agudo): decimos «hot dog» y «parking» por el contacto con el inglés, decimos «evangelio» y «cementerio» por el contacto con el griego, decimos «almohada» y «berenjena» por el contacto con el árabe, «enagua» y «huracán» por el contacto con el arahuaco en su variedad taína, etc. Los contactos entre lenguas se dan por muchas vías: la más dramática es la invasión militar y la conquista.

(2) Variación: La articulación de los sonidos permite variación por un número de razones (coarticulación, asimilación, etc.). Decir «mera» en vez de «mira» es un fenómeno evolutivo en este sentido; lo mismo con «puelto» vs «puerto». ¿Por qué en 2023 decimos «hijo» y no «filius»? Por fenómenos coarticulatorios en los que puede operar como factor la relación entre superestratos y sustratos, pero que se explican principalmente mediante la economía fonética. Los sonidos «tate» y «estate» son semánticamente intercambiables (yo digo «tate» y tú piensas en «estate» sin ningún problema). Lo mismo sucede con fenómenos como transformar las oclusivas intervocálicas de acuerdo con su cercanía a vocales (fenómeno conocido como «lenición»): la «t» de «vitam» en latín se convirtió en la «d» de «vida» en español porque está entre vocales y la sonoridad de esas vocales afectó el sonido consonántico; hoy día este fenómeno es el causante de que uno diga «cansao» en vez de «cansado», dos variaciones de la misma palabra.

(3) Selección: This is the tricky part. ¿Por qué decimos «tate quieto» en vez de «estate quieto»? Por economizarnos una sílaba. Los sonidos «tate» y «estate» son memes (en el sentido de Dawkins y Dennett) que compiten por espacio en nuestra mente. Hay uno de ellos que es más económico: ese prevalece. Lo mismo con «puelto» y «puerto» en el español boricua. Esta selección recibe además un ayudita cultural: decimos «puelto» y no «puerto» porque escuchamos a otra gente decir «puelto» y replicamos el meme en nuestros cerebros. En este caso, la selección depende de la competencia entre memes dentro del cerebro del hablante; otra competencia es la que resulta en el habla entre sujetos dentro de un contexto multilingüístico, como sucede en casos de invasiones militares (la península ibérica fue invadida al menos por romanos, grupos germánicos y árabes del Magreb; por ello, la lengua de esa región del mundo es una mezcla de al menos la lengua de esos tres grupos). De otra parte, ¿por qué decimos «guerra» y no «belo»? Porque a partir de los siglos VI en adelante, varias etnias germánicas se instalaron en la península ibérica y, aunque incorporaron el latín, se les «pegaron» más algunas palabras de su lengua natal (como «guerra») que su contraparte en latín vulgar, probablemente por imitación: como meme dawkiniano, «guerra» les pareció más atractivo (y por lo tanto terminó propagándose de manera más viral) que «belo».

Volviendo a la variante «e»: Las lenguas sí pueden, en efecto, cambiar mediante mutaciones (en este caso, un cambio fonológico producto de instrucción y uso que proceden desde las clases dominantes educadas y afines a la ideología religiosa woke, que plantea que a través de ajustes morfológicos como la «e» se combate el patriarcado, se acomete una acción política libertaria y se cambia el mundo). Una mutación (o una «deriva memética») puede afectar la diacronía de cualquier lengua, claro; pero es arriesgado y un poco caprichoso ver una moda contemporánea y entenderla como un paso evolutivo, sobre todo partiendo de que ese paso es más «progre»: evolución no implica progresión, avance ni mejoramiento. De igual forma, es arriesgado y caprichoso decir que los ajustes en el sistema de recompensa de serotonina y dopamina en el cerebro de quienes usan TikTok o Instagram consistentemente de alguna manera «evolucionan» la especie humana: podría darse el caso, pero solo el tiempo dirá.

Habría que esperar un poco para ver si la mutación (o la «deriva») transforma la lengua a nivel masivo (más allá de la lengua-i de pequeños grupos de hablantes, en su mayoría universitarios, de posicionamientos políticos progre, cuir, de la clase profesional administrativa, etc.). Podría darse el caso; sobre todo, en la medida en que las clases dominantes educadas impongan esta moda mediante los sistemas educativos y tengan éxito (no tuvieron éxito, por ejemplo, en otras movidas de este tipo, como por ejemplo enseñar en Puerto Rico que la segunda persona plural es «vosotros», como me dijeron por un par de años en la escuela; o como la insistencia de evitar anglicismos para «proteger la santidad de la lengua hispana», otro capricho igualmente religioso con cero base científica). No me queda claro si los educadores e intelectuales woke podrán imponer la «e» en parte porque los educadores e intelectuales tradicionales no han podido imponer que «se dice ha habido, no han habido», otro embeleco de educadores que no se acercan al estudio de la lengua desde una óptica científica.

De nuevo, la conversación se entorpece por el capricho de decirle al otro «cómo es que se debe hablar», ya sea insistiendo en que «hay que decir amigues boricues» o insistiendo en que «no, no se puede decir amigues boricues», tan ridículo un posicionamiento como el otro. En todo caso, la normativa (venga de los woke o venga de hispanistas anticuados) no tiene que ver demasiado con la evolución de la lengua porque evolución no implica progreso.

Reclaman protección a la niñez

 

 

El presidente de la Red por los Derechos de la Niñez y la Juventud, Marcos Santana Andújar, hizo un llamado a la importancia de continuar insistiendo en la prevención y el apoyo a las familias, así como en la vulnerabilidad de nuestro sistema.

El llamado es en reacción a la muerte de una niña de año y medio en el pueblo de Aibonito, que se presume por maltrato a manos de su padrastro. “En este momento, sin tener claro todo el contexto y las circunstancias, resulta sumamente dolorosa la pérdida de la vida de un niño o una niña. No importa cuántos años llevemos trabajando con esta población, cada pérdida de la vida de un niño o niña nos estremece hasta desgarrarnos el corazón. Aunque aún no tenemos todos los detalles sobre este caso, la información que ha salido a relucir a través de los medios de comunicación y los testimonios de los vecinos y la comunidad sugieren la posibilidad de maltrato. En plena época de Navidad, cuando se supone las familias compartan la alegría de la época, es sabido que por diversas causas como uso del alcohol y tensiones familiares aumentan los casos de violencia doméstica y contra los menores”, expresó en declaraciones mediante comunicado de Prensa.

Santana Andújar apuntó a que a pesar de que se han fortalecido los esfuerzos de prevención y apoyo a las familias, incluyendo los servicios de las organizaciones y otros proyectos, al parecer no es suficiente, ya que una vez más no se pudo llegar a tiempo para evitar esta tragedia.

El director de la Red por los derechos de la juventud y la Niñez, exhortó a las agencias de ley a culminar los procesos de investigación sin dilación y adjudicar las responsabilidades correspondientes. “Asimismo, es fundamental que se continúe con la inversión en iniciativas de prevención y apoyo a la familia para mitigar situaciones como estas en el futuro. No podemos permitir que los eventos de violencia o muerte de niños y niñas se normalicen. Los datos han confirmado en más de una ocasión que los niños y niñas en edad temprana están mucho más vulnerables cuando no asisten a espacios escolares o centros preescolares. Es por eso que es vital aprovechar las alternativas existentes en Puerto Rico, como los centros Head Start y Early Head Start, que brindan una variedad de servicios para apoyar a los niños y a las familias y disminuir los incidentes de violencia y los factores que la generan”.

Santana Adujar indicó que como Red por los Derechos de la Niñez, seguirán trabajando de manera ardua para promover la prevención, el apoyo a las familias y la protección de los derechos de todos los niños y niñas. Además de instar a la comunidad, a las autoridades y a la sociedad en general a unirse en este esfuerzo y garantizar que ningún niño o niña tenga que sufrir las consecuencias de la violencia, reparó en que la inversión recurrente en la prevención es cada vez más urgente y la inversión desde la niñez temprana es indispensable para mitigar y evitar estas situaciones en el futuro. “Necesitamos también mayor divulgación y accesibilidad a los servicios de educación temprana para los niños y su familia. Esto debe ser una prioridad para todos, entre estos los municipios y oficinas regionales que brindan servicios a las familias pues tienen un rol importante que asumir en la prevención del maltrato a la niñez”.

 

 

Balance ambiental 2023 

Por Iván Elías Rodríguez y Martha Quiñones Domínguez

Especial para CLARIDAD

A pocos semanas de terminar el año, reflexionamos sobre los avances o retrocesos de la gestión ambiental en Puerto Rico. Este año fue un año de retos ambientales donde los retrocesos fueron más que los avances y donde se manifestó un pueblo consciente de la protección ambiental ante un Gobierno que practica diversas formas de corrupción ambiental. El incremento en la destrucción ambiental en las costas y campos, los impactos de industrias extractivas, la violencia ambiental, la deforestación y la persecución de los defensores ambientales se unen a los problemas existentes de contaminación, cenizas, vertederos, desregulación y desplanificación que han marcado la coyuntura actual. Los retos ante las propuestas de cambiar el Reglamento Conjunto, el Código de Delitos Ambientales, simplificar las leyes y reglamentos y flexibilizar los permisos son parte del germen de los problemas ambientales.

La crisis política, social y ambiental, unido a la corrupción de la Junta de Control Fiscal y el gobierno genera un panorama caótico en la situación ambiental y social en Puerto Rico. Los proyectos para flexibilizar las normas ambientales, desreglamentar o desmontar la seriedad en los análisis de permisos, crear un nuevo código ambiental (cuando el que existe no le hacen caso o conocen), son parte de la corrupción y la violencia ambiental. Los “lawfare” (acoso judicial) y persecución a luchadores mientras el ofensor ambiental sigue impune, el desprecio a las leyes y reglamentos ambientales, la falta de análisis científico, salubristas y sociales de los impactos de acciones por parte de las agencias pertinentes y sus multas insignificantes, junto al poder económico de los agresores ambientales son parte de esa corrupción manifiesta.

Los avances que hemos conseguido con las reglamentaciones, códigos, leyes y planes son destruidos por la codicia de los que controlan el poder económico y político, manifestando un desprecio por la gente y el ambiente. La mayoría de esos proyectos nefastos se han ido sin que se les exija una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) pues el evaluador lo pasa a un ente privado que lo presenta como que no tiene impactos (evaluación simple) y el funcionario acepta ese documento como valido. Con la excusa de facilitar a los poderes económicos los procesos y con el propósito de establecer un “procedimiento ágil de planificación ambiental”, todo se flexibiliza donde todos los departamentos, agencias, municipios no cumplen con las evaluaciones necesarios afectan al pueblo. Se viola la Ley de Política Pública Ambiental Nacional como un método para integrar evaluación holística y multidisciplinaria que examina las consecuencias de acciones de desarrollo previo al mismo y se pasa como algo simple, sin efectos. Encontramos grupos económicos que siguen quejándose de que hay que seguir flexibilizando para agilizar, exigen desreglamentar, para ellos destruir es mejor, más dinero para ellos y todos los daños al Pueblo. El colmo es cuando el Gobierno por medio de la Junta de Planificación (que no planifica) intenta enmendar el Reglamento Conjunto 2020 metiendo todo en el mismo y simplificado los daños ambientales, salubristas y sociales como algo que sin evaluación se puede pasar. Ese Reglamento Conjunto cuyas versiones anteriores fueron declaradas nulas por el Tribunal Supremo (gracias al pueblo combativo), tiene disposiciones que son contrarias a diversas leyes especiales y permite hacer barbaridades en nuestro ambiente y comunidades. ¿Cuánto cuesta toda esta destrucción y daño ambiental? ¿Cuánto cuesta la salud y la vida humana? Eso no se ha evaluado es parte de la deuda ambiental que heredamos. Definitivamente cada día la deuda ambiental aumenta, deuda que no es contabilizada, deuda que no toman en consideración pero que el pueblo conoce, deuda que todos pagamos.

Por eso encontramos este año denuncias sobre construcciones en las playas, en manglares, en reservas, apropiaciones de bienes públicos, proyectos nefastos a la salud y seguridad, se continua con abusos e injusticias ambientales como los vertederos. Los vertederos siguen siendo un problema, las comunidades proponen alternativas económicas, sociales y saludables para cerrarlos, pero se escucha al que daña al ambiente y la salud del pueblo prefiriendo a los vertederos. Y lo peor te convencen en los medios que no hay remedio, pues sepan que el Pueblo tiene el remedio, pero no escuchan. Las agencias de Puerto Rico y federales llamadas para defendernos apoyan la destrucción, el abuso y permiten estas agresiones. Por eso el Pueblo se organiza para luchar y hacer frente. La respuesta del Gobierno perseguir, reprimir y enjuiciar al que lucha y defiende y proteger al agresor ambiental.

Permitir flexibilizar los permisos y el Reglamento Conjunto 2020 es permitir la corrupción ambiental. Tendremos más construcciones de élites ilegales, construcciones en las reservas, manglares, playas y reservas agrícolas, sin investigaciones serias y profundas de todo el daño ambiental, social y económico. Es no poder responsabilizar a los culpables. Tendremos placas solares en terrenos agrícolas y reservas, el depósito de cenizas tóxicas en nuestras comunidades, colocar hospederías en todos lados, o instalaciones comerciales en dunas, playas, manglares, quebradas y podemos seguir señalando daños. La falta de evaluación ha llevado a que LUMA Energy pueda deforestar en Puerto Rico con el permiso de la agencia que se supone que vigile (DRNA). Agencia que se ha comprometido con la reforestación, pero permite la deforestación. También encontramos que las agencias federales son lentas en investigar la destrucción ambiental, mientras Vieques y Culebra no reciben fondos de limpieza de los desperdicios tóxicos militares. El daño ambiental lo vemos en Salinas, Parguera, Aguadilla, Arecibo, Luquillo, Vieques y en todos lados. A eso se une la “gentrificación” de nuestras comunidades por las hospederías y comercios con permisos facilitos y la apropiación de lugares como la Cueva del Indio, Crash Boat, Vieques, Culebra, Cabo Rojo, Salinas y otros lugares cerca de reservas y bosques.

El calentamiento global es una amenaza, con las consecuencias de inundaciones, huracanes o sequias y tenemos el Plan de Adaptación ante Cambio Climático pero que el Gobierno y la Junta no hacen cumplir pues para ellos los intereses económicos están antes que la seguridad de las personas y las comunidades. Encontramos la falta de estrategia fija para gestionar los recursos marinos y costeros, la violencia que infringen en áreas protegidas, los daños que traen consecuencias que no se miden son parte de lo tenemos. Las consecuencias la falta de seguridad, la perdida de ecosistemas y el daño ambiental y a la salud.

A eso se une lo que no dicen pero que las comunidades vemos e investigamos, la minería sigue siendo una amenaza, se registran las “tierras raras” en el archipiélago y se hacen mapas sobre recursos mineros. Aun cuando el pueblo dijo no a la minería. Las propuestas de plantas nucleares pequeñas sin estudios ambientales, de seguridad y de salud, están latentes con la excusa de tener seguridad energética. LUMA sigue siendo un problema con sus apagones frecuentes para que aceptes proyectos nefastos. La cacería (ruido, daño ambiental y sus desperdicios) y la pesca ilegal e incidental amenaza las reservas y las comunidades. Las espumas “parties” y fiestas de los ricos en áreas protegidas donde sólo deben pagar una multa pequeña y no responder ante el daño ambiental. La falta de cumplimiento con órdenes judiciales, choque entre la comunidad y la fuerza de seguridad (fuerza de seguridad que el pueblo paga) que agrede al Pueblo y defiende al violador y agresor ambiental, se ve como una de las múltiples formas de corrupción ambiental con impunidad. La falta de compromiso de los secretarios de las agencias ambientales y de la salud y el desconocimiento de sus funciones. Se avanza con la Ley Núm. 51 de 2022, que prohíbe el expendio y utilización de plásticos de un solo uso, pero se retrocede violentando otras como la Ley para la Reducción y el Reciclaje de los Desperdicios Sólidos en Puerto Rico o el cierre de los vertederos a los que se le extiende su vida útil. El Gobierno se contradice con las metas de compromiso para enfrentar el cambio climático, para defender al pueblo, la salud y el ambiente e ignora las propuestas del Pueblo.

Estamos ante el desafío ambiental, una crisis ambiental muy grave que no se visibiliza en el país. Los controvertidos proyectos para debilitar la legislación y los delitos ambientales, pretender crear otro código ambiental, la persecución de los que defienden el ambiente da la impresión de que quieren destruir y no permiten participación real de la comunidad. En balance las comunidades (el Pueblo) conocen las leyes ambientales que el gobierno ignora, se organizan y ofrecer alternativas económicas y sociales viables. El Pueblo exige construir otro acuerdo, necesitamos un gobierno de diálogo y acción ambiental con compromiso, que escuche y preste atención. Ante el Gobierno y la Junta de Control Fiscal corrupta está el Pueblo consciente y dispuesto a luchar por un cambio.