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Síntesis histórica de la creación del Monumento a Eugenio María de Hostos

 

El Monumento a Eugenio María de Hostos cumple cien años. Fue el primero que se erigió en nuestro país, en América Latina o en cualquier otra parte del mundo para honrar la memoria, la obra y los logros de Hostos.[1]

Hay que comenzar por decir que este Monumento representa un acto de autogestión y de afirmación puertorriqueñista. Fue una propuesta del Lcdo. José Agustín Balseiro, oriundo de Barceloneta y egresado de la Escuela de Derecho de esta Universidad. Y es importante destacar que lo sufragó el pueblo de Puerto Rico. Los trabajos que se realizaron son prácticamente como los hubiera deseado Hostos, porque se hicieron mediante el empeño unido y afirmativo de quienes representaron bien a nuestro pueblo.

El 10 de enero de 1924, el Lcdo. Pepito Balseiro publicó en el periódico El Mundo una carta pública dirigida al Juez Emilio del Toro Cuebas. En esa carta, que apareció en primera plana, le proponía a del Toro Cuebas la creación de este monumento.  Don Emilio aceptó la propuesta y subsiguientemente se creó la Asociación Conmemorativa Eugenio María de Hostos con el fin de erigirlo.

En años anteriores, específicamente en el 1916, el gobernador norteamericano de turno, Arthur Yager, había puesto a pelear a la familia de José Julián Acosta y la de Hostos, ofreciéndole un busto al que obtuviera más votos en un certamen en que los estudiantes de las escuelas públicas, mal informados y acaso influidos por sus maestros, votarían por uno de estos dos magnos educadores. Fue la típica maniobra colonial: Divide e impera.

En cambio, una propuesta como la de Balseiro, implicaba una instancia de autogestión y decolonialidad, haciendo a nuestro pueblo partícipe en el proceso de crear el monumento y logrando con este esfuerzo un acto de justo reconocimiento. En aquellos momentos, nuestro país estaba sometido a la más indignante sujeción colonial. La educación pública se realizaba en lengua inglesa de forma obligada y en violación de nuestros derechos, e incluso hasta el 1930 se prohibía la celebración de una de las tradiciones que más ha significado para nuestro espíritu musical. Me refiero a la tradición de los Reyes Magos, que había sido censurada. El afán del régimen colonial era evidente: convertir a nuestra gente en buenos americanos.[2]

La manera plural como procedió la Asociación Conmemorativa, sin duda, abonó al reconocimiento y respeto de la diversidad política y de género. Estuvo compuesto por una pléyade de puertorriqueños y puertorriqueñas que sentaron cátedra. Se seleccionó de presidente a don Emilio del Toro Cuebas, expresidente de la Corte Suprema de Puerto Rico y quien posteriormente ocuparía la posición de síndico de la Universidad. Además, aunque era un ferviente anexionista, pero no le caracterizaba el fanatismo político. Ángela Negrón Muñoz, una periodista feminista y sufragista, presidenta de la Asociación Feminista Educativa, sería la vice presidenta. Eduardo Georgetti, hacendado y hombre de negocios, sería su tesorero.  Balseiro, que era poeta y abogado, fue uno de sus dos secretarios. La poeta, María Cadilla, y la activista Amina Tió de Malaret, escritora, feminista y sufragista, fueron dos de las vocales, que incluían también al exalcalde de San Juan, Roberto H. Todd.  La familia Hostos fue consultada y estuvo informada de los trabajos que se llevaron a cabo. La forma consensuada como se trabajó podría servir de ejemplo y modelo a las iniciativas de hoy en día, en las se excluye a quienes difieren y expresan divergencias.

Una de las primeras determinaciones que debió tomarse fue decidir el lugar idóneo para instalar dicho monumento. Se discutieron dos opciones: ponerlo en el Capitolio de Puerto Rico, o en nuestra Universidad. Esta última, instalarlo en el campus universitario, fue la que ganó mayores simpatías y resultó la adoptada, pues se pensó que debería servir de inspiración para los jóvenes estudiantes de esta institución. Pudiera haberse extendido ese carácter inspiracional a la facultad, el personal y los trabajadores de esta institución.

La campaña de recaudo de fondos fue muy eficaz. En dos años se logró recoger $9,487.69 que hoy es comparable a unos $174,000. El contrato que se estableció entre Balseiro y el escultor en 1924 fue de 50,000 pesetas, que traducidos a dólares serían aproximadamente $8,550, lo que equivale a $162,175.75 en el 2026, ajustados por la inflación. El ejecutor del proyecto fue tan ahorrativo que consiguió que la Compañía Trasatlántica Española donara el costo del embalaje.[3]

Estos números reflejan una realidad digna de reflexión. Distinto a lo que ha sucedido durante los últimos 40 años en nuestro país, cuando los gobiernos de los dos principales partidos políticos han actuado de manera irresponsable, que ha producido una deuda astronómica e impagable, por la que no se ha fijado ninguna responsabilidad, los que levantaron este monumento actuaron de la manera más eficiente y responsable para demostrar que los puertorriqueños tenemos la capacidad de autogobernarnos y de ejercer nuestra soberanía. Para la construcción de esta hermosa obra escultórica, no se le pidió un centavo a la Legislatura de Puerta de Tierra ni al Congreso de los Estados Unidos.

El monumento, propiamente, consiste en un grupo escultórico que nos remite a las ideas del poeta francés Paul Valéry. En su Crisis del espíritu, de 1919, Valéry, propugnaba por el retorno de esa Europa estropeada y desastrada por la Primera Guerra Mundial a los valores helénicos clásicos, pero desde una perspectiva de la modernidad. Sería un modo de reparar el daño terrible que se le había infligido a la cultura europea en ese conflicto bélico. El texto del poeta francés se tornó influyente. De ahí que pocos años después, el escultor Macho incluyera dos cariátides (literalmente: ninfas de los nogales) que son normalmente columnas de soporte en las construcciones clásicas griegas. Pero en el Monumento son relevadas de esa función, para convertirse en símbolos: Patria y Sociología, dos estatuas hieráticas, que, en la visión del escultor, instruido por Balseiro, se refieren a dos importantes pilares del pensamiento hostosiano. En el sentido más amplio, la Sociología puede interpretarse como el profundo interés de Hostos por las ciencias sociales, pues además de sus contribuciones a esa disciplina, ocupó la cátedra de Administración pública e inauguró la de Economía política en el Instituto Superior de Santo Domingo en la década de los 1880. Además, hizo aportes considerables a la enseñanza de la Geografía con el desarrollo del método concéntrico o evolutivo, cuando era rector y profesor del Liceo Amunátegui en Chile, en 1895, que fue premiado y publicado durante la reforma educativa de ese país.

En tiempos en que se concibe, imagina y diseña el Monumento, ya cundía la represión contra el independentismo en nuestra patria y no podía mencionarse la palabra Patria sin producir incomodidad. Algún fanático, celoso de las normas represivas del imperio, ordenó que se eliminaran las bandas en las que se inscribían esos dos nombres. De modo que durante muchos años el Monumento que esculpió Victorio Macho estuvo huérfano de ese elemento arquitectónico de obvias resonancias políticas y conceptuales. No fue sino hasta la incumbencia de la Dra. Gladys Escalona, durante la primera década del siglo 21 que se restituyó el nombre acriollado de las dos cariátides mediante su inscripción en el basamento, realizada por el artista y grabador puertorriqueño Luis Abraham Ortiz.[4] De modo que podemos decir que ahora están inscritos en piedra.

Desde el busto, que es el elemento central del conjunto, el pensador mira hacia el futuro con una actitud firme y podríamos pensar que proactiva; esa mirada es la del Hostos Hacedor, que nos dice la crítica argentina la Dra. Adriana Arpini.[5] Allí está sugerida esa combinación que caracterizaría a nuestro gran educador: hombre de acción y de reflexión. Se trata—y es hora de decirlo como un acto de justicia— del escritor más inclusivo del siglo 19 en América Latina y de uno de los fundadores del pensamiento crítico de nuestras culturas caribeñas y latinoamericanas, cuya inclinación visionaria y obra previsora proponía la igualdad de todas las razas y las etnias, del hombre y la mujer, de un pensador que detestaba las guerras y quien tenía una conciencia ecológica.

Esto es lo que dijo sobre Hostos Tulio Manuel Cestero, el escritor y diplomático dominicano, en el discurso que explicaba la resolución que presentó en la Octava Conferencia Interamericana de Lima, el 16 de diciembre de 1939, que designaría a Hostos Ciudadano eminente de América:

Espléndida vida: periodista, escritor, maestro, sabio con ideas propias y en una sola expresión, americano. Eso fue Hostos, servidor de los pueblos de América y de su solidaridad. Pelea y sueña, comprende y edifica, para que la civilización de América, sin exclusivos de razas ni de credos, pues la tolerancia es una de las virtudes de su noble ánimo, satisfaga en todos los hombres, su derecho pleno al bienestar y a la libertad.[6]

Antes de que llegara el monumento a San Juan y que pudiese juzgarse la obra del escultor, así se expresaba el crítico venezolano, Rufino Blanco Fombona, quien lo vio en Madrid, en el taller del artista, y reaccionó de la manera siguiente:

¿En honor de quién va a erigirse en la isla de Puerto Rico este monumento que, en el taller del joven escultor, contempla reverentemente el grupo de hombres y damas? En honor de Eugenio María de Hostos.

Fue durante su vida entera un benefactor. En Venezuela comienza a difundir, en el Colegio de Soteldo, lo que aprendió en España, lo que la vida e ininterrumpido estudio le enseñaron más tarde. Es profesor de Derecho Constitucional, por una serie de años, en la Universidad de Santiago de Chile y por otra serie de años es profesor de Sociología, Derecho Internacional y Derecho Penal en la República Dominicana.

Y cuando no enseña desde la Cátedra, enseña desde la Prensa o por medio del libro. Y su mejor enseñanza la dio viviendo una vida pura, austera, de deposición, de sabiduría, de bondad, de utilidad, de amor…

Bien está el fuerte pensador, de tan fuerte vida, en el monumento del fuerte escultor de arte tan fuerte.[7]

Estas son las frases con las que consagra dicho monumento Ángela Negrón Muñoz en su discurso del 11 de agosto de 1926:

[…] las mujeres feministas de Puerto Rico, al erigirse la estatua que perpetuará la memoria de este apóstol, quisieran que en ese bronce y en ese mármol, palpitase también el esfuerzo de ellas, como hoy vienen a llenar de rosas este recinto. […] en Puerto Rico, todavía, una mitad de sus ciudadanos está privada de sus derechos políticos, y tú nos enseñaste que en los pueblos donde esto ocurre, no puede existir sino una democracia a medias.[8]

En un artículo de 1939, para conmemorar el Centenario de Hostos, Balseiro rememoraba con carácter definitivo, que, mediante este Monumento, logramos que de Hostos empezara a ser algo más que un nombre para el corazón y la cultura puertorriqueños.[9]

Importa señalar que al final de la ceremonia de dedicación, del 11 de agosto de 1926, un grupo de estudiantes nacionalistas interrumpió el silencio que siguió a la colocación de los arreglos florales para depositar la proscrita bandera monoestrellada sobre las flores que adornaban el pedestal del Monumento.

En la buena tradición del pensamiento crítico hostosiano, durante los últimos 60 años, los discursos frente al Monumento se han convertido en un foro en el que se tratan los problemas y asuntos que afectan a la sociedad puertorriqueña. Eso representa un verdadero enriquecimiento para nuestra sociedad civil y da la medida de la actualidad y pertinencia de las ideas de Hostos.

Nuestra Universidad tiene la encomienda de proteger este Monumento, dar a conocer su importancia a sus estudiantes, profesores, trabajadores y su personal, y proyectarlo como un valioso legado a nuestra Cultura, a nuestra Historia y a nuestras luchas. Deberá ser, como hoy, el lugar de encuentro de quienes tenemos interés por continuar la obra de educación emancipadora y las propuestas cívicas que concretó el Maestro Hostos en su iniciativa de la Liga de Patriotas Puertorriqueños, en su acertada defensa de la Naturaleza, y en sus planteamientos a favor de los derechos humanos y del trato amable hacia los animales.

Muchas gracias.

11 de enero de 2026, Universidad de Puerto Rico-Río Piedras

 

El autor es co-coordinador de la Comisión Nacional Hostos 180.

[1] Me ha sido de gran utilidad la Biografía jurídica de Eugenio María de Hostos 1857-2003, del Dr. Carmelo Delgado Cintrón, Tomo I, Escuela de derecho DERECOOP, 2012. Hay una segunda edición ampliada, de la Editorial Gaviota, 2024.
[2] Ver: Aida Negrón de Montilla, La americanización de Puerto Rico y el sistema e instrucción pública, 1900-1930. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, Editorial universitaria, Universidad de Puerto Rico, 1977.
[3] Delgado Cintrón, Biografía jurídica de Eugenio María de Hostos, Tomo I, obra citada, p. 339.
[4] Agradezco el dato que me ofreció Flavia Marichal, directora del Museo de Historia, Antropología y Arte de la UPRRP.
[5] Adriana Arpini, Hostos: un hacedor de libertad. Editorial Ediunc, Argentina, 2002.
[6] Tulio M. Cestero, “La representación de Hostos en América”, intervención en la Octava Conferencia Internacional Americana, Lima, 1938. Ver: Hostos Hispanoamericanista, Editado por Eugenio Carlos de Hostos, Madrid, Juan Bravo, 1952, págs. 42-45. Accesible en internet en el sitio del Instituto Cervantes: https://www.cervantesvirtual.com/obra/hostos-hispanoamericanista-coleccion-de-ensayos-acerca-de-eugenio-maria-de-hostos–0/.
[7] “Lo que dijo Fombona, gran crítico americano, del monumento a Hostos”, El Imparcial. 6 de agosto de 1926.
[8] “Por qué las mujeres feministas tomaron parte en la campaña monumento a Eugenio María de Hostos”, La Democracia, 12 de agosto de 1926, p. 1.
[9] El Mundo, 11 de agosto de 1939, p.3.

Presentación de Renaida, novela de Juan Casillas Álvarez

 

Alan Smith Soto

“¿Qué soy?” “¿Qué llevo dentro?”  De este material está hecha Renaida, primicia novelística de Juan Casillas Álvarez, poeta natural de Las Piedras, Puerto Rico. Esas preguntas que el personaje-historiador de la novela, el joven Neftalí, atribuye al protagonista hermafrodita, Renaida, y que en algún momento de su vida asomarán a los labios de todo lector de este extraordinario libro, son el meollo de su novela –la que Neftalí está escribiendo, y la que Neftalí está viviendo, dentro de su propia escritura. Y es que, cervantinamente, como esas manos de la litografía de Escher que se auto-dibujan, esta novela de espejos antepuestos también se pregunta –“Qué soy, qué llevo dentro? –¿novela, historia, trozo de entraña?

Renaida, a quien hasta sus dieciocho años todos llaman René, ha nacido con la innegable anatomía reproductiva de una mujer, pero también con ciertos aspectos faciales y anatómicos masculinos. Sus padres y hermanos mayores le obligan a permanecer encerrada en su casa –salvo la inexcusable  presencia en la escuela, donde René traba amistad cómplice con las niñas, cuyo baño usa.  Sin embargo, en ese encierro, su madre, doña Consuelo Santa de León, la trata como hija, le permite que se vista con sus ropas, le enseña las tareas domésticas que en esa sociedad tradicional eran propias de una mujer, y la llama, dentro de su refugio, “Renaida”.

Al cumplir dieciocho años, René viaja a Buffalo, New York, donde le realizan una intervención quirúrgica que libera sus órganos reproductivos de mujer, tras la cual regresa a Las Piedras, par encontrar tan solo el absoluto rechazo de su familia, salvo su hermanito, Andy, y su madre, quien, fallecida durante su viaje, no tiene ya nada que objetar a ninguna cosa de este mundo. Renaida se instala en la casa familiar, en cuyos oscuros recintos conocerá a varios amantes, que llegan en vergonzoso y ensombrecido desfile a comprobar una y otra vez la condición excelente para el placer  que les brinda, con entrega indefensa y voraz, Renaida.

Dos amantes, sin embargo, se destacan de este verdadero regimiento de cobardes atrevidos, su primer hombre, Gertrudis, y Rosario, el hombre tatuado y cicatrizado con quien conociera cinco años de amor conyugal. De su primer hombre, Gertrudis, Renaida queda embarazada, si bien los médicos en Buffalo le habían advertido que, sin otra operación, muy probablemente no podría llevar a términos sus embarazos, sin que naciera la criatura mortalmente incompleta.

Renaida proclama a todo el pueblo que ha quedado embarazada de Gertrudis, quien, joven de provecho, con un brillante futuro por delante, la niega, sin que hiciera falta el canto de tres gallos, como indica el narrador. Escuchemos un poco la voz de René, seguida de parte del parlamento extraordinario, de la formidable doña Trinidad Miranda López, madre de Gertrudis, quien ha puesto un pleito contra Renaida por difamación. Primero, Renaida:

“Eso fue así bien rápido, señor juez.

»Tú me gustas y quiero meter mano contigo para probar si yo puedo hacer eso por ahí.

»Yo se lo pedí. Quise experimentar con él porque era joven y bonito. Yo estaba barriendo el suelo de la casa y él salió casi desnudo de la ducha.

—¡Pues vamos! —me dijo ese desgraciado.

(Risas).

—¡Orden en mi corte! —El juez mandó a callar al público.

—¿En dónde?

—En dónde tú quieras

Se hizo un silencio en la corte.

–La primera vez fue en su casa. Y me quedé todo el día completo con él hasta que llegó doña Trinidad. Y boté sangre y él se desvirgó también. Sí, tuve mucho miedo. Para él fue la primera vez tanto como para mí. El resultado fue la experiencia sexual de una mujer normal. Los dos nos desgarramos. Y él botó un chorro de sangre. Él perdió el virgo y yo con él. Yo sentí que lo quería. Yo lo apreté y él me apretó. Sentí placer, por eso quedé preñá, porque me vine. Sentía placer apretando su cuerpo contra el mío. Y al otro día volvimos otra vez, pero nos fuimos a escondidas a los cerros de Don Felipe, donde nadie podía sospechar lo que estábamos haciendo.

–Y después lo hacíamos dentro de la corriente del río La Canoa, el río que mi madre nunca me dejó bañarme. Sin embargo, con Gertrudis me bañé por primera vez. Yo lo buscaba por los callejones de la barriada y él me encontraba en el monte o en el río. Y nos hacíamos señas. Él tenía más de dieciocho años y estaba de servicio en el ejército. Y cuando venía, yo lo esperaba y nos íbamos para Collores, otro campo. Él siempre que me veía me acariciaba, don Gracia, pero cuando le dije que yo estaba con la barriga, respingó hacia atrás. Entonces, era otro Gertrudis que aparecía en mi vida.

(Risas).

—¡Basta orden en la corte! —Esta vez el juez dio malletazos.”

Doña Trinidad:

“Mi lugar aquí es defender y hablar por mi hijo. He criado a mi hijo sola, le di una educación y le enseñé los mejores principios cristianos. Cómo muchacho ejemplar, al terminar la secundaria, mi único hijo, se alistó en la guerra. He sacrificado a mi hijo por los principios y valores de los americanos. Bastantes sufrimientos he tenido pensando que un día regresaría a mis brazos en una caja de plomo.

Dios es grande, escuchó mis plegarias y ahora está listo para una nueva vida. Él es mi único ser querido salido de mi vientre sano y cristiano. Me he pasado toda esta vida dedicada a él. Y lucharé y lucharé con todas mis fuerzas para que sea un ciudadano útil a nuestra sociedad. Pero, Don Gracia, qué saca René diciendo que eso que tiene dentro es una criatura normal. Lo que busca es venganza, y dañar el futuro de mi hijo. Si ella quiere ser madre que se case y tenga hijos. Pero, si no es mujer, que no se case ni ande por ahí murmurando que es madre porque se ha quedado hinchada de la barriga.

[…..]
Esto, Señor Juez, se debe acabar. Son muchos los afectados por sus profanas acciones. Don Gracia, usted tiene que parar a René de estar diciendo que tiene una barriga de mi hijo. En vez de decir que lo que se le ha formado es un abdomen duro y cilíndrico. Si fuera mujer yo sería la primera en decirle: “Hija, eres la madre de mi primer nieto”. Pero no lo puedo decir ni soñando. Para terminar, su Señoría, le diré a René, frente a este público que me respeta y que me conoce bien, lo siguiente.

Tú tendrás ese hijo, pero te juro que mi hijo nunca lo va a reconocer. Te conozco. Tú te vas a quedar llena en ese estado. De ahí no pasarás. ¿Qué va a nacer, me pregunto, de alguien mitad hombre y mitad mujer? No le amargues la vida a ese muchacho quien tiene un futuro por delante. Lo vas a perder de una forma o de otra. Tú te hinchas, pero no pares. Tú te aprovechaste queriendo experimentar después de esa operación allá afuera. Señor Juez, no tengo más que decir y que queden las cuentas claras.”

Ya algo hemos indicado en cuanto a la forma de esta hermosa novela, encuentro y re-encuentro de voces, miradas, dolores y gozos. Tan solo añdiré que la novela viaja en el tiempo, hacia atrás, hacia adelante, en un trasiego de eventos de conciencias que logra una gran riqueza vivencial de profundo impronta realista; porque el realismo literario no es la representación más o menos exacta de un objeto, sino la representación de un objeto visto por –aprehendido por, vivido por—un sujeto, precisamente una conciencia.  Esto lo logra plenamente la novela Renaida de Juan Casillas Álvarez, y de esa manera, al terminarla, salimos de ese mundo estremecido y estremecedor como de un naufragio.  Llegamos a la playa, mojados del mar, agradecidos, y sentimos la tierra dorada bajo nuestras plantas como nunca antes, maciza, nuestra propia tierra.

El autor es poeta y traductor costarricense.

 

 

 

 

 

Jane Campion y sus historias íntimas

 

En Rojo

Cada vez en cuando me gusta destacar a mujeres directoras y actoras que con mucho esfuerzo han ido acumulando una impresionante carrera al escoger temas y estilos que muchas veces desafían lo esperado y tolerado por la comunidad cinematográfica. Especialmente como directoras, ha sido cuesta arriba escoger historias que desafían lo esperado por los diversos públicos y que a su vez facilitan el financiamiento de su producción. El cine independiente—ese que muchas veces tarda en completarse y tiene dificultades para su distribución y exhibición—desde tiempo atrás ha sido el camino a seguir por estas mujeres. En 2025, dos de estas producciones han sido reconocidas por los gremios, círculos de críticos, Golden Globes y, supongo, por los Oscares a finales de enero (nominaciones) y la premiación en marzo: Sorry, Baby de Eva Victor y If I Had Legs I’d Kick You de Mary Bronstein. Por otra parte, directoras veteranas que tardan tiempo para poder iniciar, desarrollar y finalizar proyectos que requieren un presupuesto de millones largos—algo usual para producciones dentro del eje de Hollywood (esas que cuentan con todo el andamiaje de publicidad)—casi siempre quedan fuera de ese círculo o son relegados a poca o ninguna publicidad. Este es el caso de una directora tan talentosa como Kathryn Bigelow que compite dentro del género de filmes de acción, lo que requiere enormes presupuestos y campañas de publicidad para asegurar su exitosa exhibición globalmente (Strange Days, The Hurt Locker, Zero Dark Thirty, K-19: The Widowmaker, Detroit). A pesar de ello, Bigelow ha desafiado las estadísticas obteniendo buena distribución con un elenco de 1era e historias complejas. Ha sido la 1era mujer en obtener el Oscar como Mejor directora (y Mejor película) con el filme The Hurt Locker. Pero como el camino hacia la igualdad está lleno de tropiezos, su filme de 2025, A House of Dynamite—tan pertinente a lo que sucede militarmente con los EE. UU en estos momentos—no ha sido ni mencionada, aunque fue seleccionada para competir en Venecia por el León de Oro.

Jane Campion, nueva zelandesa de nacimiento y australiana de crecimiento y educación, comenzó sus estudios universitarios, como Kathryn Bigelow, en el arte y de ahí se mueve a la cinematografía. Su 1er cortometraje fue premiado en Cannes y desde entonces, pausadamente, ha montado una diversidad de obras fílmicas recreando detallada y simbólicamente épocas donde sus personajes se desenvuelven dentro de circunstancias adversas. The Piano, ganadora del Festival de Cannes por Mejor dirección en 1993 fue también ganadora del Oscar por Mejor guion original y del gremio de directores (DGA). Portrait of a Lady, basado en la novela de Henry James, de 1996 ganó el Mejor filme en Venecia. Por The Power of the Dog, Campion acumuló gran número de reconocimientos: cinco nominaciones al Oscar y ganó por Mejor directora pero no su filme (¿?), BAFTA, BSC, Critics Choice, DGA, Golden Globes, Venecia, San Sebastián y WFCC.  En YouTube pueden acceder a una interesante entrevista de 2024 durante el Festival de Locarno. Anteriormente hice un “Rescate del pasado” de The Piano y por eso solo incluyo The Portrait of a Lady y The Power of the Dog .

Rescate del pasado

The Portrait of a Lady (1996; guionista: Laura Jones; autor: Henry James; cinematógrafo: Stuart Dryburgh)

Jane Campion escoge para dirigir un texto difícil por su ambivalencia temática y por su detallismo en el flujo de conciencia. Sin duda, uno de los atractivos del escritor Henry James son sus personajes femeninos, mujeres adelantadas a su época que tienen que sufrir ese despertar y conciencia al chocar con la realidad de la sociedad de su tiempo. La historia gira alrededor de la joven norteamericana Isabel Archer (Nicole Kidman), quien al quedar huérfana viaja a Inglaterra para quedarse con tíos y primos. Enseguida los hombres se acercan a ofrecerle matrimonio, sus parientes la aconsejan que acepte una proposición, ya que ese es el único destino de una mujer. Pero Isabel no quiere atarse a nadie, quiere conocer la vida, ser independiente, encontrar su verdadera vocación. Aquí aceptamos sin problemas que Isabel quiera definir su propia vida, pero quedan en el aire las razones por las que rechaza las proposiciones de dos hombres y acepta la de uno que en ningún momento parece ofrecerle las opciones que ella busca. Como indica Roger Ebert, Campion ha hecho una interpretación de la obra de James y no una adaptación. Pero por eso mismo, esperamos un personaje femenino que tenga + motivación interna para su toma de decisiones. Aunque el acercamiento de Isabel y Osmond (John Malkovich) no fluye, la relación entre Isabel y su primo Ralph (Martin Donovan) tiene la profundidad y el sentimiento que carece el 1ero.

Como es de esperarse de esta directora de Nueva Zelandia, educada en las escuelas de cine australianas, el detallismo de la fotografía es excepcional. El intercalar al principio y casi al final retratos (“portraits”) de mujeres en el presente, establece un puente entre el entonces y el ahora. Todas las mujeres en el filme son muy articuladas, inteligentes, aunque encarceladas en una sociedad que rehúsa ofrecerles un espacio público.

 

The Power of the Dog (2021; guionista: Jane Campion; autor: Thomas Savage; cinematógrafa: Ari Wegner)

Aunque la directora neozelandesa/australiana, Jane Campion, no tenga a su haber una extensa filmografía, solamente hay que recordar o volver a ver The Piano (1993) para entender su grandeza. En The Power of the Dog (NetFlix) también elige contar su historia en un lugar apartado donde el ambiente parece determinar el comportamiento, muchas veces brutal, de sus personajes. Es 1925 en Montana, una hacienda forjada a fuego y fuerza para reclamar y desarrollar tierras de sus dueños originarios. Los hermanos Burbank son los responsables de su desarrollo y mantenimiento. Mientras Phil (Benedict Cumberbatch) es el que se encarga del ganado, George (Jesse Piemons) administra las finanzas. Y a pesar de los ataques e insultos—siempre con una sonrisa—de Phil hacia George, se protegen y cuidan de cualquier extraño o enfermedad. George se presenta desde el principio como una persona muy tolerante y de mucha paciencia para lidiar con el presente, pero muy seguro de sí mismo al tomar decisiones. Mientras Phil prefiere constantemente recordar un pasado brutal, pero para él idílico porque es lo que lo forjó como hombre fuerte de la frontera, y que nada cambie durante los 25 años que llevan aquí, George piensa en el futuro tanto de él como individuo y hermano y otra economía para la tierra. Todo cambia radicalmente cuando George anuncia su matrimonio con Rose Gordon (Kristen Dunst), viuda con un hijo adolescente, Peter (Kodi Smit-McPhee). Phil intentará subvertir esa relación utilizando toda su astucia y fuerza.

Como hizo en The Piano (un elemento casi imprescindible en el cine australiano), la geografía del lugar se vuelve un personaje que influye en las acciones de los hermanos Burbank y los nuevos residentes de la hacienda. Ese campo abierto de Montana tiene no sólo estructuras construidas y ampliadas según las necesidades de sus dueños, pero su superficie también tiene la sangre y huesos de los originarios asesinados en batalla o en su asentamiento y los hombres y sus familias que no sobrevivieron en campo abierto. Los hombres definidos por y como Phil parecen creer que la historia comienza y se detiene por sus logros y ven cualquier cambio a esa falsa supremacía como una amenaza que están obligados a detener. Cada personaje—Phil, George, Rose y Peter—forjará su espacio, aunque esto signifique utilizar estrategias que pueden resultar en humillación, enfermedad y muerte. Cada actor/a transforma su papel para decir tanto con un mínimo de palabras y gestos. El filme se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián de septiembre con ya todos los boletos vendidos la semana antes.

La institucionalización gubernativa de la xenofobia

 

Especial para En Rojo

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) constituye la institucionalización de la xenofobia extrema. Es una institucionalización gubernativa de la xenofobia en medio de la descomposición de la democracia liberal en Estados Unidos. ICE encarna en cuerpo policial cuasi militar la represión de un régimen dictatorial que no se diferencia mucho de una dictadura militar tras un golpe de Estado. Denota el atroz retroceso político de Estados Unidos.

En 2025, ICE registró su año más letal en más de dos décadas. Se reportaron ese año al menos 32 muertes bajo custodia de ICE. En las primeras dos semanas de enero de 2026, ya se han confirmado al menos 5 muertes. Solo en los primeros 10 días del año se reportaron cuatro de estos fallecimientos. Las investigaciones y reportes de prensa señalan diversas causas de fallecimiento y condiciones críticas en los centros de detención. Entre ellas, condiciones médicas por insuficiencia cardíaca, convulsiones, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia respiratoria, tuberculosis y complicaciones post-cirugía. Hay, también, casos de suicidio dentro de sus instalaciones de detención que apresaba a más de 68,000 personas en diciembre de 2025.

La institucionalización de la xenofobia y su régimen dictatorial de terror mediante las operaciones cuasi militares de ICE está dejando víctimas, no únicamente entre los inmigrantes, sino entre la población vernácula estadounidense. El 7 de enero de 2026, Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años y madre de tres hijos, murió tras recibir disparos de un agente de ICE en Minneapolis, Minnesota.

El suceso ocurrió durante un operativo migratorio federal en un barrio residencial, cerca de donde George Floyd fue asesinado en 2020. Renee acababa de dejar a su hijo menor en la escuela primaria. Videos de testigos muestran que Good estaba en su camioneta SUV cuando agentes de ICE la interceptaron. El agente Jonathan Ross disparó al menos tres veces a quemarropa cuando el vehículo comenzó a avanzar en dirección contraria a donde él estaba.

Mientras el gobierno de EE. UU. sostiene que el agente actuó en «defensa propia» y sufrió lesiones internas al ser golpeado por el auto, análisis de medios y testigos sugieren que el agente no estaba en la trayectoria directa del vehículo al disparar.

La escena, grabada en vídeo, dura 22 segundos y revela que varios agentes del ICE se bajan de una camioneta y se dirigen al vehículo que tienen enfrente, el coche de Good. Uno de los uniformados intentó abrir la puerta del piloto, el coche retrocede con lentitud, mientras es rodeado por otros dos agentes: uno se pone en la puerta del copiloto y el otro en la parte delantera. Cuando el vehículo arranca, uno de los agentes, con su arma ya lista, dispara contra ella.

El vídeo, que circula en redes sociales, llegó hasta el presidente estadounidense Donald Trump, quien comentó en su red social Truth: “Acabo de ver el vídeo del suceso que tuvo lugar en Minneapolis, Minnesota. Es horrible verlo. La mujer que gritaba era, obviamente, una agitadora profesional, y la mujer que conducía el coche se comportó de forma muy desordenada, obstruyendo y resistiéndose, y luego atropelló de forma violenta, deliberada y cruel al agente del ICE, que parece haberle disparado en defensa propia. Según el vídeo adjunto, cuesta creer que esté vivo, pero ahora se está recuperando en el hospital”.

Las imágenes captadas muestran una escena que desmiente el relato Trump. El coche gira en dirección contraria a donde estaba el agente que dispara, tratando de huir, y él aparece completamente ileso. La mujer, de 37 años, es acusada de protagonizar “terrorismo doméstico”. El Departamento de Justicia (DOJ) decidió no abrir una investigación criminal contra el agente Jonathan Ross, calificando sus acciones como defensa propia.

Good tenía 37 años y era originaria de Colorado Springs y hacía un año que se había mudado con su pareja a Minneapolis, desde Kansas City. Era madre de tres hijos, de dos exparejas: una hija de 15 años de edad, y dos hijos de 12 y 6. Era poeta galardonada, guitarrista aficionada y cinéfila. Estaba en la zona de la redada como observadora legal de las actividades del ICE.

No únicamente ha sido Good una víctima de los homicidios de ICE. En septiembre del año pasado, agentes del ICE mataron a tiros a Silverio Villegas González, un mexicano de 38 años, en Chicago, también con el argumento de que “intentó conducir su vehículo” contra ellos. Un mes después, un hondureño murió atropellado en Virginia tras huir de los agentes migratorios.

El autor es periodista

Finalmente, se le hizo justicia a Carlos Beltrán

Carlos Beltrán

 

Especial para CLARIDAD

Al momento que escribo estas líneas todavía no se ha hecho oficial la exaltación de Carlos Beltrán al salón de la fama del béisbol en  Cooperstown pero basado en toda la información disponible es casi imposible que este no salga electo en 75% de las boletas requeridas para ser exaltado al Salón de la Fama de hoy martes 20 de enero de 2026.

Beltrán fue víctima de un castigo injusto que se prolongó por mucho más de lo que debió esa es la única razón por la que la ha tomado cuatro oportunidades ser exaltado.

Los números están

Beltrán terminó su carrera con 2725 hits 435 jonrones 279 de promedio sobre 300 bases robadas y sobre 1500 carreras anotadas.

Beltrán fue también un matador en la postemporada conectando 16 jonrones en 65 juegos con diferentes equipos.

Beltrán fue el penalizado más duro

La única razón por la que Carlos no ha sido exaltado es todavía que se le acusa de haber sido la figura principal en un esquema de robo de señas que llevó a los Astros de Houston a ganar el campeonato del 2017. Beltrán ha sido sin duda la figura más penalizada por lo ocurrido pues recordemos que el escándalo lo obligó a tener que renunciar como dirigente de los Mets sin dirigir un juego en 2020 y lo han tildado de tramposo cuando no hay ninguna prueba de que este hizo algún tipo de trampa cuando fue jugador.

Un grupo de periodistas veteranos siguen ensañados en dejarlo fuera, pero la buena noticia es que al menos de 10 de ellos han manifestado su intención de darle el voto luego de no hacerlo el año pasado donde se quedó apenas 19 votos esos diez junto con 38 nuevos periodistas que votan por primera vez y que todos le han dado el voto casi casi garantiza su exaltación.

Se une a un grupo selecto

Con su exaltación Beltrán  se convierte en el segundo jardinero puertorriqueño ser exaltado uniéndose a Roberto Clemente y el sexto en total uniéndose a Roberto Alomar, Edgar Martínez, Orlando Cepeda e Iván Rodríguez.

En un deporte que en muchas ocasiones ha discriminado contra boricuas el martes finalmente se le hizo justicia a uno de ellos ojalá abra la puerta para que figuras como Carlos Delgado e Igor González también obtengan su merecido puesto en ese recinto algún día. Por el momento hoy toca celebrar a Beltrán.