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Las ayudas federales y el status:  contradicciones y dilemas

 

Especial para CLARIDAD

Durante la campaña electoral presente y en muchas ocasiones previas, se ha argumentado que los independentistas son una amenaza para la continuidad de las ayudas federales. El temor a perder estos fondos es comprensible por la alta cantidad de personas que reciben estas ayudas y por la importancia que tienen en el presupuesto personal y familiar.

Los fondos federales que reciben amplios sectores de la sociedad puertorriqueña son solo un aspecto de la dependencia extrema que tienen los puertorriqueños respecto a los Estados Unidos. La relación actual con los Estados Unidos está diseñada para obligarnos a consumir productos estadounidenses. Una cantidad altísima de los productos que consumimos vienen de los Estados Unidos o a través de los tratados comerciales de ellos.  Se nos ha colocado en una posición tal que la sociedad puertorriqueña carece de viabilidad económica. Hemos llegado al punto de no tener la capacidad para crear y sostener un desarrollo moderado autónomo. Las ayudas federales son necesarias porque estamos en una situación de subdesarrollo y de dependencia extrema. ¡Por eso es que son necesarias! Según tengamos un desarrollo más auto-sustentable, la necesidad de ayudas federales desaparecerá en la misma proporción.

Como es de todos conocido, el Partido Nuevo Progresista siempre ha apoyado, de una manera enfática y entusiasta, la adopción en Puerto Rico de todo lo estadounidense incluyendo los grados más altos de dependencia. Han puesto gran énfasis y esfuerzo en aumentar la dependencia económica de los Estados Unidos en Puerto Rico, pensando que con ello se acerca la estadidad y se va eliminando, poco a poco, el nacionalismo puertorriqueño.

 

Pero hay una contradicción seria en esta estrategia, y esa contradicción, a su vez, produce un dilema político.

Veamos la contradicción:

Nunca en su historia, los Estados Unidos de América han aceptado como estado a un territorio con una dependencia estructural tan grande que sus ciudadanas y ciudadanos no pudiesen contribuir económicamente a la nación. Nunca ha sucedido que se aceptase un territorio como estado con grandes sectores de su población que no pudieran pagar impuestos federales y tuviesen que ser mantenidos indefinidamente. Nunca se ha aceptado un territorio como estado bajo estas condiciones porque eso sería contrario a la estructura económica interna de la nación.

La estructura económica interna de los Estados Unidos no está basada en que el gobierno federal sostenga a los estados. Está basada en que los individuos que viven en los estados sostengan con los impuestos que pagan al gobierno, tanto local, como estatal, como federal.  El gobierno federal usa el dinero que recibe de ciudadanos y corporaciones, para realizar las funciones que le son asignadas constitucionalmente y contribuir al bienestar de la nación, ayudando a los estados según la ley federal lo permita.

¡Ese es el arreglo! Y eso es en lo que una economía tan dependiente como la de Puerto Rico, no se podría insertar.

Como si fuese poco, y en relación con esto, hay que mencionar que el movimiento estadoísta puertorriqueño nunca, en su historia, ha presentado un plan específico y detallado sobre cómo funcionaría la economía de Puerto Rico bajo la estadidad.  ¿Cómo es que se va a sostener la estadidad con una economía subdesarrollada y la mitad de la población recibiendo ayudas del gobierno para subsistir? ¿Cómo vamos a pagar impuestos federales? Para que la estadidad sea viable hay que reducir seriamente los niveles de dependencia aumentando la autosostenibilidad.

Y si es así, ¿por qué es que los estadoístas apoyan la dependencia?

Porque la dependencia extrema es su único instrumento para combatir el nacionalismo cultural y evitar que se convierta en un nacionalismo político. En este caso, la contradicción respecto a la dependencia económica extrema que he explicado, produce, para la estadidad, un dilema a nivel político.

 

Veamos el dilema:

Puerto Rico tiene una cultura y una nacionalidad propia, resultado de la convivencia y la creatividad de varios siglos. Esa nacionalidad no se expresa en las contiendas partidistas, excepto en situaciones excepcionales, pero está siempre latente y lista para resurgir en cada momento en que aparezca la oportunidad de expresar el orgullo nacional. Este es el verdadero gran enemigo de la estadidad. Esto es lo que los movimientos estadoístas han tratado de disimular, de pasar por alto y de reprimir siempre que les ha sido posible.

Cuando en Puerto Rico se desarrolle una economía relativamente autosustentable, cuando los puertorriqueños sientan y piensen que su país es viable y que esa viabilidad se debe a su esfuerzo y a su creatividad, ¿van a preferir ser estado? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Porque se sienten ser más estadounidenses que puertorriqueños? Yo pienso que NO y creo que los líderes estadoístas piensan que NO. También creo que esa es la madre de todos sus temores.

En suma, en Puerto Rico el movimiento estadoísta ha apoyado el aumento de la dependencia económica, pero al aumentar la dependencia se ha reducido las posibilidades reales de viabilizar económicamente la estadidad. Para que la estadidad sea viable hay que reducir seriamente los niveles de dependencia aumentando la autosostenibilidad. Pero, si reducen la dependencia económica, se arriesgan a que el nacionalismo latente en Puerto Rico se manifieste políticamente.

Las paradojas y dilemas que produce la dependencia extrema no se limitan a los estadoístas. También afectan a los independentistas.

En este momento en que nos encontramos, los niveles de dependencia económica son tan altos que la independencia tampoco es posible a corto plazo. Juan Dalmau no podría traerla aunque quisiera.

La independencia, y creo yo que la estadidad también,  requeriría un programa serio de sustitución de importaciones, la cooperación económica clara y decidida de los Estados Unidos y un programa de desarrollo económico y social que contase con el compromiso firme de dos generaciones de puertorriqueños. Ni la estadidad, ni la independencia, ni ninguna otra fórmula de estatus se hace viable de la noche a la mañana. Ningún candidato a la gobernación puede cambiar eso.

Este articulo se publicó previamente en nuestra edición impresa de septiembre

Huracanes, deuda pública y coloniaje (2)

 

 

 

Especial para CLARIDAD

En su edición del 29 de septiembre de 1932 el periódico El Mundo ofreció una descripción inicial del impacto devastador del huracán San Ciprián en Puerto Rico. El rasgo distintivo de este meteoro fue la concentración de su efecto destructor a largo de la ladera norte de la Cordillera Central, así como en la costa de Fajardo a Aguadilla. El sur y el oeste del país apenas sufrieron daños. Mientras que los cultivos de café y frutas fueron arruinados por entero, la caña de azúcar, por estar concentrada en el sur, sufrió daños menores. El sistema de riego, por ejemplo, no experimentó problemas. De hecho, en 1932 el valor de las exportaciones de azúcares no refinados en la isla alcanzó un nivel extraordinario, sobrepasando los 55 millones de dólares. Pero las exportaciones de frutas y café cayeron estrepitosamente. El Gobierno federal se rehusó a ayudar. Las escuelas públicas se convirtieron en refugios para la población afectada. En Nueva York y Boston la diáspora organizó actos de recaudación de fondos de emergencia, casi siempre en la forma de conciertos. La Cruz Roja también prestó ayuda. Mientras tanto, los bancos extranjeros aceleraron la expropiación de hogares y las fincas pequeñas. El imperio buscó, en medio de la dificultad creada por San Ciprián, agudizar la penuria y dependencia de la población. Faltaban pocas semanas para las elecciones generales del 8 de noviembre de 1932.

El nacionalismo ante la crisis creada por el ciclón, Parte II, por Manuel Rivera Matos

En mi primer artículo comentaba la primera medida sugerida por el Partido Nacionalista para que la Legislatura en su sesión extraordinaria decrete una moratoria legal de la deuda pública, a fin de que el país destine ese dinero a su propia rehabilitación sin necesidad de recurrir a las limosnas imperiales. Hay que desistir del criterio de mendicidad que informa a nuestros políticos y remediar los infortunios colectivos de la patria con las fuerzas económicas que aún restan a la nacionalidad. Combatía, asimismo, la política de los empréstitos porque representa una nueva hipoteca sobre el país y recargaría el peso contributivo que hoy asfixia al contribuyente nativo. La idea del empréstito la apoya el gobierno interventor porque conviene a los financieros imperialistas de Estados Unidos ya que el dinero que prestan se reinvierte nuevamente a sus arcas, debido a que somos tributarios forzosos de su mercado.

La segunda medida rehabilitadora que propone el Nacionalismo al efecto es la siguiente: “Se impone el levantamiento inmediato de las restricciones aduaneras que imposibilitan la entrada de gasolina, maquinaria, productos alimenticios, medicinas, y materiales de construcción no procedentes de Estados Unidos de Norteamérica. Estas restricciones las ha impuesto el poder interventor norteamericano para monopolizar nuestro mercado, monopolio que le está costando la vida económica a Puerto Rico.”

La esclavitud económica la advierte un pueblo cuando sus aduanas son controladas por un poder extranjero. El imperio retiene siempre el poder arancelario que regula la vida económica de los pueblos para imponer sus mercaderías y suprimir la competencia internacional en el mercado de la nacionalidad oprimida. Tal es el caso trágico de Puerto Rico durante la presente intervención norteamericana. Cuando las tropas yanquis ocuparon el territorio nacional, Puerto Rico por virtud de la Carta Autonómica que le otorgara la Madre Patria podía legislar en materia de aranceles. Este derecho que define la soberanía de un pueblo le colocaba en condiciones de concertar tratados reciprocidad comercial con potencias extranjeras y abrir su mercado a la competencia del mundo. La primera obra humanitaria de Estados Unidos fue destruir ese privilegio al revocar la Carta Autonómica con el propósito imperialista de ejercer un monopolio exclusivo sobre nuestra vida económica y aislar nuestras relacionas comerciales con el resto del orbe, lo cual le ha costado al país una formidable suma de millones y es la causa matriz de su pobreza. Esta condición esclavista hace que el jíbaro nuestro que gana el jornal del hambre pague por los productos de primera necesidad los mismos precios que pagaría el millonario de Wall St.

Como somos compradores forzosos de sus mercaderías Puerto Rico se ha convertido en el zafacón del mercado norteamericano. Los productos de calidad procedentes de otras naciones adquieren en nuestro país un precio subido debido a la guerra arancelaria que le hace Estados Unidos en Puerto Rico. Y este aislamiento económico nos obliga a consumir por la fuerza muchas mercaderías que no tienen salida en ningún mercado.

Roto temporalmente él férreo grillete de las restricciones aduaneras ese depósito de cinco a seis millones que se destina para la amortización de la deuda pública duplicaría o triplicaría su valor adquisitivo. Comprando los alimentos, materiales de construcción y medicinas en los mercados más baratos se promovería la obra rehabilitadora del país con menos egresos para el sufrido pueblo de Puerto Rico.

El Nacionalismo quiere darle una oportunidad al poder norteamericano para demostrar su cacareada protección. Ellos tienen la obligación de “aflojar las amarras” como muy bien afirmó “El Imparcial” si realmente velan por nuestro bienestar. Sabemos de antemano que esa medida protectora no se otorgará, pero la Legislatura tiene la iniciativa de fijar responsabilidades y desatar el nudo gordiano de nuestra explotación económica. Otra medida de emergencia que contiene el trascendental documento del Partido Nacionalista es la siguiente:

“El hogar debe estar libre de ejecución por falta de pago por contribuciones, y debe ser nula toda contratación que permita la ejecución de deudas personales o hipotecarias. Esta exención debe extenderse a una cantidad que no exceda de cuatro mil dólares.”

“Puerto Rico está padeciendo un gobierno interventor, que es el único poder en la tierra que se atreve a poner en pública subasta el hogar de los ciudadanos que dice querer proteger.”

Proseguir la ejecución de hogares por razones contributivas es acentuar él nomadismo del pueblo portorriqueño que a la pérdida de las tierras no resiste la pérdida de los hogares. Antes del ciclón nos acongojaba la lista trágica de las viviendas puestas en ejecución por pequeñas sumas de dinero. Son muchos los hogares destruidos por esta catástrofe, y el gobierno no puede continuar la obra ciclónica del San Ciprián rematando hogares en pública subasta. Destruir el hogar es destruir la patria. Tolerancia gubernamental exige la angustiosa situación que padece nuestro pueblo hasta tanto las cosas tornen a su normalidad. Las contribuciones son excesivas, el trabajo escasea y no hay dinero en circulación. Actuar de otro modo sería acrecentar la legión de los desamparados que son la mayoría, los cuales no tendrían ni suelo para extraer su subsistencia, ni techo para amparar su desagracia.

La hora amarga que sufre el país reclama que el poder norteamericano haga una tregua cristiana en su obra demoledora, y garantice la protección de los débiles que no son culpables de su agonía.

 

*El Mundo, 17 de octubre de 1932, pp. 2 & 4. Los artículos reproducidos en esta serie son de la autoría de Manuel Rivera Matos, miembro de la Secretaría General del Partido Nacionalista de Puerto Rico.

Municipios se suman al reclamo en contra de más aumentos a la luz para pagarles a bonistas de la AEE

 

 

 

Los municipios de Barceloneta, Comerío, Hormigueros, Juana Díaz, Isabela, Manatí y Vega Baja dieron a conocer  que  aprobaron resoluciones municipales rechazando cualquier aumento a la tarifa de luz para pagar a los bonistas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) e insistieron en que se priorice la reparación del sistema eléctrico.

Las resoluciones surgen en un momento en que un grupo de bonistas de la AEE, liderado por GoldenTree Asset Management, está insistiendo en que se le pague la totalidad de los $8.5 mil millones de la deuda en bonos de la AEE a través de aumentos en la tarifa de luz durante los próximos 35 años o más. Como mencionan las resoluciones, GoldenTree decidió comprar los bonos de la AEE en 2018, después del inicio del caso de quiebra y del paso del huracán María.

Este pasado 8 de octubre, la jueza Laura Taylor Swain, que atiende la quiebra de la AEE por la Ley PROMESA, mantuvo la paralización del caso y concedió otro plazo hasta el 13 de noviembre para que las partes continúen la mediación. El proceso de mediación, por orden de la jueza en julio de este año, es uno confidencial.

Las resoluciones aprobadas por los municipios bipartitas resaltan la situación crítica del sistema eléctrico en Puerto Rico y enfatizan en la necesidad de reparar el sistema en vez de desviar miles de millones de dólares al pago de los bonistas de la AEE.

La resolución aprobada en Barceloneta delinea problemas del servicio eléctrico en el municipio, que incluyen bajo voltaje, postes con declive, postes partidos, focos fundidos, vegetación invasiva y árboles entrelazados en el tendido eléctrico, interrupciones seguidas del servicio eléctrico y equipos eléctricos averiados, entre otros.

De igual forma, el Gobierno municipal de Isabela detalló que en ese municipio la falta de energía y la fluctuación de voltaje afectan el bombeo de agua. En el municipio de Isabela, se queda el 30 % de la población sin agua en la zona rural cuando se va la luz.

En la resolución aprobada por la legislatura municipal de Manatí se destacó el impacto en los servicios de salud. “Manatí cuenta con varios hospitales centrales, muchas oficinas de médicos, laboratorios y centros médicos de estudios especializados, y los continuos apagones en nuestra jurisdicción afectan estos servicios en gran medida”, reza el documento.

“Nuestros residentes y comerciantes se han visto afectados por los problemas con el servicio energético provocando cierre de comercios, daños a equipos eléctricos, inventario dañado y limitación de servicios que afectan la salud socio emocional de los ciudadanos,” enfatizó también el Gobierno municipal de Vega Baja en su resolución.

De manera similar, la resolución de Comerío resalta el impacto de los apagones constantes en la comunidad de envejecientes y en personas con discapacidades: la de Juana Díaz enfatiza los daños ocasionados por las fluctuaciones de voltaje y la de Hormigueros menciona una subestación que sirve los pueblos de Cabo Rojo y Hormigueros que ha fallado varias veces en los últimos años.

Por su parte, la portavoz del Junte Multisectorial No Más Aumentos a la Luz, Cathy Kunkel, destacó la importancia de que los alcaldes y los gobiernos municipales se hayan unido al reclamo multisectorial y que se hayan enviado las resoluciones municipales a la jueza Swain y a la JCF “para que tengan consciencia de los impactos nefastos que podría tener un acuerdo de reestructuración de la deuda de la AEE que no permite la reconstrucción del sistema eléctrico”. El Junte Multisectorial  está integrado por organizaciones religiosas, comerciales, industriales, profesionales, educativas, sindicales, comunitarias, ambientales y otras, que se oponen a los aumentos a la luz propuestos para pagar la deuda en bonos de la AEE.

Todas las resoluciones municipales destacan que los municipios sirven como primera línea de defensa cuando pasan huracanes y ocurren otras emergencias.

“Es inaceptable que el sistema eléctrico esté más vulnerable de lo que era antes del huracán María, hace siete años. El desvío y la utilización de miles de millones de dólares para el pago de la deuda en bonos perpetúa un sistema eléctrico deficiente y sin oportunidad para su rehabilitación,” concluyen las resoluciones.

En otro esfuerzo contra los aumentos que conlleva el Plan de Ajuste de Deuda de la JCF, la campaña No Más Aumentos exhorta a los ciudadanos a escribir a la jueza Swain para decirle que Puerto Rico no tiene capacidad de pagar lo que los bonistas están reclamando: https://actionnetwork.org/letters/jueza-swain-no-hay-mas-dinero-para-los-bonistas-buitre/

 

 

La ONU acusó a Israel de irrumpir en una de sus bases del Líbano

Al sur del Líbano, Israel intensificó los bombardeos y continuó los combates con Hezbolá. En respuesta, el movimiento islamista libanés lanzó ataques con drones sobre el norte israelí, dejando al menos 67 heridos. Las fuerzas de paz de la ONU en el Líbano denunciaron ataques israelíes sobre sus bases de operaciones, las que el Benjamin Netanyahu pidió retirar de la «zona de peligro» luego de atacarlas este viernes.

Un total de 51 personas murieron, y otras 174 resultaron heridas en los últimos ataques israelíes sobre el territorio líbanés, según un nuevo balance ofrecido este domingo por el Ministerio de Salud Pública. A los bombardeos se les suma el combate entre las tropas israelíes y los militantes del Hezbolá al sur del territorio. El movimiento islamista indicó este domingo mediante un comunicado que sostenia enfrentamientos armados con tropas israelíes en al menos cuatro aldeas.

Con estas cifras, se elevan a 2.306 los fallecidos y a 10.698 los heridos desde la intensificación de la ofensiva israelí, el pasado 8 de octubre.

Ataque con drones

El grupo Hezbolá reivindicó como propio un ataque con drones que impactó en la zona de Binyamina, al sur de Haifa, dejando al menos 67 heridos, según reportó el periodico The Times of Israel haciendo uso del relevo realizado por United Hatzalah, el servicio de emergencias israelí.

El organismo de salud reportó que cuatro de los heridos se encuentraban en estado crítico, y otros cinco en condiciones graves, mientras que los demás presentaban heridas leves. La mayoría de los afectados fueron trasladados al centro médico Hillel Yaffe, en la localidad de Hadera, y los demás fueron derivados a hospitales de Haifa, Tel Hashomer y Netanya.

La publicación israelí Haaretz informó que el ataque eludió las alarmas antiaéreas de Israel, por razones que el ejército está investigando.

Fuerzas de paz o «escudos humanos»

Como parte de los ataques del domingo, se produjo un altercado tras el cual las fuerzas de paz de la ONU en el Líbano (FINUL) denunciaron que dos tanques israelíes destruyeron la puerta principal y entraron por la fuerza en uno de sus puestos cerca de la frontera, en una ocupación sostenida que bloqueó la operación de los cascos azules y causó algunos heridos.

Este domingo, el organismo de la ONU exigió «explicaciones» al ejército israelí por irrumpir en una de sus posiciones, luego de que Israel instase a retirar los cascos azules de la frontera con el Líbano.

En medio de los combates contra Hezbolá, a raíz de la incursión terrestre de las fuerzas israelíes, uno de los espacios operativos de la FINUL cercano a Meis el Jabal fue invadido por el ejército israelí, que acusó a la misión de la ONU de ser «escudos humanos» del grupo proiraní, luego de que cinco cascos azules fueran heridos en los ultimos tres dias.

La FINUL señaló que el bloqueo israelí les impidió realizar un «movimiento logístico crucial» en lo que calificó como una «escandalosa violacion» a la normativa internacional.

El Ejército Israelí, por su parte, acusó a la organizacion islamista de lanzar alrededor de 25 proyectiles desde posiciones cercanas a los puestos de los cascos azules en el ultimo mes.

En un comunicado castrense, se refiere a estos ataques como el motivo de la muerte de dos de sus soldados este domingo. Israel sostuvo que su incursión está dirigida contra Hezbolá, no contra los civiles libaneses ni la FINUL.

El comunicado recuerda que este organismo fue desplegado para implementar la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que previene la presencia de operativos armados cerca de la frontera entre ambos países, pero denuncia que tanto el Estado del Líbano como la comunidad internacional fallaron en su implementación.

Según lo expresado, el allanamiento de la base de la FINUL se debe a esta falla, luego de que un ataque de Hezbolá proveniente de la zona hiriera a una veintena de sus soldados.

Netanyahu desafió las críticas internacionales subrayando que el Ejército israelí había pedido en repetidas ocasiones la retirada de la FINUL de las zonas de combate.

«Lamentamos que los soldados de la Finul hayan resultado heridos», declaró Netanyahu el domingo, a lo que añadió que «la manera más sencilla y evidente para garantizar que cosas así no ocurran es simplemente sacándolos de la zona de peligro».

«Su rechazo a evacuar a los soldados de la Finul los convierte en rehenes de Hezbolá», sentenció el primer ministro israelí, dirigiéndose al secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Franja de Gaza

Más de 300 palestinos murieron al norte de Gaza en los últimos días, a raíz de la nueva incursión terrestre del Ejército israelí, que comenzó el pasado 6 de octubre.

Este domingo, las autoridades del enclave denunciaron «una ola de asesinatos sistemáticos y un asedio total contra civiles, especialmente niños y mujeres» al norte de la Franja, en donde aún residen unos 400.000 gazatíes, según detalla el comunicado que señala las zonas de Yabalia, Beit Lahia y Beit Hanoun como las más afectadas por la invasión.

Para el gobierno local, esta operación forma parte de un «plan de desplazamiento» de la población del norte del territorio, así como un «claro crimen de exterminio» que tiene particular incidencia sobre el campamento de refugiados de Yabalia, ocupado por más de 200.000 desplazados.

«La ocupación israelí busca erradicar, quemar y destruir todos los sectores vitales» de Yabalia, dijo el Gobierno gazatí en su comunicado.

Al menos cinco palestinos murieron en la zona oeste del campamento este domingo, a raíz de un bombardeo israelí, según informó la agencia de noticias del enclave WAFA.

Basem Naim, miembro del buró político de Hamas, denunció en un comunicado emitido este domingo que las masacres diarias contra el norte del territorio buscan desplazar la población con el fin de «implementar el plan de los ‘generales’, que busca desplazar a la población para el reasentamiento de israelíes en la zona», según argumentó el representante.

«Todos, políticos, profesionales de los medios de comunicación y activistas, deben ejercer toda la presión posible y concienciar al resto para detener esta masacre y los esfuerzos ilegales de reasentamiento», añadió Naim.

Sin embargo, los ataques continúan en otros sectores de la franja, con bombardeos impactando las zonas centricas del enclave.

Este domingo, al menos 19 palestinos murieron luego de que la artillería israelí impactara contra una escuela, en la que se albergaban cientos de familias desplazadas, localizada en la zona de Al-Mufti, al norte del campo de refugiados de Al Nuseirat. Las autoridades denuncian que al menos 70 cuerpos permanecen tirados en las calles sin que los equipos de emergencias puedan acceder a ellos debido a los constantes ataques.

Desde el comienzo de la ofensiva israelí contra Gaza, luego del ataque terrorista del 7 de octubre, más de 42.200 personas han muerto y otras 98.400 han resultado heridas.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

El umbral de Sofía

 

 

“Hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad casi total y descubrir que sólo la escritura te salvará. No tener ningún argumento para el libro, ninguna idea de libro es encontrarse, delante de un libro. Una inmensidad vacía. Un libro posible. Delante de nada”.

Marguerite Duras, Escribir

 

Aún no encuentro la metáfora espacial perfecta para hablar del más reciente libro de Sofía Irene Cardona Colom, Todo pasa, publicado por Editora Educación Emergente. Ella construye su escritura recurriendo a la alegoría espacial desde la primera oración del libro: “A veces un libro es esto: un lugar, una esquina a la que va a parar el polvo, una lengua de arena adornada de sargazo, una gaveta, una página, una fantasmagoría que llega de madrugada.” (11), nos dice. Así, Cardona se suma a la gran tradición de escritoras y escritores que hacen del oficio de escribir un espacio, una habitación, un lugar de encuentro entre quien escribe y quien lee.

Es Virginia Woolf quien, quizás mejor que nadie, ha trabajado la metáfora espacial en su clásico A Room of One’s Own (1929), poderoso ensayo que recorre el tránsito del alter ego de la escritora por los espacios de la cultura inglesa-los predios de la universidad, la biblioteca, el salón de comer, el canon- para regalarnos la conclusión de que la habitación propia, con su silencio y su tiempo dedicado al oficio, es imprescindible para que una mujer escriba.

Sofía, por su parte, desde un lugar y tiempo remotos a Woolf, ha hecho suya la metáfora del espacio para proponer su escritura toda. Así lo leo desde los títulos de algunos de sus libros; su poemario La habitación oscura (2006), su colección de columnas Desde la quinta nube (2016) y Fuera del quicio (2007).

He visitado ese espacio de escritura. Me han invitado a pasar, me han servido café y vino en la mesa, me han conminado a la conversa en la sala de esa casa de escritura. Muchos de los textos que hoy nos presenta Sofía surgieron del estupendo taller de escritura que ha sido para nosotras la columna del semanario Claridad.  Una casa grande es ese taller, con puertas de pixeles por las que entramos y salimos, con ventanas a través de las que oteamos la escritura de las otras, con rincones y esquinas filosas que nos obligan a la reflexión y confrontación de pensares, decires y formas de articular lo que vemos, sentimos y sufrimos.

Pero una cosa es leer una columna cada mes y otra, muy diferente, es leer esos textos reescritos, perfeccionados, aunados y dispuestos para que su significado se densifique. A esa tendencia a la intensidad, al regodeo en la palabra, a esa espesura del lenguaje a la que llama el libro Todo pasa quisiera nombrarla poesía. Y pienso en Gabriel Celaya, en sus palabras cargadas de futuro, y vuelvo a Sofía quien atraviesa su cotidianidad con la escritura. La poeta sobrepasa a la columnista, digo yo, en su interés de significar su día a día, en su propósito de superar la dispersión, la tristeza, la muerte, el dolor, la nostalgia y el olvido en la escritura.

Aquí, su amiga pesimista se conmueve ante el talante del Yo de estos textos que se levanta todas las mañanas con café en mano, y en compañía de su gata Bengala, a luchar una y otra y otra y otra vez con las palabras. La página o, mejor dicho, la pantalla de su computadora se le vuelve un campo de batalla a esa escritora y sus alter egos. Y no siempre ese lugar es un locus amoenus pues la pantalla es también espejo que agranda, deforma o precisa aquello que no solemos o queremos ver.

A veces los lectores son injustos, creen en la escritura automática, apuestan por la aparición de las musas, confían en los trances de palabras. Pero cualquiera que haya intentado escribir sabe de la dificultad de la empresa. ¿Acaso no es así como Thomas Mann definió al escritor?: aquel para quien escribir es siempre más difícil. O como describió jocosamente Oscar Wilde su escena de escritura (con la que me identifico totalmente): “He escrito todo el día. Por la mañana puse una palabra y por la tarde la quité.”

Es obstinada esta amiga escritora. Abjura de la vagancia como creyente de la religión del lenguaje, insiste en burlar la angustia de escribir. Parecería banal, nimio, inconsecuente, pero el acto físico de levantarse y aperturar el espacio de la escritura todos los días es una zaga de voluntad, disciplina y esperanza. Escribir es un acto de fe, créanme, es muy fácil convencerse de la futilidad de la faena; ¿Para qué escribir? Así comienza el lamento borincano de los escribientes, y continúa: si no merece la pena, es un voto de pobreza, total, no digo nada nuevo, ya lo han dicho tantos, no hay suficientes editoriales, y no pensemos en la distribución, y el colmo es que nadie lee en este país. Podría estar horas rezando la letanía de los incrédulos. Sofía, por el contrario, desafía al cuerpo y al desorden habitual de las cosas que trágicamente ya hemos naturalizado: el ruido, la universidad, el país y sus trampas. Le gana a la desidia, “al diablo errante de la melancolía”, como la llama, porque escribir es su tabla de salvación, su página-salvavidas.

Enternece la valiente honestidad de esa sujeta de escritura, nunca mejor dicho -sujetada a la escritura- en su proeza diaria. Todo pasa es una reflexión extendida sobre la escritura y el arte de escribir. El libro trata del pasar por la casa de la escritura, de donde sale airosa.

Dividido en cinco partes (Escribo, Cuerpos, Resacas, La brega: crónicas pandémicas y Todo pasa) y con bellísimos prólogo y epílogo, el libro nos asoma a la tristeza, dolor y alegría de la cotidianidad de la poeta y narradora. Así leemos sobre su lucha con la acedia y la procrastinación, sobre sus rituales de escritura, sus viajes, la caducidad del cuerpo, la enfermedad, la muerte y el duelo por ‘su muerto’. Repasamos con Sofía una verdad simple y rotunda: “el cuerpo no es un asunto secundario cuando se habla de felicidad,” como bien ha señalado Bifo. Como leer es una hermosa y paciente forma de escuchar, la acompañamos por los corredores del hospital cuando cuida a “su muerto” o se siente extraña en su propio cuerpo.

En otras columnas, explora el peso de aquellas pequeñas cosas que nos provocan resacas emocionales. Esos objetos inoportunos, esos almacenes de memorias como son los papelitos de notas, la ropa y los ganchos, que nos sumergen en la falta de los queridos. La narradora afanosa los combate “sacando la muerte de su casa”, “para salir más livianita por ahí”. O, por el contrario, también acontece el tiempo de las bellas experiencias medidas en attosegundos. Porque sabe que lo grande se encuentra en lo pequeño, Sofía escribe odas a la solidaria gata, a la silla, a los juegos de luces del atardecer que le regala la terraza de su apartamento. También la columnista escribe sobre la nueva cotidianidad que nos impuso la pandemia del Coronavirus con sus implicaciones en la educación y las nuevas e imposibles formas de vincularnos sin el cuerpo.

Comentario aparte merece la inclusión de esas fotos familiares que desgarran por su calidad de evanescencia. Aportan una callada, pero elocuente historia familiar en las imágenes en blanco y negro de los rincones favoritos de esta casa de escritura: Carlos, Irene, Esteban y la propia Sofía. Todo ha pasado, todo se ha ido: los cuerpos que aparecen en las fotos ya no están, se los ha llevado la muerte o los ha transformado el tiempo. Al final, cuando el cuerpo traicione, venza o lleve a descansar, lo único que quedará de nuestra existencia serán las memorias en los otros. Sofía se asegura de recordar a lo extinguible en el aquí, en este lugar del todavía.

No me malinterpreten, esta reunión de sentires no tiene tono lacrimoso. Aquí el dolor se nombra con valor; la muerte y la enfermedad se soban como destino humano, trágico, pero humano e ineludible. Quien escribe lo hace como quien ha tocado fondo algunos días y se sacude del dolor como de un aguacero. Cuesta sacudirse, pero qué viva está la página-salvavidas.

Mientras atravesaba los corredores de este edificio que es el libro, pensaba en lo poblado de imágenes arquitectónicas que está el ámbito de la escritura, con sus zapatas, columnas, estructuras, bloques, puentes, zaguanes y cuartos propios. Por un momento creí que la palabra pasillo, al que alude el título Todo pasa, sería la justa metáfora para hablar de estos textos (y de hecho, habría que pensar en el título de otro libro de Sofía junto a Mari Mari, No pasa nada). Sin embargo, se me antoja pensar que umbral es la imagen exacta para un libro que se piensa en el tráfico, en el pasar, en el entre de tantas fronteras: adentro/afuera, pantalla de computadora/realidad, pasado/futuro, enfermedad/salud, vida/muerte. También pensaba en el sentido que tiene el vocablo umbral como punto de inicio de algo, como eje de tránsito a otro estado.

El umbral se da en el tiempo del aquí, del aún. Sobre él filosofó la española María Zambrano: “Hay un instante de tránsito que es el todavía…la duración, resonancia de este tiempo fluido que parece remansarse antes de estancarse. Porque es el tiempo, las diferentes maneras como es sentido y vivido, lo que marca las diferentes situaciones de la vida humana…”

No hay que tenerle miedo a la escritura, nos dice Sofía. Y si a veces se muestra temerosa de la tristeza y el olvido en su sigiloso movimiento felino por la escritura, sabe, que este espacio “nuevo y desconocido” que es la página, será el umbral para el gozo, allá al que se empeña en llegar.

Entonces voy corriendo a su poemario, La habitación oscura, y leo:

A un tiro de la sombra, crece la luz.
Divaga entretenida al umbral de las salidas.
Allá asoma su frente, su perfil,
La nuca adormecida en donde roza
Anunciando sus líneas, sus imágenes,
La habitación de un pájaro de fuego.

 

 

 

 

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