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Alcaldes exponen detalles sobre la recuperación

Por la Redacción de CLARIDAD

La Asociación de Alcaldes de Puerto Rico (AAPR), que agrupa a los primeros ejecutivos municipales del Partido Popular Democrático (PPD),  destacó  que uno de los principales problemas durante el proceso de reconstrucción luego de los huracanes Irma y María fue el proceso burocrático, “en especial el famoso acuerdo del 2017 entre el Gobierno y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) con relación al manejo de los desembolsos”.

El presidente de la Asociación, Luis Javier Hernández Ortiz, los legisladores Juan José Santiago Nieves, Jesús Chui Hernández, Marially González y miembros del Comité de Reconstrucción de la entidad  presentaron en conferencia de prensa una radiografía de la reconstrucción del país a seis años del paso del huracán María y un año del huracán Fiona. Además, ofrecieron recomendaciones específicas para acelerar los procesos.

Según denunciaron los ejecutivos municipales, luego de una evaluación por su Comité de Reconstrucción, encontraron que el acuerdo del 2017 con relación al manejo de los desembolsos entre el Gobierno y FEMA era uno discriminatorio. A esos efectos, en marzo de 2021, los alcaldes asociados acudieron a Washington DC, para solicitar  al Gobierno federal un cambio en las guías de desembolso sobre las reclamaciones por el huracán María. “Ya en septiembre del 2021, a cuatro años del paso de ese fenómeno atmosférico, logramos un acuerdo histórico que agilizó los procesos dramáticamente luego de años de parálisis”, aseguró Hernández Ortiz.

Los alcaldes presentaron una larga lista de los que consideran son los principales retos actuales sobre las tareas de reconstrucción. Entre ellos: 

-El aumento vertiginoso en costos de materiales, falta de mano de obra cualificada para los   trabajos de reconstrucción y subastas, que se declaran desiertas por la poca disponibilidad de contratistas cualificados.

-No hay certeza sobre qué pasará con los proyectos relacionados con el huracán María que fueron afectados luego por el huracán Fiona.

-No queda claro el status de los desembolsos producto del huracán Fiona en los proyectos permanentes, según se indicó por el tranque partidista en el Congreso.

-Lentitud en el proceso de reembolso de trabajos de emergencia del huracán Fiona.

Con relación a la reconstrucción en instalaciones del Departamento de Educación y Autoridad de Energía Eléctrica (ahora, GeneraPR), los alcaldes asociados presentaron gráficas específicas del status de las mismas, con las siguientes recomendaciones para lograr soluciones:

-Ya hay un estudio de aumento en costos (creado por COR3) para revisar los PW aprobados   hace años, razón por la que los municipios no han logrado adjudicar sus subastas. La Asociación acudirá a la capital federal junto a COR3 para solicitar la revisión de los costos.

-Generar un plan uniforme para revisar e inspeccionar proyectos relacionados con el paso del huracán María que fueron afectados luego por el huracán Fiona.

-Usar el modelo de consorcio de terremotos para adelantar proyectos de fondos Community Development Block Grant – Disaster Relief (CDBG-DR), en la modalidad City revitalization que se encuentra detenido por permisología y burocracia

-En el caso de energía, clasificar el modelo del consorcio energético como programa piloto para las miniredes en las comunidades.

-Descentralización de los fondos FEMA del Departamento de Educación y entrar en acuerdos con municipios para adelantar las subastas, como las de los aires acondicionados, por citar un ejemplo.

Como parte de la presentación, se expuso que en el caso del Departamento de Educación, de $1,700 millones asignados, solamente se han gastado $19 millones, lo que representa 0.11 % del total. En el caso de proyectos, de 2,023, solo se han realizado 127, para un 6.27 %. Una situación similar ocurre con la AEE,  donde hay asignados $11,000 millones y solamente hay $500 millones en construcción, para un 0.45 %. El caso más dramático parece ser el Departamento de Vivienda. De $35,600 millones asignados, hay $7,900 millones gastados, para un 22.19 %.

Por otro lado, los alcaldes expresaron su parecer con relación a la reunión que sostuvieran el día antes de su conferencia de prensa con oficiales de FEMA, sobre la recuperación post Fiona. “Lo que estamos viendo es que las diversas situaciones procesales en el Congreso federal tienen paralizados los desembolsos de todo proyecto permanente en Fiona y cualquier aprobación de proyecto permanente nuevo en María. Vamos a viajar a finales de este mes a la capital federal para atender todas estas preocupaciones y buscar soluciones de manera directa con los oficiales, congresistas y senadores. Ciertamente, cuando el contacto es personal y directo, se es más efectivo en el proceso de comunicar y convencer”, concluyó Hernández Ortiz.

Nilita Vientós y Puerto Rico en “Las cartas del boom”

CLARIDAD

¿Acaso se había olvidado que los cuatro grandes de la literatura latinoamericana firmaron una declaración en 1970 denunciando a “los enemigos de la cultura y la independencia de Puerto Rico”? En su momento el manifiesto tuvo impacto noticioso en Puerto Rico y ahora un nuevo libro nos los recuerda.

La editorial española Alfaguara recién publicó un libro que por primera vez reúne la correspondencia que los cuatro grandes del “boom” literario latinoamericano – Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez- se cursaron entre sí durante los años ´60 y ´70. Aquellos fueron, precisamente, los años claves del llamado “boom”, cuando las principales obras de estos cuatro autores se escribieron y se publicaron convirtiéndose en clásicos de la literatura latinoamericana y mundial. La enorme importancia de esa correspondencia radica en su contemporaneidad porque recoge lo que los autores se decían entre sí mientras escribían, publicaban y leían a críticos “eruditos” opinando de sus obras.

Los cuatro escritores escogidos por la casa editora, sin duda los más importantes del periodo, se destacaron, además, por la estrecha amistad que forjaron durante aquellos años y por las posturas que asumieron. Su visión de la literatura fue muy similar y también sus posiciones ante los eventos políticos que marcaron el periodo a partir de la triunfante Revolución Cubana de 1959. En algunos casos esas posturas empezaron a cambiar poco después, pero durante el periodo que cubre la correspondencia el grupo constituía un bloque unido cuyos enfoques se reflejaban tanto en sus obras como en casi todas las manifestaciones de la vida. Además de las cartas, el libro recoge varios ensayos y manifiestos importantes que los cuatro autores suscribieron sobre eventos literarios y políticos de aquellos años.

Fue una grata sorpresa encontrar allí la que tal vez sea la única declaración que los cuatro grandes del “boom”, junto al chileno José Danoso, suscribieron sobre un asunto relacionado directamente con Puerto Rico. Está contenido en la sección “Documentos” con el título “Declaración en solidaridad con Nilita Vientós Gastón”. Está precedido de la siguiente nota editorial: “La escritora puertorriqueña Nilita Vientós Gastón dirigió la revista Asomante desde su fundación en 1945. En mayo de 1970, sectores hostiles a la revista presentaron una demanda judicial para remover a Vientós Gastón de su cargo de directora, lo que generó la protesta de los escritores. El juzgado falló en contra de Vientós Gastón, quien en septiembre de ese año comenzó a dirigir la revista Sin Nombre.”

Esta declaración de quienes ya eran escritores de gran impacto mundial demuestra, en primer lugar, la relevancia que la boricua Vientós Gastón había ganado a nivel latinoamericano, en buena medida gracias a su gestión al frente de Asomante, a la que había convertido en una de las principales revistas literarias del continente. Por aquellos meses se había publicado el número 100 de la revista, un gran logro en publicaciones de su tipo. Pero, más que por su continuidad, Asomante sobresalía por la calidad de su contenido, convirtiéndose en foro de los más importantes escritores puertorriqueños y latinoamericanos. Esa importancia en momentos que el independentismo puertorriqueño crecía atrajo a hostilidad de la derecha política. Una llamada Asociación de Graduandas de la UPR, liderada por la líder del PPD Juana Rodríguez Mundo, persona muy cercana al rector Jaime Benítez, reclamó propiedad sobre la revista y el nombre Asomante. Como un juez les amparó, Nilita se vio obligada a fundar Sin Nombre. La victoria judicial no les sirvió de mucho porque pronto Asomante desapareció y la nueva revista ocupó su espacio.

En su declaración, García Márquez, Vargas Llosa, Fuentes, Cortázar y Danoso “expresan su enérgico repudio de esa maniobra mediante la cual se quiere acallar una tribuna literaria no conformista y destruir la obra de una intelectual que es honra para su país y para América Latina, y declaran su total solidaridad con Nilita Vientós Gastón.” El manifiesto incluye también una exhortación “a los intelectuales y escritores latinoamericanos a negar sus colaboraciones a Asomante, en caso de que esa revista pase a poder de los enemigos de la cultura y de la independencia de Puerto Rico.”

El manifiesto de los grandes del “boom” circuló por toda América Latina. En Puerto Rico lo recogió la prensa y, además, se incluyó en un anuncio publicado en El Mundo, junto a otra declaración suscrita por más de treinta intelectuales y escritores puertorriqueños que incluía, entre otros, a Águedo Mojica, Arcadio Díaz Quiñonez, Margot Arce, Luis Rafael Sánchez y Flavia Lugo de Marichal.

Aquel llamado de los grandes del “boom” literario latinoamericano a repudiar a “los enemigos de la cultura y la independencia de Puerto Rico” vuelve a resonar gracias al nuevo libro y es ahora tan vigente y necesario como lo fue en aquel momento.

La recuperación a seis años de María

Huracán Maria. Foto Alina Luciano/Archivo CLARIDAD

Por Cándida Cotto/ CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Que la recuperación va lenta no es secreto para nadie, solo que a seis años del paso del huracán María por el archipiélago de Puerto Rico, la falta de mano de obra, la burocracia, las políticas públicas erradas, la corrupción y la Junta de Control fiscal (JCF), lo que continúa siendo el factor que ha obstaculizado el  proceso de recuperación es la desconfianza.  

Para el economista Heriberto Martínez Otero, los obstáculos que entiende han impedido  la recuperación son cuatro importantes. Uno, lo relacionado estrictamente con condiciones económicas al interior de Puerto Rico más los vinculados al tema de la burocracia, que describió como los cuellos de botella de la política pública.

En lo relacionado con lo macroeconómico, está el asunto de la fuerza de trabajo. “La reconstrucción con la cantidad de dinero que hay disponible para realizarla requiere una mano de obra abundante en el tema de la construcción”; pero reconoció  que por nuestra  condición política no se tiene  la facilidad de decir que se van a traer trabajadores de fuera del país.

Por otro lado está la inflación provocada por el impacto que ha habido a partir de la pandemia. Sin embargo, subrayó que desde el punto de vista de la política pública “hemos encontrado que tanto FEMA como COR 3 (Oficina central de Reconstrucción, Recuperación y Resiliencia) se han convertido en cuellos de botella, que lo que han hecho es retrasar el análisis de los proyectos, cuáles son los viables y cuáles son los fondos a asignar”.

El economista añadió a que a eso se le suma la desconfianza de las esferas federales en el Gobierno de Puerto Rico. “Eso ha sido una cosa constante presente en los últimos años”. A propósito de ello, no dejó pasar por alto los casos de las contrataciones de las empresas de Cobra y White Fish para trabajos de reparación de la AEE luego del huracán.

A esa capa burocrática, dijo, se le puede añadir la JCF debido a que básicamente para hacer cualquier cambio en el presupuesto primero tiene que hacerlo la Oficina de Presupuesto y Gerencia y luego enviarlo a la JCF para que lo avale. 

“Esos son  los aspectos principales por lo cual la reconstrucción ha tomado seis  años y todavía el 77 % de los fondos para la reconstrucción no han sido desembolsados. Solo el 23 % de los fondos federales se han utilizado para la reconstrucción, señaló Martínez Otero. 

De todos los aspectos que incluye la recuperación, el sistema de energía eléctrica es el más importante, indicó, porque no hay posibilidades de desarrollo económico en ningún país si no se tiene un sistema eficiente, estable y que no represente una carga onerosa para las familias trabajadoras y los sectores empresariales.

Para Martínez Otero, los acontecimientos políticos a partir de la gobernación de Ricardo Rosselló, la poca transparencia, los escándalos de corrupción, entre ellos, el de la entonces secretaria del Departamento de Educación, Julia Keleher, y otras acciones nebulosas en el Gobierno afectaron las expectativas de que se podrían recibir entre  $15 a $16 mil millones anuales para el proceso de reconstrucción. No obstante, en estos momentos la parte más importante del problema es que no hay suficiente mano de obra para llevarla a cabo. Y mientras tanto, sigue pasando el tiempo y aumentado la inflación y esa inflación se come el poder adquisitivo de esos fondos federales.

Pocas las alternativas de vivienda

“Es obvio que la recuperación no ha seguido el ritmo que se esperaba o que se aguardaba, o sea, una recuperación justa para la gente que está en proceso de esperar una casa”, expresó la licenciada Adriana Godreau Aubert, directora ejecutiva de Ayuda Legal Puerto Rico (ALPR), entidad no gubernamental que desde el momento en que pasó el huracán ofrece servicios a personas y comunidades con problemas de vivienda.

Esta señaló que a los obstáculos impuestos por el Departamento de la Vivienda (DV), como ocurrió al inicio de la asignación de fondos, “seguimos viendo que le corresponde al propio DV levantar los obstáculos que ellos mismos han puesto para que el proceso se siga retrasando”. En ese entonces, el DV les exigió título de propiedad a las personas afectadas (lo que no era requerimiento de FEMA) a sabiendas de que iba a tener un impacto en quienes ya habían sido excluidos por FEMA, que les prohibió acceso debido a una a mala interpretación de la ley.

En términos del DV denunció que en  estos momentos lo que están viendo desde ALPR es que la reubicación de familias que no pueden vivir en los lugares donde estaban va lenta. Esta lentitud responde a que el DV no ha creado mecanismos ágiles para que la gente que necesita ser reubicada lo pueda hacer. Precisó que de unos 2,500 vales de ubicación que se han distribuido de hasta la suma de $200 mil, solamente unas 234 personas han conseguido cerrar una compraventa.

Según denunció, los obstáculos que enfrentan esas familias para poder reubicarse son el discriminen por parte de corredores de bienes raíces y el que el DV no facilita  que los cierres de hipotecas se den de manera ágil. Trajo a la atención como dato importante que tampoco el DV ha sido proactivo en diseñar estrategias, y ahora mismo, a lo que está apostando es a las construcciones de Law-income Housing Credit,  rentas contributivas que básicamente lo que hacen es dar  incentivos a desarrolladores para que construyan viviendas  de interés social. Observó que lo que hace ese incentivo es apostar no solo a nueva construcción, sino a mover a dueños  de propiedades a ser inquilinos del Estado con muy pocas protecciones y subvencionar la inversión del desarrollador, que por 30 años tiene el compromiso de mantener la vivienda asequible.

Aclaró que no es que el DV está moviendo a las personas que eran propietarias a esas viviendas de Law credit, sino que lo que ha hecho Vivienda es mover el dinero del programa de R3, es decir la asignación de los fondos CDBG-DR, al programa de Housing Credit. Los fondos CDBG-DR  de $1,500 millones fueron asignados en el 2019 para reubicación de comunidades.

La directora ejecutiva de Ayuda Legal indicó que Vivienda no le está diciendo  a la gente que se mueva a este programa, pero dijo que el Housin Credit sí es el programa que está usando al DV para construir nueva vivienda. Añadió que hay la preocupación de que no se cuenta con una respuesta de lo que va a pasar con la vivienda a  largo plazo porque el compromiso del desarrollador es de mantener la vivienda asequible por 30 años.

Ante esta situación, desde Ayuda Legal  y otras organizaciones se le está  haciendo un llamado al Gobierno para que  permita que parte del vale para la reubicación se utilice para que las personas puedan pagar de manera parcial la reparación de la vivienda. Esto permitiría que  la gente pueda utilizar viviendas que están en desuso haciendo una inversión, siempre que sea razonable, conforme a los códigos que exige el Gobierno federal para que esa vivienda sea habitable.

Mientras, personas que han logrado obtener una vivienda de las financiadas por el DV se están quejando de que una vez se entrega la vivienda, están teniendo problemas con la calidad de las reparaciones. La directora de ALPR adelantó que el tema de las garantías es uno que va estar en boga en los próximos meses, y quizás años, por lo que planteó que es  importante que el Gobierno publique auditorias sobre las compañías que se están encargando de esos trabajos, porque todavía no las han  visto.

Hace un mes, Ayuda Legal llevó a cabo su 5.0 Encuentro de Recuperación Justa, en el cual participaron organizaciones comunitarias de casi todo Puerto Rico, incluidos Vieques y Culebra. Sobre el particular, la licenciada Godreau Aubert comentó que el sentimiento que afloró es que hay un sentido de fracaso y desilusión  con todo el proceso de recuperación. Uno de los temas que dijo hay que trabajar es el la recuperación a la luz de la justicia climática; en  particular, con lo que tiene que ver con la reubicación de personas que viven en áreas inundables; que se sea sensible a los intereses de las comunidades, en particular, de las empobrecidas; pero a su vez  trabajar con  lo que tiene que ver con amenazas climáticas.

La Universidad de Puerto Rico: ¿renacerá la esperanza?

 

Especial para CLARIDAD

 

El 30 de agosto de este año, la Junta de Relaciones del Trabajo de Puerto Rico emitió una orden de elecciones “para determinar el representante a los fines de la negociación colectiva” del personal docente de la UPR. La votación secreta será los días 23, 24, 25 y 26 de octubre y los votos serán contados el 27 de octubre en la Sala de Audiencia de la Junta de Relaciones del Trabajo. El derecho a la negociación bajo la Ley 130 de 1945 es la culminación de una etapa de lucha que tiene varias décadas. El argumento de la gerencia negando que la UPR sea patrono bajo la Ley 130 ya fue resuelto por el Tribunal Supremo en 2021 en el caso Universidad de Puerto Rico vs. Unión Bonafide de Oficiales de Seguridad de la Universidad de Puerto Rico. Después de esa decisión se han celebrado, en mayo de 2022, tres elecciones de empleados no docentes bajo la Ley 130 que han incluido 4,238 empleados. La reciente decisión de la Junta ha sonado la campana para permitir que 3,883 empleados docentes, según se ha definido la unidad apropiada, puedan tomar la decisión de negociar colectivamente sus condiciones de trabajo.

Para entender la importancia de la orden emitida por la Junta de Relaciones del Trabajo debemos tener presente el contexto social y económico que vive el país y sus efectos en la UPR. Desde que se abrió paso la llamada recesión de 2006, que no tardó en revelar su dimensión estructural mucho más compleja que un movimiento cíclico de la economía, la UPR ha sufrido múltiples ataques. La política de austeridad que han adoptado los dos partidos de gobierno, PPD-PNP, aguijoneada por la política neoliberal acogida oficialmente por ambos partidos, ha promovido una actitud agresiva contra la UPR. El estudiantado fue la fracción de la comunidad universitaria más duramente golpeada con aumentos sustanciales en el costo de la matrícula, impuestos desde la alta gerencia universitaria, sin discusión ni comunicación dialógica con los afectados. No es posible olvidar las movilizaciones y huelgas contra ese recurrente atropello. Mucho menos menoscabar la fuerza de la lucha estudiantil en defensa del carácter público de la educación universitaria y los poderosos vínculos que sus protestas establecieron con amplios sectores de nuestra población. La derrota electoral del gobierno de Luis Fortuño en noviembre de 2012, después de una impresionante victoria cuatro años antes, no puede explicarse sin la lucha del estudiantado apoyados en la poderosa consigna “once recintos, una UPR” y su disposición de llevar su resistencia al gobierno a otros espacios fuera del ámbito universitario como fue la versión del gasoducto propuesta por Fortuño.

Con la llegada de la dictadura de la Junta de Control Fiscal (JCF) en 2016 se arreciaron los ataques contra la universidad pública. Sin embargo, hay algo que debemos entender con precisión. La JCF no comenzó los ataques a la UPR. Los ataques reiterados fueron iniciados por los dos partidos de gobierno. La JCF lo que hizo fue continuar y acrecentar, con la complicidad y ayuda del gobierno, los ataques contra la UPR. El punto de mayor violencia, que le abrió el campo a la conducta viciosa de los financieros de la JCF, fue violar la ley universitaria de 1967 dejando sin efecto la fórmula del 9.6 por ciento del Fondo General del gobierno asignado a la UPR. La fórmula con su por ciento vincula el ingreso básico de la UPR al ascenso o descenso del Fondo General. Si bien la JCF atacó el corazón de la ley universitaria, dejándola sin efecto, ya Luis Fortuño lo había hecho excluyendo del Fondo General nuevos ingresos contributivos y García Padilla también al congelar la fórmula. La JCF continuó, sin trabas electorales, el trabajo de los políticos locales, ahora con el sesgo de protección de los intereses de los bonistas. Esta extraña política de continuidad entre gobierno y JCF explica el silencio de la alta gerencia universitaria ante el despojo del presupuesto de la universidad pública, capitaneado en la primera etapa por las inolvidables figuras siniestras de Walter Alomar y Zoraida Buxó.

En ese contexto histórico de amplia agresión a la UPR es que baja la orden de la Junta de Relaciones del Trabajo de Puerto Rico. El primer paso de la nueva situación creada por la mencionada decisión consiste en celebrar las elecciones de octubre y ver si el personal docente apoya la negociación y a la APPU como la organización que lo represente en ese proceso. La APPU se ha distinguido por ser una voz consistente de denuncia y oposición a los ataques feroces que ha recibido la UPR. Y nosotros hemos elaborado, en múltiples ocasiones un enunciado básico que debe estimular el apoyo masivo a la negociación colectiva: nuestras condiciones sociales de investigación y de enseñanza son las condiciones de aprendizaje de nuestra juventud universitaria. Nadie en la UPR, ni el más aislado investigador en el más remoto laboratorio, puede hoy pensar que individualmente puede proteger sus condiciones de investigación o de enseñanza. La precariedad se ha expandido por toda la base de nuestro trabajo intelectual, amenazándola y precarizándola. Sabemos que el mercado acentúa el individualismo, pero lo hace principalmente apoyado en la noción del ciudadano como consumidor. El objetivo de la negociación colectiva es proteger mediante el enlace de los esfuerzos nuestras condiciones de creación científica y artística. La fuerza que ha agredido a la UPR – gobierno y JCF – y la fuerza de la gerencia universitaria es colectiva y solamente otra fuerza colectiva puede sentarse en una mesa con las posibilidades de establecer un diálogo con resultados respetados.

Los recortes presupuestarios no fueron resultado de ninguna actividad dialógica en el interior de la comunidad universitaria. Fueron imposiciones dictatoriales originadas fuera de la universidad pública. Los intentos de introducir actividades privadas e intereses privados en la educación pública socaban los fundamentos y los objetivos de la educación. La negociación colectiva, como indica el concepto que la rige, corresponde a los intereses de una comunidad. La misma extensión del concepto, y las posibilidades de diálogo que representa, deben ir de la mano, desde el punto de vista docente, de la más amplia democracia. Siempre hemos pensado que esta actividad, en el interior de una institución de educación superior, puede abrirle espacios inéditos al entendimiento y la buena comunicación. Por eso no basta la fuerza numérica docente. Hace falta vincularla a la fuerza de la convicción y el acuerdo que avanza mediante la riqueza del espacio de la discusión y de la participación democrática. Esta fuerza democrática, ciertamente, atemoriza a la administración porque amenaza con abrir las ventanas y las puertas de sus cuartos oscuros.

Ni el gobierno, ni la JCF, ni la alta gerencia de la UPR pensaron que sus métodos de agresión a la educación universitaria, manifiestos con particular desnudez en la precarización del trabajo docente, eliminando plazas, socavando la permanencia y la libertad de cátedra, pudiese llegar a una mesa de negociación con fuerza colectiva buscando reparación. El cuerpo docente lacerado de la UPR, con un porcentaje nunca antes visto de contratos precarios concedidos como limosnas a excelentes mujeres y hombres de sólida preparación, tendrá un espacio destacado en la mesa de la negociación colectiva. La tarea es ardua y la adversidad tiene muchos rostros. Y da vergüenza pensar que, durante la década del treinta del siglo pasado, con los efectos terribles de la Gran Depresión, la Universidad de Puerto Rico no sufrió recortes violentos en su presupuesto. Por el contrario, se pensó y se contó con ella para salir de una crisis social que tenía al país deshecho. El conocido Plan Chardón llevó el nombre del primer rector puertorriqueño de la universidad pública. Hoy, con más recursos humanos y físicos, en medio de la crisis, la UPR recibe ataques y desprecio. Organicemos, entonces, la negociación colectiva con la visión de una nueva UPR, como una fuerza pública, vinculada al destino del país.

 

 

 

 

 

El Junte Multisectorial se mantiene en pie contra el plan de ajuste de la Junta de Control Fiscal

Junte multisectorial. Foto suministrada

 

En conferencia de prensa el pasado lunes 17 de septiembre, frente a las oficinas centrales de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) hoy de la privatizadora Luma Energy (LE) el Junte Multisectorial rechazó el nuevo plan de ajuste de deuda (PAD) de la Junta de Control Fiscal (JCF) y dio a conocer el envío de una carta al gobernador en la que le expresan sus preocupaciones por el nuevo PAD y le solicitan una reunión.

«Nos preocupa que el nuevo PAD continúa poniendo como prioridad el pago de una deuda no asegurada, por encima de las necesidades del sistema eléctrico, el pago de las pensiones actuales y futuras de la AEE y nuestro desarrollo económico,” explicó la Rev. Dra. Lizzette Gabriel Montalvo, Obispa de la Iglesia Metodista de Puerto Rico.

“Se publicó este PAD en un momento donde nuestro país sufre de un servicio eléctrico deficiente, con apagones y fluctuaciones de voltaje frecuentes y una tarifa alta y volátil”, añadió.

El mas reciente PAD de la AEE, publicado por la JCF el 25 de agosto, propone emitir $2.3 mil millones en nuevos bonos para el pago a los bonistas de la AEE. Contempla también, cientos de millones de dólares de pagos en efectivo, incluyendo hasta $400 millones para el pago de honorarios relacionados con el caso de quiebra de la AEE y cientos de millones a algunos de los bonistas de la AEE.

“La Junta propone pagar a los bonistas el dinero que necesitamos para el pago de pensiones y para la rehabilitación de nuestro sistema eléctrico,” enfatizó la obispa. “Todo para pagar una deuda no asegurada, que en una quiebra queda eliminada cuando no hay capacidad de pago.”

En tanto Johnny Rodríguez, presidente de la Asociación de Jubilados de la AEE, denunció que la propuesta de la Junta “llega en un momento en que los 12,000 jubilados de la AEE y nuestras familias vivimos en la incertidumbre de no saber el futuro de nuestra principal fuente de ingresos, dado que el Sistema de Retiro se quedó insolvente en abril de este año. Somos miles de hombres y mujeres que vivimos día a día esperando que el cheque de nuestro derecho adquirido y ganado a una pensión se deposite. Es hora de que el gobierno actúe para darle prioridad y seguridad a todas esas familias garantizando el pago de nuestras pensiones actuales y futuras, y desde nuestras organizaciones hemos propuestos maneras para que se haga minimizando el impacto en la tarifa. Al día de hoy la Junta se sigue reuniendo con los bonistas y no con los representantes de los pensionados.”

Mientras la vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Industriales Yandia Pérez, precisó que las industrias y negocios no aguantan los aumentos en sus tarifas propuestos bajo el nuevo PAD, ya que atentan contra la industria existente y el potencial de atraer nueva industria a nuestra Isla, resultando en menos empleos para el pueblo y la posible merma considerable en el PNB de Puerto Rico.

El presidente electo de la Asociación de Detallistas de Gasolina, Ramón Ortiz Erazo especificó que, “los nuevos aumentos que propone la Junta podrían representar un costo anual para una gasolinera de $5,000 o más, sumando a $175,000 durante 35 años. Esto no es viable y va a tener un impacto nefasto en la economía de la isla provocando aumentos también en el precio de gasolina. Por eso, nos unimos a este esfuerzo para que el gobernador intervenga en defensa del desarrollo económico del país, el futuro de nuestro sistema eléctrico y las pensiones actuales y futuras de la AEE.”

La carta enviada por el Junte Multisectorial pone énfasis en la necesidad de priorizar y garantizar los recursos capitales y operacionales para que Puerto Rico logre un sistema eléctrico estable, confiable y resiliente que cumpla con la Ley 17-2019. Esto incluye una reducción en el nivel de deuda suficiente para alcanzar tarifas asequibles y competitivas por debajo de 20 centavos por kWh conforme a los mandatos de ley. La propuesta más reciente de la Junta todavía no cumple con estos objetivos.

El Junte Multisectorial que incluye organizaciones comunitarias, entidades religiosas, organizaciones de la sociedad civil de las mas variadas profesiones y quehaceres incluyendo entidades educativas privadas, comerciantes, sindicales, cooperativas, culturales, se ha expresado de manera contundente en contra del PAD presentado por la JCF. Incluso llevó a cabo una marcha multitudinaria desde el capitolio hasta la Fortaleza el pasado junio en contra del PAD el cual fue retirado por la JCF para dar paso al presente plan de ajuste. Durante la manifestación frente a la Fortaleza nadie del ejecutivo atendió a los portavoces de los manifestantes.