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Resumen de la pasada semana del beisbol AA

 

Etapa de desempate del Carnaval de Campeones de la Liga de Béisbol Superior Doble A.

Aquellos que pensaban que este seria el fin de semana donde se decidiría los semifinalistas del beisbol AA, se equivocaron de nuevo. Continúan 3 equipos en contienda y el próximo fin de semana se espera que salgan los 2 equipos semifinalistas. Una post temporada muy emocionante. Veamos que sucedió el pasado fin de semana y cual es el panorama para el próximo fin de semana y el comienzo de las series semifinales.

Viernes

No hit-no run de Marvin Gorgas elimina a los subcampeones Peces Voladores

El lanzador de los Halcones de Gurabo, Marvin Gorgas, tiró un juego sin hits ni carreras con marcador 8-0 para eliminar a los subcampeones Peces Voladores de Salinas. Es el primer juego sin hits ni carreras que se registra este año en el torneo superior de la Federación de Béisbol de Puerto Rico. Gorgas cubrió la ruta completa por los Halcones y ponchó a 15 de los 30 bateadores que enfrentó. Apenas otorgó tres bases por bolas. En total fueron 131 los lanzamientos realizados, con 91 strikes.

Emmanuel Castro lideró la ofensiva de Gurabo con un jonrón y un sencillo con tres carreras remolcadas y tres anotadas.  Fue quien marcó la primera vuelta del juego al aprovechar un doblete de Christian Díaz, combinado con un error.

Dorado elimina a los Grises de Humacao

El lanzador zurdo Julio Torres lanzó nueve entradas para guiar a los Guardianes de Dorado a la victoria 2-1 y eliminar a los Grises de Humacao. Torres ponchó a 13 con cuatro hits permitidos y una carrera. No dio paso a boletos y realizó 107 lanzamientos, 81 strikes.

Las dos carreras de los Guardianes fueron fabricadas mediante boletos con las bases llenas. La del triunfo llegó en el séptimo episodio, con José Díaz en la caja de bateo. La única anotación de Humacao la produjo Andrés López con jonrón solitario en el sexto acto.

Sábado

Los Guardianes de Dorado dominan a los Arenosos de Camuy y acaban con invicto de Gregorio Reyes

Los Guardianes de Dorado vencieron 4-2 a los Arenosos de Camuy en el Estadio Tomás Palmares. Es la cuarta victoria en línea para Dorado, que cuenta con la mejor racha activa de la postemporada. Es además el primer revés del año para el estelar lanzador de los Arenosos, Gregorio Reyes, quien colocó su marca en 11-1.

Un jonrón de Luis Villanueva con dos a bordo en el segundo episodio ante los envíos de Reyes le dio la ventaja definitiva a los Guardianes. En la cuarta entrada, un doblete de Noel Cuevas trajo las dos carreras de Camuy y en el séptimo acto, un sencillo de Elvin Álamo impulsó la cuarta anotación de Dorado.

El zurdo Mad Salgado lanzó 6.2 entradas para ganar el encuentro por los Guardianes. Dio paso a siete hits con dos carreras y ponchó a cuatro, sin bases por bolas. El resto del camino lo cubrió el derecho Roberto Familia, con apenas un imparable sin anotaciones. Reyes permitió las primeras tres carreras de Dorado en seis episodios con cinco hits.

Domingo

Camuy evita su eliminación y siguen sin definirse los dos boletos semifinalistas

Los Arenosos de Camuy defendieron su casa y evitaron su eliminación este domingo al imponerse con pizarra 4-2 sobre los Halcones de Gurabo.  La victoria de Camuy extendió a un segundo fin de semana la lucha por los últimos dos boletos disponibles a la semifinal nacional.

El veterano lanzador Fernando Cabrera ponchó a siete en ocho entradas para guiar a los Arenosos. Dio paso a seis hits con dos carreras y otorgó una base por bolas. Lo salvó Jorge Charry, quien ponchó a dos de los cuatro bateadores que enfrentó en el noveno capítulo.
Camuy aseguró su ventaja en el quinto acto, cuando con el marcador 2-0 a favor de Gurabo, Kerby Camacho sacudió jonrón con dos a bordo. Luego, Bryan Collazo pegó sencillo productor de la cuarta carrera de los Arenosos en el sexto episodio. El derecho Edwin Sánchez fue el lanzador perdedor por los Halcones con siete hits permitidos y tres carreras en 4.1 entradas.

¿Cuál es el panorama en esta etapa del desempate para conseguir los dos equipos restantes a participar en las semifinales del 2023?

Juego crucial en Gurabo

Este viernes, 18 de agosto, se jugará un juego crucial donde se enfrentarán los Guardianes de Dorado y los Halcones de Gurabo en el Estadio Evaristo ‘Varo’ Roldán a las 8:00 p.m. De acuerdo con el resultado de este juego estos son los Posibles panoramas:

De ganar Dorado – Dorado y Camuy avanzan a la semifinal nacional. Se elimina Gurabo.

De ganar Gurabo – Provocaría triple empate de 1-1 entre los tres equipos, Camuy, Dorado, Gurabo. El de menos carreras permitidas entra a la semifinal y los otros dos equipos a un juego decisivo. Si las carreras permitidas no rompen el empate, el de mejor efectividad logra la clasificación y los otros dos equipos a juego decisivo.
La postemporada parece que no quiere acabar y los equipos se niegan a irse a casa. Como había señalado anteriormente, hay equipos que podrían jugar mas de 20 juegos que es el total de los juegos de la temporada regular. Contando el juego del próximo viernes ya Dorado y Gurabo han jugado 10 juegos en la postemporada. La otra situación, como afectan estas circunstancias a los equipos ya clasificados que van para 3 semanas sin ver acción. El descanso les afectara o los beneficiara. Hay que esperar y ver que sucede. De todas maneras, emocionante.

(Gran parte de la información fue obtenida de los comunicados de Prensa de Héctor Luis Rosa Figueroa (Titito) de Federación de Béisbol de Puerto Rico)

 

 

 

 

 

Equipo de Puerto Rico para primera etapa del Mundial de béisbol femenino

 

La Federación de Béisbol de Puerto Rico (FBPR) dio a conocer el lunes 14 de agosto, el listado de las 20 jugadoras que compondrán el Equipo Nacional, con miras a la primera etapa del Mundial de béisbol femenino.

El evento tendrá como sede la ciudad de Miyoshi en Japón del 13 al 17 de septiembre y definirá tres plazas para la última fase del Mundial del 2024. La selección puertorriqueña será dirigida por el profesor Carlos Ferrer, quien señaló lo siguiente:

“Tenemos un equipo más completo y versátil, con más profundidad en el ‘pitcheo’, con tres jugadoras de posición que también pueden lanzar. La condición física de las muchachas es extraordinaria y se demostró en los juegos de fogueo en Cuba, donde se jugó días corridos”.

“Tenemos que jugar nuestros mejores juegos contra Francia, Venezuela y Cuba para poder estar entre los mejores seis equipos del Mundial de verano 2024”

Junto a Puerto Rico, competirán en el grupo B las selecciones de Cuba, Francia, Taiwán, Venezuela y Japón.

La lista de las 20 jugadoras es encabezada por su capitana, Adrix Paradizo y la veterana bateadora Lisandra Berríos, quien ha defendido los colores de Puerto Rico en todas las competencias desde que comenzó el programa de béisbol femenino en 2009. Entre las nuevas caras del seleccionado, están Yahelis Muñoz, Mileyshka Soto, Gabriela Vélez y Ashley Moreira. Además, regresa a la plantilla lanzadora Nylah Ramírez.

Roster de Puerto Rico para primera etapa del Mundial:

 

 

RECEPTORAS
Jenny Ortiz
Yahelis Muñoz

CUADRO INTERIOR
Mileyshka Soto, 3B
Lisandra Berríos, 1B
Eva Torres, 2B
Kiara Resto, 3B
Adrix Paradizo, SS
Gabriella Vélez, SS
Luz Ashley Moreira, UT

LANZADORAS
Janiliz Rivera
Danna González
Angelis Rivera
Zoé Collazo
Mirelis Adorno
Nylah Ramírez
Katiria Dávila
GUARDABOSQUES
Alanis Rodríguez
Nashali Rivera
Luz Feliciano
Jonalis Ayala

CUERPO TÉCNICO
Carlos Ferrer – Dirigente
Juan Rodríguez – Coach
Mario Alicea – Coach
Edwin García – Coach
Robert Rivera – Coach Lanzadoras
Migdalia Moctezuma – Trainer
José ‘Abi’ Colón – Enc. Propiedad
José Rafael Torres – Delegado FBPR
Gloribee Llanos – Asistente- FBPR

(Información fue obtenida de los comunicados de Prensa de Héctor Luis Rosa Figueroa (Titito) de Federación de Béisbol de Puerto Rico)

 

A 40 años de las Medallas de Oro de Fito Ramos y Peco González en los Juegos Panamericanos del 1983

Foto suministrada por el autor

 

Especial para CLARIDAD

 

La historia de los pueblos y las hazañas de sus atletas nos deben ayudar a construir un mejor futuro, especialmente en una Nación intervenida donde los jóvenes no conocen su historia (debido a que no se enseña) y se validan con personalidades extranjeras promovidas por medios de comunicación enfocados en la ganancia económica. Las Medallas de Oro obtenidas por Rafael Ramos Ortiz (Fito) y Jorge Luis González Rivera (Peco) en los IX Juegos Panamericanos celebrados en Caracas, Venezuela en 1983, no deben olvidarse, al contrario, hay que celebrarlas como gesta histórica en nuestro deporte y nuestra Nación.

Primera parte Rafael Ramos Ortiz (Fito):

Comienzos en el boxeo de Fito Ramos

Rafael “Fito” Ramos Ortiz nace en el pueblo de Fajardo el día 1 de enero de 1965. Hijo de Rafael Ramos Figueroa oriundo de Fajardo y Michelle Ortiz González oriunda de Maunabo. Su educación primaria y secundaria la realiza en el pueblo de Fajardo. Desde muy temprana edad (9 años) comienza en el deporte del “toma y dame”, boxeo, bajo la dirección del fenecido José Ramón Martínez, conocido en el mundo del boxeo como el “747”.

John John Molina (Juan Molina) una gloria del boxeo Boricua y 3 veces Campeón Mundial fue compañero de Fito desde sus comienzos. Sobre su relación con él, desde muy temprana edad, nos señala:

“Fito y yo somos como hermanos, el comenzó unos años antes que yo ya que comencé para el 1978 cuando Papo iba a pelear en los Panamericanos del 79 (refiriéndose a su hermano, José “Papo” Molina que gano Medalla de Oro en los Juegos Panamericanos del 1979 que se celebraron en Puerto Rico). “El mejor compañero que pude haber tenido fue Fito”.

Fito y John John entrenaban juntos, estudiaban juntos y tuvieron la oportunidad de hacer muchos viajes representando a Puerto Rico. Ambos boxeadores de mucho talento y mucha “clase boxística”, entrenados por esa gloria del Boxeo, José Ramón Martínez (conocido como el 747 por su corpulencia). Se ayudaban mutuamente en su entrenamiento.

Fito Ramos en sus comienzos fue campeón de la Región Este en ocho ocasiones en las categorías de las 75, 80 y 90 libras. Además, fue campeón de Puerto Rico en dichas categorías en 8 ocasiones. Fue campeón en la categoría de 90 libras en los Jr. Olimpics en 1980. Dicho campeonato le dio la oportunidad de viajar a la Republica Dominicana representando a Puerto Rico y obteniendo medalla de Oro en dicha división.

Fito fue campeón de Puerto Rico durante siete años consecutivos en la categoría de las 90 y 100 libras. Junto a la Leyenda del Boxeo, John John Molina, represento a Puerto Rico en juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olimpiadas desde el 1983 al 1987. En el 1983 representa a Puerto Rico en los Juegos Panamericanos en Venezuela obteniendo medalla de Oro en las 106 libras. Puerto Rico solo obtuvo 2 medallas de Oro en dichos juegos, Jorge Luis” Peco” González en maratón y Rafael “Fito” Ramos en Boxeo.

El camino a la Medalla de Oro en los Juegos

El camino de un boxeador en Juegos Panamericanos u Olímpicos no es fácil. Hay que pelear varias veces y con pocos días de descanso. Sobre lo que ocurrió a su llegada a la Villa Panamericana y el significado de las primeras peleas de Fito y la importancia de su medalla para el boxeo aficionado y para el país John John señala lo siguiente:

“Fue extraordinario ya que Papo había ganado Oro en 1979 y cuando Fito y yo fuimos a la primera pelea en esos juegos nos tocó en el sorteo pelear con dos cubanos considerados los mejores en su peso y nadie nos daba como favoritos”.

Se refería a Luis Delis y Rafael Sainz, cubanos, campeones mundiales en sus respectivas categorías, que salían como favoritos en estos Juegos para ganar la medalla de Oro. Fitó peleo con Rafael Sainz en las 106 libras y John John con Luis Delis en las 119 libras. Ambos dieron la sorpresa y salieron por la puerta ancha. Dice John John al respecto

“En la villa Panamericana nos tenían por derrotados, estos están” chava’os” y Fito y yo dimos la sorpresa al derrotarlos, demostramos de que estábamos hechos. Fue tan grande la victoria que Don German Rickehoff Sampayo (Presidente del Comité Olímpico en eses momento) nos llevó a cenar para celebrar el triunfo a un restaurant de lujo allí en Caracas, Venezuela”.

En esos juegos del 1983, después de varias peleas preliminares donde Fito sorprendió al mundo del boxeo aficionado, enfrenta a Héctor Diaz de República Dominicana en la semifinal de las 106 libras y obtiene el derecho de pelear por la Medalla de Oro. En la final derrota a Paul Gonzales que represento a los Estados Unidos. El Boricua obtuvo el triunfo y la Medalla de Oro, dando gloria al boxeo Patrio.

La grandeza y destrezas boxísticas de Fito se demuestran en que además de conseguir Medalla de Oro en la categoría adulta en los Juegos del 1983, ese mismo año, representa a Puerto Rico en el mundial juvenil de boxeo en República Dominicana obteniendo medalla de plata en las 106 libras, perdiendo en la final contra el cubano Jesús Herrera una leyenda del boxeo cubano.

En el 1984 se proclama Campeón de Las Américas en Houston, Texas. Obtiene el derecho, en el cuadrilátero, a representar a Puerto Rico en las Olimpiadas de Los Ángeles California, perdiendo en la ronda para obtener la medalla de bronce. En el 1985 representa a Puerto Rico en el campeonato mundial (adulto) obteniendo la medalla de Bronce en Seúl, Corea. En el 1986 fue campeón en Ciudad México en un intercambio entre Puerto Rico y México, obteniendo victoria en dos ocasiones en las 106 libras. En el 1987 pierde en la eliminatoria en Puerto Rico con Luis Rolón que represento a Puerto Rico en esa categoría y lo suben de categoría a las 112 libras (Mosca). Obtuvo medalla de bronce en los juegos Panamericanos de Indianápolis en dicha categoría de 112 libras. Fito Ramos siempre tuvo problemas con hacer el peso de las categorías en las que competía o peleaba.  En gran cantidad de ocasiones obtuvo dichas victorias con un peso más bajo que sus oponentes lo que demuestra su gran calidad boxística, su gran técnica y habilidad dentro del ensogado.

Refiriéndose a la calidad boxística de Fito lo siguiente John John nos señala lo siguiente: «La calidad de boxeador de Fito era grande, Ramon Martínez le pidió al exboxeador Sandy Torres que ayudara a Fito a desarrollar un estilo donde te daba y se iba. Sandy fue aa persona que ayudo a Fito con ese estilo y juego de piernas. Fito pesaba 100 libras, pero peleaba en las 106. Les daba ventaja a los otros en peso. Pero su rapidez para pegar e irse contrarrestaba esa ventaja en peso. Mientras yo pasaba hambre para hacer el peso, Fito, desayunaba, almorzaba y comía sin ninguna dificultad”.

Importancia de su Medalla de Oro para Puerto Rico, Fajardo y el boxeo aficionado

La medalla de Fito junto a la de Peco González fueron las únicas medallas de Oro en esos IX Juegos Panamericanos obtenidas por atletas puertorriqueños. Fito fue recibido como un héroe, de Puerto Rico y del País. Cualquier triunfo de un atleta Boricua en juegos de esta calidad une al país y resalta el orgullo Patrio.

En el 1983 como reconocimiento a los logros obtenidos en su carrera de boxeador aficionado y a su medalla de Oro en los Juegos Panamericanos de Venezuela el Honorable Hipólito Robles Suarez, Ex Alcalde de Fajardo, decide hónrale en vida poniéndole su nombre al gimnasio de boxeo de Fajardo que desde ese momento en adelante se llamara Gimnasio Rafael “Fito” Ramos.

En dicho Gimnasio se han desarrollado grandes figuras del boxeo, entre otros, Juan “John John” Molina, Silverio “Kinguito” Flores y hasta los más recientes McJoe y McWilliams Arroyo.

Fito Ramos al final de su carrera

En el 1987 luego de su viaje a los Juegos Panamericanos de Indianápolis se retira del boxeo aficionado. Solamente tuvo una pelea profesional y luego de eso decide dedicarse a entrenar boxeadores aficionados. Como entrenador aficionado viajó a República Dominicana, Venezuela y otros países ayudando en el desarrollo de nuevos prospectos de Fajardo y de Puerto Rico.

Actualmente lleva a cabo una vida familiar normal junto a su esposa Helen Ruiz Hue y tres hijas y cuatro nietos. Fito constantemente junto a un grupo de boxeadores retirados del área este se dedica a ayudar en causas benéficas. Lo vemos en distintos semáforos de Fajardo ayudando en la recolección de ayudas para causas benéficas como enfermos de enfermedades terminales y otras de ayuda a la comunidad.

Es respetado por toda la comunidad deportiva por sus gestas en el boxeo. Fito pasara a la historia de Puerto Rico como uno de los grandes boxeadores aficionados que ha tenido nuestra Isla.

A cuarenta años de las Medallas de Oro en los Juegos Panamericanos de 1983, de Fito Ramos junto a Jorge Luis “Peco” González en Atletismo, recordamos esa “Gesta Histórica” que puso el nombre de Puerto Rico en alto y se escuchó la Borinqueña dos veces en Caracas Venezuela. Gracias Peco, Gracias Fito, hoy los recordamos con mucho orgullo.

(La semana próxima publicaremos la II parte: La Medalla de Jorge “Peco” González)

 

 

 

 

En Reserva-Un país en mi pecho, una novela de amor patrio que trasciende la sangre

 

Especial para En Rojo

 La mañana del 13 de julio de 2019 hubo un silencio inusual en Puerto Rico. La develación de aquel controvertible chat, publicado por el Centro de Periodismo Investigativo, se sintió como cuando se recibe una ofensa del que menos debería insultarte, combinada con una indignación sin nombre. Leer, en unas 889 páginas, cómo aquellos brothers se repartían el país era una patada en el estómago de los puertorriqueños. El gobernador electo por un 41.8 % se dejaba ver aún peor de lo que muchos advirtieron.

Pero no vale la pena entrar en detalles de lo que pasó. Todos sabemos lo que sucedió en Puerto Rico luego de aquel sábado de 2019. El mundo también lo supo, porque la noticia se publicó en medios internacionales. Un pueblo, liderado por ciudadanos de todas las clases sociales, desbancó, con persistencia y creatividad, a aquel gobernador. El 24 de julio, casi al filo del 25, el responsable de aquel chat dimitió al cargo.

Como suele suceder en eventos trascendentales como el anterior, el escenario sirvió de inspiración a artistas para crear obras sobre aquellos hechos. Hubo exhibiciones fotográficas, pinturas y murales, así como la presentación de libros de crónicas como ¡Ricky renuncia!, de Carlos Rubén Rosario, y Somos más, de Ana Teresa Toro, Silverio Pérez y Pedro Reina.

A pesar de la notoriedad de este suceso, son relativamente pocas las obras pertenecientes al género narrativo que se han escrito sobre el Verano de 2019 en Puerto Rico. Ya sea porque el suceso en sí, con todos sus elementos, era difícil de superar en la ficción o bien sea porque se ha seguido el consejo, repetido a tantos artistas, de que mientras menos te metas en política mejor te irá.

Para la escritora ponceña Frances Bragan Valldejuly, esa escasez no podía ser una opción y, a pesar de lo complejo de ser creativos en un tema así, asumió responsabilidad literaria. Bien lo han dicho otras personas que se dedican a escribir: “Un país es algo muy sencillo de comprender si no se explica, y algo imposible de explicar cuando se intenta narrar”. En el caso de Puerto Rico, la historia es aún más compleja, especialmente para todo aquel que nos observa a distancia.

La autora se arriesgó y acaba de publicar la novela Un país en mi pecho, con visos de aquel julio combativo. Aunque ambientada en nuestro 2019, la historia no es un recuento novelizado de lo que sucedió. La autora opta por tomar algunos elementos de aquellos días y los transforma en una historia distinta con revelaciones ficticias de alguien que, en otra realidad, pudo existir.

Esa persona es Rocío Ruscino Lladre, la protagonista de esta historia, una mujer recién divorciada que, cansada y avergonzada de su familia, decide huir lo más lejos posible de su tierra. Enamorada de la cultura y el sistema educativo de Finlandia, Rocío elige mudarse a la hermosa ciudad de Helsinki. Allí intenta adaptarse a una nueva realidad, a la vez que anhela escapar de un pasado traumático. La culpa que carga la mujer y cómo intenta ocultarla desatará una serie de mentiras que tendrá que enfrentar. Todo esto envuelto en una exclusiva e íntima historia amorosa.

Instalada y alejada de todos los que la conocen, Rocío comienza a recibir correspondencia confidencial sobre un miembro de su familia. ¿Qué dicen aquellos correos? ¿Quién se los envía? Pronto, la protagonista tendrá que tomar otra decisión, aun más trascendental, que decidirá su vida, la de su familia y la de todo Puerto Rico.

Por medio de una prosa hábil, Bragan Valldejuly desarrolla a sus personajes con claridad, a tal punto que logra proyectarlos casi como personas reales en las mentes de los lectores. Será la protagonista la que nos ayudará a tratar de comprender las acciones de alguien tan narcisista y egoísta como lo fueron su hermano y sus cómplices. La autora realiza un examen sicológico de aquellos que aspiran al poder y lo desaprovechan, sin limitarse al gobernante expulsado. A la vez, expone el posible origen de una persona de tal calaña.

Una vez el lector termine de leer la historia, será casi imposible no regresar abruptamente a la realidad. ¿Adónde se fue toda aquella perseverancia y esperanza? Luego de doce días de manifestaciones, de resistencia y dignidad, la calle Fortaleza y calles aledañas siguen cerradas al pueblo cuatro años después. ¿Qué tipo de gobierno tenemos si los funcionarios se esconden de quienes los eligen?

A pesar de que en apariencia todo sigue igual, Un país en mi pecho te obliga a repensar conclusiones. Refraseando a Jean Paul Sartre, en la novela filosófica La náusea, la historia te reafirmará que, aunque nada parezca haber cambiado, todo existe de otra manera. Si bien es cierto que los resultados inmediatos de aquella salida desilusionaron a muchos, es evidente que hubo un ajuste de cuentas en el país.

Como Rocío, aún hay optimismo. Un país en mi pecho vuelve a impulsarnos con esperanza a mirar hacia el futuro. ¿Qué país queremos construir? ¿Qué líderes queremos al mando? Las respuestas llegarán en el momento adecuado. Un país en mi pecho nos recuerda ese fervor que sentimos en 2019 y reafirma que hay que tener paciencia para ver los frutos de nuestra hazaña.

Nota: Un país en mi pecho se presentará este próximo 17 de agosto de 2023 en el Atrio Central de Plaza del Caribe en Ponce, a las 5:00 p. m. El próximo sábado, 19 de agosto de 2023 se realizará una segunda presentación, pero en San Juan, en el Atrio Central de Plaza las Américas, a las 3:00 p. m. El invitado especial durante ambos días será el artista urbano PJ Sin Suela.

 

 

 

 

 

Será Otra Cosa-Plaga turística y pulsión de viaje

 

  1. La plaga

La imagen resulta desconcertante. La foto está tomada desde arriba, así que apenas se ven las caras de las personas, casi todas jóvenes. Caminan cautelosamente sobre las piedras de la quebrada, fijando la vista en el camino, cuidándose de no resbalar y al mismo tiempo mantener el paso. Atrás viene más gente.

Una multitud de excursionistas va haciendo equilibrio por un cañón estrecho. Debe ser un día muy caluroso, a juzgar por la indumentaria: camisas sin mangas, espaldas al descubierto, pantalones cortos, trajes de baño. Las altas paredes de piedra protegen del sol la hilera de senderistas. La otra foto, en la que cuento veintidós personas frente a un chorro como los de nuestras montañas, me espanta por el inquietante parecido a una imagen que vi hace unos meses de un grupo de cuarenta turistas en una charquita del Yunque. Es aquí y en todos lados, pasa algo.

La noticia se refiere a un tramo del río Chíllar, en Málaga, España. Al parecer, es un lugar atractivo por su peculiar formación rocosa y, sobre todo, por las pocitas bajo la sombra. Me cuesta imaginar los cuatro mil visitantes diarios que, según el artículo de El País, ha recibido los últimos veranos, razón por la cual ha despertado la alerta entre los ecologistas de la zona. No solamente los habitantes del pueblo cercano sufren la avalancha de gente (montones de carros estacionados por los caminos, negocitos atestados, crisis de abastecimientos, basura acumulada); también las criaturas de diversas especies que habitan (¡habitaban!) las aguas y las orillas terminan mortificadas y desplazadas: truchas, sapos, garzas, rapaces, flora endémica, y suma y sigue.

El asunto, cuentan, se descontroló a tal punto que decidieron cerrar el lugar «por el momento», este mismo verano, con el plan de eventualmente limitar las visitas a un máximo de trescientas personas diarias, como ya se ha hecho en otros lugares. De hecho, hace años se comenta la situación del Alto Pirineo catalán, particularmente la zona de la Pica d’Estats, a donde iba la gente en plena pandemia a pasear por fin sin mascarilla y a tomarse fotos, creando tal caos que hubo que restringir el acceso y poner orden. La gente se había movido de la ciudad y la playa a la montaña, como las cucarachas cuando fumigan.

Y entonces el instagrameo cunde, y el lugar secreto, ese paisaje de postalita al que nos asomamos a todo color mientras acariciamos la pantalla del celular y nos tienta, cómo nos tienta, se va transformando en un verdadero infierno, y hay que huir a otro lugar. Eso lo sabían muy bien, según leí hace unos días, los vecinos de una playita mallorquina que acordaron eliminar toda alusión a su paraíso privado, hasta que se corrió la voz y se volvió un lugar insufrible repleto de turistas. No se puede contra ellos, son una plaga y se comportan como ella.

Ante esta situación, otros sitiados por el turismo han buscado soluciones más radicales (y desesperadas), como los vecinos de la Sagrada Familia, que decidieron poner carteles en inglés desviando a los visitantes a otros destinos, con la ilusa esperanza de perderlos por los laberintos de Barcelona. Valga el esfuerzo. Les deseo suerte y tomo nota de la idea.

Se habla de «masificación turística» y de un tipo de colonialismo que sufren muchas «atracciones» turísticas, sitios en los que es más importante la exigencia del visitante que el bienestar de los residentes. Así de sencillo y así de común, aquí y en muchas partes. Se habla de la necesidad de un «turismo sostenible» cuyo principal obstáculo es el «monocultivo». No puede ser la única actividad económica de ningún país, es una de las conclusiones obvias. La Organización Mundial del Turismo, según un artículo de José Fariño Tojo, catedrático de Urbanismo y Ordenación del Territorio, declara en 1988 que el turismo sostenible es el que permite satisfacer «las necesidades económicas, sociales y estéticas, manteniendo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que apoyan la vida». Fariño apunta, pues, algo que debería ser evidente: las prioridades deben centrarse en quienes habitan, no en quienes visitan por un ratito y, además (añado yo), vienen a lugares que imaginan habitados por otros distintos a ellos, supongo. O puede que suponga mal, que haya visitantes que prefieran espacios pintorescos absolutamente vacíos, como una atracción de Disneylandia. La cosa ha llegado al punto, me cuentan, que muchas ciudades europeas han iniciado campañas de «desmárketing» para desalentar a cierto tipo de turistas problemáticos, como los fiesteros descontrolados que abarrotan las calles de Amsterdam y tantos otros sitios.

Me entero por un artículo de Alberto Menguel que fue Stendhal quien usó por primera vez el término turista en 1830 para referirse a quienes viajaban «por ocio o curiosidad», y que España, cien años después, fue uno de los primeros países en dar vacaciones a los trabajadores para que se fueran a turistear en 1931. Comenta Menguel la nueva situación del turismo contemporáneo: «Ahora ser turista es ser parte de ese torrente anónimo que se derrama como una lava implacable sobre los sitios más encantadores del planeta, desde los más venerables, como Toledo o Venecia, hasta los más exóticos, como Bali o el Everest, abarrotando aeropuertos y estaciones de tren, y dejando detrás de sí una estela de bolsas de plástico, latas de bebida y envoltorios de McDonald’s, sin haber visto nada de su entorno sino a través del ojo de sus iphones.»

Ya la cosa iba en escalada cuando nos cogió la pandemia. En el 2018, la Organización Mundial del Turismo contabilizaba 1323 millones de turistas a nivel global, al año siguiente se rompió el récord, y en el 2020 pareció que la pandemia del COVID nos hacía entrar en razón. Se le dio un respirito al globo, como recordaremos por las imágenes de las calles vacías, las aguas claras, los cielos despejados de esos meses. Terminaron los confinamientos, se retiraron las mascarillas y este verano muchos nos fuimos a viajar.

Nos fuimos a donde fuera y como fuera, como si resucitáramos.

  1. Yo también voy

Así pues, porque habían sido duros los últimos años, porque ahora sí podía, y porque sí, me salí un mes de la órbita cotidiana: esos círculos concéntricos que guardan un inquietante parecido al desagüe de un lavadero, esa rutina que nos agarra el lomo y nos sumerge al fondo del desgano. Me voy de aquí, me dije. Saqué cuentas, compré un pasaje, hice planes, quedé con gente, y me monté en un avión a Madrid. Llegué el 7 de junio, exactamente un mes antes del día que, según la prensa, aterrizaron en los aeropuertos europeos alrededor de treinta y cinco mil vuelos comerciales. Creí que llegaba a tiempo. Me equivoqué.

Madrid estaba repleto de turistas. Había que fijar la vista bien para distinguir quién era quién, de dónde venían. Desde muy temprano ruedan maletas, alzan los ojos a los balcones que nadie ve, abren la boca de asombro (ya lo he dicho), miran los celulares que funcionan como mágicas brújulas hasta la meta. Esos no son de aquí, me digo. Yo tampoco. Arrastro mi maleta hasta el portal del hostalito que he reservado.

Voy mirándolo todo, recordándome a cada instante cerrar la boca, disimular mi curiosidad de recién llegada, diciéndome que la lluvia en esas latitudes, temprano en junio, todavía carece de la fuerza de las tormentas de verano. No hace falta paraguas, voy mojándome por ahí, resaltando, sin percatarme, mi condición de extranjera, de recién llegada.

Y recuerdo. La primera vez que estuve allí, aquella ciudad, aquel país, el mundo, eran distintos. Y yo también. Tenía ocho años y las monedas mostraban el perfil de Franco y una frase que decía «Caudillo de España por la gracia de Dios», detalle que abonaba, desde mi perspectiva infantil, a la sensación de transitar por un lugar de fantasía. Recuerdo particularmente las estatuas monumentales sobre los edificios de la Gran Vía, los puestos de periódicos donde vendían pasquines, revistas infantiles Billiken y chupa-chups, y el olor a diesel de las anchas avenidas. Por muchos años asocié el tufo de las guaguas de la AMA con la emoción de aquella aventura. Pero esa es otra historia, y no es de ese recuerdo que quiero hablar aquí.

Viajar siempre ha sido para mí una aspiración, lo asocio con libertad, descubrimiento, felicidad, a pesar de todos los trabajos que me cuesta (valga la expresión). Pienso ahora que mis parientes apenas salieron de sus respectivos pueblos, ni siquiera a San Juan, con la excepción del abuelo que llegó de otra isla – posiblemente sin conocer el resto de su país – aventurándose, como otros tantos mallorquines, a su propio desplazamiento. De hecho, en esta ocasión, se me ocurrió acercarme hasta su pueblo, Valldemosa, un sitio muy turístico en la Sierra de Tramontana, donde turistearon – como se hacía en el siglo XIX – Rubén Darío, George Sand y Federico Chopin, entre otra gente distinguida que jamás tuvo noticia de mi abuelo. Mi hermana y yo caminamos el pueblo figurándonos la nostalgia que habrá aliviado el abuelo con la vista del Gigante Dormido desde su finca en Adjuntas. Esa mañana las calles de Valldemosa están muy concurridas, familias y grupitos de jubilados alemanes llenan las calles desde temprano como si hubiera una fiesta.

Palma de Mallorca tiene menos área geográfica que Puerto Rico y menos gente. Antes de llegar a la ciudad de Palma cruzas por una avenida Puerto Rico. Los apellidos que me encuentro son los mismos de las lápidas de los cementerios del suroeste y el centro de nuestra isla: Pons, Rosselló, Perelló, Bibiloni, Coll, Rullán. En Sóller me entero de que una plaga a finales del siglo XIX destruyó los naranjales y limoneros y obligó a quienes se dedicaban a su cultivo a emigrar principalmente a Puerto Rico.

En Fornalutx, un pueblito de paisajes instagramables, entablo conversación con un setentón de aliento alcohólico, que esa mañana lee el periódico a la sombra del único árbol de la minúscula Plaza de España. La charla es breve. Me ha preguntado de dónde soy. Ha conocido descendientes puertorriqueños de los mallorquines emigrados en la movida ochentosa de Palma. Me cuenta de su isla, y yo a él de la mía. Se lamenta de que su ¿país? sobreviva hoy a fuerza del monocultivo del turismo. Se me representan en la mente las hordas de alemanes en el aeropuerto de Palma, como un nuevo ejército invasor. Gente, gente, maletas rodantes, y más gente. Me lo ha dicho con amargura e ironía, monocultivo, él sabe de nuestra historia. Cuando la charla se extingue, me incorporo para continuar el paseo. Ya he dado unos pasos cuando me vuelvo a despedirme, y él me grita desde allá, sonriente, con el puño en alto:

– ¡Viva Puerto Rico Libre!

– ¡Qué viva!, le respondo yo, en un impulso, con el mismo gesto.

Los alemanes de alrededor no nos entienden. En ese momento pienso que el mallorquín me ha distinguido con su cháchara; por un momento no he sido una turista más, parte de la plaga que los asola, sino un pariente que vuelve de visita, a ver cómo siguen las cosas después de tanto tiempo. Tal vez así deberíamos viajar a todos lados, aun a los sitios más extraños y distantes, siempre como si regresáramos.