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Trabajadores precarios y sus efectos económicos y sociales

Por Martha Quiñones Domínguez

Especial para CLARIDAD

El término «precariato laboral» se refiere a un grupo de trabajadores cuyas características son la inestabilidad laboral, la inseguridad económica, los bajos salarios, la flexibilidad laboral y la falta de derechos laborales. Esta situación afecta a diversos grupos, incluidos jóvenes, mujeres, inmigrantes, ancianos y, a los profesores universitarios. Estos trabajadores se encuentran en una situación de empleo inseguro, temporal y sin las garantías y derechos que tradicionalmente se asocian con el trabajo estable. Esta situación se viene gestando desde hace años con la aplicación en las economías capitalistas de políticas neoliberales de reformas laborales bajo el pretexto de lograr crecimiento económico. Estas reformas laborales han debilitado los derechos laborales, favoreciendo la explotación de la mano de obra y las ganancias a las empresas. Bajo el pretexto de restaurar el crecimiento económico y tener una economía más competitiva en Puerto Rico se han sometida varios cambios en la legislación laboral recogidas las últimas en la Ley 4-2017, “Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral” y la Ley 41 de 2022. Instaurando nuevamente el precariato laboral que habíamos dejado atrás en el siglo XX y creando las bases jurídicas para legalizar el retroceso laboral que la era neoliberal ha traído.

El concepto de precariato laboral es una combinación de las palabras «precario» y «proletariado», y se utiliza para describir a una clase social emergente caracterizada por la inestabilidad laboral y la falta de seguridad en el empleo. Este término fue popularizado por el sociólogo Guy Standing en su libro «The Precariat: The New Dangerous Class».

Empleo y desempleo

En Puerto Rico podemos tener una baja significativa en el desempleo (tasa de desempleo ajustada estacionalmente en junio de 2024 que fue estimada en 5.8%) como señala el gobierno, pero más empleos no significa que los trabajadores estén en mejores condiciones laborales. Estos trabajadores enfrentan condiciones de trabajo inestables (con contratos a corto plazo), bajos salarios, escasa o nula protección social y un futuro laboral incierto. A lo que se une el “emprendimiento” especialmente cuando se convierte en una necesidad más que en una elección voluntaria. Las personas se ven obligadas a emprender debido a la falta de empleo formal o de calidad, lo hacen como un último recurso para generar ingresos. Los emprendedores por necesidad enfrentan una serie de desafíos que incluyen la falta de seguridad laboral (carecen de beneficios sociales, y protección laboral), incertidumbre económica (carecen de ingresos estables), autoexplotación y acceso limitado a recursos. Son emprendedores/trabajadores precarios.

Re (de) forma laboral = Trabajo precario

El impulso de estas reformas laborales responde a políticas neoliberales de reformas estructurales. Impulsadas por la presión exterior de los mercados internacionales, de los capitales foráneos, pero también a la ilusión de los empresarios nacionales que convencen al Gobierno que disminuir el costo de la mano de obra mejora la economía y atrae inversionistas. La discusión sobre el empleo precario permite entender cómo las empresas al buscar ganancias fomentan la flexibilidad laboral para adaptarse rápidamente a las condiciones del mercado y trasladar los riesgos al trabajador. Encontramos que fomentan jornadas laborales irregulares y horarios impredecibles, creando puestos de trabajos temporales, a tiempo parcial, por contrato o informales, con alta rotación en los empleos, lo que impide una continuidad y estabilidad económica. En los trabajadores precarios encontramos un grupo heterogéneo con distintas necesidades y problemas específicos, a veces con niveles de educación superiores a los requeridos para los empleos que ocupan, causando un desajuste entre sus habilidades y las demandas del mercado laboral.

El Gobierno en vez de defender a los trabajadores crea las políticas públicas (llamadas reformas laborales) que favorecen esta precariedad. Esta precariedad ha fomentado los ingresos bajos e insuficientes para mantener un nivel de vida digno, la ausencia de aumentos salariales y beneficios adicionales además de la ausencia de indemnizaciones por despido y otros derechos laborales básicos. Esto atenta contra la sociedad y el desarrollo económico, que a su vez se magnifican con los recortes del gasto o inversión social afectando los beneficios como seguros de salud, pensiones, y otras formas de seguridad social. A su vez genera la pérdida de puestos de empleos y la sustitución por empleos pocos productivos teniendo efectos multiplicadores perversos en la economía y la sociedad, afectando el desarrollo y crecimiento económico.

 

Efectos económicos y sociales

Para la economía esta prevalencia de empleados precarios tiene consecuencias a nivel social como económico, con efectos negativos en la economía de un país.

En primer lugar, como hemos señalado, los trabajadores precarios suelen tener ingresos bajos e inestables, lo que limita su capacidad de consumo, de tener casa propia y, en consecuencia, reduce la demanda interna. Los bajos salarios afectan al empresario o emprendedor que produce para el consumo interno (dependen del consumo doméstico), y este depende del poder adquisitivo de los trabajadores. A menor capacidad de compra, menores ventas de sus empresas. Encontramos que la baja demanda interna puede ralentizar el crecimiento económico y afectar a diversas industrias, en especial a las pequeñas y medianas empresas con efectos multiplicadores que afectan la inversión y la creación de empleos.

La rotación frecuente de empleados y la falta de estabilidad laboral pueden disminuir la productividad, ya que los trabajadores no tienen tiempo suficiente para adquirir habilidades especializadas y mejorar su desempeño. La disminución de la productividad tiene efectos en el producto interno bruto que se ve afectado en diversas formas con los efectos en cadena que se multiplican.

A su vez fomenta y perpetua la pobreza del trabajador y aumenta la desigualdad, limitando las oportunidades de movilidad social. El dilema que enfrenta el trabajador precario es que a pesar de trabajar sigue siendo pobre pues sus ingresos no le proveen para satisfacer las necesidades básicas de vivienda, alimentos, salud y vida plena. En algunas situaciones ante la falta de un empleo que satisfaga las necesidades sociales y le permita tener una familia, el precariado laboral puede fomentar la emigración y la corrupción en la ocupación de puestos de trabajos. Si, la corrupción porque se da nepotismo, clientelismo u otras formas de corrupción donde personas no cualificadas las colocan en puestos de trabajos afectando la productividad y la necesidad de gastar más recursos en contratos para que hagan las funciones que estos empleados no saben realizar.

También tiene efectos sociales, los empleos precarios puede llevar a la exclusión, marginación y la desintegración social. La falta de empleo estable y de ingresos suficientes puede marginar a ciertos grupos como hemos señalados (jóvenes, mujeres, inmigrantes y ancianos), limitando su participación plena en la sociedad que debilita el tejido social. La inseguridad laboral y financiera puede causar estrés, ansiedad y problemas de salud mental, afectando la calidad de vida de los trabajadores y pueden generar tensiones y conflictos en las relaciones familiares y comunitarias. Asimismo, reduce el tiempo y los recursos disponibles para la participación en actividades comunitarias y voluntarias, debilitando el capital social necesario para una sociedad cohesionada y resiliente. Además, permite que la economía del crimen llene esos espacios de falta de ingresos o empleos.

 

Para la juventud la precariedad laboral puede afectar su visión del futuro, disminuyendo sus expectativas y aspiraciones. A la vez la falta de oportunidades laborales estables puede desincentivar la educación y formación, perpetuando un ciclo de empleos precarios y bajos ingresos. Favoreciendo la migración para buscar mejores oportunidades de asenso social, tener familia y beneficios.

Consecuencias para la Educación Universitaria

En el caso de profesores/as universitarios precarios tienen implicaciones para la educación universitaria. La Universidad de Puerto Rico como las universidades privadas han fomentado el tener profesores con contratos cortos y con poca carga académica. Son docentes “sin plaza” que a pesar de contar con la preparación de doctorado no tienen los mismos beneficios de un docente “con plaza”. De esta manera los administradores universitarios economizan costos laborales y le pagan por debajo de la que vale su trabajo, pueden prescindir de sus servicios y mantener una reserva de trabajadores sin crear plazas docentes. Cabe preguntarse ¿cuál es la responsabilidad social de las universidades ante estos profesores? y ¿por qué violenta la ley de igual paga por igual trabajo? Preguntas que los administradores universitarios deben responder.

Los y las profesores somos conscientes de esta situación y luchamos por la igualdad laboral y salarial para estos docentes. Y entendemos que abordar esta problemática es crucial para hacer justicia social y económica a estos docentes maltratados por el sistema universitario. Y deseo añadir que el recién sindicato de la Asociación de Puertorriqueña de Profesores Universitarios atiende este asunto de injusticia laboral y salarial como parte de su agenda.

La precariedad laboral de los profesores universitarios tiene implicaciones serias para la educación superior ya que suelen tener múltiples empleos para complementar sus ingresos, lo que les deja menos tiempo y energía para hacer investigaciones, además del riesgo a la salud y la vida al tener que viajar a múltiples recintos para poder cuadrar su presupuesto. La falta de estabilidad laboral desincentiva la innovación pedagógica, ya que los profesores precarios no pueden invertir tiempo ni recursos en desarrollar nuevos métodos de enseñanza, investigar e innovar. Además, la alta rotación de profesores dificulta la planificación académica a largo plazo y la creación de relaciones de mentoría, esenciales para el desarrollo académico y personal de los estudiantes. A eso se añade que pueden tener menos oportunidades de publicar y presentar sus investigaciones, afectando la trasmisión del conocimiento. En términos de ciencias y tecnologías la falta de acceso a recursos, laboratorios y redes académicas puede limitar la colaboración y el impacto de la investigación y las investigaciones que estudiantes pueden realizar con estos mentores.  En términos de investigación, la precariedad limita la capacidad de los profesores para llevar a cabo proyectos de investigación o creación, a lo que se une la falta de fondos o acceso a fondos externos y la falta de seguridad laboral restringe las oportunidades de publicar y presentar investigaciones, afectando la difusión del conocimiento y el progreso científico. Todo esto a su vez tiene repercusiones para el crecimiento económico y el desarrollo de Puerto Rico al limitar los nuevos conocimientos e innovaciones que permitan fortalecer la economía.

Concluimos señalando que la prevalencia de trabajos precarios entre jóvenes, mujeres, inmigrantes y ancianos tiene consecuencias profundas y multifacéticas para la economía y la sociedad, pero en especial para el profesor universitario precario. Abordar la precariedad laboral es crucial para promover un crecimiento económico sostenible, reducir la desigualdad y la pobreza, hacer justicia laboral y salarial y fortalecer el tejido social. En el ámbito de la educación universitaria, es esencial garantizar condiciones laborales justas para los profesores, a fin de mejorar la calidad educativa y fomentar un entorno de investigación, creación e innovación robusto y sostenible.

 

El precariato laboral representa un desafío significativo en el mundo del trabajo actual debido a que el derecho al trabajo es un derecho humano. Entender las características del empleo precario y sus consecuencias es fundamental para desarrollar políticas públicas y estrategias que promuevan empleos estables, seguros y bien remunerados, así como proteger los derechos de los trabajadores en un entorno laboral en constante cambio.  Las instituciones y el Gobiernos deben trabajar en conjunto para garantizar condiciones laborales justas y seguras para poder retener los trabajadores productivos que mejoren la economía de Puerto Rico. Devolver los derechos laborales, tener políticas laborales inclusivas, programas de formación y apoyo social, y una mayor protección de los derechos laborales son esenciales para mitigar estos efectos negativos y crear un entorno más justo y próspero para todos los ciudadanos. Y en especial tener un Gobierno que vele por el bienestar de los y las trabajadores es urgente para tener desarrollo y crecimiento económico.

 

 

 

Venezuela no les necesita

 

Por Pascual Serrano

Los mismos Gobiernos que, hace un tiempo, nombraron presidente de Venezuela a un tipo que se subió a un taburete en la calle andan pidiendo las actas de todas las mesas de votación para investir ellos al nuevo presidente venezolano. Lógicamente me estoy refiriendo a Estados Unidos y sus pajes europeos, España incluida. No se han dado cuenta de que, mientras esperan, van reconociendo y felicitando a Nicolás Maduro como vencedor China, Rusia, Irán, Siria, Bolivia y otros países de América, Asia y África.

Creen los de Guaidó (el del taburete) que su sentencia importa, porque no se han dado cuenta que el mundo ha cambiado. El problema de sancionar a un país, pretendiendo aislarlo no comprando sus productos, robando sus divisas y persiguiendo a sus líderes, es que esos países sancionados pueden terminan comprándose los productos entre ellos. Desarrollando sus propias relaciones comerciales y, por supuesto, respetando a sus gobiernos. Y entonces el que resulta aislado es el sancionador.

Y eso es lo que les está pasando a los guaidófilos, que ya solo les queda la OTAN y el genocida Israel como ecosistema de convivencia. ¿Qué le pueden hacer a Venezuela para mostrar que no reconocen a Maduro? ¿Robarle CITGO? ¿Robarle el oro que hay en el búnker del Banco de Inglaterra? ¿Prohibir que su vicepresidenta pueda venir a Europa? ¿No dejar que sus refinerías hagan negocio con el petróleo venezolano? El problema es que todo eso ya lo han hecho, y ya no sirve como amenaza.

Venezuela no necesita de ellos

Venezuela no necesita de ellos, ya tiene socios comerciales para vender y comprar, opciones monetarias de comercio exterior diferentes al dólar. Además, sistemas bancarios internacionales que no pasan por Estados Unidos.

Los brabucones del mundo de ayer se han quedado solos, solo tienen monedas virtuales, economía especulativa y multimillonarios jugando en las redes que ellos mismos han comprado. Pero siguen pensando que el mundo está a sus pies.

La verdad, más les vale limpiar el Sena, que hasta parece que les está viniendo grande organizar los Juegos Olímpicos; buscar candidatos electorales que no sean seniles ni dementes, organizar unas elecciones sin que les asalten el Capitolio y mientras, ya pueden empezar a ahorrar para comprar placas solares a China, porque, a este paso, se quedarán sin tener a quién comprarle petróleo.

 

Joe Espada: Haciendo de “tripas corazones” en Houston

 

 

Especial para CLARIDAD

«Hacer de tripas corazón«, es un refrán muy usado en nuestro país. De acuerdo con la definición del diccionario de la Real Academia Española (RAE), «esforzarse para disimular el miedo, dominarse, sobreponerse en las adversidades«. En el caso de Espada, sobreponerse a todo aquello que otros consideran una adversidad. Lo que muchos ven como adverso otros o algunos lo vemos como un reto para superarnos. La vida y carrera de Joe es un ejemplo de superación personal y profesional.

Su trayectoria atlética y profesional no ha sido fácil ya que ha tenido que superar muchos obstáculos. Por lo tanto, podemos aplicar esta frase a la misma. Su carrera como jugador con muchas altas y bajas donde se le cerraron muchas puertas. Como coach había sucedido lo mismo. Se abrieron y cerraron puertas hasta que llego la oportunidad en Houston de dirigir los Astros en el 2024. Sobre el recayó la responsabilidad de dirigir un equipo que durante los últimos 8 años ha estado en las finales de la liga Americana prácticamente todas las temporadas en ese periodo de tiempo. Campeones de la liga Americana y Campeones Mundiales en 2017. En 2022 repiten como campeones de la Liga Americana y Campeones Mundiales . Joe estuvo como asistente de banca de ese equipo desde el 2018 y vino a sustituir a un Icono del béisbol como jugador y dirigente,  Dusty Baker que se acogió al retiro luego de la temporada del 2023. En su primer año como dirigente, al frente de una franquicia ganadora y tan exigente, Espada ha enfrentado muchos retos y lo esta haciendo muy bien.

El equipo comenzó jugando con récord por debajo de los .500 la primera parte de la temporada. El equipo no pudo utilizar algunos de los lanzadores estelares ya que han estado lesionados. Justin Verlander, Luis García, José Urquidi, Lance McCuellers Jr. entre ellos. Para colmo de males uno de los principales jugadores ofensivos que estaba teniendo una temporada para ser considerado al MVP, Kyle Tucker, también se lesiona. Es ahí donde la adversidad se convierte en reto. Comienza a traer jugadores del equipo de Triple A y hasta del equipo AA de los equipos de liga menor de los Astros. Logra motivar y agrupar a sus jugadores y comienzan a ganar y poco a poco a acortar la ventaja que tenían los Marineros de Seattle en el primer lugar de la sección Oeste. Prácticamente a mitad de temporada y luego de aproximadamente 90 juegos, antes del juego de Estrellas, que se considera la primera mitad de la temporada (realmente no lo es porque se juegan menos juegos que en la segunda mitad) ya Houston estaba jugando sobre los .500 y se convierte en líder de la sección Oeste por primera vez en la temporada. Actualmente es líder de la sección con 55 juegos ganados y 51 derrotas (hoy 30 julio).

El pasado fin de semana comenzó una serie de 3 juegos con los Dodgers de los Ángeles muy importante para ambos equipos. Houston gano el primer juego vía blanqueada 5-0. En el segundo juego ocurre lo siguiente que es muestra de la planificación y conocimiento del juego de Espada:

Houston perdía 5-0 en el sexto inning y 6-4 en el octavo antes de que el cubano Yainer Díaz conectara un triple ante Daniel Hudson. El también quisqueyano Jeremy Peña y Jon Singleton conectaron sencillos remolcadores.

Alex Bregman conectó un cuadrangular que puso fin al juego ante Blake Treinen en la novena entrada y los Astros de Houston se sobrepusieron al cuadrangular # 32 de Shohei Ohtani, líder de la Liga Nacional, para vencer y dejar en el terreno el pasado sábado 27 de julio 7-6 a los Dodgers de Los Ángeles.

Bregman le bateo un “sinker” a Treinen para conectar su 14to cuadrangular y su segundo de por vida para acabar un juego y dejar en el terreno a otro equipo.

Por Houston Josh Hader lanzó una novena entrada perfecta para los Astros, que han ganado tres juegos seguidos y 22 de sus últimos 33 partidos. Con esta victoria ganaron la serie ya que perdieron el pasado domingo 6-2 (al momento de escribir el articulo). Espada hizo muchos cambios de jugadores durante el partido que le fueron fructíferos y contribuyeron a la victoria del equipo.

Entrevistamos a Josué “Joe” Espada y le preguntamos: Un dirigente que hace cambios y le resultan bien y aportan a la victoria del equipo ¿Cómo se siente? ¿Qué gratificante es?

“Lo hacen sentir bien. Mi trabajo es preparar a los muchachos para que cuando esos momentos salen o lleguen durante el juego, para que ellos estén preparados. Pero es bien satisfactorio cuando los momentos salen y resultan en una victoria como la de anoche”.(refiriéndose a la victoria sobre LA Dodgers)

Le indicamos lo siguiente: ¿Has hecho de tripas corazones, Las dificultades que has tenido en llegar donde has llegado y reconstruir al equipo como lo has logrado? y contesto de esta manera:

“Pienso en los momentos difíciles que tuvo el caballero que tengo su camiseta puesta (tiene una camiseta de Roberto Clemente con una bandera de Puerto Rico). Que el también paso momentos muy difíciles. Utilizo eso como recordatorio. Que hay que buscar la unión y ayudar a los peloteros, mantener los peloteros unidos. Es una temporada larga, seguir trabajando, esforzándonos, no perder la fe. Al final del día sé que este equipo va a estar bien. Orgulloso de este grupo de muchachos y como pelean en el juego y se mantienen unidos”.

Traigo estos datos para enfocar en lo que ha logrado Joe Espada con un equipo que ha tenido que hacer muchos ajustes, muchas modificaciones. Su cuerpo monticular con muchas lesiones, tuvieron que dejar libre a José Abreu luego de firmar un contrato muy jugoso, traer jugadores de las ligas menores, cambiar su rotación de 6 lanzadores por una de 5 lanzadores y aun así ocupan el primer lugar de su sección. Perder en el primer tercio de temporada a uno de sus mejores bateadores, Kyle Tucker. El trabajo de Josué “Joe” Espada en los Astros de Houston ha sido uno de excelencia logrando superar las adversidades como lo hizo nuestro Roberto Clemente Walker (de distinta manera claro está). Le deseamos el mayor de los éxitos a este “Guerrero Boricua” que es uno de tres dirigentes puertorriqueños que tenemos en las Grandes Ligas.

Para ver videos de las entrevistas visitar: El Fogón de Jorge- Prensa Pitirre – YouTube).

 

Inaugurada instalación en honor a Albizu, Elizam y cadetes en Ponce

 

Andrés Soto Guillén

Con la presencia de más de trescientas personas, se develó este sábado en Ponce una pintura de grandes dimensiones en honor al líder nacionalista Pedro Albizu Campos, al artista Elizam Escobar y a los cadetes de la República, que fue creada por el muralista Rafael “Rafique” Vega, impulsada por el gestor cultural Luis Sanabria y patrocinada por las organizaciones Salón Boricua e Isla Caribe.

La obra, que mide 8 por 24 pies, está ubicada en la calle Aurora, entre las calles Mayor y Marina, a solo pasos del Museo de la Masacre, con el objetivo de denunciar el abandono en el que está dicho edificio, que permanece cerrado tras sufrir daños graves consecuencia de los terremotos de 2020.

En el evento, que comenzó alrededor de las 6.30 p.m. y que se extendió por cerca de tres horas y media, el público pudo disfrutar de las presentaciones musicales de los grupos Los Violines y Mapeyé, de las intervenciones del poeta Ché Melendes y finalmente de la actuación del reconocido cantautor Roy Brown y su conjunto.

En la oportunidad estuvieron presentes dos nietos de Albizu Campos, Rosa Meneses Albizu y Pedro Albizu, quienes manifestaron su orgullo y satisfacción por este importante reconocimiento a su abuelo en su ciudad natal.

Una de las primeras intervenciones fue de la compañera de Elizam Escobar, Yolanda Guerrios, quien es también integrante del grupo Los Violines. Junto con dar las gracias por el homenaje, Guerrios dijo que “Rafique ha pintado un Albizu arreglándose los espejuelos, como mirándonos, con los ojos bien abiertos. Es ese ‘agúzate, que te estoy velando’, y que nos invita a ver bien y a reflexionar”.

Melina Aguilar, fundadora de Isla Caribe, hizo un llamado a “comprometerse más con nuestro país, a amarlo más”. “Cuando me dicen que el turismo no es contar nuestra historia verdadera, que hablar, por ejemplo, de la invasión estadounidense, es asustar al turista, yo siempre digo que no, al contrario, es contar lo que pasó de verdad y animar a la gente a comprometerse con Puerto Rico”, recalcó.

Por su parte, el gestor Luis Sanabria destacó la participación de gente joven en el proyecto, sin los cuales “esto no habría sido posible”. “Esto no es sólo un mural, esto es un acto patriótico y revolucionario”, enfatizó.

Para el fundador de Salón Boricua, Wilmer Jobeth Fernández, “Don Pedro, un defensor de nuestro idioma, de nuestra bandera, es una figura que parece haber sido arrancada de los libros de historia, y por eso surge la necesidad de este proyecto”.

El cantautor Roy Brown destacó que “Puerto Rico tiene larga historia, y será más larga gracias a los patriotas y a la memoria histórica que tenemos y que celebramos esta noche con el mural dedicado a Pedro Albizu y Elizam”.

Finalmente, el artista Rafael “Rafique” Vega dijo sentir un “gran orgullo por participar en esta gesta y haber realizado el primer tributo que se le hace a Pedro Albizu en el casco urbano de Ponce”.

 

 

Representaciones de Estados Unidos en el siglo 19 puertorriqueño: caminos del 1868

 

 La discursividad respecto a Estados Unidos y los usos de su imagen por los proponentes del Informe sobre la abolición inmediata de la esclavitud en la isla de Puerto Rico de 1867 presenta problemas interpretativos. Una alianza entre los abolicionistas radicales procedentes del separatismo y los del liberalismo reformista gradualista, no podía ser duradera. La Junta Informativa había sido convocada para, en lo social, discutir la situación laboral y no la abolición. Desde mi punto de vista había algo de maniobra en el reclamo común. Es posible que los representantes imaginaran que exigiendo lo máximo podrían conseguir lo mínimo. En realidad, la proposición esperaba colocar al esclavismo español y a su institucionalidad contra la pared a sabiendas de que su objetivo no se cumpliría.

Fragilidades: ¿Cómo alcanzamos la modernidad?

La alianza entre los liberales reformistas y los separatistas planteaba una serie de contradicciones. Utilizaban a Estados Unidos como modelo modernizador a la vez que lo esgrimían como un arma para chantajear a España al mostrarlo como una amenaza a la permanencia de aquella en el hemisferio. Suponer que al abolir la esclavitud en Puerto Rico se evitaría la intervención de aquel país en los asuntos españoles no era creíble. No fue la única ocasión que se recurrió a ese argumento trivial. La situación recuerda la de 1897 cuando muchos autonomistas y conservadores imaginaban que, imponiendo a toda costa y sin el debido proceso parlamentario una carta de derechos, una ley electoral y una autonomía colonial moderada, se evitaría la intervención de aquel país en el conflicto cubano.

La alianza táctica de 1867 era tan quebradiza como las bases en la cual se sostenía. El afán modernidad de unos y otros era el mismo. Los abolicionistas liberales reformistas o especialistas confiaban en alcanzarla al lado de la España liberal monárquica o republicana, y en que esta nueva entidad, una vez consolidada, reconocería la igualdad con la que aquel sector ideológico fantaseaba.  Los abolicionistas separatistas independentistas sostenían que, al lado de España, monárquica o republicana, nunca seríamos modernos y por eso confluían en invocar la amenaza estadounidense para espolear el cambio. No empece reconocían al menos dos cosas. Por un lado, que la abolición no era todo el contenido de lo “moderno”; y, por otro lado, que esa y cualquier otra reforma sería más accesible fuera del control de España. La representación que cada sector se había elaborado sobre España estaba en los extremos opuestos. El contraste entre españolizar (asimilar) o desespañolizar (separar) era el núcleo del diferendo y un dilema sin solución.

Betances Alacán apostaba a la “desespañolización”, una metáfora razonablemente parecida a la “descolonización”, como respuesta a la incapacidad de España de adelantar el progreso de Puerto Rico.[1] En cierto modo, la “desespañolización” material y espiritual, ante el fracaso de los proyectos rebeldes de 1868 en Lares y Yara, acabó por vincularse a la confederación antillana, un proyecto compartido por separatistas independentistas y anexionistas que apenas germinaba en 1867.  Para los independentistas aquella meta se garantizaría intensificando las relaciones con la Europa avanzada. Para los anexionistas intensificando las relaciones con Estados Unidos. La representación de aquel país en uno y otro territorio era disímil.

Rupturas de un proyecto de liberación

La convergencia ideológica entre reformistas liberales y separatistas terminó poco después del fin de la Junta Informativa de Reformas por cuestiones que no se circunscribían a la cuestión de la esclavitud y su abolición.  Las porfías tuvieron que ver con un desacuerdo en cuanto a la táctica y la estrategia a seguir a la hora de adelantar ese y otros cambios. En cuanto al asunto de la esclavitud, los separatistas acabaron por asumir que la abolición solo sería posible de la mano de la independencia. En cuanto al cambio político se consideró que, para concretar el rompimiento con España, habría que recurrir a la lucha armada.  Como era de suponerse, usaron el fracaso de la Junta para estimular, sin éxito, la radicalización de los liberales reformistas. Aquel era un sector resiliente que confiaba en la España liberal y cuyos postulantes no estaban dispuestos a confrontarla fuera del marco de la legalidad. La mítica reunión en la finca “El Cacao”, propiedad de Luis Gustavo, hermano de José Julián Acosta en el verano de 1867, fue el escenario de una ruptura que dejó a los separatistas aislados de un importante segmento de los liberales.[2]

La vigilancia sobre los firmantes del Informe… y el hecho de que Ruiz Belvis tomase la decisión de evadirse del país a fin de articular con Betances Alacán una conjura separatista independentista, opción de la que hicieron depender la abolición radical de la esclavitud en adelante, abrió un abismo entre ambos sectores. El nacionalismo político de la década de 1920 y 1930, ante el imperialismo estadounidense, trató sin éxito de subsanar aquella fisura. Tras el rompimiento, cuando los separatistas llamaban la atención sobre la esclavitud, lo hacían con el propósito de adelantar la independencia y, de paso, confirmar la distancia que los separaba de los liberales reformistas. Ese sector acabó por rechazar cualquier colaboración con los separatistas por su disposición a apelar a la violencia y no porque estuviesen menos comprometidos con la abolición.

En cierto modo, la abolición de la esclavitud en 1873 desmintió a los separatistas al demostrar que una abolición gradual y conservadora era posible. El acto estimuló la reanimación de la fe en la España liberal y su capacidad para conducir a la colonia por la ruta del progreso y los moderó aún más redirigiéndolos del asimilismo al autonomismo.  La diferencia de estas tendencias en el seno del liberalismo no eran muchas. Una y otra asegurarían que Puerto Rico seguiría siendo español y mantendría una distancia segura de Estados Unidos, considerado un excelente socio económico del cual había que mantener cierta distancia política.  El “autonomismo asimilista”, que fue lo que se impuso en 1897, fue una expresión política más del integrismo de buena fe que caracterizó al liberalismo en general.[3]

El hecho de que el Informe… de 1867 se hiciera público en 1870 en Madrid en un impreso del Establecimiento Tipográfico de R. Vicente y que circulara entre el exilio antillano confirma su transformación en una pieza de carácter propagandístico.[4] El volumen, que fue producido por un editor respetable, demuestra que la abolición radical era un eje fundamental para la cohesión del separatismo en general, fuese este defensor de la independencia o de la anexión. La presencia de dos voces liberales reformistas en la portada solo servía para recordar que la alianza con aquellos había terminado.

Otro punto de disenso entre los abolicionistas liberales reformistas y separatistas entre el 1867 y el 1873 fue el asunto de la indemnización. Dentro del lenguaje liberal la “indemnización” no era otra cosa que una compensación por la pérdida de una propiedad reconocida como “legítima” por un orden que procedería a “ilegitimarla”. Desde la perspectiva del derecho la abolición no era más que una expropiación forzosa. Dado que se asumía que la retribución por la pérdida de un bien de capital (el esclavo) se reinvertiría en la modernización de la industria para hacerla más competitiva en un mercado en el cual los azucareros iban en retroceso, el estado debía estar dispuesto a concederla y los ex-esclavistas dispuestos a recibirla. Es probable que, incluso los abolicionistas más convencidos de que la emancipación era un acto humanitario o filantrópico estuviesen tan ansiosos por obtenerla como los conservadores. Pero la “indemnización” equivalía a aceptar que el esclavo era una res o cosa, un bien de capital más. La compensación serviría para comprar tecnología, adelantar la centralización de la producción cambiando las condiciones del mercado y mitigar los costos de la mano de obra en el marco del trabajo libre, plazas que habrían de ocupar los libertos, un nuevo jugador en el entramado de la sociedad puertorriqueña.

Al recorrer aquel proceso dos asuntos han sido pasados por alto una y otra vez.  Primero, la tendencia de los liberales reformistas y separatistas en 1867 a idealizar la mano de obra libre como signo de progreso de carácter igualador y benefactor. Segundo, la propensión a edulcorar las condiciones de vida social de los trabajadores libres en el contexto de Estados Unidos, así como a celebrar su vida económica y social. En cierto modo, daban crédito a un tipo de “sueño americano” propio de su tiempo.

Este no es el lugar para discutir la situación de la clase obrera en aquel país en el último tercio del siglo 19. Solo haré un par de observaciones al respecto. En un valioso estudio sobre la historia del terrorismo el historiador alemán Walter Laqueur (1921-2018), al comentar la evolución de la violencia y su relación con el anarcosindicalismo y los conflictos laborales en aquel país, no vacilaba en afirmar que “casi desde sus inicios, las disputas laborales en Estados Unidos fueron más violentas que en Europa”.[5] El apunte se hacía a la luz de la experiencia de lo Molly Maguires irlandeses en la década de 1870 vinculados a la industria minera y la bomba de Haymarket en 1886 en Chicago. De otra parte, la movilización de las fuerzas armadas contra trabajadores en huelga era común. Ya se sabe la tarea que en ese ámbito cumplió el General Nelson A. Miles (1839-1925) entre mayo y junio de 1894 en medio de un conflicto en la industria ferroviaria Pulmann a las afueras de Illinois que tanto afectó el tráfico ferroviario en el medio oeste de Estados Unidos[6]. En general la utopía moderna, en lo que al trabajo y los trabajadores se refería, poseía dos rostros.

Estados Unidos desde el separatismo

La representación de Estados Unidos entre los separatistas no era homogénea. El asunto de “desespañolización” material y espiritual antedicha tenía un significado particular desde la perspectiva de los separatistas anexionistas. Para estos la integración de Puerto Rico a las demás Antillas y en las corrientes del progreso era un objetivo loable pero su éxito debía garantizarse mediante un acercamiento a Estados Unidos y la incorporación de las dos Antillas como un estado más de aquella unión. La confederación anexionista fue un tema común hasta principios de siglo 20 tal y como lo demuestra un olvidado panfleto de J. J. Bas publicado en 1903 que discutiré en otra ocasión.[7] El 1898 le dio un segundo aire que pocos han investigado con calma que, incluso, penetró a José de Diego Martínez (1866-1918) como un componente de sus “independencia con protectorado”.

Para Betances Alacán, separatista independentista confederacionistas, en 1898 Puerto Rico era o debía ser considerado como una “provincia de Cuba”. El asunto también tenía que ver con estados Unidos. En un ciclo de cartas cargadas de inquietud dirigidas a Julio J. Henna Pérez, Eugenio María de Hostos, Manuel Guzmán Rodríguez, Bonocio Tió Segarra y Lola Rodríguez de Astudillo, redactadas entre el 14 de abril y el 22 de julio de 1898, insistió en ese asunto. Las afinidades y la identificación de Puerto Rico con Cuba de las cuáles él había sido uno de los arquitectos, tenían un fuerte contenido histórico social, pero también involucraba consideraciones geopolíticas que tenían que ver con el lugar de Estados Unidos en su futuro.

La idea de que Puerto Rico era una “provincia de Cuba” resultaba crucial para evitar la anexión de Puerto Rico y su transformación en territorio. El hecho de que en Puerto Rico no había un levantamiento armado separatista activo lo convertía, según Betances Alacán, en un escenario en posición de ser anexado. En la carta a Lola del 30 de junio se sincera con ella y, lo que sugiere a los otros corresponsales, se concreta en un reclamo. A la poeta le pide que influya en las autoridades cubanas para que se incluyese a Puerto Rico en cualquier negociación o solicitud política que se hiciera para Cuba porque “abandonarlo es renunciar a una provincia cubana.”[8] La independencia de Puerto Rico se aseguraría solo por medio de Cuba. La queja de “¿qué hacen los puertorriqueños?” en una nota sin fecha a Henna Pérez, debe corresponder a eso días.[9] Para Betances Alacán la pregunta tenía mucho sentido porque desde su punto de vista “una gran parte del pueblo desea salir de los españoles y aspira la independencia” y el país “por pequeño…puede ser feliz con la independencia.”[10] Ese conjunto de cartas, por todo lo que informa sobre la representación de Estados Unidos en Betances Alacán entre los días de la declaración de guerra y la invasión de 1898, merecen una revisión cuidadosa que voy a completar en otro momento.

Independentistas y anexionistas en el preámbulo de Lares

En general, la relevancia de anexionismo en el seno del separatismo era notable desde 1850.[11] Las disputas entre ambos sectores eran comunes, pero nunca llegaron a frenar la colaboración hasta el 1898. El periodo comprendido entre la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865) y la abolición de la esclavitud en Puerto Rico (1873), fue uno lleno de complicaciones para las relaciones entre ambos sectores. La Junta Informativa de Reformas (1867) y los eventos de Lares y Yara (1868), pusieron en peligro las solidaridades al interior de un separatismo unificado alrededor del común rechazo a España en Puerto Rico.

El separatismo independentista puertorriqueño, que había perdido en el verano de 1867 sus vínculos con el liberalismo reformista por cuenta de la apelación a la violencia, vio en la primavera de 1868 como sus relaciones con los anexionistas corrían peligro.  El separatismo aspiraba articular una insurrección y hacer la independencia por medio de un frente amplio que incluyera liberales reformistas, anexionistas e independentistas. La reunión de “El Cacao” deslindó el territorio con los primeros por cuenta del uso de la violencia.

En el caso de los anexionistas el conflicto no tenía que ver con ese tema. El anexionismo en general siempre había estado de acuerdo en que la separación de España requeriría el uso de la fuerza. Aquella tendencia había levantado cabeza, igual que el independentista, de la mano de militares profesionales y subsistía en un escenario en el cual la promoción de la separación constituía un delito punible y la propaganda de sus fines estratégicos era censurada. La militarización de su discurso era comprensible. Las tensiones entre ambos sectores se desarrollaron alrededor de los fines estratégicos -independencia o anexión-, y tenían mucho que ver con la evaluación del papel de Estados Unidos en el futuro de Puerto Rico.

El conflicto entre independentistas y anexionistas salió a la luz en mayo de 1868 en la ciudad portuaria de Mayagüez. El dato es importante porque aquel, junto a San Juan, había sido el centro conspirativo más visible y diligente desde 1856 al menos. El activismo de tres profesionales influyentes de la ciudad, Ruiz Belvis, Betances Alacán y José Francisco Basora (1832-c. 1882), anexionista el tercero de ellos, sugería que aquella localidad debía alzarse en una fecha aún por acordarse, para una insurrección. Según José Pérez Moris (1840-1881) el levantamiento debía iniciar en Mayagüez alrededor del mes de junio de 1868, no en Camuy o Lares. Los testimonios de Manuel María González de Camuy durante el proceso judicial demuestran que, en efecto, aquel viajaba tanto a Mayagüez como a Lares a informar y recibir instrucciones.

Voy a hacer un juego metafórico calculado. El “Grito de Mayagüez”, cancelado en mayo de 1868, se transformó en “Grito de Lares” porque a esa localidad se limitaron las acciones armadas y los gestos de la independencia el 23 de septiembre de 1868. Todo ello ocurrió luego de que el “Grito de Camuy” que debía ocurrir el 29 de septiembre, fue adelantado tras el desmantelamiento de la célula de González. Una acción militar con aquellos tres focos activos, quien sabe cuántos más, aunque no debieron ser muchos, hubiese tenido más posibilidades de extenderse que la que en efecto ocurrió.  La nomenclatura del evento puede ser sometida a revisión, pero ese no es mi propósito ahora.

El choque entre independentistas y anexionistas en mayo de 1868 es comentado con algún detalle por Germán Delgado Pasapera sobre la base de una serie de referencias cruzadas.[12] Su fuente primordial es una acotación de Loida Figueroa Mercado en su Breve historia de Puerto Rico que la autora apoyaba en unos documentos fotocopiados en los Archivos Nacionales de Washington que el historiador nacionalista Juan Rodríguez Cruz había compartido con ella[13].  Aquellas eran tres personalidades muy cercanas vinculadas a lo que entonces se tildaba con un tono despreciativo como “historiografía tradicional”. La otra base documental original era una larga nota al calce del libro de José Pérez Moris (1840-1881) que transcribía un testimonio tardío del citado González incluido en el “Informe del Juez Navascués” en torno los hechos.[14]

El documento citado por Delgado Pasapera era una proclama o mensaje que elementos anexionistas circularon a sus asociados en Puerto Rico en los meses de abril y mayo de1868. Recuperado por el espionaje español, el gobernador Julián Juan Pavía y Lacy (1812-1870) lo remitió al Ministerio de Ultramar con una nota sobre sus implicaciones políticas. El mensaje estaba escrito en papel oficial de las autoridades, había circulado sin problemas por el correo español y era dirigido a un vecino de Guayanilla llamado Adolfo Mazán.[15] Una transcripción de la pieza fue incluida sin notas en el tomo 2 de una importante colección documental en torno a la esclavitud y su abolición prologada por Arturo Morales Carrión en 1978[16]. También Lidio Cruz Monclova lo había manejado en 1957 en uno de los tomos de su historia del siglo 19.[17]

El testimonio de González y la proclama de mayo de 1868 indicaban que los anexionistas de Mayagüez no tomarían las armas en la insurrección que se planeaba para junio porque se oponían a sus fines independentistas y, aseguraban, que solo la anexión haría a los puertorriqueños “hombres libres”[18]. No solo eso. Echaban mano de los argumentos del Informe… de 1867 y afirmaban que aquel país deseaba “apoderarse del último baluarte de la esclavitud” para completar la obra la obra de emancipación de 1865. La gestión de libertad y el camino de la modernización dependía de ello.

¿Cómo se representaba a Estados Unidos en el seno de anexionismo a la luz de aquellas piezas documentales? A ese problema me dedicaré en una próxima columna.

 

 

 NOTAS

[1] Adriana María Arpini (2008-2009). “Abolición, independencia y confederación. Los escritos de Ramón Emeterio Betances, El Antillano” en Cuyo. Anuario de Filosofía Argentina y Americana 25-26: 189. He discutido el tema de la desespañolización en Mario R. Cancel-Sepúlveda (2023) “Otros Betances: intersecciones y fronteras” en Puerto Rico entre siglos URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2023/06/15/otros-betances-intersecciones-y-fronteras/
[2] Germán Delgado Pasapera (1984) Puerto Rico sus luchas emancipadoras (Río Piedras: Cultural): 118
[3] Sobre este asunto puede consultarse Manuel Elzaburu Vizcarrondo (1971) Prosas, poemas y conferencias (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña): 7, 274-306 donde “autonomía” y “armonía” en el sentido que le adjudicó Auguste Comte (1798-1857) a ese concepto son considerados sinónimos.
[4]Segundo Ruiz Belvis, José Julián Acosta y Francisco M. Quiñones (1870) Informe sobre la abolición inmediata de la esclavitud en la isla de Puerto Rico (Madrid: Establecimiento Tipográfico de R. Vicente)
[5] Walter Laqueur (2003) Una historia del terrorismo (Barcelona: Paidós): 48, 96-98.
[6] Remito al interesado al breve relato de Nieve de los Ángeles Vázquez (2023) El Jefe: populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898 (Edición de la autora): 67-68.
[7] J. J. Bas (1903) La Confederación Antillana ([San Juan]: Tipografía “El País”). Es una Colección de artículos publicados en La Correspondencia de Puerto Rico. El texto está en Documentalia URL:  https://documentaliablog.wordpress.com/wp-content/uploads/2016/05/bas_1903_confederacion_anexion.pdf
[8] Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade, eds. (2013) Ramón Emeterio Betances. Obras completas. Escritos políticos. Correspondencia relativa a Puerto Rico (San Juan: Puerto): 495-525. La cita concreta está en la página 521.
[9] Ibid, 527.
[10] Ibid, 506.
[11] He trabajado el tema en Mario R. Cancel Sepúlveda (2020) “Separatistas anexionistas e independentistas: un balance ideológico” en Puerto Rico entre siglos URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2020/09/16/separatistas-anexionistas-e-independentistas-un-balance-ideologico/
[12] Delgado Pasapera: 180-183. Acreditado al Informe del Juez Navascués. A.H.N. / U.G. Legajo 5110, Expediente 28. Documento 1 que contiene la “Declaración de Manuel María González”.
[13] Loida Figueroa Mercado (1976) Breve historia de Puerto Rico (Río Piedras: Edil): 298 nota 446.
[14] José Pérez Moris (1975) Historia de la Insurrección de Lares (Río Piedras: Edil): 115-120 nota 8.
[15] El texto puede ser consultado en Documentalia:  Documento N. 214. Gobierno Superior Civil de la Isla de Puerto Rico. Dirección de Administración. Número 224. Reservado. En A. H. N. Ultramar. Leg. 5110, Exp. 26, Doc. 14. (Mic. en C. I. H.) A. H. N. Ultramar. Leg. 5110, Exp. 26, Doc. 14. (Mic. en C. I. H.) URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2018/01/pavia_1868.pdf
[16] Centro de Investigaciones Históricas / Instituto de Cultura Puertorriqueña (1978) El proceso abolicionista en Puerto Rico: Documentos para su estudio. Volumen II. Procesos y efectos de la abolición: 1866-1896 (San Juan): 194-198.
[17] Lidio Cruz Monclova (1957) Historia de Puerto Rico (Siglo XIX). Tomo II. Primera parte (1868-1874) (Río Piedras: Editorial Universitaria):129-131.
[18] Delgado Pasapera, Op. Cit., 182.