Inicio Blog Página 487

La tragedia humana que persiste más allá de la bomba nuclear

 

Los próximos días 6 y 9 de agosto marcan el 78 aniversario del lanzamiento de las dos bombas atómicas fabricadas en Estados Unidos, sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. El presidente de Estados Unidos, Harry Truman, dio la orden de lanzarlas, con el supuesto objetivo de lograr la rendición de Japón y así dar fin a la Segunda Guerra Mundial en 1945. Este ha sido el conflicto más letal y devastador de la historia moderna, el cual costó decenas de millones de vidas.

Hoy sabemos que esa excusa fue solamente un pretexto. La verdad histórica es que Japón ya estaba vencido. Su territorio había sido bombardeado con napalm inmisericordemente durante muchos meses, en vuelos nocturnos a ras de tierra que incendiaban todo a su paso, dejando decenas de miles de personas muertas, edificios derrumbados y una superficie reducida a cenizas. Luego de esos bombardeos, Japón había perdido  su capacidad de responder militarmente, por lo cual, cuando las dos bombas atómicas, curiosamente llamadas Little Boy y Fat Man, cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki, ocasionando 250, 000 muertes a lo largo de los días y semanas que siguieron, causaron el estupor de un mundo sobrecogido no solo por la experiencia de la guerra, sino por el poder devastador del arma de destrucción masiva más mortífera y asoladora que se había visto jamás.

En Estados Unidos, la aceitada propaganda de guerra se congratulaba y anunciaba como un gran logro el lanzamiento de las bombas, evento que, según ellos, había acabado el.conflicto y «salvado» miles de vidas de soldados estadounidenses. Ese fervor se transmitió a una población estadounidense temerosa de un «enemigo» invisible que no conocía y ansiosa por recuperar la normalidad y placidez de su vida cotidiana.

Pero, entre la comunidad científica de Estados Unidos y Occidente- en especial entre los centenares de hombres y mujeres de ciencia y otros miles de participantes del llamado Proyecto Manhattan- el lanzamiento de las bombas causó un gran malestar y conmoción. Sabían que habían » liberado el genio de la botella para nunca más poderlo maniatar,» y en ese momento enfrentaban sus consecuencias y daños mucho más allá de lo que pudieron imaginar.

Precisamente ese es el tema del extraordinario filme Oppenheimer, que se presenta en los cines ahora, y que está basado en la vida y rigores de Robert J. Oppenheimer, el genial físico estadounidense que dirigió el Proyecto Manhattan, donde se diseñó, se desarrolló, se produjo y se probó la primera bomba nuclear, dando inicio a la era atómica que ha cambiado para siempre la naturaleza de las guerras y el rumbo de la historia de la humanidad.

El laboratorio dirigido por Oppenheimer, levantado en Los Alamos, Nuevo México, en medio del desierto, y cuya existencia fue el secreto mejor guardado de la Segunda Guerra Mundial, pasaría a la historia como el escenario del ensayo bélico de más capacidad destructiva jamás registrado. Antes que en Hiroshima y Nagasaki, la bomba fue probada en el desierto de Nuevo México, en un ensayo llamado Trinity, cuyas consecuencias han sido terribles para los habitantes cercanos y sus descendientes de generaciones posteriores, y cuyos efectos finales aún no se conocen del todo, 78 años después. Estas son las victimas ocultas de la bomba atómica, a las cuales nadie les advirtió, ni protegió, y ni siquiera han compensado por los daños sufridos. No figuraron ni aún figuran en los titulares de prensa ni tampoco son mencionados en  la película sobre la vida y el proyecto que lideró Oppenheimer.

Un reportaje reciente de la revista digital Axios trae a la palestra a  esas víctimas  borradas de la historia oficial del experimento nuclear. Las tierras del norte de Nuevo México les fueron arrebatadas por el gobierno de Estados Unidos a sus dueños originales, mayormente hispanos e indígenas, primero para construir el laboratorio secreto, y luego como escenario del ensayo donde se detonó aquella primera bomba. Trinity se llevó a cabo el 16 de julio de 1945- apenas dos semanas antes de la barbarie de Hiroshima y Nagasaki- cerca de la villa histórica de Tularosa y de la Reserva Apache de Mescalero. Los habitantes del lugar se enteraron de la verdadera naturaleza del ensayo un mes después de haber sido expuestos a la radiación mortal. Desde entonces, y por generaciones, los habitantes del lugar han visto elevarse las tasas de cáncer de la boca y otros cánceres entre su población que  además, sigue viviendo en condiciones de gran estrechez económica. En 1990, el Congreso de Estados Unidos aprobó el Radiation Exposure Compensation Act, para compensar por los daños por radiación a habitantes de ciertas áreas de Nevada y otras afectadas por la lluvia radiactiva producto del ensayo atómico. Sin embargo, dicha reparación no se ha extendido a los habitantes de las tierras afectadas al norte de Nuevo México. El estatuto congresional expirará en 2024, probablemente antes de que estas víctimas vean cumplirse su reclamo de reparación.

Robert Oppenheimer confió en la honorabilidad de su gobierno, y éste lo defraudó. En manos de Truman y sus asesores, su invento se transformó en herramienta de muerte, chantaje y amenazas para intentar doblegar al resto del planeta. Oppenheimer vivió el resto de su vida arrepentido de su creación y dedicado a evitar la proliferación nuclear y las guerras. Pagó por ello el precio de ser perseguido, difamado, y revocado su privilegio de acceso a información de seguridad nacional de Estados Unidos.

Mientras, el monstruoso complejo industrial-militar y el aparato de inteligencia de Estados Unidos-ambos productos de la Segunda Guerra Mundial- siguen justificando su existencia, y sus ganancias, provocando conflictos, guerras y tragedias en el mundo entero.

 

 

 

Lo que reveló el informe de KM Cero

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Hace más de 10 años que el uso de armas de fuego es la primera causa de muerte entre la niñez y la juventud puertorriqueña (1 a 19 años de edad), según reveló un estudio de la organización Kilómetro Cero.

El estudio El país que protege más a las armas que a los menores: Puerto Rico, el cual fue publicado el mes de julio, buscaba responder si existe un patrón sistemático de muertes de menores por armas de fuego; si existe un patrón sistemático de muertes de menores por uso de fuerza policial; si las agencias del Estado tienen información sobre estos patrones y, de tenerla, si mantienen ocultos los datos. Los datos analizados fueron obtenidos del banco de datos de defunción del Registro Demográfico de Puerto Rico.

Según revela Km Cero, en Puerto Rico, el uso de armas de fuego ocupó la primera causa de muerte entre la niñez y la juventud 10 años antes de que ese mismo fenómeno ocurriera en Estados Unidos.  Contrario a lo que se pueda pensar, en el caso de EE. UU. no fue hasta el 2020 que la causa de muertes para esas mismas edades fue el uso de las armas de fuego.  Antes de eso, la primera causa de muertes eran los accidentes de carro.

Para su sorpresa, Km Cero encontró que en el año 2021 en Puerto Rico ocurrieron 141 muertes en el grupo de edad de 1-19 años. La causa de muerte más frecuente fue el uso de un arma de fuego (44, un 34 %). La segunda causa de muerte fue el uso de vehículos de motor (21, un 15 %)  y la tercera fue las condiciones congénitas (17, un 12 %).

No obstante, plantea KC, las armas de fuego como primera causa de muerte en el mismo grupo de estudio es un fenómeno de larga trayectoria en Puerto Rico. La documentación reveló que a partir del 2007, el pico de muertes por armas de fuego ocurrió en el año 2011, con 116 muertes. En ese año, por primera vez en la isla, se sobrepasó los 1,000 asesinatos anuales de todo tipo. A partir del 2014, dice la investigación, el número de muertes por armas de fuego entre los menores de edad se ha mantenido relativamente estable, alrededor de 46 anuales. Eso representa seis muertes por cada 100,000 habitantes.

Estas cifras colocan a Puerto Rico y a Estados Unidos como los únicos  países industrializados en que el uso de armas de fuego constituye la primera causa de muerte entre su niñez y juventud. Anota el estudio que no todas las muertes son por homicidio, entre ellas se cuentan los suicidios. Sobre este dato se encontró que el 80 % de los suicidios ocurrió entre varones.

Los varones, el blanco de la violencia policial

 Los investigadores de Km Cero, el doctor Luis Avilés y la directora ejecutiva, Mari Mari Narváez, exponen que en su estudio anterior,  Licencia para matar muertes por uso de fuerza policial, 2014-2020, no se pudo calcular la tasa de mortalidad por el uso de fuerza policial para el grupo de menores de 15 a 20 años por razones de rigor metodológico. Ahora, con este nuevo estudio ya pueden aseverar que no existe ningún grupo de edad a quien policías estatales y policías municipales maten  proporcionadamente más que el grupo de jóvenes menores de edad entre 15 y 20 años, que tiene una tasa de mortalidad de 7.2 por millón, lo que es el doble del promedio para Puerto Rico (3.2 por millón).

Más aun, el 43 % de las personas que murieron por el uso de armas de fuego por policías no portaban armas.  El argumento que levanta siempre la Policía para justificar el uso de armas es la creencia de estar ante un “peligro inminente”.

Para concluir, Km Cero se cuestiona si esta situación ya ocurre en momentos en que en Puerto Rico existen 13 armas de fuego en posesión de civiles por cada 100 habitantes, qué sucedería si se aumenta el número de armas de fuego en posesión de civiles como consecuencia de nuevos proyectos de ley.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Inicia la Semana de la Prensa

 

 

La desinformación, inteligencia artificial, medios en entornos coloniales en crisis y el sector de organizaciones sin fines de lucro figuran como temas a tratar en la Semana de la Prensa, informó la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO).

La Semana de la Prensa en Puerto Rico se celebra desde agosto del 1992, conforme a la Ley Núm. 48 de 20 de agosto de ese año, promovida por la ASPPRO. La selección de la fecha se hizo, en torno a la fecha del natalicio del escritor y periodista, César Andreu Iglesias, quien nació un 31 de julio (1915 a 1976). Andreu Iglesias junto a Juan Mari Brás fue uno de los fundadores de CLARIDAD.

En conferencia de prensa en el Hotel Vanderbilt del Condado, este domingo 30 de julio la presidenta de la ASPPO, Damaris Suárez declaró que; “Después de tres años de limitaciones en nuestras actividades debido a las precauciones de la pandemia, nos place volver a los foros y seminarios presenciales, abiertos al público, y retomar nuestra acostumbrada celebración de más de 30 años de dedicar una semana a la reflexión sobre nuestra profesión, ética, y mirar el presente y el futuro del periodismo”.

La Asociación también incluyó a los estudiantes y como una aportación a la formación de las nuevas generaciones de periodistas, por décimo año volvió a organizar el Buró de Noticias, un proyecto conjunto con profesores y un grupo de diez estudiantes de periodismo seleccionados de diferentes universidades que estarán reportando las actividades de la semana a través del portal asppro.org y las redes sociales de la organización.

En el marco de la Convención de Periodistas (COPE 2023), se espera que en la asamblea el sábado 5 de agosto se elija una nueva Junta Directiva y en la noche cierra la semana con la gala del XXIX Premio Nacional de Periodismo. Suárez anunció que 24 concursantes quedaron como finalistas del premio, con lo cual automáticamente quedan invitados a participar de la gala.

Los concursantes (periodistas activos de los principales medios e independientes) sometieron trabajos noticiosos realizados durante los pasados doce meses para medios noticiosos de Puerto Rico de prensa escrita, radio/podcasts, multimedia y televisión. Solo cinco géneros periodísticos son premiados por la Asppro: Noticia del momento, Entrevista, Reportaje Especial, Crónica y Reportaje Investigativo.

El partido amistoso de sófbol entre periodistas, auspiciado por la Asociación junto al Overseas Press Club, fue re programado para el sábado 19 de agosto en el parque Dona Terry de Guaynabo por motivos de lluvia.

 

Violencia y criminalidad en Puerto Rico

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

No es falta de valores, tampoco es que hacen falta más medidas represivas. La violencia que se manifiesta cada día en Puerto Rico es un problema estructural, coincidieron en describir dos sociólogos entrevistados por CLARIDAD.

El asesinato de cinco jóvenes (entre el 22 y 23 de julio), tres de ellos adolescentes, dos féminas de 15 y 13 años, un varón de 15 años, y los otros dos, uno de 18 y el otro de 27 años, es otro de esos episodios que provoca tristeza y consternación en la sociedad puertorriqueña y exige que hagamos esfuerzos por estudiar, explicar y entender la situación para poder plantear alternativas.

El profesor retirado de la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Víctor García Toro, apuntó de entrada que le preocupaba la reacción inmediata de algunos políticos de plantear que hay que desarrollar una política de seguridad. “La seguridad no es meramente el asunto de la criminalidad. La criminalidad es la manifestación última de esas otras cosas que le dan seguridad al pueblo y que inciden sobre la calidad de vida de las personas”. Es decir, que la cuestión social, las circunstancias sociales, es ese caldo donde se cuecen todas las cosas que pasan en esta sociedad. Observó que no es que no haya políticas, sino que las que hay son desacertadas. Las políticas han ido dirigidas a la cuestión del crimen, no a las circunstancias sociales.

 

Medios de comunicación y valores

 “Una cosa que me quedó claro con este caso (el asesinato de los jóvenes) es que estos hechos se convirtieron en un mercado para los medios de comunicación. Otro ejemplo el caso de Verdejo; se convirtió en una telenovela”. Sobre este particular, criticó que el sistema de justicia no adoptara ningún criterio sobre qué cosas se podían decir y mostrar más allá que al jurado. Expuso que muchas personas no tienen cómo digerir toda la información relacionados a casos de violencia y asesinatos que los medios de comunicación llevan a la palestra pública y muchas de ellas lo que experimentan es que existe un sentido de  impunidad, en el sentido de que aquí se puede hacer cualquier cosa.

“La gente habla de valores, los valores son de la sociedad. En un lugar que hay tanta corrupción, ¿cuál es el valor entonces? A la  gente se le paga por ser deshonesta.  En ese contexto de la cuestión social, todo el mundo tiene valores, pero las cosas se han ido modificando a nivel de lo que es válido y lo que no lo es”.

García Toro describió que hay personas que no se han dado cuenta de que la mejor forma de solucionar las cosas es dialogando, y en su lugar recurren a la venganza, a silenciar a las personas, a pagar para que las maten, como si las personas tuviesen precio. “Eso hiere el valor de la dignidad del ser humano”. En el momento en que hay una noción de la normalización de la violencia, la gente acepta la sucesión de actos de conductas violentas como cualquier otra cosa. Ante el sentido de indignación, lo que hace  la gente es que se encierra y, desde una perspectiva política, para el Estado, es mejor tener a la gente encerrada que participando y en movimiento, pidiendo que se haga justicia.

“Es un círculo vicioso, ¿el acceso a una buena educación, el acceso a una vivienda adecuada, cuál es el impacto de la pandemia y la crisis que ha habido sobre la alimentación básica en este país? Es una violencia de origen estructural.  Los políticos no le prestan atención a ese concepto porque la gente no sabe leer de dónde viene la violencia, pero los políticos no la ven porque la gente no se pregunta por qué  es que yo estoy en esta situación de pobreza.  Esta violencia estructural que se mueve alrededor de todo lo que nos rodea proviene desde las estructuras del Estado y de las estructuras de la élites políticas económicas”, manifestó García Toro.

La inexactitud de las estadísticas del Gobierno

 Para el profesor de Sociología y exsecretario del Departamento de Educación (DE), César Rey Hernández, mirar el problema de la criminalidad y la violencia desde lo que dicen las estadísticas es irrelevante. Primero, porque las estadísticas aquí no son exactas debido a la manera en que se recogen.   No todos los crímenes, no todas las muertes se reportan, no todas los raptos o personas desaparecidas se reportan, no todos los asesinatos se esclarecen, ni siquiera se saben. Así que lo primero para ver la situación es cuestionar las estadísticas, apuntó.

“Creo que el país no tiene un retrato exacto, y eso es parte del problema”.  El doctor Rey Hernández rechazó la postura del Gobierno de considerar que el que haya 42 asesinatos menos que el año pasado en esta misma fecha sea un logro. Por el contrario, lo encuentra ridículo. “El hecho de que aquí cada 27 horas se suicida una persona —esos son los números que se reportan— debería ser motivo de alarma. En un fin de semana pueden morir 9 personas víctimas de asesinato. Creo que los homicidios en más de un 90 % son producto de la narcoeconomía”.

Narcoeconomía de adultos, oportunidad de jóvenes marginados

En sus estudios, este ha identificado que nada más en los puntos de drogas del país se generan más de $3 mil millones, lo que calificó de cifra alarmante. Observó que ese era el presupuesto que hace 10 años tenía el DE. Otro dato que ha identificado es que más del 80 % de los puntos de drogas tienen la intervención de menores de 18 años. A su juicio, la razón para esto es que “es mano de obra barata, un ejército de reserva que está ahí y está necesitado, y porque hay recursos legales que le favorecen a un menor que no tiene un adulto. Así que ese es el caldo de cultivo”.

En esa línea, reveló que más del 52 % de los menores de 18 años, según el Instituto de Desarrollo de la Juventud, viven bajo los niveles de pobreza. “Nosotros somos la jurisdicción más pobre de Estados Unidos, y esos son cálculos federales, para aquellos que piensan que ese es el cálculo adecuado. No es la pobreza de Haití, para que nadie vaya a llevar los ejemplos donde no corresponde. Es la falta de oportunidad, la falta de un sistema alimentario adecuado, es la falta de atención, falta de acceso a cultura, de acceso a un bienestar de calidad de vida, porque la pobreza tiene múltiples manifestaciones; no es vivir en la miseria, que es lo que la gente dice. Claro, no es la misma dimensión, pero en el estándar de vida de Puerto Rico, evidentemente, está ahí una población que está marginada”, manifestó el sociólogo.

Es ese escenario, añadió, lo que nos lleva a buscar piezas de información para encajar una cosa con la otra, como por ejemplo, el testimonio de jóvenes que le han dicho “yo prefiero vivir poco y bien, que mucho y mal”. “La narcoeconomía manipulada por adultos, no por niños ni por jóvenes, es un espacio de oportunidad económica ante una sociedad que vive de manera muy materialista”.

El doctor Rey Hernández fue crítico de que en Puerto Rico vivimos en virtud de la apariencia, en una sociedad consumista, que encima ha normalizado la violencia como una clave para el éxito. Trajo como ejemplo la violencia que se ve en el cine, el de una sociedad que exalta las armas como parte del   elemento indispensable para la sobrevivencia e, inclusive, de toda una filosofía de que tenemos que armarnos como parte de la sobrevivencia.

Conciencia gubernamental y educación

“Llevamos 20 años hablando de la incorporación de menores a la violencia en este país, eso es un hecho. Se ha legislado, creo que se ha tomado alguna acción, pero no se ha educado al respecto.  Creo que hace falta una conciencia ciudadana, una conciencia gubernamental, trabajar un currículo que alimente una codificación de esa violencia, y eso toma tiempo. No hay varitas mágicas, no es condena de muerte, no es cadena perpetua, no es el baño de los biombos azules de los que hablaba una vez un superintendente”.

El sociólogo y educador reparó en la necesidad de educar una sociedad pacífica y en que eso toma tiempo. La incorporación de las humanidades, la incorporación del deporte, las oportunidades a los jóvenes que se encuentran en desventaja. Su observación es que la mayoría de los jóvenes que  son víctimas de actitudes y violencia de adultos no tienen acceso a una cantidad de oportunidades que otros jóvenes en otras sociedades tienen.

“Eso no tiene nada más que ver con dinero, muchos de estos jóvenes no tienen ni padre ni madre que se preocupen por ellos. He visto jóvenes que en un momento dado sus padres estaban presos, o eran adictos, o tenían muchísimo dinero y no estaban pendiente a ellos”.

Regresando al punto de partida sobre la necesidad de repasar los protocolos de cómo se levantan las estadísticas, cómo se identifican los problemas, cómo es la relación entre las agencias, dijo que su experiencia en el Gobierno es que no había suficiente comunicación adecuada entre estas.

Cuestionado como exsecretario del DE sobre si había tenido la oportunidad de examinar el efecto del cierre de 800 escuelas sobre esta población, Rey Hernández afirmó que sin duda ha tenido un efecto. “Es una realidad que el cierre del 50 % —cuando me fui en el 2001 había 1,580 escuelas aproximadas, hoy hay más o menos 865— no solo cerró la escuela, sino cerró la comunidad, y esos jóvenes o se fueron de Puerto Rico o desertaron, o sencillamente estamos hablando de una población que fue olvidada. Eso tiene unos efectos. Los lanzas a la calle,  los lanzas al proceso tal vez más terrible desde el punto de vista de la falta de oportunidades: la marginalidad”.

Señaló, además, que  no cabe duda  que las reformas no planificadas, las reformas improvisadas,  las cuales  fueron aplicadas por cuadre de chequera, no por una motivación académica, educativa, filosófica, fueron hechas por una empresa de Estados Unidos que no tenía noción de lo que estaba haciendo. Hubo escuelas de excelencia que fueron cerradas y escuelas malas que fueron abiertas. Se mezclaron comunidades que no se toleraban entre sí, lo que provocó mayor violencia y mayor deserción. Estos señalamientos están en un estudio  hecho por el Observatorio de Educación de la Escuela Graduada de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Río Piedras.

“Eso evidencia una falta de planificación, de pensar la sociedad de una manera distinta.  Aquí se improvisa, aquí tiene más importancia Rosalía. Los políticos también practican la violencia y las posturas intransigentes y enajenantes de la mayoría de la población”, concluyó.

 

 

 

Ejército de Estados Unidos entrena pilotos ucranianos en Roosevelt Roads

 

El Ejército de Estados Unidos se propone utilizar nuevamente las facilidades de la antigua base naval militar Roosevelt Roads (RR), en esta ocasión  para entrenar a pilotos ucranianos.

Una fuente de credibilidad de CLARIDAD confirmó  que en una reunión con personas relacionadas a diversas tareas en la base el director ejecutivo de la Autoridad de Puertos de Puerto Rico (AP-PR) y de la Junta para el Redesarrollo de RR,  Joel Pizá Batiz, informó que se estaban preparando para habilitar un centro de entrenamiento para pilotos ucranianos. La reunión según nuestra fuente fue hace varias semanas.

El anuncio concuerda con declaraciones del asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, divulgadas el 21 de julio y recogida por medios noticiosos de Europa de que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos comenzarán «en cuestión de semanas» a entrenar a pilotos ucranianos en el manejo de aviones de combate modelo F-16.  (Leer más: https://www.europapress.es/internacional/noticia-eeuu-comenzara-entrenar-pilotos-ucranianos-manejo-16-cuestion-semanas-20230721223450.html).

La base naval de Roosevelt Roads  cerró sus operaciones militares en el 2004, un año después de la salida de la marina de la isla de Vieques, tras años de intensa lucha.

Un estudioso del Memorándum de Entendimiento firmado entre el Gobierno de Puerto Rico y la Marina de Guerra de EE UU explicó que en dicho acuerdo se estipula que Estados Unidos se reserva el derecho de reutilizar las facilidades de la base cuando lo entienda necesario/o pertinente. Tampoco tiene que pagar nada al gobierno de Puerto Rico por su uso.

La pista del aeropuerto de la antigua base es una de las mas extensa y ancha del Caribe, en la cual puede tirarse cualquier tipo de aeronave militar de EE UU.

CLARIDAD le cursó varias preguntas al director ejecutivo de la Autoridad de Puertos, Pizá Batiz, al cierre de esta edición no se había recibido respuesta.