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La bomba atómica como metáfora de la modernidad

 

 

Especial para En Rojo

La nueva película de Christopher Nolan Oppenheimer ha estallado en la pantalla grande logrando una ganancia estimada de 500 millones dólares en sus primeras semanas en cartelera, según CNN en español. Desde mi punto de vista esta película es una perfecta combinación de temática, actores y director. Este director que hemos asociado con la fantástica trilogía de Batman The Dark Night, ha logrado combinar la historia del científico y creador de la bomba atómica, J. Robert Oppenheimer, y los efectos especiales, o no tan especiales en este caso, relacionados a las películas del superhéroe. Es decir, que la película, vista desde un primer ángulo tiene una gran diversidad de elementos para captar la atención de un público heterogéneo. A su vez, y a diferencia de la gran mayoría de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial, que se enfocan en la guerra de poder (ya bien sea en el campo de batalla o en escritorios y despachos donde se decide la vida de las personas) o el holocausto judío; esta película mantiene viva la idea del holocausto planetario, es decir, de la posibilidad de extinción del mismo planeta a partir de la inmensa probabilidad de la reacción en cadena que podría acarrear la bomba como tal. Esta duda, y preocupación de Oppenheimer, de la potencial reacción en cadena, que se muestra en las primeras escenas de la película en la conversación entre Einstein y Oppenheimer, es la certeza que sentimos muchos viendo la película casi 80 años después de Hiroshima. Certeza cada vez más avasalladora que va más allá de las bombas atómicas porque en nuestros países se sigue impulsando la energía nuclear como una alternativa verde a los combustibles fósiles. No podemos ignorar que todavía seguimos escuchando debates en torno al uso de esta energía, que muchos políticos y científicos la siguen defendiendo como la única alternativa real para mantener el ritmo de vida que hemos creado. Incluso, hace apenas unos meses, llegó a las carteleras el documental Nuclear Now del aclamado director Oliver Stone.

Mientras veía la nueva película de Christopher Nolan recordé la novela del escritor mexicano Jorge Volpi En busca de Klingsor, que se enfoca en un tema similar: la carrera armamentística entre EE. UU y Alemania por lograr construir una bomba cuya capacidad de destrucción fuera inimaginable. Al igual que Oppenheimer, En Busca de Klingsor es una novela que rompe no sólo con la temática sobre la Segunda Guerra Mundial, ya que nos abre al mundo de la ciencia, durante un momento histórico en donde el curso de la historia de la humanidad estaba a punto de cambiar, sino también con una estructura que nos recuerda a libros científicos, relatos testimoniales y diálogos platónicos entre otros. En la novela, Jorge Volpi utiliza eventos históricos sobre la Segunda Guerra Mundial, muchos de ellos poco conocidos, que al enlazarlos con una serie de teorías científicas logra crear una novela de intriga y suspense. La constante incertidumbre presentada en la novela de Volpi no solo se percibe en los personajes sino también en las teorías científicas presentadas en el texto literario. De hecho, me recuerda a la incertidumbre presentada en la película de Nolan en torno a lo que podría pasar a la hora de probar la efectividad de la bomba; esa ínfima posibilidad, menor al 1%, de no poder controlar la reacción en cadena y destruir el planeta tierra por completo.

Por último, ambos textos nos presentan los debates científicos a partir de un acontecimiento histórico. Oppenheimer nos muestra los debates dentro de la comunidad científica, tanto en el campo de las ciencias como también sobre los cuestionamientos éticos del proyecto Manhattan. En particular cuando los nazis ya se han rendido y aun así el gobierno de EE. UU quiere seguir empujando la bomba atómica. En la novela de Volpi también se muestran diferentes discusiones científicas e incluso el texto se organiza a partir del modelo de los postulados científicos: comienza con leyes, que en el ámbito científico, son proposiciones científicas que afirman una relación constante entre dos o más variables; después pasa a corolarios que son proposiciones que no necesitan comprobarse, sino que se deducen fácilmente de lo antes demostrado y termina con las hipótesis que son proposiciones provisionales y exploratorias y, por tanto, su valor de veracidad o falsedad depende críticamente de las pruebas empíricas.  Es decir que vamos de verdades “confiables” a verdades menos “confiables”, elemento que nos recuerda a la trayectoria de pensamiento de Robert Oppenheimer en la película de Nolan. Otro elemento científico interesante de En busca de Klingsor es que poco a poco, tanto en la estructura como en las explicaciones del desarrollo científico, vamos conociendo sobre la historia de este desarrollo y las implicaciones históricas que tuvo el descubrimiento de la física cuántica.  Al principio la física newtoniana, modelo narrativo de la primera parte de la novela, postulaba que lo que se ve son los resultados fiables, por otro lado, la física cuántica pone en entredicho esta aseveración e indica que los resultados ya no son fiables porque varían.  Es decir, que ya no hay verdades absolutas.  Muy a tono con la época de Segunda Guerra Mundial y la posmodernidad.

Entre la incertidumbre de nuestra época en cuanto a lo que nos espera debido al calentamiento global y la certidumbre de que en cualquier momento una explosión atómica en cadena desaparecería del universo nuestro planeta, no cabe duda que urge seguir reevaluando la historia y las implicaciones de los acontecimientos históricos en un futuro al parecer no muy lejano.

 

 

Comunidades eclesiales de base y espiritualidad liberadora

 

Especial para En Rojo

 

Hace pocos días, del 18 al 22 de julio, se realizó en Rondonópolis, ciudad del oeste de Brasil, el XV Encuentro nacional de Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). El tema fue «Comunidades de Base, Iglesia en salida, en busca de vida plena para todos».

Las comunidades eclesiales de base surgieron en diversas regiones de Brasil, de América Latina y Caribe, en la década de 1960, como consecuencia del Concilio Vaticano II. Este Concilio enfatizó el carácter comunitario de la fe cristiana y el desafío de vincular la fe a la vida concreta, como testimonio de liberación y vida para todos.

Al proponer un camino de fe más centrado en el Evangelio, la Iglesia se hace lugar de comunión y de promoción de vida para todos. No sólo en el plano espiritual, sino en todas las dimensiones de la vida. Lamentablemente, el Cristianismo llegó al nuestro continente ligado a los imperios conquistadores. Hasta casi nuestros días, la jerarquía y el clero católicos parecían más ligados a las élites que a los pobres.

En la Iglesia Católica siempre han existido pequeñas comunidades que se reúnen en capillas en el interior y forman parte de parroquias. Las comunidades eclesiales de base son diferentes. No se reúnen solo para la catequesis y el culto. Asumen la misión de insertarse en el mundo social y político, como una nueva forma de ser Iglesia. El Papa Francisco propone hoy lo que llama «Iglesia en salida», es decir, una forma de vivir la fe abierta a los problemas del mundo y solidaria con las causas de los empobrecidos.

En 1975, algunos obispos y pastores brasileños que acompañaban a las comunidades propusieron un encuentro entre las iglesias (diócesis) que tenían Comunidades de Base (CEBs) para compartir experiencias y buscar caminos comunes. Así nació el I Encuentro Intereclesial en Vitória, ES.

En estos días, tuvimos el XV de esos encuentros. Contó con la participación de 1.500 personas, entre personas de base, agentes de pastoral, religiosos, sacerdotes y obispos. Entre los participantes, había un gran grupo de indígenas de todas las regiones del país, así como hermanos y hermanas negros y representantes de comunidades de otros países del continente.

Este encuentro fue una fuerte señal de resistencia por parte de la Iglesia, inserta en los caminos del pueblo empobrecido. Fue una fiesta en la cual se celebró la alegría de que el Cristianismo de Liberación está vivo. En Brasil, hay muchos grupos cristianos, empeñados en vivir la profecía del evangelio y el seguimiento de Jesús. Aun con el respeto que merecen las devociones medievales y barrocas, actualmente en boga en muchas parroquias católicas; devociones nacidas en una época en la cual el pueblo no tenía acceso al culto litúrgico de la Iglesia, las Ceb prefieren los círculos bíblicos y la lectura oral de la vida y de la Biblia. El mensaje final de los participantes de ese encuentro afirma:

«… Las CEBs, como una mujer embarazada, continúan generando lo nuevo, recreando caminos de la liberación, bajo el impulso del verbo salir, que funciona como hilo conductor de toda nuestra existencia. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, el camino del pueblo de Dios ha transcurrido bajo la inspiración del Espíritu Divino, propiciando un permanente salir. Del vientre de la mujer al vientre de la Pachamama, salimos siempre en busca de la vida plena. Eso nos invita a cuidar. Cuidar para que no perdamos el entusiasmo, para que no banalicemos la misión, para que las comunidades tengan siempre el corazón ardiente por la Palabra y los pies firmes en el camino de los pobres. Cuidar los grupos de reflexión bíblica como semillas de nuevas comunidades y mantener la memoria martirial y profética. Cuidar de las estructuras de comunión y participación, garantizar el protagonismo de las mujeres y jóvenes, la vida plena de los pueblos originarios, la alianza y asociación con los movimientos populares, la fuerza de la sinodalidad que hay en la comunidad y los procesos de formación permanente. Y en todo, ¡valorizar la fuerza de los pobres y no dejar que nos roben las comunidades!».

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

 

Crucigrama- Carmiña Navia Velasco

Especial para En Rojo

Horizontales

2. _____ Navia Velasco; escritora, poeta, profesora y feminista colombiana. Premio Extraordinario de Ensayo Casa de las Américas 2004 por «Guerras y paz en Colombia. Las mujeres escriben».

10. Antepasados de una persona.

11. Amanecer de _____ alondras; (2014) poemario de Navia.

12. Elevé la bandera en el asta.

13. Símbolo químico del indio.

15. _____ mujer: protagonista en la narrativa colombiana; (1992) libro de Navia.

17. Noveno.

19. Poemas del _____; (1994) libro de Navia.

20. Sentí temor.

23. Carmiña _____ Velasco; autora de «La narrativa femenina en Colombia», «Caminos de lucha y esperanza», «Poemas del otoño» y «Poetas latinoamericanas».

24. Amarré.

26. En Puerto Rico, fiesta que se celebra al concluir la recolección del café.

27. Corredores _____; (2019) poemario de Navia.

30. _____ Kahlo; pintora mexicana.

32. Verja.

35. Callejear.

38. Dios griego del viento.

39. Las calles _____. Antología poética; (2010) libro de Navia.

44. Impar.

45. Mario Benedetti, _____ aproximación crítica; (1984) ensayo de Navia.

46. Enfermedad aguda intestinal.

48. Dicho especialmente de algunas frutas, como la pera y la manzana: muy gustosas y delicadas.

49. Decimocuarta letra del alfabeto griego, la x del latino.

50. Interjección.

52. La _____ y el lenguaje religioso; (1995) libro de Navia.

53. 5 de _____ de 1948; nacimiento de Navia.

Verticales

1. La narrativa _____ en Colombia; (2006) libro de Navia.

2. _____; ciudad natal de Navia.

3. Abanico.

4. Zumaque, arbusto de la familia de las anacardiáceas.

5. Acusativo o dativo de pronombre.

6. Río del Asia central.

7. Panecillo elaborado con harina, huevos, manteca, azúcar y vino o anís.

8. Limpia.

9. Guerras y paz en Colombia. Las mujeres _____; libro de Navia, premio Casa de las Américas.

14. _____ latinoamericanas: una antología crítica; (2009) libro de Navia.

16. Carmiña Navia _____; autora de «Las calles amarillas», «La poesía y el lenguaje religioso», «Corredores urbanos», «Instantes en fuga» y «El fulgor misterioso».

18. Refrigerador.

21. Instrumento musical de cuerda parecido a la bandurria.

22. Fundamento o apoyo principal de algo.

24. Tipo de sangre.

25. La niebla camina _____ la ciudad; (1975) poemario de Navia.

28. Dios del sol egipcio.

29. Lengua provenzal.

30. Instantes en _____; (2017) poemario de Navia.

31. Natural de Irán, pl.

33. Del verbo resaltar.

34. Símbolo químico del aluminio.

36. Señor, abrev.

37. _____ fulgor misterioso; (2003) poemario de Navia.

40. Una de las siete magnitudes físicas fundamentales del Sistema Internacional de Unidades.

41. Unir o agregar algo a otra cosa con dependencia de ella.

42. Caminos de _____ y esperanza; (1977) poemario de Navia.

43. _____ Lydia Vega; escritora puertorriqueña.

47. Escuché.

48. En ajedrez, símbolo del enroque corto.

51. Conjunción latina que significa ‘y’.

Manual de los libros peligrosos

 

Especial para En Rojo

 

Escribo estas líneas sobre la publicación de: El jefe. Populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898, por la doctora Nieve de Los Ángeles Vázquez. La crítica no se ha hecho esperar, maravillados por lo que expone la autora o consternados por lo que declara. En sus páginas, la autora expone lo que es el populismo. Esto me lleva a reflexionar en el populismo como una estrategia peligrosa para el desarrollo de las sociedades coherentes y de los gobiernos humanitarios, si es que existen.

Me quedaré cerca del peligro, para hablarles, no de los populismos peligrosos, sino de los libros peligrosos. El pasado 26 de marzo, Luce López Baralt publicó, en el periódico El nuevo día, una columna titulada “Del Cardenal Cisneros a Ron de Santis”[i]. En esta, repasa las quemas de libros recordadas en la historia, como la del Cardenal Cisneros en la Plaza de Granada, « en la que ordenó “depurar” el cristianismo español de todo vestigio cultural árabe ». También menciona la quema de libros en el Berlín de 1933, « con la que los nazis quisieron “depurar” la cultura alemana de “contaminantes” extraños y formular una cultura nacional aria “químicamente pura” ». Todo esto lleva a la ya retirada catedrática a reflexionar sobre la Florida estadounidense de Ron de Santis y su afán por censurarlo todo, como las obras renacentistas clásicas (no se puede mostrar el David de Miguel Ángel a los estudiantes porque eso es pornografía) o los libros que se expresen sobre los problemas raciales, la comunidad LGBTTQIA+ o personas latinas ilustres como el pelotero Roberto Clemente o la jueza Sonia Sotomayor.

Entonces, me pregunto que hace que un libro sea peligroso. ¿Qué componentes debe tener para que pase de ser un libro tenue, aceptado, vox populi a uno temido y hasta candidato para la quema? Debo aclarar que la quema no es solo la física, también es su silenciamiento, que no se mencione, que se promueva que no se lea, que se le critique en el vacío y quizá la más infortuita de todas las estrategias: que no se debata.

En el Puerto Rico del presente, un libro es peligroso si no tiene líneas partidistas. Si un texto pertenece a una corriente de pensamiento clara, es fácil categorizarlo y encajonar a quienes lo leen. Somos expertos en generalizar. No estoy diciendo que sea malo publicar un libro con una ideología marcada, pero aquellos que no la tienen causan suspicacia y temor.

¿Qué sucede cuándo nos llega a las manos un libro en el que no existen héroes? ¿En el que la voz narrativa no se casa con nadie? ¿Cómo decir algo del texto? Lo primero es cuestionar que no hay línea partidista o al revés decir que el texto es una “campaña publicitaria de corte político”. El texto en cuestión, El jefe, no tiene héroes, no los busque, que no están. Esto me parece: refrescante. Necesitamos acercarnos a la historia y a los seres humanos que marcaron esos eventos sin apologías y sin repetir los discursos que por años se repiten ad nauseam.

La segunda característica de un libro peligroso es que deconstruya mitos. Un mito puede definirse como “parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas”[ii]. En Puerto Rico, gracias al “jefe” y a sus herederos políticos, llevamos un siglo aprendiendo (y si no cuestionamos la educación, creyendo) que los eventos sucedieron de una forma determinada y no hay que cuestionar quienes son los padres de la patria o sus acciones. Por ejemplo, debemos tomar como verdad que LUIS MUÑOZ RIVERA estuvo encarcelado 42 veces porque así él lo dijo en sus periódicos (sin evaluar cuáles fueron las duraciones o las condiciones de esos encierros); es nuestro Jorge Washington autóctono, del patio, orgánico, el que nunca dijo una mentira.

El libro que presentamos hoy deconstruye los mitos alrededor de la figura de Luis Muñoz Rivera, del año 1898 y del comienzo de nuestra deuda pública apabullante. Para lograr deconstruir mitos, la doctora Vázquez hace un análisis fenomenal sobre cómo la verdadera joya de la corona tras la diplomacia del dólar y la guerra hispanoamericana fue P.R. y no Cuba, como otros han propuesto. Puerto Rico, según los argumentos presentados en el libro, fue el territorio más importante por la seguridad que representó para el dinero estadounidenses y sus inversionistas.

La tercera característica para que un libro sea peligroso es que otorgue responsabilidades. Una de las grandes aportaciones en este libro es el concepto de la “responsabilidad criolla” que se propone, durante el fatídico mes de julio de 1898. En esta crónica casi diaria, vemos como son muchas las partes responsables de la invasión norteamericana, a través del puerto de Guánica. Por ejemplo, cuando Nelson Miles estaba en las cercanías del puerto sureño, los miembros de la Cámara Insular estaban reunidos para determinar el subsidio de un tren en Mayagüez. Los líderes de los que dependía el país no cumplieron con sus funciones cómo se debía. La marina de guerra entró y tomó el poder del archipiélago, pero existe una responsabilidad criolla de los hombres electos y nombrados en representación del estado, que no actuaron según sus deberes. Esto puede resultar muy peligroso para un país con tantas carreteras y escuelas que honran la memoria de personas que se vendieron al mejor postor. En la guerra de la supervivencia, escogieron sus alcancías personales antes que las del erario.

Dentro de las características de peligrosidad de un libro, la última que expondré es la siguiente: el libro necesita mostrar cómo se toma por el pelo al lector, a través de fuentes primarias y numerosas. Basta con estudiar la bibliografía de la autora para contabilizar más de un centenar de periódicos utilizados.

Decía Borges que en el hoy están los ayeres. Puede resultar hasta violento que encontremos en un libro sobre 1898 como se manipula la opinión pública en el 2023. A través de las repetidas fuentes primarias que la historiadora analiza sobre los artículos publicados en los periódicos satélites que pertenecían a Luis Muñoz Rivera podemos ver como se disemina la noticia y se convierte en un discurso dominante. Hecho que hoy ocurre a través de las plataformas y las redes sociales, sobre todo cuando algún escándalo les alegra el día a los analistas radiales. Este libro examina la prosa periodística de Luis Muñoz Rivera no como discurso narrativo de identidad nacional que apela al corazón del pueblo homogéneo, idealizado e irreal, sino que desenmascara como la repetición de artículos parcializados negaron información al país, en los albores del 25 de julio de 1898. ¿Cómo logra la autora que nos acerquemos a esta obra que ya causa ataques al miocardio a algunas personas? Me complace presentarles el manual del libro peligroso.

El primer paso para desarrollar un libro peligroso es construir un gran narrador. Dice Mario Cancel[iii] que el historiador es un narrador y la condición de narrador histórico ofrece una diversidad de posibilidades. Ante nosotros tenemos el caso de una narradora en la primera persona individual. Entiéndase, la narradora histórica habla por su voz propia y se hace cargo de todos sus juicios. En el proceso, ofrece sus impresiones sobre un momento tan complejo como el de julio de 1898.

Esta narradora es irónica y en muchas ocasiones cómicas. No niego que me reí mucho leyendo aseveraciones como: “Al final, Emma Sickel tenía razón. Brooke siempre estuvo muy lejos de ser una maravilla. Era más bien miope y mentalmente incapaz de anticipar cualquier evento. Quizás por eso se llevó tan bien con Luis Muñoz Rivera” (El jefe, 385).

Lo cierto es que tenemos una voz narrativa cómoda, llena de confianza. Esto solo se logra después de más de seis años de investigación y haber convivido con todos estos personajes, en tantas de sus columnas, biografías apologéticas y contratos para amigos del alma. Hasta nos emocionamos cuando se declara en el capítulo sexto: “¡Por fin, el 21 de julio de 1898, cuatro días antes de la invasión y luego de tanto esfuerzo, Luis Muñoz Rivera podía llamarse Primer Ministro!” (El jefe).

El estilo de la doctora Vázquez es refrescante, lleno de conclusiones satíricas, a la usanza de El Momio, periódico satírico de la época. En lo personal, subrayo el uso de guiones largos para insertar pensamientos interesantes o datos sorpresivos.

La autora/ narradora nos lleva como Peter Pan a la tierra del Nunca Jamás, entiéndase a la España en la que Luis Muñoz Rivera creyó dominar a los políticos españoles, como Sagasta; a las entrevistas que concedió a medios estadounidenses o a sus falsas renuncias irrevocables como cordero inocente, sacrificado por el bien de la Patria. Por motivos de tiempo, solo puedo mencionar ese viaje fenomenal en el que nos lleva la autora a los EE. UU. del hierro, los ferrocarriles y los grandes apellidos como JP Morgan y Rockefeller.

El segundo paso del manual de los libros peligrosos es ofrecer varios libros en uno. Hasta ahora he ido tejiendo la peligrosidad de un primer libro: la revisión tardía pero valiente de una figura canónica por imposición propia que es Luis Muñoz Rivera. Pero aparte del populismo del jíbaro de Barranquitas, tenemos una historia económica que hubiese ayudado a Jaime Dietz en su análisis del P.R. de la primera mitad del siglo XX. Por ejemplo, hoy sabemos que lo económico determina lo político. La historia de P.R. no fuera la misma si el el Metropolitan Club de Teodoro Roosevelt, y los juanes, John Pierpont Morgan y John D. Rockefeller, no se hubiesen juntado. Tampoco Aguirre sería lo mismo, sin las conexiones de otro juan: John Dandridge Luce y su vínculo con su cuñado, el senador Henry Cabot Lodge, quien lo conectó con el presidente William McKinley. Este a su vez le autorizó presidir el primer banco privado que sirvió como agente fiscal del gobierno, DeFord & Co., en el Puerto Rico invadido y ocupado de 1898.

Como tercer punto del manual encontramos el gesto importante de revisar la historia. Este texto es una crónica de la invasión. Vamos día por día, comparando lo que se publicaba en periódicos de Ohio, Chicago, Boston y Nueva York. Lo astuto, sagaz e importante del texto es que comparte las noticias de los rotarios estadounidenses con lo que se publicada en la Gaceta, El imparcial, La democracia y demás periódicos del patio. Hace más de un centenar de años nos mirábamos el ombligo y todavía lo hacemos. Vivimos en la negación de entender al mundo ancho y ajeno que nos rodea. Este texto peligroso nos demuestra como cada acción que toma la metrópoli nos afecta.

El cuarto y último punto, por hoy, es presentar la información de forma novedosa, con infografías que permiten al lector asimilar la información de forma activa. Por ejemplo, analice con detenimiento la imagen de José De Diego, en el noveno capítulo. ¿Al trabajar como abogado de tantos inversionistas, debemos revisar la interpretación tan trillada ya de su poema “En la brecha”?

Ya esbozados los puntos sobre qué hace a un libro peligroso y cuáles son los elementos que lo componen, me resta comentarles sobre el tipo de historia que aquí se presenta.

Esta es una historia económica, que nos muestra el proceso de la moneda bimetálica y cómo fuimos caudal de explotación para los inversionistas extranjeros. ¿Cabe preguntarnos hasta cuándo aguantaremos ese dictamen? ¿Tendrá fin este paraíso fiscal en el que respiramos sin beneficios?

También estamos ante una historia adjudicativa. La doctora Vázquez no titubea en asignar responsabilidades a quienes así lo merecen. Si usted busca una historia que mida el espíritu de una época, como sus propios promotores afirman, una historia “wheather channel”, este no es su libro.

Uno de los grandes valores que tiene este libro es adjudicar responsabilidades e ir de frente. El jefe ha encontrado su denunciante: este libro que plantea de forma clara, documentada y sin fanatismos, como la historia puertorriqueña no debe basarse en héroes canónicos, que en realidad jugaron a venderse al mejor postor. Lejos de apologías, este texto es una denuncia de la inacción o del beneficio personal.

Este libro que no era lo que estaba pensado, sí apareció en el destino. Nuestra homenajeada comenzó con la intención de escribir un trabajo sobre la ley Foraker. En el trayecto se topó con el populista: Luis Muñoz Rivera. Ahora nos presenta un texto que ha emocionado a sus fanáticos y a sus detractores.

Este no es un libro de líneas partidistas como sus ya esperados críticos andan publicando. Sin embargo, es un libro que nos muestra los cimientos de la historia política del país. Cimientos bien entroncados en nuestra zapata colonial. Mencionaré dos ejemplos del libro que bien se pudieran identificar como hechos del 2023. Mientras Nelson Miles tocaba las puertas de Guánica, en la Cámara Insular se discutía la subvención de un tren en Mayagüez (con conexiones a sus delegados) y la construcción de un magnánimo edificio para las cámaras insulares (hoy en día: el Capitolio).

Estamos ante un libro que explica la raíz de los problemas políticos y gubernamentales del presente. Por lo tanto, este libro peligroso nos engaña, pues al concluirlo nos quedamos con el sabor amargo de que no hemos logrado cambiar el paradigma del populismo que nos consume.

Por último, un libro es peligroso cuando hace referencia e incorpora libros peligrosos que fueron quemados, censurados y sus autores encarcelados, cómo lo fue “El momio”. Agradezco a la autora el homenaje que hizo al incorporar citas del que debe ser reconocido como crítico y periodista importante: Juan Vergüenza. Termino con una frase de Borges, que la autora lleva por lema: La historia es la trampa secreta en la que estamos hechos.

Los invito a repensar y deconstruir nuestros mitos a través de una lectura crítica de: El jefe.

 

[i] López Baralt, Luce. (2023, March 27). Opinión: Del Cardenal Cisneros A Ron DeSantis. El Nuevo Día. Retrieved April 20, 2023, from https://www.elnuevodia.com/opinion/con-acento-propio/del-cardenal-cisneros-a-ron-desantis/
[ii] Cervantes, C. V. (2014, September 2). Diferencia entre ‘mitos’ y ‘leyendas’. CVC. Foros. Retrieved April 20, 2023, from https://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vcodigo=46284
[iii] Cancel, M. (2015, September 10). Historia y narración: El narrador histórico. Historiografía: La Invención de la Memoria. Retrieved April 20, 2023, from https://mariocancel.wordpress.com/2009/08/09/historia-narracion-narrador-historico/#:~:text=El%20historiador%20es%20un%20narrador,desde%20la%20primera%20persona%20colectiva.

40 años de Papo Impala está quita’o

Teófilo Torres. Fotos Alina Luciano/Claridad

 

En Rojo

El monólogo, que se ha presentado en escuelas, cárceles y centros culturales, regresa al Centro de Bellas Artes para celebrar cuatro décadas “ininterrumpidas” de comedia

«Con el tumba’o que traen los guapos al caminar» Fotos: Alina Luciano

Con el “tumbao” que tienen los guapos al caminar, una boina y una camisa desabotonada, Teófilo Torres dará vida, como siempre, a uno de sus personajes más notorios. Se trata de Papo Impala, un cocolo acongojado por el vicio, apresado por la pobreza y reinventado por su ánimo picaresco. En 1983, Torres encarnó al salsero por primera vez en el Centro de Bellas Artes en Santurce, a donde regresará el próximo domingo, 20 de agosto a las 4:00 p.m. para celebrar la longevidad de la obra, basada en el libro de Juan Antonio Ramos.

“Considero que se le está dando el destaque que amerita porque es uno de los monólogos que más tiempo lleva presentándose, probablemente, en toda América”, afirmó Torres, mientras acentuó la importancia de sus otros trabajos para descubrirse a sí mismo, como Amigos de la locura, Umpierre y El maestro. “En el caso de Papo Impala, me ofrece la oportunidad          —desde el punto de vista de un ‘tecato’ marginado, rechazado— de profundizar en la propia condición humana”, agregó el actor.

Por igual, Torres mencionó que, aunque pervive el “esqueleto principal” de la obra de Ramos en la narración, mantiene a Papo “al día” con referencias sociales actualizadas y giros idiomáticos. Este reafirmó el carácter urbano de Papo Impala y cómo esa picardía ensayada hizo hincapié en la representación del “buscón” en el teatro.

Asimismo, Torres mencionó que, aunque las causas de una adicción inciden con complejos matices, el vicio de Papo se manifiesta de diversas formas: “Estas adicciones van desde el consumo desmedido a ideas religiosas que supuestamente salvan. También, al uso de pastillas inapropiadamente”, añadió. No obstante, advirtió que todos estos temas se trabajan en el texto subyacente de la obra.

La esencia “echapalantista” de Papo

Papo Impala no se coge pena. Viviendo dentro de sus diferentes condiciones, no renuncia a la perseverancia picaresca que nutre sus cuentos y alienta sus filosofías. “Esta característica que tiene el pícaro y buscón, que proviene del Lazarillo de Tormes, es de un personaje que no sermonea. No promueve ningún tipo de estilo de vida. Se siente en el hoyo, pero quiere salir de dónde está. Echa pa’ lante como sea”, describió Torres.

«Torres disfruta de un momento de su vida en el que practica, diariamente, labores semiagrícolas»

Llevar a Papo al extranjero es como compartir un atisbo de nuestra cultura. La salsa, la jocosidad y el festejo sinfín del salsero resiliente gusta mucho en Latinoamérica, según el actor. “Entre el público que más disfruta a Papo Impala son los hermanos latinoamericanos. Sienten que nuestro español queda muy bien representado a través de Papo Impala”.

No obstante, Teófilo Torres admitió que, siendo un personaje entrañable para el actor y las audiencias, encuentra que el exadicto está inmerso en un “machismo profundo” del que el actor se quiere deshacer.

Fuera del personaje, Torres disfruta de un momento de su vida en el que practica, diariamente, labores semiagrícolas. “Todos los días le dedico horas a los animales; comprarles comida, cortar la grama, supliendo sus necesidades básicas”, concluyó el actor.

Como bala de cañón o rifle carabina, Papo va pa’ encima en agosto, con sus 40 años narrando su poco fructífera hazaña desintoxicante.