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Vuelve el Festival de la Pana

Rosalina Abreu Gonzalez.Foto suministrada

 

Especial para CLARIDAD

El Festival de la Pana, una de los eventos comunitarios más relevantes y consistentes del País, celebrará su 41 edición durante los días 4, 5 y 6 de septiembre 2026 en la Loma de la Niña Mariana de Humacao. Dicho Festival , que ha alcanzado una dimensión nacional,  contará con un amplio repertorio de presentaciones culturales y  artistas regionales y nacionales;  exposiciones y actividades para público diverso, destacándose, la tradicional    oferta  culinaria confeccionadas con la Pana.

El  evento cultural, es   coordinado por la Asociación Recreativa y Educativa del Barrio Mariana de Humacao, Inc.  desde 1985. En el evento participan diversas  organizaciones de la Región Este, incluyendo instituciones educativas y  familias. Este año se le dedica a la líder comunitaria  Rosalina Abreu González . Abreu  fue maestra y bibliotecaria, y es una las fundadoras de ARECMA. Desde los 15 años ha sido ha sido una destacada líder comunitaria, de proyección local, regional y  nacional. Su gestión activista y comunitaria trasciende la comunidad, continuó en el aula, añadiendo sindicatos como la Federación de Maestros de PR y organizaciones patrióticas,  entre las que destaca el Partido Socialista Puertorriqueño y a quien agradece su formación política.

Reconoce además las aportaciones de proyectos comunitarios provenientes del gobierno como la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO)  en  los años cincuenta. Señaló que valora lo aprendido de otros esfuerzos entre los que mencionó las aportaciones de Casa Pueblo.

Recalcó  en  la necesidad de la autogestión comunitaria, como hizo la comunidad de Mariana al desarrollar la iniciativa de un acueducto comunitario;  enfatizando en el trabajo de ARECMA con la creación de programas dirigidos por las familias e instituciones de la localidad, como la Iglesia y sus  líderes religiosos.

De otra parte, aprecia que ARECMA constituya  uno de los mejores ejemplos de solidaridad y gestión comunitaria regional en diferentes planos y dimensiones, a saber, luchas por  la defensa del derecho al agua, contra la instalación de antenas y la contaminación ambiental, por la desmilitarización y la PAZ de Vieques, la defensa del territorio boricua, su cultura  y la participación democrática de las comunidades en los asuntos y decisiones que le conciernen.

La fortaleza de ARECMA reside en el ejercicio de su  autonomía, capacidad de autogestión  y participación por   por casi cuarenta años. ARECMA  hecho aportaciones a la comunidad y al país en momentos de crisis como huracanes y terremotos, cerrando filas con organizaciones  comunitarias  y sectores trabajadores de todo el Archipiélago puertorriqueño.

Destacó la importancia del esfuerzo comunitario con la niñez y la juventud, donde se construye  sentido de pertenencia, el esfuerzo colectivo y la participación, y  se logran  grandes cambios con la comunidad.   Añadió  que el trabajo de ARECMA se extiende por diversos sectores de Humacao, incluyendo Tejas, Jagueyes, Candeleros, y que éstos participan en una Junta de Gobierno  y mediante asambleas comunitarias.

“ Es trabajando unidos, como hemos trascendido los problemas del agua que se llevaba la Marina, (Agua para Todos) , los efectos de los huracanes desde Georges y las exigencias al Municipio.  Para todo este trabajo, hacemos investigaciones, nos vinculamos con otras organizaciones fuera de Humacao, (como Casa Pueblo),  incluyendo llegar a acuerdos de apoyo con Universidades, fideicomisos y otros esfuerzos organizativos.

 

 

¿Por qué NO a Esencia? 

Marcha contra el proyecto Esencia.Foto suministrada
El pasado domingo, 19 de agosto, miles de puertorriqueños y puertorriqueñas llegaron hasta el pueblo de Cabo Rojo, en el suroeste de Puerto Rico, para protestar contra  la proyectada construcción del mega proyecto turístico Esencia, cuyo perfil masivo e invasivo amenaza con devorar 2,000 cuerdas de terrenos de alto valor ecológico en dicha región de Puerto Rico para hacer realidad la «visión» de sus proponentes, dos firmas de inversión extranjeras que pretenden transformar el perfil único de la  costa caborrojeña en un «disneyland» tropical para millonarios y billonarios, de esos que andan por el mundo aburridos y buscando su próximo parque de diversiones.
Dos semanas antes, el 6 de agosto, la revista de negocios Forbes, en su sección de viajes y estilos de vida, había plasmado con lujo de detalles la llamada » visión» de los  proponentes del Proyecto Esencia- Reuben Brothers y Three Rules Capital. En una expansiva y muy reveladora entrevista,  Forbes permitió al principal oficial ejecutivo de Three Miles Capital, William Bennett, abundar sobre la magnitud y «bondades» del proyectado mega- resort.
Como Bennett seguramente sabe que las noticias sobre la creciente inestabilidad de la infraestructura eléctrica y de aguas en Puerto Rico han recorrido el mundo, insistió en reafirmarle a Forbes que «construiremos una comunidad energéticamente autosuficiente , impulsada enteramente por energía renovable del sol como fuente principal». De hecho, el titular de Forbes resalta la supuesta independencia energética de que disfrutará Esencia.
Sobre el recurso de agua, el cuento de Bennett es de fantasía: el agua de beber saldrá de un acuífero en el subsuelo, y para regar los campos de golf, las áreas verdes y otros usos, se captará el agua de la lluvia y se le dará un tratamiento especial a las aguas usadas.
El proyecto Esencia es un elefante blanco. Según el propio Bennett, contaría con quinientas habitaciones y suites en Mandarin Oriental, Aman y Rosewood Hotel, los tres hoteles de lujo del complejo. También se construirían 1,200 unidades residenciales, con precios de venta entre $3 y $20 millones. Habría una escuela bilingue, de preescolar hasta grado 12, un centro médico y de bienestar abierto 24 horas, una finca orgánica, un aeropuerto privado, club de playa, club de tenis y deportes de raqueta, centro ecuestre, y dos campos de golf de campeonatos. Los huéspedes y residentes tendrían disponibles también un espacio de 20 millas de senderos que conectan con 33 áreas de humedales y mangles, y  áreas expandidas de hábitats de pájaros y otras especies.
Para que no se cuestione su «objetividad» el periodista de Forbes hace una muy ligera mención de la coalición Defiende a Cabo Rojo y la  masiva oposición que se ha ido cuajando entre amplios sectores del pueblo de Puerto Rico a este proyecto, cuya construcción haría un daño irreparable a los terrenos que conectan la Reserva de Boquerón, el Bosque Seco y las Salinas de Cabo Rojo, área que el propio Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (US Fish and Wildlife Service, en inglés) ha clasificado como Categoría 1, o de valor natural irreemplazable. Proyecto Esencia se  propone construir en esa franja casi virgen de suelo costero especial y protegido.
Mirar a Cabo Rojo y su reserva de terrenos costeros de alto valor ecológico desde la perspectiva del proponente de Three Rules Capital y la Revista Forbes es solo ver el lado del inversionismo rapaz y descarnado que sólo persigue su propio interés. Una vez hecho el daño, ¿ quién responde y ofrece reparación y justicia por la depredación de nuestros recursos y el desplazamiento de nuestras comunidades y población? ¿ quién garantiza que se materializarán los 17 mil empleos que, según los proponentes, se crearían con este proyecto? ¿ quién le responderá a Puerto Rico y a Cabo Rojo si después del despojo todo se hace sal y agua? Reuben Brothers y Three Rules Capital no serán quienes respondan y mucho menos los cabilderos y contratistas, ni los funcionarios públicos y privados  corruptos que están detrás de la aprobación a la trágala de este proyecto. En Puerto Rico, los ejemplos abundan de proyectos promovidos con bombos y platillos que fracasan, y  luego del daño, han terminado convertidos en  escombros.
Cabo Rojo y su vecindad merecen mucho más que incertidumbre. Mega proyectos de lujo que los excluyen y casas de millones de dólares no son opción ni oportunidad para una población de la cual el 38 por ciento  vive bajo el nivel de pobreza y cuyo ingreso familiar promedio no rebasa los $35, 000 al año. Pretender continuar construyendo enclaves exclusivos en Puerto Rico para millonarios extranjeros y locales, a cambio de que se les dé carta blanca para apropiarse de nuestras costas y recursos naturales no es una ruta de desarrollo que beneficie a nuestro pueblo de ninguna manera. Esencia es un proyecto que crea un país de embuste dentro de un país en quiebra, y que amenaza con destruir ecosistemas costeros, generar escorrentías  y agravar el problema del acceso a los recursos de agua de la población del suroeste. Por todas esas razones y muchas más, no debe permitirse su construcción ni ahora ni nunca.

De aquí no nos vamos

Foto suminstrada

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

¡Nos sacan del país, boricua lucha ahora o te vas a arrepentir!

Una vez más el pueblo se unió en una contundente manifestación para expresar-exponer su rechazo a la pretendida construcción del megaproyecto Esencia en las costas de Cabo Rojo.

Bajo un fuerte sol y una temperatura que sobrepasaba los 100 grados, miles marcharon desde la intercepción  de la carretera 100 con la 308 hacia el pueblo de Cabo Rojo. La manifestación, que inició su recorrido poco después de las dos de la tarde, fue convocada por la Coalición Defiende Cabo Rojo y contó con el apoyo de otras organizaciones comunitarias, ambientales, sindicales y cooperativistas, entre otras.

¡Esencia no va! fue la consigna que dominó durante el recorrido, el cual  tuvo cuatro estaciones antes de llegar frente a la plaza de recreo Ramón Emeterio Betances. En cada una de las paradas, diferentes voces denunciaron diversos aspectos del proyecto, como los impactos ambientales, económicos y sociales que implica el proyecto, tanto para el pueblo de Cabo Rojo, como para el resto de Puerto Rico.

¡Dile sí a la vida, no a la destrucción!

En esos términos se expresó el obispo de la Diócesis de Mayagüez, Angel Luis Ríos Matos, presente en la marcha. A preguntas de CLARIDAD antes de la salida de la marcha, el obispo declaró que como puertorriqueño, como puertorriqueñista, como cristiano católico bautizado y  como pastor de la Iglesia estaba presente defendiendo lo que en las últimas décadas la Iglesia ha aplicado: el término de Casa común de todos los seres humanos.

“Estamos aquí para defender la casa común del mundo y la casa común de los puertorriqueños. El respeto a la naturaleza que Dios nos dio es parte esencial de la doctrina cristiana, y es mi deber como pastor denunciar hoy todo aquello que vaya en contra del estado natural de las cosas.  La Iglesia respeta y tiene como base de sus acciones el derecho natural y el derecho divino. Defender la tierra puertorriqueña que Dios nos regaló, porque la entendemos como la casa común que Dios le dio a los puertorriqueños. Hay que defender lo que al pueblo le pertenece: las playas, los ríos, las montañas, los bosques, todo aquello que como regalo de Dios se llame naturaleza. Honrar a Dios es respetar la naturaleza. Defender lo que al pueblo le pertenece es mi deber”.

¡Esencia no va, que no va, que no va…!

En la primera parada frente a la Escuela Severo Colberg Ramírez, entre los que se dirigieron al público estuvieron la economista Alejandra Castrodad y el planificador Raúl Santiago Bartolomei.

Castrodad catalogó de engaño el decir que Cabo Rojo tiene una baja población y que eso sea un problema que hay que atender y solucionar, en lugar de reconocer que eso se debe a las extensas áreas protegidas que son patrimonio de Puerto Rico y la humanidad. Señaló que hay que confrontar el modelo económico que con distintos nombres nos niega participar en nuestra economía y ha precarizado la existencia al punto de hacer casi imposible la permanencia en nuestro país.

La economista resaltó que con los $500 millones en exenciones  contributivas que el Gobierno le ha otorgado al proyecto Esencia se podrían financiar todas las escuelas públicas de Cabo Rojo por 22 años.

En tono enfático, Castrodad aseguró que el propósito del modelo del proyecto es “borrarnos a como dé lugar para que otros puedan apropiarse de nuestro país más allá del papel, para que lo puedan habitar sin la inconveniencia de lidiar con nosotros. Es un modelo apartheid chic. No es un modelo ni de gentrificación, es un proyecto  de asentamiento colonial. Esta es la obra  maestra de políticos inversionistas trabajando incansablemente por un Cabo Rojo sin caborojeños y por un Puerto Rico en que deje de existir la ciudadanía puertorriqueña.  Por nuestro derecho a permanecer es que declaramos Esencia no va”.

¡Violencia, violencia, eso es Esencia!

 Por su parte, Santiago Bartolomei abordó la situación de la vivienda en Cabo Rojo. Indicó que Cabo Rojo lleva arrastrando problemas de vivienda desde hace muchos años. Más de la mitad de la población tiene un contrato de alquiler en el que gasta casi una tercera parte de su ingreso en renta.  Estas  familias que pagan hipoteca, casi 1/3  parte de estas, gastan más del 30 % de su ingreso en costos del hogar. Esto quiere decir que, ahora mismo, en Cabo Rojo hay más de tres mil familias que son susceptibles de ser desplazadas, ya sea a través de desahucios o ejecuciones de hipotecas  si enfrentan cualquier adversidad económica en sus vidas, como lo puede ser un aumento en renta o la pérdida de empleo.

En ese contexto, el planificador apuntó que el proyecto Esencia no resuelve ninguno de esos problemas, sino que, al revés, los empeora.  “Un desarrollo de lujo como Esencia, inevitablemente, llevará a un aumento en el precio de la vivienda, dejando a las familias mencionadas altamente susceptibles de ser desplazadas”.

Además advirtió que gracias a los casi $500 millones en exenciones contributivos otorgadas al proyecto, el Gobierno municipal de Cabo Rojo sería incapaz de enfrentar el reto de desplazamiento porque no recibirá recaudos provenientes de Esencia.

Santiago Bartolomei rechazó la alegación de los proponentes del proyecto, del Gobierno de Puerto Rico y el Gobierno municipal de Cabo Rojo de que la construcción de vivienda turística proveniente del proyecto Esencia tendría un efecto abrumadoramente positivo en términos económicos. Calificó estas alegaciones de promesa hueca. Indicó que Cabo Rojo es en la actualidad  el municipio con más viviendas turísticas en Puerto Rico, después de San Juan.

Una vez más, se denunció que, de construirse Esencia, no hay que especular mucho sobre el futuro de Cabo Rojo. “Basta con mirar el apartheid social y económico que viven comunidades en Dorado, con sus Dorados Beach y Dorado Plantation; Río Grande con su Coco Beach y Bahía Beach, y Humacao, con su Palmas del Mar. Los residentes de estos enclaves turísticos gozan de la atención y prioridad pública en momentos de mejorar la infraestructura y proveer servicios esenciales, mientras que a las comunidades pobres adyacentes les toca abandono, negligencia y destierro”, manifestó.

¡De Cabo Rojo a Palestina esta lucha es por la vida! 

En una próxima parada, la coordinadora de Apoyo Eco Psicosocial de la organización Amigos del Mar, Venecia Butler Pérez, apuntó que el proyecto Esencia y el apoyo del gobierno es un ejemplo del sistema capitalista colonial en que vive Puerto Rico. Reclamó que no se puede hablar de  costas y playas sin hablar de la gente de las comunidades costeras, las cuales son las más vulnerables al cambio climático, como el alza en los niveles del mar. Resaltó que la administración actual liderada por la gobernadora, Jenniffer González, tiene como propósito desregular las protecciones ambientales que tenemos, lo que nos pondría en mayor riesgo ante el cambio  climático.

¡Fuera Esencia… el pueblo se queda!

Llegada a la plaza del prócer Ramon Emeterio Betances, entre los que se dirigieron al público estuvo el profesor de arqueología Reniel Rodríguez Ramos. Este indicó que Cabo Rojo es el pueblo con la mayor densidad de sitios arqueológicos de todo Puerto Rico.

De acuerdo con el profesor del recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico (UPR), hasta el  presente, Cabo Rojo es el municipio donde más se ha logrado identificar restos humanos con más de cuatro mil años de antigüedad, así como el pedernal, que es el tipo de roca más ampliamente circulada en Puerto Rico y las Antillas Menores. Expuso que la vasta presencia de nuestros ancestros ha quedado claramente evidenciada en los predios costeros en que se pretende invertir en el proyecto y que en los trabajos de campo y archivo que se han hecho hasta el presente se han identificado más de 160 contextos arqueológicos, incluyendo más de 180 yacimientos indígenas y decenas del contexto del periodo colonial, los cuales representan miles de años de presencia humana en dicha  zona.

Fotos: Candida Cotto

Denunció que los desarrolladores están utilizando la estrategia de segmentar el proyecto para evitar que se apliquen las regulaciones  federales en la evaluación del desarrollo propuesto porque la aplicación de la regulación federal implicaría exigir estudios adicionales en los predios a impactar, lo que a su vez implica la identificación de recursos arqueológicos adicionales.

“Pretender sepultar bajo residencias exclusivas y campos de golf en un territorio con semejante profundidad histórica es un acto de mezquindad que no se puede permitir, ya que esto supondría borrar de nuestra conciencia colectiva los cimientos de nuestra historia para complacer intereses económicos  ajenos a las necesidades de nuestra gente”, expresó.

Y en esa línea de defensa de nuestros ancestros, el Movimiento de Pueblos Originarios de Boriquén denunció que el proyecto Esencia  promueve la destrucción territorial, lo que violenta los artículos 8 y 26 de la declaración de la ONU sobre los derecho s de los pueblos indígenas originarios, al despojar y deformar de manera radical territorios ancestrales, borrando el patrimonio arqueológico. Incluso, la ley de Puerto Rico 112 de 1988 ignora y contradice el mandato de la propia constitución del ELA, que en su artículo 6 sección 19 reconoce el derecho del pueblo a la protección y conservación de los recursos naturales como bienes públicos.

Bárbara Abadía Rexach, en calidad  de aliada  fajardeña y caridura, reclamó que su pueblo está igual de  amenazado por la construcción del megaproyecto Moncayo.  Presente como mujer negra puertorriqueña ve en el mal llamado proyecto Esencia una amenaza a la historia e identidad afropuertorriqueña.

Expuso que aunque los censos digan otra cosa, Puerto Rico es una sociedad racializada como no blanca ante los ojos del mundo y del Congreso de EE. UU. Puerto Rico no es un país de personas blancas,  “somos un archipiélago de afrodescendientes. Los y las puertorriqueños  tampoco somos gente privilegiada que puede darse el lujo de enfrentar la vida que propone Esencia, una vida para unos pocos a costa de las vidas y supervivencia de todo un pueblo y sus recursos más preciados. Esa es la vida que propone Esencia. En suma, que borra la historia de Ramón Emeterio Betances, de María Civico y toda las caras negras lindas de Cabo Rojo y de Puerto Rico”.

¡Esencia no va grita el pueblo!

 

 

Puerto Rico en la brecha

 

Especial para Claridad

En estos días he vuelto al poema La brecha de José de Diego. No por nostalgia literaria, sino porque su fuerza moral parece escrita para este momento histórico. Puerto Rico vive en la brecha: acorralado, cansado, golpeado por la incompetencia y la corrupción, pero todavía con la capacidad —y el deber— de embestir.

De Diego advierte que, ante la tormenta, no se puede “balar como el cordero triste”, sino rugir como la fiera. Y ese rugido se siente hoy en cada comunidad sin agua, en cada hogar sin luz, en cada familia que vive con miedo al próximo apagón, al próximo fraude, al próximo atropello gubernamental.

La crisis que vivimos no es casualidad. No es mala suerte. No es “un sistema viejo”. Como dijo recientemente Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny: “La crisis no es casualidad; es una estrategia para sacarnos del país, para hacer de nuestra isla un Puerto Rico sin puertorriqueños.”

Esa frase, tan simple y tan brutal, resume lo que muchos llevan años denunciando: el deterioro de los servicios esenciales no es un accidente, sino una forma de desplazamiento. Un país sin agua y sin luz es un país empujado al límite, obligado a irse, a rendirse, a callar. Pero Puerto Rico no es un país que calla. Es un país que resiste, ya lo ha demostrado antes.

La falta de agua y de electricidad —convertidas en rutina, en castigo, en humillación— son actos criminales contra un pueblo que paga por servicios que no recibe. Y mientras la gente carga con cisternas, plantas eléctricas y facturas infladas, aparece el intento de fraude de cinco mil millones de dólares: un golpe directo al futuro energético del país, un robo que buscaba atrasar aún más un proyecto que ya camina con muletas.

Ese fraude no es solo un número. Es un precipicio. Es la confirmación de que algunos ven a Puerto Rico como una presa indefensa, lista para ser desgarrada y explotada, no como una tierra que merece consideración, protección y respeto.

Y en medio de esta crisis, la gobernadora Jenniffer González decide celebrar una fiesta de recaudación de fondos disfrazada de cumpleaños, rodeada de una fuerza de choque que solo aparece para repartir palos cuando el pueblo —con todo derecho— se tira a la calle a protestar. Esa imagen es una bofetada al país: mientras la gente vive en la oscuridad, la gobernadora baila bajo luces que nunca se apagan. Mientras el pueblo carga cubos de agua, ella brinda con donantes protegida por escudos y macanas.

Es una falta de respeto. Es una provocación. Es una declaración de prioridades: recaudar dinero primero, servir al país después… si acaso.

La crisis energética, la crisis de infraestructura, la crisis de gobernanza y la crisis de confianza no son fenómenos aislados. Son parte de un mismo proyecto: un Puerto Rico administrado para unos pocos, sostenido por la precariedad de muchos. Un país donde la austeridad se impone al pueblo, pero nunca a los que gobiernan. Un país donde la incompetencia se premia con contratos, donde la corrupción se normaliza, donde la empatía se extingue.

Por eso el poema de De Diego resuena hoy con una fuerza casi profética. Él no pide mansedumbre. No pide paciencia. No pide resignación. Exige lo contrario:

“Haz como el toro acorralado: ¡muge! O como el toro que no muge: ¡embiste!”

Puerto Rico está acorralado, sí. Pero no vencido. Está cansado, sí. Pero no derrotado. Está herido, sí. Pero no silenciado.

El país tiene derecho —y obligación— de reverdecer como el árbol seco, de latir como el germen enterrado, de crecer como el río con la lluvia. Tiene derecho a reclamar, denunciar, organizarse, vigilar, exigir. Tiene derecho a embestir con la fuerza de su memoria, su dignidad y su derecho a vivir sin miedo.

La corrupción es una estructura. La incompetencia es una práctica. La falta de empatía es una decisión. Y ante decisiones que hieren, el pueblo tiene que responder con decisiones que defienden.

Puerto Rico no puede seguir esperando milagros de quienes han demostrado incapacidad. No puede seguir aceptando apagones como destino. No puede seguir normalizando la precariedad. No puede seguir permitiendo que la crisis sea utilizada como herramienta de desplazamiento.

Estamos en la brecha. Pero en la brecha también se despierta la fuerza. La misma fuerza que De Diego vio en el toro acorralado. La misma fuerza que hoy reclama Benito Ocasio. La misma fuerza que vive en cada puertorriqueño que se niega a abandonar su país.

Y cuando un pueblo decide embestir, no hay fuerza de choque que pueda detenerlo.

 

Elijo el hijo

 

Amado Martínez Lebrón

Cuando nací,
ya habían pisoteado la Luna.
Las quebradas estaban desnudas.
Soy del tiempo de guerrillas.

Cuando supe que era pobre pegué al Ché
en la pared donde tuve un Ferrari
arrancado de una revista del dentista.

Pero pudo ser Pancho Villa.
Sobreviví la Guerra Fría.
Como tú,
vi morir
a huracanes homicidas.

Recuerdo el rugir de un terremoto
y la soledad de una pandemia.
Nos dejaron en herencia la diabetes,
y la enfermedad de las arterias.

He visto a cientos de doncellas
al filo de volcanes.
Lava y lava no es lo mismo,
vi erupciones de Balcanes.

Para tu bisabuela,
Muñoz
multiplicaba panes.

Cuando yo crecía
la televisión cerraba de noche
y abría al otro día,
iba y volvía con himnos.

Se hizo viral, sin Internet,
el Drakar Noir,
el punto G y el agua de la Virgen
del pozo.

He visto envejecer a Madonna,
vi morir a Maradona.
He sentido el gozo.
Mi alcancía se la llevó un Populoso.

Tengo horas de vuelo
sobre los bancos duros de iglesia y
colecciones de galletas de Florindas.
Fui el Chavo, hoy soy Ron Damón.

Crecí con jarras de Tang y latas de salchichas.
Viví a la velocidad del “dial-up”,
tuve juguetes de plomo,
cogí jalones de patillas.

Bajo amenazas de inviernos nucleares,
pensando en celdas,
lloraba cada agosto,
hoy por ti soy río.

Hijo del síndrome de Calvin Klein,
el pitufo vanidoso.
Jamón del sándwich
entre roqueros y cocolos.

Criado por enmascarados
en calzoncillos,
a puños de hierro.
Víctima de los espejos.

He perseguido manifiestos
y varitas de hadas.
He perdido el alma
en madrigueras.

Vi caer un muro en Alemania
pero se alzaron veinte en Dorado.
vi el turismo en Galilea.
Vi nacer a los Simpson.

Testifico del imperio,
yo lo veo,
en este asalto consentido,
van persiguiendo a Galileos,
han dejado el canto extinto.

A mí nadie me lo dijo.
Puedo ver el comején
escalando por el tronco
buscando las ramas muertas.

Cuando uno mengua,
ve todo decaer.
Cuando uno se está muriendo,
en cada esquina ve el final del mundo.

No me hagas caso,
para ti la cosa va al revés.
En mis ruinas vas creciendo.

Yo llamaba a un número para las tandas del cine,
vi morir a las operadoras de largas distancias
a los mapas que nunca doblé
y al Mtv que vi nacer.

Leía periódicos impresos,
mandaba cartas con sellos y
me recetaban agua maravilla
para liberarme del estrés
que me causaba el cerro.

Por mí no te pongas triste,
que yo he bailado en el cemento
hasta llegar a la varilla.
Soy testigo de
cómo el mapa se le achica a Palestina
y de mi incapacidad para detenerlo.

Pienso,
que si se muere un dios Allá,
que se me muera un simio aquí
no requiere un testamento.

Soy de la era de los platos desechables,
de las rejas y candados.
De los huecos en el ozono y las basuras espaciales.
Hijo agradecido de supositorios y vacunas.

Fruto turbio de rupturas.
Engendro de plásticos, hidrocarburos
y divorcios.
He sobrevivido más de diez Apocalipsis.

Yo podría dar la fe del tiempo
llenando todo con elipsis,
o contando cuántas veces cae un edificio,
pero verte llegar a los catorce
como por efecto de un elixir,
es el marcapasos que yo elijo.