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Iglesias que viven del estado

 

CLARIDAD

Noticia de Semana Santa: A “Misión Cristiana Fuente de Agua Viva, Inc.”, organizada según la Ley de Corporaciones vigente, le asignaron $32.5 millones para la construcción de un templo religioso. El dinero proviene del fondo aprobado por el Congreso de Estados para la reconstrucción de Puerto Rico luego del huracán María de 2017, que controla el gobierno federal por conducto de la agencia para la atención de desastres conocida como FEMA. El anuncio lo hizo muy complacido el gobernador Pedro Pierluisi acompañado de Otoniel Font, identificado como “pastor”, de legisladores del PNP y del exgobernador del PPD Alejandro García Padilla. Durante la ceremonia, Font dijo que fue García Padilla quien le informó de la disponibilidad de fondos. Aun cuando la fuente del dinero es federal, todo indica que el liderato puertorriqueño del bipartidismo tradicional, representado allí por sus principales dirigentes, promovieron la asignación del dinero o, al menos, están muy contentos con ello.

La noticia levanta muchos interrogantes, al menos tres: ¿Por qué esa corporación cualifica para que le den dinero público? ¿Por qué se le asigna a la iglesia de Font y no a las otras que han sido afectadas por huracanes y terremotos? ¿Puede una entidad religiosa recibir dinero del Estado a pesar de que supuestamente existe separación entre ellos?

Otoniel Font no creó la entidad que ahora regentea más como dueño que como “pastor”, sino que la heredó de su padre quien también se proclamaba pastor y reverendo. Aunque se organiza como corporación sin fines de lucro realmente es un conglomerado muy lucrativo que incluye iglesia, escuela y otros negocios. Anteriormente también operó una llamada “torre de oración”, que realmente era una operación inmobiliaria, y hasta un parque de atracciones llamado “Museo de la Biblia”. Muchos de esos negocios quebraron hace varios años y en el proceso quedó expuesto el control de la familia Font y el afán de lucro.

Sin embargo, esa mezcla entre operación religiosa y comercial no es extraña ni en Estados Unidos ni en Puerto Rico. No es ni será el primer caso de un negocio disfrazado de iglesia que logra fondos federales bajo FEMA. Además, si algo ha sabido cultivar la familia Font, desde que operaban el emporio que hasta incluía una emisora de televisión, son las relaciones con los centros de poder, tanto en lo económico como en lo político. Esas vinculaciones facilitan que obtenga dinero público aun cuando a todas luces es un negocio privado.

Esa cercanía al poder también explica el favoritismo tanto de federales como de coloniales. Millares de boricuas sigue esperando por la reconstrucción de sus hogares sin que vean avances. Lo mismo sucede con otros grupos y entidades religiosos. En el área sur del país, donde tras los destrozos del huracán María llegaron los de los terremotos, muchas iglesias siguen operando bajo carpas. Obviamente tienen más necesidad que la que opera la familia Font, pero carecen del poder político de esta. La mano de FEMA no llega a ellos.

Finalmente llegamos a la tercera interrogante de las planteadas antes, la supuesta separación entre iglesia y estado. La república que nació en América del Norte a finales del siglo XVIII fue pionera de muchas maneras en un mundo que solo conocía de imperios y monarquías absolutas. Aun cuando a diferencia de las repúblicas latinoamericanas que nacieron unas décadas después mantuvo por casi un siglo el oprobioso sistema esclavista, adoptó de sus inicios formas de gobierno que representaron importantes avances para la humanidad.

Uno de esos desarrollos fue el principio que Thomas Jefferson llamó “separación de iglesia y estado”, aunque el texto constitucional de donde surge no emplea tales palabras. El texto en cuestión está al comienzo de la Primera Enmienda incorporada a la Constitución en 1791, que expresamente impide la aprobación alguna ley para el establecimiento de una religión o prohibiendo la libertad de culto. (“Congress shall make no law respecting an establishment of religion or prohibiting the free exercise thereof”.) Cuando ese principio se incorporó a la constitución estadounidense, aunque ya hacía dos años que en la Francia revolucionaria no sólo se habían separado iglesia y estado, sino que se habían confiscado los bienes de la iglesia católica para ayudar a financiar el nuevo orden, en el resto del mundo lo común era la existencia de una “religión oficial”.

Esa separación que Jefferson proclamó nunca ha sido total, pero se mantuvo con sus altas y sus bajas por dos siglos principalmente debido a oportunas decisiones del Tribunal Supremo. Últimamente, sin embargo, como muchas otras cosas el principio ha cedido en la medida en que el movimiento evangélico ha ido controlando el Partido Republicano. Bajo la presidencia del segundo de los Bush, las llamadas “organizaciones con base de fe” tuvieron un representante en Casa Blanca y bajo Donald Trump el avance fue mucho más marcado. Fue precisamente este último el que creó reglamentación para que las entidades religiosas accedan a los fondos que administra FEMA. También fue Trump el que logró que el Tribunal Supremo esté bajo el control de la extrema derecha. Nadie debe sorprenderse si en un futuro cercano aquella separación que Jefferson aplaudió en 1802 comience a desaparecer gracias a decisiones del actual tribunal trumpista.

Claro está, oportunistas como Font no tienen que esperar por esa futura intervención del Supremo estadounidense contra la separación de iglesia y Estado. Con la reglamentación que hay ahora les es suficiente gracias a su cercanía al poder de la colonia. En 2017 Ricardo Rosselló y Julia Keleher le regalaron un edificio para que ampliara su negocio educativo y ahora FEMA le regala $32.5 millones mientras en el resto del país siguen los toldos azules.

Solicitan el retiro del reglamento para Juntas comunitarias

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La Oficina para el Desarrollo Socioeconómico y Comunitario de Puerto Rico (ODSEC)  solicitó el retiro del Reglamento 9427 (Reglamento para el establecimiento de Juntas Comunitarias) del Departamento de Estado, por la presión de grupos comunitarios que presentaron un recurso ante el Tribunal de Apelaciones, dio a conocer la organización Firmes, Unidos y Resilientes con la Abogacía (FURIA).

El retiro del reglamento, que se supone tenga el propósito de que las comunidades identificadas por la ODSEC como comunidades especiales tengan una junta comunitaria, se produjo luego de que siete líderes comunitarios impugnaran un reglamento presentado por esa agencia el pasado año. La  organizadora comunitaria de FURIA, Nilmarie Díaz Ramos, narró a CLARIDAD que la ODSEC publicó el reglamento en el que le dejaban saber a las comunidades que “estamos haciendo este reglamento para decirle a ustedes como se debería establecer sus juntas comunitarias (sic)”.

La organizadora comunitaria aclaró que los procesos administrativos, según la ley de procedimientos administrativos  uniformes, tienen que cumplir con unas garantías procesales para que la ciudadanía que se va a ver afectada pueda participar en unas vistas públicas o someter comentarios escritos, proceso que no se dio con el reglamento presentado por la ODESC.

ODESC tampoco anunció el reglamento de una forma efectiva; por ejemplo, lo publicó en su página de internet, partiendo de la premisa de que todas las comunidades tienen acceso a internet y obviando que muchos de los residentes son adultos mayores, de quienes no se puede presumir que tienen acceso a computadoras, internet o dominio de ellas.  Además, el enlace para acceder al reglamento no estaba disponible.

La agencia  tampoco avisó sobre la presentación del reglamento, lo que es un requisito de ley, y de que las comunidades tenían derecho a solicitar vistas orales. Según denunció, la  licenciada  Thais  Reyes Serrano, directora de la oficina, dijo que la ley le permitía decir que no había que celebrar vistas públicas, y, en efecto, no las celebraron. Luego de que el liderato comunitario logró que se celebrara una vista pública en la Comisión para el Desarrollo para Iniciativas Comunitarias, que preside el senador Vargas Vidot,  la ODESC accedió a celebrar una vista pública en Ponce para todas las  comunidades.

A  finales del pasado mes de  febrero, las comunidades se enteraron de que la ODESC anunció un    segundo reglamento, sin dejar saber que el primer reglamento había sido retirado. Nuevamente, estas volvieron a solicitar vistas públicas y participación. Antes de esto, RIFA había sometido una revisión judicial para impugnar el primer reglamento, y no fue hasta finales de marzo que el Tribunal declaró no ha lugar la petición porque la  ODESC había retirado el reglamento, decisión que una vez más no se le informó a las comunidades.

En entrevista por separado, la líder comunitaria Carmen Villanueva afirmó que el reglamento redactado por la Oficina de Comunidades Especiales pretendía organizar y controlar quiénes, cómo y cuándo se organiza la comunidad. “Eso no es lo que dice la Constitución del país”, advirtió. El reglamento establecía cuánto tiempo podía alguien ocupar un puesto y que  la Oficina tenía que estar presente para validar o no a la persona. “Cosas que no han podido estar en las comunidades en los procesos difíciles, luego de los huracanes”. Además, que a las que están organizadas les están requiriendo muchas cosas “para poder establecer controles sobre ellas”, denunció.

Villanueva narró que durante estos dos años el plan de trabajo de la oficina no ha estado disponible y que hay 746 comunidades identificadas como comunidades especiales. “Hay que preguntarse en cuántas de las comunidades  han estado presente. Otra cosa es cómo es que la Oficina amplía sus parámetros, si precisamente lo que queremos es que el país comience a arreglar cosas”. Sin embargo, esta reconoció que la ODESC no puede cubrir el universo entero, es decir todas las comunidades.

Villanueva, quien también es miembro del Comité Asesor, el cual es  parte de la Ley de Comunidades Especiales, denunció que dicho comité  no se ha constituido: “Se supone que haya 4 líderes seleccionados por parte de las comunidades, y eso no se ha dado, así que están en incumplimiento de su propia ley. A ese consejo es que la Oficina tiene que darle sus recomendaciones de a quiénes escoge como comunidad especial con los criterios específicos que dispone la ley  de las comunidades especiales”.

Por otra parte, el líder comunitario Jorge Oyola, quien preside la  Alianza de Líderes Comunitarios, organización que surgió a raíz de la creación de la Oficina de Comunidades Especiales y del intento del entonces alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill, de expropiar 14 comunidades especiales, lamentó la situación y dio su versión de lo ocurrido con el reglamento. Expuso que lo que se presentó  fue un borrador de reglamento que en un principio entendía que había que darle más discusión. Para ello se creó una comisión de líderes comunitarios, “para escudriñarlo y corregirlo, porque la ley de Comunidades Especiales lo que tiene son lineamientos y no tiene reglamento. Eso fue importante en el caso de Guaynabo, porque los abogados del municipio pudieron reclamar que no había reglamento”.

Oyola defendió que un grupo de líderes comunitarios cogieron  el borrador y “lo viramos al revés, y entregamos un borrador con los cambios que entendíamos que había que hacerle. Se entregó, los abogados de la oficina lo reciben y lo dejan íntegro, tal y como los líderes lo presentamos. El trabajo de nosotros como líderes comunitarios, cuando uno lo mira, hace sentido para organizar a las comunidades que no están organizadas y ratificar las que están organizadas. En ningún momento el reglamento habla de que van a desautorizar a las organizaciones que ya están establecidas”, aclaró.

Oyola señaló que el dilema que hay es que el 80 % de las 746 comunidades no están organizadas y que la idea del reglamento es organizarlas para que tengan ese poder. Alertó de que los municipios están creando juntas paralelas, que le llaman comité de barrios, para prostituir las organizaciones. Admitió que al principio vio el reglamento con recelo, pero luego de todo el proceso del caso de Guaynabo, que a la larga  ganaron el caso de expropiación en el Tribunal Supremo, entiende que el reglamento sí hace falta.

El líder de la comunidad Los Filtros defendió el trabajo del grupo, que escudriñó el reglamento describió: “Siete líderes comunitarios, que son gente seria, lo viramos al revés y lo entregamos. En este, lo que están pidiendo es que se discuta. Estuvimos 4 meses esperando respuesta, solo 10 personas llamaron. No sé lo que se busca, no sé lo que se quiere, pero de que hace falta el reglamento, hace falta, con lo vulnerable que están las comunidades al no estar organizadas, por lo que viene el municipio y les pone una junta paralela”, afirmó.

Para destacar la importancia de la organización comunitaria fuera de líneas partidistas, Oyola aseguró que los enemigos más grandes  que tuvieron las comunidades con la creación de la Oficina de Comunidades Especiales, hoy la ODESC, fueron  las dos organizaciones de alcalde que “querían  el dinero del  fideicomisario, pero no la organización de líderes comunitarios”. A esos efectos, comparó que cuando gobernaba Sila María Calderón, la oficina tenía $14 millones asignados. Actualmente, solo tiene son $2.3 millones, que son prácticamente para gastos operacionales.

 

 

 

 

 

 

Duras críticas en todo el planeta a las políticas del FMI-Banco Mundial

 

Por David Brooks

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) comenzarán sus reuniones semianuales en Washington hoy rodeados de críticas de casi todos los sectores, desde naciones en desarrollo, líderes internacionales y hasta algunos de sus países miembros más poderosos por su lentitud en reformar sus políticas y prácticas para abordar el cambio climático de manera efectiva y el fracaso de sus estrategias de desarrollo.

En enero, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, condenó el “sistema financiero global moralmente en bancarrota… Diseñado para beneficiar a los ricos y los poderosos”.

El Plan de Implementación Sharm el-Sheikh emitido en la conclusión de la cumbre sobre cambio climático COP27, en Egipto, en noviembre, llamó por “una transformación rápida e integral del sistema financiero internacional y sus estructuras y procesos”.

La primera ministra Mia Motley, de Barbados, quien se ha convertido en una de las voceras internacionales más destacadas en llamar a una acción urgente sobre las implicaciones del cambio climático, declaró en noviembre que el mundo tiene que cambiar “el sistema financiero que… nos está obstaculizando en ser arquitectos y artesanos de nuestro propio destino, en lugar de sencillamente permanecer a la espera de la caridad de otros en el norte global”.

A la vez, el liderazgo político electo en años recientes en algunas de las principales naciones de América Latina cuestiona directamente el modelo de desarrollo que ha sido promovido históricamente por estas dos instituciones multilaterales.

Estas presiones a favor de un cambio en el sistema sostenido por estas dos instituciones multilaterales están obligando a que algunos de los contribuyentes más grandes de estas entidades abracen el llamado a un giro dramático. Después del COP27, Francia aceptó ser anfitrión de una conferencia en junio llamada Cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Global, a la cual ya confirmaron su asistencia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y Mia Motley.

Alemania ya se ha sumado a los llamados por “reformas fundamentales” en el BM. En febrero, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, afirmó que el modelo multilateral actual es “insuficiente para abordar el momento”.

La revista The Economist describió al FMI como una institución que padece una “crisis de identidad”, y declaró que el Fondo “está paralizado porque es una institución multilateral que aspira a representar a todo el mundo, y al mismo tiempo es un club controlado por Estados Unidos y sus aliados occidentales”.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, al hablar en un foro la semana pasada en Washington, rechazó que su institución esté paralizada. “Nuestros miembros hablan con sus acciones, y 96 de ellos votaron ingresar al FMI en sólo estos últimos años… Desde que comenzó de guerra en Ucrania, hemos tenido 40 nuevos programas (acuerdos de crédito)”, afirmó. El hecho de que países continúan solicitando préstamos del FMI es, indicó, un voto de confianza en el sistema.

El BM, el cual tiene un papel diferente al FMI, ha respondido a las críticas elaborando lo que llama “un mapa de camino evolucionario” que será presentado a los gobernadores de la institución esta semana.

El mapa reconoce que “el sistema de desarrollo global permanece extremamente insuficiente para mitigar estas crisis y asegurar un desarrollo sostenible, inclusivo y resiliente. Un esfuerzo de mayor escala y financiamiento se necesitará por parte de todas las fuentes, domésticas e internacionales, tanto del sector público como del privado”.

Agrega que “el grupo del BM tiene que evolucionar en respuesta a la confluencia sin precedente de crisis globales que han volcado el progreso en desarrollo y amenaza a la gente y al planeta”.

Pero gran parte del debate público en Washington se ha enfocado en los retos de corto plazo. Un 60% de los países de ingresos bajos están en apuros por deuda o enfrentando alta vulnerabilidad de deuda con una cuarta parte de economías emergentes calificadas como en “alto riesgo”.

Este mes el FMI proyectó que el crecimiento global será de menos de 3% durante los próximos cinco años, un nivel que la directora gerente Georgieva reconoce hará más difícil la reducción de pobreza, sanar las heridas económicas de la pandemia y mejorar la vida del planeta.

Críticos señalan que se necesita elevar dramáticamente los montos de dinero disponible y cambiar el paradigma de desarrollo de estas dos instituciones.

En sus comentarios la semana pasada, Georgieva reconoció que algunos calculan que se requiere hasta un billón de dólares anuales en financiamiento para apoyar una transición internacional a la energía renovable. El BM calcula que se requieren 2.4 billones anuales para que países en desarrollo puedan abordar el cambio climático, conflictos y pandemias entre 2023 y 2030. La cifra del COP27 es aún más alta, concluyendo que se requiere inversiones de por lo menos 4 a 6 billones de dólares anuales para una economía de bajo carbón.

Aunque el FMI y el BM han logrado ofrecer miles de millones más a países en desarrollo tanto para reducción de pobreza como con el fin de abordar retos estructurales relacionados al cambio climático en años recientes, los números no llegan ni cerca de la cifra de un billón de dólares anuales que supuestamente se necesitan.

Un problema, comenta Niranjali Amerzasinghe, directora ejecutiva de ActionAid USA, es que el marco de políticas suele estar en conflicto con los objetivos de desarrollo y clima. “Lo que encontramos, desde que se adoptó el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, es que más de la mitad de los países que asesora el FMI han ampliado su infraestructura de combustibles fósiles para manejar sus balanzas de pagos”, algunos a través de nuevos préstamos, comentó en entrevista con La Jornada. Agregó que esos países después corren el riesgo de que esa infraestructura pierda valor ante competencia de productores de energía limpia y además se quedan con la nueva deuda.

“Hay una brecha amplia entre la necesidad de reforma y los cambios graduales que ocurrirán en 2023. No tenemos tiempo para que esto tome 20 años”, comenta Kevin P. Gallagher, profesor de políticas de desarrollo global en la Universidad de Boston. En entrevista con La Jornada, Gallagher dice que el mundo en desarrollo tiene que examinar de manera crítica no sólo los proyectos que apoya el BM, sino todo el esquema de política detrás de ellos.

Una pregunta en el aire al encontrarse los ministros de finanzas del mundo en las reuniones del FMI y el BM es si los representantes de los países más impactados por las consecuencias del cambio climático y antiguos modelos de desarrollo tendrán la voluntad política para insistir en cambios de gran escala. Para países pequeños y hasta algunos medianos es peligroso confrontar de manera individual a estas poderosas instituciones que regulan el sistema financiero global, y por lo tanto para lograr un cambio tendrán que actuar de manera colectiva.

Reproducido de www.cubadebate.cu

 

 

Le ponen punto final a la oficina de la Procuradora de la Mujer

Amarylis Pagán

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

“Si no es capaz de levantar pasiones, tampoco va a ser capaz de cumplir sus funciones”.

Así pronosticó la directora ejecutiva de la Coordinadora Paz para la Mujer, licenciada Amarilis Pagán, será la ejecutoria de la mujer que ocupe la dirección de la Oficina de la Procuradora de la Mujer (OPM) si es que el gobernador, Pedro Pierluisi, logra encontrar una candidata “que no levante pasiones”, y que el Senado acceda a confirmar.

La expresión pública del gobernador de que “buscará a una que no levante pasiones”, que puede describirse como de ignorancia y de falta de respeto, se produjo luego de que retirara el nombramiento de su nominada, Vilmarie Rivera Sierra, ante el hecho evidente de que el Senado no confirmaría esa nominación.

En entrevista, Pagán considera que todo el proceso de vistas públicas a que fue sometida Rivera Sierra y el retiro de su nominación refleja la importancia que le dan el gobernador, la Legislatura, el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD) a esta oficina, así como su actitud en cuanto a lo que es el tema de la mujer. “En todo este proceso de evaluación de la nominada y las expresiones que se han hecho posteriormente lo que ha ocurrido es que se han ido cayendo las máscaras, tanto del PNP como del PPD. Es muy fácil decir que les interesa el tema de las mujeres porque quieren el voto de las mujeres; pero cuando vamos a los asuntos esenciales, que son los que le garantizan a las mujeres de este país sus derechos humanos, ahí no quieren actuar, ni siquiera quieren hacerlo de frente”.

La licenciada Pagán resaltó que los senadores de ambos partidos hicieron todo lo posible para no tener que llegar al momento de la votación sobre el nombramiento, incluido el presidente del Senado, quien estaba exhortando a que la misma Rivera Sierra retirara su nombramiento. “No es lo mismo decir en voz bajita no la vamos a confirmar porque cree en la perspectiva de género, no es lo mismo decirlo bajito, que pararse en unas vistas del Senado”, denunció.

A la interrogante de qué mensaje se le envía a las mujeres que militan o votan por esos partidos, la reconocida feminista, explicó que en el PNP todavía no logran encontrar una candidata a senadora o representante que pueda decir que esté identificada con los derechos de las mujeres, algo que lamentó. En el caso del PPD, reconoció que hay lideresas, senadoras y representantes que creen en la equidad y en los derechos humanos de las mujeres, pero están en un espacio hostil a su desarrollo como lideresas. Esta reconooció el trabajo de la senadora Migdalia González, a quien sus compañeros de partido dejaron sola en el proyecto del aborto, al cual se opuso.

 

“Pienso que el mensaje que están enviando ambos partidos es que no hay espacios para los derechos de las mujeres en esas estructuras político partidistas, y no solo que no hay espacio, sino que son capaces de moverse para aniquilar cualquier intento de tener ese espacio de discusión y de trabajo para los derechos de las mujeres en Puerto Rico. Eso es terrible, porque nosotras, que miramos desde fuera y desde una postura, para nosotras las feministas, nuestro partido es el partido de las mujeres. Es una situación que pienso debe llamar a todas las que están adentro y las que están fuera de los partidos a reflexionar sobre dónde queremos estar nosotras reclamando nuestros derechos”.

En cuanto a la OPM, la directora del Proyecto Matria indicó que a la luz del resultado del nombramiento de Rivera Sierra, el futuro de la procuraduría está en riesgo porque ya se sabe que aunque se nomine a otra buena candidata no la van a confirmar por la razón de que lo que se quiere es un nombramiento pro forma, “que no levante pasiones”. En esa línea, Pagán advirtió que para quienes como ella vivieron y atestiguaron la experiencia de Wanda Vázquez como procuradora, se levanta también la preocupación de que se nombre a una persona que termine desmantelando la OPM. Esto pondría en riesgo la existencia misma de organizaciones que dependen de los fondos de esa oficina para dar servicios esenciales en el país.

La licenciada Pagán indicó que la OPM recibe por fórmula fondos federales, dinero que a su vez delega al Departamento de Justicia de Puerto Rico, a la Administración de Tribunales, a la Policía y a las organizaciones que dan servicios a las mujeres. “En este momento, la estructura administrativa de la OPM está sumamente frágil. No hay una persona a cargo de la dirección de finanzas, no están buscando fondos para alimentar la oficina y aparentemente están en incumplimiento con algunos requisitos de la fuente de fondos federales”. Hizo énfasis en que si eso no se atiende, la OPM va a colapsar y, cuando eso pase, las organizaciones que reciben fondos para dar albergue, de intercesoras legales y de representación legal se van a aquedar sin esa posiciones. Esa es una situación que está cerca, dijo.

También entrevistada, la senadora por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), licenciada María de Lourdes Santiago Negrón, planteó que era evidente que las prioridades del gobernador se quedan truncas en cada esfuerzo que comienza en el tema de género. Por ejemplo, el comité PARE, con la declaración de emergencia y “ocurrió con este nombramiento, que se encontró desde el primer día con la oposición de la gente del PNP por argumentos absurdos. Primero, criticando que se nominara a una feminista para atender los temas de la mujer. ¿Y quién iba a estar sino es una feminista?”.

La senadora del PIP destacó que la persona nominada se documentó de manera clara, que cumplía con los requisitos de la ley para ocupar el cargo y que contaba con el apoyo explícito de las organizaciones que dan servicio a las sobrevivientes de violencia doméstica. Censuró que durante el proceso de las vistas públicas el PNP exigiera que la nominada conociera el programa de gobierno del partido y se comprometiera desde su posición de procuradora a ejecutar dicho programa.

“El puesto de la procuradora, igual que el nombramiento de la contralora, es un nombramiento de un término de 10 años con el fin expreso de separarle de la política partidista como un elemento indispensable para que conserve credibilidad, autonomía, criterio propio. La pretensión del PNP de que la procuradora tiene que ser una activista de su partido es algo insostenible”, manifestó.

 

Ante la expresión del gobernador, Santiago Negrón argumentó que había que juzgar de la misma manera al PPD por la no confirmación dado a que la Comisión de Nombramiento la preside el presidente del Senado, quien tampoco hizo absolutamente nada por el nombramiento. “Si el PPD hubiera conseguido sus doce votos, con los votos de Victoria Ciudadana y con el mío tenía quince votos, y se necesitan catorce para aprobación, catorce ante la circunstancia de que estén todos presentes, porque los nombramientos se votan por mayoría de senadores y senadoras presentes, no por mayoría absoluta como las medidas. Ahí se juntaron el hambre y la necesidad”.

No tuvo el apoyo del gobernador

Por su parte, la coordinadora del Observatorio de Equidad de Género, Irma Lugo Nazario, respaldó las expresiones de Rivera Sierra de que no tuvo el apoyo del gobernador. “Desde el inicio lo notamos. Fue bien interesante. Quizás en algún momento nosotras las organizaciones tuvimos la fe de que se iban a conseguir esos votos. Y luego de ver su desempeño en las vistas, como conocemos la ley y reconociendo el cumplimiento de la ley que crea la OPM, reconociendo lo que significa el puesto en cuanto al poder que le da a una persona por ser un agente fiscalizador de los legisladores, es un puesto que no les convenía. Tenía que ser una persona de confianza para ellos, politiquera, que fue lo que vimos desde el inicio”, expresó.

Sobre la expresión del gobernador, Nazario Lugo, quien maneja estadísticas sobre la violencia de género, replicó que si es una mujer que no levante pasiones, no es feminista. Observó que a la luz de lo que fue la audiencia de confirmación en el Senado es evidente que no pueda haber una persona que no levante pasiones. Repasó que la nominada era una persona respaldada por las organizaciones, que tiene una larga trayectoria sobre el tema y que entre todas las posibles candidatas de las organizaciones y del movimiento feminista se entendía que era la que más probabilidades tenía.

Añadió que toda la situación suscitada lo que refleja a su vez es la situación de violencia contra la mujer y que el hecho de que haya un Senado que se resista a reconocer la importancia de la OPM, al fin y al cabo, es una actitud machistas. “Eso es parte de su dinámica de trabajo y parte de sí mismos”.

La coordinadora del Observatorio de Género reparó en que la OPM no solo trabaja con la violencia de género, sino que su trabajo es uno interseccional de los temas de los derechos humanos, por eso la ley dice que se tiene que trabajar con perspectiva de género. Desde su punto de vista, de entrada, los legisladores no entienden el significado del concepto género. Nazario Lugo, coincidió que ante lo sucedido y las expresiones del gobernador, a la OPM “hay que echarla a pérdida” y que a las ONG que prestan servicios a las mujeres, que asuman su trabajo.

 

 

 

Será Otra Cosa-El viaje

 

Especial para En Rojo

 

 

Fue por culpa de un crepúsculo de vago otoño por lo que partí para ese viaje que nunca hice… Yo no partí de un puerto conocido. Ni sé hoy qué puerto era, porque todavía no he estado allí. Tampoco, igualmente, el propósito ritual de mi viaje era ir en demanda de puertos inexistentes -puertos que fuesen tan sólo el entrar-hacia-puertos; ensenadas olvidadas de ríos, estrechos entre ciudades irreprensiblemente irreales. Pensáis, sin duda, al leerme, que mis palabras son absurdas. Es que nunca habéis viajado como yo.

-Fernando Pessoa

Cada vez que camino por el barrio vecino del Condado, miro a los turistas pasar con esa cara de novedad y me pregunto íntima, honestamente: ¿qué le encuentran a esto aquí? Digo, más allá de la Laguna del Condado y las playas en torno a esta ciudad (que nosotros sabemos no son exactamente las mejores).

Tiene que ser un fenómeno universal. Si bien Condado debe ser de los lugares más venidos a menos del Caribe (pese a la sobrevaloración de sus propiedades) sé que, en las ciudades más estrambóticas del mundo, también hay gente de allí haciéndose la misma pregunta acerca de nosotras, viajeras del mundo, con esa cara de fascinación con que andamos por casi cualquier calle, siempre y cuando sea extranjera. Reparo en eso a menudo, especialmente cuando camino por las vías comerciales de los centros de ciudades latinoamericanas, hileras e hileras de ropa barata, zapatos, juguetes, aparatos electrónicos y otras cosas que no voy a comprar y que apenas me interesan. Y sin embargo, ahí sigo yo, caminando cuadras y cuadras,  buscando lo que se me perdió y con esta única aura como si estuviera viendo mundo.

Eso también es el viaje. Algo que siempre me fascina, es ese momento en que descubres, no la belleza, no la sorpresa, no la inmensidad (ésas son obvias) sino cuando descubres que un lugar no es lo que imaginaste, cuando le encuentras la degradación. Me ha ocurrido muchas veces. La vida falla bastante en hacerle honor a la ficción, y los lugares que alguna vez imaginaste gracias a un libro, a una película, o gracias a Instagram, los encuentras erosionados por la realidad, por el tiempo, por la memoria, por el capital.

Me di cuenta de esto hace años, en la plaza Jemaa el-Fna de Marrakech en Marruecos, cuando fui con mi amiga Jennifer, quien me contagió con el inocente entusiasmo de ver por fin a los enigmáticos encantadores de serpientes. Me creí que iba a Las mil y una noches, pero realmente me encontré, digamos, con el compendio. Al final huimos de los encantadores, no por las intimidantes serpientes sino porque no tienen la más mínima voluntad de ser esos personajes míticos de la literatura. Son más bien unos señores de un demeanor medio violento y bastante apresurado, que no se están con paños tibios y, de entrada, te amenazan, antes de que se te ocurra incluso sacar la cámara, todo esto sin dejar de exhibirse con su mascota y sus medias sonrisas de escasos dientes de oro, para beneficio de quienes les pagan las sumas que ellos exigen. Fue mi amiga y colega en esta columna, Beatriz Llenín, quien terminó de articularme este fenómeno muchos años después, cuando me dijo que esa degradación, ilustrada en la agresividad de los encantadores, es el canje inescapable entre la necesidad económica y la rebelión contra un ordenamiento que, de tanto exigir que la realidad sea como la fantasía, termina violentándola.

Escenas similares se me han repetido muchas veces, al punto en que incluso esa degradación ha resultado un valor añadido. Copacabana, por ejemplo. No existe en mi lista de lugares visitados una playa con más actividad humana que la famosa playa en Río de Janeiro, un lugar alucinante y raro. Hay algo allí que es estrambótico, vibrante y también muy decadente; algo que me recordó la plaza de los encantadores de serpientes en Marrakech. En la playa de Copacabana pasa de todo, puedes comprar o vender los objetos más inútiles, beber de todo, comer de todo, intercambiar con todo tipo de personajes (sobre todo si sabes portugués), caminar, correr, jugar volley-fútbol, y hasta participar en una bohemia de sambistas auténticos. Lo que, sin duda, no se puede hacer es todo aquello para lo que una suele ir a la playa en muchos lugares del mundo: descansar, estar en silencio, reflexionar, yo diría que ni siquiera se puede leer. Así de exorbitante es el transcurso humano allí.

Pero Copacabana es mucho más grande que su playa y, en sus calles, también encontré esa distancia enorme entre los imaginarios cinematográficos y literarios inspirados en ese lugar y las paredes raídas, las esquinas oscuras y solitarias, una estética de la grandeza y el esplendor pasada por la inclemencia del tiempo, del neoliberalismo y la desigualdad.

 

II

Puerto Rico es un país hermoso e interesante. Pero, vamos, particularmente en San Juan hay que saber dónde meterse y no cualquier turista tiene ese conocimiento ancestral. Ésos que vienen a hospedarse, comer y bañarse en la playa del Condado, todavía no veo por qué van tan felices por ahí, como si hubiesen descubierto el Orinoco.

Exagero un poco pero, vamos, hay algo ahí. San Juan (SJ completa, no el Viejo San Juan) es una ciudad interesante sólo si te conoces sus secretos, ciertos rincones, si sabes navegarla. Ayuda quererla, supongo. No es una ciudad bella ni “seductora”, ni “atractiva”, ni “alucinante”, ni “palpitante”, adjetivos todos de los que gustan abusar las grandes revistas turísticas del mundo. San Juan (o tal vez merecería la pena nombrar esos barrios urbanos de referencia: Puerta de Tierra, Condado, Santurce, Río Piedras) es otra cosa, con su devastación urbana, sus restos (inconexos) de una antiquísima (des)planificación para el “progreso”, su ciega cercanía al mar, su cemento largo; sus brevísimos lapsos de mar abierto, agreste, sus gallinas y animales sueltos, su gente en los semáforos pidiendo para el tratamiento de cáncer de alguna niña hermosa; y una actividad humana que parece imponerse en la estampa de ciudad que no iba a ser, siempre sin discreción alguna.

No perdono ni olvido dos citas que leí de dos escritores a los que alguna vez admiré con pasión. En su novela Como polvo en el viento, el cubano Leonardo Padura cuenta sobre la llegada de un cubano a Puerto Rico, presumo que temprano en los años posrevolucionarios: “Felipe observó desapasionadamente las calles de Santurce, los modestos cines y restaurantes de Río Piedras y los edificios carcomidos del Viejo San Juan, casi sin hacer comentarios. Cuando habían terminado el periplo, cervezas en mano y dispuestos a comer un mofongo con chicharrones de puerco en una fonda del Viejo San Juan, el amigo al fin le preguntó qué le parecía la ciudad, y con toda sinceridad el recién llegado sentenció: ‘Sí chico, está bastante bien. Se parece a Bolondrón’. – E hizo trizas el orgullo del anfitrión al escuchar cómo el otro colocaba la capital boricua al nivel de un pueblo perdido de la llanura de Matanzas”.

El otro fue el inglés Martin Amis. En una de sus novelas (no recuerdo cuál porque fue hace como dos décadas, una época en que leí muchas suyas) un personaje visitó San Juan por unos días, se hospedó en el Hotel Condado Plaza y sentenció algo así como que el lugar era espantoso, y el viaje, básicamente una pérdida de tiempo. Con unos veinte años de diferencia entre las dos lecturas, detesté a ambos narradores, por supuesto. Entiendo el agravio pero no lo acepto. Me conozco ese ritual. Si una es sincera con su fuero interno, se da cuenta de que los imaginarios sobre ciertos lugares, lo mismo superan épicamente nuestras expectativas, que nos dejan medio aturdidas en medio de nuestra incómoda desilusión.

Cuando me toca caminar por esos mundos con esa cara de revelación, siempre sé que hay montones de locales mirándome con extrañeza, porque detrás de mi estampa hay un sitio común donde la gente tampoco entiende muy bien qué he ido yo a buscar allí. Una buena viajera o viajero sabe que parte del viaje es encontrar la belleza, la fascinación y el misterio de cualquier lugar. Que viajar es incrustarse esa mirada, gentil pero inquisidora, e interrogar sigilosamente el alrededor de la otra. No es la obstinación satisfecha con que una anda su propio vecindario, no es pensar como una persona de ese lugar ni ejercer el derecho de la sinceridad sobre un lugar que no conoces y, por tanto, no te pertenece. Es un ritual común del viaje, eso que construyes para alcanzar tu propia fantasía.