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Un golpe para todas las mujeres

 

Las mujeres puertorriqueñas seguimos cogiendo golpes. Esta vez, es nuevamente la Asamblea Legislativa la que lo propina al «colgar» el nombramiento de Vilmarie Rivera Sierra como Procuradora de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres. Con un simple » no cuenta con los votos» la mayoría combinada del binomio legislativo PNP-PPD caprichosamente rechazó el nombramiento, y no le dio paso a una nominada que cumplía con todos los requisitos para desempeñar el cargo, y contaba, además, con el respaldo masivo de las portavoces y organizaciones del amplio movimiento de mujeres de nuestro país. El gobernador Pedro Pierluisi, que la había nominado a fin del año 2022 en medio de una racha de asesinatos de mujeres, retiró el nombramiento tal como lo había hecho- calculando su conveniencia politico-electoral.

Esta «película» la hemos visto antes. La Oficina de la Procuradora de las Mujeres y,  por ende, las mujeres en Puerto Rico, se han convertido en un balón que pasa de mano en mano, en medio de la politiquería rampante que consume a los dos partidos llamados principales y enrarece el discurso público en nuestro país.

Vilmarie Rivera Sierra es sólo la más reciente de un grupo de mujeres bien preparadas profesionalmente  y personalmente valerosas que no han podido vencer el muro de los prejuicios, la ceguera ideológica y el  oscurantismo medieval que han prevalecido desde hace mucho tiempo en las cúpulas gobernantes de la política colonial en Puerto Rico.

Desde que se creó la Oficina de la Procuradora de las Mujeres en el año 2001, esta ha sido blanco de todo tipo de ataques de sus enemigos. Recordemos el motín protagonizado por una turba enardecida de líderes y militantes del PNP en la Oficina de la Procuradora de las Mujeres en el año 2002, cuando la agencia apenas llevaba un año de establecida.

Además, antes que el de Rivera Sierra, también fueron retirados los nombramientos de otras dos candidatas a dirigir dicha oficina, bajo gobiernos del PNP, por el torpedeo a sus nombramientos por parte de los portavoces y legisladores de su propio partido. Estas fueron Joanne Velez, en el año 2009, nombrada por Luis Fortuño e Ileana Aymat en 2017, nombrada por Ricardo Rosselló. Ambas contaban con las cualificaciones profesionales y el respaldo del movimiento amplio de mujeres. Ambas también enfrentaron el muro impenetrable de la intolerancia y la incomprensión.

De las que sí fueron consideradas como «del corazón del rollo,» y fueron confirmadas, y lograron dirigir la Oficina de la  Procuradora de las Mujeres, las abogadas Wanda Vazquez Garced y  Lersy Boria, queda a la vista el saldo nulo de su trabajo. Sus hojas de logros vacías son la evidencia de las verdaderas intenciones del liderato politiquero del PNP-PPD: seguir utilizando las agencias del gobierno para el clientelismo, la manipulación y la corrupción con el que han minado desde adentro todo el aparato público.

Por el momento, la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, la única que existe para atender integradamente la problemática particular de las mujeres en Puerto Rico, quedará indefinidamente en las manos de un liderato interino.

Pero las mujeres puertorriqueñas han demostrado en la acción que no se rinden. El esfuerzo desplegado por tantas de ellas para lograr elevar la problemática de las mujeres a tan alto rango gubernamental no será en vano. Que no celebren mucho los portavoces del inmovilismo y el atraso. La historia de los pueblos, y de sus mujeres, nos enseña que la conquista de derechos marcha siempre hacia adelante, y que los golpes pueden retrasar, pero nunca detener la marcha

 

El oportunismo y la cobardía tomados de la mano

Vilmarie Rivera Sierra. Foto Alina Luciano/CLARIDAD

 

Especial para CLARIDAD

 

Llevaré por siempre en la memoria el jueves 30 de marzo de 2023 como el día en que se apagó el rayito de esperanza de que una mujer que cumpliera con los criterios de la ley orgánica de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM), Ley 20 de 2001 y con la recomendación de una gran número de organizaciones feministas y defensoras de los derechos humanos, ocupara la posición y la sacara del marasmo y de la falta de efectividad en que la sumieran incumbentes que sucedieron a la compañera María Dolores (Tati) Fernós López-Cepero. Ella fue la primera Procuradora y con su sabiduría, valentía e independencia de criterio, le dio la visibilidad y respeto necesario para fiscalizar la implantación de la política pública de la legislación y para defender hasta las últimas consecuencias los derechos de las mujeres.  A pesar de los ataques hacia Tati para sacarla de carrera antes y durante las vistas de confirmación, que incluyeron amenazas a su seguridad física, prevaleció y durante siete años sorteó un espinoso camino para beneficio de las mujeres y de otros sectores vulnerables, como la comunidad LGBTTQ. El infortunio de la OPM comenzó con la mal recordada Ivonne Feliciano y se agravó con Wanda Vázquez Garced y Lersy Boria. Esta última renunció y fue premiada con el puesto de Sub Secretaria de Estado. Qué está haciendo y cuál será el salario que recibe, es la gran interrogante.

La noticia el pasado jueves de que el gobernador Pedro Pierluisi retiró el nombramiento de la Sra. Vilmarie Rivera Sierra como Procuradora de las Mujeres confirma lo que señalé en la columna que escribí en enero: en gran medida la estaba nombrando por conveniencia política.  El puesto llevaba meses vacante y las festividades de Año Nuevo y Reyes Magos fueron empañadas por dos feminicidios, además de la puertorriqueña que en estado de embarazo fue asesinada con múltiples puñaladas por su pareja en República Dominicana.  No le convenía quedarse de manos cruzadas. Por supuesto que la designada tenía los méritos, la preparación, la experiencia, el compromiso y la independencia de criterio. Sin embargo, a Pierluisi se le vio la costura del oportunismo al no mover ni un dedo para lograr el apoyo de la delegación del Partido Nuevo Progresista (PNP) que preside y por el cual es gobernador. Al día siguiente de la nominación de Rivera Sierra, el senador Thomas Rivera Schatz, portavoz de la minoría PNP, se ensañó con la nominada y el resto de la delegación le hizo coro.  Nunca le dieron la oportunidad se ser evaluada en los méritos y su actitud hostil fue evidente en la vista de confirmación del 16 de marzo. Una se cuestiona, cuál es el liderato que tiene este gobernador cuando ni siquiera pudo lograr algunos de los votos que hubieran podido completar los catorce necesarios para la confirmación.

 

Cuando ya no le convino políticamente la controversia del nombramiento de la Procuradora para sus fines electoreros, comenzó entonces el juego político del también candidato a la re elección en el 2024, sobre retirar o no el nombramiento. Aunque no lo puedo afirmar, creo que la iniciativa no fue de la designada, sino del primer ejecutivo. Entiendo, sin embargo y lamento mucho el trato politiquero e injusto al que fue sometida, el cual debe haberle causado mucho desasosiego a ella y a su familia.

En el lado del Partido Popular Democrático (PPD) que, por un pellizco de ñoco, como dicen en Vega Baja, o sea, por un chin-chin, es mayoría legislativa, tenemos a José Luis Dalmau, el presidente del Senado, cuyo liderato también es inexistente y quien nunca dijo si estaba a favor o en contra del nombramiento. Participó en las vistas de confirmación porque allí estaba la prensa y el salón lleno de gente que respaldaba la designación.  Con la delegación popular a favor, la Sra. Rivera Sierra hubiera tenido los catorce votos pues contaba con el de la representación del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), los dos de Victoria Ciudadana (VC) y el del senador independiente. Por conveniencia política, pero más por cobardía, Dalmau se quedó observando hacia donde soplaba el viento y el miércoles 15 de marzo, a preguntas de la prensa, contestó que no había contado los votos de su delegación (¡A esas alturas del juego!). En su opinión, no los tenía.  Esta es la misma persona que tildó de asesinas a las mujeres que pusieran fin a un embarazo, cuando se estuvo discutiendo el proyecto 693, presentado por la Senadora Rodríguez Veve del Partido Proyecto Dignidad (PD), el cual no fue aprobado gracias a las jornadas de lucha de las organizaciones de mujeres, las defensoras de los derechos humanos, entidades médicas y de salud pública especializadas.

Contrario a lo que escribí en la columna de enero, a raíz de la designación de Vilmarie Rivera Sierra, ya no tengo expectativa alguna de que la OPM pueda volver a su propósito inicial; el que las mujeres le adjudicamos cuando la propusimos como parte de las reivindicaciones del plan Post Beijing como resultado de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en el 1995.  El partidismo político, el fundamentalismo, la falta de compromiso del Estado y de los gobiernos con nuestras necesidades, diversidades, con la equidad, el desarrollo y la paz a la que tenemos derecho; sumado a la mediocridad de la mayoría legislativa, con las honrosas excepciones que ya conocemos, han apagado, al menos para mí, cualquier rayito de luz que hubiese asomado sobre la nube gris que arropó la Procuraduría a partir del 2007.

Lo bueno es que nosotras y nuestras organizaciones continuamos en lucha en contra de la injusticia y el discrimen. Resistiremos por la defensa de los derechos que tenemos y para ampliarlos. Mantendremos la exigencia de que la perspectiva de género sea la herramienta que nos permita erradicar los abusos que promueve el Patriarcado.  A nosotras los golpes nos hacen más fuertes. A los políticos mediocres que se toman de la mano para hacer bochornosas alianzas, las que llaman victorias los hunden más en el barro.

Genera y las plantas de gas

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El ex representante de los consumidores ante la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), profesor Agustín Irizarry, descartó que la compañía Genera, contratada por la Autoridad para las Alianzas Público Privadas (AP3) para el mantenimiento y operación de las plantas generadoras de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) construya nuevas plantas de generación mas eficientes.

La amenaza de que Genera pueda, en lugar de ir decomisando las plantas generadoras de la AEE que queman petróleo para dar paso a la energía renovable, convierta las actuales plantas en unas de quemar gas son patentes ante el hecho de que Genera es una subsidiaria de la empresa New Fortres Energy (NFE), que se dedica al manejo del gas y que de hecho ya tiene un contrato con la AEE, con una planta en el puerto de San Juan. Por demás está el hecho de que el gobierno anunció recientemente por medio de la AP3 que lanzó una solicitud de cualificación con la intención de construir una nueva planta que opere con gas natural o hidrógeno.

En entrevista, el profesor de ingeniera eléctrica, expuso para montar una planta de gas nueva, entre los permisos nada más se puede tomar de tres a cuatro años finalizarlos. Su impresión es que Genera lo que hará es que, dado a que hay muchas plantas de gas modulares, será coger un diseño estándar y someter los permisos y conseguir los equipos para entonces instalarla. Hizo la anotación de que como toda obra de construcción industrial grande, si no se tuviera problemas de suministro de equipo, lo menos que tardaría montar una planta serían de cinco a seis años.

Aunque según el contrato se supone que Genera vaya decomisando, señaló que el negocio fácil para Genera es llegar y decomisar cosas que se supone se decomisaran hace 20 años y no se decomisaron. “Creo que van arrancar con lo más básico”.

No obstante indicó que para eliminar plantas que están en uso van a tener que pasar dos cosas: Una, que todos los meses entre cuatro a cinco mil hogares pongan sistema solar, con lo que seguirá bajando la demanda. Esto va a tener la consecuencia de que si sigue mejorando la eficiencia de los equipos, dijo que no le sorprendería que en Puerto Rico se pueda apagar una planta grande en los próximos 10 años sin ninguna dificultad y sin tener que poner ninguna nueva. El otro escenario que dijo es el que más le interesa al dueño de Genera es convertir plantas a quemar gas para ellos mismos venderse el gas.

En esta vía trajo a la atención la otra vertiente que existe en estos momentos y que está en la propuesta de Genera que es la técnica de sacarle el hidrógeno al gas. Este es un proceso que se inventaron los Nazis de sacarle hidrógeno a todos los combustibles fósiles pero el gas es el mas fácil. “Entonces en lugar de gas dicen que ellos (se refiere a Genera) venden hidrógeno porque entonces sacan el hidrógeno para vendérnoslo para mezclarlo con el gas y producir energía, es decir te venden el gas dos veces. De eso está hablando Pierluisi por las esquinas como si el hidrógeno que le están ofreciendo fuese hidrógeno verde. Eso lo veo en el futuro aparentemente”, denunció el ex representante de los consumidores en la Junta de Gobierno de la AEE.

Aun cuando dijo que sí ya hay plantas de la AEE que se pueden cambiar para procesar gas, cosa que ya se hizo con Costa Azul, el debate es cómo llevar el gas. “He escuchado esta locura de muchos camiones por la carretera llevando gas, eso es uno de los temas favoritos de José Ortiz, al hacer los números básicamente tendrías que destinar montar un carril para los camiones para mover el gas que necesita para correr una planta grande. Eso no tiene ni pies ni cabeza”.

El profesor Irizarry fue enfático en denunciar que el uso del gas no hace falta debido a que la tecnología cada día avanza más y se está más cerca del uso de inversores que apoyan la red, toman más o menos al mismo tiempo que toma montar una planta y la inversión de paneles soleres es menos costosa. “Esta privatización es bien perversa, porque se ofrecen unas eficiencias que no se materializarán de ninguna manera porque los contratos no lo garantiza. Este contrato no exige que Genera haga inversiones que provoquen eficiencia”. A esos efectos observó que el contrato establece que los ahorros en combustible se repartirán en mitad y mitad, la mitad para Genera y la mitad para el gobierno.

Mientras la experta en temas de energía del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, (IEEFA), Kathy Kenkal, a pregunta de este medio indicó que el Laboratorio Nacional de Energía Renovable (EE UU) estima que el costo inicial de construir una nueva planta generadora de gas cuesta a $941 per kilovatio, así que una planta de 302 megavatios como propone la AP3 costaría $284 millones.

Impacto de la Ley 45 en el movimiento sindical, a veinticinco años de su aprobación

 

 

Especial para CLARIDAD

 

El 25 de febrero de 1998 se firmó por Pedro Rosselló González el proyecto de ley impulsado por sindicatos norteamericanos para controlar una vez más al movimiento sindical en Puerto Rico. Han transcurrido veinticinco años desde entonces. ¿Dónde estamos después de entrar en vigor la llamada “ley de sindicalización de empleados públicos”?

La Ley 45 de 1998 no solo ha sido una camisa de fuerza para las luchas sindicales necesarias, sino que ha sido el instrumento que ha permitido a gobiernos y empresarios instrumentar las políticas neoliberales, es decir, lograr los cambios estructurales para que el capital acumule más ganancias y riquezas mientras la clase trabajadora pierde sus empleos, sus salarios, sus beneficios marginales, sus pensiones, en fin su seguridad social.

Para entender la intención y el contexto en que se aprobó esta ley debemos repasar brevemente los eventos que precedieron al 1998 que fueron creando “las cosas” para que otras “cosas”  ocurran, entre ellas las políticas neoliberales que nos ocupan los espacios de vida.

Las propuestas impulsadas por el ex asesor del Fondo Monetario Internacional, James Tobin, en 1972 al entonces gobernador Rafael Hernández Colon hoy se hacen realidad en parte porque la Ley 45 logró domesticar, dividir y desmovilizar al movimiento sindical puertorriqueño. En ese momento Tobin recomendó limitar el gasto público, congelar los salarios de los empleados públicos, eliminar beneficios marginales a trabajadores y dar mayores incentivos a la empresa privada para mayor creación de empleos.

En ese primer cuatrienio de RHC se impulso el proyecto Helfeld que proponía la sindicalización de empleados públicos junto a una ley de personal que uniformaba el sistema de personal entre las corporaciones públicas y gobierno central lo cual limitaba la negociación de convenios en las corporaciones públicas. Las propuestas no recibieron el aval del movimiento sindical por lo cual solo se aprobó la Ley de Personal basada en el Principio de Merito.

Los dos cuatrienios (1977-1984) que gobernó Carlos Romero Barceló se destacaron por la política anti obrera y los intentos de controlar las uniones y su liderato. Se creó un Consejo Asesor sobre Política Laboral el cual hizo estudios sobre los niveles de organización sindical en el empleo público. A su vez proponía cambios en la legislación protectora del trabajo.

El regreso de RHC a la gobernación por ocho años (1985-1992) represento políticas aparentemente contradictorias. Hizo cambios dirigidos a descentralizar el sistema de personal del gobierno central. Abrió un espacio de diálogo con el movimiento sindical (Comité de Organizaciones Sindicales) y auspicio a su vez las políticas claramente neoliberales que desde el Consejo de Planificación Estratégica del Sector Privado creado por la Cámara de Comercio y la Asociación de Industriales en 1988.

Propuso vender la Telefónica, privatizo la administración de residenciales públicos, vendió las Navieras, Telefónica Larga Distancia y Carreteras entre otras modalidades implantadas como la subcontratación. Todo ello con la oposición militante del movimiento obrero puertorriqueño.

Los dos cuatrienios de Pedro Rosselló González (1993-2000) se caracterizaron por un discurso neoliberal con apoyo en la opinión pública (entiéndase los medios de comunicación corporativos). Se privatizaron programas en agencias gubernamentales como Departamento de Salud, Educación, Corrección, Agricultura, Sistema de Retiro, Servicios Sociales y Turismo (hoteles) entre otros. Se impulso la sindicalización de los empleados públicos en una primera fase fallida ya que los legisladores de su partido no lo apoyaron.

Luego, a partir de 1995, entraron los intereses de la AFL-CIO quienes calmaron las preocupaciones de los legisladores PNP, coaptaron el liderato progresista de las uniones del sector público (con limitadas excepciones) y neutralizaron a las uniones del sector de las corporaciones públicas y privado. Así se aprobó una “Ley de Sindicalización” que criminaliza la huelga, prohíbe negociar áreas esenciales de condiciones de trabajo, planes médicos y retiro entre otras temáticas.

La propuesta de sindicalización estaba acompañada por propuestas de reforma laboral a favor de los patronos en la empresa privada y la venta de la Telefónica. Para la AFL-CIO, el proyecto de sindicalizar 200,000 empleados públicos era la moneda de cambio para permitir la venta de la Telefónica y aceptar reformas laborales desde la óptica neoliberal. Mientras por un lado el pueblo se lanzo a la calle en el verano del 1998 para oponerse a la venta de la “Nuestra Telefónica” en abierto desafío al gobierno, en otros lares, ciertos dirigentes sindicales, empresarios, banqueros y lideres políticos intentaban conciliar sus intereses en lo que denominaron “La Cumbre Social”. Así calmaron la lucha de clases.

Luego vinieron otras leyes que contaron con la zapata de la ley 45 para seguir eliminando derechos, congelando convenios, despidiendo trabajadores, comprando conciencias, eliminando el derecho a  la negociación colectiva y hasta desertificando a las uniones que se lanzan a la huelga. Sila María Calderón (2001-2004) enmendó la ley 45 a favor de los intereses de la AFL CIO y congelo la negociación de convenios.

Aníbal Acevedo Vila impuso el IVU con el apoyo de las uniones de la AFL-CIO. Impulso la descertificación de la Federación de Maestros por hacer una huelga bajo la Ley 45. Llegado el cuatrienio de Luis Fortuño Burset (2009-2012) sufrimos la medicina amarga implantada entre el gobierno y una junta de banqueros y empresarios quienes diseñaron un conjunto de leyes especiales para establecer el modelo neoliberal con respaldo de novedosas interpretaciones judiciales. Así se despidieron 30,000 empleados públicos, se congelaron los convenios colectivos de la ley 45, se privatizaron otras agencias bajo el modelo Alianzas Publicas Privadas y se propicio la desregulación del mercado. A su vez la deuda pública llego a su nivel más alto. La reacción del movimiento sindical estuvo permeado de una defensa legal imposible y un sentimiento de derrota.

La llegada de Alejandro García Padilla (2013-2016) cerró el ciclo de implantación del neoliberalismo criollo. Continuo con la privatización del Aeropuerto, sepulto el sistema de retiro e impuso la Ley 66, que fue la continuidad de la Ley 7 (medicina amarga) pero esta vez aplicada tanto al movimiento sindical del gobierno central como a las corporaciones públicas.

Aumentó el IVU, propuso recortar beneficios negociados y congelar los convenios. Reconoció la deuda pública como principal problema en términos fiscales, no político. Con su anuncio de no poder pagar, llego la Ley PROMESA (2016).

Al llegar a la gobernación Ricardo Rosselló Nevares, la mesa estaba servida. Un movimiento sindical dividido, domesticado y desmovilizado favoreció la implantación de los planes fiscales de la Junta de Control Fiscal, JCF. Para ello se aprobaron leyes especiales para extender las condiciones de camisa de fuerza al movimiento sindical bajo las Leyes 7 y 66, se impuso una reforma laboral en el sector privado (Ley 4), se amplió el concepto de Alianza Publica Privada y Participativa a favor de lo privado, se legislo el concepto del gobierno como único empleador, se fortalece la Ley de Permisos y se eliminaron beneficios económicos y condiciones de trabajo existentes en convenios colectivos y leyes.

La salida de Rosselló Nevares de la gobernación provocada por la indignación de un pueblo liderado por la juventud no ha detenido el modelo neoliberal que impulsa la JCF. Hoy es gobernador el abogado de la JCF, Pedro Pierluisi Urrutia. Se imponen pagos de deuda onerosos, continúa la privatización en Puertos, ACT, AEE y otras agencias. Los convenios colectivos siguen congelados, el gobierno otorga bonos económicos y especiales fuera de los convenios con el apoyo de ciertos sindicatos y la mirada perdida de otros. Así se van uniformando las condiciones de trabajo del sector público y el privado hacia la mínima expresión.

¿A 25 años que tenemos?

La ley 45 ha servido como herramienta y zapata para implantar el modelo neoliberal sin una oposición ideológica y efectiva. Se han cumplido los objetivos de desmovilizar, domesticar y dividir el movimiento sindical. Logro imponer el modelo de empleador único que RHC propuso en 1975.

Se ha desprestigiado el concepto de Union, se dirigen los intereses sindicales desde la AFL-CIO en Washington, DC, controlando las acciones de cierto sector del movimiento sindical. Se perpetúa la dependencia y mentalidad colonial en el sindicalismo donde las políticas y practicas de los partidos norteamericanos se trasladan en PR.

¿Cuáles son los retos?

Pasamos a mencionarlos para en un artículo futuro ampliar los mismos. Es necesaria la educación y formación sindical a nivel de todas las matriculas y clase trabajadora, incluyendo los estudiantes.

Dar contenido clasista a la lucha. No se puede colaborar ni buscar conciliación con quienes nos oprimen o con quien se presta a hacernos el juego.

Organizar y desplegar actividades que rescaten el derecho de negociación colectiva, incluyendo las huelgas.

Denunciar la Ley PROMESA y la JCF como ilegítimos e ilegales. Denunciar el colonialismo.

Creación de un frente de acción contra el neoliberalismo.

 

 

ACLU: “La prensa no puede ser silenciada”

 

 

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, siglas en inglés) capítulo de Puerto Rico, dio a conocer que el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Puerto Rico, (llamado Tribunal Federal) accedió a su solicitud de derogar una ley de Puerto Rico que convertía en delito dar a sabiendas una «falsa alarma» sobre emergencias públicas.

La acción judicial fue radicada en mayo del 2020, luego de que en abril la Legislatura aprobara la Ley 66 2020, que tipificaba como delito compartir información que el gobierno considere falsa sobre las emergencias en Puerto Rico, incluido en aquel momento el brote mundial de la pandemia de COVID-19. Los infractores podrían enfrentar hasta tres años de cárcel y una multa de hasta $5,000.

En comunicado de Prensa este tres de abril la ACLU catalogó la decisión del Tribunal como una de importante victoria para la libertad de prensa y la libertad de expresión. El Tribunal dictaminó que la ley violaba la Primera Enmienda porque su amplio alcance creaba un peligro de abuso partidista o aplicación selectiva, lo que permitía al gobierno suprimir o congelar el discurso que contradice su narrativa oficial. “En lugar de criminalizar el discurso”, observó el Tribunal, “la Asamblea Legislativa simplemente podría haber requerido que el Gobierno utilizara sus múltiples plataformas de comunicación para presentar una descripción completa y precisa de los hechos” relacionados con las emergencias en Puerto Rico.

“Esta es una victoria histórica para la libertad de prensa”, dijo Brian Hauss, abogado principal del Proyecto de Discurso, Privacidad y Tecnología de la ACLU. “Nos complace que la corte haya reconocido que la transparencia, en lugar de la censura, es la clave para la seguridad pública en una sociedad libre y democrática”.

En tanto el director ejecutivo de ACLU, en Puerto Rico, William Ramírez, destacó que, “esta victoria envía un mensaje inequívoco de que, en Puerto Rico, donde la transparencia, la rendición de cuentas y la supervisión son casi inexistentes, la prensa no puede ser silenciada”. Añadió que la ley amenazó con congelar la información sobre la crisis del COVID-19 y otras emergencias, porque los periodistas corrían el riesgo de ser procesados si el gobierno cuestionaba la precisión de sus informes.

“La declaración de un ‘estado de emergencia’ nunca debe usarse para promover la censura y la represión”, dijo Fermín Arraiza, director legal de la ACLU de Puerto Rico. “Esta es una victoria importante para los periodistas en Puerto Rico y en todo Estados Unidos”. La ACLU y la ACLU de Puerto Rico presentaron la demanda en nombre de los periodistas, Sandra Rodríguez Cotto y Rafelli González Cotto, quienes temían que las leyes fueran utilizadas para castigarlos por sus reportajes sobre emergencias públicas, especialmente reportajes que reflejan negativamente la gobierno.

 

“Ningún periodista en Puerto Rico debe permitir la interferencia indebida del gobierno para restringir el derecho a la libertad de expresión que está consagrado tanto en la constitución federal como en la puertorriqueña, y mucho menos cuando se declara y está en vigor un estado de emergencia”, dijo Rafelli González Cotto.

Por su parte Rodríguez Cotto resaltó;“La información falsa solo se puede combatir con información verdadera, no con amenazas de encarcelamiento y grandes multas bajo la ley penal”. La destacada periodista señaló que ya se había enfrentado a intimidaciones por intentar informar la verdad cuando fue denunciada por el ex jefe de gabinete del gobernador -en ese momento Ricardo Rosselló- después de que cuestionó la plausibilidad del número oficial de muertos del gobierno por el huracán María. Eventualmente se supo que el huracán cobró más de 3,000 vidas, en lugar de las 64 muertes reportadas inicialmente por el gobierno.