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Gaza, gasa…

De Damasco y Gasa las mil y una noches.

 

 

El llamado territorio o franja de Gaza, donde se originó el blanco tejido semitransparente utilizado para vendar heridas, sufre crecientes mutilaciones ejecutadas por su inclemente vecino, el estado de Israel.

Este territorio al que se le sigue negando el derecho a ser país, sitiado y disminuido, convertido en gueto privado de elementales derechos humanos, es una herida abierta ante los ojos del mundo que comienzan a abrirse al exterminio por tanto tiempo negado.

Demasiado tarde. Ya las vendas son insuficientes, si las hubiera. También las tumbas lo son, sustituidas ahora por fosas comunes alrededor de las cuales se mecen, tomados de la mano, dolientes y callados los deudos que aguardan su turno de unírseles envueltos también ellos en blanco sudario, último abrazo textil, ya no de gasa, sino de plástico. Arriba, en la tierra que pronto cubrirá sus restos, apenas queda piedra sobre piedra.

De damascos y gasas II Los-cosieron-a tiros. Fotos suministradas por el autor
De-damascos-y-gasas-III-Descansa-en-paz

El reino de las mil y una noches, el mítico paisaje que sobrevolaban las alfombras mágicas de nuestra infancia portando genios escapados de lámparas maravillosas, el mediterráneo mar que surcó Sinbad el marino, hoy llueve misiles mortales sobre tapices tornados afelpadas cortinas apenas cubriendo, cual coloridos párpados, los ojos ciegos de edificios en ruina y árboles desnudos.

El telenoticiero, con pretendido pudor o avieso encubrimiento, borra los rostros de víctimas infantiles, pero es incapaz de desenfocar el desesperado gesto de pequeños pies y manos buscando agarrarse a la vida que se escapa. En ocasiones, un aullido de dolor interrumpe la forzada neutralidad del reportaje. Corte a la toma aérea del dron, las diminutas siluetas entre los renegridos escombros, el polvo gris que todo lo sepulta.

Nosotros, apoltronados telespectadores del desamparo y el hambre, la enfermedad y la muerte, nos movemos incómodos tentados a cambiar de canal o apagar el televisor. ¿Qué hacer ante las tibias medidas de organizaciones y tribunales de justicia internacional, el apoyo a la matanza de civiles apenas condicionado por las potencias del mundo occidental, la consistente oposición de los Estados Unidos a la orden del cese al fuego en las Naciones Unidas?

Lo menos que podemos es hacernos eco del lamento del pueblo palestino y reclamar justicia para esta nación expulsada de su hogar y condenada a muerte una vez más. Seamos solidarios con su dolor y acusemos a quienes se lo infligen.

 

 

 

 

Amistad social y mística bolivariana

 

 

Especial para En Rojo

En Brasil, en el pasado domingo 25 de febrero, más de cien mil personas se congregaron en la calle más importante de São Paulo, encabezadas por los apóstoles del discurso del odio y de la violencia en Brasil. En esta manifestación, personas que, en enero de 2023, habían participado en actos ilegales y han invadido y provocado destrucción en el Congreso Nacional y en las oficinas del gobierno y del poder judiciario, exigían amnistía para sus crímenes. Invocaron la democracia para tener derecho a destruirla. Cuando les conviene, utilizan la defensa de la democracia, pero no para los pueblos indígenas, no para las comunidades afrodescendientes, no para las minorías sexuales. Están en contra de la igualdad entre hombres y mujeres y no aceptan la diversidad de género.

Todos los estudios sociales muestran que las desigualdades sociales han empeorado en todo el mundo y también en nuestro continente. En Brasil, apenas unas pocas familias tienen una renta equivalente a casi la mitad de la población brasileña.

Cada día está más claro que la democracia social y política no es posible sin democracia económica y sin cambiar la actual forma de organizar el mundo, que genera hambre y miseria para millones de seres humanos y la progresiva destrucción de la vida en el planeta Tierra. Independientemente de cualquier afiliación religiosa o política, es urgente escuchar lo que ha dicho el Papa Francisco: «En el mundo de hoy, o nos salvamos todos, o nadie podrá salvarse.»

En Brasil, en toda Latinoamérica y en el Caribe, sin duda, la mayoría de las personas que están a favor de la barbarie dicen ser cristianos y desean que nuestros países sean regidos no por una Constitución laica, sino por la Biblia, leída fanáticamente y privilegiando textos culturales que hoy la humanidad más crítica y civilizada no puede, en conciencia, aceptar.

Qué insulto al Dios de Jesús que es un Padre misericordioso y, como canta María, «derriba a los poderosos de sus tronos y levanta a los pequeños. Enriquece a los hambrientos y despide a los ricos sin nada».

Como enseñaba el reformador Martín Lutero: «Dios prefiere la blasfemia y el insulto de quien es justo a la alabanza y el favor de quien comete injusticia».

En estos días, en toda nuestra América, la patria grande, los grupos y personas amantes de la justicia ecosocial y de la Vida, recuerdan la grande figura del presidente Hugo Chávez que partió de ese mundo en el 5 de marzo de 2013. El actualizó para nosotros la herencia del liberador Simón Bolívar y nos ensenó que la verdadera Política solo si puede hacer con Amor.

En estos días de Cuaresma, en Brasil, la conferencia de los obispos católicos propone como programa de Pascua para este año que intensifiquemos entre nosotros y el mundo lo que el Papa Francisco llama de «amistad social» y que corresponde a esa dimensión social y política del amor. Esto significa responder à la propaganda del odio y la violencia a través de una cultura de diálogo y colaboración entre las personas.

En 1943, en un campo de concentración, mientras esperaba la muerte, la joven mística judía Etty Hillesun escribió en su diario: «Los nazis pueden hacer con nosotros muchos males, pero no pueden hacernos odiar. No tienen ese poder. Sólo nosotros, y no podemos ni debemos caer en su trampa. Pueden robarnos todo menos nuestra humanidad», es decir, nuestra capacidad de amar y dialogar. Esa es la mística bolivariana que Che Guevara definía como luchar sin perder la ternura.

 

 

 

 

 

 

 

Luis Trelles Plazaola

Luis Trelles. Foto suministrada

 

Recibimos la noticia del deceso a los 94 años de Luis Trelles Plazaola, profesor de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, investigador y autor de múltiples libros y ensayos sobre cine y crítico de cine que nos dio las credenciales y seriedad necesaria para ejerce nuestra profesión. Cada filme que veíamos en festivales locales y en el exterior, conllevaba una conversación sostenida donde cada unx de lxs miembrxs del Círculo de Críticos de Cine de Puerto Rico (CCCPR) presentaba sus argumentos y debatía su valoración. Compartimos tantos adelantos/previews de cine en la salita del 2ndo piso del Metro, donde coincidimos y discrepamos de esas fascinantes historias e imágenes que componían nuestro mundo. Fue siempre un amante del cine y compartió ese amor con sus lectores, estudiantes y colegas. En la UPR, le dio al cine el lugar dentro de la academia que lo equipara con lo mejor de las artes. Celebremos una vida tan llena de amor.

Incluyo partes de una excelente entrevista que le hizo Cinefiesta/Galería de la Crítica en 2015:

Sobre la importancia y pertinencia social de la crítica cinematográfica, Trelles argumenta que la crítica es fundamental, porque al cine van multitudes de personas, un conglomerado enorme de cualquier población; de manera que, realmente, existe una apertura hacia un cúmulo social grande. Además, porque las películas encierran ideas. “Yo siempre decía en las clases que un director de cine es como un perforador de calle. El primer nivel es el asfalto, el argumento. La mayoría de la gente se queda en ese primer nivel. Entonces, la perforadora pasa del asfalto a un nivel intermedio, que sería el tema; pues, las películas cuentan un argumento, pero este puede ser un puente para un tema de mayor interés. Finalmente, existe un nivel al cual la perforadora tarda en penetrar y el asistente al cine también tarde en penetrar, que es el nivel estético”.

Con relación a la profundidad del nivel estético, Trelles explica que una película puede ser un gozo nada más que por ver sus imágenes, por apreciar la manera como se contrasta, como se usa la edición y como se emplea la música. Por ejemplo, “el solo recurso del encuadre, transmite una determinada idea al espectador. De manera que, podemos ver una película olvidándonos del argumento y fijándonos solo en la estética, en como se han manejado los recursos del cine”.

 

 

 

El imperialismo explotador y mesiánico de Dune: Part 2

 

 

Especial para En Rojo

 

“There is nothing in the desert and no man needs nothing. Or is it that you think we are something you can play with because we are a little people?  A silly people, greedy, barbarous, and cruel?”

Prince Faisal (Alec Guinness), Lawrence of Arabia

Cuando pienso en épicas del imaginario imperialista británico, me vienen a la mente dos clásicos del cine, The Man Who Would Be King (dir. John Huston, Reino Unido y EE.UU., 1975) y Lawrence of Arabia (dir. David Lean, Reino Unido, 1962). Aunque las cuento como textos fundamentales en mi formación de cinéfilo y que me disfruto cada cierto tiempo, no me resisto a problematizarlas. Cada una construye una postura imperialista muy particular a través de sus protagonistas. En The Man Who Would Be King, dos soldados masones del ejército británico, Daniel (Sean Connery) y Peachy (Michael Caine), buscan fortuna en un pueblo olvidado en las montañas de Afganistán. Su plan es explotar a los que ellos consideran como bárbaros para hacerse ricos con una fortuna que descubren y que data de la época de Alejandro el Grande. Por otro lado, en Lawrence of Arabia, T. E. Lawrence (Peter O’Toole) es un soldado británico durante la Primera Guerra Mundial que se entrega al romance del desierto. Lawrence se torna en una figura mesiánica que une con cierta inestabilidad las diferentes comunidades que luchan entre sí mismas por controlar la región. En ambas películas, los protagonistas son dos caras de la misma moneda del imperio británico que posicionan al sujeto colonizado como una bestia a la que se explota por lucro o como un salvaje que requiere dirección. Estas son precisamente las fuerzas que chocan en Dune

Dir. Denis Villeneuve, EE.UU. y Canadá, 2021.

En la primera parte de Dune, la Casa Atreides toma posesión del planeta de Arrakis, también conocido como Dune. El planeta, que es un desierto inmenso, es central para el imperio por su producción de una droga o especia que ellos llaman Spice. Por orden imperial, el control de Dune pasa de la Casa Harkonnen, cuyos rasgos físicos los hacen parecer descendientes de Nosferatu y reflejan su crueldad, a la familia Atreides, que asociamos visualmente con nobleza y humanidad. Sin embargo, el barón Vladimir Harkonnen (Stellan Skarsgård) y el duque Leto Atreides (Oscar Isaacs) son impuestos por el imperio para explotar Arrakis y mantener bajo control a los Fremen, los salvajes habitantes del desierto. Independientemente si los Atreides les interesa establecer relaciones pacíficas con los Fremen, ellos están allí para aprovecharse de los recursos naturales de Dune. No obstante, Paul Atreides (Timothée Chalamet), el joven heredero, está fascinado con las visiones que ha tenido del desierto. Después que los Harkonnen invaden Dune y le arrebatan el control a los Atreides, Paul y su madre, Jessica (Rebecca Ferguson), que es parte de una orden religiosa poderosa que ha profetizado la futura llegada de un mesías, escapan al desierto donde se encuentran con los Fremen. En la primera parte de la historia, Villeneuve representa dos vertientes imperialistas: el militarismo de los Harkonnen, que llegan con una maquinaria genocida que devorará a todo habitante de Dune, y el paternalismo noble de los Atreides, que traen la civilización al desierto. Pero los Fremen, bajo el liderazgo de Stilgar (Javier Bardem), desconfían de ambos bandos. Esta primera parte de lo que será la trilogía Dune de Villeneuve logra de manera efectiva la labor monumental de establecer los personajes, los conflictos políticos y las facciones que chocarán en la historia. Esta base prepara el escenario para la maravilla épica que es Dune: Part 2 (dir. Denis Villeneuve, EE.UU. y Canada, 2024).

En la segunda parte, Paul comienza a adaptarse a su vida entre los Fremen. Su relación con Chani (Zendaya) continúa madurando y el joven se ha convertido en un valioso soldado de la resistencia en contra de los Harkonnen. Pero el Barón continúa su lucha por el poder y moviendo sus fichas para subir a su sobrino, el sanguinario Feyd-Rautha (Austin Butler), al trono imperial. Acepto que, aunque me gustó la primera parte de Dune, la falta de una conclusión la hizo sentir algo coja. Al ver Dune: Part 2, me di cuenta de que, en la primera parte, Villeneuve establece un universo y las reglas que rigen el movimiento de cada pieza. Ya en la secuela todo está planchado y es aquí donde Villeneuve logra explorar magistralmente las políticas entre las diferentes facciones y las consecuencias de todo lo establecido en la primera parte. De hecho, muchas de las actuaciones toman giros más complejos en esta secuela. Por ejemplo, Javier Bardem en el personaje de Stilgar no tiene una participación marcada en la primera. Pero en la segunda descubrimos el poder de su fe y de su devoción. Por otro lado, Timothée Chalamet encarna un Paul inmaduro y algo torpe en la primera parte. Sin embargo, en la segunda parte, Chalamet nos da un Paul que es un líder espiritual y un guerrero dispuesto a sacrificarse por los Fremen. Chalamet y Zendaya le dan vida a un romance bellísimo cuyo poderoso arco narrativo va ligado a la transformación gradual de Paul.

La dirección de Villeneuve es impecable. El director usa un brutalismo efectivo en la estética de las naves y de la arquitectura del planeta. Las naves reflejan el aislamiento y la torpeza de una humanidad que requiere estos mecanismos para sobrevivir en Dune. Estas coexisten con los templos subterráneos donde los Fremen protegen sus tradiciones y que adquieren nuevas dimensiones con la música de Hans Zimmer y los vestuarios de Jacqueline West. Además, la impecable cinematografía de Greig Fraser retrata los contrastes entre las peligrosas sombras del planeta de los Harkonnen y la luz intensa del desierto de Dune. Como director, la labor titánica de Villeneuve se devela en cómo cada detalle visual y auditivo participa en añadir diversos niveles que forman el universo de Dune.

En The Man Who Would Be King, Peachy y Daniel pagan por lo que intentaron hacer. Este final, que no revelaré, demuestra que la barbarie finalmente corrompe las maneras civilizadas (y tómenlo con tono irónico, por supuesto) de los protagonistas. Las maneras civilizadas de los Harkonnen se cuestionan más claramente en Dune ya que diferente a John Huston, tanto Villeneuve como Frank Herbert (el escritor de las novelas) están conscientes de la mentalidad colonial. Con el personaje de Paul, Villeneuve y Herbert toman un giro más interesante. El director crea unos ecos visuales entre Lawrence of Arabia y Dune: Part 2. Por ejemplo, en la primera, cuando Lawrence logra impresionar a todos descarrilando el tren de los turcos, el personaje camina lentamente sobre los vagones mientras los guerreros árabes lo claman por su hazaña. De esta misma manera, los Fremen gritan el triunfo cuando Paul cabalga sobre el gigante gusano de arena. Pero el triunfo de Lawrence llega a su final cuando el personaje sufre la humillación del general turco (en uno de mis cameos favoritos del cine por nuestro José Ferrer) y siente en carne propia el dolor profundo del colonizado. Aquí es donde muere el mítico Lawrence de Arabia cuando se da cuenta de la protección de su privilegio. El final de Paul, que no discutiré, es algo diferente y merece más exploración en lo que espero que sea la futura conclusión de la trilogía de Dune. ¿Se desnudará Paul de su identidad colonial para tornarse en un Fremen? No puedo esperar por escribir sobre esto cuando vea la próxima película.

Busquen la pantalla más grande y entréguense a la maravilla visual y profunda de Dune: Part 2.

Agua, Sol y Sereno en la Universidad de Puerto Rico.

 

Redacción de  En Rojo

Agua, Sol y Sereno (ASYS), colectivo de teatro puertorriqueño, realizará una residencia artística en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico del 5 al 10 de marzo del año 2024. Desde sus inicios, ASYS, ha tenido una profunda relación de colaboración con este recinto en el que se han formado muchos de sus integrantes a través de 30 años de trayectoria. La Universidad ha sido para ASYS un lugar de generación de alianzas y un espacio de interlocución con diversidad de campos de las humanidades.

Pedro y Cathy en el 48 Festival de CLARIDAD. Foto Ricardo Alcaraz

Este proyecto tiene como objetivos: acercar a los estudiantes a la experiencia del teatro colectivo, así como a la práctica “in situ” de la producción teatral y propiciar un intercambio profundo y dinámico entre todos los participantes. Compartirán en este encuentro, un espacio de diálogo y acción escénica en el que podrán observar de cerca los procesos teatrales y artísticos y cómo ellos tocan a los artistas como seres humanos desde su mundo interior hasta la transformación de comunidades para una calidad de vida digna, justa y saludable.

ASYS, ha incorporado a estudiantes del Departamento de Drama y de otros departamentos del recinto en el proceso de remontaje de las obras teatrales a presentarse durante la residencia. Esta integración es un encuentro en el que los estudiantes están experimentando, directamente, procesos de ensayos, producción y co-creación, dentro de la práctica real de Agua, Sol y Sereno.

Actividades Residencia Agua, Sol y Sereno UPRRP

Miércoles, 6 de marzo de 2024

8:00 pm – Función de la obra Desde mi ventana (Público general. Donativo sugerido). Sala Julia de Burgos

Jueves, 7 de marzo de 2024

8:00 pm . Función de la obra Corazón de papel (Público general. Donativo sugerido). Sala Julia de Burgos
Domingo, 10 de marzo de 2024.
5:00 pm Función de la obra Una de cal y una de arena. Teatro UPR

(Público general: $20. Boletos PRTicket.)

* Estudiantes pagan $10 en la boletería con su tarjeta de estudiantes.

https://boletos.prticket.com/events/en/listaEventos