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Vamos a ver si…

¿Cómo se explica que un país con un desempleo oficial de casi un 50%, con un salario mínimo que no da para pagar el costo de vida, con más de un 60% de sus ciudadanos viviendo en niveles de pobreza, tiene que importar trabajadores?

Entre otros, lo hace porque hay fondos dizque para la reconstrucción concedidos al gobierno de PR y aprobados por los amigos que los políticos «locales» tienen en Wash. DC.

Porque hay empresas de amigos de los políticos de aquí y de allá creadas para buscarlos, conseguirles visas de trabajo traerlos a PR y claro, de cobrar una comisión por hacerlo.

¿Alguien recuerda el libro publicado después del huracán Katrina que partió por el medio a Nueva Orleans? Me refiero a THE SHOCK DOCTRINE The irse of Disaster Capitalism» de N Klein? En ese texto que algunos o muchos mencionan y pocos leen, su autora explica la teoría económica sobre la que se monta la práctica de saqueo que se montó a gran escala en Nueva Orleans y otras ciudades y estados de EUA que han padecido distintos desastres y que después de María sirve para explicar y entender lo que sucede en PR.

Esa práctica económica implantada por el capital de EUA y su estado en su propio territorio que llaman continental, fue traída a PR después de María y si la entendemos explica lo que vivimos desde entonces. Vivimos la emigración masiva de familias del sector joven y trabajador incluyendo profesionales médicos, maestros, funcionarios de seguridad, técnicos de todo tipo, en fin todo el recurso humano necesario para desarrollar este país como uno productivo y viable.

Vimos el cierre de escuelas públicas y privadas junto al trastoque de toda la educación pública. Completaron el desmantelamiento de la UPR. Vivimos el abandono creciente de la ciudad capital y de todos los centros de pueblos. Padecemos la precariedad creciente en los servicios de salud en el que un cita para chequéate un catarro puede tomarte semanas si no te vas a una sala de emergencia dónde «solo» te toma de 8 a 10 horas lograr que un médico te vea.

Súmale a eso el abandono y desmantelamiento del sistema de transportación público y de las carreteras, . Y tal vez lo más importante tal y como sucedió en Nueva Orleans, la elevada sustitución poblacional. Ese sistema es de dos puertas. Una de las cuales sirve para que los nuestros salgan en estampida para salvarse del desastre. Otra puerta por la que entran empresarios, carpetbaggers, inversionistas ricos y no tan ricos, pero con las ideas muy claras sobre el botín en oportunidades de negocios que ofrece la isla. Llegan estimulados por los beneficios que el gobierno aprueba a la carrera exclusivamente para ellos, y por el abandono de valiosas propiedades, edificios y tierras, que quedaron sin uso o abandonadas por el éxodo masivo de la población.

A esos inmigrantes norteamericanos y blancos en su mayoría, se les permite todo, se le regalan nuestros recursos naturales.

Vamos todos en camino a lo que llaman la «hawainizacion» del país. Los nativos de Hawaii vestidos con sus faldas de paja bailan moviendo hermosamente sus brazos y caderas, sirviéndole en sus playas a los residentes ricos y a los turistas sus lechones asados y sus cócteles servidos en medias piñas. El pueblo de esas islas permanecen allí de dos maneras, unos pocos como socios del hombre blanco, otros más como empleados de una burocracia gubernamental y los más, como sirvientes al servicio y entretenimiento del también hombre blanco del continente que les visita en búsqueda del paraíso construído para ellos. El Dysney tropical sin el sucio y la arrogancia del nativo.

El folklore nuestro varía, pero poco. El futuro, es muy similar. Sombrero de paja que llamamos pavas, lechón en la arena y en la montaña, bomba y plena en la playa y en las plazas, música «típica» o en los campos, con cócteles servidos en medio coco o cocos enteros, Reguetón y trap en la perla y los caseríos dónde se aprovecha para vender otras cositas por el lado. Carnavales o fiestas en las calles cuatro o cinco veces al año porque eso trae turismo y cruceros. Tenemos también propiedades que comparadas con otras islas del caribe cuestan poco. Cómo buen colonial todo lo hacemos con una sonrisa en la cara cada vez que decimos, «thank You mister», «at your service madam», mientras extendemos la mano para tomar la propina con la que cuadramos el presupuesto doméstico; o cualquier otra frase similar.

Para eso nos servirá el inglés que tan orgullosamente van aprendiendo nuestros niños que con tanta admiración vemos y mostramos a todos cuando dicen cosas en esa lengua que logran pronunciar mejor y con más atinado acento que el de sus padres. Estaremos aceptando sin crítica la relación con el hombre blanco del norte y hasta orgullosos nos sentimos, o se sentirán muchos, de que a cambio de unas monedas nos permitan servirle.

Esto que no es otra cosa que producto de esas medidas económicas que ambos gobiernos autorizan y que incluye el saqueo de los fondos y recursos públicos que lleva a cabo manos privadas con la colaboración de funcionarios públicos, ha sido el centro de la actividad de casi todos nuestros funcionarios públicos electos o no. Esto que no es otra cosa que el producto del gobierno que apoya el «Capitalismo del «Desastre» porque con ese sistema se enriquece. El amo le deja meter las manos a cambio de que le sirva.

Ahí estamos, y como decía aquél, hacía eso vamos.

Las murallas de Jericó

 

 

-Parafraseando a Philip Roth

Hay quien se imagina que Samuel Beckett anduvo por El Paseo de Diego alguna vez, quizá el mismo que asevera que García Márquez nunca, pero ello refiriéndose a su corazón, ya que el cuerpo sí más que demasiadas veces pinchado por la aguja de un médico cuando estaba en Sick Bay. Porque el irlandés no era amigo de enfermerarse de amor, ni de repetir una hazaña dudosa, creen que lo vieron pasar por la acera. Al cuerpo de Felipe José Farmer lo trajo a regañadientes un poder inapelable como el que trajo a La Pastora cuando cumplí nueve años. Se entrevé en la mirada absorta y racional de esa mujer que me bajó el zipper en una montaña igual a Janer, que como Janer dejó de existir sino en el nombre que lleva la por todos mal vista Facultad de Ciencias Sociales. Algo pasó en Janer hace tantos años, como lo que me pasó a mí con la religiosa, contrato de si no eterno amor de imperecedero cariño, que el malhadado monte pudo ser olvidado con la erosión solamente y con alguien como yo rondando la localidad en una vigilia que todavía no ha terminado. Esta vez, sin embargo, la engorrosa tarea de olvidar el monte de Doña Juana le tocó también, como a mí, a una amarilla brigada de buldossers. Y gracias a Dios el contrato no es para siempre como cualquier amor.

Estrategia Narrativa

Los judíos como narradores se diferencian de los griegos por evitar cojer el toro por los cuernos. La Iliada va al meollo de la cuestión, como todo lo griego narrado o representado en las tablas. El judío ni siquiera como narratólogo se encara a su teoría y de ahí el relato de Las murallas de Jerícó, donde se cuenta el asedio de una ciudad que los profetas no se animan a sitiar del todo. No recuerdo cuál de los profetas les aconsejó dar vueltas con el Arca de la Alianza alrededor de las murallas de la ciudad que les importaba. Pero sin más qué hacer o qué añadir, si mal no me acuerdo. Y nunca han dicho lo que hicieron luego de dar tantos rodeos.

Historia de Ariadne

El Sr. Emmanuelli, contratado por el poeta visionario para atenuar un poco la sombra que le hacía a la escuela que me había aconsejado ir más hacia Janer, decidió que era oportuno jugar pelota en el parque que le quedaba al lado, junto a la casa de mi primer amor infantil, la tan callada y circunspecta Ariadne La Torre. El director de la escuela, cuando una mañana me estacioné en el pedregal que estaba al pie del antiguo latifundio, me advirtió que no me adentrara en el pastizal. Gracias a Dios, obedecí al pastor y no me pasó lo que al desobediente con la maestra de inglés. Un poco para consolarme, por la admiración que me inspiraba la bella profesora, el nuevo ditector británico me llevó a la colindancia de Janer con el suburbio y la reciente autopista en construcción. Acompañado por el ahora scout master, recorrí los predios del lugar donde se verificó el incidente que me ahorró sufrir el pastor. El inglés me enseñó a encender una hoguera con dos cerillas, cosa que hicimos de inmediato, para dorar unos hot dogs con una varilla de madera. La tierra seca de una malhadada memoria es lo primero que notarás al pasar por alli, si te acompaña una persona que te quiere bien.

 

 

Desmienten a propietario del antiguo Normandie

 

La organización Amigos del Mar desmintió declaraciones del presidente de grupo Normandie OZ, LLC l Eddie Ishay de que se había reunido con miembros de Amigos del Mar y que su proyecto para el antiguo Hotel Normandie contaba con el respaldo de dicha organización.

Las declaraciones de Ishay aparecieron en una noticia publicada por el periódico Primera Hora el 13 de febrero en donde se confirma por parte del alcalde de San Juan Miguel Romero el arrendamiento a 30 años de los terrenos del Parque Sixto Escobar y el antiguo Hotel Normandie al grupo Normandie OZ, LLC y su presidente Ezra Eddie Ishay, un inversionista de la Ley 22.

“Dichas afirmaciones son totalmente falsas. Amigxs del M.A.R ni ninguno de sus miembros activos ha sostenido ninguna reunión o comunicación alguna ni con Ishay, algún representante de Normandie OZ, ni con el Municipio de San Juan o su alcalde Miguel Romero”, declaró la organización ambientalista en comunicado de prensa.

Gabriela Vélez Agosto, co-directora reiteró que rechazaban esas expresiones y acusó a Ishay de difamación y libelo a través de la manipulación de la opinión pública. Recalcó además de que Tito Kayak no es miembro activo de la organización desde el 2019 por lo cual, sus actos individuales no representan ni están autorizados por la organización.

Mientras Vanessa Uriarte, directora ejecutiva de Amigos del MAR sentenció que “[n]osotras como organización política y ecologista no estamos ni estaremos nunca del lado de inversionistas que privatizan lo público y destruyen la naturaleza. Nos mantenemos solidarios con el grupo de Escambrón Unido y las personas que defienden el derecho a permanecer en Puerto Rico. Es por esta razón, que el 8 de noviembre de 2022 nuestra organización dio por concluida toda colaboración con la organización Scuba Dogs Society, por no respaldar a la comunidad en sus reclamos y escoger el lado de los destructores para beneficio personal.”

Por su parte en comunicado de prensa el asambleísta municipal, portavoz del Partido Popular Democrático (PPD) Manuel Calderón Cerame, también denunció la acción del Alcalde.

“Lo señalamos primero y así en efecto ha sucedido, el alcalde Miguel Romero ha privatizado el Estadio Sixto Escobar a los intereses de los dueños del Normandie, para construir un estacionamiento soterrado que no tiene permisos ni del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), ni de las autoridades federales correspondientes”, aseguró Calderón Cerame.

“El pueblo de San Juan pide un parque para todos y un acceso a la Playa del Escambrón sin ese edificio que es hoy un estorbo a la vista y un peligro para todo el que se acerque”, añadió refiriéndose a la deteriorada estructura del antiguo hotel que lleva varios años en condiciones ruinosas. De hecho es sabido que el fin de la semana pasada una parte del alero del cuarto piso de dicha estructura se derrumbó debido a su mal estado.

 

 

 

Haití en el espacio estadounidense

 

 

Especial para CLARIDAD

Este es el segundo de tres artículos sobre Haití dirigidos a conocer las raíces históricas de su actual crisis. En este capítulo considero el interés estadounidense por controlar el Estado haitiano. El primero de ellos se publicó en las páginas del suplemento cultural En Rojo

Introducción

En el tablero de luchas entre las naciones colonialistas de principios del siglo 19, el Haití liberado se fue convirtiendo en pieza codiciada. A pesar de las pretensiones de las metrópolis colonialistas de aislar a Haití de los circuitos económicos del capitalismo agrario de los primeros decenios de ese siglo, la nueva nación no disminuyó su importancia económica. Antes bien, se fue convirtiendo en un país codiciado por los intereses capitalistas de aquellos tiempos.

Durante sus años finales como colonia, el Sainte-Domingue francés suplió buena parte de las mercancías agrícolas ansiadas por los consumidores de Francia, sobre todo azúcar y café, superando la producción de otras colonias de las Antillas. De modo que, desde los primeros lustros del siglo 19, los intereses económicos y financieros de diversos países se interesaron en penetrar a Haití, iniciativa en la que encontraron el apoyo de la oligarquía haitiana, interesada en proveer continuidad al papel de Haití como principal exportador de mercancías agrícolas, pero bajo su mando.

Aunque Estados Unidos y varios países europeos tuvieron relaciones comerciales con el Haití liberado desde sus inicios, estos se resistieron a reconocer formalmente la existencia de la República de Haití, puesto que ella representaba la anulación de la esclavitud, que era el fundamento de las economías coloniales de aquellos tiempos. De ahí que los poderosos manejadores del colonialismo esclavista, que fueron aniquilados por la revolución haitiana, se transformaran en los principales acreedores de la nueva nación, exigiendo reparaciones a un pueblo que, en justicia, debió de haberlas recibido.

Cuando repensaron su oposición a reconocer la existencia de Haití como país, no lo hicieron como un acto de generosidad hacia un pueblo que pretendía construir un país de afrodescendientes libres desde las más dificultosas condiciones, sino como un modo de reapropiarse de sus recursos y sus riquezas, a través de la inserción de la producción agrícola en los circuitos comerciales de la época.

El reconocimiento de Haití

El reconocimiento por Francia fue el más costoso para Haití, ya que los esclavizadores franceses exigieron una altísima compensación por la pérdida de las propiedades de la clase esclavista.

En 1824, el presidente haitiano Jean-Pierre Boyer envió una delegación a París para negociar una indemnización a cambio del reconocimiento de Haití por su antigua metrópoli colonial. Francia reconoció a Haití en 1826, luego de extorsionar al gobierno de Boyer, obligándole a resarcir en metálico lo que los combatientes antiesclavistas habían conquistado en el campo de batalla.[1]  Como resultado de ello, Haití acabó pagando a Francia la suma de 150 millones de francos, que fue muchísimo más que lo que el gobierno de Estados Unidos pagó a la República francesa en 1803 por la compra del territorio de Luisiana. El Reino Unido lo haría una década más tarde, en 1833, junto a la aprobación de la Ley de abolición de la esclavitud en las colonias británicas.

A Estados Unidos se le hizo mucho más difícil reconocer a la primera república afrodescendiente del mundo. A diferencia de las metrópolis europeas, cuyas colonias estuvieron localizadas en una zona ultramarina distante de Europa, Estados Unidos construyó su sistema esclavista en su propio seno. El reconocimiento de Haití amenazaba los intereses de los dueños de las empresas esclavistas del Sur, temerosos de que el ejemplo haitiano sacudiera los fundamentos económicos de la nación. Por ello, las varias propuestas para que Estados Unidos reconociera a la república negra, tropezaran con el monstruoso racismo que existía, tanto en el sector económico de ese país, como en el seno de su propio gobierno.

De ahí que, a pesar de los intercambios comerciales informales que tuvieron ambas naciones durante cuatro décadas, Estados Unidos acabó reconociendo a Haití mucho más tarde que otras naciones. Lo hizo en 1862, justo cuando los estados del sur se separaron de la Unión de estados federados, iniciando la guerra civil de ese país, la cual tuvo como eje las pretensiones de la clase esclavócrata estadounidense de expandir el sistema esclavista hacia el oeste del país.

Haití en la mirada geopolítica estadounidense

Además de sus intereses económicos, los intereses geopolíticos de Estados Unidos fueron determinantes a la hora de entablar relaciones diplomáticas con el nuevo país. Haití había incrementado su papel como exportador de mercancías agrícolas, y los intereses navieros estadounidenses consideraban a Haití como un eje importante en el comercio marítimo en la región del Caribe, el cual aspiraban a controlar.

Además, a Estados Unidos le preocupaban los esfuerzos europeos de ampliar su presencia en esta parte del mundo, que fue precisamente el motivo que llevó al presidente estadounidense James Monroe a advertir a las metrópolis coloniales europeas en 1832, que no debían entremeterse en los asuntos del hemisferio occidental, que Estados Unidos consideraba como suyo. Con ello, se iniciaba las acciones de Estados Unidos dirigidas a dominar, no apenas la economía haitiana, sino toda la isla de La Española. Como parte de ese esquema, intentaron la adquisición del Mole-Saint Nicolas, en la región noroccidental del país, que mira hacia Cuba, para convertirlo en una base naval, garantizando el monopolio estadounidense del comercio marítimo en la región.

De ese modo, Haití se fue convirtiendo en una colonia informal de Estados Unidos, país que pretendía hacer girar las riendas del poder estatal haitiano hacia sus garfios imperiales. Como parte de ese esfuerzo, el presidente estadounidense Benjamin Harrison designó al reconocido abolicionista Frederick Douglass como ministro Residente y Cónsul General de los Estados Unidos en Haití, convirtiéndolo en un instrumento del naciente imperialismo estadounidense.

 

Un abolicionista negro en Haití

Aunque Douglass aceptó su nombramiento con la esperanza de que su presencia en Haití sería un potente factor para la paz, el bienestar y la prosperidad del pueblo de Haití, el Departamento de Estado tenía otros planes con su presencia, como «la esperanza de usarla para socavar la independencia de Haití mientras fortalecía el proyecto expansionista estadounidense en el Caribe».[2]

Durante su breve estancia en Haití, entre 1889 y 1891, Douglass se percató de que su misión no era estimular el desarrollo de una nación habitada por sus congéneres, sino abrirle las puertas al capital estadounidense. Desde el inicio de su gestión, Douglass percibió que, lejos de la visión romántica de un embajador estadounidense negro en afinidad con un país de mayoría negra, el poder imperial estadounidense esperaba de él que utilizara su negritud para abrirle el camino a los intereses económicos de ese país, sobre todo el sector naviero que se expandía por la región.

Lejos de un embajador, ejerciendo su papel diplomático, la presencia de Douglass en Haití se vio reducida a recibir órdenes de empresarios estadounidenses golosos y racistas en detrimento de los empresarios y ciudadanos haitianos, lo que se convertiría en el estándar de conducta que regiría la asistencia de Estados Unidos hacia ese país durante el siglo veinte, e incluso hasta nuestros días.

La ocupación de Haití

Varias décadas después del experimento con Douglass Estados Unidos optó por el modo directo de control sobre Haití, enviando soldados de la Marina de Guerra en 1915, bajo la presidencia de Woodrow Wilson, con el pretexto de «restaurar el orden y preservar la estabilidad política y económica del país en el Caribe», proceso que se extendió hasta 1934.

En realidad, de lo que se trataba era de sustituir las cúpulas de los estados de América Latina y el Caribe mediante la promoción de golpes militares dirigidos instalar gobiernos favorables a Estados Unidos, o el control directo de ellos mediante su invasión y ocupación. En ambos casos se obligaba a los países a convertirse en repúblicas bananeras, bajo un modelo que privilegiaba los intereses de monopolios dedicados a la producción de mercancías agrícolas para la exportación, apoyado por oligarquías serviles que ejercían su represión sobre sociedades altamente estratificadas.

Durante la ocupación de casi dos décadas Estados Unidos cumplió buena parte de los objetivos que se propuso, entre ellos la consolidación de un Estado favorable a sus intereses estadounidenses, la creación de la Garde d’Haiti, que fue una fuerza policiaca adiestrada para suprimir a los movimientos de luchas campesinas, y la instalación de instituciones americanas en el país, que canalizarían las llamadas «ayudas» a la población. La ocupación también tuvo una clara preferencia por los mulatos en el poder, que se beneficiaron del esfuerzo estadounidense de implantar la estructura racista de Jim Crow en el seno de la primera república afrodescendiente.

Durante los diecinueve años que duró la intrusión en Haití, el gobierno de Washington realizó obras de infraestructura y servicios agrícolas en ese país, a la vez que incrementaba el flujo de exportaciones estadounidenses, tales como instrumentos y productos agrícolas, hacia ese país. Con ello se incrementó la corrupción gubernamental y el endeudamiento del estado haitiano en el mercado financiero internacional.

Una nueva constitución aprobada en 1918 viabilizó la posesión de tierras por extranjeros. En ese proceso, que fue primordialmente controlado por las élites mulatas, muchos campesinos fueron despojados de sus tierras, obligándolos a emigrar hacia las ciudades del país, en las cuales se topaban con un Estado manejado por élites que despreciaban al pueblo campesino haitiano..

Sin embargo, el control mulato sobre el aparato de Estado se fue debilitando luego de la Segunda Guerra Mundial, como resultado de la fuerza ganada por los movimientos negristas haitianos durante el periodo entre las dos grandes guerras mundiales del siglo veinte.

Conclusión

A lo largo del siglo veinte hubo intentos de modernizar al estado, los cuales se desmoronaba por los vaivenes entre su papel figurativo de representar el bien de la nación en su conjunto y su misión real de ser instrumento para proteger los intereses de la clase dominante haitiana. En ese proceso, el bienestar de la población haitiana quedó siempre relegado en la agenda de los que controlaban las riendas del poder.

Afirmado el control estadounidense de Haití, el país vivió periodos altibajos de luchas entre los diversos sectores de la clase dominante que se resolvieron con asesinatos de varios presidentes. Con la toma del poder por François Duvalier en 1957, Haití se fue tornando en una dictadura servil más, dentro de las muchas que amamantó Washington con el fin de convertir naciones con futuros, en meros tugurios marcados por la pobreza persistente y ciclos de violencia que culminaban en intervenciones militares extranjeras.

Con ello, se trastocaba la agenda trazada por los fundadores de la República de Haití en 1804, quienes imaginaron una nación independiente, con un Estado volcado hacia el bienestar del pueblo que logró destruir las estructuras deshumanizantes que sirvieron para enriquecer al mundo europeo.

 

[1]

[2] «Frederick Douglass and American Empire in Haiti». National African-American Rerparations Commission (December 15, 2021)

Otra cadena de pago para el pueblo

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Por tercera ocasión la Junta de Control Fiscal volvió a enmendar el plan de ajuste de deuda (PAD) para la Autoridad de Energía Eléctrica (JCF), y presenta un plan que le coloca otra cadena de pago al pueblo de Puerto Rico por los próximos casi 50 años.

Este 10 de febrero la JCF presentó ante la jueza Laura Taylor Swain, que atiende el caso de quiebra del gobierno de Puerto Rico, mediante la ley especial Promesa, un escrito de divulgación del PAD enmendado. Este plan enmendado confirma la imposición de un cargo fijo -la Junta lo llama cargo híbrido- a todos los abonados residenciales no subsidiados de $13.00 mensuales; $16.25 para los abonados llamados comercios pequeños; $800 para comercios intermedios e industriales; $1,800 para comercios e industriales grandes. Estos cargos fijos subirán según se exceda el consumo de 500 kilovatio hora (kvh).

En entrevista el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, indicó que ya presentado el escrito de divulgación del PAD, este próximo 28 de febrero se supone que comiencen las vistas de objeciones por parte de los acreedores. Si la jueza aprueba la presentación del PAD entonces se iniciaría el proceso de vistas para ver si el plan cumple con los requisitos de la ley Promesa. Entre los elementos que se supone que la jueza tome en consideración es si el PAD, es viable que se pueda pagar, si se ha obtenido la ley habilitadora, pero se supone que lo principal sea que el plan sea viable. “Habrá que ver si el pueblo de Puerto Rico puede aguantar ese cargo”, expresó Emmanuelli Jiménez.

Al planteamiento de quién o quiénes serían los que exponga la parte del pueblo de Puerto Rico, ya que es evidente que eso no lo hace el PAD que presentó la JCF; El experto en la ley Promesa, ley de quiebra y representante legal de la UTIER,que participa en el proceso dijo que hay espacio para que otras organizaciones participen en el proceso, como podrían ser la Cámara de Comercio, los industriales, el comité de acreedores no asegurados, MIDA. “Los llamados líderes empresariales de Puerto Rico, los que tienen capacidad económica que pueden acudir van a pagar ese cargo por 35 años, va haber un momento en que todas las organizaciones comunitarias empresariales tienen la opción de participar”.

El gobernador es un cero a la izquierda

El licenciado Emmanuelli Jiménez, le resto credibilidad a las declaraciones del gobernador de que iba a intervenir en el proceso, para oponerse al cargo. “La expresión del gobernador de que iba a intervenir es un cero a la izquierda porque esa no es la manera de intervenir lo que tiene que hacer el gobernador es aprobar una ley habilitadora que le ponga condiciones a la JCF para el plan de ajuste de la deuda como hizo con la Ley 53 de no recortar las pensiones”. Recordó que el gobernador ya ha vetado dos proyectos aprobados por la Legislatura (PS1429 y PC1883), en los cuales se le imponían condiciones a que un plan de pago entre ellas que no haya aumento en las tarifas, “entonces ahora está llorando por ahí diciendo que va a quejarse con la jueza con ese lloriqueo no llega a ningún lado tiene que hacer lo que debe hacer que es el único poder que tiene el gobierno aprobar la ley habilitadora”. El licenciado reafirmó que el único poder que tiene el gobierno es aprobar la ley habilitadora.

Respecto al PAD presentado denunció que de entrada el plan propone pagar el 50% del valor de la deuda, que primero no ha sido auditada y segundo la propia JCF dice que lo único que se debe son $16 millones.

Entonces porque si le dice a la juez que lo único que debe son $16 millones ofrece en el plan $5.4 billones de dólares en realidad la Junta es todo un aguaje se tiene que haber gastado cientos de millones de dólares en un caso que lo echaron al zafaron porque le hicieron una propuesta a los bonistas de pagar el 50% conscientes de que no se debía esa cantidad”, manifestó.

Al respecto reparó que los abogados cuando dicen algo al tribunal tienen que estar convencidos de lo que están diciendo, por otro lado los mismos abogados que le dicen a la jueza que lo que se debe son $16 millones hacen ese plan y proponen pagar $5.4 billones, lo que calificó como una barbaridad, además de que debilita el caso. El experto en casos de quiebra hizo las mismas advertencias de economistas de que el PAD va a destruir la economía del país, va a ocasionar el cierre de negocios y la des conexión de la gente por falta de pago, afirmó que eventualmente la economía se va a poner tan mala que va a retrasar también el plan de deuda de los $350 millones de la deuda del gobierno central.

Un detalle que dijo nadie ha visto es que los municipios ahora no están obligados a pagar, pero la Junta se propone eliminar la sección de la ley que exime a los municipios de pagar ese cargo por lo que eventualmente los municipios también tendrán que pagar el cargo fijo.

Además de la deuda de la AEE que se propone la JCF pague el pueblo de Puerto Rico, ya pagamos la deuda del gobierno central $350 millones, y el pago de $1,245 millones de la deuda de la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) la cual está asegurada con los peajes a 40 años.