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Esta semana en la historia

Angel Rodríguez Cristóbal

 

 

10 de noviembre de 1938

Noche de los cristales rotos

Primer gran “progrom” organizado por los nazis en Alemania contra los judíos, de los que más de 35 mil fueron detenidos y sus propiedades destrozadas.

Ensayo general del Holocausto, 1938. Camino a la segunda Gran Guerra, a los judíos les fueron quitados sistemáticamente todos sus derechos, antes de pasar, a partir de 1942, a ser víctimas del exterminio sistemático.

Las sinagogas ardían en todo el país. Los comercios de propietarios judíos fueron saqueados; unos 100 judíos asesinados; 26 mil deportados a campos de concentración. En alemán, al pogromo se le denominó cínicamente «noche de los cristales del imperio», lo que en español pasó a denominarse la «Noche de los Cristales Rotos».

Hitler copió de los EUA y sus políticas racistas muchas de las políticas nazis de segregación

10 de noviembre de 1975

ONU igual el sionismo al racismo

En la Resolución 3379, la ONU determina que el sionismo es una forma de racismo equivalente al apartheid en África del Sur. Rápidamente EUA e Israel tomaron diversas medidas contra la resolución, que incluían hasta un boicot al turismo a México. Con un nuevo balance de fuerzas, en 1991 Israel -junto a EUA- logra que la ONU aboliese la resolución.

Como ocurre con la abrumadora mayoría de votos contra el Bloqueo a Cuba o las determinaciones sobre el colonialismo en Puerto Rico, la 3379 no era vinculante. Sobre estas limitaciones cabe la cita: “Las condenas sin sanciones por parte de la comunidad internacional equivalen a connivencia con el Estado delincuente” (cidafucm.es).

11 de noviembre de 1918

Alemania se rinde, termina la Guerra Mundial I

Cuando la milicia alemana se rebeló y se negaba a aceptar las órdenes de sus superiores, el Kaiser Guillermo II abdica por miedo a una revolución trabajadora que lo ejecutara y el alto mando militar aceptó todas las condiciones de rendición. Las penalidades contra Alemania fueron tan severas que una generación después el nazismo tiene su caldo de cultivo para lanzar la segunda parte de la guerra.

11 de noviembre de 1979

EUA asesina a Ángel Rodríguez Cristóbal

Para el 1979 se intensifica la lucha en Vieques contra la Marina yanki. Se suceden actos de desobediencia civil por la militancia independentista que culminan en el encarcelamiento de decenas de patriotas. Entre ellos estaba el gran luchador cialeño, –discípulo de nuestro poeta nacional Juan A. Corretjer–, Ángel Rodríguez Cristóbal.

Ángel, joven cialeño militante de la Liga Socialista Puertorriqueña, fue arrestado junto a otros veinte puertorriqueños por tropas de la armada norteamericana cuando participaba en un acto de desobediencia civil en solidaridad con el pueblo de Vieques en el año 1979.

El 26 de septiembre de ese año el juez federal yanki Juan B. Torruellas lo condenó a seis meses de cárcel. Fue recluido en una prisión de Puerto Rico pero el 28 de septiembre lo trasladaron secretamente a la prisión federal en Tallahassee, Florida. El 11 de noviembre de 1979, Rodríguez Cristóbal apareció muerto.

Las autoridades de la prisión alegaron que se trató de un suicidio, pero el cuerpo mostraba una herida vertical sobre la ceja izquierda y otra herida en el dedo pulgar izquierdo. Tenía también hematomas en distintas partes del cuerpo y sangre en la boca y la nariz. Otros presidiarios cuyas celdas estaban cerca de la de Rodríguez Cristóbal, dijeron que la noche antes de su muerte escucharon ruidos extraños en la celda del boricua.

A su muerte dejó un hijo de 8 años de edad y una hija de meses de nacida.

15 de noviembre de 1884

Imperios acuerdan como saquear a África

Inaugura la Conferencia de Berlín, encuentro donde las potencias imperiales como Francia, Inglaterra y Alemania comandan las reglas civilizadas -según Europa- para el repartimento de la explotación africana, en detrimento de potencias decaídas como Portugal y España. En la Conferencia no participaron africanos.

15 de noviembre de 1904

EUA invade a Panamá

En Ancón (Panamá) desembarcan los marines estadounidenses para invadir el país.

Se impone en Panamá la Constitución Nacional, con un apartado que contempla la intervención militar norteamericana cuando Wáshington lo crea necesario. Inmediatamente se inicia la construcción del Canal de Panamá. Más adelante, Estados Unidos llenará la zona de bases militares y en 1946 fundará la tristemente célebre Escuela de las Américas, por cuyas aulas pasará la mayoría de los dictadores de América Latina.y sus esbirros.

Fuentes principales:

historia.nationalgeographic.com.es; www.hoyenlahistoria.com, facebook.com/dariow.ortizseda; Calendario nuestros mártires, 2020; efemerides20.com, telesur.net, historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe; takemeback y otros calendarios consultados por José M. Escoda. Sobre Ángel Rodríguez: Página de Joaquín Chévere; y Juan Antonio Corretjer, Vieques y la lucha por la independencia, 1980, Liga Socialista Puertorriqueña; re impreso por Casa Corretjer, 3 de marzo, 2000.

 

 

 

Hostos “artillero”

 

 

“Ya tengo treinta y cinco años. Ayer fue el sombrío aniversario.” Así plasmó Eugenio María de Hostos su sentir en las páginas de su diario, el 12 de enero de 1874, desde Buenos Aires. En su reflexión, se recriminaba con dureza:

He aquí las ideas: a los treinta y cinco años, uno que hubiera tenido un poco más de audacia, de pasión y de amor a sí mismo, hubiera hecho, con mis fuerzas morales e intelectuales, cualquiera que hubiera sido su objetivo en la existencia, todo lo que hubiera querido. Yo estoy tan lejos de haber llegado al fin que me proponía, que ni aun sé lo que quería.[1]

Hostos se cuestiona qué era eso que ansiaba, se preguntaba si era la gloria, la verdad, la justicia, la patria libre, el triunfo de Cuba, la constitución de una América tal como la había soñado… Entre pensamientos y sentimientos, pondera los posibles escenarios y evalúa la efectividad de sus acciones sintiéndose angustiado por sus vacilaciones. Mientras intenta dar con la ruta a seguir, con sumo candor, recorre un escenario de ensueño:

Si llego a hacerme a los hábitos militares, a pelear como cualquiera otro, a ser el brazo de una idea después de haber sido la cabeza y el corazón, estaré contento de mí mismo porque habré realizado el hombre soñado y porque habré dado un gran ejemplo a los hombres, una fuerza irresistible a la revolución de las Antillas.[2]

El Hostos que se dispone a pelear como cualquiera otro y que sueña con dar un gran ejemplo a los hombres y una fuerza irresistible a la revolución de las Antillas se ve agredido por la divergencia de su pasado. Y sobreviene el vívido lamento de su vocación tronchada:

¡Ah! ¡Cuánto daño me hizo mi padre al hacerme desistir de la idea profética que tuve en mi infancia cuando quise hacerme oficial de artillería! Yo sería ahora el hombre de la revolución.[3]

Ser el brazo de una idea después de haber sido la cabeza y el corazón lo convertirían en el hombre de la revolución, se dice, pero confiesa no saber si ahora iría al primer triunfo o al último sacrificio. Se recrimina no haber realizado su sentimiento, no haber realizado su conciencia. Su introspección le lleva a declarar que debe dar un paso en ese sentido y decide regresar a los Estados Unidos con la intención de participar en una de las expediciones que “están preparadas para llevar recursos a los revolucionarios de Cuba”.

Hostos se involucró en proyectos expedicionarios para lograr la independencia de Cuba y Puerto Rico y aunque no fueron exitosos o se vieron frustrados, fueron experiencias intensas que lo marcaron en su trayectoria como revolucionario.

El arte militar había figurado como tema en los escritos periodísticos de Hostos, según puede apreciarse en el artículo “Doctrina militar constitucional”, de casi una década antes. “El arte de la guerra”, decía Hostos, “es el que enseña a combatir y dar reglas para vencer”. A sus 26 años, había expresado su sentir sobre las guerras y hablaba de la “parte de moral” que habitaba en el arte militar. Manifestaba su contundente oposición a las guerras injustas y a que se abusara de las armas para ejercer la opresión contra seres humanos.

… el arte militar tiene su parte de moral, y esta consiste en que no es legítimo para nadie emprender guerras injustas ni abusar de las armas para oprimir a sus semejantes. Y esta parte es la que hace que los ejércitos bien instruidos estén más dispuestos a combatir en defensa de la razón y de la justicia que a ser instrumentos de lo injusto.[4]

arte del maestro José Alicea Hostos-8 – No es Patria-

El interés de Hostos en el tema de la guerra es uno de los aspectos que analiza Héctor Andrés Negroni en su artículo “Hostos y su pensamiento militar”. Afirma que “la figura de Hostos es importante en cuanto al estudio de la guerra ya que no sólo la comprende y conoce sus causas, sino que, propone medios para evitarla (Moral social y Lecciones de Derecho)”.[5] Negroni presenta apreciaciones sobre los distintos tipos de guerra, el tema de la vocación militar de Hostos y sus objetivos revolucionarios y traza una imagen dinámica partiendo de ese contexto. Reitera que Hostos “poseía la vocación de las armas y aborrecía la guerra”.

La opinión de Hostos sobre la guerra puede constatarse en una descripción contundente que publica a principios de marzo de 1875, en Mundo Nuevo-América Ilustrada, en Nueva York:

… la guerra, a cuyas brutalidades es indiferente el mundo, porque solo ve en ella la acción dramática que excita su enfermiza curiosidad; la guerra es un conjunto de ineptitudes, impotencias, maldades, irracionalidades, durezas, violencias, arbitrariedades, groserías, infamias, crueldades y monstruosidades que enseñaría a abominar una historia más concienzuda que la hecha hasta ahora de la vida de la Humanidad en el planeta.[6]

Otro texto que aporta al estudio del sentir de Hostos sobre este tema es “Enseñanza militar, como factor de la enseñanza cívica”, donde Hostos se expresa sobre el proyecto de la Ley General de Enseñanza Pública en República Dominicana, en 1901, tocando los temas de la educación militar y cívica, el derecho, la seguridad, el patriotismo, y la dignidad personal y colectiva. Es una exposición de mucha riqueza donde discute su empeño de “formar buenos ciudadanos” y presenta propuestas sobre el modo de proceder con respecto a la enseñanza militar y la enseñanza cívica. Las ideas que manifiesta a sus 62 años de edad son consistentes con las formuladas a los 26 años, cuando decía que “en ninguna parte es más necesaria la ilustración que entre la gente que se dedica por oficio al manejo de las armas y a la carrera de los mandos militares”.[7] Son los pensamientos del hombre de las ideas, del hombre del derecho, del hombre militar…

 

Referencias sobre el tema:
Hostos, Eugenio María de. “Buenos Aires, Quinta Guido, enero 12 de 1874”. En Diario, Obras Completas 2, 75-80.
Hostos, Eugenio María de. “Doctrina militar constitucional” (La Soberanía Nacional, diario progresista, Madrid, 5-VIII-1865). En España y América, recopilación por Eugenio Carlos de Hostos, 26-28. París: Ediciones Literarias y Artísticas, 1954.
Hostos, Eugenio María de. “Enseñanza militar, como factor de la enseñanza cívica”. En Forjando el porvenir americano, Obras Completas 13: 249-251. Habana: Cultural, 1939 Hostos, Eugenio María de. “La fuerza armada”. En Madre Isla, Obras Completas 5: 89-91. Habana: Cultural, 1939.
Hostos, Eugenio María de. “Lo real y lo ideal” (Revista Mundo Nuevo-América Ilustrada, Nueva York, 10-III-1875). En España y América, recopilación por Eugenio Carlos de Hostos, 615-618. París: Ediciones Literarias y Artísticas, 1954.
Negroni, Héctor Andrés. “Hostos y su pensamiento militar”. Journal of Inter-American Studies 11, No. 2 (Apr. 1969): 272-285.
Nota: Este ensayo fue escrito como una aportación a los contenidos de la página web de la Comisión Nacional Hostos 180, actualmente en vías de desarrollo.
[1] Hostos, Eugenio María de. “Buenos Aires, Quinta Guido, enero 12 de 1874”. En Diario, Obras Completas 2: 75-76.
[2] Hostos, Diario, OC, 2, 77.
[3] Hostos, Diario, OC, 2, 78.
[4] Hostos, “Doctrina militar constitucional”, en España y América, 26.
[5] Héctor Andrés Negroni, “Hostos y su pensamiento militar”, Journal of Inter-American Studies 11, No. 2 (Apr. 1969): 274.

[6] Hostos, “Lo real y lo ideal”, en España y América, 615-616.

[7] Hostos, España y América, 27.

Situación de las clases trabajadoras en Puerto Rico en 1898

 

(PRIMERA PARTE)

 

Tan pronto concluyó la Guerra Hispano Americana de 1898 y Estados Unidos se apoderó de Puerto Rico su gobierno – de inmediato – ordenó hacer todo tipo de informes. Desde octubre de 1898 y durante 1899, especialmente, oficiales militares y comisionados civiles de Estados Unidos hicieron diversos estudios de la realidad económica, social, política y cultural de Puerto Rico. Fue un registro meticuloso del País, de abajo para arriba y abarcando todas las dimensiones territoriales de su archipiélago insular. Las autoridades políticas y sectores interesados de la clase capitalista de Estados Unidos querían saber acera de todas las carencias y necesidades y, a su vez, esbozar todo el potencial y anticipar los beneficios que pudieran obtener de su nueva conquista imperialista.

 Una gran adquisición

Una de las investigaciones fue la llevada a cabo por Henry K. Carroll, designado para ello por el presidente William McKinley. Carroll (1848-1931) era un reverendo de la Iglesia Metodista Episcopal según su denominación entonces y amigo personal de McKinley. Arribó a Ponce, al sur de Puerto Rico, a bordo del barco Manitoba el 15 de octubre de 1898. Dos días después cruzó en coche la isla a través de la carretera militar (No. 1 actual) hasta la capital de San Juan. El 18 de octubre se realizó la ceremonia formal del fin de la dominación española de cuatro siglos, izando la bandera de Estados Unidos en el patio de la Fortaleza (residencia de los gobernadores) y con lo que inició su dominación hasta el presente.

Carroll tuvo una primera estadía en la isla de un mes, regresando a Estados Unidos el 15 de noviembre. En su ausencia funcionarios bajo su dirección, Charles E. Ruell (secretario) y Alfred Solomon (intérprete) recopilaron datos estadísticos diversos. Carroll sometió un informe preliminar a Lyman J. Gage, Secretario del Tesoro, titulado Report of the Industrial and Commercial Condition  of Porto Rico, el 30 de diciembre de 1898. Despidió el año embarcando a Puerto Rico por segunda vez el 31 de diciembre. El imperio no pierde tiempo, aunque lo hiciera con música a bordo. Más importante era el baile colonial que le iban a dar a Puerto Rico.

En enero de 1899 Henry K. Carroll prosiguió su misión a través de todo el país haciendo entrevistas a gente de todas las clases sociales. Aunque el informe final tiene fecha de 6 de octubre de 1899, se puede decir que constituye un retrato de Puerto Rico de la coyuntura del 1898, y una exposición del estado general en que España dejó al país.

Aun con todo el cuadro de miseria y atraso visto[1], en el apartado inicial del informe subtitulado “Character of the Island” lo primero que Carroll escribió fue: “The United States is to be congratulated on the acquisiton of Porto Rico”.[2] Consideración espiritual aparte, el reverendo vislumbró inmediatamente que, propiciando cambios que favorecieran los intereses económicos y políticos de Estados Unidos, había un futuro próximo de gran lucro material.

Altruista, Carroll no era. Perturbado por el cuadro social espantoso ante sus ojos, no dudo que lo estuviera pero sin perder de vista ni por un instante los objetivos estratégicos para Estados Unidos.  Todo lo que el Commissioner de McKinley expuso y destapó fue para favorecer los intereses imperiales de Estados Unidos. Separando los señalamientos ideológicos justificando la conquista que salpican en el texto, lo valioso del Informe Carroll son todos los datos recopilados para la historia y su aprendizaje. Indudablemente, hicieron una composición de Puerto Rico bien tierra adentro y real.

Estoy seguro de que las historiadoras e historiadores, y de otros ámbitos académicos, agradecemos el Informe Carroll como fuente primaria extraordinaria. Si tuviera al reverendo de frente lo invitaría a un café en el Viejo San Juan, a dialogar sobre las relaciones entre Estados Unidos y Puerto Rico, el derecho internacional, la soberanía y la democracia; y acerca de todo lo que quisiera de la vida. Con eso lo que quiero decir es que él y otros comisionados u oficiales semejantes no eran ni son el problema: la causa está en los sistemas socioeconómicos opresivos, el racismo y los prejuicios de todas clases, las afirmaciones ideológicas distorsionadoras o falsificadoras de la realidad, y el imperialismo que promueven en cada caso. Esa es la maldición.

Puerto Rico fue visto con un tremendo potencial de desarrollo económico y consiguiente manantial de riqueza. Es una observación, ya convertida en letanía, que han venido diciendo y repitiendo las autoridades gubernamentales y vecinos particulares desde el siglo 16. Pero para lograr su fructificación había que cambiar las condiciones de impedimento y obstáculo y propiciar las de su plenitud y abundancia. ¿Acaso no hay que hacerlo en el presente?

Para que exista la sociedad humana, en cualquier época, tienen que existir seres humanos vivos. Lo primero que hacen los bebés al nacer es respirar y dar el Grito de Vida. Obviamente, la acción imprescindible para esta realidad es satisfacer sus necesidades vitales primordiales, que son materiales: la producción y consumo de alimento y líquido preciado, en un medioambiente adecuado. Oxígeno, agua y comida, y salud: condiciones primordiales de la vida.

“La política que ha gobernado en Puerto Rico hasta ahora parece haber sido el poner toda su energía en la producción de azúcar, café, tabaco y ganado, e importar la mayor parte de su abastecimiento alimenticio”, Carroll señaló en 1898.[3] Un ejemplo de un cultivo básico clasificado entonces entre los “frutos menores” era el arroz, es decir, sembrado en escala pequeña. “La importación de arroz era enorme – 35,451,874 kilos, o 177,994,122 libras -, excediendo por mucho en peso cualquier otro artículo particular, ni siquiera exceptuando el carbón”. Su valor “excedía en un millón de pesos cualquier otro artículo importado”. Carroll anotó que el arroz era importando de India, y curiosamente hasta de países de inviernos severos como Bélgica y Dinamarca.

A pesar de que la mayoría de los agricultores eran puertorriqueños, “el comercio de Puerto Rico estaba casi enteramente controlado por firmas españolas”, y por “otras europeas”.[4] Según Carroll, además, el poco capital o falta del mismo especialmente en manos puertorriqueñas, una serie de impuestos abusivos (incluyendo evasiones con sobornos a oficiales), y la ausencia de carreteras adecuadas por toda la isla eran otros factores afectando adversamente el desarrollo económico. Buenas carreteras y autopistas (highways), así como el mantenimiento y extensión de un sistema de ferrocarriles alrededor de la isla fueron considerados por el comisionado como fundamentales “para el bienestar y progreso de Puerto Rico”. “Los caminos malos”, afirmó el comisionado, “son enemigos de la civilización”.[5]

[1] Como si no lo hubiera en muchas partes de Estados Unidos al mismo tiempo; realidad que se acostumbra ignorar o pasar por alto.
[2] [Estados Unidos ha de ser felicitado por su adquisición de Puerto Rico].
[3] La política que gobernó a Puerto Rico por Estados Unidos desde 1900 a 1946 fue la de establecer su economía de corporaciones azucareras, tabacaleras y fruteras de exportación; y desde 1947 al presente administrada por los gobiernos colonialistas del PPD y PNP ha sido anular la agricultura; propiciar la manufactura de Estados Unidos  durante dos o tres décadas de bonanza para luego cerrar las industrias, dejando vestigios de chatarra industrial posteriormente (como los de las Centrales y de la CORCO); permaneciendo a flote las farmacéuticas y otras industrias menores; fomentando un turismo con alzas y bajas; pidiendo incesantemente fondos federales para todo, e importando 85% de los alimentos de Estados Unidos. Ahí estamos.
[4] Actualmente, todo el comercio de Puerto Rico, con su ley de Cabotaje de 1920 y otras reglamentaciones, es controlado por Estados Unidos.
[5] Desde hacen décadas Puerto Rico está crucificado de carreteras, autopistas y puentes interconectando a toda la nación; pero, frecuentemente en muy mal estado (hoyos y cráteres por todas partes), con los gobiernos coloniales haciendo incesantemente pedidos de fondos federales para las reparaciones, lo que se agrava con los efectos de huracanes o hasta algunas lluvias torrenciales, y el “enemigo de la civilización” sigue campeando con impunidad.

Continuara

Entrega a mano #8 Libro de islas, de Rafael Acevedo.

 

Especial para En Rojo

 

“Hay un muchacho que dicen que es poeta”, dice el querido y recordado profesor y escritor Isabelo Zenón, que era un activo vocero de todo lo nuevo que pasaba y dejaba de pasar; “comienza ahora a trabajar en el departamento.” Esto lo decía por el 1989. Fue entonces cuando finalmente se abrieron las plazas en la Universidad de Puerto Rico y vino gente nueva a fines de los ochenta a poblar los pasillos para infundirles vida. Descongeladas las plazas que secuestró Carlos Romero Barceló durante su gobernación, un primer intento del partido en el poder para destruir la universidad, fuimos muchos los que ingresamos a la cátedra en esa época; en el departamento éramos ahora al menos tres. Este muchacho había dejado, subrepticiamente, el libro en el casillero del departamento y si uno lo observaba caminando entre clases podía apreciarse un aire pícaro, pero saludaba como un tímido. Se llama Rafael Acevedo, y de allá a acá ha corrido el tiempo. Hoy día lleva publicados unos ocho poemarios (entre ellos mis preferidos, Instrumentario, Moneda de sal y Cannibalia) y más de tres novelas, de las cuales tengo Exquisito Cadáver, Flor de Ciruelo y el viento y Guaya guaya. Además, dirige la sección En Rojo del semanario socialista Claridad y una editorial independiente llamada La secta de los perros. El libro que me regaló se titula Libro de islas. Me lo dedicó en octubre de 1989 y fue publicado por la prestigiosa editorial qeAse, que dirige el poeta, joserramón meléndes.

Hace exactamente 33 años de la entrega, pero siempre he querido escribir sobre este libro. Siento y sentí cuando lo leí que su dicción era muy diferente a la que estábamos acostumbrados a escuchar en ese momento en Puerto Rico y la poesía prevaleciente entonces. También la tipografía que imita a una maquinilla de las que se usaban en los setenta, quizá lo más “próximo” dentro de lo maquínico a los legajos del siglo XVI y cuyo estilo evoca aquellas “relaciones” o relatos hasta cubrir el siglo XX, tendiendo un puente entre las invasiones del imperio español y las norteamericanas. La alusión a las fuentes bibliográficas en este libro de poemas que incluye a cronistas e historiadores como Cristóbal Colón, Bartolomé de las Casas, Fernández de Oviedo, Ángel Rivero, Jalil Sued Badillo, unidos al nombre de José María Pemán, cuya Obra Completa la publica Facha en 1976 en Madrid, muestra la intención irónica. Vale la pena subrayar el contraste y el ánimo burlón que merodea los gestos, como son los subtítulos en dicción arcaica de las tres partes del volumen: “Ensayo donde se destacan varios hechos y personas, así como otros bienes que dan fe de la existencia de tal archipiélago por esta agua de muy singular historia”, “La historia con ellas tres que bien miradas son una sola” y “Apéndice que completa este ensayo por medio de varios hechos y personas que dan fe de la rara condición desta isla, así como otras artes para que el lector se sirva dellas”. Todo ello me recordaba a lo que desde Centroamérica hicieron unos poetas, especialmente porque usaban como recurso principal el montaje o el collage, las voces de otros para decir la propia. Había una alianza allí entre las crónicas poetizadas de Ernesto Cardenal (Homenaje a los indios americanos) y la ironía de Roque Dalton en Taberna y otros lugares, ambos volúmenes publicados en el 1969. Veinte años después Rafael Acevedo les rendía un homenaje velado con una escritura un tanto diferente.

Acevedo intentaba desde entonces afincarse en un territorio principalmente acuático, pensar en un conjunto de islas caribeñas rodeadas de embarcaciones y sucesos climatológicos de todo tipo y asediadas por el neocolonialismo. Ya era este el Caribe de Glissant, archipelágico y complejo, políglota y viajero; con el cosmos brotando de la rizomática y legendaria calabaza de Fray Ramón Pané y “donde la historia se sirve en una triste sopa de letras que junta Dessalines Jacobo I Petion Enrique I Jean-Pierre Boyer Faustin Souloque Faustino I”. “Si se mira bien”, la enumeración sin comas intenta estampar una historia de dominio donde aparecen nombres y fechas violentas, juzgadas siempre por un observador que los compara con la verdadera batalla: el resplandor de lo ínfimo que le sobrevive, y que en este poema halla su metáfora en “los pececitos de colores”.  Asentándose en el lugar, en ese espacio presa del acoso, Libro de islas nos veía como un conjunto o formación singular, y en él la isla de Puerto Rico figura como un segmento de la conciencia. La dicción poética se quiere “objetiva” al evocar el habla antigua casi medieval de sus cronistas, pero dentro de esa dicción, de su sintaxis y sus giros arcaicos aparece el chiste o la ironía que establece una especie de distancia y categoría frente a aquellos peninsulares cuyo motivo principal fue viajar para lucrarse. Comienza recordando la historia que nos desune y quiebra, las sucesivas intervenciones norteamericanas en Haití, República Dominicana, Jamaica, Cuba, y la permanente intervención en Puerto Rico. Se trata del archipiélago del dolor. Si, como decía Glissant,  la unidad del Caribe se produce vía la tragedia que traía el agua, la trata de esclavos y las muertes sucesivas que hermanan a sus habitantes, esta otra llega con la intervención neocolonial en el Caribe. Tres elementos sobresalen: la dicción como si fuese antigua (creando la ilusión de que se cita un texto previo), el humor y la ironía. En ese sentido, se advierte una especie de palimpsesto, una sincronía de eventos pasados y actuales, aglutinación que permite la ironía. Le añade un sesgo particular el que el poemario se compone principalmente de poemas muy extensos alusivos a las travesías y en algunas ocasiones participan como hablantes poéticos personas como Matusalén, quien aparece observando los sucesos de tres siglos consecutivos. Matusalén, por ejemplo, navegó con Cristóbal Colón, conocía al anciano de color Miguel Batá Ventidós, al mozo Francisco Bobadilla (vivo durante la fundación de Caparra) y a Librado Alcántara en el 1811. Este poema en prosa proveniente, según el autor, de un documento rescatado del archivo de Corozal, es una travesía por la geografía del descubrimiento y da fe de diversos medios de transportación, así como el de la imaginación. Según el autor (no se sabe si Matusalén o Acevedo), estos hechos que se refieren al mito egipcio-platónico de la Atlántida abordan también el mar y el huracán que viene por sus aguas y debía mantenerse en la ignorancia porque de saberlos, algunos como C. Colón hubieran enloquecido, como se ve al referirse al Caribe: “Se ha corrido la voz en el mundo científico que son las islas restos de algas suicidas y sal atávica.

A diferencia de la corriente objetalista norteamericana, podría decirse que la economía poética de Libro de islas simula la corriente documental prevaleciente en la poesía exteriorista volcada hacia el afuera objetivo, con “las imágenes del mundo exterior”, como afirmara Cardenal, pero aquí con una vocación desestabilizadora que le permite distanciarse de esa misma pseudo-objetividad y exagerar, hiperbolizar frases, fechas, encuentros y objetivos ya sea históricos o amorosos. A fin de cuentas, el libro comienza evocando las crónicas y va transformándose en una juntura que funde el poema lírico con el político. Libro de islas reitera testimonialmente las sucesivas invasiones neocoloniales, pero la voz poética las desacraliza, e imprime en dichas escenas un potencial que se halla en la cotidianidad de las vidas de quienes experimentan los sucesos. Esa cotidianidad o “artes de hacer”, como las llamara Michel de Certeau, las ubica en los resquicios del territorio apropiado ejercitando tácticas de resistencia de diversos órdenes, como en el poema “En el mar la vida es más sabrosa”, una línea de una canción famosa de la Sonora Matancera: “Por el mar se llega a invadir /a Guánica/pero por mar se llega a /Sierra Maestra/por el mar se llega a invadir a /Dominicana/ pero por un mar espeso se llega a /la Base Muñiz/por el mar se llega a invadir /a Nicaragua/ pero por mar, cielo y tierra llegan/los 19 de julio/ por el mar se llega a invadir Granada/pero por mar se llega a toda costa/pero por mar hay moros en la costa/ pero por mar se camina sobre las aguas”. Y otro, donde remite a una isla hermana. El título es parte del poema: “QUIZAS UN DIA ARDIENDO DE SOL BOISROND TONERRE DIJO LO SIGUIENTE EN MEDIO DE LA PLAZA POR EL ANHO DE 1804 EN HAITI. La piel del invasor colonialista/ y esclavista como pergamino/su cráneo como tintero/su sangre como tinta/y su bayoneta como pluma/para redactar el Acta de la Independencia/de la patria”.

Dentro de las visiones que atraviesa el libro  que abarca miradas que van del siglo XV al XX, se manifiesta la necesidad de atestiguar, y el comienzo de muchos poemas con el verbo “Hay”, “He aquí”, “Se ha dicho”, recorriendo el repertorio de las frases de las que se valían los españoles para informar lo que veían a medida de sus sucesivas invasiones. También la incapacidad para nombrar el fenómeno, por misterioso: “ y que los indios desta isla sabían lo que había/ cuando miraban el aire turbado, el sol rojo,/ un ruido sordo subterráneo, el círculo de las estrellas/oscurecido/ con un vapor que las aparentaba más grandes,/los horizontes por el Noroeste cerrados, un olor fuerte/ que exhalaba el mar/ y un viento cambiante de repente/ de este a oeste”. Ese huracán que llega de sorpresa, en el caso de los que no conocen sus signos, y que podría funcionar a modo de táctica para quienes saben lo que hay, de alguna manera se revela en los dos poemas siguientes, mis preferidos:

 

Están los cazadores clandestinos de la madrugada

desde antes y desde el pasado siglo próximo.

Dicen: somos los cazadores clandestinos de la noche

que es nuestra casa, dicen

y los hay blancos y los hay negros

y los hay de todos los colores que dicen que hay

y despiertos mucho más que el sol

y los guardias de la mentira de antes y ahora.

Y están averiguados sus amores y andan por tierra

con la piel sudada y brillando

y cantan en nuestras lenguas

animosos, osados y de buen corazón

asestando golpes a los depredadores

que es cosa de ver para creer,

y es vencible la piel dellos en la caricia

y en la casa y en el amor,

el otro, junto al que ya hemos dicho

y sin naves, con pies ligeros

están

los cazadores clandestinos de la madrugada.

 

Flora

 

El árbol que habla es el que mueve la raíz,

ese árbol al que se le pregunta y responde,

pero últimamente se dedica a una canción fresca y frágil

con el viento.

Ya uno no le dice dime quién eres y qué haces aquí,

ya uno no le dice quieres que te corte

o quieres venir conmigo,

ya uno no hace casa con esa madera,

uno lo deja que hable solo,

uno ya no entiende.

Recuerde,

el árbol que habla es el que mueve la raíz.

La autora es poeta, ensayista y profesora. Tiene a su haber varios libros de poesía, entre ellos Sitios de la memoria, La gula de la tinta, Diseño del ala, Cuerpo nuestro, Rizoma, Chuvento o lengua secreta, La noche es otra luz, Operación funámbula y Espacio teselado. Tradujo el libro The Bounty, de Derek Walcott  (La Providencia) y ha publicado como crítica Hilo de Aracne, Femina Faber y Poéticas que armar. Obtuvo el Premio de Ensayo de Casa de las Américas en 2020 con Apalabrarse en la desposesión. Literatura, arte y multitud en el Caribe insular.

 

EL COVID 19 y sus variantes siguen aquí

Entrevista a Marcos López Casillas

ccotto@claridadpuertorico.com

La vacunación y el uso de la mascarilla siguen siendo la manera de combatir el coronavirus, para evitar nuevos casos y que tengamos que seguir viviendo con este virus. Así lo recomendó y advirtió en entrevista  el  doctor Marcos López Casillas, Gerente de Investigación del Fideicomiso de Salud de Puerto Rico (Puerto Rico Health Trust).

El investigador expuso que tomando como base lo que está ocurriendo este año, en Puerto Rico y en gran parte del mundo, lo que se hizo fue una apuesta directa a la vacunación. En el caso de Puerto Rico, puntualizó, se demostró que estaba  funcionando y que funciona.  “Es la mejor alternativa que tenemos para  contrarrestar el covid”.

A dos años de la pandemia, en gran parte del mundo se fueron liberando las restricciones que se tenían, y aunque en Puerto Rico se fue bastante conservador,  eventualmente, al igual que se hizo en otros lados, se trasladó esa responsabilidad al ciudadano, por lo que ya no hay restricciones de prevención establecidas por el Departamento de Salud (DS) para regir el comportamiento de los ciudadanos.

Según los datos del DS, al presente el país tiene una positividad que fluctúa entre el 14 al 15 % (14.82 % en la primera semana de noviembre), lo que para López Casillas es una positividad bastante alta si se compara con  lo que ocurrió anteriormente cuando se cerró el País con una positividad de 4 a 5 %. “Teníamos prácticamente casi cero covid, lo que contrasta con lo que tenemos actualmente. Tenemos una positividad alta, todavía hay gente que fallece. Aunque Puerto Rico  ha sido un poco más conservador, en Estados Unidos  ya casi no se usa la mascarilla en muchos lugares. En Puerto Rico  se usa un poco más”.

López Casillas expuso que algo que  mucha gente no ha logrado entender es que cada vez que sale una variante nueva, surge como si fuera un virus nuevo. Comparó que por eso es que cada año las personas tenemos que vacunarnos contra la influenza, porque lo que se hace es que se construye una vacuna nueva que va ayudar a contrarrestar las variantes de ese virus. Cada año la vacuna se actualiza y protege cada día mejor por el hecho de que la influenza es un virus que muta tan rápido que tiene que tener una vacuna actualizada.

En el caso del COVID-19, el problema que se tiene es su mutación, explicó. Con  la variante original, eventualmente en Puerto Rico  tuvimos nuestras propias variantes. La variante original de China pasó a variante Alfa, después Delta y ahora se tiene el  Ómicron, la cual es la  peor de todas porque la forma en que está mutando ha sido completamente diferente a como mutaron la Delta y la Alfa. Indicó que se está   viendo que esta  variante no necesariamente está siendo más letal. Las variantes mutan de dos formas. A veces se tienen variantes que son bien letales, pero que no necesariamente son tan infecciosas.  En este caso, Ómicron es una variante muy infecciosa, pero no necesariamente más letal que lo que fue Delta. Lo que sucede es  que a medida que se le  dé duro con la vacunación y la mascarilla el virus lo que va a tratar es de sobrevivir. Eso quiere decir que el virus tiene que crear algún tipo de entrenamiento para poder sobrevivir y prevalecer. Eso es lo que se ha visto con Ómicron dado a que el cambio de Delta a Ómicron fue de aproximadamente 38 mutaciones, cuando de Alfa a Delta fueron unas seis.

Ahora, después del primer linaje de Ómicron, rápidamente el virus comenzó a mutar y salió su primer linaje, que se convirtió en lo que se conoce como linaje BA1, después el BA2 y el BA3. Este último no tuvo trascendencia. Eventualmente pasamos a BA4 y BA5, al punto de que todavía por lo menos lo que se tiene BA 5 y ahora no se puede decir sublinaje, se tendría  que decir  4 veces sublinajes. Al día de hoy lo que se tiene  son unos derivados o unas variantes secundarias de Ómicron BA5, que es la que está aquejando tanto a Estados Unidos como a Puerto Rico. Esa es la variante que prevalece, continuó.

A la luz de ese desarrollo,  la verdad  es que  la pandemia  no se ha acabado. “Lo que pasa es que nosotros como ciudadanos hemos sido muy apáticos con los números. Si dejamos que las  hospitalizaciones lleguen a más de 250 o 300, van a regresar las muertes y la positividad va a seguir aumentando, por lo que vamos a tener problemas nuevamente”, advirtió.

López Casillas observó que en estos momentos las hospitalizaciones de adultos están en alrededor de150 diarias, la mayoría, personas de mayor edad. Pese a que si bien el virus está afectando de manera desproporcionada a esa población, las infecciones están relativamente bajas con relación a lo que hubo hace unos meses. También comparó y advirtió del peligro de que suban los casos de covid como en los casos de influenza. El pasado año a esta fecha hubo 40 casos de influenza, y en esta semana ya suman a 300.

Lejos la identificación  del vector del virus

La identificación del vector del virus parece estar lejos. El doctor López Casillas explicó que se sabe que  los  reservorios de la influenza son las aves y los cerdos, por eso es que tienen la HN1. En el caso del dengue, son los mosquitos Aedes aegyptgi. En el caso del COVID-19, los coronavirus (los reservorios) son por completo  diferentes, son bien variados. Al ser  un virus completamente diferente a los que se han tenido por años, es interesante ver cómo va a evolucionar. Lo que sí sabe que tienen  que hacer los científicos es tratar de  llevar el coronavirus a como eventualmente se llevó a la influenza. Se sabe que la  influenza en Puerto Rico es un virus de temporada. Donde aumenta el pico es entre finales de diciembre y enero, por lo que se hace la vacunación cerca o en esas fechas. En el caso del covid, el problema es que todavía no se sabe cómo se va a comportar, si eventualmente se comportará como un virus de temporada.

“Lo que se está  viendo no es así. Se está viendo que tenemos una positividad exorbitante. Todavía no podemos decir que se haya vuelto un virus endémico, que sea uno de temporada como la influenza. Lo que sí sabemos, y algo que podemos establecer, es que la vacunación es la mejor arma que tenemos”.

Al respecto, describió que la quinta vacuna es diferente a las vacunas que se tuvieron antes. Esas primeras vacunas todas fueron dirigidas a la primera variante de covid, que fue la de China. Cuando surgió Alfa, se tenía  una vacuna que no era para Alfa; se parecía y funcionaba, pero no era para eso. Luego Delta, y lo  mismo cuando vino Ómicron, que fueron los refuerzos, aunque se sabía que funcionaba, pero que no era la mejor opción porque no era dirigida para esa variante. Esta quinta vacuna  se llama la bivalente, porque lo que hace es que protege contra la variante original y protege también contra la variante Ómicron. Esta vacuna es una por completo diferente porque es una vacuna actualizada e incluye el componente de la variante original, que provee una protección bastante amplia, y tiene un componente de Ómicron, por eso se llama bivalente, porque vale por dos. Recalcó que esta vacuna es la  mejor opción que tiene toda la población en estos momentos para actualizar su inmunología.

El gerente de Investigación del Fideicomiso de Salud de Puerto Rico resaltó la manera en que se trató la epidemia del covid en la isla, que se manejó con ciencia y datos. Algo que se hizo en Puerto Rico y no se hizo en  ningún  estado de EE. UU.  ni  ninguna otra parte del mundo, excepto Inglaterra, fue parear la base de datos  de vacunación con la base de muertes. Eso demostró que las vacunas de Pfizer y Moderna funcionan, pero no la vacuna de Johnson&Johnson, que fue eliminada de la vacunación.