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Gary Núñez: Una patria hecha plena

 

En Rojo

 

El músico anunció, tan reciente como el 9 de octubre, que padecía de cáncer pancreático

 El veterano de la Nueva Canción y fundador del grupo musical Plena Libre, Gary Núñez, falleció el pasado 14 de octubre, a cinco días de revelar que fue diagnosticado con cáncer en el páncreas. El bajista, de 71 años, confirmó que recibió su diagnóstico semanas antes de anunciarlo a la prensa.

El día de la partida, su esposa, Valerie Cox, publicó un comunicado en el que aseguró que, además de haber recibido los servicios médicos necesarios, Núñez falleció “rodeado por su familia, y recibiendo todo el amor que sembró a lo largo de su vida”.

La muerte del artista, quien se presentó en distintos escenarios musicales por más de 45 años, enlutó a la clase artística del País. Zoraida Santiago, exponente reconocida de la Nueva Canción, publicó un escrito en homenaje al fenecido exponente de música protesta, en el que destacó la carrera de Núñez.

“Fue arreglista de muchas canciones grabadas y artistas, incluyendo mi primer LP”, relata la publicación Santiago Buitrago. Por igual, subrayó que Núñez fue director musical de un concierto que organizó el Comité de Nueva Canción en 1985, donde se presentaron Antonio Cabán “El Topo”, Roy Brown, Flora Santiago, María Gisela Rosado, Américo Boschetti, Andrés Jiménez, Rayda Cotto, Moliendo Vidrio, el Grupo Urayoán y la propia Zoraida Santiago.

“Sus créditos son muchos- no se resumen tan fácilmente- pero sobre todo, su norte fue su compromiso con la música y con Puerto Rico, siempre”, agregó Santiago Buitrago en la publicación de Facebook.

 

Una vida en la lucha

Zoraida Santiago, en su publicación, tambien reseñó el inicio de la carrera de Gary Núñez, en Moliendo Vidrio. Para entonces- 1975-, el plenero se unió a Sunshine Logroño, Rosita Velázquez, Iván Martínez y Pedro Villalón en lo que, para fines de su carrera, fungió como una primera etapa.

Luego, con el añejo de la experiencia y la emoción de un militante patriótico, fundó la agrupación icónica Plena Libre, en 1994, foro donde publicó 16 discos. La última de sus publicaciones- Cuatro esquinas- incluye piezas como “La soltería”, “Agua de Lluvia” y “Mi Plena”.

Asimismo, Gary Núñez fue fiel colaborador y partícipe de las causas independentistas de Puerto Rico. Su asistencia y cooperación en los Festivales de CLARIDAD y de la Iglesia Jesús Mediador fueron incondicionales. Ha sido nominado, galardonado y reconocido como un fiel defensor y portavoz de la plena puertorriqueña y, consecuentemente, la cultura del país. Plena Libre ha viajado a Europa, América Latina y Estados Unidos.

 

Plena Libre tocará como siempre

El pasado domingo- 15 de octubre de 2023- Plena Libre homenajeó a su difunto fundador en la Plaza de Recreo Manuel Corchado y Juarbe, de Isabela, durante el Festival de la Yuca.

En el evento, el hijo de Núñez, LuisGa, tocó junto al grupo plenero en homenaje a su padre. De acuerdo con lo que reseñó la prensa en la actividad, el llanto quedó relegado ante la celebración de la entrega patria de Núñez. “Hoy se celebra el legado de un hijo de esta matria”, declaró el hijo. En honor al cantautor, la agrupación continuará su agenda establecida, como lo hicieron en Isabela.

El próximo viernes y sábado, el conjunto plenero se presentará en Medellín y Bogotá, Colombia. De acuerdo con Plena Libre, el deseo póstumo de Gary Núñez fue que el grupo continuara tocando.

Por otro lado, la familia de Núñez aún está pendiente por pautar la actividad de rememoración para el cantante y emblema de la plena puertorriqueña, luego de que el grupo plenero regrese de Colombia.

Sea “subiendo, bajando, vacilando” o “mañana por la mañana llena tu casa de flores», Núñez y su música quedaron inscritos en la historia de un País que, durante los últimos dos siglos y medio, ha luchado por cincelar una identidad nacional.

¡Gary gracias por tanto!

           

Bad Bunny y el lobo no entienden de lucha de clases

 

Mauricio Estrada

 

 

Cuando Nietzsche hablaba de estar por encima del bien y del mal no se refería a la validación de una inmoralidad que ultrajara los principios de convivencia hasta el punto de dañar a los demás. El pensador dijo que, por el contrario, hay maneras aún presentes entre nosotros y que son heredadas de otras épocas; dichas ideas sacralizan la desigualdad y la falta de libertades y hacen de la ausencia de criterio una virtud. Por ello, cuando alguien se pone por encima del bien y del mal es susceptible de ser comparado con Nietzsche, pues el alemán lo que quiso fue refundar un mundo sin ataduras, en el cual floreciera la voluntad en toda su potencia, esto es la pulsión de vida y no el impulso hacia la muerte o la destrucción. Bad Bunny, a quien hallamos mucho en los medios y que constantemente intenta transgredir la moral, ha querido replantear muchas cuestiones, pero de una manera que recuerda aquella frase de cierta profesora de filosofía de la universidad —cuando alguien quiso explicar una simplificada versión de la lucha de clases—: “Buen punto, muy claro y sencillo, pero ya eso ni es teoría, ni posee por ende utilidad práctica. Ni es lucha de clases”.

 

¿La crítica de Bad Bunny a la moral de estos tiempos es utilizable desde algún humanismo? Todo sistema es susceptible de padecer ciertas cuotas de irracionalidad, de inconsecuencia; pero en el caso del cantante puertorriqueño las variaciones van desde declararse feminista, hasta cantar un estribillo como: “Te usé y te boté”. Más que por encima del bien y del mal, el artista parece quedarse en el subsuelo de los fenómenos, con planteos que ni siquiera pasan de la categoría de un exabrupto. Aun así, basados en la popularidad y en el peso de la figura en las redes sociales, hay quienes lo reivindican como líder social y político de la juventud, como mesías que puede guiar el país hacia unas protestas sociales como las de 2019 que traigan la independencia. Tras siglos de coloniaje, Puerto Rico posee, supuestamente, —en la persona del conejo malo— una especie de fórmula populista y avasallante, increíblemente mediocre y con un impacto brutal en inmensos sectores.

Pero, volviendo a la esencia humanista de cualquier sistema emancipador, ¿podemos decir que Bad Bunny con su asalto a la moral va a representar la restauración de todo lo que dignifica la libertad de su país? Es importante recalcar que el independentismo no es solo la independencia, sino un conglomerado axiológico que conlleva a muchos despertares e ilustraciones de diverso tipo, a la transformación y el hallazgo de esencias más allá del formalismo del acta o de la bandera nacional o el himno. Ante este panorama, Bad Bunny es poco más que un balbuceo que no alcanza a comprender o captar el espectro complejo, libertario y humanista de una moral hecha por y para hombres libres.

Bad Bunny no pudiera ser el superhombre de Nietzsche ni el mesías tan esperado, porque de entrada la emancipación es un asunto histórico, que compete al pueblo y a sus líderes. Y no se hace un humanismo independentista a partir de frases soeces ni agresiones verbales o espectáculos de mal gusto. El oportunismo del cantante, como se sabe, lo llevó a vestir de falda y declararse varón deconstruido. El hecho hizo que vendiera mucho más, que se hiciera famoso en todas las alfombras y que el discurso de género lo usara como símbolo. Pero, ¿acaso eso ayudó a las mujeres realmente? Lo que está pasando con la proyección política de la figura es que se confunde farándula con activismo y por ende se banaliza la idea de la libertad y de la transformación de un país desde su estatus actual al de un Estado soberano.

 

El cantante de lo que entiende es de posicionamiento y si el independentismo lo hace pues para allá va, no quiere ello decir que él sienta real compromiso con la causa. De hecho, es una figura premiada por el gran capital y por la industria, avalada por lo más avasallante del sistema. Las cuentas bancarias y la financiarización de Bad Bunny son en los Estados Unidos, donde se queda la ganancia neta y donde se pagan los impuestos que van a dar a las arcas del Tío Sam. El hombre es un hijo predilecto del capitalismo al que dice atacar. Hay que tener en cuenta que la ideología woke imperante ahora en Occidente, salida de los laboratorios del Partido Demócrata norteamericano, ha usado las luchas de las minorías para redireccionarlas de una manera opresiva y mediocre. Quiere esto decir que, lo que antes era libertario, ahora lo más seguro es que sea un producto del mercado, un arma política que no alcanza a definir ni siquiera los contornos de una batalla real por la emancipación. Ser progre vende, te posiciona, te convierte en celebrity. Si la derecha tiene su toque de irreverencia en un Trump que suelta barbaridades por Twitter y ofende a medio mundo, la falsa izquierda socialdemócrata woke posee el dulce encanto de no cambiar nada, sino de fanatizar a sus seguidores a partir de mecanismos como la cultura de la cancelación o el uso de lo políticamente correcto como bozales para personas incómodas. A tales fórmulas obedece hoy Bad Bunny, en esta era posmoderna, en esta realidad líquida que disuelve lo más duro y firme y lo torna etéreo e inexistente.

Lo de Bad Bunny es estar en el tope. El activismo se convierte en farándula, en ejercicio vacío y carente de sustancia y, por ende, el daño a la causa es mayúsculo. Uno de los mecanismos de la banalización del mercado es restarle gravedad y firmeza a la emancipación, transformándola en una cuestión de subjetividades, de apreciaciones, en un tema para tertulias o una foto en la portada de una revista de vanidades. El cantante no está consciente de que esto sucede; pero sus asesores de imagen, sus comunicadores y publicistas, sí saben cómo conducir el fenómeno y eligen de manera habilidosa los dardos, desde la oscuridad de sus contratos seguramente millonarios. Es un golpe sacar a Bad Bunny en falda, uno que daña el verdadero sentir por la igualdad, ya que utiliza un tema sensible para hacer una operación de mercadeo. Y no es que las causas sociales deban ser aburridas, que usen o no discursos reguetoneros, posmodernos, pegadizos, sino que en el proceso no se pierda el humanismo, no se desvirtúe la esencia y no se niegue el núcleo duro de lo que hace auténtica a una persona. Para quienes saben de industria cultural, ver a Bad Bunny no significa otra cosa que un oportunismo de imagen, un pico de mercado, pero nunca una real conciencia de los problemas.

Si el conejo malo quisiera interesarse por su país, lo haría desde formas efectivas y arriesgadas, desde posiciones que no dependan de las grandes plataformas ni de los conglomerados corporativos. Pero es que el discurso del independentismo dicho desde un centro de poder destruye la independencia y favorece al colonizador, así que la operación está muy bien montada desde el punto de vista del opresor y del sistema capitalista, desde el ángulo del imperio que avasalla y del cual disfruta Bad Bunny las prebendas, los beneficios y las frivolidades. Jugar al Robin Hood no le queda, ya que no le roba a los ricos para darle a los pobres, sino que hace más ricos a los ricos. Entonces la fórmula no solo es un fracaso sino que ni siquiera está por encima del bien y del mal como lo dijera Nietzsche. La sacralización del mainstream hace que la vieja moral prevalezca, aunque se vista de nueva.

¿Qué esperar de la agenda woke y de su nuevo caballero blanco? Bad Bunny está pasando a convertirse en un modelo de vida para millones de jóvenes en el mundo. Las malas prácticas se hacen virales en segundos y él es consciente de su nivel de subordinación al sistema y que ello lo conduce a poseer más dinero. De manera que la hidra no perderá ninguna de sus cabezas por ahora. Quizás luego, cuando aparezca otro bufón que se preste para los manejos de la industria, decaiga el conejo malo. La ingeniería social está siendo potente y se replica en todas partes, ya no es un fenómeno latino. Los políticos no sirven para imponer las agendas alienantes porque ya son una casta desgastada y sin arrastre. Entonces la locomotora será la farándula, en la cual entre perreo y exabrupto se colocan esta y aquella idea que favorecen el mercado, la axiología del corporativismo y de la propiedad, del emprededeurismo y la libre empresa.

¿Se acuerda Bad Bunny de por qué su país quiere ser libre? No se trata solo de la bandera, del himno, del control de las fronteras. Hay una dimensión concreta, la del autogobierno y otra trascendental, la de las condiciones de vida de la gente que no tiene una gota de poder. La independencia debiera ser un proyecto para sacar gente de la miseria y no solo un estribillo o una foto en Instagram que genera seguidores. Ese es el costo de creerle a Bad Bunny. ¿Es un artista o un instrumento? Las fronteras entre la creación y la esclavitud se extinguen ya a estas alturas de la carrera del conejo, un proceso de deshumanización en el cual él no deviene el superhombre de Nietzsche, sino un sucedáneo de hombre, un ser que se esconde en la sombra proyectada por el gran capital y sus comandos políticos de cara al mantenimiento del estatus. Un conservadurismo a fin de cuentas que se apropia de la causa de Puerto Rico y que, por ende, la posterga, la prostituye, la mancha con las máculas del interés, de la mentira y de la grosería elevada al punto de mercadotecnia y de estrategia de community manager.

Como mismo acontece el balbuceo que denigra el español, transcurre la conciencia política de este cantante. Su independentismo obvia la lucha de clases y la subordinación de muchos de sus compatriotas no solo al estatus de Estado Libre Asociado, sino como personas que viven en el tercer mundo y padecen la desigualdad estructural. Las faldas de Bad Bunny no harán que los niños de las madres solteras sin asistencia social tengan una comida digna y alcancen la edad adulta sin implicarse en las drogas. Quien crea otra cosa es porque está hundido en el maremágnum woke que nada aporta a la realidad. Si el estribillo de este cantante dice que “Te usé y te boté”, difícilmente el machismo dejará de ser una de las tantas muestras de atraso y de falta de humanismo en nuestras sociedades. Hay que ser conscientes, hasta para asumir la moral rompedora de un Nietzsche. Las contradicciones son normales, pero el oportunismo es condenable, vergonzoso y típico de tiempos en los cuales todo lo que es sólido se desvanece, se torna una nada sin forma ni destino.

Bad Bunny es un cantante que intenta hoy ser independentista, porque le conviene; pero pudiera ser anexionista si los aires cambian de dirección. Su lealtad ya tuvo un precio y fue comprada; su palabra simplemente no existe y se confunde en balbuceos, por muchos premios que reciba y por muy inscrito que esté en el panorama de la industria (él usó el vocablo, inexistente e incorrecto, “inscribido” en una entrevista). Validarlo es colocar la idiotez al mismo nivel que la genialidad y por ende destruir los paradigmas que convierten una idea en un humanismo palpable, realizable. Cuando las bocinas reproducen sus obras, la reminiscencia al pasado colonial adquiere un tono de reguetón, de posmodernidad, pero no por ello pierde su esencia dañina. El proceso engañoso debería poner al mundo en guardia contra operaciones como esta, que califican como de falsa bandera dentro de la industria cultural. Un hombre salido del pueblo enarbola la causa de la mujer y de la independencia y ello le sirve al gran capital para banalizar dichas ideas y hacer dinero mediante los mecanismos consabidos. Lo que tendría que ser firme ya no lo es; lo que debería tener utilidad es inútil.

Volviendo a la profesora de filosofía, explicar la lucha de clases a través de canciones de Bad Bunny puede ser sencillo, irreverente y hasta popular; pero ni es teoría, ni es praxis, ni se trata de lucha de clases. A lo sumo, un juego del propio capital consigo mismo, intentando un maquillaje que lo deje pasar por libertario cuando su interés y el lobo que lleva dentro están intactos.

Tomado de La Jiribilla, 19/9/2022

La propuesta de la comisionada

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La propuesta de la comisionada residente, Jenniffer González, de pagar la duda  de la AEE con dinero del Fondo General es  “una totalmente absurda porque no tiene ningún tipo de probabilidades de adoptarse”,  a juicio del licenciado Emmanuelli Jiménez, experto en la ley PROMESA.

Primero, porque cuando González llegue a la gobernación —de llegar—, ya el PAD  estará confirmado o se habrá desestimado el caso. El próximo incumbente  entrará a la gobernación en enero del 2025.

Segundo, porque  la propuesta es una que solo defiende a los bonistas. “Hay que fijarse que lo que  propone la comisionada es saldar la deuda de los bonistas. Eso significa dar el máximo”. Emmanuelli Jiménez  calificó esa acción como una  radical y enemiga del pueblo de Puerto Rico, es la misma que la del exmiembro de la JCF Justin Peterson, que quería que se les pagara completo a los bonistas.

“Esa propuesta de que se les pague del dinero del Gobierno central es la que hacen los bonistas, así que ella lo que está haciendo es repitiendo el discurso de los bonistas”, denunció.

Otro ángulo que advirtió  es que esa propuesta va a tener que pasar por el crisol de la JCF, y que la Junta no la va a permitir porque la Junta es la única que puede proponer un plan de pago.

“Está engañado al pueblo tratando de hacerle creer que ella podría hacer una diferencia en el proceso y que se eliminaría el cargo híbrido si ella fuera gobernadora. Eso es un discurso falso e incongruente, no tiene ninguna posibilidad”, afirmó.

Por otra parte, ante la renuncia a finales de septiembre del miembro de la JCF Antonio Medina, el licenciado Emmanuelli Jiménez adelantó que le parece que habrá otras renuncias y las atribuyó al “tostón” que es el PAD de la AEE.  Considera que esa fue la razón por la que el otro miembro nombrado por el expresidente Trump, Justin Peterson, renunció.

“Peterson y Medina no quieren ver escrito sus nombres en ese PAD. Así mismo se fue Natalie Jaresko. Cuando se terminó el plan del Gobierno central, salió corriendo”.

Sobre el hecho de que en enero próximo vencen otros nombramientos de la JCF vaticinó que algunos “van a decir yo no voy más”.  Los miembros de la JCF  se supone sean siete y al presente hay cinco.

Ante la incertidumbre e inseguridad, o limbo, que supondría para algunos sectores la falta de la Junta, el licenciado Emmanuelli Jiménez, opinó que van a tener que nombrar a  alguien porque el país se quedaría sin gobierno porque el Gobierno le ha dejado el espacio a la Junta para hacer lo que le da la gana. Si en efecto la Junta se queda sin quórum, el director ejecutivo podría actuar a la luz de los poderes que tiene mientras se nombra a los próximos miembros, los cuales cuando lleguen  pueden botarlo ya que ese es un puesto de confianza.

A la pregunta de si no consideraba que ante la situación del Congreso, que ahora mismo no tiene presidente, se podría retrasar el nombramiento de los nuevos miembros, señaló que  hay unos nombres que tienen que salir del speaker de la Cámara y los otros, del líder de la mayoría del Senado y del líder de la minoría, que ahora son diferentes.  No obstante, Emmanuelli Jiménez afirmó que los candidatos para esa lista de seguro van a proceder de la ¿clase colonial?, aun cuando puede ser un proceso largo porque son muchos nombramientos.

 

Editorial- Alto a la matanza en Gaza

 

“…y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.”

Pablo Neruda

 

Genocidio y holocausto tienen la misma definición. Ambos términos se refieren a la matanza sistemática de los integrantes de un determinado grupo social “por motivos raciales, políticos o religiosos”.  La historia humana está llena de esos eventos y a pesar de que supuestamente la “civilización” avanza, se repiten. Las grandes matanzas del silgo XX, -como la del Imperio Otomano contra el pueblo armenio comenzando la centuria y la de los nazis contra los judíos algunas décadas después- no terminaron al iniciarse un nuevo siglo. En ocasiones de forma oculta, y en otras a la vista de todos, las matanzas concentradas en determinado grupo étnico se siguen sucediendo.

En estos momentos miramos con asombro la matanza que se desata contra el pueblo palestino concentrado en un estrecho territorio conocido como la Franja de Gaza. En esta ocasión, lo asombroso no es sólo la brutalidad y amplitud del ataque del estado de Israel contra la pequeña franja, donde en sólo 365 kilómetros cuadrados viven más de dos millones de palestinos, sino la pasividad y hasta la complacencia de las llamadas potencias occidentales y sus instituciones ante la evidente masacre. Entre esas “instituciones” se incluye a sectores la prensa que, a pesar en sus propias imágenes se comprueba la barbarie, con sus políticas editoriales la condonan.

Los mismos términos que utilizan para referirse al evento evidencian su afán encubridor. Hablan de la “guerra entre Israel y Gaza”, como si en realidad se tratara de una confrontación entre las fuerzas armadas de dos estados. Israel sí es un estado poseedor de un enorme aparato bélico que incluye fuerza aérea, infantería, armada y hasta armas nucleares. Gaza, en cambio, no sólo es una pequeña franja de terreno, sino que desde hace décadas toda su vida interna ha sido controlada por el gobierno israelí. Son ellos quienes deciden lo que entra y sale del territorio al que incursionan cada vez que les place. Obviamente Gaza no tiene capacidad para estar en “guerra” con nadie y tan sólo estamos ante una brutal operación de castigo lanzada por Israel contra más de dos millones de personas luego de que un grupo de milicianos los atacó desde el territorio.

Otro nombre utilizado por la misma prensa es “guerra entre Israel y Hamás”, queriendo aparentar que se trata de un conflicto bélico tradicional cuando el referido segundo contendiente es una organización de combatientes, sin comparación con lo que está en el otro lado. Con esa nomenclatura se pretende presentar la destrucción de Gaza como un mero “daño colateral” de una confrontación entre dos ejércitos. En lugar de esa “guerra” lo que estamos presenciando es la aniquilación de una parte sustancial del pueblo palestino, algo que siempre ha estado en la agenda de los gobernantes de Israel, particularmente de la extrema derecha fundamentalista que ahora controla las riendas del estado. Desde su creación a la fuerza en 1948, desplazando a gran parte de la población palestina, han ido poco a poco apropiándose de lo poco que les quedó a los desplazados utilizando cada conflicto de los muchos desatados desde entonces. En esta ocasión, estamos ante una nueva etapa de ese afán de conquista que tiene el ataque de Hamás como punto de partida.

Arrasar con los palestinos ha sido siempre el objetivo de Israel y en esta ocasión lo hacen de la manera más brutal posible y con la colaboración de buena parte de la comunidad internacional. En ocasiones anteriores el apoyo directo e irrestricto a las acciones israelíes contra los palestinos venía mayormente de Estados Unidos. En esta ocasión, la Unión Europea no sólo corrió a aplaudir a Israel, presentándolo como la gran víctima, sino que llegó al extremo de suspender la ayuda humanitaria a la población de Gaza, uniéndose así al bloqueo impuesto. Ahora mismo, mientras se bombardea las zonas residenciales matando miles de ciudadanos, la población carece de agua, electricidad, alimentos y combustible debido al bloqueo israelí y a la colaboración europea.

En otras partes y lugares ocurre lo mismo. En la ONU, entidad supuestamente creada para promover la paz, se derrotó una moción rusa reclamando un alto al fuego, estimulando así la ofensiva de Israel. En ese ambiente de complicidad es menester destacar la valentía del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien no sólo exigió un alto al fuego, sino que denunció el genocidio. Luego, ante la prepotente respuesta israelí suspendiendo operaciones comerciales, repitió la denuncia.

Desde Puerto Rico, CLARIDAD se une a las voces que denuncian el nuevo genocidio que se cierne sobre los palestinos. Mientras las bombas caen sobre Gaza y la sangre de niños corre “simplemente, como sangre de niños”, juntamos nuestra voz con quienes luchan para que cese la barbarie.

 

 

 

 

 

Israel-Palestina “El conflicto va a escalar”

Soraya Asad Sánchez. Foto: Alina Luciano/CLARIDAD

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

“Dios quiera que se resuelva permanentemente y esa sed de odio se disipe y que ya se llegue el punto de que ambas partes digan ya nos hemos hecho mucho daño, vamos a ceder incluso por el bienestar de esas futuras generaciones porque no hay razón para el exterminio. Los judíos están haciendo lo que les hicieron a ellos con el aval del club de amigos”.

Es el clamor de Soraya Asad Sánchez, una palestina-boricua ante la actual situación de guerra que enfrenta a palestinos y a judíos israelitas. Su padre, palestino musulmán, llegó a la isla alentado por un primo comerciante que ya vivía aquí, quien le facilitó una de sus rutas de venta de textiles. Fue así que en Naguabo conoció a la joven que se convirtió en su esposa. Del matrimonio que aún dura nació Soraya y sus dos hermanas, quienes fueron criadas entre las dos culturas: la cultura puertorriqueña y la cultura palestina. Con hermanos menores de su padre que se quedaron a vivir en Palestina, la familia Asad Sánchez mantiene relaciones estrechas.

Tan reciente como en los meses de junio y julio, Soraya visitó a su familia paterna en el pueblo de Turmusaya, cerca de Ramala, en Cisjordania, en donde fue testigo de la invasión del pueblo por parte de colonos israelitas. “Nos atrapó a nosotras allí. Lamentablemente,  una de mis cuñadas perdió uno de sus sobrinos, un joven de 27 años. Cuatrocientos colonos invaden el pueblo, un pueblo tranquilo; es una aldea, todo campo. Entraron por la parte del frente del pueblo y por la parte de atrás, y comenzaron a quemar casas. Es la época en que van muchas personas de América para allá, van a ver sus familiares con sus hijos, para que sigan con sus costumbres, idiomas, la religión”.

Sobre el ataque a Turmusaya y las circunstancias en que murió su pariente, continúa narrando que los colonos israelitas estaban quemando casas, y que a una de las casas donde estaba una abuela con sus nietos le prendieron fuego y le cerraron por fuera la puerta, con madera, para que no pudieran salir. Su pariente, junto a otro joven, comenzó a sacar las maderas para que la familia saliera, y los pudieron sacar. Pero cuando se dirigen a otra casa, entre el humo y gritos, se encuentran a dos militares, uno que está de pie y otro que está gritando, y ahí estos le disparan al pecho. El joven dejó huérfanos a un niño de tres años y a una niña de uno. En mayo, mataron a un joven palestino de 16 que estaba en una finca recogiendo pepinillos. El disparo fue por la espalda, desde una colonia arriba.

Ante los ataques de los colonos, acompañados por policías y el ejército, la  única defensa de los palestinos es tirar con piedras o lo que encuentren, describe Soraya. Antes, el rol era más de los hombres, pero ahora las mujeres también salen a luchar.

El ataque de Hamás

Soraya, quien es maestra de historia, expone que la actual situación tiene varios factores.  “Entre esos factores tenemos un pueblo que está desgastado, totalmente desgastado. Muchas promesas, muchos intentos, muchas negociaciones. Ya se han dado cuenta de que están siendo utilizados. Años de opresión, años de violaciones de derechos humanos. Cosas tan esenciales como el derecho al agua. ¿Y por qué me vas a cortar un suministro de agua en una aldea como Turmusaya, de donde es mi familia, y a otros pueblos? ¿Cuál es la necesidad de privarme de unas necesidades básicas? Vemos frustraciones en esos intentos, vemos la gran cárcel al aire libre que todo el mundo sabe que es Gaza”.

La joven  apunta que hay  unos sectores en específico, gobiernos de ambas  partes, así como  grupos extremistas, interesados en que no haya un verdadero proceso de paz en Palestina. “Porque esa es la hipocresía que se da ahí”.

Esta reconoce que los palestinos tienen una división que cada vez llega a la frustración de “mira lo que teníamos y mira con lo que nos estamos quedando”. Vemos que en unos procesos de negociaciones que se han dado, cuando los palestinos están a favor, los judíos dicen que no. Y cuando los judíos dicen que sí, los palestinos dicen que no. O sea, estamos en ese juego”.

Su apreciación es que hay un desgaste de conciencia, en el sentido de que el pueblo Palestino se siente traicionado incluso hasta por la misma comunidad árabe regional. Al respecto, trae a la atención el acuerdo de  Camp David (1978), en que Egipto reconoció la existencia de un estado nacional israelí, y mucho antes, lo que se conoce como la declaración de  Balfour (1917). “Toda esa planificación de que tú abandonas Europa a partir de 1881 porque fuiste perseguido en Europa central, vienes acá a Palestina y empiezas a desarrollar todo un plan para que haya una migración masiva judía, creando entonces un Estado judío de la nada. Yo no lo reconozco como un estado judío. Yo lo reconozco como un gobierno sionista de usurpación en la Palestina ocupada. Así de sencillo. Cuando matan palestinos, eso no llega a ninguna parte. Si dicen algo es porque se filtró y llegan a un extremo en que dicen, pues mira, sí, lo mataron, pero sigue nuestra vida. ¿Pero quiénes controlan los medios de comunicación?”

En tono enfático Soraya defiende  que los palestinos es un pueblo que no está en igualdad de condiciones de lucha, un pueblo que no tiene los medios de comunicación. Es un pueblo que  está en una olla de presión, al punto en que va a explotar. Esa es la situación que se tiene.

“Muchos están justificando lo que pasó. Hamás es un grupo combatiente, que no es lo mismo que la Autoridad Nacional Palestina”, acota.

En esa dirección, plantea que un punto que hay que observar y del cual no se ha hablado es que el Hamás que cometió el reciente ataque es otro Hamás. “Hamás nace en la década del 80 y, antes, había dentro de esos grupos extremistas con unos códigos de vamos a atacar el ejército, a atacar puntos claves no civiles. Si me matas un civil a mí, entonces voy atacar una guagua de civiles y la vuelo en pedazos. Pero entonces mataron a los viejos líderes y entran jóvenes, si vemos las imágenes son jóvenes. Esos jóvenes tienen un contacto y una visión diferente, ¿y cuál es su punto de referencia?  Hay analistas que no quieren vincularlo, pero en la práctica, cuando se mira, es la práctica de Isis. Eso de decapitar niños, eso no lo hacía Hamás antes”.

Al insistir en que  este Hamás es una estructura totalmente diferente a la anterior, expresa que no cree que al ejército israelí el ataque (en Kibutz, en pleno desierto de Neguev,  próximo a la franja de Gaza) le haya tomado por sorpresa.

Soraya pone en contexto que dentro de Israel hay una lucha interna, ya que el pueblo  israelí no quiere a Netanyaju, lo que ha quedado evidenciado en masivas demostraciones. Su conjetura es que para Netanyahu, quien está acusado de corrupción, lo que está pasando le facilita una unificación de fuerzas para salir como el héroe y le da mano libre para hacer lo que quiera y lograr el apoyo de la comunidad internacional, es decir, Estados Unidos, Francia e Inglaterra la cual la joven describe como “un club de amigotes”. De hecho, el primer ministro Netanyahu, tras el ataque de Hamás formó un llamado “gobierno de unidad de emergencia” con sus opositores.

En esa línea, señala que Israel ha ignorado el llamado del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de pedir al Gobierno de Israel que tenga compasión, permita la ayuda humanitaria a Cisjordania y detenga  los ataques a Gaza. Soraya expresa que tampoco puede negar que haya palestinos dentro de las filas de Hamás. “Cuando venimos a ver, esta situación ahora mismo está fuera de control. Está Netanyahu fuera de control. Le está diciendo la ONU que abra ese corredor, y a él no le importa, tiene mano libre. Los que le interesaba que hablaran, ya hablaron: la Unión Europea y EE. UU.”, denuncia.

El conflicto va a escalar

Para Soraya Asad no hay duda de que el conflicto va a escalar como ya ha ocurrido. Al respecto indica que Hamás tiene dos objetivos: uno, eliminar el Gobierno de Israel, y dos, que esos palestinos que están Cisjordania se unan a sus filas. Además, de ese lado también hay una lucha de los que dicen que hay que seguir la línea de Arafat de negociar, porque saben que tienen las de perder, porque no están armados, y los que ven que la única forma que tienen de armarse es entrar al terrorismo. Prosigue con que el caso palestino israelí  tiene muchas vertientes, que hay  problemas internos dentro del Gobierno sionista en la Palestina ocupada y conflictos dentro de la Palestina de Cisjordania y la Palestina de Gaza. A eso se le suma el silencio de los medios de comunicación, cuando se trata de palestinos, y las noticias falsas, “eso también empeora la situación de un pueblo que ha sido oprimido por décadas”, repara.

Para el pueblo palestino el tema de la paz es parte de la vida diaria. No parece ser así por parte de Israel. Un ejemplo son las palabras de la política israelí, Ayelet Shajed, del Partido Hogar Seguro, de derecha religiosa, quien hizo declaraciones de que si se mataba a las mujeres palestinas se acababa el problema.

Otro aspecto que señala es que para muchos palestinos el presidente Mahmud Abas, de la Autoridad Nacional Palestina, se ve como la marioneta del Gobierno de Israel. Todavía están los fieles a Arafat e incluso hay algunos que dicen que para que la situación no siga empeorando y quedarse sin nada, aceptan la intervención del derecho internacional. No obstante, Soraya se cuestiona por qué a los demás países les hacen cumplir las resoluciones de la ONU y con Israel se hace la excepción. A su juicio es porque ahí existen intereses económicos y políticos bien fuertes.

Asad llama la atención al hecho de que cuando Hamás ganó las elecciones de manera democrática en Gaza (2006), Israel no presentó oposición porque pensaba que eso iba eliminar a la Autoridad Nacional Palestina.

En tanto, la joven palestina-boricua señala la postura de los gobierno de los otros países árabes de la región los cuales hasta el momento se han mantenido al margen, debido también a las divisiones internas dentro del mundo árabe.  “Me  refiero a los líderes, porque los pueblos se manifiestan antes que los líderes. Ya están en distintos lugares manifestándose para que se dé, por fin la libertad de Palestina. Mucha gente se pregunta cómo se puede hablar de libertad después de esta masacre. Pues por lo mismo que cuando se dan las masacres contra el pueblo palestino. Así que es una situación bien delicada. En estos momentos, las relaciones internacionales están tomando un nuevo giro. Hay que tener cuidado con las noticias y videos falsos que están colocando. Y claramente se está replanteando ahora cuál va a ser el rol de la comunidad árabe en esta situación”.

Como hija de palestino expresa: “Ya es tiempo de que se reconozca que sí hay una ocupación en Palestina, que ha llevado unos violaciones de derechos humanos por décadas en  que ha habido en ciertos momentos de la historia buena fe de ambas partes. Subraya que tiene que quedar claro que esta acción de Hamás la mayoría el pueblo palestino no la aplaude. “Ya es momento de hablar y negociar. La acción de Hamás es el resultado de años de frustraciones, abusos, maltratos, ocupación y violación de derechos humanos”.