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Zoraida Santiago celebró su carrera con el concierto “Mi vida en canción”

 

Esta entrevista se hizo  con el motivo del concierto que celebró la cantaautora Zoraida Santiago y circuló en la edición digital de CLARIDAD/EN ROJO, sale ahora en nuestra página porque estuvimos bloqueados por más de 10 días. Pedimos excusas a Zoraida y a toda nuestra lectoría. ER

La exmiembro de Aires Bucaneros festeja sus 45 años como cantautora

 

En Rojo

 La carrera profesional de Zoraida Santiago Buitrago, como cantautora, comenzó de manera “informal” desde joven. Mientras estudiaba en la universidad, se familiarizó con la música de Roy Brown, Andrés Jiménez “El Jíbaro”, Antonio Cabán Vale“El Topo” y otros exponentes de la Nueva Canción. Unos años después, cuando se mudó a Nueva York, conoció a Roy Brown y, junto a Carl Royce y Pablo Nieves, formaron el grupo Aires Bucaneros en el año 1979.

Después de que su primera canción grabada- “Prisa loca”, del primer álbum del grupo- haya sido un éxito dentro del movimiento social-musical, Santiago decidió dedicarse de lleno a la composición de sus propias piezas. Desde entonces, van 45 años llenos de amistades y experiencias en una lucha que, el próximo 30 de septiembre, a las 8:30 p.m, se celebrará en el Moneró Café Teatro y Bar, en el Centro de Bellas Artes de Caguas.

“Yo era muy joven en ese momento y, para mí, se abrió un mundo. Un mundo de posibilidades. Nunca había estado en un estudio de grabación; recuerdo cuando Frank Ferrer nos llevó al estudio de Wapa.”, detalló la veterana cantautora de la Nueva Canción.

También, mencionó que el viaje de Aires Bucaneros al Festival de los Estudiantes, en Cuba, le permitió conectar con exponentes de la Nueva Trova cubana, como Quilapayún, Sonia Silvestre, Silvio Rodríguez, Noel Hernández y otros más. “Eso fue importante porque me abrió la perspectiva de que había un movimiento: la Nueva Canción, y era internacional. Países como Vietnam, Inglaterra, Francia; tantos lugares que estábamos allí juntos”, recordó la también doctora en Antropología.

La Nueva Canción en la Academia

Hace dos años- en 2021- Zoraida Santiago se jubiló del profesorado de la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Río Piedras. Durante su tiempo como docente, creó, junto a un grupo de colegas, un curso subgraduado para la Facultad de Estudios Generales de la IUPI, basado en estudios musicales. El curso forma parte de un programa de Estudios Musicales Interdisciplinarios, que estudia distintos géneros musicales- como salsa y rock- desde una perspectiva antropológica, cultural e histórica. La clase de Santiago Buitrago, titulada “La Nueva Canción: Propuesta estética y movimiento social”, aún se instruye en el primer centro docente del País.

“La Nueva Canción existió como un movimiento. Incluso, existían comités del movimiento a nivel internacional para organizar y enlazar los diferentes artistas de los distintos países envueltos en la Nueva Canción. El legado de ese movimiento ha sido legado y recogido por las generaciones que vinieron después, y están haciendo unas canciones maravillosas. Y no son los que están pega’os”, sostuvo la poeta. Por igual, celebró el aumento en la participación de mujeres en este tipo de música.

Los cambios en la música

“La música se mueve de acuerdo con las necesidades de la gente”, aseguró Santiago Buitrago. “Hoy en día, hay un grupo de músicos- sobretodo mujeres- que están haciendo un trabajo con un contenido lírico y musical bien interesante. La gente debe buscarlas porque los artistas necesitan saber que se les escucha”, instó la músico-activista.

Asimismo, describió que la música, como instrumento sonoro que construye el entorno, sigue latente en la cultura nacional, contrario al tiempo de la Nueva Canción. Para ese entonces, Santiago asegura que la Nueva Canción “rescató unas tradiciones que estaban relegadas a las Navidades o zonas rurales. Nosotros integramos los elementos de esas canciones- como la décima y el cuatro- para, no necesariamente replicar la cultura jíbara, pero para afirmar nuestra identidad como latinoamericanos”, narró la autora de “Mi poema saldrá” y “Canción desnuda”.

También, la artista experimentada confesó que nunca ha cantado para “pegarse”. “Este tipo de trabajo no cuenta con grandes presupuestos, pero requiere del apoyo de personas interesadas porque, al final, echa nuestra música y cultura adelante”, agregó.

Una celebración memorable

Roy Brown, a quien Santiago acompañó en su concierto-“La canción es una brújula” en agosto pasado, estará presente. Juntos, estrenarán el poema de Santiago “Cordura”, musicalizado por Brown. La canción trata sobre el asesinato de George Floyd en los Estados Unidos, que desencandenó protestas bajo el lema de “Black Lives Matter” (BLM).

Además de Brown, con quien Santiago “nunca ha dejado de trabajar”, estará presente Tony Asencio (bajo), Tato Santiago (director, hermano de Zoraida), Eloy Cruz (batería), José Flores (guitarra), Benitza Toro (voz) y Javier Hernández (percusión). Por igual, la nieta de Santiago, Aire, participará como invitada especial.

 

Acerca de la literatura puertorriqueña actual dirigida a la niñez

 

Especial para En Rojo

En un podcast de cuyo nombre no quiero acordarme, en el que se trataba el tema de la controversia sobre Tere Marichal, escuché un comentario inquietante. El anfitrión afirmaba categóricamente que en Puerto Rico casi no se produce literatura para niños. Quedé atónita ante tal afirmación, pues una búsqueda breve en la internet lo hubiera sacado rápidamente de su error. Supongo que tampoco ha pasado ni de lejos por establecimientos como Leo Leo Libros, Aparicio Distributors o Books Around the Corner, por mencionar algunos. En nuestro país se publican textos dirigidos a los jóvenes lectores todo el tiempo desde hace mucho. Incluso se celebran certámenes literarios a menudo y se realizan presentaciones a lo largo de la isla. Las obras de autoras consagradas y premiadas como Georgina Lázaro, Tina Casanova y la propia Tere Marichal son muestra de ello. De hecho, el reciente libro Islas lectoras: biografía crítica de literatura infantil puertorriqueña (2000-2020), de Sujei Lugo, Jean Mary Lugo, Isa Abreu y Emily Rose Aguiló, ofrece un catálogo amplísimo de este acervo.

Este comentario errado me llevó a reflexionar acerca de la literatura dirigida a niños, como prefiero llamarla, debido a que considero que el término “infantil” puede resultar limitante, pues son lecturas que podemos disfrutar todos, aunque durante su composición se haya tenido a los niños en mente principalmente. Llegué a algunas conclusiones que me gustaría compartir aquí. Estas se basan no solo en mi experiencia como autora, editora y jurado en certámenes literarios, sino también como lectora entusiasta y madre de pequeños lectores. Lo primero que me llama la atención de la literatura dirigida a niños puertorriqueña actual es que se aferra mucho aún a temas que podríamos llamar tradicionales: los taínos, los Reyes Magos, el jíbaro, el coquí, el folclor o las vidas de boricuas ilustres. Por supuesto, no hay nada malo en ello (pues no puedo dejar de pensar en obras galardonadas como Imali, Dada y la calabaza, de Rafael Acevedo), pero no deja de parecerme significativo. Considero que esta selección tiene que ver con un intento, con tintes de nostalgia por parte de los autores, de preservar nuestra cultura e historia. También se me ocurre que haya cierta timidez a la hora de tratar algunos temas de actualidad que podrían resultar incómodos (más a los adultos que a los niños). De igual forma, el Puerto Rico de hoy, maltratado y en crisis, tal vez no espolee la inspiración de muchos tampoco. No es para menos. Por otro lado, en los últimos años, los niños puertorriqueños nacidos o criados en los Estados Unidos, producto del auge en la emigración, se han convertido en un público cada vez mayor entre los consumidores de estos textos. Por lo tanto, es posible que la insistencia en dichos temas se deba a un intento por incursionar en el mercado de la diáspora boricua, ávida de mantener lazos con la isla desde la distancia. Sin embargo, conviene tomar en cuenta que, en aras de mantener vivas nuestras tradiciones y nuestra cultura allende los mares, no caigamos en representar nuestra isla de forma idealizada e irreal.

Otro rasgo que he notado en este acervo es la propensión a darles a los textos dirigidos a niños un enfoque demasiado pedagógico. Hay una imperiosa ansiedad por enseñar algo. Tampoco tiene nada de malo, por supuesto, pero siempre he considerado que los propósitos principales de la literatura deben ser el entretenimiento y la reflexión. Enseñarles a los niños destrezas o datos históricos o científicos no es trabajo de la literatura. Esto no quiere decir que no pueda ocurrir naturalmente en el proceso de leer, pero no debe ser un fin primordial. Mucho menos debe imponerse a rajatabla. Estoy consciente de que a veces se trata menos de la intención de los autores que de algunas editoriales y su fijación con las conexiones curriculares. Los niños lo notan enseguida, créanme. No puedo dejar de mencionar textos como La jirafa que no cabía en su cuento, de Haydée Zayas, cuya divertida trama no tiene que justificar su existencia.

De igual forma, predomina en Puerto Rico el realismo en la literatura para niños. (Un realismo falto de humor, por cierto). Por lo tanto, he recibido con mucho agrado la publicación en los últimos años de textos de ciencia ficción y fantasía como El visitante de las estrellas, de Pabsi Livmar; Antrópolis, de Janette Becerra; y Las palabras perdidas, de Ernesto Guerra Frontera, entre otros. Es cierto que varios autores se han dedicado a tratar temas de actualidad que pueden resultar un tanto controversiales para los que aspiran a proteger a los niños en una especie de burbuja y mantenerlos ajenos a lo que ocurre a su alrededor. Asuntos como el racismo, la homosexualidad, el ambientalismo, los roles de género y otros comienzan a afloran afortunadamente. Sin embargo, me parece que hay que evitar que el mensaje adquiera más relevancia que el texto mismo y lo convierta en una especie de panfleto. Eso tampoco es literatura. Además de entretener, esta debe invitar a cuestionar incluso los propios mensajes que se pretenden llevar a través de ella.

Para corregirle la plana al podcastero, la literatura dirigida a niños puertorriqueña actual está viva y vibrante, si no que lo diga Tina Casanova, cuyo querido Pepe Gorras, ya llegó al cine.

 

 

Las caricaturas sangrientas de El conde 

 

Especial para En Rojo

I was struck by the manifest shallowness in the doer [Adolf Eichmann] which made it impossible to trace the uncontestable evil of his deeds to any deeper level of roots or motives. The deeds were monstrous, but the doer – at least the very effective one now on trial – was quite ordinary, commonplace, and neither demonic nor monstrous. 

Hannah Arendt escribe sobre Adolf Eichmann, un oficial Nazi que fue enjuiciado en Jerusalén en el 1961 (The New Yorker, 21 de noviembre de 1977)

Los estereotipos son construcciones que nunca reflejan la realidad de un individuo o una comunidad. Un estereotipo combina la ignorancia, el prejuicio y el privilegio del que observa a ese otro. Prácticas como el blackface, que se burla de las comunidades afrodescendientes, y la representación problemática de personajes queer, entre muchísimas otras, todavía sobreviven en los medios. Para contrarrestar estas representaciones problemáticas, una serie televisiva como Reservation Dogs (creada por Sterlin Harjo y Taika Waititi, 2021-23) cuestiona los estereotipos indígenas en los Estados Unidos profundizando en las vidas de sus protagonistas dentro de una reservación en Oklahoma. Los cuatro adolescentes que protagonizan la serie no son signos vacíos, sino jóvenes que luchan por entender su cultura y su realidad. Por otro lado, en su show para HBO, Spic-O-Rama (dir. Peter Askin, EEUU, 1993), John Leguizamo encarna diferentes miembros de una familia latina altamente disfuncional. Cada personaje comienza como un estereotipo. Por ejemplo, la madre de la familia, Gladyz, fuma cigarrillos al lado de su bebé y le da Coca Cola de dieta para calmarlo. Gladyz representa el estereotipo de una joven madre latina en Nueva York. No obstante, el personaje expresa cómo se siente atrapada en su rol de madre y sus frustraciones por nunca haber tenido otra oportunidad. Leguizamo cuestiona el estereotipo al profundizar en la realidad de Gladyz. Por un lado, las risas de la comunidad latina reconocen la situación de Gladyz, que es víctima de un machismo que la condena al rol de madre. Por otro lado, hay una risa problemática que proviene de aquellos que visualizan a Gladyz como una representación certera de la realidad y, como resultado, perpetúan un estereotipo. Por el contrario, se puede enaltecer un grupo usando un estereotipo o caricatura que, aunque no sea positivo, inspire la fascinación de algunos. Aquí es donde la parodia pierde su filo subversivo y se torna en un instrumento que afirma el poder. Esta es la compleja línea que transita la más reciente película de Pablo Larraín, El conde (Chile, 2023).

El director chileno imagina al sanguinario exdictador, Augusto Pinochet (Jaime Vadell), como si fuera un vampiro que nació en la segunda mitad del siglo 18 en Francia. Al ser testigo de la Revolución Francesa, Pinochet se juró que siempre apoyaría a los círculos de poder en su opresión del pueblo. Por eso, su camino lo lleva a Chile donde fue nombrado comandante en jefe del ejército. Pinochet consolidó su poder al dirigir el golpe de estado que derrocó el gobierno socialista de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. Una vez en el trono, las fuerzas de Pinochet persiguieron a toda persona que acusaran de comunista declarando así una guerra sucia de secuestros, torturas y asesinatos contra el pueblo chileno. En la película, ya Pinochet es un vampiro viejo que busca morir. Aunque todos piensan que el dictador ha muerto, este vive escondido en una isla desierta junto a su esposa, Lucía (Gloria Münchmeyer), y su obediente mayordomo, Fyodor (Alfredo Castro). A esta isla han llegado los hijos de Pinochet, que están interesados en la fortuna de su padre, y una monja (Paula Luchsinger) que ha venido a servir de contable de la familia. La monja también tiene una misión secreta, confrontar al demonio que se ha apoderado supuestamente del cuerpo del dictador para devolver su alma a dios.

La ambientación de la película es uno de los elementos mejor logrados. La casa donde vive la familia Pinochet es un laberinto de horror de esquinas oscuras y túneles subterráneos que recuerda al castillo gótico en Frankenstein (dir. James Whale, EEUU, 1931). La cinematografía de Edward Lachman y su uso de blanco y negro son exquisitos. Larraín usa el blanco y negro para distanciar nuestra realidad del desierto aterrador del vampiro. Además, esos grises de la película son la gama de colores perfecta para capturar el surrealismo de un Pinochet vestido en su uniforme militar y capa volando en la noche para cazar víctimas. Inclusive, los personajes adquieren proporciones monumentales a través de la fotografía de Lachman y la dirección de Larraín. Así vemos al personaje de la monja que por momentos observa con una sonrisa vengativa las luchas entre los miembros de la familia Pinochet. En otros, su expresión adquiere la angustia de la Juana de Arco de María Falconetti, que considero la mejor actuación del cine silente en La pasión de Juana de Arco (dir. Carl Theodor Dreyer, Francia, 1928).

A pesar de que soy fanático de la obra de Larraín y la gramática visual de El conde no deja de maravillarme, tengo problemas serios con la película. Entiendo la parodia que Larraín trata de lograr. Los personajes de la película son representaciones grotescas de las cualidades humanas más funestas: el privilegio, la traición, la crueldad, la avaricia, y la arrogancia, entre otras. Los personajes son estereotipos sin ninguna profundidad sicológica. Pero al visualizar a Pinochet como un vampiro, el personaje adquiere unas dimensiones míticas que lo llevan mas allá de lo humano. Augusto Pinochet es una muestra del régimen de horror que un traidor muy humano es capaz de imponer sobre un país. Además, el vampiro es un monstruo que asociamos con lo sensual por la manera tan sexual con la que ataca a sus víctimas. A pesar de que entiendo la parodia, Pinochet se transforma en un monstruo impresionante que engulle el corazón de víctimas sin nombre. La película carece de una conexión emocional por la falta de personajes humanos que sufran los crímenes de la dictadura. Tan solo vemos el poder de unos monstruos que buscan canibalizarse los unos a los otros. La falta de las consecuencias reales de la violencia en la historia no solo silencia las víctimas reales del régimen, sino que también le dan una impunidad a los asesinos. En El conde, Larraín logra bestializar a Pinochet, aunque la representación corre el riesgo de atraer la fascinación de los apologistas de la dictadura.

 

Estudiantes: liderazgo responsable y afirmativo en el Recinto de Ciencias Médicas

Estudiantes sobre verja UPR 26 de abil del 2010

 

La saga de la doctora Ilka Ríos y su nombramiento y conflictivo regreso como Rectora del Recinto de Ciencias Médicas (RCM),  tras haber sido destituida de la misma  posición un año atrás por razones de mucho peso, debe servir de lección a toda la sociedad puertorriqueña.

La desafortunada selección de una rectora que obviamente no gozaba de la confianza de la comunidad universitaria que pretendía dirigir, y el consenso que se generó para oponerse a ella entre dicha comunidad, ha servido para poner de manifiesto lo mucho que han cambiado ciertas cosas en Puerto Rico. Ahora, el verdadero liderazgo que nuestro país necesita se encuentra fuera de las cúpulas del poder. Está en la inteligencia, fortaleza, determinación e integridad moral de quienes rechazan las componendas y los chanchullos de gobiernos y autoridades que atentan y son contrarios a sus mejores intereses.

En este conflicto, quedó muy mal parada la suprema autoridad de la Universidad de Puerto Rico (UPR), que son su Junta de Gobierno y su Presidente. Atropelladamente impulsaron y aprobaron el regreso de una rectora al RCM, a sabiendas de que no contaba con el respaldo de la comunidad universitaria allí porque sus actuaciones ya una vez habían forzado su destitución. Obedecieron a quienes les presionaron, dejaron al descubierto su debilidad y generaron desconfianza hacia dentro y fuera de la UPR. No demostraron tener el calibre intelectual y moral, ni las competencias mínimas para dirigir la UPR al más alto nivel. Con estas autoridades, nombradas por el Gobernador de turno, nuestra Universidad está muy mal servida.

El verdadero liderazgo universitario está en el otro lado. Las y los estudiantes, las y los facultativos y empleados del RCM, que se unieron en oposición y protesta al nombramiento de la doctora Ríos, y hoy  tienen razones de sobra para sentirse orgullosos de la posición de principios que asumieron y la presión racional, organizada y civilizada que ejercieron, hasta lograr, tras 25 días de intensa lucha, la destitución de la polémica funcionaria.

Esto fue posible gracias al logro de una coalición amplia de sectores universitarios, desde la Junta Universitaria, hasta decanos, directores de departamento, asociaciones de profesores y empleados, consejos de estudiantes, en fin, un junte ejemplar de lo que constituye una verdadera comunidad universitaria. Además, el proceso logró el respaldo de una gama de entidades profesionales relacionadas  a la salud, que sirvió para amplificat la importancia del RCM para el sistema de salud puertorriqueño.

Por su parte, la doctora Ríos se hizo un flaco servicio a sí misma, y a la imagen de académica seria que debe proyectar,  con sus desatinadas expresiones públicas en las múltiples entrevistas de prensa que concedió durante las horas en  que esperaba por la decisión de la Junta de Gobierno sobre su permanencia o salida del RCM. A la doctora le hubiera servido mejor mostrar una actitud menos desafiante y vengativa.

Lamentablemente, el desenlace de este asunto estaba escrito en la.pared desde el principio. En años recientes el RCM ha atravesado por períodos de un gran vacío de liderazgo que ha generado inestabilidad y continuos cambios en los puestos administrativos. Ya la comunidad del RCM clamaba por un alto a los vaivenes, y mayor transparencia y participación en la gobernanza.

Lo resumió contundentemente el presidente del Colegio de Médicos de Puerto Rico, quien calificó el nombramiento de Ríos como «insalvable» y sabiamente le aconsejó que renunciara al cargo, en aras de la estabilidad del RCM. Por su parte, las y los estudiantes, facultativos y empleados del RCM supieron llenar el vacío con un liderazgo afirmativo y responsable que desembocó en el logro de su principal objetivo.

Ahora, es necesario que las autoridades universitarias, quienes son  responsables por el nombramiento de un nuevo rector o rectora para el RCM, actúen con la madurez, prudencia y  respeto que exige el momento y tomen con mucha seriedad las opiniones de los sectores que van a ser impactados por la llegada del nuevo rector o rectora. Lo menos que necesita la UPR hoy es una nueva fuente de conflicto en el RCM.

Puerto Rico es privilegiado por la calidad de sus profesionales de la salud, los cuales son producidos principalmente por el RCM. Por lo tanto, la permanencia, estabilidad y buena gobernanza de dicho recinto debe estar al tope de las prioridades de nuestro País. Ese debe ser el norte que guíe cualquier proceso que se impulse y cualquier decisión que se tome que afecta el presente y el futuro del  Recinto de Ciencias Médicas.

 

 

Ilka Ríos Reyes sale de la rectoría en Ciencias Médicas por segunda vez

Ilka Ríos

 

La recién destituida doctora fue presionada a renunciar al puesto en agosto del año pasado

 

CLARIDAD

 

Luego de una semana de manifestaciones de diversos grupos estudiantiles, la Junta de Gobierno (JG) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) votó, con 10 sufragios a favor, por la destitución de Ilka Ríos Reyes como rectora en propiedad del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), cargo al que fue instada a renunciar en agosto de 2022.

El 25 de septiembre, dos días antes de que bajara el voto de la JG, el presidente de la UPR, Luis A. Ferrao, solicitó la renuncia de Ríos Reyes. La exrectora respondió al pedido sorprendida, y cuestionó si, en efecto, el presidente del sistema universitario podía remover a funcionarios de su cargo.

No es la primera vez que Ferrao exige la renuncia de la doctora. En agosto del año pasado, el presidente de la UPR destituyó a la doctora por una controversia en la que, según cita el informe investigativo publicado en noviembre del mismo año, Ríos Reyes “transgredió el orden jurisdiccional adjudicativo con la intención de influenciar indebidamente en la decisión del caso a favor de la estudiante”. La situación trataba sobre las calificaciones de un estudiantes que alegadamente Reyes Ríos alteró.

El presidente del sistema universitario mantuvo su postura a favor del nombramiento de la catedrática. No obstante, la falta de apoyo por parte de los cuerpos regentes institucionales- la JG y la Junta Universitaria (JU)- presionaron a que Ferrao Delgado a cambiar de opinión. De acuerdo con las expresiones de Ríos Reyes a la prensa, el presidente de la UPR “no soportaba la presión”.

Rechazo multisectorial hacia Ríos Reyes

La población estudiantil inició las manifestaciones en contra del nombramiento  de Ríos Reyes el pasado 20 de septiembre, luego de que la rectora no renunciara al cargo. Por igual, el Consejo General de Estudiantes (CGE) del RCM había renunciado al Comité de Mediación creado por Reyes Ríos “ya que no respondía a los intereses del estudiantado”. Aunado a eso, los CGE de los recintos de Mayagüez y Río Piedras exigieron la renuncia de la doctora.

El mismo día en que Ferrao exigió la renuncia de Ilka Ríos Reyes- 25 de septiembre-, la Cámara de Representantes emitió la Resolución 1032, que reitera el “clima de incertidumbre y confrontación al no querer renunciar al puesto” de rectora.

Por otro lado, la Unión de Trabajadores de la Industria y Riego (UTIER) expresó su apoyo a las protestas del estudiantado. “Ya el presidente Luis Ferrao ha solicitado la renuncia de la doctora Ríos. Sigan firmes en su cometido, el que lucha siempre vence», puntualizó el presidente del grupo sindical Josué Mitjá en declaraciones escritas.

Para Glizette Arroyo Morales, presidenta del CGE del RCM, el proceso de fiscalización es más importante ahora por el nombramiento pendiente de una rectora interina.

“Enhorabuena, la Junta de Gobierno de la UPR escuchó el reclamo de la Comunidad Universitaria en destituir a la Dra. Ilka Ríos Reyes como rectora del Recinto de Ciencias Médicas, luego de casi una semana de paro por parte de la comunidad estudiantil con apoyo de múltiples sectores”, expresó la representante estudiantil a CLARIDAD.

“No obstante, cumpliendo con nuestro deber de representar al estudiantado, estaremos muy atentos ante el nombramiento de una nueva rectoría interina y continuaremos la fiscalización en defensa del reclamo estudiantil y buscando siempre el bienestar e integridad de la principal institución educativa en Puerto Rico responsable de formar las próximas generaciones de profesionales de la salud”, agregó la estudiante de Medicina.

En un proceso de votación, el estudiantado del RCM, representado por el CGE, había favorecido al exrector interino del recinto Carlos Ortiz Reyes. Hasta el momento, y según declaró Arroyo Morales a CLARIDAD, el profesor sigue siendo el candidato predilecto del estudiantado.

Recinto de Humacao a oscuras hace dos semanas

Por otro lado, en el Pueblo de los Grises, el Recinto de Humacao ofrece clases en línea desde el pasado 15 de septiembre de 2023. De acuerdo con un comunicado oficial del rector interino, Carlos Gailano Quiñones, el recinto sufrió un cortocircuito, que provocó un proceso de restablecimiento de tres fases.

“Partiendo de la premisa de que la compañía [encargada de restablecer el servicio] espera restablecer el servicio eléctrico en cinco días, el viernes 29 de septiembre emitiremos el próximo Estado de Situación con un panorama más claro”.

Hasta el momento, se desconoce cuándo reanudarán las labores físicas en el recinto.