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Crisis al por mayor en la colonia

 

CLARIDAD

Durante las pasadas semanas la palabra “crisis” ha estado en boca de todos. Los medios de prensa y las redes sociales no hablan de otra cosa. En esta ocasión la “oferta” es variada porque el vocablo se utiliza en muchos campos. Según los múltiples comentarios, estamos inmersos en una “crisis energética”, tenemos un “sistema de salud en crisis”, el sistema educativo público anda por la misma senda, y a la Universidad pública, la mayor y más importante del país, también le aplica el vocablo. A lo anterior se añade la “crisis de corrupción”, con casi una docena de alcaldes admitiendo sus culpas en el tribunal, otros tanto en remojo y una exgobernadora bajo fianza tras ser acusada de recibir sobornos. También se habla de una “crisis de la vivienda” porque hay más de diez mil personas solicitando vivienda púbica sin encontrarla y los que pueden comprar tampoco encuentran o no pueden pagar los nuevos “precios de mercado”.

Pudiéramos seguir añadiendo servicios básicos en crisis (el sistema de carreteras, por ejemplo), pero con el primer listado tenemos suficiente. Noten que prácticamente todo lo que conforma el presente y futuro de un pueblo está colapsando. La educación necesaria para formar a niños y jóvenes, la salud que debe mantenerlos sanos a ellos y a sus padres y abuelos, la energía que nos permite operar en la casa y en el trabajo, la vivienda que nos debe proteger de la intemperie y el sistema de gobierno que nos permitiría operar como sociedad organizada. Nada de eso funciona con un mínimo de eficiencia, colocándonos en el tercermundismo más clásico.

¿Por qué hemos llegado a ese estado tan crítico, típico de un enfermo en estado terminal? Algunos dirán que es el resultado de otra crisis mayor, la de la deuda pública, que quedó expuesta en toda su crudeza en 2015 cuando se decretó el “impago” en las finanzas del gobierno. Pero otros países estuvieron en situación similar más o menos al mismo tiempo que nosotros -Grecia es el caso más destacado- y al cabo de siete años no se habla de un nuevo colapso generalizado como en nuestro caso. Todo lo contrario, hace unos meses el gobierno griego saldó por anticipado su deuda con el Fondo Monetario Internacional.

El estado de colapso público que padecemos a los siete años de haber estallado la “crisis de la deuda”, tiene una explicación que brota con mucha nitidez de nuestro problema mayor: el colonialismo. Como colonia al fin, al estallar el problema estábamos totalmente desprovistos de los mecanismos necesarios para enfrentarla, aquellos que de ordinario tienen los países soberanos. Quien procedió a imponernos su “solución” fue la potencia colonizadora, Estados Unidos. A miles de millas de distancia, sin que ninguna persona electa por los puertorriqueños pudiera votar ni participar activamente en el proceso, el Congreso y el Ejecutivo estadounidense impusieron el “remedio”. Este nos llegó en la forma de una junta supervisora, que no es otra cosa que un supra gobierno, con poder pleno para controlar hasta la más pequeña partida presupuestaria y determinar cuáles serán las prioridades del gasto público.

Además de tener control absoluto sobre el aparato gubernamental, la Junta de Control Fiscal (JCF) llegó a imponer una visión ideológica típica del más extremo conservadurismo económico, aquella que reduce el gasto público en los servicios básicos, promoviendo su privatización, y limita al mínimo la inversión social. En una palabra, el más puro y descarnado neoliberalismo.

Varias de las crisis enumeradas en el primer párrafo de este artículo están directamente relacionadas con acciones específicas de la Junta. La más sonada y comentada, una de las más sufridas por el pueblo y con consecuencias más generalizadas, es la de la energía eléctrica. Fue el organismo federal el que determinó que debía privatizarse la distribución de electricidad como primer paso, seguido más tarde por la entrega de la generación al capital privado. El resultado de esa privatización al trágala, por medio de un consorcio estadounidense (no faltaba más) no tengo que describirlo. A la angustia que vive el país con los continuos apagones y los cambios de voltaje, hay que añadir el impacto cada vez más negativo sobre la actividad económica.

Otra crisis directamente asociada a las acciones de la JCF es la del sistema educativo, más concretamente la de la educación superior. (La del sistema educativo primario y secundario se explica más por corrupción pública, particularmente la de los gobiernos del PNP en el Departamento de Educación). Sin considerar la función crucial de la UPR en la modernización de Puerto Rico, tan pronto comenzó a operar la Junta singularizó en la institución, reduciendo al mínimo la asignación de fondos públicos. El resultado ha sido un aumento considerable en los pagos que deben hacer los estudiantes, con la consecuente baja en la matrícula, reducción de la oferta académica, la pérdida de acreditaciones y el deterioro generalizado.

Las otras crisis también están relacionadas con la respuesta que el gobierno estadounidense, por conducto de la JCF, nos impuso tras el impago de la deuda. Por ejemplo, la austeridad generalizada, la destrucción de derechos y sociales, junto a otras medidas típicas del neoliberalismo, impactan a su vez el mercado de vivienda y la calidad de vida. El sistema de salud, privatizado desde antes de la Junta, ha continuado derrumbándose, mientras el gobierno y la entidad federal miran y no actúan.

Ante nuestros ojos, parece que el país se derrumba, pero en última instancia es el colonialismo el que está enfermo y en estado terminal. La JCF, y todo lo que hasta ahora ha representado, es tan solo uno de los síntomas.

Somos los ojos de Alba

Foto: todaspr.com

 

“Entendamos que el problema que no se nombra correctamente tampoco se atiende correctamente y entendamos que mientras más tiempo pase, más se expone a una persona sobreviviente de esa experiencia y más  peligrosa y revictimizante se torna la situación”.

Alba Toro Rivera, mujer ciega, se refiere a la experiencia de ser objeto de acoso y hostigamiento sexual.  En conferencia de prensa, Toro Rivera reclamó a la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA) que atienda  con premura, rigor y dignidad su denuncia sobre acoso sexual cometido contra ella por uno de los conductores del programa Llame y Viaje. Este programa está dirigido a personas mayores de edad y a personas con impedimentos.

Acompañada de un nutrido grupo de representantes de organizaciones feministas, políticas y educativas, Toro Rivera, quien es ciega de nacimiento, narró que desde el 2019 ha sobrevivido al acoso sexual de un conductor del mencionado programa. En ese año notificó la situación a la supervisora del programa, con la cual se llegó al acuerdo de emitir una directriz para que no se le asignara al conductor. Aunque durante un tiempo no le fue asignado, en el 2021 sí lo hicieron en una ocasión. Desde marzo de este año, le han asignado al mismo conductor en tres ocasiones y en dos de esas ocasiones la severidad de los avances ha sido mayor.

A pesar de que ella notificó la situación y envió propuestas para atenderla, la respuesta de la AMA fue que  radicara una querella. Así lo hizo y durante este año la querella, alegadamente, fue investigada. Toro Rivera denunció que le informaron que el programa determinó que sus alegaciones sobre los actos de acoso sexual no pudieron ser corroboradas en la investigación. Que, no obstante, apercibieron al conductor para que ejerciera en el futuro la prudencia en el trato cortés, respetuoso y correcto, términos que no nombran lo que ella alega que fue lo que vivió.

“Yo necesito describirle que durante este tiempo he conocido sensaciones que para mí eran muy poco frecuentes. He conocido el terror, el miedo, el estar sensible de no saber si mi agresor pudiera estar cerca porque yo no puedo visualizarle de cerca ni de lejos hasta que no esté en una proximidad indeseable y peligrosa. He vivido la angustia de tener que ser yo quien se proteja de cada asignación del conductor, he vivido la frustración de que no se han contestado preguntas de cómo se va a hacer cumplir esa directriz más allá de la memoria de quien lleve la minuta. He vivido la frustración de sentir que la AMA ha despachado este abuso livianamente, como si se tratara de un asunto personal entre el conductor y yo: no se asigna ese conductor y ustedes no se ven más. Pero no toman en cuenta la dimensión, las implicaciones de no garantizar un espacio libre de acoso no solo para mí, para todas las personas que utilizamos el servicio, que dependemos del servicio y que no podemos huir, correr, defendernos fácilmente”, manifestó la trabajadora social y estudiante doctoral.

Además de acudir a la gerencia de la AMA, la perjudicada expresó que ha vivido la rabia y la frustración de ir a otras agencias, como la Oficina de la Procuradora de la Mujer (OPM), a la secretaria del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP), entre otras, y todas desestimaron la gravedad del asunto.

Dado a la indiferencia e incumplimiento con el estado de derecho, que exige a los patronos contar con e implementar la política contra el hostigamiento sexual tanto de la AMA como de otras agencias, diversas organizaciones lanzaron la iniciativa Seamos los Ojos de Alba, con el fin de apoyar tanto a Toro Rivera como a toda otra aquella persona que enfrente la misma situación.

A esos efectos,  exhortan a toda aquella  persona que conozca o sea testigo de alguna manifestación de acoso sexual, violencia de género o discriminen de parte de conductores o el personal la AMA contra cualquier persona a que lo denuncie llamando a los números del programa Llame y Viaje: 787-274-1032 o 787-763-2473 (TTY para personas sordas) o a las oficinas administrativas en los números 787-294-0500 ext. 599 y 787-758-8112. Se recomienda  que tome el nombre y puesto de la persona que atienda su llamada.

En este clima en que las agencias no rinden cuentas sobre sus transgresiones, debemos insertarnos en iniciativas solidarias como estas, que procuran que todas las personas disfruten de calidad de vida esperanzadora, afirmaron.

 

 

La propuesta de nueva Constitución no convence a la mayoría. Chile: ¡La lucha sigue!

 

Especial para Claridad

La propuesta de nueva Constitución sometida a votación este domingo pasado 3 de septiembre en Chile fue derrotada ampliamente con un 61.88 a favor del “Rechazo” y un 38.12 por el “Apruebo”. La participación de casi 13 millones de votantes fue altísima, superando incluso por 4.5 millones la participación en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas en diciembre pasado.

“Pinochet todavía incide en una mayoría silenciosa”, fue el juicio inicial compartido por un compañero en la noche del domingo. Sin embargo, más me impactó la ligereza con la que el presidente colombiano Gustavo Petro respondió por Twitter al rechazo mayoritario del proyecto de la nueva Constitución en Chile: “Revivió Pinochet”. A esa hora, ni tan siquiera el presidente chileno Gabriel Boric se había manifestado al respecto. Si fuera cierto lo manifestado por Petro, cómo explicar que 7 de cada 10 votaron por la convocatoria a una Constituyente para redactar una nueva Constitución. Está también la victoria decisiva en las elecciones presidenciales de Boric sobre Kast. Este último reivindicaba abiertamente la memoria de Pinochet.

Es fácil adjudicarle la responsabilidad final de lo ocurrido al pueblo. Sin embargo, lo que más se escuchaba en la noche del domingo entre unos y otros, tanto de izquierda, centro o derecha,  es que lo que fracasó fue específicamente el proyecto de nueva Constitución que se sometió a votación.

Al día siguiente, Petro pareció enmendar en algo su primera reacción de la noche anterior haciendo un llamado a la unión de la izquierda para encarar los retos del momento: “Sólo si las fuerzas democráticas y sociales se unen, será posible dejar atrás un pasado que mancha a toda América Latina y abrir las alamedas democráticas”.           Cuando finalmente se dirigió Boric en la noche del domingo en un mensaje televisado al pueblo chileno señaló: “El pueblo chileno no quedó satisfecho con la propuesta de Constitución y, por ende, ha decidido rechazarla de manera clara en las urnas”. Abundó: “Hacer frente a estos importantes desafíos requerirá prontos ajustes en nuestros equipos de Gobierno, para enfrentar este nuevo período con renovados bríos”. Concluyó haciendo un llamado a todas las fuerzas políticas a acordar el mecanismo y los plazos para un nuevo proceso. “Me comprometo a poner todo de mi parte, para construir, en conjunto con el Congreso y la sociedad civil, un nuevo itinerario constituyente que nos entregue un texto que, recogiendo los aprendizajes del proceso, logre interpretar a una amplia mayoría ciudadana”, sostuvo el mandatario.

Lo de los cambios en el equipo de gobierno era algo esperado de imponerse el rechazo a la propuesta constitucional.  En cierta medida, el plebiscito era considerado por muchos como una especie de referendo sobre la gestión del nuevo gobierno de centroizquierda que inició su gestión hace apenas seis meses. Su tasa de aprobación entre la ciudadanía, según las encuestas, ronda alrededor de un 38 por ciento.

En una entrevista publicada el 31 de agosto en la revista estadounidense Time, Boric, quien se autodefinió como un socialista liberal, insistió en que independientemente de los resultados del plebiscito, su gobierno tiene que seguir gobernando para atacar los problemas que enfrenta el país más allá del cambio constitucional, tales como la inflación, la seguridad pública, las reformas urgentes que se requieren en relación a los sistemas de salud y de educación, así como la reforma tributaria necesaria para generar los ingresos requeridos para la financiación e implantación de su programa de gobierno.

Ahora bien, lo ocurrido deja una serie de lecciones. Si bien se espera ahora que el proceso constituyente siga, pero bajo otro mecanismo a ser negociado y acordado en los próximos días, la derrota del domingo tiende a confirmar la pérdida de poder de convocatoria y credibilidad del gobierno de Boric entre un sector de la propia centroizquierda que lo eligió. Incluso, la campaña de la derecha por el “Rechazo” pareció explotar este hecho al haber abandonado la defensa de la Constitución pinochetista. En cambio, proclamó que aún así no podía aprobar el proyecto sometido a consulta del pueblo, sino que había que negociar uno nuevo que pudiese representar un consenso más amplio de la sociedad. En ese sentido, la derecha logró ampliar su base de apoyo y reducir la del gobierno en la campaña que precedió al plebiscito.

La  llamada nueva izquierda chilena ha demostrado hasta ahora ser una izquierda débil, sin una clara visión estratégica en su gestión gubernamental. El mejor ejemplo de ello es el fracaso en desarrollar un diálogo con el pueblo mapuche en torno a sus reivindicaciones históricas sobre Wallmapu, como llaman a su territorio. Y aunque en su campaña por la presidencia Boric condenó la militarización del conflicto histórico, impuesto por el pasado presidente Piñera, una vez en el gobierno impuso nuevamente el estado de emergencia en la Araucanía y el Bío Bío. Tampoco ha podido acceder a la liberación de los presos políticos mapuches, lo que se le ha demandado como precondición al diálogo con todos los sectores del pueblo mapuche. El Estado de derecho no reconoce la existencia de presos políticos en este caso sino que pretende reducir la condición de sus presos a la de delincuentes comunes. Todo ello ha llevado a sectores importantes del pueblo mapuche a poner en duda el discurso de la plurinacionalidad y autonomía de los territorios indígenas que aparecía en la propuesta de la nueva Constitución. En ese sentido, el liberalismo político que sirve de marco al nuevo gobierno se ha convertido en una camisa de fuerza que lo ha tenido dando tumbos en torno a la cuestión mapuche, entre otros asuntos.

Lo que fracasó en última instancia el domingo fue además la conducción del proceso constituyente y la defensa de su producto final. Hasta Boric daba abiertamente señales, antes del referendo de ayer, de que se podría perder y advertía que, no obstante, ello no representaría el fin del proceso constitucional. Las fuerzas políticas aliadas en su gobierno hasta se reunieron previamente, a instancias del mandatario, para acordar que habría que hacerle enmiendas al texto del proyecto antes de su implantación.

Si bien el texto de la propuesta era considerado como un logro inédito en la historia constitucional chilena y del mundo, sobre todo por los derechos sociales reconocidos, hay quienes le achacan la derrota a cierta tendencia maximalista que prevaleció en éste. Se señala que lo extensivo y complejo del texto, con 388 artículos, tampoco contribuyó a su comprensión y aceptación entre ciertos sectores. No se logró superar esta dificultad para comunicar bien su contenido. El plebiscito obliga ahora al gobierno de Boric, para salvar cara, a mantener vivo el proceso constituyente, aunque está ahora debilitado para imponer sus ideas y hasta la hoja de ruta ante el triunfo coyuntural de la derecha.

El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Soto, declaró tras su reunión con Boric el lunes en la mañana: “Vamos a trabajar en conjunto la Cámara, el Senado y el Ejecutivo. Llegó el momento de la política de los acuerdos. De recuperar la capacidad de entendimiento”. Y advirtió el miembro del Partido de la Democracia: “Se hace necesario un llamado a un gran acuerdo transversal por la reunificación de Chile. Para sentar las bases de una nueva hoja de ruta de cambio constitucional. Tenemos una segunda oportunidad. Probablemente sea la última”.

Asimismo, Álvaro Elizalde, el presidente del Senado, expresó luego de la reunión del lunes en la mañana con Boric en La Moneda: “El presidente nos ha pedido que en el Congreso se inicie un diálogo que permita establecer un camino institucional para un nuevo proceso constituyente. Junto al presidente de la Cámara de Diputados vamos a convocar a todos los partidos con representación parlamentaria, a todas las bancas, y a representantes de la sociedad civil para seguir con el proceso”. “Tenemos que tomar lecciones de lo acontecido. Y cumplir con el mandato que nos ha dado la ciudadanía a través de un diálogo inclusivo. En el Congreso debemos llevar adelante un diálogo que nos permita hacerle una propuesta al país que esté a la altura”, concluyó Elizalde, miembro del Partido Socialista.

Por su parte, el influyente dirigente comunista Daniel Jadue manifestó: “El mandato del pueblo es claro. El proceso constituyente debe seguir el camino con una propuesta que le haga sentido a las mayorías. Los abusos e injusticias deben terminar y debemos encontrar un mecanismo para empujar las transformaciones que Chile demanda. La lucha sigue.”

Efectivamente, la lucha por transformar el estado actual de las cosas es una trinchera sin fin. Decía sabiamente Mao Zedong: “Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo, volver otra vez a luchar, y así hasta la victoria”. Hay que hacer de la derrota una oportunidad para corregir la dirección incierta del gobierno actual y redefinir la perspectiva estratégica que le permita  repotenciar la nueva posibilidad transformativa que surgió con la victoria electoral de hace apenas seis meses de la izquierda antipinochetista y antineoliberal.

 

 

 

 

 

Secretaria Auxiliar para Asuntos Enérgeticos: “Eso es un blof, un duérmete nene”

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

“Blof”, del inglés, bluff; apariencia, exageración o alarde de algo que no se tiene (Diccionario de la Real Academia Españolade la Lengua).

Para el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, representante legal de la UTIER (Unión de Trabajadores Industria Eléctrica y Riego), la  Secretaría Auxiliar de la Gobernación para Asuntos Energéticos creada  mediante orden ejecutiva (OE 2022-043) por el gobernador Pedro Pierluisi “es un blof” que no tiene ningún poder de supervisión sobre LUMA Energy (LE).

“Eso es un blof, un duérmete nene. Porque LUMA no le hace caso ni siquiera a Fermín Fontánez”. (Se refiere al director ejecutivo de la Autoridad para las Alianzas Público Privadas (AAPP) la entidad del Gobierno que se supone que por ley es la que supervisa el contrato de LE).

Según la Orden Ejecutiva, el objetivo de la secretaría es que “Puerto Rico tenga un sistema de energía eléctrica robusto y eficiente y para fiscalizar todo lo relacionado al mismo”. El gobernador nombró al ingeniero Francisco Berríos Portela, con un salario de $124 mil anuales, como director de la secretaria.

Como un ejemplo de la actitud tanto de LE como de la AAPP, Emmanuelli Jiménez narró que en una vista ante la comisión de Hacienda del Senado, que preside el senador Juan Zaragoza Gómez,  Fontánez  tuvo que admitir que LUMA se niega a entregar a la APPP  información solicitada, por considerar que es muy oneroso. “O sea, que si ni quien firma el contrato con LUMA tiene la información y ni LUMA cumple lo que se le pide. Imagínate un tercero que no forma parte en nada de esto. Ese señor (Berríos Portela) no tiene nada, ni autoridad alguna para pedir información, ni siquiera eso”.

En tanto, respecto a su apreciación de la discusión pública que se ha producido sobre si se puede prescindir o no del contrato, el experto en casos de quiebra señaló que hay mucha desinformación.  De acuerdo con Emmanuelli Jiménez, el contrato tiene tres posibles avenidas para resolverlo. La primera avenida es la que se discutió desde el principio de que el contrato es leonino, es nulo, es contrario al orden público y contrario a la ley. Afirmó que esa avenida está disponible siempre y  lo que le hace falta al Gobierno es voluntad, la cual no la ha tenido hasta ahora, denunció.

Una segunda vía es el incumplimiento por parte de LUMA.  “Yo creo que en el país no queda nadie, excepto Pierluisi y Fontánez, que piensen que LUMA está cumpliendo”.

La tercera avenida que entiende es la más conveniente es la de por ser el contrato vigente un contrato suplementario, tiene una cláusula de expiración de 18 meses, la cual se cumple el próximo 30 de noviembre. Esto quiere decir que llega noviembre 30 y el Gobierno ni siquiera tiene que decir que va a prescindir de él. Puede cruzarse  de brazos, ya que el contrato queda sin efecto en el acto. Incluso la Junta de Control Fiscal (JCF)  no tiene ninguna potestad sobre el asunto y  tiene que aceptar la cancelación, indicó. Este proceso, que es el más sencillo, conlleva la imposición de un cargo al Gobierno por la terminación del contrato de $115 millones.

Para Emmanuelli Jiménez hay dos maneras de ver este problema. Cuando se miran las pérdidas que LUMA le está ocasionando al pueblo de Puerto Rico diariamente con los apagones y cuando se suma el menoscabo de todos los apagones, es mucho más de $115 millones. Resaltó que  el Gobierno tiene que mitigar los daños porque si LUMA sigue 15 años en las mismas, el daño es terrible para la economía de Puerto Rico.  Resaltó que LUMA no va a mejorar  porque no tiene la capacidad, empleados ni conocimientos.

La otra postura en cuanto a la terminación del contrato es que el Gobierno puede decir que no lo va a pagar porque el contrato es nulo, y como el contrato es nulo, no hay obligaciones ulteriores. “Esto requiere un análisis integral y estratégico y el Gobierno tiene que hacerlo porque en realidad el proceso de deterioro del servicio eléctrico continúa y la gente ya hizo su dictamen. El pueblo ya hizo su dictamen: LUMA tiene que ir para fuera. Me parece que lo que tiene que hacer el Gobierno es cumplir con ese dictamen”.

En ese plan integral  y estratégico para salir de LUMA, la Legislatura tiene un rol fundamental, porque la situación requeriría que una vez se entre en el proceso de transición se haga una nueva ley orgánica de una nueva compañía de energía eléctrica en Puerto Rico. Emmanuelli Jiménez, desmintió el que “no es como los fotutos y enemigos del pueblo están diciendo que es para volver a la AEE y a la UTIER”.

El propósito, describió, es  hacer una nueva estructura pública que permita la despolitización,  profesionalizar y democratizar el sistema de la transmisión y distribución de la energía en el país. Para él,  los males que ha tenido la AEE todo el mundo los conoce, que han sido  su politización, la  jerarquía y una gobernanza  no democrática. Recalcó que la nueva entidad debe ser una  en donde participen los diferentes grupos afectados,  entre ellos, consumidores, comunidades, industriales, comerciantes; que se puedan tomar decisiones de consenso en una junta compuesta también por profesionales, por gente con conocimiento y experiencia y no por políticos.

En esa línea, se expresó de acuerdo con la resolución aprobada por el  Senado, la RS 326, que ordena a la AEE y a la AAPP entregar en 20 días un plan de trabajo ante la cancelación del contrato. La resolución está  pendiente en la Cámara de Representantes.

El licenciado Emmanuelli Jiménez, coincidió con la observación de que antes de que LUMA entrara, se denunció lo malo que era el contrato y se explicó cuáles eran las consecuencias. Y las consecuencias se han dado detalladamente, como se anticipó a la luz de lo que dice el contrato. Un ejemplo es que LUMA se excedió por $38 millones en la etapa inicial de observación del sistema eléctrico: se le asignaron  $130 millones y gastó $168 millones. El otro problema es que LUMA nunca ha tenido los empleados necesarios y  no ha conseguido ningún ahorro; todo lo contrario, el contrato suplementario está sobregirado, además de tener $1.2 billones en deuda por cobrar.

“Esa deuda responde a que la gente no tiene dinero para pagar, tampoco el Gobierno ha pagado, lo que debe, que son más de $200 millones, y lo otro es que LUMA no puede cortar la luz por una OE de emergencia que está extendida hasta el 31 de diciembre”.

También observó que ya la opinión pública está muy ardiente, pero advirtió de que los bonistas van a exigir que LUMA corte la luz para poder cobrar, lo que puede provocar una debacle económica  para toda la gente que está atrasada en el pago de su factura.

En tanto, al margen de la discusión respecto al contrato y a la caótica gestión de LE, continúa sin conocerse sobre el proceso de mediación del plan de ajuste de deuda de la AEE. El representante legal de la UTIER indicó que no se sabe nada del proceso e incluso la unión, que es parte del proceso, ha sido excluida. Esta situación, dijo, se ha presentado  en dos ocasiones ante la juez Taylor Swain, la cual ha ignorado la petición. Indicó que se supone que este 9 de septiembre haya una vista en el Tribunal.

A esa fecha, describió Emmanuelli Jiménez, podría pasar cualquier cosa. Las partes podrían decir que llegaron a un acuerdo o decir que no llegaron a ningún acuerdo y podrían acordar un itinerario de litigación. En este último caso, para la UTIER es preferible litigar, mientras que por parte de los bonistas y la Junta de Control Fiscal prefieren no litigar porque así no tienen que enfrentar el punto de que los bonos de la AEE no son bonos asegurados.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mirada al País: La hipocresía del gobernador

 

Especial para CLARIDAD

El gobernador argumenta a favor de la recién aprobada legislación que enmendó la mal llamada reforma laboral (Ley 4 de 2017). La ley aprobada ahora en 2022 enmienda el periodo probatorio, las licencia de vacaciones y las horas acumuladas para determinar el bono de Navidad como elementos a destacar. Otras áreas que la ley devolvía el estado de derecho a lo que existía en el 2017 no fue de aceptación para el gobernador, especialmente en lo relacionado con el despido injustificado.

La mal llamada reforma laboral aplica a trabajadores de la empresa privada y fue promovida en el 2017 como parte de las leyes que se impusieron como consecuencia de la Ley Promesa y el plan fiscal que la Junta de Control Fiscal promovía. Entonces el gobernador era asesor de la Junta. Apoyo y promovió un conjunto de leyes que congelaron los convenios colectivos a los empleados públicos, eliminaron otros beneficios a todos los empleados públicos, ampliaron el proceso de crear alianzas publicas privadas a favor de los inversionistas, eliminación de permisos y procedimientos en la construcción, entre otros.

Hoy, el bufete de abogados en el que trabajaba el gobernador esta impugnado como principal bufete asesor de la Junta por conflictos de intereses al tener clientes que se beneficiaban de las leyes que la Junta y el gobierno aprobaron. Para el gobernador eso no le afecta ya que el alega que dejo de ser miembro de ese bufete al aspirar al puesto electivo. Y uno se pregunta, ¿le conviene a ese bufete que uno de sus miembros hoy sea gobernador?

Así las cosas, muy pronto se discutirá en la corte de distrito federal si una ley aprobada por la legislatura colonial para devolver algunos derechos a trabajadores de la empresa privada debe ser declarada nula ya que los derechos devueltos, argumenta la Junta, desalentara a futuros y hasta hoy desconocidos inversionistas de invertir en un país que reconoce ciertas condiciones de trabajo a los empleados. Bajo ese análisis de costo de mano de obra barata vs inversionistas se justificaría nuevamente la esclavitud y tendríamos crecimiento económico a favor de inversionistas y burgueses.

Y mientras el gobernador prepara su defensa a favor de la ley argumentando que no hay un estudio que demuestre el efecto de la ley porque la ley no se ha aplicado, ese mismo gobernador veta un proyecto de ley que otorgaba a empleados públicos un salario mínimo escalonado que igualaría en dos años el salario mínimo de empleados públicos y privados. En este caso el gobernador nos dice que en el año 2023 el impondrá de manera unilateral un estudio de clasificación y retribución para los empleados públicos por lo cual no será necesario el proyecto de salario mínimo. Lo que no dice el gobernador es que mientras el salario mínimo en la empresa privada es $8.50, el empleado público recibe $8.25. Cada quincena de pago ese empleado público recibe menos salario que su igual en la empresa privada sin contar que el costo de vida y la inflación no distingue entre empleados públicos o privados.

Pero hay más. Los empleados públicos a quienes se les va a imponer el plan de clasificación y retribución tienen el derecho a negociar sus condiciones de trabajo y sus salarios. Pero el gobierno lo prohíbe por diversas leyes aprobadas al amparo de la ley Promesa, entre ellas un embeleco jurídico llamado “empleador único” que no distingue entre trabajadores de una agencia de gobierno u otra. Este concepto es el que se ha aplicado a trabajadores de la Autoridad de Energía Eléctrica para ubicarlos en diferencias agencias del gobierno central. Desde 2009, cuando en tiempos de la ley 7 y otra junta colonial llamada entonces Junta de Estabilización y Reconstrucción Fiscal, JEREF, se despidieron a mas de 20,000 empleados públicos y se prohibió negociar los convenios, el actual gobernador era Comisionado Residente y apoyo la medicina amarga de su partido, dirigida por banqueros, empresarios y bufetes de corporaciones y patronos.

Como vemos el gobernador desde sus posiciones como legislador federal, como abogado de corporaciones y desde su actual posición electa representa intereses económicos de empresarios, inversionistas y patronos. El pueblo y la clase trabajadora no están en sus prioridades a representar. Y el asunto no es la persona que ocupa el puesto, es que desde hace décadas el poder económico ha ido uniformando procesos, aprobando leyes, derogando otras de manera que se ha ido trasformando el orden de bienestar general, del bien común por uno a favor total del individuo, del rico, del poderoso Don Dinero. Ese poder económico busca garantizar que quien llegue a gobernar los represente o si no fuera así, el orden legal le impedirá representar otros intereses. Para ello estará la Junta de Control Fiscal y sus planes de deuda refrendados por el tribunal federal.

¿Y los sindicatos? ¿Acaso duermen?