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Lula y los militares

 

Por Eric Nepomuceno

Desde Río de Janeiro

El Congreso brasileño decidió instaurar una Comisión Parlamentar de Investigación compuesta por diputados y senadores para averiguar actuaciones y responsabilidades en el intento de golpe de Estado el pasado ocho de enero, que culminó con la invasión y devastación de las sedes de los tres poderes en Brasilia.

Imágenes de miles de manifestantes invadiendo y destruyendo Presidencia, Superior Tribunal Federal y el mismo Congreso siguen en la memoria de millones de brasileños. Hay más de mil detenidos aguardando decisiones judiciales, pero sigue en misterio quiénes fueron los financiadores y los organizadores del intento de golpe incentivado claramente por el expresidente, el desequilibrado ultraderechista Jair Bolsonaro.

Otro misterio a espera de aclaración se refiere al rol desempeñado por las fuerzas de Seguridad y, en última instancia, por las mismas Fuerzas Armadas, principalmente el Ejército.

La aparente pasividad de unos y otros frente a la acción de manifestantes violentos no tuvo hasta ahora una explicación razonable.

El presidente Lula da Silva se opuso, en un primer momento, a la instalación de la Comisión en el Congreso.

El argumento bastante razonable de Lula era que tanto la Policía Federal como la Justicia estaban dedicadas al tema, y que con la Comisión el Congreso retardaría la votación de iniciativas importante del gobierno.

Había, sin embargo, algo más: la preocupación de no incitar aún más resistencias de parte de los uniformados, principalmente en el Ejército, contra él y, por rebote, contra su gobierno.

En sus dos primeros mandatos presidenciales (2003-2010) Lula resistió a las fuertes presiones para no instaurar una Comisión de la Verdad para denunciar el terrorismo de Estado practicado durante la dictadura militar que imperó en Brasil entre 1964 y 1985.

La sucesora, Dilma Rousseff, ella misma víctima de cárcel y violencia en la dictadura, finalmente estableció la Comisión.

Pese a que la Ley de Amnistía decretada en los tiempos finales de la dictadura impidió que los denunciados fuesen llevados a la Justicia – Brasil es el único país de Sudamérica en que nadie fue punido – la revelación de los nombres involucrados en actos de violencia causó fuerte impacto entre los uniformados.

El golpe legislativo que tumbó Dilma Rousseff en 2016, bien como la elección de Bolsonaro en 2018, contó con claro respaldo de los cuarteles, en especial del Ejército.

En su gobierno el ultraderechista esparció a miles de militares, algunos activos, por toda parte, de empresas públicas a ministerios. También distribuyó robustos manojos de dinero y aumentó los sueldos.

Con eso mantuvo la simpatía de los cuarteles, pese al desastre que fue su presidencia, que destrozó casi todas las conquistas alcanzadas por los gobiernos anteriores desde 1995.

A tiempo: la Comisión de Investigación tendrá plena mayoría de diputados y senadores aliados a Lula. Ya se sabe que entre los primeros convocados estarán militares retirados que fueron piezas fundamentales del gobierno Bolsonaro.

También deberán ser llamados para contestar preguntas militares activos, que se mantuvieron impasibles frente a los ataques de los golpistas el ocho de enero, bien como comandantes que permitieron campamentos de seguidores de Bolsonaro frente a instalaciones militares.

En los campamentos, financiados no se sabe por quién, había una incitación permanente a un golpe, primero para impedir que Lula asumiese la presidencia, y luego para quitarlo del puesto.

Habrá mucho que explicar. Y pese al profesionalismo de los actuales comandantes máximos de las tres Fuerzas Armadas, es sabido que principalmente entre oficiales de rango inferior el respaldo a Bolsonaro y la resistencia a Lula y su Partido de los Trabajadores son fuertes.

Todavía no se sabe cuándo los trabajos de la Comisión tendrán inicio. Se supone que en las próximas dos semanas. Pero la tensión ya es palpable, y no solo en el gobierno y la oposición: también entre los uniformados.

Lula tendrá de ejercer su reconocido poder de diálogo y conciliación para evitar tropiezos.    Reproducido de www.pagina12.com.ar

 

Con nuevos bríos a Naciones Unidas en junio

 

Especial para CLARIDAD

Las fuerzas en lucha contra el poder colonial de Estados Unidos en Puerto Rico hemos perseverado a favor de nuestra descolonización e independencia durante casi 125 años contra viento, marea, represión, altibajos, crisis, y recrudecimiento de nuestra condición de subordinación política.

Mayormente sin apoyo institucional, hemos demostrado nuestro ahínco y voluntad de logros grandes en diversas esferas: la marina fuera de Vieques; nuestros presos políticos, valerosos hombres y mujeres, están en la calle; nuestra cultura sigue vibrante y mantenemos nuestro vernáculo español por encima de evoluciones culturales; grandes hazañas coyunturales y en el campo de las luchas ambientales y de otra índole. No hemos desvanecido, y nos hemos reinventado cuando es necesario como al presente.

Mientras, proyectos de legislación de “estatus” van y vienen en el Congreso de Estados Unidos algunos “mejores” que otros, las caricaturas de políticos que son los colonialistas van y vienen desde Washington, también iniciativas desde las estructuras coloniales. Se le ponen nuevos y bonitos nombres a lo que puede ser el Puerto Rico del mañana.

Pero la realidad arrasa con cualquier expectativa de algo nuevo si no rehacemos el país desde la descolonización bajo el Derecho Internacional, desde la independencia y la soberanía, a diferencia del Estado Libre Asociado (ELA). Ese embeleco dejó intacta la condición colonial, lo que impidió que sus logros nos llevaran hacia el frente y que más bien no llevarán en reversa como ha pasado donde al presente en tantos aspectos, en particular el político, hemos retrocedido más de cien años.

Por eso, al igual tenemos que perseverar en otros ámbitos, tenemos que perseverar en la presentación del caso colonial de Puerto Rico ante la comunidad internacional y Naciones Unidas, específicamente ante el Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Ya harto se ha demostrado que en nuestra subordinación política a Estados Unidos prevalece de manera descomunal el poder de Estados Unidos. El pueblo de Puerto Rico tiene que determinar su futuro fuera de la Cláusula Territorial de la Constitución de Estados Unidos y dentro del marco de nuestra condición de nación amparada por el derecho inalienable a la libre determinación reconocido en el Derecho Internacional.

En ese contexto la presentación del caso colonial de Puerto Rico en las vistas del Comité de Descolonización sigue y seguirá siendo estratégico, tiene que ser pensado a largo plazo.

Este año más que nunca tienen que comparecer representantes de organizaciones de la amplia gama de la lucha social en Puerto Rico porque esas organizaciones también reclaman la descolonización al estar conscientes que sin la descolonización no es posible lograr a plenitud sus objetivos.

Nuestra lucha es vibrante y ascendente como reflejan las celebraciones del Día Internacional de la Mujer, del Día Internacional de los Trabajadores(as) y otros eventos. Está en ascenso al igual que la coordinación y las convergencias. Las elecciones en Puerto Rico reflejan cada vez más la búsqueda de nuevas opciones para la conducción del país. A la vez la decadencia y corrupción de la colonia y nuestra subordinación política permean a saciedad nuestra realidad. Este año la realidad y lucha que vivimos debe ser reflejada en las vistas sobre Puerto Rico del Comité de Descolonización de Naciones Unidas ante cada diplomático(a) presente. Este año debemos ir con intervenciones coordinadas como fue el caso de algunas organizaciones el año pasado y así mantener al mínimo las repeticiones.

Con la comparecencia de organizaciones que no acudieron en el 2022 evitamos que se acorte la duración de las vistas, y proveemos más información ante el Comité.

Por otro lado, no permitamos que el límite de tiempo establecido para las intervenciones nos inhiba de ir a Nueva York. En otros escenarios en Naciones Unidas el tiempo de intervenciones también se limita y a veces se trata de personas que viajan para ello desde lares del mundo mucho más lejanos que la distancia entre Puerto Rico y la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Tampoco permitamos que los costos de pasaje impidan pues es un sacrificio que bien vale la pena para superar las vistas del año pasado.

Tampoco nos afectemos por la ausencia de las vistas de algunos países. ¿Deben estar presentes? Claro que deben estar presentes y debemos llevarles el tema, pero también tener consciencia que algunas delegaciones son de dos o tres diplomáticos(as) solamente.

Durante todos estos años en particular recientemente habido un desgaste en la proyección en Puerto Rico de la presentación del caso en Naciones Unidas. Se hace ver equivocadamente que le toca a Naciones Unidas descolonizar a Puerto Rico. Pero de lo que se trata es del papel que jugará Naciones Unidas y la aplicación del Derecho Internacional a nuestro caso para asegurar un proceso legítimo y justo de descolonización. Fuera de ese marco legítimo y justo seguiremos dependiendo de iniciativas desde Washington y desde la colonia. Por eso tenemos que seguir exigiendo el pronunciamiento desde el Derecho Internacional que representan las resoluciones anuales sobre Puerto Rico del Comité de Descolonización y educar al respecto en Puerto Rico.

Habiendo dicho todo esto, también es cierto que el trabajo internacional debe revitalizarse y reforzarse acorde con la nueva coyuntura en Puerto Rico y a nivel internacional, y en eso se está trabajando. Emprender nuevas iniciativas depende de nosotros(as). Tenemos que entusiasmar a luchadores(as) jóvenes para esta lucha de presentar nuestro caso colonial a nivel internacional y recabar solidaridad. A los analistas jóvenes tenemos que integrarlos(as) a estos trabajos. Quienes hemos estado involucrados al respecto, que hace rato peinamos canas, tenemos que transmitir nuestro conocimiento, experiencia, vocación, pasión, y sentido de sacrificio por este trabajo. Tenemos que transmitir como la presencia de los procesos de lucha de otros pueblos en los organismos y actividades internacionales infunde empoderamiento; visión triunfo y de nuestra lucha como parte de un mundo en ebullición y lucha.

Tenemos mucho que trabajar. En el interín, ¡a las vistas de 2023 con nuevos bríos, y con orgullo de nuestros logros incluyendo en ese magno foro mundial y otros!

La asfaltera en Bayamón viola la ley

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Con una multa emitida por la Agencia Protección Ambiental (EPA, siglas en inglés) y sin cumplir con ningún reglamento, “el alcalde de Bayamón,  Ramón Luis Rivera, continúa, expresándose a favor de la  asfaltera,  invisibilizando la lucha que estamos dando contra ella e invisibilizando nuestras preocupaciones legítimas”, denunció Jackeline Hernández Caraballo,  portavoz de la organización Asamblea de Pueblo de Bayamón.

Desde febrero de este año la Asamblea de Pueblo se ha manifestado en contra de que se permita la construcción de esta asfaltera  justo al norte del mogote Santa Ana y al lado de la Reserva Natural del Parque Julio Monagas.

Hernández Caraballo informó a CLARIDAD que investigaciones recientes confirmaron que DB Asphalt no cumple con ningún reglamento y que la Oficina de Permisos Municipal nunca realizó ningún tipo de consulta a la comunidad, por lo que los permisos no cumplen con los requisitos para justificar que se establezca una asfaltera en la zona.

APB dio a conocer que la EPA emitió un Aviso Público el 7 de abril (número de expediente CWA-02-2023-3355), en el que se señala que la asfaltera está en violación de la ley que protege los cuerpos de agua. Basándose en el Clean Water Act,  APB explica que la agencia federal determinó que DB Asphalt descarga contaminantes en los cuerpos de agua cercanos. En el documento público, la EPA también establece que la asfaltera tampoco cuenta con un permiso para la eliminación de descargas de estos contaminantes en la zona”.

Ante esta revelación, Hernández Caraballo declaró sobre el alcalde: “Hemos notado que en su silencio, sus acciones y lo que expresa lo que hace es defender a capa y espada que se puede instalar ahí la asfaltera, e insiste en que opere pronto. Si eso llega a pasar, el efecto será nefasto, porque la zona de impacto se sale de los límites de Bayamón. Esto es un peligro inminente. Por querer beneficiarse económicamente de alguna manera de este negocio, está exponiendo la vida de los bayamoneses y la de  los pueblos limítrofes”.

Denunció además que es poca la información que se tiene de parte de otras agencias. “Las acciones que estamos viendo de parte de las agencias es como si no les importara este tipo de cosas. Eso lo estamos viendo no solo en Bayamón, sino en otros pueblos donde la construcción y la venta de tierras de recursos naturales y playas es una destrucción de recursos naturales para construir”.

Esta indicó que el silencio es tal, que no se sabe cuándo comenzaría a operar la asfaltera. Subrayó que según el Reglamento Conjunto 2020 y/o al 2010 debería haberse llevado a cabo una consulta de ubicación, que no se ha hecho. “Entonces, es una cosa bien contradictoria. Estamos sacando a la luz todas estas cosas por las que no debe estar la asfaltera y el alcalde insiste en su construcción y en la destrucción del mogote, en forzar la operación. Nos parece un acto violento por parte del alcalde”.

Advierten de peligros a la salud

Por su parte, el Colegio de Químicos, en conferencia de prensa a mediados de abril, hizo un llamado al Gobierno de Puerto Rico a que medie y desarrolle política pública para que se detenga la construcción de plantas de asfalto aledañas a las comunidades y advirtió de los impactos a la salud pública que tiene esta operación industrial.

El presidente del Colegio, licenciado Víctor Adorno, declaró que respondían a un reclamo de ciudadanos de Moca, Isabela, Bayamón y Guaynabo, que tienen la operación de plantas asfalteras cerca de comunidades. “Exhortamos a que se establezca política pública para la ubicación de plantas asfalteras, de modo que su operación produzca el menor efecto posible en la ciudadanía”.

De acuerdo con el doctor Osvaldo Rosario, asesor científico del Colegio de Químicos, los residentes de las comunidades cerca de estas plantas asfalteras se convierten en los recipientes de los contaminantes generados en su operación. Entre estos contaminantes se encuentra el manejo del agregado previo a mezclarse con la brea, lo que genera particulado de sílice al aire, que causa cáncer de pulmón. Cabe destacar que los filtros de las plantas para controlar las emisiones de particulado grueso no recogen los compuestos gaseosos ni las micropartículas. Además, el calentamiento de la brea a cientos de grados en el tambor libera miles de compuestos tóxicos.

El doctor Neftalí García, especialista en aire, emisiones de dióxido de azufre y de compuestos orgánicos volátiles, destacó que para que el proceso de permisos de plantas de asfalto sea confiable deben establecerse parámetros científicos que protejan a los ciudadanos del riesgo tan grave que pueden ocasionar los gases que generan estas plantas en comunidades cercanas.

En la conferencia también intervino el doctor Ángel González, presidente del Comité de Salud Pública y Ambiental del Colegio de Médicos Cirujanos, quien señaló que  las asfalteras liberan múltiples sustancias tóxicas y cancerígenas. Estas nanopartículas emitidas llegan a los alveolos, lo más interno del pulmón, y de ahí al sistema sanguíneo de las personas expuestas. “Por esto, tener una asfaltera en un lugar cercano a una comunidad afectará la salud de sus residentes de forma negativa”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Trillizos Fraternos de Maribel Canales Rosario

 

 

Especial para En Rojo

Todo artista busca crear un lenguaje visual propio desarrollado a partir de sus influencias escogidas, pero para Maribel Canales Rosario –una artista trilliza– la relación entre originalidad y colectividad adquiere un cariz personal. Desde el título de su más reciente exposición, la artista nos anuncia de manera sutil relación entre lo grupal y lo individual, pues deja claro que sus hermanos y ella son Trillizos Fraternos, lo cual puntualiza el hecho de que no son idénticos. Desde esta experiencia de vida, Canales Rosario desarrolla su tema de investigación artística, proyectándolo hacia un contexto mayor, al del individuo frente a su contexto socio/cultural, partiendo de la premisa de que la unidad mínima de toda sociedad es la familia.

Compuesta por un conjunto de pinturas, instalaciones y proyecciones digitales, Trillizos Fraternos se presenta como una muy familiar, tanto en el sentido de tratarse de obras en las que aparecen sus parientes, como en el sentido de que nos parece conocido. La artista retrata personas y espacios comunes y con esto rompe la distancia entre la vida y el arte. No hay intención alguna de idealizar figuras o crear alegorías. No cabe duda de que vemos a una familia real en su hogar y a pesar de que no conocemos a las personas pintadas, el recorrido tiene algo de esa sensación cálida que nos provoca ver el álbum de la abuela.

La combinación de referencias fotográficas transferidas a pinturas, con una estilización producida por gruesas pinceladas y otras técnicas, remiten a la construcción de pasados trágicos en obras como The artista and His Mother de Arshile Gorky o Family at the Seaside de Gerhard Richter (la primera relacionada a la masacre armenia de 1912 y la segunda a la Alemania Nazi). La obra de nuestra artista no carga con la dura nostalgia de los estragos de la guerra presente en las piezas de estos europeos, sin embargo, señala la Dra. María Elba Torres –en el texto de pared que aporta a la muestra– que: “Las obras de Maribel Canales Rosario hacen un contrapunto con la ideología racista criolla del país de la “gran familia puertorriqueña”. Sobre este último concepto, basado en la tan repetida mezcla de tres razas ­–taina, española y africana–, la Dra. Barbara Abadia Rexach ha comentado que: “Esa mezcla que homogeniza a lxs puertorriqueñxs es problemática en tanto acalla la denuncia del racismo –prejuicio y discrimen– que se sobrevive en el archipiélago” (Abadía-Rexach).

Sin intención de negar las aportaciones culturales que ha recibido Puerto Rico, provenientes de nuestros antepasados indígenas, europeos y, en algunos casos, asiáticos, aunque no luzcamos iguales, todos somos parte de una sola raza humana.  Cabe recalcar que esta realidad biológica de ningún modo cancela el hecho de que históricamente se han creado grupos sociales, mal llamados razas, sin otro fin que el de dividir la humanidad para justificar la opresión de unos grupos sobre otros. Así es como el tema de los Trillizos Fraternos se proyecta a nivel nacional, como un grupo heterogéneo de personas que comparten una misma fuente de vida.

En este contexto, la presentación de la cotidianidad de los Canales Rosario como un hogar típico puertorriqueño, constituye un cambio en la perspectiva en la representación de nuestra afro descendencia la cual a menudo se limita a unos elementos folclóricos. En lugar del disfraz genérico de la semana puertorriqueña escolar, de trajes floreados con amapolas en el cabello y camisas blancas con pañuelos rojos, Canales Rosario nos presenta la realidad diaria de una familia de clase trabajadora, aquella que tanto literal como figurativamente construyen nuestro país día a día. Siendo esta una investigación a través de las artes visuales, se presenta como una sumamente accesible para el entendimiento de un público diverso. En este sentido, coloca un espejo en frente de la población puertorriqueña en un espacio institucional como lo es una sala de exposiciones gubernamental. Lejos del lente antropológico que se distancia de la cultura para convertirla en objeto de estudio, Canales Rosario nos acerca a la realidad vivida, liberada de academicismos.

En su texto de pared, la Dra. Emilia Quiñones Otal, curadora de la muestra, compara con raíces el cabello con el que la artista unifica los retratos de los trillizos. Estando en un edificio perteneciente al Instituto de Cultura Puertorriqueña, el antiguo Arsenal de la Marina Española, la comparación entre cabello y las raíces afro, lleva a reflexionar sobre cómo el Museo de Nuestra Raíz Africana lleva décadas cerrado y sin planes de reapertura que se conozcan. Afortunadamente, el tema afro se ha puesto de moda en los últimos años y se le ha dado espacio a artistas quienes han estudiado este tema durante años, como Maribel Canales Rosario. En medio de esta oleada de exposiciones sobre la afrodescendencia, una muestra como Trillizos Fraternos abre la posibilidad de elevar el antirracismo y diseminar la apreciación por nuestras raíces. Quizás estas aproximaciones artísticas a nuestras afrodescendencia –proyecto tan marcado por un academicismo a menudo inaccesible para muchos– pueda pasar, poco a poco, a nuestro diario vivir, al reconocer que, verdaderamente, así somos.

 

 

 

 

 

 

 

La memoria de las frutas: una video instalación sobre la nostalgia por las frutas

 

Natalí González Villariny

Especial para En Rojo

Cuando se vive en el exilio, encontrar frutas de tu tierra puede desencadenar una fuerte nostalgia y las ganas de volver a experimentar los sabores de casa. De eso trata la videoinstalación La memoria de las frutas de la artista española de sangre cubana, Claudia Claremi, que se presentó en Madrid, desde mediados de marzo hasta principios de abril, en el centro social y cultural La Casa Encendida.

La muestra recoge testimonios de la diáspora boricua, cubana y dominicana instalada en el madrileño barrio de Lavapiés donde es fácil encontrar productos de otros países.

Lavapiés es una de las zonas más multiculturales de la capital española. Allí abundan pequeñas fruterías donde se puede encontrar mangos, plátanos, papayas, incluso guayabas, tamarindos y a veces yautías.

Tras la emoción de encontrarlas y de volver a sentir ese pedacito de tu terruño, viene la decepción cuando descubres que ese tamarindo o esa guayaba no sabe como en casa y este es otro tema que recoge la muestra.

“En Puerto Rico se suele tomar café con mucho azúcar, pero también se toma el café puya que no lleva nada. Pero si uno hace eso con un café torrefacto de los que se consiguen acá en España, te va a saber como a un caldo quemao, un sudor de gato, no sé, a meao de camello, una cosa así. Si tú lo haces con un buen grano, que tenga buen aroma, te sabe todavía a fruta”, reza uno de los testimonios.

Estas citas, que se proyectan en las paredes de la sala donde se presenta la videoinstalación, también ilustran cómo a veces la nostalgia se expresa en la desesperación por volver a probar las frutas de tu infancia.

“Las chirimoyas aquí siguen siendo verdes cuando se maduran, pero en Cuba se ponen rojas y se deshacen. Es una fruta tan delicada que no se vende. Estoy haciendo planes para que Ana me traiga dos o tres en una cajita porque ya son muchos años y quiero sentarme a comer una chirimoya. El vuelo sale el lunes y la cortan el domingo. El martes ya me la estaré comiendo”.

Llama la atención un testimonio donde la fruta aparece como un elemento de lucha, algo que resulta extraño en España.

“Yo venía calentito de la huelga de la UPI en Puerto Rico y aquí las manis estaban como apagadas. En la del 15M yo cogía las consignas y las acompañaba con el güiro. Y la gente se quedaba así como ‘diablo, ¿y eso qué es?’. El güiro es un instrumento taíno y es una fruta seca. Es pequeño, pero proyecta una energía tan fuerte que puede mover masas”.

La exposición incluye un vídeo analógico (en 16mm) que se proyecta en el centro de la sala en el que aparecen personas rememorando las frutas con sus manos, como agarrándolas en el vacío: ese vacío que produce la nostalgia.

Esta obra forma parte de una serie que Claudia Claremi presentó primero en Puerto Rico, en 2015, con el apoyo de Beta Local y de las Ayudas a la Creación Injuve 2015. En Madrid, se ha centrado en las experiencias de la comunidad puertorriqueña, cubana y dominicana.

Según la información aportada por Claremi, la muestra “se completará posteriormente con una parte producida en cada país de manera que los relatos de las comunidades migradas se unan a los de quienes han permanecido en su lugar de origen”.

La memoria de las frutas se integra dentro del proyecto Un piano preparado de La Casa Encendida, comisariado Isabella Lenzi y Lluís Alexandre Casanovas Blanco, que culmina el 1 de diciembre de 2023.

Este proyecto analiza, desde una perspectiva artística, el archivo de la institución, así como su historia y relación con los barrios de Lavapiés y Embajadores donde se ubica.

Claudia Claremi es una artista visual y cineasta cuya obra se desarrolla desde lo sensorial y vivencial, y también la memoria. Estudió dirección de cine documental en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba) y Bellas Artes en la University of the Arts London (Reino Unido) y el Instituto Superior de Arte de La Habana.

Además, ha realizado diversas películas, incluida El Tiempo en colaboración con el Museo Reina Sofía. La artista también fue galardonada con los premios XXI Generación 2021 de la Fundación Montemadrid (La Casa Encendida).

Fotos cortesía de Cluadia Caremi