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El Disney británico

CLARIDAD

Mi cuñado británico, tras casarse con mi hermana ha pasado décadas fuera de su país, pero nunca ha abandonado su simpatía por la monarquía tradicional, representada hasta hace unos días por la reina Isabel II. Para este hombre humilde, trabajador, los miembros de la familia real actúan como embajadores y le merecen respeto. Recuerdo que un día, en ocasión de uno de los escándalos de Carlos, entonces Príncipe de Gales, lo escuché reafirmar sus simpatías diciendo: “Prefiero que uno de ellos me represente a que sea alguien como Michael Jackson.”

Esa comparación con el cantante Michael Jackson, que entonces estaba en la cima de su carrera y recorría el planeta como “rey del pop”, dice mucho. Demuestra que, tanto para el pueblo británico como para buena parte del mundo, la monarquía se ha convertido con el paso del tiempo en una institución de farándula, algo así como un gran parque temático. Las instituciones faranduleras y los parques temáticos nos entretienen y, en ocasiones apasionan a muchísima gente, generando continuos titulares con sus escándalos amatorios, divorcios y ceremonias vistosas. En los últimos días, tras la muerte de Isabel II, ese ambiente ceremonial, con los chismes de fondo, ha estado en su máxima expresión para fascinación de los televidentes.

Además de vivir en palacios y organizar ceremonias vistosas, como decía mi cuñado también fungen como embajadores sin cartera, aunque realmente, luego de la disolución del imperio, es lo único que les queda. Desde mucho antes de que la recién fallecida reina fuera coronada en una costosa ceremonia celebrada en 1953, el poder político y militar ya estaba fuera de la monarquía, que solo mantenía una jefatura de estado puramente ceremonial. Una década antes se había producido la abdicación forzada del rey Eduardo VIII, tío de Isabel, no tanto por el escándalo de su boda con una estadounidense divorciada, sino por su abierta simpatía con los nazis, que ya se veían como un gran enemigo de Gran Bretaña. Aquella dimisión certificó una vez más que, desde hacía mucho tiempo, la monarquía ya no tenía poder real y que este residía en las otras instituciones del estado.

La monarquía había cumplido una función importante en la creación del imperio a lo largo del siglo XIX, pero cuando comenzó su caída ya era una institución sin verdadero poder político. En el largo y doloroso proceso (doloroso para los indios) que condujo a la independencia (y partición) de India en 1947, la institución monárquica no jugó ninguna función (ver Gandhi and Churchill, el gran libro de Arthur Herman), más allá de que uno de los miembros de la nobleza, Lord Mountbatten, estuvo a cargo de formalizar el traspaso de poderes en Delhi.  Fue el gobierno del primer ministro laborista Clement Atlee, electo en 1945 para sustituir a Winston Churchill, el que negoció los términos de la retirada y quien decidió enviar a Mountbatten, con el título de virrey, a formalizar la salida.  El entonces rey Jorge VI, padre de la recién fallecida Isabel, se limitó a mirar el proceso desde afuera.

La disolución del imperio, que comenzó con el triunfo de la lucha de independencia en India en 1947, se intensificó tras ese evento y veinte años después, a finales de la década del ’60, ya estaba casi completada. El impulso llegó hasta nuestro mar Caribe donde las posesiones más importantes, Jamaica y Trinidad, se unieron al torrente de naciones libres durante esa década. Tras ese proceso de disolución, la monarquía británica mantuvo en muchas de las nuevas naciones independientes la función puramente ceremonial de “jefe de estado”.

Durante el largo “reinado” de Isabel II, no solo desapareció lo que quedaba del imperio, sino que el Reino Unido también perdió el papel preeminente que ocupaba gracias a su poder militar, particularmente el de sus fuerzas navales. El evento que certificó esa caída fue la llamada “Crisis de Suez”, desatada en 1956 luego de que el presidente Gamal Abdel Nasser impusiera la soberanía de Egipto sobre el canal que atraviesa su territorio. Allí quedó demostrado que la otrora Gran Bretaña imperial de la que Churchill tanto se ufanaba, no podía aspirar a otra cosa que a ser un socio menor de Estados Unidos en el tablero mundial. Casi treinta años después, en la llamada guerra de Las Malvinas, otra primera ministra que soñaba con el imperio, Margaret Thatcher, intentó recobrar algún aire de éxito lanzando sus fuerzas contra Argentina, pero ya era tarde.

Mientras se sucedían esos y otros eventos durante los setenta años de Isabel II (la creación de la Unión Europea, la disolución de la URSS, la guerra en los Balcanes, los ataques terroristas, las guerras en Irak y Afganistán, etc.) la familia real británica entretenía a su pueblo y a muchas otras personas en el mundo con sus escándalos amatorios y divorcios. Como sucede con la gente de Hollywood, algunos de sus integrantes se convertían en querendones del público y otros en la odiada contrafigura, como Lady Di y Camila. En Estados Unidos, donde a pesar de ser una república existe un gusto particular por la realeza de otros países, esas historias alimentan las portadas de la prensa y las series televisivas.

No hay duda, como hemos visto, que la monarquía británica es de hace tiempo un parque temático de lo más entretenido, pero hay una gran diferencia con los que operan en Estados Unidos. Estos generan sus propios recursos y dejan enormes ganancias, mientras el “Disney británico” vive malgastando el dinero del pueblo. Los chismes que produce entretienen, pero cuestan demasiado.

Isabel II, gracias a su larga vejez, terminó generando simpatías entre su gente, pero no sucede lo mismo con su hijo que ya comenzó dando traspiés. Este, a quien ya se le conoce como “Carlos III”, debiera tener presente que el primero que reinó con ese nombre terminó decapitado en 1649 por orden de Oliver Cromwell, tras el primer gran levantamiento contra la monarquía británica. El fantasma sin cabeza de Carlos I ronda por el palacio donde ahora vive el III, produciendo pesadillas.

PIP presenta su protocolo institucional sobre conflictos de género

 

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) se convirtió en el primer partido político en Puerto Rico que cuenta con un «Protocolo y Política Institucional para la evaluación y solución de conflictos basados en discrimen por razón de género» para atender situaciones surgidas entre la militancia dentro del contexto del trabajo voluntario.

El documento fue presentado en conferencia de prensa en la sede del partido por la  Secretaria de Asuntos de Mujer y Género,  licenciada Adriana Gutiérrez Colón, quien estuvo acompañada por las integrantes de la secretaria, entre ellas la senadora María de Lourdes Santiago.

«En los pasados meses, desde la Secretaría de Asuntos de Mujer y Género, nos dimos a la tarea de redactar este documento con el objetivo de garantizar la protección de los derechos de todas las mujeres y las personas de la comunidad LGBTTIQ+ que militan en el PIP», expresó Gutiérrez Colón.

La  abogada explicó que, aunque existe legislación vigente en Puerto Rico para prohibir el discrimen por razón de género, el acoso laboral y el hostigamiento sexual en contextos laborales, no existe disposición alguna diseñada para contextos de trabajo voluntario dentro de los partidos políticos, lo que hace de esta Política Institucional un instrumento novel y único en
Puerto Rico.

«El propósito del Protocolo y Política Institucional es establecer principios y procedimientos que sirvan de herramientas para aquellas personas que necesiten presentar situaciones que hayan surgido dentro del espacio de trabajo político y que requieran acción para asegurar que los mismos sean espacios seguros, libres de discrimen y prejuicios, tipificar conductas inaceptables, identificar responsables y fijar consecuencias. Como punto de partida para la redacción del documento recurrimos al protocolo modelo de la Organización de Estados Americanos, y además examinamos documentos similares de distintos países de América Latina», indicó Gutiérrez Colón.

Se informó  que en la próxima semana el PIP comenzará la serie de talleres alrededor del país, dirigidos a difundir el Protocolo y  orientar a la militancia del partido sobre el mismo.

Lo que no pude expresar la noche de la celebración de vida de Luis Mateo Cains

 

Esa noche fue demasiado emocional para mí y las palabras que quería expresar se me quedaron en la garganta. Lo único que pude decirles con confianza y certeza fue que Luis fue mi Papá porque ese fue su rol primordial en mi vida.

Pero ese rol fue complejo y fueron tantas cosas que recuerdo que quería tomar un momento para poner par de ellas por escrito y compartirlas con ustedes. Son estas algunas de las razones por las cuales pienso que su presencia fue tan influencial sobre mi formación como individuo.

Los que asistieron su homenaje o vieron el video  a través de el enlace que posteo el Frente Socialista ya conocen 2 de las cositas que recuerdo de mi niñez que las llevo cementadas en la memoria. La del bulto y la de el agua Perrier. Pero me quede corto en explicar porque esas dos memorias son tan importantes para mí. La memoria del bulto, o más bien las memorias (porque fueron muchísimas veces que se me quedó), fueron importantes porque me enseñaron a coger las cosas con calma o como me decía Luis “No te ahogues en un vaso de agua”. Lo lógico como padre hubiese sido enseñarme a llevar una rutina correcta por la mañana que me asistiera a no dejar el dichoso bulto pero nada de lo que Luis me enseño en mi vida lo hacía con lógica ‘correcta’ que imitara a los demás. Es más, a él le encantaba llevarle la contraria a la enseñanza convencional y tal vez sus métodos no ortodoxos llegaban a la misma conclusión que otros padres pero cada adoquín que formaba la vía de su sabiduría era, en mi opinión, verdaderamente genial. El bulto era importante para lo que yo tenía que aprender en la escuela pero más importante era la lección que él me estaba enseñando con su forma de ser. Cada vez que lo dejaba me contaba de la ruta alterna que tomaba para traerme el bulto nuevamente y ponía en mi ese chispita imaginativa que llevaba todo el día conmigo sabiendo que luego, él me iba a querer mostrar esa nueva ruta y la disfrutaremos  juntos. En vez de hacerme sentir mal, tenía una forma de girar los platos y hacerme sentir mejor.

¿Quién le echa agua Perrier al carro? Por supuesto, solo Luis. El tenía un Javalina cuando joven que siempre estaba dejándonos a pie. En una ocasión que fuimos al área sur a visitar a alguien el maldito Javalina nos dejó nuevamente varados. No sé de donde salió un Peugeot que alguien nos prestó para poder retornar a Carolina pero el carro estaba igual o más estartalao’ que el Javalina  y cuando intentamos subir la cuestita de Salinas el pobre carro comenzó a calentarse y tuvimos que parar en plena autopista.  Teniendo solamente agua Perrier en la neverita, porque esa era la única agua que él bebía, decidió echarsela al carro sin ningún querer en el mundo sin preocuparse si esa agua carbonatada era buena o mala para el carro. Mientras lo hacíamos, recuerdo los dos haber estado muertos de risas. Nuevamente una lección en no dejar que una situación mala nos dañara el día. Hubo muchísimas situaciones como esas pero también hubo otras no tan buenas que recuerdo.

Una de esas situaciones no tan buenas fue la de la marisquería en la 65. Había un restaurante entre Sabana Abajo y Saint Just que nosotros frecuentábamos y una noche común y corriente Mami y Luis fueron a comprar comida pa’ llevar. Luis se había bajado del carro para recoger la comida y mientras estaba adentro un hombre se acercó al carro, con pistola en mano, para asaltarnos. Mami se dio cuenta de lo que sucedía y me gritó “sube el cristal!”, y recuerdo haberle preguntado “porque?” .  Esa fue la última vez que yo les pregunté algo a mis padres antes de hacerlo. Primero haz y después pregunta. Dentro del negocio Luis, al darse cuenta lo que sucedía, salió corriendo y espantó al pillo. Esa no fue la única vez que Luis actuó como superhéroe aunque claro está, tuvimos suerte que el tipo hecho a correr y no hubo problemas.

Lo que sí es indudable fue su heroísmo durante y luego de la guerra de Vietnam. Quisiera tocar esos temas sensitivos él nunca hablaba de ellas con nadie así que no me siento en posición de divulgar lo que él solamente le contó a varias personas en su vida. Pero con tanto está decir que recibió 6 medallas de heroísmo por una nación lo cual él nunca quiso y probablemente fue la chispa que encendió su conciencia y lo motivó a llevar una vida llena de servicio al prójimo y su querida patria.

Para mí, acto de superhéroe fue aquel día en el estacionamiento del Turabo, su alma mater. Me llevó a enseñarme los lugares donde él jangueaba y para revivir recuerdos de su tiempo allí cuando de repente al coger una curva la puerta del desquiciado Javalina se abrió. Yo no me había dado cuenta y en esos entonces nadie usaba cinturón de seguridad y yo estaba a punto de salir volando por la puerta pa’ fuera. El, en menos de na’ me agarró con una mano por la camisa y me salvó de estrellarme contra el piso. Luego lo recontaba como chiste pero los dos sabíamos que la situación tenía potencial de terminar en tragedia si no hubiese actuado como lo hizo.

Menos heroico fueron la multitud de tapones que me metió jugando baloncesto en la cancha de Torres de Carolina aunque se creía el Bori-Hulk cada vez que me metía uno. El, 6 pies 3 pulgadas, yo con 8 o 9 años de edad midiendo más o menos 4 con na’.. Uno creería que él lo cogiera suave conmigo. Nacarile del oriente. Después de cada tapón me decía “niño” y se echaba a reír a carcajadas. Eso me enseñó a tirar al canasto en forma de globito para no recibir tapones de gorillas bocones. Forma de tiro que aún llevo en mi arsenal de juego. También me enseñó que para ganarle a otro hay que fajarse. En esa cancha nunca hubo trofeo de participación.

Cerca de esa cancha también aprendí a nadar. Luego de enseñarme a flotar en la espalda, me tiró en el lado hondo de la piscina y me dijo que si me cansaba que me pusiera a flotar como había aprendido. Muchos pensarían que eso era peligroso pero Luis siempre me enseñaba primero las condiciones de sobrevivencia antes de tirarme al charco con los caimanes y por eso es que poco a poco se me fue quitando el miedo a todo. No puedo enfatizar la felicidad que uno siente cuando se libera del miedo y tengo a Luis que agradecer por ponerme en situaciones lo cuales hicieron que se me quitara el miedo de tantas cosas.

A pesar de que a Luis le daba repelillo trabajar duro, eso no significaba que no era fajón. Era que simplemente no había razón por la cual trabajar de más cuando el trabajo inteligente era mucho más sencillo. Nosotros formamos Empresas Sato S.A. como nuestra compañía de trabajo y nuestro lema era el ‘trabajo vago’. Vestimenta oficial: pantalones cortos y chancletas y si tienes prisa te hubieses levantado más temprano. Todo esto para establecer que nosotros estábamos ahí para ayudar con lo que se tenía que hacer pero a nuestro tiempo, sin reloj y a la forma que nosotros dictamos. Pero cuando había que meter mano se metía mano. Cuando yo era teenager él tomó un trabajo con una compañía de maquinitas de juegos de video. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que nos metimos a La Perla a entregar máquinas de juego cuando en La Perla había un letrero en la entrada que leía “Si no eres de aquí, no entres. No queremos problemas con la justicia.” Pero con Luis yo nunca tenía miedo en ningún lugar que estuviésemos parados y nos fajamos bastante durante esa semana para entregar las maquinitas. Ese trabajo fue de los más interesantes que recuerdo y estábamos brincando de negocio en negocio haciendo recolectas, arreglando y moviendo maquinitas por toda la isla.

Estar corriendo de un sitio a otro no fue nada difícil para nosotros porque desde siempre eso era algo común y corriente. Casi todos los Viernes Mami y Luis me recogían de la escuela y Luis me ponía un mapa en la mano y me preguntaba “Pa, donde?”.  Ese mapa, forrado de highlighter, era nuestra biblia y el gol era trazar toda carretera en el mapa poco a poco. Si tomábamos la ruta que no era, Luis no me corregía, sino dejaba que yo hiciera la corrección para siempre estar pendiente de donde estábamos navegando y para que aprendiera el buen sentido de dirección. Por eso es que hoy día soy un “GPS geek” y mi apetito por la aventura y de estar en la calle cogiendo para todos lugares es enorme.  Me da piquiña estarme quieto y mi deseo de estar encontrando lugares nuevos todo el tiempo es casi insaciable. Hubieron fines de semana que nos levantabamos super temprano tan solo para guiar este y llegar a Fajardo para ver el amanecer y luego luego tomar toda la ruta panorámica, parando en cuanto pueblito o cualquier novedad que quisiéramos, terminando en Boquerón para ver el atardecer en el oeste.

Nosotros llegábamos a los pueblos y nos sentabamos en un banquito de cada plaza a examinar a la gente que nos rodeaba. Sociólogo al fin, Luis me hacía cien mil preguntas sobre lo que yo estaba observando y fomentaba diálogo siempre buscando mi opinión sobre las interacciones que se manifestaban a nuestros alrededores. No para criticar a la gente sino de forma observativa. Los manierismos individuales. Los movimientos de grupos. Era algo tan interesante para mi y aprendí de bastante joven a estar pendiente de todo lo que me rodeaba a todo momento hasta que se convirtió una costumbre natural en mí y que me ha ayudado muchísimo con interacciones sociales a través de mi vida. Y pues si acaso para nada más que sentirme en paz conmigo mismo cuando la soledad aprieta.

A Luis no tan solo le gustaba la Salsa. Él era fiel seguidor del Jazz. En su apartamento teníamos el ‘cuarto de la música’ que era mi cuarto (luego el cuarto de los locos cuando yo me mude a estados unidos y le daba uso cualquier pana que lo necesitara) equipado con dos platos para tocar discos LP. Teníamos lo que le llamábamos ‘noche de música’ en lo cual nos tirábamos al piso con par de beanbags  pasando toda la noche formulando un ‘playlist’ de la música que habíamos escuchado. Nos adherimos a una regla muy sencilla lo cual era que teníamos que escuchar el disco completo antes de poder formar la lista entera. Eso me enseñó a escuchar cada instrumento e interpretar la música desde otro punto de vista que no fuese tan solo un ritmo chevere. Cada selección tenía que intersecarse una a la otra con la más alta precisión como un rompecabezas para que el estado anímico de la noche estuviese adecuadamente capturado en la lista. Era un ejercicio en paciencia, amor por la música y respeto a los músicos que tocaban sobre esos discos. Si alguien cuestiona porque a él le daba tanta ansiedad la música ‘mala’ actual me imagino que tal vez la nostalgia de todas esas noches que estuvimos escuchando Salsa y Jazz eran diametralmente opuesto a la música de hoy en sentimiento y esas buenas memorias asociadas con ese tipo de música ya no las vivía. Es puramente especulación de mi parte pero la música tiene ese poder y nos traslada de esa manera.

 

Hablando de poder. Luis nunca fue religioso. No creía ni angelitos ni en fantasmas. Pero si tenía fe en ‘El Poder’. El Poder fue derivado de la película Star Wars. Película que nosotros fuimos a ver 20 mil veces porque el hijo del dueño del cine de Laguna Gardens era mi pana y nosotros íbamos y nos tirabamos en el piso del cine al frente de la pantalla a ver la película cuantas veces nos diera la gana. El Poder siempre fue parte de nuestra identidad al igual que Dios lo es para muchas personas. Si algo nos fue bien inexplicablemente, fue por El Poder y se manifestaba casi todos los días cuando estábamos juntos. Por ejemplo, el día que estábamos pelaos y caminando por Vistamar. Llegamos a uno de los negocios de la Esquina Caliente que tenía una maquinita de casino. Yo metí mi mano en el bolsillo y saque la única peseta que llevaba conmigo y se la enseñé a Luis. Luis la cogió y la jugó y con esa peseta nos ganamos 10 pesos de un cantazo. Con esos 10 pesos nos montamos en guagua pública y nos fuimos para pinones a pasar el dia entero.

Estaba El Poder y también el ‘Susto de la Vaca’ lo cual era que cada vez que nosotros nos tirábamos para la isla se nos atravesaba una vaca por frente. Si no había ese evento, el viaje no era viaje oficial. Hubo muchísimas cosas como esas que eran únicamente nuestras y cada vez que esas pequeñas cosas se manifestaban enriquecian cada día más la relación que teníamos.

Esas cosas pequeñas son unas cuantas cosas que extrañaré profundamente y son piezas que moldearon quien soy hoy día. Cosas pequeñas de la vida pero gigantescas en la relación entre un hijo atento a un padre que siempre estuvo y estará presente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así empezó Albizu

En el natalicio de Pedro Albizu Campos reproducimos esta columna, para beneficio de nuestra juventud.

 

 

Cuando Don Pedro Albizu Campos regresó a Puerto Rico de sus estudios en Estados Unidos, a principios de los años veinte, ingresó al Partido Unionista. En ese Partido  habían coexistido desde su fundación en 1904 distintas tendencias que reflejaban la precariedad ideológica de la incipiente, y casi natimuerta, burguesía criolla.

La voz más alta y firme del sector patriota de esa burguesía criolla, en la segunda década del siglo, fue José de Diego. Los últimos tres años de su vida –prematuramente truncada por una cruel enfermedad- fueron el inicio de una dedicación creciente a la promoción y organización del sentimiento independentista de nuestro pueblo. La muerte del poeta aguadillano presagia el fin de una clase social en la que se empezaba a asentar débilmente el patriotismo boricua: La burguesía agraria, que fue suplantada por los latifundios cañeros.

Pero aún dentro de ese proceso triturador sobrevivió el independentismo en el discipulado de De Diego, que fundó el Partido Unionista hacia posiciones autonomistas. Recuérdese que fue en 1922 que los Unionistas acordaron eliminar la aspiración independentista de su programa y sustituirla por el establecimiento de un “libre estado asociado”.

Albizu Campos militó en el Partido Unionista aún bajo la nueva plataforma autonomista. Pero su palabra representaba una modalidad nueva en la política puertorriqueña. Llena de autenticidad, desprovista de todo oportunismo, se puede detectar en sus escritos de esos dos años –del 1922 al 1924- el desarrollo de un pensamiento vigoroso, las bases de su contundencia futura y la magnitud de un dirigente de gran envergadura.

En 1924 José Tous Soto y Antonio R. Barceló –dirigentes máximos de los partidos Republicano y Unionista, respectivamente, abordaron un barco en Nueva York con destino a San Juan y a su llegada anunciaron los planes para crear la Alianza Puertorriqueña. Es evidente que Wáshington había presionado a los dos políticos para formar esa alianza con unos fines muy específicos: 1) eliminar la aspiración independentista del seno del principal partido del país, 2) reducir el pronunciamiento autonomista de la Unión a una mera ratificación del coloniaje con alguna que otra concesión insustancial, y 3) aislar “el peligro socialista” del que se hablaba insistentemente en el país en vista del crecimiento que iba alcanzando el viejo Partido Socialista dirigido por Santiago Iglesias.

Albizu advirtió todos estos objetivos malsanos de la propuesta Alianza.

En carta dirigida a Don Antonio R. Barceló el 24 de abril de 1924 propone en un plan para la formación de una verdadera Alianza Puertorriqueña. El mismo planteaba la inclusión del Partido Socialista en dicha alianza. En cuanto a definición sobre status político proponía un “compromiso formal entre todos los partidos actuales para que nuestra legislatura apruebe una Resolución Conjunta solicitando del Congreso de Estados Unidos que convoque al pueblo de Puerto Rico a convención constituyente.

Las propuestas albizuistas no fueron aceptadas, desde luego. Iban en abierto conflicto con el objetivo colonialista del plan de la Alianza. La “frase mágica” con la que Tous Soto y Barceló pretendían fundir la contradicción entre anexionistas y autonomistas era la de buscar “la soberanía dentro de la soberanía”, Albizu Campos la combatió así:

“La debatida frase ‘soberanía dentro de la soberanía’ nos dicen unos que quiere decir el ‘estado’ federal y otros de que quiere decir estado  libre asociado. Los autores de ella ofrecen interpretaciones que constituyen una antítesis, lleva en sí la muerte. Por supuesto, no puede referirse al ‘estado federal’, porque este no es ni estado ni soberano. Es una mera provincia de la nación americana. Como la otra interpretación es tan contraria a ésta, llegamos a la conclusión que la frase no quiere decir nada. Es un velo para encubrir el coloniaje que quiere implantarse con el consentimiento de los hombres en quienes depositamos nuestra confianza.”

Cuando finalmente el Partido Unionista acordó integrarse conel Republicano en la alianza colonialista, Albizu Campos abandonó ese partido, ingresó al Partido Nacionalista _____ inició la consagración patriótica que le condujo a la cima de nuestra historia.

De aquella componenda burda –que en la práctica resultó inoperante- nació uno de los movimientos políticos más decisivos en nuestra historia, el Partido Nacionalista albizuista, y ciertamente el más grande dirigente revolucionario puertorriqueño en lo que va de este siglo.

Los imperialistas quisieron matar al independentismo vacilante del Partido Unionista y lo que lograron fue impulsar el vigoroso nacionalismo que con su paso le cambió el cauce a la historia patria.

Cada intento posterior de aplastar al independentismo y al socialismo en Puerto Rico ha producido una radicalización, ampliación y profundización de la lucha, como veremos cuando analicemos otros momentos importantes en futuros artículos.

Es importante tomar nota de esto, ahora que los imperialistas conspiran para juntar a “populares” y PNP en un nuevo intento de convalidar el coloniaje y matar la nueva lucha de independencia.

Las citas de Albizu Campos fueron tomadas del libro “Pedro Albizu Campos. Otras Escogidas, Tomo I”, por Benjamín Torres, Editorial Jelofe, San Juan, Puerto Rico, 1975.

Hay argumentos para defender la permanencia de la llamada Reforma Laboral

Entrevista al doctor Iyari Ríos González, presidente entrante de la AE.

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El gobierno de Puerto Rico, tiene los argumentos económicos suficientes para defender la permanencia de la ley 41 del 2022, la llamada Reforma Laboral, frente a un análisis deficiente de la Junta de Control Fiscal (JCF). Así lo entiende la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR), la cual dio a conocer su apoyo a la permanencia de la ley y un documentado análisis sobre los argumentos de la JCF.

En entrevista el economista y presidente entrante de la AEPR, doctor Iyari Ríos Gonzalez, expresó que su posición particular es que la postura de la de la JCF respecto a la ley es una ideológica y que vale recordar que cuando se aprobó la ley Promesa en el 2016, luego de creada la Junta una de las primeras acciones que llevó a cabo luego de las elecciones del 2016 fue dirigir una carta en diciembre del 2016 al gobernador saliente Alejandro Garcia Padilla, y al entrante Ricardo Rosselló indicándole que era necesario un conjunto de reformas estructurales para la económica. Una de esas reformas estructurales es una flexibilización de las leyes del mercado de trabajo -que es el término que la JCF utiliza para significar la degradación de los derechos laborales de los trabajadores. Pocas semanas después de la carta se presentó el proyecto de la reforma laboral ley 4 del 2017 lo que resulta interesante -dijo- que eso significa que desde bufetes externos ya se estaba trabajando la reforma.

Agregó que en aquel momento no se hicieron estudios sobre los beneficios de la reforma laboral, sino que se dio  por sentado que una mayor flexibilización del mercado de trabajo incentivaba la participación laboral. Esa es la postura que ha tenido por ejemplo instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que señalan que existe una relación directa entre la flexibilización del mercado de trabajo y la participación laboral. Cosa que en el mercado de Puerto Rico -afirmó el economista- no se ha demostrado por lo menos empíricamente con los datos oficiales, porque una vez se aprobó la reforma laboral en enero del 2017 no se han observado cambios significativos en la tasa de participación laboral en Puerto Rico en los próximos años.

De acuerdo al presidente de la AEPR la tasa de participación laboral en el país ha permanecido desde el 2017 hasta el presente mas o menos alrededor del 40% que es una tasa de participación baja. “De hecho se podría argumentar lo contrario que como resultado de las políticas de austeridad que se han aplicado en Puerto Rico y la degradación de los derechos de los y las trabajadoras desde el inicio de la depresión económica en el 2006 hasta el presente en ese periodo de 15 años esa degradación de las condiciones económicas, mas la depresión económica es una reducción en la tasa de participación laboral. En el 2006 era una aproximada de 43% mientras que en el presente es 40% o sea que ha bajado un 3%”.

Ríos González, expresó que la posición de la AEPR es que es importante defender la ley del 2022 y también es importante restituir la totalidad de los derechos y ampliarlos principalmente porque “lo que estamos argumentando es que un trabajador que tenga buenas condiciones laborales, que tenga una seguridad en el empleo, es un trabajador que va a estar mas contento, va a querer preservarlo por lo tanto va a ser un trabajador más productivo y que en ese sentido incluso para el sector empresarial debería estar a favor de mas derechos a los trabajadores se va a ver beneficiado en el aumento de la productividad”.

Precisó que según el Apéndice Estadístico del Gobernador se ha demostrado que la productividad de las y los trabajadores(as) se ha reducido desde el 2014 hasta el presente. “Así que la posición de la AE es que si bien apreciamos que la Ley 41 del 2022 permanezca, también es necesario continuar restituyendo derechos de los trabajadores y ampliar esos derechos a las familias que dependen de sus fuerzas de trabajo en el mercado”.

La Junta exige lo que ella misma no puede presentar

La AEP trajo a la luz que la JCF le exige al gobierno de Puerto Rico unos datos que ella misma no puede ofrecer. Un estudio econométrico que confirme que derogar la Reforma Laboral del 2017 no tendrá un impacto en los recaudos.

“Así que la JCF le está pidiendo al gobierno de Puerto Rico que hagan algo que ni siquiera el propio economista que consulto la Junta puede hacer. A mí eso particularmente me llamó mucho la atención”.

De acuerdo al análisis presentado por la AEPR con los pocos datos disponibles para Puerto Rico, es sumamente difícil precisar de forma econométrica el efecto, si alguno, de la derogación de la Reforma Laboral del 2017 en los recaudos contributivos. Incluso, la JCF tampoco ha logrado proveer dicho estudio. Lo único que han publicado es un documento de power point que el economista estadounidense, Robert Triest le presentó a los miembros de la JSF sobre la ley.

Se debe destacar -exponen los economistas puertorriqueños- que el propio economista contratado por la JCF tampoco pudo desarrollar un modelo econométrico, y en dicho power point reconoce que el ejercicio es sumamente difícil de llevar a cabo. “En otras palabras, la JSF le exige al gobierno una tarea que sus propios consultores reconocen como inalcanzable, y usan el “incumplimiento” para justificar su intromisión en la política pública de Puerto Rico”.

La AEPR apuntó que por otro lado, la presentación de power point del economista Triest es un simple refrito del mismo argumento económico que la JCF ya había delineado desde enero en su Plan Fiscal Certificado 2022, donde le advertía al gobierno que no debía derogar la Reforma Laboral del 2017. La JCF argumenta que el Crédito por Trabajo que estableció el gobierno de Puerto Rico el cual fue ampliado a través del American Rescue Plan, incentivará a más personas a moverse de la economía informal a la economía formal. Este aumento en la participación laboral formal, en cambio, implica mayor actividad económica y mayores recaudos.

Deficiencias en el análisis de la JCF.

La Asociación de Economistas atribuyó que la JCF ha caído en la falacia de prueba incompleta, o por su designación en inglés, cherry picking. Es decir no menciona que estudios científicos en varias disciplinas, incluyendo no solo la economía sino además en la medicina ocupacional y la psicología aplicada, han levantado evidencia que sugiere que mayores beneficios laborales pueden tener un impacto neto positivo, ya que suelen mejorar la satisfacción laboral, salud mental, felicidad, y motivación en los trabajadores y trabajadoras, lo que a su vez eleva la productividad laboral y las ganancias de la empresa. Además en la prensa de negocios (e.g, Forbes, Bloomberg) se ha discutido como cada vez más empresas concluyen lo que estudios científicos sugieren: los costos asociados a mayores beneficios laborales son compensados con el valor añadido por el aumento en la productividad laboral.

La AEPR reiteró que no hay evidencia empírica de que la relación lineal que se establece por el BM entre la flexibilidad laboral y la tasa de participación en el mercado de trabajo formal, y sobre lo cual se apoya la JCF para solicitar la suspensión de la Ley 41-2022, se sostiene en el caso de Puerto Rico.

Ríos Gonzalez, indicó que uno de los señalamientos que hace la AEPR en su análisis es que la JCF escoge de manera muy selectiva cuales son los estudios que se presentan para sostener su posición “y una de las cosas que nosotros sostenemos es que existen también múltiples de estudios que demuestran lo contrario de lo que dice la Junta si vamos a poner todas las cartas sobre la mesa habría que señalar los estudios que sostienen la posición de uno, también hay que señalar  los otros”.

Una vez más recalcó que lo que plantea la JCF de que la ley le quita flexibilidad al mercado de trabajo y al quitarle flexibilidad lo que hace es que aumenta la participación laboral tomando en consideración los datos estos demuestran que desde el 2017 la tasa de participación laboral no ha aumentado si la teoría es que cuando se flexibilice el mercado laboral haya un aumento en la participación laboral eso no ha sucedido.