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Ciudadanía logra que proyecto contra el Karso quede pendiente

Al cierre de esta tercera sesión ordinaria de la Asamblea Legislativa, varias de las medidas más polémicas presentadas quedaron pendientes para ser examinadas en la próxima sesión en el Senado. Entre éstos, la reforma de permisos, tanto el proyecto enviado por la gobernadora, el PC 1213 como el proyecto presentado por el presidente del Senado, el PS 1183. Un tercer proyecto, el PC 1019, que propone la eliminación de la ley de protección de la zona del Karso (Ley 292 de 1999) también quedó pendiente. 

A preguntas de Claridad sobre cómo ve el futuro de la discusión de ambas medidas, la senadora por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), la licenciada María de Lourdes Santiago Negrón, indicó que en el caso del PC 1019, ni siquiera ha ido a vistas públicas. Expresó creer que la campaña en las redes ha sido una muy efectiva y que, por parte del PIP, están instando a todos, aunque no se las pidan, a que envíen ponencias. Comentó, en alusión a las posiciones de las ponencias, que están muy bien orientadas científicamente por lo que confían que se logre detener el proyecto porque ha sido muy oportuna la intervención ciudadana. 

“Otro es el cantar con la reforma de permisos”, indicó. “Ya es una decisión aparentemente tomada de lo que será el sustitutivo del cual ha estado circulando un borrador que, de hecho, antes que a los legisladores se les dio a los de la industria de la construcción y eso nos da una idea de por dónde va”. 

La portavoz de la delegación del PIP en el Senado dijo que tuvo la oportunidad de examinar el proyecto sustitutivo y es un proyecto muy malo donde persisten los peores asuntos de las dos medidas. Todavía el proyecto sustitutivo no se ha radicado y se tendrá que convocar a la comisión que verá el proyecto dado que, cuando hay una medida que tiene demasiadas enmiendas, eso hace que se pierda la autoría. “Así que, por supuesto, el presidente del Senado va a tener interés en que se pierda la autoría del proyecto de la Fortaleza”. 

Santiago Negrón apuntó que aún el proyecto sustitutivo es muy nocivo ya que persisten conceptos como el de la desafectación, el que una propiedad que esté en un área especialmente protegida puede ser retirada de esas restricciones a petición del dueño. También persisten las limitaciones a los foros administrativos y, por ejemplo, los cambios a la definición de colindante. En el proyecto de Rivera Shatz persiste el concepto de intensidad de uso que quiere decir que se autorizarían prácticas comerciales o industriales sólo porque ya existen en el sector, lo que puede alterar de manera dramática la naturaleza de muchas comunidades y así lo han admitido municipios como San Juan y Bayamón. 

Sobre las vistas de presupuesto, el cual ya fue aprobado y firmado por la gobernadora Jenniffer González, con un veto al reducir en $5.8 millones el plan de gastos aprobado por la Legislatura, la senadora del PIP comentó que el presupuesto es una radiografía de las agencias. No obstante acotó ante el hecho de que existe la ley Promesa y la Junta de Control Fiscal (JCF) el que, “la Legislatura no tiene nada importante que decir. Ya vimos por la mañana que la Junta intervino con el presupuesto de la Universidad alegando que es incompatible con el plan fiscal. Hay que recordar que en estos diez años que se cumplen de Promesa, Promesa dice que no hay que aprobar un presupuesto en Cámara ni Senado, que basta con que la Junta redacte su presupuesto y lo pone en el escritorio de la Gobernadora y se acabó, ese va a ser el presupuesto que tenemos”. 

Trajo a la atención que es importante recalcar la dictadura de la Junta, pero igual hay que recordar “que esa disposición a revisar el presupuesto de cualquier país, de cuál es el mejor uso como, por ejemplo, los empleados de confianza siguen aumentando y a eso la Junta no le pone peros”. 

Otra medida que fue aprobada en la Cámara y que ha sido rechazada por los más amplios sectores de trabajadores y economistas fue el PC 1115 para eliminar la Ley de Salario Mínimo. En el caso del Senado, Santiago Negrón indicó que el Presidente anticipó que él no estaría considerando la medida, a lo que advirtió que ella no ponía “la mano en el fuego” por lo que diga el PNP. Exhortó a que es importante no bajar la guardia y seguir el esfuerzo que ya han iniciado varias organizaciones de educar a la clase trabajadora de los peligros de que se elimine la ley y, con ella, la Comisión Evaluadora del Salario Mínimo. 

En un sentido similar se expresó de no tener muchas expectativas de la investigación por parte del Senado sobre el secretario de la gobernación, Francisco Domenech. “Eso está por verse. Ahí no hay un indicio de que salga a relucir la verdad, aquí hay unos elementos políticos involucrados igual que lo que ocurre con todo el drama del DDEC”.  

La senadora del PIP reconoció que, de las medidas radicadas por su colectividad el día antes de nuestra entrevista, vió alrededor de seis informes negativos. “No hay disposición alguna de examinar algún proyecto presentado por la minoría. Es muy difícil, un par de proyectos se aprobaron pero proyectos fundamentales como el aumento al presupuesto de la Universidad de Puerto Rico, no. Si queremos confrontar a la Junta me parece que ese es el mejor proyecto”, concluyó.

Sintonía, la tragedia de vivir en una colonia llamada Borilío y no enloquecer o morir en el intento: los cuentos de Miguel de Jesús

 

Ana María Fuster Lavín

“When you live in a colony… every act counts”, es el título de un ensayo publicado en la revista British Journal of Social Psychology (Octubre 2024) por las académicas Carmen Marazzi y Johanna Ray Vollhard, en este presentan los resultados del estudio sociosicológico y las entrevistas que realizaron sobre la Resistencia anticolonial en Puerto Rico. Y verdaderamente está en “sintonía” con la sensación avasalladora que nos deja la lectura de esta opera prima del escritor, actor y docente puertorriqueño Miguel de Jesús. Relato tras relato de su libro, Sintonía, vemos esas consecuencias de ser nativo de una colonia y las estrategias para lidiar con esta realidad, que se plasman a través de la resistencia sicológica (tal como lo hallaron en su estudio las investigadoras Marazzi y Ray Vallhard). Esta se manifiesta en diversas modalidades: sea el permanecer en la isla, en idear formas de involucrarse en la descolonización, romper el estereotipo de que somos una cultura pasiva ante la opresión del imperio estadounidense, para intentar vencer nuestras tragedias colectivas y personales, si es que hay posibilidad. En el caso de las historias de De Jesús, pueden alcanzar, incluso, consecuencias distópicas, de horror real, pero igual como una forma de lucha y resistencia desde la creatividad literaria.

En efecto, en las páginas de este libro se refleja cómo viviendo en una colonia, cada acto cuenta, cada consecuencia de ser colonizado puede sumergirnos en una auténtica historia de terror. Sus personajes viven, debido a esta cotidianidad isleña, en situaciones extremas que trastocan la sensibilidad.

“[T]ras culminar la rutina del trabajo, la hipocresía de la felicidad y la mentira de la existencia, él ansiaba el sueño de la caída para sentir…”, del microcuento La Caída, página 9.

Aquí está la clave…, sentir, sentirse vivo, real e intentar subsistir en esta Isla Colonizada a pesar de toda la catástrofe social, política, económica, incluidos los desplazamientos y el turismo prepotente que nos mira y trata como inferiores. Sin embargo, a través de una voz narrativa activa no pone reparos en nombrar las cosas como son, pero no exenta de crítica ironía, un ejemplo claro es el cuento corto Go home, que comienza:

“La guía turística le advirtió a Logan que penetrar una vereda clausurada estaba terminantemente prohibido por motivos de seguridad pero, siendo un estadounidense supremacista, derechamente religioso, y pro-armas, se adentró por sus cojoncitos a los montes masivos de El Yunque.” (pág. 16)

¿Qué ocurre con el susodicho turista Logan? Pues el autor lo sumerge en una pesadilla de ciencia ficción, que bien podría conversar en su propio estilo personal de De Jesús con obras de otros destacados escritores puertorriqueños del género como José Rabelo, Alexandra Pagán o Pabsi Livmar, entre otros. Además, en Puerto Rico siempre ha corrido la leyenda urbana de que en El Yunque se han avistado OVNIS y seres extraterrestres, desde ni infancia de los años setenta lo escucho. Go Home es un cuento de “justicia” poética, humor y cienciaficción. Es una genial pieza narrativa con plot twist o giros finales sorprendentes, otra de las características que se presentan en los demás textos de Sintonía.

Y así este libro cuento tras cuento, in crescendo, cada vez más impactante, nos sumerge en una sabrosa y genial mezcolanza caribeña donde se funden el realismo, con la fantasía, el terror, lo real maravilloso, la distopía. Todos estos elementos se encuentran en sus páginas impregnadas de nuestra hermosa y dramática esencia, y la resistencia creativa de luchar por la vida en esta colonia puertorriqueña, en ese Borilío, como lo bautiza Miguel de Jesús.

Un territorio donde vivimos y luchamos en familia, incluso con nuestras sombras, espíritus y fantasmas: nuestras ricas leyendas urbanas latinoamericanas. ¿Quién no ha escuchado a una madre, tío, vecinos, abuela que se comunica con sus muertos o muertos ajenos? Pero muchas veces esas sombras son reales, estas son las más temibles. Incluso, en una cultura de violencia contra la mujer, cuando los espectros tornan en hombres, en problemas donde el peligro y el dolor son patentes; seres que viven entre nosotros, en esos armarios que pretendemos conservar siempre cerrados. Lo vemos en el exquisito relato “Los hombres que mami auguró” (dedicado a su madre) que me recordó lejana pero magistralmente a ciertos contundentes personajes femeninos como los de Isabel Allende en La casa de los espíritus o García Marquez en Cien años de soledad, por citar algunos. Los personajes de las mujeres, en especial las madres, son fundamentales en Sintonía, donde hace una crítica contundente al patriarcado y al juego de roles sociales impuestos a la mujer.

El relato de Miguel de Jesús, que mencioné, “Los hombres que mami auguró”, comienza así:

“Salomé veía sombras y entes incorpóreos desde muy pequeña. En la casa de la madre —víctima de un demonio nicotino— las sombras quedaban sorprendidas por la mirada curiosa y profunda de la pequeña. A medida que fue creciendo, las sombras crecieron con ella entre deudas, amores, tristezas y maternidad.” (pág. 98)

Miguel de Jesús desarrolla en este libro una literatura original, orgánica, un estudio sociopolítico con toques de humor ácido, permitiéndose acariciar la fantasía y lo grotesco. Así, esta contundente Sintonía nos sumerge en un laberinto con 39 puertas. 39 microrrelatos y de cuentos cortos y medios, a modo de cortometrajes, que seducen, aterran, cautivan y provocan en tan solo pocos párrafos o algunas mínimas páginas, pero sumamente intensos. Historia tras historia construye una novela episódica sobre los habitantes vivos y muertos de “Borilío” y su escalofriante destino.

En efecto, esta casi novela-cuentada-fragmentada, cuyos verdaderos protagonistas son la propia locación, Borilío, y sus habitantes. Estos personajes son desarrollados a través de un lenguaje preciso y conciso, no exento de poesía e imágenes impactantes. El escritor Miguel de Jesús disecciona los aspectos más viscerales, crudos y fundamentales de la sicología y emociones humanas (en especial, de lxs colonizadxs): el amor, la locura, los vicios, el humor, el horror real, la violencia, los fanatismos políticos y religiosos y hasta el morbo del chisme. Eso último lo podemos recalcar en varios cuentos, como en “Malas lenguas”, que comienza:

“Doña Mercedes se emborrachaba en el hedor de las malas lenguas, tanto así, que era la autora de los bochinches que tenía en guerras a los vecinos de la barriada. Ella vivía en las ventanas, observando una nueva historia por distorsionar” (pág. 12)

Así, el autor nos lleva a experimentar, además del miedo, la rabia, también la risa, hasta finalmente obligarnos a autoevaluarnos como ciudadanos de su Borilío. Pues aquí se funden con genialidad los seres humanos (y los animales) con entes paranormales; situaciones realistas, los vicios humanos (alcohol, tabaco, la sexo adicción, la gula, entre otros), la necropolítica (con un cuento del mismo título), varios sobre los desplazamientos, los desastres naturales, como los huracanes (como el huracán María, a cuyas 4645 víctimas mortales le dedica su cuento Palo de mángó, pág. 86), marejadas que arrastran personajes mar adentro, las descargas eléctricas como los rayos, los cultos que esperan el final del mundo y fantasías apocalípticas con pinceladas de ciencia ficción. Nos presenta una comunión del universo onírico, creativo con la crítica sociopolítica comprometida: todo en una verdadera “sintonía”.

Incluso se permite incluir metalitertura, metaficción, y ese tropo narrativo de la venganza contra el autor. Y es que en tiempos de crisis, nos sentimos muchas veces como personajes, donde hay un escritor antagonista, saboteando nuestras vidas. Escribe Miguel de Jesús: “Justo en el clímax de la novela, cuando los personajes principales profesaban su amor prohibido, los secundarios iniciaron su insurrección.” Este es el inicio de su microrrelato Metaliteratura, pág. 29. Al fin de cuentas, como expresó Nietzsche en Humano, demasiado humano (ed. Tecnos, 2019), pág. 92: “originariamente, la venganza aspira a restituir el equilibrio perdido, y pertenece al ámbito de la justicia, del trueque, de la retribución”. Así lo vemos igual en muchos de sus cuentos como Predestinación o 5G.

Antes de culminar esta reseña, me urge regresar al relato Palo de mangó, donde trabaja la tragedia del paso del huracán María, sin romper con esa crítica con humor amargo al peor desastre en la colonia, en el otro huracán, la corrupción con sus mortales ráfagas de destrucción de un pueblo, se llame Puerto Rico, se llamé Borilío.

“Eran … ráfagas cayendo encima de Borilío. Entrando vorazmente por el sureste, arrasando veinte veces la isla por la mitad y saliendo veinte cansancios por el norte: Era un huracán profético. Sonaron estruendos destructivos, 4,645 gritos desgarradores de un futuro cercano, cimientos debilitados de un estado libre asociado y luego la oscuridad naciente desde septiembre (Palo de mango, págs. 87-88)

Este huracán profético, no solo se alude en el relato Palo de mangó, sino que también son detonantes malignos en distintas modalidades, en relatos como 5G (pág. 55) o Infestación en la 52 (pág. 75).

A pesar de todas nuestras calamidades, el libro no está exento de escenas cargadas de amor, solidaridad y ternura a pesar del espanto. Esta ternura la leemos con gran belleza en el relato que cierra el libro: Sandía, sandía, donde trabaja una situación tan dolorosa como la desaparición de un niño, desde la ternura, la inocencia, la nostalgia. Pues sus personajes de Sintonía son tan reales, que podríamos identificar en ellos personas que conocemos, a nosotros mismos, y eso manifiesta la gran sensibilidad del autor y su generosidad como escritor.

Los invitamos a leer Sintonía. El lector deseará que el libro no termine, que nuestra patria “Borilío” se salve-libere y definitivamente que De Jesús nos prometa una próxima publicación.

Reseña Lugares para estar solos (2026) de Orlando Javier Torres – Editorial La pequeña

Lugares para estar solos es una colección de ocho cuentos de la autoría del escritor y cineasta puertorriqueño Orlando Javier Torres. Con una prosa muy bien escrita, Orlando Javier compone el espacio de cada uno de los cuentos y la caracterización de los personajes nos permite sentir y acercarnos a las tramas de estas historias.

El estar solo presenta una oportunidad para conocernos o para ver lo que desconocíamos que estaba ahí, ya sea de nosotros o de las personas con las que convivimos. ¿Hay lugares en los que nos hemos sentido solos, incluso estando acompañados? La casa de un abuelo en Barranquitas podría invitar a la soledad cuando no es el lugar en el que realmente se quiere estar. Eso lo vemos en el primer cuento “Entonces llega otro” en el que conocemos a Fernando, quien pasará unos días con su abuelo Quique porque su madre se ha ido de luna de miel y la petición de Fernando, de que lo mandaran a Tampa con su papá, se quedó en petición. A través de esta historia vemos la construcción del concepto de masculinidad que se espera de un jovencito y cómo él trabaja con todo lo que eso implica, enfrentándolo desde la mirada de los familiares, las amistades del barrio y su propio sentir. Cómo hacemos o hemos hecho para pertenecer, que a veces se vuelve en una manera de supervivencia. Pero todo esto lo vemos enmarcado en el paisaje puertorriqueño, con la forma que nos caracteriza al hablar, lo que se veía en la televisión nacional y los videojuegos que nos acompañaron en la adolescencia. En fin, Orlando Javier Torres, por medio de los personajes, nos regala una historia de ficción que muy bien pudo haber sido la realidad de muchos de nosotros.

De esta misma manera, en “Los arcos”, el sexto cuento del libro, se narra la historia de Osorio, un inmigrante dominicano, quien es el cuidador de su esposa Norma. Este cuento transmite el sentir del cuidador y a la vez lo humaniza porque nos muestra su vulnerabilidad. Así que la focalización del cuento surge a través de Osorio que en varias ocasiones intenta sostener una conversación con su suegro para comunicarle que cuidar a Norma cada vez va siendo más complicado y él necesita ayuda. Hay veracidad en los personajes de los cuentos que Orlando Javier Torres crea porque nadie es completamente bueno o completamente malo, hay tonalidades grises tal cual es la vida. Eso le brinda credibilidad a la historia. Así que, hablando del cuento “Los arcos” vemos a un esposo comprometido, cumpliendo con la labor de cuidador, a la vez que, sin planificar, como sucede en el amor, se enamora de Sandra. Pero la humanización de Osorio también se presenta por la forma amable en la que se sigue dirigiendo hacia su esposa Norma y el aprecio que con el tiempo llegó a tenerles a sus suegros, aunque se sintiera casi como una “deuda de cariño”. Osorio se cuestiona su derecho a la felicidad al mismo tiempo que continúa cumpliendo con un compromiso, amando, porque cuidar es la mejor forma de amar. Asimismo, por medio del personaje Pedro, el suegro de Osorio, se presenta una reflexión sobre las decisiones que se toman en la vida y cómo estas inciden en la realidad en la que terminamos inmersos, de las que a veces se quiere salir o regresar a lo que pudo ser y no fue.

Además, en varios de los cuentos podemos percibir cómo lo raro se filtra en lo cotidiano. Por ejemplo, en “Quizás la próxima”, el segundo cuento, vemos a una mujer que es detenida, por una policía, por conducir a exceso de velocidad y en ese instante se percata de que maneja un carro que no le pertenece. Al mismo tiempo, conocemos el lado humano de la oficial Martínez quien, como debemos suponer, tiene una vida más allá de cuando viste un uniforme azul. Inevitablemente, en nuestra mente lectora, comenzaremos una comparativa de las vivencias de ambas mujeres y notaremos que puede haber cercanía incluso en las vidas más distantes. Por lo tanto, en la medida que la trama se desarrolla comprendemos que lo extraño habita en lo ordinario.

De esta misma forma, entre lo ajeno y lo frecuente, en el cuarto cuento “La proyección” el personaje José Pérez se enfrenta a la crítica de la proyección de su primer largometraje. Los espectadores tienen expectativas altas, mientras él “sólo podía ver el abismo frente a sí”. El miedo al fracaso, hacerse un nombre por medio del trabajo, no tener algo que decir cuando se espera que se hable son algunos de los sentimientos que José transmite. También, enfrentarse a la pregunta impropia, inesperada pero que a la misma vez llegará porque en momentos pasados alguien ha cuestionado: “Mira, ¿y qué es lo próximo? ¿Ya tienes alguito escrito?” El diminutivo revela la intención verdadera del emisor. Por consecuente, se pronuncia el síndrome del impostor por parte del artista que desea que alguien ponga fin a la farsa, pero en el fondo realmente lo que se quiere es salir de la situación incómoda, no sentirse expuesto, desprotegido y vulnerable que es el mayor reflejo de nuestra humanidad. A final de cuentas, a veces no se trata de haber sido, sino de haberlo validado y eso pesa.

Hay una gran importancia en narrarnos, en crear historias desde lo que nosotros somos. No me refiero a la autoficción, sino a que los paisajes, el habla de los personajes, los detalles en una obra provengan de lo más cercano a nosotros, de lo que realmente conocemos y, por ende, lo podemos describir de tal manera que los lectores lo puedan sentir. Lugares para estar solos nos permite caminar por Puerto Rico. Hay mucho para contar en nuestra cotidianidad. Orlando Javier Torres aprovecha esta realidad y crea historias en las que nos podemos reconocer. De modo que, Orlando Javier cuenta sin imponer, pero sin dejar de proponer. La lectura de estos ocho cuentos no se siente pesada, cargada o panfletaria. No obstante, podemos acercarnos a Puerto Rico desde la nostalgia y eso se logra por los espacios descritos, los lugares mencionados, los sonidos, el ambiente y los colores. Tengamos presente que el recuerdo es un factor principal en la construcción de la identidad. La mirada nostálgica acompaña los cuentos y los personajes. Se recurre al recuerdo para poder seguir viviendo cuando lo que ha pasado comienza a tener más sentido e importancia que lo que pudiese acontecer en el futuro incierto.

Por otro lado, debemos destacar que Orlando Javier es cineasta; por lo que su profesión se refleja en su escritura porque en cada cuento hay más “showing” que “telling”. Esta técnica está muy presente en el texto y muchas veces es la mejor forma de narrar.

Para finalizar, quiero destacar el cuento que da título al libro “Lugares para estar solos” por la forma creativa de su presentación. Nos enteramos de la trama y los personajes por medio de reseñas de lugares. En cada uno de estos breves mensajes hay una calificación de cinco estrellitas, como se acostumbra en este tipo de páginas web. Además, no perdamos de perspectiva que quienes redactan las evaluaciones lo hacen mayormente de forma anónima o con un nombre de usuario que no permite revelar su identidad. Así que desde el comienzo hay intriga y expectativa en cada una de las evaluaciones que estamos próximo a leer, a la vez que las relacionamos con las que hemos leído y todo va cayendo en su sitio, comenzamos a atar cabos, casi nos otorga una sensación detectivesca. A su vez, como lectores, podemos concluir que tenemos más en común de lo que pensamos con gente que creemos diferente a nosotros porque, a fin de cuentas, todos hemos experimentado la soledad, el desamor, el amor, la desilusión, la pasión… la vida. En Lugares para estar solos nos acercamos al otro y esto lo logra la literatura.

Los absurdos revolucionarios de I Love Boosters

But what you don’t know is that that sweater is not just blue. It’s not turquoise. It’s not lapis. It’s actually cerulean. […] [I]n 2002, Oscar de la Renta did a collection of cerulean gowns. […] And then cerulean quickly showed up in the collections of different designers. And then it filtered down through the department stores and then trickled on down into some tragic casual corner where you no doubt fished it out of some clearance bin. However, that blue represents millions of dollars and countless jobs.

En su reseña sobre The Devil Wears Prada 2 (dir. David Frankel, EE. UU., 2026), publicada el 6 de mayo, María Cristina Rodríguez no solo escribe sobre la película, sino también sobre su fascinación con el mundo de la moda. No sé si es porque he sido su estudiante por tanto tiempo (formalmente, en el Departamento de Inglés en la UPR; informalmente, a través de los 35 años que llevo conociéndola), pero también soy loco con la moda. Como ella, vi la exhibición maravillosa de Alexander McQueen, Savage Beauty, en el 2011 en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Me hubiera encantado ir con ella y ver la obra de McQueen, que había muerto en el 2010. Los diseños de McQueen poseen una teatralidad impresionante. Como amante del teatro y el cine, siempre busco un golpe visual en los diseños porque son un fragmento de nuestra realidad (o quizás de otra realidad) que el diseñador nos invita a percibir. Muy pocos se vestirían con el misterioso traje de plumas negras de McQueen que se exhibió en el Metropolitan. Pero si el traje es una joya, qué importa si nadie lo puede llevar por su atenta contra la normalidad. McQueen nos reta a quizás reimaginar una posible (o imposible) realidad alrededor de su obra. Esta democratiza el proceso artístico de cierta manera al invitarnos a seguir pensando y creando esos mundos inspirados por su exhibición. En su nueva película, I Love Boosters (EE.UU., 2026), Boots Riley incita al espectador a reconsiderar su posición como consumidor pasivo de moda donde, si podemos pagar una pieza de diseño, somos tan solo maniquíes que consumen los productos de una industria. Riley argumenta que nosotros somos los artistas que combinamos y rediseñamos esas telas para gozar de un mundo de nuestra propia creación. Por eso necesitamos los boosters.   

No quiero dar spoilers sobre la trama de I Love Boosters porque sus giros absurdos son inesperados y sabrosos. Boots Riley ha logrado crear una experiencia visual vertiginosa que nunca se detiene entre colores brillantes, personajes raros que se sienten como parte de nuestra realidad (pero diferentes), y situaciones fantásticas, entre otros elementos. La historia se centra en Corvette (actuada por la carismática Keke Palmer), una booster o ladrona que junto a sus mejores amigas, Mariah (Taylour Paige) y Sade (Naomi Ackie), entra en tiendas de moda para robar ropa y venderla en la calle. Corvette, que también es diseñadora y que vive en extrema pobreza, se concentra principalmente en robar en las tiendas de la famosa diseñadora, Christie Smith (Demi Moore). Mientras Smith habla ante los medios sobre cómo ha democratizado la moda haciendo accesible sus diseños, ella explota a sus empleados en China y en los Estados Unidos, les roba el trabajo a diseñadores jóvenes y cobra demasiado por sus piezas de ropa. Similar a las palabras del personaje de Miranda Priestly en The Devil Wears Prada (dir. David Frankel, EE.UU. y Francia, 2006), Smith le ha dado una fachada de buena voluntad a una industria que usa sus creaciones para explotar a los obreros y a los consumidores. Sin embargo, Corvette se rebela contra ese sistema participando de una economía clandestina que verdaderamente democratiza al hacer asequibles los diseños de Smith. Aunque hay momentos que pueden cansar a muchos con explicaciones sobre cómo un mecanismo fabuloso funciona con los fundamentos del materialismo dialéctico (y nadie ha combinado tan bien a Engels y a Marx con los artefactos de ACME del Coyote), la película brilla precisamente por ese mundo raro al que Riley nos transporta. 

La película ha sido una de mis experiencias favoritas este año. La comunidad de técnicos y artistas que Riley ha juntado han creado una experiencia única. La música de Tune-Yards con sus destellos de polca le da el ambiente sonoro idóneo a los diseños coloridos e impresionantes de Shirley Kurata, que también diseñó los vestuarios de Everything Everywhere All at Once (dirs. Daniel Kwan y Daniel Scheinert, EE. UU., 2022). La cinematografía de Natasha Braier nos sumerge en un mundo donde los colores protagonizan al estilo del restaurante en la genial The Cook, the Thief, His Wife, and Her Lover (dir. Peter Greenaway; Reino Unido, Francia y los Países Bajos, 1990). Corran a ver esta película en la pantalla grande para que sientan las explosiones de colores y absurdos que enmarcan la poderosa crítica política de Riley. Es la historia que necesitamos para llenar a un pueblo de ira ante la explotación de una industria y un gobierno. En el contexto de la isla, la lucha del momento es más urgente. Podremos cubrirnos con cualquier tela, pero nada nos quita la sed como el agua. 

Lo que diez años de la Ley PROMESA no han podido detener

Diez años de la Ley Promesa y de su concomitante Junta de Control Fiscal no han detenido el colapso estructural y sistémico de Puerto Rico. Se pudo paliar la quiebra fiscal al ponerle freno a la voracidad de cobro de la deuda de los acreedores y reestructurar las acreencias, pero Puerto Rico sigue con una economía colapsada y sin un plan de crecimiento y desarrollo económico. 

Una huella de ese colapso estructural y sistémico es lo reportado por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico de que el Índice de Vejez aumentó 41 por ciento entre 2020 y 2025. De 168 a 237 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años. El indicador mide la relación entre la población de 65 años o más y la población menor de 15 años. En 2020, Puerto Rico tenía cerca de 168 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años. Para 2025, la cifra subió a 237.

Los cálculos son el resultado de los estimados anuales de población de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, publicados el 25 de junio y disponibles en la página de Datos e Información Censal del Instituto.

El municipio de Hormigueros registró el Índice de Vejez más alto en 2025, con 380.2 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años de edad. Le siguieron Rincón con 328.6, Patillas con 325.0, Yabucoa con 301.3 y Lajas con 297.8. En Hormigueros, la población de 65 años o más era casi cuatro veces la cantidad de menores de 15 años. La de Mayagüez, Yauco y Maunabo también registraron índices cercanos a 300 por cada 100 menores de 15 años de edad.

Al analizar el cambio porcentual entre 2020 y 2025, los mayores aumentos ocurrieron en Loíza con 67.9 por ciento, Las Marías con 61.0 por ciento, Peñuelas con 60.0 por ciento, Patillas con 58.9 por ciento y Yabucoa con 57.4 por ciento.

El informe establece que el Índice de Vejez aumentó en los 78 municipios entre 2020 y 2025, aunque la magnitud del crecimiento varió por municipio, desde cerca de 30 por ciento hasta más de 60 por ciento.

Puerto Rico ha experimentado una disminución sostenida en su natalidad durante las últimas décadas, pero la caída se ha convertido en una crisis demográfica crítica a partir del año 2000, agudizándose de forma extrema en los últimos años (especialmente entre 2020 y 2024) hasta registrar mínimos históricos mundiales. 

Fue en el año 2000 que se inició el desplome, cuando se registraron 59,460 nacimientos vivos. A partir de este punto, factores económicos y migratorios aceleraron la caída.

Del 2020 al 2021, los nacimientos cayeron a la franja de los 19,000 anuales. Por primera vez, las muertes superaron significativamente a los nacimientos, provocando un decrecimiento natural de la población.

El 2023 registró otra baja histórica con sólo 17,772 nacimientos vivos. Esto representó una alarmante reducción del 7.3% respecto a 2022.

La cifra oficial consolidada cerró en 2024 con 18,085 nacimientos. Demógrafos consideran que es el número más bajo de nacimientos registrado en la isla desde 1888. En total, entre el año 2000 y el presente, los nacimientos en Puerto Rico se han reducido en un 70%.

Considerada ya una crisis, la tasa de fecundidad actual en Puerto Rico es de 0.9 hijos por mujer. Puerto Rico se sitúa como el segundo o tercer país con la natalidad más baja de todo el mundo, únicamente superado por Corea del Sur (que ronda los 0.8 hijos por mujer). La tasa necesaria para mantener una población estable (nivel de reemplazo) es de 2.1 hijos por mujer. 

Entre las principales causas de la baja natalidad en Puerto Rico se encuentran un éxodo de población joven: La constante emigración masiva de profesionales y jóvenes en edad reproductiva hacia los Estados Unidos reduce el grupo de personas que pueden tener hijos en la isla. Ello es producto de la situación económica. El alto costo de vida y la inestabilidad económica general desalientan la planificación y formación de una familia entre las parejas. 

También incide la falta de apoyo social reflejada por la escasez de centros de cuido temprano adaptados a los horarios laborales.

En fin, que el colapso de la estructura sistémica de Puerto Rico que no han podido resolver los diez años de la Ley PROMESA y del supragobierno de la Junta de Control Fiscal se ha traducido en una descomposición social que avanza peligrosamente sin detenerse.