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Los mundos violentos de Predator: Badlands

 

Especial para En Rojo

 

Predator: Badlands (dir. Dan Trachtenberg; EE.UU., Australia y Nueva Zelanda, entre otros; 2025) demuestra lo entretenido que es ver personajes sufrir lo indecible para salir victoriosos al final del camino. Y no estoy incluyendo spoilers. Los triunfos del protagonista vienen acompañados de consecuencias funestas. Además, espero que a estas alturas estemos tan familiarizados con el género cinematográfico de supervivencia que sepamos que los protagonistas tienen que sobrevivir al final. Bueno, no siempre es así, porque la promesa que nos hace un director cuando trabaja efectivamente dentro de un género es que innovará sobre la fórmula. Aunque el abuso de esta fórmula puede cansar a muchos públicos, como lo que ha pasado últimamente con el género del cine de superhéroes, hay sólidas representaciones fílmicas de supervivencia.

No hay nada como ver la confrontación final entre Ripley (Sigourney Weaver) en su armadura metálica y la reina-madre de los aliens en Aliens (dir. James Cameron, Reino Unido y EE.UU., 1986). Muchas veces las fuerzas antagónicas nos recuerdan monstruos míticos de cuentos infantiles, como es la manada de lobos que caza a Ottway (Liam Neeson) y a sus compañeros después de un accidente aéreo en Alaska en The Grey (dir. Joe Carnahan, EE.UU. y Reino Unido, 2012). En otras historias, lo que atenta en contra del héroe es una expresión de los problemas sociales, como en The Raid: Redemption (dir. Gareth Evans; Indonesia, Francia y EE.UU., 2012). Rama (Iko Uwais), un agente de la policía indonesia, pelea dentro de un edificio inmenso de vivienda pública contra un ejército criminal que se adueña del lugar. Esta lucha por la supervivencia en el género no se limita a los humanos, como lo demostró King Kong (dirs. Merian Cooper y Ernest Schoedsack, EE.UU., 1933), que sucumbe al final ante la explotación de la ciudad de Nueva York. El simio gigante sería el rey de la jungla, pero la osadía de enamorarse de Ann Darrow (Fay Wray) fue un obstáculo que no pudo superar. El héroe en Predator: Badlands sufre lo indecible para salir airoso independientemente de las consecuencias.

 

El director de Predator: Badlands, Dan Trachtenberg, expande en el universo de la película original, Predator (dir. John McTiernan, EE.UU. y México, 1987), donde un pelotón militar estadounidense se enfrenta al guerrero alienígena (Kevin Peter Hall). Al final, Dutch (Arnold Schwarzenegger) derrota al cazador afirmando así su problemática supremacía de hombre blanco. Comenzando con su primera secuela en la franquicia, Prey (EE.UU., 2022), Trachtenberg lleva la historia a lugares únicos al localizar la acción en las colonias americanas prerrevolucionarias. El director también desafía el triunfo de la testosterona ochentosa por su enfoque en Naru (Amber Midthunder), una joven indígena que lucha contra el depredador (Dane DiLiegro). Pero este es tan solo un obstáculo más para Naru, que también enfrenta un grupo de cazadores franceses y el prejuicio de los guerreros de su comunidad que la minimizan.

En la secuela más reciente, Trachtenberg adentra en la cultura yautja, de donde provienen los cazadores alienígenas. El depredador (Dimitrius Schuster-Koloamatangi) se vuelve la presa cuando tiene que viajar a un mundo inhóspito para conseguir un trofeo que lo redimirá ante su hermano y lo llevará a enfrentar a su padre. El depredador busca matar el Kalisk, el superdepredador más poderoso de su universo. Pero la flora y la fauna del planeta son una corrupción de las coloridas glorias de Pandora en Avatar (dir. James Cameron, EE.UU. y Reino Unido, 2009) y sus secuelas. El depredador necesita la ayuda de un androide (Elle Fanning), que ha sido abandonada en el planeta y que ha perdido sus piernas, para batallar contra las poderosas defensas de cada planta y criatura que pulula en ese infierno. La imagen del depredador que explora el planeta con el androide a sus espaldas es un elemento mítico del cine que refleja al samurai y a su cría en la serie de películas que comenzó con Lone Wolf and Cub: Sword of Vengeance (dir. Kenji Misumi, Japon, 1973). Por otro lado, la naturaleza peligrosa de ese mundo que el depredador necesita doblegar se siente genérica. Cada espina venenosa y lagartijo explosivo son armas obvias para el guerrero, haciendo su reto bastante predecible y afectando el impacto del antagonista principal, el planeta en sí. Donde todo representa una amenaza, ningún peligro sobresale. Predator: Badlands es una adición decente a la franquicia con muchos detalles interesantes para cualquier fanático del género y de la serie, aunque sus innovaciones no sobrepasan los logros de Prey ni de la excelente película animada, Predator: Killer of Killers (dirs. Dan Trachtenberg y Joshua Wassung, EE.UU., 2025).

Me gusta mucho cuando un personaje cuestiona mis concepciones de lo posible. Por esto, Naru siempre será para mí más impresionante que el Dutch de Schwarzenegger y que el cazador de Badlands. Naru es tan impredecible como el gato negro en la joya animada, Flow (dir. Gints Zilbalodis; Latvia, Bélgica y Francia, 2024). Este animal aparentemente indefenso se enfrenta a un evento apocalíptico donde los humanos han desaparecido y solo quedan los animales. El gato de Flow nos demuestra que la única manera de sobrevivir al final es luchando por comunidad, una acción que resalta la esperanza de nuestras conexiones y nuestra inevitable dependencia del otro.

Pueden ver Predator: Badlands en la pantalla grande para entretenerse un rato, pero les recomiendo altamente Prey y Predator: Killer of Killers en Hulu.

 

La película Conclave y el útero

 

 

¿Qué significa tener útero?

Spoiler Alert: Voy a revelar el misterio de la película Conclave.

Murió el Papa Francisco. La iglesia católica tiene que hacer una reunión de cardenales para elegir un Papa: un cónclave.

La película Conclave, nominada para el oscar en 2024, es sobre un cónclave. La maravilla de la trama de la película es que podría ser real. Tal vez a través de la historia tuvimos Papas con útero y nunca lo sabremos. La iglesia tiene que preguntarse qué hará en su próximo cónclave.

Consideremos que la trama de Conclave es posible porque creamos tecnologías, por ejemplo, en la radiología, que nos permiten mirar dentro de los cuerpos. (Siempre ha existido la opción de abrir los cuerpos para mirar.) La innovación tecnológica puede crear nuevos problemas éticos. Por ejemplo, la máquina de respiración artificial hizo posible la nueva categoría de muerte cerebral, la cual entonces hizo posible el nuevo problema ético de decidir qué hacer con los humanos en ese estado. En Conclave tenemos el (supuesto) nuevo problema ético de tener que decidir si queremos o no queremos un Papa con útero.

Como la iglesia solamente permite Papas hombres, la película Conclave sugiere que tener un útero tiene algo que ver con categorizar a los seres humanos como mujeres u hombres.

Consideremos el proyecto sobre las histerectomías en Puerto Rico de la Dra. Michele Beauchamp (https://histerectomiapr.com/). En las entrevistas que hizo la Dra. Beauchamp, algunas puertorriqueñas decían no sentirse mujeres porque sus úteros habían sido removidos. Algunas también expresaron que sus parejas, que se categorizan como hombres, ya no querían tener relaciones sexuales con ellas porque ya no las consideraban mujeres si no tenían útero.

Parece que le damos más importancia y significado a tener un útero que a tener otros órganos, como por ejemplo un apéndice, incluso cuando no se pueda (o no se quiera) utilizarlos.

Dividir el mundo en categorías biológicas mujer u hombre siempre ha sido cuesta arriba. No hace mucho se determinaba usando el ‘juicio médico’ con la ‘Escala de Prader’, mirando los genitales. Ahora podemos usar tecnologías para mirar dentro del cuerpo y ver si tiene útero. Resulta complejo si se pretende alinear la apariencia externa con alguna categoría biológica. No siempre hay correlación entre la apariencia externa mujer u hombre y la categoría. Como en la película Conclave, hay una falta de correlación entre el útero y la apariencia externa masculina. Y hay humanos que no tienen útero y tienen apariencia externa femenina. También existe falta de correlación entre la apariencia externa y las categorías genéticas XX y XY. Tenemos a la ‘súper modelo XY’ y a los ‘varones XX’. La institución médica, en su afán de definir lo “normal” y medicalizar la vida, a veces decide ponerle nombres -como condición, síndrome, desorden- a faltas de correlación. (También podemos seguir creando categorías. En Conclave, se puede decir que el Papa está en la categoría de intersexualidad.)

Se piensa que categorizar el mundo ayuda a entenderlo. Pero no necesariamente es así. Las categorías pueden mostrar conocimiento o pueden invisibilizar conocimiento. También pueden ordenarse jerárquicamente; incluir o excluir a los seres. Ayuda parar y preguntarse cuál es el propósito de una categoría, sobre todo si se considera biológica. ¿Promueve inclusividad en armonía o excluye a algunos seres de derechos, beneficios, o privilegios? Para un análisis de cómo las categorías de mujer u hombre son la base de la opresión sexista, recomiendo el ensayo Sexism de la filósofa Marilyn Frye en su libro The Politics of Reality.

Me pregunto si la iglesia católica requiere, o va a requerir, que las personas en el cónclave utilicen tecnología para confirmar que no tienen útero.

Indudablemente, tener un útero es significativo independientemente de la categoría del ser humano que lo posea.

El útero está atado al poder de creación.

Aunque no todas las personas que tiene útero tienen la capacidad (o el deseo) de gestar y parir; ninguna persona sin útero tiene esa capacidad. El útero no es suficiente, pero es necesario, para crear humanos.

También queremos dividir los procesos de creación de humanos en categorías.

¿Qué significa parir? es una de mis preguntas filosóficas favoritas.

Se podría pensar que es simplemente una pregunta biológica, cuya definición actual funciona para dividir el mundo en las categorías que utilizamos como aborto, parto, cesárea, o “pérdida de bebés”. Por ejemplo, la Real Academia Española define parir como: “Dicho de una hembra vivípara: Expulsar naturalmente el hijo o los hijos que tiene en su vientre.” La definición en el libro más popular de la cultura obstétrica, Williams Obstetrics, es: “El parto es el proceso que conduce al nacimiento de un niño. Empieza con el inicio de las contracciones uterinas regulares y termina con el parto del recién nacido y la expulsión de la placenta.”

Ninguna de las dos definiciones funciona para dividir los procesos de creación de humanos en las categorías que usamos actualmente. Ese es el tema de la próxima gotita.

Conclave nos invita a pensar sobre el significado del útero y su relación a lo humano, sobre todo porque no sabemos, simplemente mirando a las personas, quiénes tienen ese órgano.

​Interesantemente, ahora que hacemos trasplantes de úteros, apuesto a que el útero va a considerarse lo que siempre ha sido, un órgano que puede proveer una capacidad adicional -o, digamos, el súper poder- de crear seres humanos. O, para ponerlo en términos médicos, la innovación en tecnología que permite los trasplantes de úteros será considerada una “mejoría humana” (human enhancement) que algunos humanos sin útero empezarán a reclamar.

¿Desde cuándo estamos pariendo? Desde siempre…

Poco a poco tenemos que ir des-aprendiendo –que es más difícil que aprender- la cultura obstétrica en la que fuimos criad@s y en la que vivimos y parimos.

 

La autora es profesora de filosofía en la UPR en Mayagüez y autora de libros infantiles.

Rafael Ithier: «puertorriqueño sin na’ pero sin quebranto»

Rafael Ithier. Foto archivo CLARIDAD/ Alina Luciano

 

Desde CLARIDAD nos unimos al duelo del pueblo puertorriqueño, la familia Ithier y los integrantes y ex integrantes del Gran Combo de Puerto Rico por el fallecimiento del Maestro Rafael Ithier, fundador y director de la reconocida agrupación musical boricua que ha sentado pautas en el mundo de la salsa y de la música afro caribeña, dentro y más allá de nuestro país.

Bajo la batuta de Ithier, el Gran Combo ha recorrido el mundo como embajador sin cartera de uno de los géneros musicales más íntimamente ligados a nuestra idiosincrasia e identidad. Por más de 60 años, Ithier fue el alma y el corazón del Gran Combo, y su legado está labrado con letras de oro en la agrupación y en el imaginario de nuestro pueblo.

Con su partida, Puerto Rico pierde a uno de los grandes de la música de salsa y popular, y un icono representativo de la esencia del ser puertorriqueño, que con su paso por los escenarios del mundo, dio cátedra sobre la vitalidad y la riqueza de nuestra música y de nuestra cultura.

En el año 2009, la dedicatoria del 35to. Festival de Apoyo a CLARIDAD fue al Gran Combo de Puerto Rico, ocasión en que los » mulatos del sabor’ y su director encendieron nuestra tarima ante una enorme multitud que bailó y cantó junto a ellos. El cartel de ese Festival, obra de la artista Nora Rodríguez Valles, resume, al ritmo de la clave, los asuntos más candentes de aquel particular momento.histórico, el cual siempre recordaremos con cariño y agradecimiento.

Rafael Ithier es un puertorriqueño para la historia. Sin complejos, sin ambages, sin aspavientos, con la seguridad de quien sabe de dónde viene y hacia dónde quiere ir. Un hombre que creyó en sí mismo, en la música que llevaba dentro, y en el país y el público que amó y respetó con todas sus fuerzas.

Descanse en paz, don Rafael Ithier quien en vida fue, al decir de nuestro Poeta Nacional Juan Antonio Corretjer, un «puertorriqueño sin na’ pero sin quebranto».

Junta Directiva y Colectivo de Trabajo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña

Esta semana en la historia

 

6 de diciembre de 1904
Corolario Roosevelt a doctrina Monroe
En 1902 imperios europeos -Inglaterra, Alemania e Italia- bloquean a Venezuela con el pretexto de cobrarle una deuda, retando la Doctrina Monroe yanki de “América para los americanos”. Este bloqueo en parte era un reto al creciente imperio yanki, por lo que una vez resuelto, el presidente T. Roosevelt proclamaría su enmienda a Monroe, estableciendo que EUA podía intervenir en los asuntos internos de países latinoamericanos que no cumplieran con sus obligaciones.

6 de diciembre de 1914
Insurrectos ocupan el Palacio Nacional de México
Los dos caudillos mexicanos, Villa conocido como “El centauro del Norte” y Zapata “El caudillo del Sur”, se habían encontrado dos días antes en Xochimilco donde se funden en un abrazo, ambos aspirando a que estaban peleando por lo mismo. Ese mismo día, rubrican el Pacto de Xochimilco en el que, además de corroborar su alianza, acuerdan impulsar las reformas agrarias y designar una cabeza presidencial de forma democrática.

6 de diciembre de 1921
Se establece la república independiente de Irlanda
Tras siglos de lucha y décadas de una guerra incrementada, el pueblo irlandés logró establecer una Irlanda independiente. El pacto se hizo aceptando una rémora imperial, donde Irlanda del Norte se mantuvo como parte del Reino Unido; lo que ha provocado más décadas de sangre contra el dominio británico

7 de diciembre de 1724
Tumultos entre protestantes y católicos en Polonia
Tras décadas de guerras en Europa con la religión como pretexto más expuesto, las relaciones entre protestantes y católicos se mantuvieron tensas en Torún, Polonia. En julio de 1724 los jesuitas hicieron una procesión y acusaron a los luteranos de faltarle el respeto a la Santa María al no arrodillarse frente a su estatua. Esto acarreó motines y los protestantes destruyeron el colegio católico. En represalia oficial, el gobierno de Prusia ejecutó al alcalde y otros 9 funcionarios luteranos por negligencia en no proteger a los jesuitas.

7 de diciembre de 1941
Ataque a Pearl Harbor
En Hawái, la Armada Imperial Japonesa ataca la base de Pearl Harbor del imperio de EUA. Fue el detonante bélico para que EUA participara de la 2da Guerra Mundial y cerrara con la bomba atómica contra la población civil japonesa en 1945. La narrativa yanki es de que fue un ataque sin declaración de guerra, sin provocación e “infame”, lo que nubla la historia previa de su embargo a Japón, y la información corroborada de que al menos parte del gobierno yanki esperaba el ataque y que Japón declaró la guerra el día 6; pero esto se pierde en la capacidad yanki de imponer sus verdades

8 de diciembre de 1886
Natalicio de muralista mexicano
Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, más conocido como Diego Rivera. En 1922, realizó su primera creación mural importante para el Auditorio Bolívar a la que tituló La Creación. En este mural, el pintor quiso plasmar la idea de la creación de los mexicanos y en él se observa a un hombre surgiendo del árbol de la vida. Como anécdota, mientras pintaba esta obra, denostada por los estudiantes de derechas, para protegerse Rivera iba armado con una pistola.

El militante comunista hizo murales polémicos en EUA y estuvo casado con Frida Kahlo desde 1929 hasta la muerte de ella en 1954.

8 de diciembre de 1991
Tratado de Belavezha
Tratado firmado por los presidentes ruso, bielorruso y ucraniano, disolviendo oficialmente la Unión Soviética. Gorbachov -al momento presidente de la Unión Soviética- entendió que el pacto fue ilegal, pero cedió y luego el 21 de diciembre fue avalado por los presidentes de otras repúblicas soviéticas, con excepción de Georgia y las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania). Un referéndum en ese mismo año arrojó que el 76% de la población se mantenía en contra de la disolución.

8 de diciembre de 1982
Masacre de Las Dos Erres
En el régimen auspiciado por EUA y la CIA, las fuerzas armadas especiales del gobierno de Guatemala, los kabiles, con el pretexto de localizar a 17 guerrilleros y 19 fusiles, mataron a toda una comunidad campesina, enterrando en pozos a sobre 200 habitantes. Los soldados nunca hallaron guerrilleros ni fusiles.

Tras el golpe de estado contra Jacobo Arbenz en 1954, se estima que la derecha en Guatemala asesinó a sobre 200 mil personas y otras 45 mil fueron desaparecidas. La herramienta principal fue el ejército, financiado por el gobierno de EUA y cuyo liderato fue entrenado en la Escuela de las Américas.

9 de diciembre de 1953
Despidos anticomunistas
En EUA -en el marco de la cacería de brujas macartista- la empresa General Electric anuncia que los trabajadores comunistas serán despedidos. (efemerides20.com)

10 de diciembre de 1815
Natalicio de Ada Lovelace
Precursora programadora de computadoras, desarrolló el primer algoritmo -o sub rutina- para la calculadora creada por Babbage, pero como era mujer, nunca logró probarlo en la máquina.

10 de diciembre de 1898
Se firma el Tratado de París
En Francia se firma el tratado que finaliza la guerra cubana-hispano-estadounidense, por el que España pierde el dominio sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas, los últimos restos de su imperio de ultramar.

10 de diciembre de 1948
Declaración Universal de los Derechos Humanos
La ONU la aprobó como medida para promover medidas que protegieran los derechos humanos en todos los países.

10 de diciembre de 1981
Masacre de El Mozote
Entre el 10 y el 12 de diciembre, miles de soldados salvadoreños, que combatían a la naciente guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) lanzaron la llamada Operación Rescate en varios caseríos del este de El Salvador. Las comunidades de Mozote, La Joya, Cerro Pando, Jocote Amarillo, Ranchería y Los Toriles fueron prácticamente reducidos a ceniza y con al menos mil muertos según cifras oficiales. Días después, los republicanos en el Congreso de EUA (a pedido del presidente Ronald Reagan) aprobaron un nuevo aumento de la ayuda militar a El Salvador en su “lucha contra el comunismo”.

 

 

 

 

 

Fuentes principales: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda; historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe del CSC de Puerto Rico y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

Los estudiantes, la bandera y dos ramos de azucenas

 

 

 

El 25 de octubre de 1935, a las 3 y media de la tarde, una gigantesca comitiva fúnebre salió de la parada 24 de Hato Rey, rumbo a la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Barrio Obrero, con los cuerpos de los jóvenes nacionalistas Ramón S. Pagán, Pedro Quiñones y Eduardo Rodríguez. En el mencionado templo les esperaba el ataúd de José Santiago Barea. Ramón, Pedro y Eduardo eran vecinos de Hato Rey. José vivía en Sunoco, no muy lejos de la intersección en donde se encontraba, y aún se encuentra, la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, en la avenida Borinquen, esquina Calle Tapia. Sunoco era un sector o subbarrio del Barrio Obrero.

Según el diario El Mundo, los ataúdes de Ramón, Pedro, Eduardo y José fueron depositados la tarde del viernes 25 de octubre de 1935, uno tras otro, en el pasillo central, frente al altar de la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Estaban cubiertos todos con la bandera monoestrellada. Desde tiempos inmemoriales, la jerarquía católica había mantenido una rígida separación entre sus feligreses y la masonería. No ocurrió así el viernes 25 de octubre. Ramón S. Pagán, oriundo de Yabucoa, era miembro de la Logia Patria no. 61, afiliada a la Gran Logia Soberana de Puerto Rico. Para él también se escuchó ese día el responso en la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Hoy estamos a 25 de octubre. Les invito a que nos transportemos en la imaginación a ese momento de honras fúnebres, celebrado noventa años atrás, en que el reverendo Hernández rezó por el eterno descanso de los fenecidos:

Señor, que por la resurrección de tu Hijo nos has hecho renacer a la esperanza de una vida nueva, escucha nuestras súplicas por el alma de tus hijos Ramón, Pedro, Eduardo y José, a quienes has llamado de este mundo a tu presencia.

Acabada la ceremonia mortuoria, el gentío se desplazó al camposanto de Santurce. Fue un entierro de gente pobre, como eran los sepelios de los residentes de Sunoco. Un reportero de El Mundo describió, de la manera siguiente, la “imponente manifestación de duelo”:

Las calles del Barrio Obrero, por donde habría de pasar la procesión, se encontraban completamente llenas de gente que se iba uniendo a la multitud que seguía a los cadáveres. Varios automóviles cargaban infinidad de ofrendas florales, y cuando el cortejo se aproximaba al camposanto ya la multitud la integraban varios miles de personas.

Al completarse la marcha al camposanto, los cuatro ataúdes fueron colocados juntos en una gran fosa abierta. “Una sola sepultura para los cuatro nacionalistas que murieron en Río Piedras” fue el titular de El Mundo del 26 de octubre de 1935. En el camposanto de Santurce, en el corazón de una de las comunidades más proletarias y pobres de Puerto Rico, allí recibieron cristiana sepultura Ramón, José, Pedro y Eduardo.

Un avión pilotado por los hermanos Bassó sobrevoló tres veces a baja altura la ceremonia en el camposanto.  La primera vez fue en salutación a los cadáveres. Según la prensa, «la multitud prorrumpió en aplausos, mientras agitaba sombreros y pañuelos en el aire». En el segundo sobrevuelo, los hermanos Bassó dejaron caer una bandera monoestrellada con dos ramos de azucenas. La bandera descendió desplegada hasta caer entre los asistentes. Nuevamente se escuchó un cerrado aplauso. En el sobrevuelo final, la gente vio caer del avión numerosas varas de azucenas, que se esparcieron sobre la multitud. Azucenas, símbolos de pureza e inocencia.

La despedida de duelo estuvo a cargo de tres personas: Ermelindo Santiago, en nombre de la Logia Patria no. 61; de un joven de apellido Carrera, en nombre de la Federación Nacional de Estudiantes Puertorriqueños (FENEP), y de Pedro Albizu Campos, en nombre del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Fue en esa ocasión, que don Pedro les pidió un juramento a los asistentes al funeral: “Levantad la mano en alto los que se crean libres. Juramos todos que el asesinato no perdurará en Puerto Rico”.

El imperio no tardaría en declararle la guerra al Partido Nacionalista.

Declaración de guerra

En efecto, un día después, el coronel Elisha Francis Riggs, envalentonado por los asesinatos del 24 de octubre, lanzó su conocida amenaza en el diario La democracia: “Guerra, guerra, guerra”. Con relación a los miembros del Partido Nacionalista, el jefe de la Policía Insular de Puerto Rico declaró que se trataba de “criminales y salvajes” (La Democracia, 26/10/1935, p. 1 & 8). El miércoles 30 de octubre de 1935, Juan Antonio Corretjer y don Pedro, a nombre de la Junta Nacional del Partido Nacionalista firmaron, en Aguas Buenas, la respuesta obligada: “Habrá guerra, guerra y guerra. ¡Guerra contra los yankis!”

A partir de entonces, la prensa comercial cubrió con un manto de silencio las mutuas posturas de combate. Todo estaba hablado. Era asunto de que las partes cumplieran las respectivas advertencias.

De la masacre y asesinatos ocurridos el 24 de octubre de 1935, no se volvería a hablar en la prensa por 44 días. Los diarios comerciales se hundieron en el charco estancado de la política colonial, los recelos electorales y la violencia partidista.

Áurea Esther Rovira

El miércoles 18 de diciembre de 1935, sin embargo, un evento traería nuevamente ante la opinión pública el tema de la Masacre de Río Piedras. A las siete de la mañana de ese jueves 18 de diciembre, el cabo Sosa, responsable del distrito policial del Barrio Obrero, fue notificado del hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer joven. La occisa estaba “sobre la grama, bajo un gran árbol de flamboyán, en la esquina de la calles Violeta y Sagrado Corazón, en el sitio conocido como Monte Flores, de Martín Peña». Estaba vestida de «riguroso luto”, según el reportaje de El Mundo, y todo apuntaba a un infeliz suicidio:

Por la sien derecha, sitio por donde penetró el proyectil que le arrebató la vida, salía un fino hilo de sangre. Por los efectos de la explosión, ese lado aparecía ennegrecido y los cabellos un poco chamuscados. El dedo índice, con el cual apretó el gatillo del arma, lo tenía aún en forma de arco, y rígido. Junto al cadáver había una cartera negra y un revólver negro también, incautándose la Policía de ambas cosas.

En la cartera de la joven había varios artículos personales: un compacto de polvos, algunas cartas, una pluma fuente, un centavo holandés, una hebra de hilo negro y una tarjeta escrita con lápiz, en la cual expresaba sus deseos de suicidarse.

Se llamaba Áurea Esther Rovira Alemañy. Era la novia de José Santiago Barea. Nació en Mayagüez el 12 de enero de 1917, en el seno de una familia española: los Rovira, Alemañy Picot. Sus progenitores fueron: Eugenio Rovira Picot y Áurea Alemañy Rovira.

Áurea era bien conocida en el vecindario Sunoco de Santurce. Según el certificado de defunción, vivió allí desde 1928. Todo el mundo sabía de su relación amorosa con José. En su tarjeta de despedida, ella dio una escueta explicación del motivo para suicidarse: “Muero conformemente, pero Dios me perdone. La causa de mi muerte la sabrán todos los que conocían la unión mía y de mi muerto. Aquí mismo juré amarlo eternamente”.

En efecto, Áurea se quitó la vida en el mismo lugar en que conoció a José: bajo un gran árbol de flamboyán, en la esquina de la calles Violeta y Sagrado Corazón, en el sitio conocido como Monte Flores, de Martín Peña. Desde el 24 de octubre de 1935, según la gente del barrio, se encontraba abatida y conturbada. El dolor de la desaparición de José era demasiado para ella.

En los días cercanos a su muerte, Áurea no tenía residencia fija. Vivió en la calle Corchado, núm. 3, hasta el 24 de octubre de 1935. Después de la Masacre de Río Piedras, sin embargo, pasaba las noches en diferentes hogares del Barrio Obrero, allí donde encontrara abrigo y consuelo emocional. Áurea vivió sus últimos días protegida por amistades suyas y de José. Varias cartas en su posesión —incautadas por la Policía— hacían constar los esfuerzos del Partido Nacionalista, especialmente del liderato, por ayudarla.

En el bolso de Áurea, el cabo Sosa también encontró dos fotos. Una era de José: tamaño 2 X 2, de las comunes en la época. Es una fotografía de busto, en la que él aparece vestido en uniforme de los Cadetes de la República. Su rostro sonriente está enmarcado en un corazón. Encima aparece la palabra “Recuerdos”. La otra foto es de Áurea. Ella aparece sentada en una silla, con las piernas cruzadas y sosteniendo un revólver negro en su mano. Esta fotografía se la tomó el día antes su amiga Margarita González, en la casa de la calle Corchado, número 36. Áurea les advirtió a sus amistades de que antes de una semana habría de suicidarse. Margarita no le creyó.

Ningún familiar reclamó el cadáver de Áurea. Su familia adoptiva era la comunidad de Sunoco. Ante esa situación, el fiscal Marcelino Romaní les entregó el cuerpo a dos jóvenes miembros del Partido Nacionalista, residentes de Barrio Obrero: Pedro González, que vivía en la calle Tapia, número 5, y Agustín Pizarro, vecino de la calle Laguna de la urbanización Las Palmas. Ambos eran amigos cercanos de la pareja. En un gesto de nobleza, el fiscal Romaní les recordó a Pedro y Agustín que Áurea quería ser enterrada cerca de la tumba de José. Así lo había pedido ella en su nota de despedida: “Huérfana de todo, José. No me entierren lejos de ti”.

El reportaje de la edición de El Mundo del 19 de diciembre de 1935 destacó el “escenario de romanticismo” en que Áurea Esther Rovira Alemañy se desprendió de su vida. También resaltó su patriotismo. Al dorso de la tapa de su cartera de mano, Aurea dejó pegada una postal con unos versos dedicados a la bandera puertorriqueña. A la derecha del poema, dibujó “la monoestrellada en sus colores”. El amor a nuestro símbolo patrio era para ella un mandamiento y un anhelo de libertad. Por eso, escribió en tinta las siguientes palabras: “Defiende tu bandera. Seamos libres, José Santiago, nunca te olvidaré. Deseo morir para unirme a ti”.

La masacre de Río Piedras y la revuelta estudiantil de mayo de 1936   

No sabemos la edad de José al ser asesinado por la Policía Insular de Puerto Rico. Sí sabemos, por la prueba testimonial presentada en el caso Pueblo V. Pearson, que él no era estudiante de la UPR. Conocemos también, por la prensa comercial, el papel destacado del estudiantado de Barrio Obrero en el levantamiento estudiantil de mayo de 1936. El jueves 14 de mayo, por ejemplo, Winship movilizó la Guardia Nacional “para custodiar las escuelas elementales de aquella zona, donde se habían registrado desórdenes”. Finalmente, según la edición del 19 de mayo de 1936 de El Mundo, la mayor parte de las acciones disciplinarias, incluidas las expulsiones de estudiantes, recayó sobre el estudiantado del Barrio Obrero. Doscientas sesenta suspensiones y, quizás, hasta 60 expulsiones de por vida.

El estudiantado de la escuela intermedia Federico Asenjo, localizada en avenida Borinquen número 2015, de Barrio Obrero, se declaró en huelga un día después de la Escuela Superior Central, o sea, el 13 de mayo de 1936. El motivo inmediato fue también el reclamo del derecho a izar la bandera puertorriqueña en los edificios públicos. Además, fue de la Asenjo que surgió la idea de una huelga general de todas las escuelas públicas de la capital. No muy lejos del plantel está la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Y, a poca distancia, Sunoco.

Al momento de la revuelta de mayo de 1936, José llevaba siete meses muerto; Áurea Esther, cinco. Que la prensa ya no les mencionara no quiere decir que la comunidad les tuviera en el olvido. Y es que estamos hablando de Barrio Obrero, un lugar en que, por la fuerte influencia afroantillana, el orden de los eventos, o sea, la visible secuencia temporal, es menos importante que el significado cultural y emocional. Allí donde el tiempo, para citar a Palés, discurre como lánguida melaza, la conciencia revolucionaria evoluciona de acuerdo con sus propias reglas.

Cito aquí, al respecto, a Marta Aponte: “Hay que evadir los lugares comunes de la historia que nos hemos tragado: una versión lineal, patética, huérfana […] La historia es de carne y hueso, y hay que leerla de cerca, dejando a un lado tanto las idolatrías, como el miedo”.

Inspirado en esas palabras, queda abierta una invitación: la de rescatar la historia de valor y sacrificio de los héroes de la Masacre de Río Piedras: Ramón S. Pagán, Pedro Quiñonez, Eduardo Rodríguez y José Santiago Barea. También, de Dionisio Pearson, el único superviviente del 24 de octubre de 1935. Oda a ellos. Oda también a Áurea Esther Rovira Alemañy.

Ese es el reto que tenemos: conocer la vida de carne y hueso y de valor y sacrificio de los héroes y las heroínas de la Masacre de Río Piedras.

*Ponencia presentada en la Antigua Alcaldía de Caguas el 25 de octubre de 2025, con motivo de la rememoración de la Masacre de Río Piedras.