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Kelvin y Héctor Joaquín, dos historias de éxito

CLARIDAD

Kelvin Pagán La Luz tiene cara de mequetrefe, pero una noticia de El Nuevo Día nos dice que se trata de un “alto ejecutivo” del Departamento de Educación. ¿Puede un mequetrefe ser a la vez “alto ejecutivo” de una entidad que opera con un presupuesto de más de $3 mil millones? Suena incongruente porque según el diccionario de la RAE un mequetrefe es una persona “entretenida y de poco provecho”. Más incongruente resulta si acudimos a otro diccionario, el de Oxford, donde se define como: “persona considerada insignificante en lo físico y en lo moral.” Alguien así definitivamente no daría el grado para ser un “alto ejecutivo”. Pero lo es, dice END.

El diario tiene razón. Este tal Pagán La Luz, con cuerpo y cara de mequetrefe, pudo llegar a ser un “alto ejecutivo” porque se trata del Departamento de Educación del Gobierno de Puerto Rico. En ningún otro lugar del mundo hubiese llegado a ocupar un cargo tan importante.

Hay una razón adicional. Además de tratarse del Departamento de Educación, el joven mequetrefe es militante del Partido Nuevo Progresista (PNP). Gracias a esa condición de militante y activista pueblerino, Kelvin descolló y llegó a ser director de la Escuela Vocacional de Aguas Buenas. Cualquier mequetrefe se hubiese quedado ahí, como honroso director escolar de su pueblo, pero este siguió subiendo y poco tiempo después llegó a ser “Gerente de la Secretaría Auxiliar de Educación Técnica” con un salario de $60 mil al año. ¡Tremendo salto! Todo esto fue posible, repito, porque se trata del DE y porque es militante del PNP. En su alto cargo es el principal responsable de la educación de miles de estudiantes, que necesitan esa instrucción técnica para conseguir un buen trabajo.

El puesto y el salario y el salario que consiguió Kelvin son buenísimos, muy por encima de la media, pero quería más tal vez porque le fue gustando la buena vida. Se fue a vivir a un “penthouse” de un condominio bien ubicado y ese estilo no cuadra con un salario de $60 mil, si además hay que pagar carro, ropa, comida, salir de fiesta y viajar. Tal vez esto nos explica que policías federales allanaran el penthouse y la oficina de Kelvin hace unos días. Hasta ahora sólo conocemos el allanamiento, pero pronto sabremos más.

En el mismo Departamento de Educación donde está Kelvin (sigue allí, cobrando, aunque “sin funciones”) estaba hasta hace muy poco un tal Héctor Joaquín Sánchez, también como alto ejecutivo”. Este no creo que tenga un “penthouse” porque vive en Canóvanas, pero igual que el allanado no es conocido por ser pedagogo, ni por sus credenciales académicas en esa rama del saber. Antes de ser Subsecretario del DE, Sánchez trabajó como Comisionado Electoral del PNP, un cargo netamente político. Fue ese historial, y no su conocimiento de la pedagogía, lo que lo llevó al DE.

Sánchez tuvo que irse del su alto cargo porque lo descubrieron en una cruda operación politiquera (manipulando listas para darle premios solo a maestros identificados con su partido). Como el secretario Eliezer Ramos sabe que su departamento está vigilado de cerca debido a un historial nada honroso, se apresuró a salir del subsecretario.

Este individuo estaba en el DE sin ser experto en educación y de su historial tampoco surge que sea ingeniero ni que tenga experiencia en nada relacionado con trasportación. Pero una vez tuvo que dejar el guiso educativo fue ubicado en otro similar en el Departamento de Trasportación y Obras Públicas (DTOP). No perdió ni una quincena porque fue de un lugar a otro en cuestión de días. Más aún, según la prensa, a Sánchez le dieron a escoger a dónde quería irse y seleccionó al DTOP. No es difícil concluir que allí no estará a cargo de arreglar carreteras, que tan mal están, sino a realizar funciones similares a las que hacía como comisionado electoral del PNP y subsecretario de Educación.

Estas dos historias de éxito, las de Kelvin y Héctor Joaquín, sirven para explicar muchas cosas. En primer lugar, dramatizan un problema que no por ser viejo deja ser grave: el del patronazgo político. El partido político que prevalece en el control de la rama ejecutiva opera como quien maneja una finca privada. Aquellos que le fueron fieles durante la campaña y se “fajaron” buscando o, como Sánchez, cuadrando los votos, son de inmediato compensados a cargo del presupuesto público. La ubicación no se hace teniendo presente la capacidad o el historial profesional, sino por la fidelidad partidista y la importancia política de la agencia en cuestión.

Ese patronazgo explica la pobre calidad de la gerencia pública y de los malos servicios que recibe la ciudadanía. En el caso del DE, que es la joya de la corona dado su enorme presupuesto, el patronazgo político asegura una estructura ineficiente y derrochadora. Ahora mismo, mientras Kelvin y Héctor Joaquín siguen disfrutando de sus “sueldazos”, el año escolar comienza con escuelas dilapidadas y, pero aún, la calidad de la educación sigue en baja.

El patronazgo, además, alimenta la corrupción. Estos individuos no llegan a sus cargos por sus méritos ni mucho menos movidos por alguna vocación. Su motivación es el guiso. En muchas ocasiones, por sus manos pasan millones de dólares que se convierten en tentación. Y si tu base moral es débil ya sabemos el resultado.

Mirada al País: La falacia descolonizadora de un Pacto de Libre Asociación con EE.UU.

 

Especial para CLARIDAD

 

Durante meses se ha estado discutiendo en Puerto Rico el Proyecto de Ley promovido por varios congresistas norteamericanos proponiendo una consulta para la descolonización de Puerto Rico. El proyecto, identificado como HR8393-Puerto Rico Status Act, propone una consulta al País que decidiría sobre tres alegadas formas de descolonización: la anexión como estado federado, la organización de un estado soberano mediante un pacto de libre asociación y la independencia plena. Desde mi punto de vista, sólo la opción de la independencia constituiría un ejercicio válido y legítimo para que nuestro Pueblo funcione como un País soberano, con control absoluto de sus decisiones sobre asuntos internos y asuntos externos a nuestra jurisdicción nacional. No es mi interés discutir en esta columna los pormenores relacionados a la viabilidad y deseabilidad del Proyecto HR8393 pues, entre otras consideraciones, el proyecto no parece tener ninguna posibilidad de ser aprobado en el Congreso y mucho menos en el Senado federal. Sí me interesa compartir con mis amigos lectores una corta reflexión sobre el concepto de Pacto de Libre Asociación que algunos compatriotas han acogido como alegada alternativa de descolonización para Puerto Rico.

Durante mucho tiempo me ha resultado de interés el que ordinariamente cuando se aboga por el mecanismo del pacto de libre asociación como fórmula política de descolonización, se presenta la experiencia que se siguió en la aprobación del Pacto de Libre Asociación de las Islas Marshall en enero de 1986. Sin embargo, pienso que la libre asociación, tal como fue negociada e impuesta en las Islas Marshall, no resultó ser una fórmula de descolonización para esa nación. En el proceso promovido entonces por los EE.UU., el gobierno federal condicionó y forzó las negociaciones e impuso restricciones y requisitos en grave perjuicio a los intereses de la población de las Islas Marshall. El proceso favoreció desproporcionadamente los intereses imperialistas de los EE.UU. sobre el bienestar, seguridad y desarrollo de los pobladores de este inmenso archipiélago en el Pacífico. Es indispensable ponderar someramente el contexto histórico, espacial y geopolítico de la Islas Marshall para entender el alcance y las limitaciones del Pacto de Libre Asociación impuesto por los EE.UU.. Veamos.

Las Islas Marshall consiste en dos cadenas de 29 atolones (islas formadas por arrecifes de coral que ordinariamente tienen forma de anillo que rodea parcial o completamente una laguna oceánica central) que ubican al norte del Ecuador, entre Hawaii y Australia. Consisten en alrededor de mil pequeñas islas desparramadas en el océano, la mayoría de las cuales tienen una elevación menor de seis pies sobre el nivel del mar. Muy pocas de estas islas tienen más de una milla de ancho. Las islas primarias donde reside la población de cerca de 60 mil habitantes ubican en una latitud relativa al Ecuador cercana a la que tiene la República de Panamá. Estas islas han estado habitadas desde hace cuatro mil años cuando una parte de la población de la Micronesia migró a esa área. Es un pueblo con un largo historial cultural. En el año 1914 el imperio japonés invadió estas islas y construyeron varias bases e instalaciones militares, aéreas y navales. Se dice que, desde esas instalaciones, partieron las embarcaciones, submarinos y aviones que atacaron a Pearl Harbor en el 1941. En febrero de 1944 fuerzas combinadas del ejército y la marina estadounidense, de sobre 40 mil efectivos, derrotaron a los japoneses y establecieron sus propias bases militares. En ese conflicto murieron sobre siete mil soldados japoneses. En el año 1947, la soberanía de las Islas Marshall, así como Las Marianas y otras islas del Pacífico, pasaron a formar parte de un Fideicomiso bajo la jurisdicción de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Se le delegó a los EE.UU. la administración y control de las Islas Marshall hasta 1979 cuando se le reconoce su limitada independencia nacional. Los EE.UU. establecieron en el atolón Kwajalein un programa de pruebas de armamento nucleares desde 1946 al 1958 y eventualmente establecieron el denominado Ronald Reagan Ballistic Misille Defense Test Site. En este sitio se lanzan misiles balísticos intercontinentales y también operan programas de armas espaciales (al que aluden como Programa “Star Wars”). El Pentágono tiene arrendado este atolón hasta el año 2066, independientemente de que el primer Pacto De Libre Asociación de 1986 tenía una vigencia de 15 años y que posteriormente fue renegociada su vigencia hasta el año 2023. La negociación de estos acuerdos políticos siempre ha estado subordinada al control del atolón Kwajalein, donde los norteamericanos controlan, además de las islas, las aguas, el fondo marino y el espacio aéreo. En el área que conforma este atolón existe una ‘laguna’ oceánica de 900 millas cuadradas que funciona como objetivo (“target”) para proyectiles balísticos que se lanzan desde la Base Aérea Vandenberg en California, que está a una distancia de 4,200 millas. Estos proyectiles de prueba, aunque viajan sin carga explosiva, son los que se utilizan como armamento para ataques de armas nucleares en el sistema ofensivo militar estadounidense. También en las instalaciones de Kwajalein se hacen pruebas para practicar la efectividad de los mecanismos de intercepción de proyectiles balísticos intercontinentales que pudieran lanzar ‘enemigos’ de los EE.UU. como alegan ser Rusia, China o Corea del Norte. EE.UU. paga a los cerca de cinco mil propietarios de los terrenos en este atolón cerca de $9 millones al año a modo de arrendamiento por todo espacio aéreo y marítimo para este uso militar estratégico.

Independientemente del alcance y contenido de las negociaciones políticas que se llevaron a cabo para la adopción del Pacto, el acuerdo exigido por los EE.UU ha sido que el Departamento de defensa utilizará la instalación militar en el atolón por, al menos, 50 años adicionales a la vigencia del Pacto y convertiría a ese atolón en una “reserva militar exclusiva de los EE.UU.” por un tiempo indefinido y que, a cambio de esta restricción, consideran la independencia de Islas Marshall sólo para atender asuntos domésticos y asuntos externos con la excepción de aquellos que se relacionen con la defensa militar la cual se mantiene bajo la responsabilidad exclusiva de los EE.UU.. El proceso que se siguió en las Islas Marshall hacia una especie de independencia limitada requería que se aprobara mediante un plebiscito (similar al que propone el HR 8393 para Puerto Rico) que luego de ser refrendado pasó a la aprobación del Congreso federal, luego a la firma del presidente, y luego fue sometido a la aprobación de la ONU. Desde el año 1982, cuando comenzó la discusión de la propuesta original del Pacto de Libre Asociación, los EE.UU. establecieron que si el Pacto propuesto no se ratificaba en el plebiscito, con el contenido que ellos exigieron, las Islas Marshall mantendrían su soberanía subordinada al Fideicomiso de la ONU y administrada por los EE.UU.. Es decir, los habitantes de las Marshall tenían que aceptar la presencia y operación militar de los EE.UU. sin posibilidad de suprimir esa ocupación. El pacto del 1986 establecía que los EE.UU. “ayudarían financieramente a los pobladores mientras éstos continuaran viviendo en las islas Marshall”, o sea, si migran o se reduce su población, consecuentemente se reduce o se pierde la llamada ayuda financiera que en la práctica es un canon de alquiler por el uso de la tierra, las aguas y el espacio aéreo. La cuantía de esa ayuda financiera representa una proporción ridícula con relación al riesgo, a la magnitud de los recursos naturales comprometidos y a la pérdida de oportunidad para desarrollo y bienestar de la población de las islas.

Hay otros dos temas que históricamente se han dejado fuera o marginalmente considerados en la contextualización y operacionalización del Pacto de Libre Asociación. El primero tiene que ver, con el impacto físico y a la salud resultado de las múltiples detonaciones de artefactos nucleares en los atolones. El segundo tiene que ver con las consecuencias del alza en el nivel del mar y del cambio climático producto del acelerado calentamiento del Planeta. Consideremos el primer asunto. Desde el año 1946 hasta el 1958 los EE.UU. detonaron 67 artefactos termonucleares en los atolones de las Islas Marshall. Los norteamericanos llevaron a cabo 23 de estas pruebas nucleares en el atolón de Bikini y 44 cerca del Atolón Newetak pero se reconoce que la deposición del particulado radioactivo (“fallout”) se esparció por todas las Islas Marshall (Atomic Heritage Foundation, 2019). Ese programa de pruebas de armas nucleares contaminó con material radioactivo a 11 de los 29 atolones del archipiélago. Las explosiones produjeron, en promedio 1.7 veces la energía liberada en la bomba de Hiroshima todos los días de cada a uno de esos 12 años. En el 2019, investigadores de la Universidad de Columbia encontraron que los niveles de contaminación radioactiva en cuatro de los atolones más afectados excedían los niveles de radioactividad documentados en Chernobyl, Ucrania y en Fukushima en Japón. De estas detonaciones, la más dramática ocurrió el 1 de marzo de 1954 cuando, bajo el nombre de “Castle Bravo” se detonó un artefacto termonuclear que produjo una explosión equivalente a 1,000 veces al poder de la bomba que destruyó a Hiroshima. Esa detonación tuvo una expresión de contaminación mucho mayor de la que se anticipaba y expuso a miles de pobladores de las islas que no fueron evacuados oportunamente del área cercana a la detonación. En las Islas Marshall se conmemora el 1 de marzo como el Día de Recordación de la Víctimas Nucleares de esa nación. El impacto de la radiación sobre los pobladores contribuyó a un aumento marcado en la tasa de casos de cáncer, de defectos congénitos y múltiples enfermedades asociadas en la población de las Islas Marshall. Desde el punto de vista físico, la detonación de Castle Bravo produjo un cráter en el atolón Enewetak que eventualmente fue utilizado entre 1977 y 1980 para depositar en el mismo una cantidad extraordinaria de residuos y materiales radioactivos sobre los cuales colocaron un domo de hormigón que se conoce como el “Runit Dome”. En este “sepulcro radioactivo” se han depositado más de 110,000 yardas cúbicas de suelos y escombros contaminados, no solo de los generados en las explosiones en las Islas Marshall, pero que también se llevaron y depositaron escombros radioactivos del llamado “Nevada Test Site”. Muchos de estos materiales, que contienen entre otros, plutonio, están colocados fuera del Runit Dome, en las aguas del atolón del Enewetak. Se ha confirmado que el Domo contiene fracturas y que, a través de las mismas, están liberándose al medioambiente. Buena parte de esta información está contenida en el “House Joint Resolution 73” radicada por cuatro congresistas al Comité de Recursos Naturales y el Comité de Asuntos Extranjeros el 1 de marzo de 2022. Una medida similar a ese HJ RES 73 se radicó en el Senado federal y en ambos se proponen múltiples medidas para corregir o mitigar los impactos y el riesgo radioactivo en las Islas Marshall. Como se sabe, el Comité de Recursos Naturales es el mismo que está promoviendo de HR 8393 para la descolonización de Puerto Rico, y que bajo el mismo liderato de Raúl Grijalva, nada ha hecho para considerar los agravantes y las vicisitudes de la población de las Isla Marshall.

EL otro asunto que no se pondera en el Tratado de Libre Asociación es la vulnerabilidad creciente al alza en el nivel del mar y al cambio en el clima en ese archipiélago. Las Islas Marshall, como territorio de pequeñas islas oceánicas de muy baja elevación, es una de las más amenazadas en el mundo por el alza en el nivel del mar. La celeridad con que se observa el cambio en el nivel del mar, la incidencia de mareas altas que mensualmente inundan el litoral de las islas y la proyección de que, en pocas décadas, el nivel del océano inunde totalmente la mayoría de las islas en los atolones del archipiélago, plantean una vulnerabilidad tanto física como social y económica para ese Pueblo. Particularmente está amenazado el Runit Dome que en pocos años quedará averiado y sumergido en las aguas oceánicas creando el potencial de una liberación extraordinaria de uranio radioactivo, cobalto, plutonio y estroncio-90. En las premisas de las negociaciones del Tratado de Libre Asociación con las Islas Marshall se asumió poca responsabilidad técnica, operacional y legal sobre este vertedero de desperdicios radioactivos. Muy poco han hecho las agencias responsables de EE.UU. para monitorear y operar con cautela ese vertedero, y de paso, muy poco o casi nada han hecho para monitorear y cuidad la salud pública comprometida con las detonaciones nucleares.

Tanto el Pueblo de las Islas Marshall como su archipiélago están a merced de las circunstancias climáticas que amenazan su existencia. Los EE.UU. han construido barreras y medidas estructurales para proteger sus instalaciones militares, pero poco o nada hacen para proteger la población con las que tienen el Pacto. Las asignaciones financieras anuales según acordado en el Pacto suplen al gobierno de las Islas Marshall no compensan por los daños infringidos a la salud de la población ni a la estructura física de los atolones por las detonaciones de los artefactos nucleares, ni por los daños ecológicos y de salud ambiental de la radiación que escapa del Runit Dome, ni por los daños que está causando el alza en el nivel del mar y el cambio en el clima que, entre otros, es responsabilidad de los EE.UU. como emisor principal de gases de invernadero. El Pacto limita significativamente la capacidad política de las Islas Marshall para orientar y encauzar un proceso de desarrollo y de adaptación al cambio en el clima dada las condiciones que impone los EE.UU. en la operación de sus instalaciones militares a mediano y largo plazo. Por otro lado, las Islas Marshall también están limitadas por la incapacidad de poder reclamar la remoción y limpieza de los residuos radiactivos que los EE.UU. han depositado en ese territorio que se presume soberano e independiente. En definitiva, el Pacto de Libre Asociación constituye un lastre al desarrollo soberano del Pueblo de las Islas Marshall. En la práctica, el Pacto mantiene un control casi absoluto del gobierno de los EE.UU. y de sus instituciones militares por encima de los intereses del Archipiélago. En resumen, el modelo de Libre Asociación pactado con las Islas Marshall mantiene una soberanía restringida a ese Pueblo por lo que no puede ser un referente para examinar y resolver la situación colonial de Puerto Rico. A los llamados soberanistas les aconsejo cuidado con lo que aspiran, cuidado con lo que pactan con Raúl Grijalva y la clase política imperialista que representan.

 

 

Los 40 de ARECMA, algo digno de celebrar

 

Especial para CLARIDAD

Que una organización comunitaria llegue a 40 años de existencia fortalecida, solidaria, amorosa y comprometida con nuestra nación es algo digno de celebrar. Y si esa organización ha enseñado con el ejemplo a generaciones sobre lo importante que es mostrar amor profundo a la gente, al ambiente y  a nuestra cultura, mejor.  Pero si además capacita sobre valores de libertad, de dignidad  e  internacionalismo, nos reanima la confianza y energiza la esperanza de poder construir un país distinto. Eso es ARECMA.

ARECMA, la Asociación Recreativa y Educativa Comunal del Barrio Mariana de Humacao, merece que celebremos con ella su aniversario 40, dándonos cita en el 37 Festival de la Pana, en la Loma de la Niña Mariana, donde tiene su sede y un espacio abierto con la Naturaleza. El Festival de la Pana es un encuentro cultural, culinario, artístico, de camaradería y celebración por haber cumplido la meta de rendir cuentas sobre la victoria  de ARECMA en contra de la normalización de las caóticas condiciones de existencia, la desigualdad, la pobreza y el encerramiento que se agravaron,  primero, con los huracanes Irma y María, los temblores y, finalmente, la Pandemia del COVID-19.  Y si ello fuera poco, de la corrupción y desmoronamiento rampante del gobierno colonial. Porque Humacao también enfrentó la desilusión de un alcalde que cedió a los intereses privados. Frente a ese panorama nacional, ARECMA no se dejó vencer y continuó con su labor comunitaria. El Festival se retoma como en los viejos tiempos. Comienza el viernes 2 de septiembre desde el atardecer y se clausura dos días después al anochecer del domingo 4 de septiembre del 2022. En esta edición hará un reconocimiento al profesor Félix Báez Neris por una fecunda vida de aportaciones al país en diferentes espacios socioculturales.

La labor de Félix Báez Neris

Félix  Báez Neris, a quien se le dedica el Festival de la Pana, es un profesor jubilado del Recinto Universitario de Humacao. Fue Director de su Biblioteca  y Miembro de Junta Consultiva del Centro de Documentación Obrera Santiago Iglesias Pantín e hizo una gran aportación en a edición del libro 100 años del Sindicalismo. También ocupó puestos en el Senado Académico del Recinto y ha sido participante de varios espacios ocupacionales. Ha publicado y editado varios libros, a la par que columnista en periódicos regionales y locutor de radio en programas locales. Goza de mucha simpatía en su pueblo por su labor con grupos de la sociedad civil en su gestión ciudadana, la cual incluye la revitalización del Centro Cultural Águedo Mojica Marrero.

¿Y qué ha hecho ARECMA para regocijarnos por sus 40 años de existencia?

Primeramente, mostrarnos un mundo diferente. Dar un ejemplo de patriotismo, esfuerzo comunitario y vocación de nación por más de cuatro décadas, porque a la verdad, su génesis señala una existencia más larga, previa a la incorporación formal.  Aunque se incorporó en 1982, hace 40 años, sus fundadores y fundadoras dan cuenta de que el proyecto comenzó a fraguarse desde antes, que nació de la conciencia de que otro mundo es posible, así como lo es mover la voluntad de una comunidad para levantarse por su propio esfuerzo y amor al trabajo, donde ha sido clave la unidad y el nosotros(as). Dicho por la propia ARECMA, “aspira a ser una entidad que integre y movilice a residentes y otros colaboradores en los esfuerzos para tener una comunidad que desarrolle al máximo su potencial humano y socio-cultural, conservando y protegiendo un entorno saludable y sustentable”. Dirigen sus esfuerzos con las comunidades del distrito oriental: el Barrio Tejas, Jagüeyes, Candelero Arriba, Buena Vista y Cataño, entre otros. Cuando es necesario, coordinan campañas con toda la región: Maunabo, Yabucoa, Naguabo y Ceiba. O con todo el  archipiélago boricua, como aconteció con la campaña Agua para el Pueblo, la desmilitarización de Vieques y Culebra y con la Alianza contra las Antenas en Añasco y en otros municipios.

El trabajo de este baluarte comunitario está comprometido con el desarrollo de una conciencia ciudadana, un desarrollo sustentable, un fuerte espíritu comunitario “articulado en las dimensiones políticas, cultural, educativa, social”,  según se alude en la investigación Mariana: Una Historia entre Panas, de Juliá Canals y  Varela (2013, p. 13), sostenido por un liderato autóctono y por la democracia participativa. Ese desarrollo da cuenta también de una certera política de alianzas y de búsqueda de recursos externos y del propio entorno comunitario local y regional. Sabemos que miembros de la comunidad han desarrollado campañas internacionalistas como fue la recolección de biberones para Nicaragua en los tiempos de la Guerra de baja intensidad del Presidente Ronald Reagan contra la Patria de Sandino,  la construcción de una Escuela en Haití luego de los terremotos, el reclamo  de que cese el bloqueo contra Cuba y, en nuestra nación, la excarcelación de los presos políticos. Es que en su conciencia colectiva, han internalizado que la lucha sociocultural y ambiental converge con las luchas político-económicas.

ARECMA en el espacio  Sociocultural 

En la proclama de celebración de sus 40 años, ARECMA rinde cuentas al país. Su patrimonio incluye la celebración de 34 Festivales de la pana, campamentos de verano, el rescate y reactivación del Centro Cultural de Humacao, presionar al Municipio para el recogido de la basura, la celebración muchas ferias de salud y de mercados agrícolas, charlas educativas, actividades de acondicionamiento físico, formación de banda comunitaria, comedores sociales,  brigadas de reconstrucción  ante los desastres naturales…

Hay dos logros importantes para la sostenibilidad del proyecto: la adquisición de 16 cuerdas de terreno que permite el espacio a la cocina comunitaria, un esplendoroso parque infantil, una amplia tarima, un mirador y un centro recreativo. ¡Y no acabo!

El Rescate de la Escuela Juan de Dios López

A esta titánica labor, se añade el rescate de la Escuela Juan de Dios López para el desarrollo del Centro de Transformación Comunitaria (CTC), donde unen en el quehacer cotidiano diferentes disciplinas y proyectos organizados con y para la comunidad, y donde se encuentran la clínica comunitaria, una biblioteca solidaria, la lavandería solar, dormitorios para actividades grupales y la formación de incubadoras de microempresas de autogestión y el programa de voluntariado. Hace unos meses supe de la formación de un proyecto de vida de personas de edad avanzada, que ha creado un espacio de confraternización y crecimiento, con múltiples actividades para  mantener y disfrutar su capacidad funcional. Hay que darse una vuelta por allí para contagiarse con la energía de este grupo que no pide perdón a los años ni a la vida.

La memoria histórica: Componente de una práctica liberadora

La trabajadora social comunitaria y profesora, Luz Vega Rodríguez, una de las fundadoras de ARECMA, nos resume en un capítulo del libro Trabajo Comunitario y Descolonización (pp.199-208), memorias y referentes de este trabajo comunitario. Reconoce las aportaciones de la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO), el amor a la cultura y las artes, la visión de colaboración y ayuda mutua, el ecumenismo comprometido con la justicia social y la identidad cultural, la concienciación política a través de círculos de estudios, la solidaridad sindical, la defensa del ambiente y el patrimonio nacional. Estas acciones formaron los pilares que dieron amplitud, profundidad y diversidad al trabajo de ARECMA: identidad propia, sentido de pertenencia, integridad social, y la participación plena que hemos estado reseñando en esta crónica.

Aportaciones a la Formación Profesional y Alianzas Académicas

Nos queda por reconocer las aportaciones de ARECMA a procesos de formación profesional de estudiantes de Trabajo Social e Investigación Acción Participativa, del Recinto UPR de Humacao; de Maestría en la Escuela Graduada de Trabajo Social; coordinaciones con el  Recinto de Ciencias Médicas, así como  programas  enfermería de la UPR Humacao y EDP University de esa región. Se añaden las decenas de visitas de estudiantes y organizaciones programadas con el CTS para conocer su metodología y las comparecencias a las aulas donde se da un valioso intercambio de saberes. Vemos muy poco reconocimiento de la academia y de las agencias gobierno de esta valiosa  labor recíproca.

En estas cuatro décadas, no podemos pasar por alto la calidad y perseverancia del liderato de la Junta Comunitaria de ARECMA y de decenas de residentes de Mariana, «los  maestros y maestras comunitarias», como les apalabra la colega Luisa Seijo, coordinadora del Instituto para el Desarrollo de las Comunidades del Recinto Universitario de Mayagüez, del cual podemos ampliar otro día.

Recuerden darse la vuelta del 2 al 4 de septiembre por La  Loma de la Niña Mariana, conocerán  su himno y su bandera y podrán llevarse el Recetario de la Pana, creado por ARECMA.

 

 

 

 

 

 

 

 

La paz de Colombia pasa (otra vez) por Cuba

Corresponsal CLARIDAD

 

La Habana, Cuba-Con una declaración contundente en contra de la calificación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo por parte de Estados Unidos iniciaron en La Habana las primeras gestiones de lo que se espera sea un proceso largo pero efectivo de diálogos de paz entre el nuevo gobierno de Colombia y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

A menos de una semana de haber llegado a la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro envió a la capital cubana una delegación oficial, con el propósito de cumplir dos puntos importantes en la agenda de trabajo: primero, reunirse con la jefatura del ELN que se encuentra en la isla; y, segundo –pero no menos importante–, dejar en claro que la nueva administración reconoce y confía en la labor de Cuba como país sede y garante de los venideros diálogos.

En una conferencia de prensa el pasado 12 de agosto en La Habana con medios nacionales e internacionales, la delegación, encabezada por el ministro de Exteriores, Álvaro Leyva, agradeció el papel de la isla como garante del proceso de paz y ratificó el deseo de su gobierno de que sea Cuba la sede –otra vez– de los diálogos.

“Colombia rechaza la calificación de patrocinadora de terrorismo con la que se ha pretendido desconocer su compromiso con la paz de Colombia y el mundo. Estamos acá precisamente por todo lo contrario, aspiramos a reanudar los diálogos con el ELN en esta tierra de paz, a fin de iniciar el camino propuesto por el presidente Petro de alcanzar la paz total”.

 Lo dicho no es poca cosa. En un acto que muchos han visto como una traición a la isla, en 2019, el entonces presidente Iván Duque acusó a Cuba de brindar refugio a “terroristas”, luego que las negociaciones de entonces entre el gobierno colombiano y el ELN quedaran paralizadas. La posición de Bogotá sirvió luego como excusa para que Estados Unidos incluyera a la mayor de las Antillas en su unilateral lista de países patrocinadores del terrorismo, lo que supuso una ampliación de las sanciones económicas que asfixian al pueblo cubano. Con ellas llegaron también más de 240 medidas de reforzamiento del bloqueo económico, financiero y comercial.

 Las palabras del canciller colombiano son mucho más que un gesto político, son además un reconocimiento a los más de 40 años en que “Cuba ha acogido en su territorio a delegados de los gobiernos colombianos que han pretendido alcanzar la paz nacional con grupos alzados en armas”.

 Junto a Leyva, acompañaron a la delegación colombiana Iván Danilo Rueda, Alto Comisionado para la Paz, Carlos Ruiz Massieu, representante especial del Secretario General de la ONU en Colombia, Jon Otto Brodholt, enviado especial del gobierno de Noruega (país garante de los diálogos), y el Monseñor Héctor Fabio Henao, delegado de la Iglesia Católica.

Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aprovechó las declaraciones de su homólogo para “ratificar el compromiso invariable de Cuba con la paz” y resaltó que “Colombia puede contar con la voluntad de Cuba de continuar contribuyendo al logro de la paz ansiada”.

Que la mesa de conversaciones entre el gobierno de Colombia y el ELN vuelva a tener como país anfitrión a Cuba reviste cierta importancia. En primer lugar, es un mensaje a Washington, que desde la administración del expresidente Donald Trump ha intentado aislar a la isla, atacando su legitimidad y su compromiso con la paz y los derechos humanos en la región. Por otro lado, se trata de que las partes involucradas regresen a un ambiente conocido y en el que ya en el pasado se han obtenido resultados probados –los acuerdos de Paz de 2016 con las FARC-EP se firmaron en La Habana– que bien sirven de ejemplo a seguir.

Importante también han sido los pasos concretados desde ya por el gobierno de Petro para asegurar que los diálogos del ELN cuenten con las garantías constitucionales que un proceso de esta índole requiere. En una declaración aparte con la prensa, el Alto Comisionado para la Paz, Iván Danilo Rueda, reconoció a la guerrilla como un ente formal con el que emprender los diálogos de paz.

“Este gobierno anuncia oficialmente que reconoce la legitimidad de la delegación de diálogos del ELN, en la búsqueda de la paz. En consecuencia, el gobierno adoptará todas las medidas políticas y jurídicas en el marco del derecho interno y el derecho internacional, para garantizar las condiciones que permitan el reinicio de las conversaciones”, sostuvo Danilo Rueda.

Tras el anuncio resta esperar por el inicio formal de las negociaciones de paz. Se trata de un proceso largo, que pudiera tomar años en concretarse, pero el hecho de que ambas partes hayan mostrado desde ya la voluntad de alcanzar un consenso es, sin dudas, un paso primordial para todo el país. Por lo demás, vale esperar de los involucrados el respeto a aquellos acuerdos que se vayan concretando en el transcurso como garantía indiscutible de avance.

En palabras del Alto Comisionado para la Paz: “la búsqueda de la paz total parte de respetar los acuerdos”.

 

Juantorena, vamos campeón, otra vez con el corazón

Nota: Desde CLARIDAD nos sumamos a los deseos del pueblo cubano para la pronta recuperación de nuestro amigo el compañero Alberto Juantorena.

Por Joel Garcia

Siempre recuerdo como un gesto de especial delicadeza su llamada telefónica tras la presentación del libro Medallas al Corazón. “Yoelito, gracias por invitarme, la pasé muy bien. Yo soy tu amigo”. Por supuesto, le corregí de inmediato: “Alberto, el agradecido soy yo, porque para mí es un honor que tú me consideres dentro de tus amigos”.

Cuando Juantorena hizo lo que ningún otro atleta ha podido imitar en Juegos Olímpicos: ganar 400 y 800 metros en una misma edición (Montreal 1976), tenía espendrú y zancadas de dos metros y 74 centímetros. Corría con ropa deportiva marca Batos y este periodista apenas tenía un año de nacido.

Esas carreras las vi por vez primera cuando a los 10 años del acontecimiento vi a mi abuela llorar de emoción con la repetición de las dos vueltas óvalo y la descripción antológica de Héctor Rodríguez: “ahí viene Juantorena con el corazón…” Tiempo después lo conocí y me regaló una de las entrevistas más fabulosas en mi carrera periodística.

Pero desde este viernes 12 de agosto del 2022, precisamente 40 años después de otra hazaña: el remate de película con el que dio el oro del relevo 4×400 a Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, una noticia mantiene en vilo a los amantes del deporte en Cuba y a muchos en el mundo: la salud del bicampeón olímpico Alberto Juantorena.

Ingresado en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y reportado de crítico estable hasta este domingo, el presidente de la Federación Cubana de Atletismo pasa por una carrera inesperada y otra vez parece escucharse la voz de Héctor. Solo que ahora no tiene rivales a su alrededor, no mueve las piernas y los ojos tampoco expresan su contagiosa alegría.

A los 71 años de edad, Juantorena es un símbolo del deporte cubano y de aquella generación atlética que fundaba un país desde proezas cotidianas en la actividad física. En el 2021 estuvo invitado en el periódico Trabajadores para premiar a unos concursantes con un par de zapatillas firmada por él. Aprovechamos para escucharles vivencias poco conocidas sobre su relación con los rivales cuando corría y los consejos que siempre le dio Fidel para que no engordara.

En aquella oportunidad había salido de un catarro y se cuidada con esmero de la Covid-19, que ahora lo sorprendió tras participar en el campeonato mundial de atletismo de Estados Unidos. Los médicos, sus amigos y toda Cuba estamos al tanto de cada parte como ese familiar cercano que ayer saludamos y hoy está lleno de aparatos en franca lucha por la vida.

Solo una frase desde la admiración puedo decirle ahora a mi amigo: “vamos campeón, otra vez con el corazón, vamos campeón…”